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68 Kill

Por un puñado de estrógenos

68 Kill Rseña

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  • Título original: 68 Kill
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2017
  • Director: Trent Haaga
  • Guión: Trent Haaga
  • Intérpretes: Matthew Gray Gubler, AnnaLynne McCord, Alisha Boe
  • Argumento: Un pringado es manipulado por su novia chiflada para robar 68.000 dólares.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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Como todo buen ciudadano, Chip es un tipo que se pierde por los culos, tanto como para dejarse manipular hasta límites enfermizos por las propietarias de dicho regalo divino. Aunque también es una bellísima persona, incapaz de hacer daño a nadie, lo que contrasta más si cabe con la psicótica personalidad de su novia Liza, una hembra de armas tomar sin reparos en llevarse por delante a quién sea con tal de satisfacer sus instintos. Esta depredadora sexual ha ideado un plan para hacerse con los 68 mil dólares que guarda uno de sus chulos, pues Liza se gana el pan con su vagina. Reluctante, Chip acaba atrapado en una espiral de pólvora y sexo que acabará muy mal cuando el plan se vaya al garete por la locura de su chica, la cual demuestra unas aptitudes para la matanza ajeno que sólo pueden ser cosa de familia. Durante su huida hacia delante tendrá tiempo para encontrar más de esos apetitosos bocados llamados nalgas que, de nuevo, harán hervir su cerebro hasta convertirlo en una marioneta a manos de Monica y Violet, mujeres más temibles que un Terminator.

Una agradable sorpresa cómica esta “68 Kill”. Sin esperar nada de ella, actitud más que coherente dados los tiempos de nula creatividad que vivimos, me ha parecido de lo más rescatable que he ido viendo este verano, si quitamos los geniales cortometrajes de “Oats Studio”. El largometraje recoge el testigo de los primeros hermanos Cohen y lo mezcla con claras influencias de la Troma, elevando la comedia negra al nivel de thriller gore con un ritmo endiablado. No en vano su director y guionista, Trent Haaga, inició su carrera como actor en “Tromeo y Julieta”, prodigándose hasta nuestros días como actor de serie B (tirando a Z) mientras compagina las labores interpretativas con la escritura de guiones, suya es la meritoria “Deadgirl”, y abordando la dirección como tributo a sus grandes héroes de la infancia, como John Landis o Joe Dante. Aunque en este último terreno se le ha visto bastante poco, siendo “68 Kill” su segundo trabajo tras el meritorio debut de ”Chop”.

Precisamente lejos del alegato feminista, la película de hoy tiene como principal eje el mundo femenino desde una perspectiva claramente masculina, todo hay que decirlo. Es decir, objeto de deseo y compañeras inseparables, las mujeres hacen y deshacen en “68 Kill” con una energía y desparpajo que nos posiciona a los hombres como los títeres que en realidad somos. Un verdadero pildorazo de “grrl power” que además entronca directamente con este movimiento a través del punk rock. Si un adjetivo define esta comedia sería “vacilona”, característica que debería ser inherente al punk, en detrimento de ese factor político tan trasnochado.

Las desventuras de Chip, rebotando cual bola de pinball, son muy fáciles de entender por todos aquellos que meamos de pie, y supongo que nuestras compañeras verán en la exageración de los roles femeninos aquí presentado una falsedad irritante, ¿pero nunca os habéis topado con uno de esos torbellinos con pechos que os han volado la cabeza gracias a su habilidad para manipular el entorno sin ningún tipo de remordimiento? Un servidor que ha sido víctima de dichas artes – reconozco que voluntariamente gracias a mis puñeteras gónadas –, os puede asegurar que personajes como Liza, Violet o Monica no están tan lejos de la realidad.
También hay que decir que la película no intenta hacer un discurso de estas reflexiones, simplemente se deja llevar por el lado más gamberro y festivo del punk: con muchos tiros, situaciones retorcidas, gran cantidad de sexo no explícito, sangre a raudales, hombres florero y escatología humillante. Y funciona, que es lo importante, a un nivel que nada tiene que envidiar a películas señeras de este estilo como “Very Bad Things”. Sobre todo, quitando intermedios románticos de carácter puntual que quizás estén un poco fuera de lugar en la ecuación, por el trepidante compás que se marca Haaga a la hora de llevar el argumento a situaciones cada vez más perversas, detonando en una escena final llena de violencia y desparrame sin sentido.

