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13 Cameras

La vida bajo el microscopio

13 Cameras Reseña

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  • Título original: 13 Cameras
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2015
  • Director: Victor Zarcoff
  • Guión: Victor Zarcoff
  • Intérpretes: Neville Archambault, Sarah Baldwin, Sean Carrigan
  • Argumento: Una pareja que espera un bebé se muda a una casa alquilada por un inquietante anciano que resultará ser un grandísimo bastardo.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

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Una pareja de recién casados se muda a su nueva casa sólo para descubrir que su matrimonio en decadencia y un bebé en ciernes son los menores de sus problemas. Sin su conocimiento, el sombrío y lascivo casero ha estado espiándolos desde el primer día.

Mucho drama es lo que esconde “13 Cameras”, también conocida como “Slumlord”. Vendido como un thriller enfermizo, al menos eso me pareció, el debut como escritor y director de Victor Zarcoff intenta una aproximación distinta al terror urbano, revistiendo la descomposición de un matrimonio con una subtrama que provoque repugnancia en el espectador, sólo que las partes de la mezcla andan desproporcionadas, acusando además una falta de credibilidad difícil de ignorar. Muy lejos de las intenciones terroríficas, por dar unos ejemplos, de “My little eye” o “Más de mil cámaras velan por tu seguridad”, casi mejor. Sobriamente rodada y presentada, muy bien aprovechado el escaso presupuesto, la película narra la llegada de una pareja, en estado de buena esperanza, a una bonita casa de las afueras de alguna ciudad californiana. El arranque promete tensión a raudales, pues conoceremos a Gerald, el arrendador de la casa a la pareja y chico para todo, a pesar de su edad. Resulta que este fornido hombre de aspecto repulsivo, y aquí tenemos que agradecer la presencia del actor que lo interpreta, ya que se convierte en lo mejor de “13 Cameras” en lo que a generar incomodidad se refiere, sufre de una inquietante afición por las cámaras, llenado la casa que alquila con ellas. Voyeur enfermizo, Gerald se convertirá en testigo del día a día de la parejita, Claire y Ryan, manteniendo su húmeda mirada protegida bajo un manto de silencio que planteará dudas al espectador: ¿qué es lo que quiere?, ¿hasta dónde llegará su obsesión con el espionaje?

Desgraciadamente, lo que se promete como una fuerte dosis de alta tensión, ya que la cinta nos coloca rápidamente tras el hombro del pervertido, acaba diluyéndose debido a la falta de credibilidad con la que se desarrolla el argumento. Adicionalmente, los problemas maritales adquieren tanto protagonismo que durante la primera mitad del metraje bien podríamos estar viendo un tiste telefilme de celos y cornamentas.

Gerald va involucrándose cada vez más con sus víctimas, mientras estas ven peligrar su matrimonio y el nacimiento de su hijo debido a la infidelidad del marido, analizada y pormenorizada hasta límites excesivos, de tal forma tenemos al anciano visitando la casa cada dos por tres. Oliendo las bragas de su inquilina cuando esta ha salido por cualquier razón. Cámara tras cámara, este asqueroso personaje va llenando la casa de ojos indiscretos que, como se nos quiere hacer ver al principio del metraje, representan la falta de intimidad a la que el norteamericano medio se somete con tal de estar seguro, aquí todo lo contrario, pues la pareja no sabe que son vigilados. Precisamente, si se nos suelta ese discurso, el típico “podría pasarle a usted”, el guion tal vez debería haberse preocupado más por cierto grado de realismo. Gerald entra y sale de la casa sin levantar apenas sospechas, se gana al perro del matrimonio con una facilidad enervante. Por si fuera poco, este hombre oculta a sus inquilinos la existencia de un pequeño sótano, fundamental en la trama cuando esta gira, por fin, a elementos más propios del terror psicológico, algo difícil de entender cuando la puerta a ese sótano está en medio de un pasillo. ¿Es qué no se preguntan Claire y Ryan a dónde va a parar esa entrada? O, ¿dónde diablos está la caldera de la casa?

Ahí tenemos un retrato bastante pobre de lo que sería una pareja joven: ella es la única recelosa de un encargado de mantenimiento que asustaría a los niños a plena luz del día, y, sin embargo, él encuentra mil y una justificaciones para las cosas extrañas que ocurren en su hogar. Por ejemplo, que los cepillos de dientes huelan a mierda de un día para otro, cuando han sido chupados por un recolector de sarro nato.
Lo que sí hay que destacar del trabajo de Zarcoff es la naturalidad con la que ubica al desagradable Gerald dentro del tremendo dramón que se despliega. Evita el uso de las grabaciones, para no entrar en la perspectiva del “found footage”, ofreciendo la narración tradicional que la historia requería. Sin olvidar que el insidioso voyeur es parte integral del desarrollo de los acontecimientos, cada vez más importante a medida que nos acercamos al descacharrante final. Así Gerald se convierte en una figura omnipresente en segundo plano, con una mirada blanquecina que a más de uno pondrá los pelos de punta. La pena que la poca credibilidad que atesoran sus misteriosas intenciones se derrumbe cuando se le empieza a ir la cabeza, llevando sus acciones a unos extremos que provocan más bien comicidad, y no poca incredulidad.

