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11-11-11

Ni tocó la loteria ni se acabó el mundo

11-11-11 Poster

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  • Título original: 11-11-11
  • Nacionalidad: Estados Unidos/España | Año: 2011
  • Director: Darren Lynn Bousman
  • Guión: Darren Lynn Bousman
  • Intérpretes: Timothy Gibbs, Michael Landes, Brendan Price
  • Argumento: Después de la muerte de su mujer e hijo, Joseph, escritor de éxito, viaja a Barcelona para encontrarse con su hermano inválido y padre moribundo. Un encuentro marcado por el número 11-11-11 y sus significados.

40 |100

Estrellas: 2

11-11-11 Grande

Si deseas acudir a “11-11-11” con la mínima esperanza de verte sorprendido, no leas esta reseña ni te acerques a menos de cien metros de alguien que la haya visto. En realidad, no se trata de un problema en cuanto al contenido en spoilers o la falta de elegancia de la gente que ya la ha visto, sencillamente, estamos ante una película que por su propia definición, por el estilo al que se adscribe, deja al descubierto todo el desarrollo de su argumento cuando se apuntan generalidades sobre ella o simplemente se compara con alguna otra de las películas básicas dentro de ese remedo de subgénero que sería “el Apocalipsis luciferino”.

Joseph Crone, una vez escritor de éxito internacional, perdió la fe en Dios cuando su mujer y su hijo murieron en un incendio. Intenta rehacer sus pedazos, pero el número 11-11 le persigue hasta en sueños para recordarle que su tragedia personal no importa a ojos del Señor y que existen designios más allá de su razón.

Las piezas del misterio se revelan ante él cuando debe volver a Barcelona, donde a su padre le quedan pocos días de vida y su hermano Samuel, un cura paralítico, se ve atacado por fuerzas sobrenaturales que quizás anuncien el fin del mundo o el principio de uno nuevo. ¿Qué lugar le depara a Joseph la providencia ante una conspiración de fuerzas demoníacas?

Once de Noviembre del 2011, un día ideal para que suceda algo grande: bien sea un importante premio de lotería o el fin del mundo. Sin embargo, de tan señalada fecha ya pasan muchas horas y nada espectacular ha sucedido. ¿Decepción? Sí, elevada a la undécima potencia en el caso de la película que nos ocupa. Una cinta sobre profetas, señales sobrenaturales, numerología, el Apocalipsis y un hombre que ha perdido su fe en el dios cristiano con cuyas enseñanzas machacaron su educación y blah, blah, blah. Un nuevo muestrario de paisajes comunes, rodados con poca gracia, y con una falta de mimo hacia los detalles de su guión, de tal forma que se convierte en una tortura para el espectador debido a errores capaces de empequeñecer un film, relativamente caro, que se merecía un destino mejor.

Adscrito a lo que sería el “cine luciferino”, definición que me saco de la manga y cuyos principales exponentes, para lo que nos ocupa, serían La Semilla del Diablo y La Novena Puerta, ambas de Roman Polansky, no llega a transmitir lo que sería la clave de este tipo de argumentos. De hecho, si bajo el prisma de estas dos pequeñas joyas midiésemos el resultado final de 11-11-11, pasaría por se una de las peores películas tratando el advenimiento de la serpiente, del ángel de la luz y execrable señor de los Infiernos judeocristianos. Todo, por como digo, esa incapacidad de apuntalar el pilar básico de este cine: la transformación, el viaje iniciático que los protagonistas, habitualmente descreídos, padecen hasta descubrir que la sombra crece al cobijo de la luz y demás zarandajas que vienen a desvelar la naturaleza lobuna del ser humano, representada ésta en la efigie de Lucifer. Jamás llegamos a empalizar con Joseph, siempre se ve perdido en un guión que hace aguas a pesar de mostrarse ligero e incapaz de profundizar en peligrosas cuestiones éticas o, siquiera, en el horror psicológico que Joseph debiera vivir como parte de su transformación. Si junto a la imprescindible El Corazón del Ángel (1987, Alan Parker) formasen ambas parte de una misma moneda, mientras aquella sería la cara está sería, sin lugar a dudas, la cruz.

El principal culpable, como director y guionista, de este patinazo es un hombre experimentado en la industria, aunque más dado a los fuegos de artificio que a otra cosa, lo que no quita para reconocer que el eclecticismo de Darren Lynn Bousman es digno de alabanza. Director de Saw II-IV (justo las partes que dinamitaron mi interés por la saga), del musical Repo, The Genetic Opera y del acertado remake de Mother’s day; podemos decir que no le tiene miedo a nada, porque con 11-11-11 cambia de registro completamente. Sin embargo, el cambiar de estilo una y otra vez, no evita el que a sus películas les falten “corazón”. Todas sin excepción tienen más de un momento de tedio, pero con su último producto se lleva la palma.

La trama gira en torno al significado místico e importancia como señal divina del número 11-11, aunque sin llevarlo al terreno de la obsesión, como la irregular El número 23, y como afecta a la vida del protagonista, que verá puesto a prueba su ateismo merced a las fría relación familiar que mantiene con su hermano, cura para más “inri”. Y aquí ya contamos con el primer fallo de bulto: en ningún momento se siente la transformación de Joseph; de amargado escéptico, incapaz de sentir más que resentimiento hacia su padre y hermano, pasamos a creyente, salvador de una humanidad que desconocemos si le importa o no. Proceso lento, que en su último estadio se acelera de forma poco creíble, tan aburrido como soporífero y que se prolonga durante más de una hora, sin que el resto de escasos personajes parezcan aportar nada a los cambios de perspectiva sufridos por el protagonista.