Eso sí, todo no van a ser alegrías, la trama se sustenta sobre pilares vistos miles de veces, desde “¡Jo, qué noche!” (pedazo de título) hasta “Cheap Thrills”. El ansia desesperada por un puñado de billetes como si fuesen a cambiar la vida de alguien, cuando los cambios son sucesos más sutiles como demuestra el encuentro de Chip con Violet, a la que secuestra junto a Liza tras el robo del dinero. Es decir, no esperéis un guión que os deje con el culo torcido, el hecho de plantear situaciones un tanto rocambolescas para romper la monotonía del lineal guión se hará evidente desde la primera aparición del hermano de Liza, un asesino en serie desagradable y macabro como no suele verse en una comedia negra, y por tanto forzado.

Dejando a un lado el guión, y unos recursos técnicos que cumplen lo justo dado el humilde origen de la cinta, lo que brilla con luz propia serían las actuaciones. Hasta los secundarios han estado a la altura, gente anónima cuyo desparpajo hace más creíbles si cabe los entuertos de Chip y sus chicas. Pero es efectivamente nuestro protagonista quien se lleva el gato al agua, interpretado por Matthew Gray Gubler como si el papel fuese un guante. Desde que lo vemos con su entrañable sonrisa recogiendo mierda, pues el desatascado y limpieza de tuberías es su trabajo, le tomaremos un cariño que no hará más que crecer a lo largo del metraje, donde además descubriremos que hasta el más pánfilo de los mortales puede demostrar agallas cuando ya lo ha perdido todo. Un sobresaliente para el muchacho, que podría hacer de la comedia oscura su coto de caza personal.
Pero no menos impresionante está su compañera en el crimen: AnnaLynne McCord. La cual tras “Excision” ya demostró que podía ser algo más que un rostro atractivo, esta mujer también es modelo, llevando la psicosis a un nivel sarcástico que en “68 Kill” explota. No sólo es sexualidad pura, una tan depredadora que causa terror, si no también expresa un infinito pozo de locura tras esos ojazos verdes. Ya había trabajado antes con Gubler en “Trash Fire”, menos eficaz que la presente, y es todo un gustazo ver como se ha desarrollado una química tan natural entre ellos, con o sin toneladas de maquillaje.
Tampoco nos olvidemos de las otras dos féminas que traen por el camino de la amargura a nuestro protagonista. Por un lado tenemos a una joven Alisha Boe, y dicha juventud se nota en permanecer un peldaño por debajo de sus compañeros de reparto, pero la chica es un encanto y casa perfectamente en el papel de “cabecita loca y adorable”. Y finalmente, cuando uno menos se lo espera… Sheila Vand (“Una chica vuelve a casa sola de noche”), concretizando este triunvirato de diosas ejerciendo de chica punk pasada de rosca, ¡muy pasada! Convirtiéndose durante el último tramo en el punto focal de un fin de fiesta lleno de depravación y destrucción (como también le corresponde al lado nihilista del punk).

Así que ya sabéis, si queréis echaros unas risas y disfrutar con cuerpos de escándalo no hace falta que os bajéis a la playa. Sin más ánimo que el de entretener al espectador, previo pago de una paquete de cervezas, “68 Kill” evita el sexismo siendo muy divertida, sólo que no sé en qué lado de la balanza queda el sexo débil: los hombres.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Gubler y "sus chicas".

Lo peor: Tiempos muertos de bajo presupuesto.

Vuestros comentarios

1. ago 19, 06:16 | Capricornio1963

Muy correcta tu reseña Bob.

Una peli de visionado fácil pero agradable, con actuaciones a la medida para un producto final que supera las expectativas, en momentos en que todas las producciones de alto presupuesto han sido una gran decepción, esta sátira negra deja buen sabor de boca.
El sexo débil (Chip) al final es el héroe redimido que no se queda con la chica, pero si con el dinero y su orgullo (golpeado, muy golpeado) pero intacto.
Se le pueden perdonar sus incoherencias de guión y de ritmo, sin embargo da lo que promete, un buen rato de diversión tal y como lo has dicho, muy a lo Very Bad Things. Si a esto le agregamos que Liza y Violet están en su punto, tenemos un conjunto lleno de buenos momentos, quizás no épicos pero sustanciosos….Muy Recomendable!!!

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