Llegamos a los últimos compases del largometraje y nos encontramos una transformación de los acontecimientos bastante macabra, tanto que contrastan de forma algo absurda con la descomposición matrimonial que era el principal recurso de “13 Cameras”. De tal modo que aunque el terror haya llegado a la pantalla, este se dibuja parcialmente ridículo gracias a una exageración, y de nuevo penoso epílogo, donde todo le parecerá una broma al espectador. Y otra vez esa falta de credibilidad que considero más propia del terror sobrenatural que de un thriller como este.

Técnicamente la cinta se deja ver con gusto, aprovechando la ubicación de las cámaras ocultas para desarrollar planos inquietantes, como ese mirón abducido por las imágenes de su particular obra de teatro, aunque la música está fuera de contexto en la mayoría de las situaciones, agudizando la sensación de producto incompleto y mal planteado. Afortunadamente, Neville Archambault, el intérprete de Gerald, nos regala un trabajo sobresaliente, justificando parcialmente la hora y media de visionado.

Resumiendo, una película pequeña que se disfruta con tranquilidad si no se tiene ninguna expectativa y se asume la enorme carga dramática de su nudo. Otra cosa sería que en cómputos globales merezca un fuerte reconocimiento. No es así, lastrada por un ritmo pausado, que no funciona a la hora de generar angustia, “13 Cameras” es mera anécdota, aunque un buen punto de partida para su director y guionista, que demuestra ideas interesantes a pesar de su obvia inexperiencia.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Neville Archambault como el "slumlord", arrendadores de casas en los suburbios.

Lo peor: Pretende ser muy realista, "esto podría pasarle a usted", y su guion la pone en entredicho demasiadas veces.

Vuestros comentarios

1. abr 24, 17:36 | tito Jesús

coincido en la reseña aunque yo le pondría mas nota

2. abr 24, 18:57 | Bob Rock

Tito Jesús.- Soy muy castigador, ya lo sabes. Y sobre todo creo honestamente que si voy a ver un thriller con toques picantes y mucha degeneración (si no estoy averiado, el tráiler prometía mucho barro) y no me lo dan, pues eso afecta al resultado. Eso sí, cuando Gerald se pone “tonto” la cosa se anima, y hay algún desnudo.

Oye, ¿qué te pareció lo de “Junior”? Vaya broche de oro del que cagó el loro!!

3. abr 24, 19:28 | Sebastian Cabrol

me recordó a un cuento de Algis Budrys “the master of the hounds” donde un militar retirado es el único habitante de un barrio privado, a excepción de una pareja que acaba de llegar, para ir resumiendo, que no pueden salir de ahí y deben someterse a la voluntad del maléfico anciano, que tiene además túneles por todo el barrio y muchos dobermans asesinos.

4. abr 25, 12:03 | tito jesus

A mi lo que más me molestó es que tras una puerta descubran una escalera y decidan no bajar a mirar a donde da… Vamos cualquiera descubre en su casa una habitación nueva y decide que ya la mirará en otro momento… luego llegas y te la encuentras cerrada con llave y no sospechas nada…

5. abr 27, 04:33 | jul

Hola Sebastian Cabrol. Disculpa, tendrás a l mano el cuento “the master of the hounds” del que hablas?… Y si es así, podrías compartirlo? :p . Saludos!!!

6. abr 27, 09:21 | Bob Rock

Sebastian Cabrol.- Desgraciadamente no tienen nada que ver. Aquí la presión psicológica no existe: Hasta casi el final, la pareja no sabe que es espiada ni que tiene un sótano (que como dice Tito Jesús, manda narices, más cuando oyen “algo”)

7. abr 27, 15:33 | Sebastian Cabrol

Hola, bueno, a simple vista me pareció que eran muy similares, pero veo que no. En el cuento, la tensión va en crescendo mientras dialogan con el anciano, que lentamente les va revelando sus intenciones y la pareja no puede hacer nada.
Jul: al cuento lo tengo en una antología seleccionada por Hitchcok (o al menos asi lo dice la portada) pero si lo buscas en pdf creo que se consigue, lo tradujeron literalmente como “el amo de los perros” fijate acá: http://207.58.141.115/libro/21623/el-amo-de-los-perros

8. abr 28, 13:01 | Bob Rock

Sebastian Cabrol.- Sí, el libro del que hablas fue editado en castellano como “Relatos que me asustaron”. Una antología muy, muy buena: http://www.tercerafundacion.net/biblioteca/ver/ficha/5720

Insisto en que “13 Cameras” no tiene nada que ver. Una pena, precisamente los cineastas modernos deberían mirar un poco hacia atrás, encontrarían un filón inspirativo.

Un saludo.

9. ago 11, 20:23 | Syphilitica

Cutrona como ella sola. El desenlace es demasiado precipitado y desde luego que parece una broma. Y del pobre perro nunca más se supo. Yo le daría un 2,5/10

10. dic 10, 06:34 | Omar

La pelicula es tremendamente mala, y entender que la vi un día de frío, sin nada más que hacer que estar entre cobertores en casa…. no la pude disfrutar nada y es que es verdaderamente inversomil, quien va a tener una puerta en casa, no saber a donde va y vivir sin la curiosidad o el sentido común de qué es lo que hay dentro ¿esta ridiculez es la que sostiene la trama hasta el tramo final?… Absurdo

No hablemos del desarrollo y del tríangulo amoroso, que en realidad apesta, personajes detestables y arquetípicos en un contexto como ese. El esposo inutil, la amante decerebrada y la esposa abnegada, todos aburridos al millón.

1/5
Vaya decepción :(

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