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1408

No tendrás que cambiar las sábanas

1408 review

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  • Título original: 1408
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2007
  • Director: Mikael Håfström
  • Guión: Matt Greenberg, Scott Alexander, Larry Karaszewski
  • Intérpretes: John Cusack, Samuel L. Jackson, Mary McCormack
  • Argumento: Un escritor, especializado en desbaratar supuestos casos paranormales, se enfrenta a una legendaria habitación de hotel. ¿Una encantada de verdad?
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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Mike Enslin escribe libro, pero no aquellos que le gustaría. Escribe guías paranormales de lugares encantados, siempre desde la perspectiva de un escéptico redomado. Agrio y malhumorado, Mike nunca podría haber imaginado que esta vez podía estar frente a un caso real: la habitación 1408 del hotel Doplhin. Ni corto ni perezoso se traslada hasta Nueva York para comprobar la veracidad de las historias que sitúan un jugoso número de muertes entre esas cuatro paredes. ¿Quién sabe? Tal vez le quede a Mike una lección que aprender sobre los fantasmas…

Basada en un cuento corto homónimo de Stephen King (1999), “1408” representa una agradecida variante en la temática de casas encantadas. En lugar de invadir una mansión victoriana, los espectros se desplazan a una habitación de hotel en pleno centro de Manhattan, trasladando los temas clásicos, al mejor estilo de King, a lugares cotidianos. La fuerza ganada por el horror sobrenatural dentro de entornos urbanos radica en la implicación del espectador, que ve como aquello que creía seguro se desmorona y se convierte en la razón del peligro, la pérdida de control. ¿Puede haber algo más aterrador que una habitación de hotel maldita? La presente historia lleva a un nuevo nivel la inseguridad que nos provocan estos lugares, que de por sí muestran una lectura siniestra si nos preguntamos cuántas personas han dormido sobre la cama que vamos a ocupar… peor todavía, cuántas de ellas enfermas, cuántas de ellas protagonizando un drama humano de muerte y miseria: prostitutas asesinadas, suicidios, decepciones, rituales demoniacos. Asumiendo que el encantamiento de un edificio radica en la capacidad de los elementos arquitectónicos par a absorber las energías negativas circundantes, es fácil pensar que la habitación de un hotel puede ser una especie de batería espectral. Una línea de pensamiento que “1408” no profundiza, como película, tanto como lo hace el relato en que se basa, y es que la adaptación cinematográfica se mide a uno de los mejores relatos de su autor, quizás uno de los más intensos y aterradores, uno que sintetiza y destila buena parte de ese “intangible” que sobrevolaba el hotel “Overlook”. Lid en la que sale perdiendo por bastante puntos, sobre todo en lo que respecta a su capacidad para generar terror, aunque representa una película válida siempre que podamos separarla de su origen literario.

No obstante, más allá de las reflexiones parapsicológicas a las que invita “1408”, la cinta de Mikael Håfström (“El Rito”, “Plan de Escape”) se aleja de su contraparte escrita intentando adoptar un acercamiento más humano, más dramático, en alguna de sus partes. Mientras que el intenso terror psicológico del relato corto se basa en su falta de conciencia, en el ataque radical a la base de la trama, una habitación encantada con una capacidad para afectar a lo físico y psíquico de manera inquietante, la adaptación de Håfström da más importancia al protagonista humano de la historia que a la habitación de marras, como si se estableciese una lucha entre ellos, cuando lo verdaderamente acongojante era la habilidad de ese pequeño rincón del hotel para triturar la mente de sus habitantes. De todos modos, se entiende este cambio de tercio ante lo tremendamente complicado que resultan trasladar los efectos psicológicos que describe King en su obra; precisamente, un poco al estilo de lo que pasó con la adaptación de “El Resplandor” de Kubrick. Sin embargo, “1408” queda lejos de las cuitas de Jack Torrance contra sus demonios imaginarios. Pese a contar con altos valores de producción, el resultado final no deja de ser una película ligeramente intrascendente; quizás, como decía, debido a esos efectismos dramáticos que no le sientan nada bien a una estructura, que, a lo mejor, no daba de sí como para un largometraje. Habría que preguntarles a los guionistas de la película, tres nada menos, si las concesiones a una comercialidad flagrante se deben a imposiciones de la productora, que dado el presupuesto invertido querían recuperarlo a toda costa, o a una reinterpretación personal, en clave sentimental, de los horrores de la habitación maldita. Terminando con la odiosa cuestión de las comparaciones, decir que es una pena ver como todo aquello que se aleja del cuento original lo hace para peor, siendo las ausencias de ciertos ingredientes (como el macabro bodegón enfermizo, las referencias a los lobos o los efectos cancerígenos de la habitación) algo que se echa sobremanera en falta. Es más, si pudiese hacer una recomendación sería que el público accediese a solamente una de las obras. Es decir, la una devalúa la otra: si has visto la película el relato ya no será sorprendente, y si has leído el cuento, la película te parece un tanto decepcionante.