A ello se suma una falta de carisma flagrante por parte de los personajes; es más, Lynn Bousman se centra más en recalcar las señales sobrenaturales, con algo de numerología real para darle credibilidad al asunto (cuestión que para un servidor sobraba), antes que en indagar dentro de la psique de unos personajes que, pese a tópicos, daban mucho juego para manipular la paranoia del espectador. Donde, por ejemplo, en “La Novena Puerta” se juega con la confianza del público, a través de los ojos de Johnny Depp, aquí es preferible mostrar sombras por aquí y susurros por allá a ver si asustamos al espectador, que para eso ha pagado la entrada a una película de “miedo”. ¿Resultado? Absoluta incapacidad para mantener la atmósfera ominosa que se merecía un nuevo cuento sobre nuestra relación con Dios y el Diablo, aunque fuese desde cierto punto de vista maniqueo. En definitiva, la faceta de thriller, la investigación sobre los terribles hechos que sucederán el 11-11-11, es aburrida y falta de interés; teniendo en cuenta que se trata de todo el nudo del metraje, son demasiados minutos intrascendentes, fallidos en su ambientación, como para mantener la completa atención del espectador. Un servidor tuvo que realizar tres intentos hasta verla completa, porque siempre comenzaba a dar cabezadas cuando llegaba al minuto… ¡11:11!

En cuanto a los actores, pese a no ser grandes estrellas de Hollywood, sin duda estamos ante profesionales competentes pero, no sé si por la ausencia de dirección artística o dejadez propia, nunca llegan a cuajar en la pantalla. En concreto os hablo de Timothy Gibbs (Joseph) y Michael Landes (Samuel). No es solo falta de carisma o credibilidad, a veces incluso se notan forzadas las interpretaciones, quizás por unos diálogos bastante flojos (antológicos todos los mantenidos por Celia, la “factotum” de casa “Crone”, y Joseph); la cuestión es que siendo imposible empalizar con sus cuitas nos quedamos sin elementos de interés cuando, además, el guión base se resume en solo dos líneas, que justamente se desvelan en un final que, cosas de la vida, consigue salvar parcialmente los muebles. Aunque me gustaría aparcar las malas sensaciones que me ha provocado 11-11-11 momentáneamente, para señalar que la fotografía me ha fascindo. Resulta curioso que mientras en otros apartados técnicos luzca discreta (efectos visuales, banda sonora y, especialmente, montaje para olvidar con respecto al presupuesto manejado), la fotografía salga beneficiada de los escenarios barceloneses – genial esa casa junto a la playa -, luciendo las tonalidades azules y apagadas, a la luz del día, como lo mejor de la película sin lugar a dudas. ¡Como veis siempre intento rescatar algo hasta del bodrio más abyecto!

Como ya he comentado, el final es para darle de comer a parte. Su disfrute radica en dos puntos: los efectos especiales – la traca final -, y la resolución de los misterios planteados, y como dejan a Joseph y a su hermano con respecto a la historia. Vaya por adelantado, que el primero de estos puntos, el elemento sobrenatural tangible, es digno de una “caspamovie” emitida en cualquier cadena de televisión privada a la hora de la siesta. Pero no me malinterpretéis, desde esa perspectiva casposa me resultó la mar de disfrutable y risible, sobre todo porque contrasta frente a la seriedad con que se tratan las señales del 11-11-11 igual que una zurraspa marrón sobre el níveo algodón de unos calzoncillos cualesquiera. Porque, ¡¿qué diablos pintan esos “jeepers creepers” de saldo como heraldos de “otro mundo”?!. Una completa ida de pinza del señor Lynn Bousman. El segundo punto, la resolución del misterio, está a la altura del “cine luciferino”, que me inventaba párrafos más arriba, lo que no quita para que ser parcialmente predecible pero al menos no suponga una burla pueril hacia el espectador.

Resumiendo, desconozco en base a que criterio podría recomendársela a nadie. Este pobre escriba se queda con una sensación bastante amarga tras verla y analizarla, como si de una perdida total de tiempo se tratase. No es que todos sus elementos merezcan ser incinerados, pero los pocos rescatables ya los he visto en otras películas y narrados con mayor potencia (¡madre mía! Que edición más infame ahí que aguantar con 11-11-11). Así que antes que dejaros vuestros euros en el cine con este “quiero y no puedo” o inquietaros hora y media sobre vuestro sofá, acudir a clásicos luciferinos de verdad como La Tutora o El Principe de las Tinieblas, peliculones donde los haya. Si me apuráis, hasta creo que prefiero ver al buenazo de Brendan Fraser dorándole la pava a la despampanante Elizabeth Hurley en Al diablo con el diablo… ¡ahí es nada!

Lo mejor: El final, acorde a la atmósfera ominosa de todo el metraje.

Lo peor: La incapacidad narrativa de su director.

Vuestros comentarios

1. nov 14, 14:58 | Blanch

Nada, me he aburrido un carajo. El mensaje final me ha gustado SPOILER eso que todos tenemos un destino, la putada es que te enteres que el tuyo digamos no es muy de buena fe FIN SPOILER por todo lo demás me ha parecido sosa y sin ningún susto remarcable.

Bah y tampoco me tocó la loto, no por nada sino cuando fuí a comprar me dijeron que ya no quedaba ninguna combinación disponible. ¿Hay tanta gente como combinaciones posibles? Ahora sí he visto que aquí hay tongo.

Bueno, saludos.

2. nov 15, 05:07 | Alarma

No la pude terminar de ver…sosisima!

3. nov 30, 00:53 | Joan Lafulla

Dania- troll dixit

4. ene 20, 04:25 | Kenshs

Como decimos por aquí: un bodrio de película. Pésima. Cuando la terminé de ver me decía a mi mismo… vaya manera de perder mi tiempo. Yo creo que un puntaje 10/100 ubiese sido más acertado.

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