Aunque siendo justos, “1408” funciona muy bien como película comercial de entretenimiento gracias a esos valores de producción que comentábamos, un ritmo adecuado y unos actores que realmente se creen el invento. En cuanto a lo primero, tendríamos que destacar el lujoso hotel donde se ubica la acción, un monstruo del modernismo que desprende tensión en pantalla, lo que supone un añadido muy interesante a la parte terrorífica de la cinta. Volvemos a esa reflexión macabra sobre los hoteles, y es que algo tienen esas construcciones que nos ponen los pelos de punta; no quiero desaprovechar la ocasión para nombrar “The Inkeepers” y “The Birthday”, otras dos producciones donde un hotel se convierte en el protagonista principal de la trama.
Tratando el tema del ritmo y la dirección en general, ninguna pega que poner, la justificación perfecta para el moderado éxito que supuso en taquilla “1408”. Quizás otros productores deberían hacer una lectura en positivo y animarse con la tan rumoreada adaptación cinematográfica de la serie “Hospital Kingdom” (readaptada de la original “Kingdom”). Si tan sólo una habitación de hotel daba tanto para ello, no menos daría un hospital entero y verdadero. Siempre que se hiciese, obviamente, con un presupuesto digno y un director competente a los mandos, capaz de controlar el decepcionante efecto que las obras de King tiene al trasladarse a la gran pantalla.
Con respecto al elenco, el épico duelo entre Samuel L. Jackson, como gerente del hotel Dolphin, y John Cusack como escéptico escritor de libros basura, es casi lo mejor de la película, digno de su versión en papel; no sólo por el trabajo de ambos intérpretes, también por la calidad de la dirección cuando tiene lugar el encuentro. Y es que sin ser un director con mucha suerte, Håfström imprime espectacularidad en sus planos y aprovecha muy bien los decorados y la iluminación. La jugada le sale bien, y aunque determinados pasajes posteriores, cuando Cusack debe hacer frente a sus demonios personales por mediación de la habitación, suponen un ataque lacrimógeno barato al corazón del aficionado, todo el metraje transcurre en un suspiro gracias a la mano dinámica de su director, en todo momento consciente de que tenía que ofrecer la visión más espectacular de cada escena. Precisamente alcanzada en algo tan intrascendente como un recuento de los hechos terroríficos detrás de la 1408. Uno de mis momentos favoritos, sin duda.

Resumiendo, “1408” no desafiará al tiempo como la mejor película de casas encantadas de la era moderna, pero si es cierto que conserva cierto sabor clásico sin abandonar los sustos, la comercialidad y, lo más interesante, con un firme pie puesto en los aspectos psicológicos del miedo. Y todo ello con la carencia absoluta de alardes intelectuales, que sí estéticos, simplemente entretenimiento superficial, como su versión escrita, todo un descubrimiento que cuesta encontrar en el cine de género actual. Quizás infravalorada por el núcleo duro de los aficionados, no merece caer en el olvido viendo el panorama tan desesperanzador que se ha instalado con nosotros desde aquel, ya lejano, 2007.

Imágenes de la película

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Tráiler

Lo mejor: Cusack, Jackson y los valores de producción

Lo peor: Que tenga que medirse con uno de los mejores relatos de Stephen King.

Vuestros comentarios

1. mar 15, 22:49 | Mountain

“El Resplandor” de Polansky? que has hecho este finde Bob? :D. Una pregunta, en que colección de relatos está 1408?

2. mar 15, 23:52 | Bob Rock

Mountain.- Muchas gracias por el apunte, vaya error garrafal. Pues la verdad que algo he hecho y no ha sido bueno. Sale en “Todo es Eventual”, una colección un poquito desigual para mi gusto. Pero vamos, por 1408 merece la pena. Esto me recuerda que hace tiempo, desde Cell, que no he vuelto a leer nada de King…

Un abrazo y gracias de nuevo!

3. mar 16, 12:53 | Mountain

No te preocupes, todos tenemos de esos días. :)

Si no has leído “22/11/63” lánzate corriendo a por él, no es solo de lo mejor que ha escrito últimamente, sino que es de lo mas brillante de su inmensa colección, a mí me pareció una novela sensacional.

Creo que por algún lado tengo “Todo es Eventual”, voy a buscarlo.

Un abrazo.

4. mar 16, 14:26 | wapengo

Hola. como fan de las obras de cuentos cortos de Stephen King esperé a ver la con ganas cuando salió, pero claro se queda corta. siempre los relatos en papel del stephen son mucho mas efectivos y pasados de rosca. Entiendo que a veces como en este caso o en el caso de “It” (el libro en papel es fantásticamente recargado) es muy difícil pasar a imágenes lo narrado. Pero a alguien se le tendría que encender la lamparita…….

PD: Todo es eventual está muy bueno. y concuerdo “22/11/63” es muy original.

5. nov 1, 13:17 | Cuervo

Coincido con la nota, eso sí, la película a ratos es una auténtica locura… Uno no sabe bien si lo que está viendo es un hombre en una habitación encanta o un hombre en pleno bad trip por la toma de alguna sustancia alucinogena.

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