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Siren

Cabreado. ¿Qué se puede decir de una peli que no dice nada?

Siren

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  • Título original: Siren
  • Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2010
  • Director: Andrew Hull
  • Guión: Andrew Hull y Geoffrey Gunn
  • Intérpretes: Anna Skellern, Eoin MacKen, Athony Jabre y Tereza Sbrova
  • Argumento: Tres jóvenes emprenden una travesía en yate cuando encuentran a Silka, una atractiva y misteriosa joven que parece ser la única persona con vida en una isla apartada...

30 |100

Estrellas: 2

Siren

“Siren” juega su carta principal desde el principio, quizás a sabiendas que es la única forma de que te quedes a verla entera. Anna Skellern (The Descent 2) interpreta a Rachel, una atractiva joven con un vestido corto que hace autoestop y que consigue que la pare Ken (Eoin Macken, “Centurion”), un chico también bien parecido. Los dos se detienen en una caseta abandonada junto a la carretera y deciden montárselo. Un plano después, descubrimos que en realidad se trata de una pareja haciendo un jueguecito para alegrarse su vida sexual. Desde el primer momento, “Siren”, como se ha dicho, ofrece su mejor carta: el sexo. Ni siquiera es demasiado explícito, ni demasiado real, y ni siquiera demasiado sugerente. Pero es el único motivo por el que se aguanta la cinta entera (bajezas de espectador: dos chicos y dos chicas, todos guapos, la expectativa es cuál es el siguiente en mostrar algo).

Después de su jueguecito, Rachel y Ken llegan al puerto, donde les espera Marco (Anthony Jabre), ex de Rachel, y los tres se embarcan en un yate, no sin que antes el hombre que les alquila la embarcación les cuente cómo se encuentran en la costa donde las sirenas sedujeron a Ulises en La Odisea (por si alguien tenía alguna duda sobre de qué podía ir una película llamada “Siren”). Comienza la travesía, y Ken, celoso de que Marco esté allí, se tira a Rachel.

Como mandan los manuales de cine, a los quince minutos tiene que pasar algo, así que irrumpe en escena un naúfrago extranjero al que los protagonistas rescatan. No entienden su idioma, sangra por las orejas y acaba muriendo en su yate. Están en el extranjero, así que lo más normal es pensar lo que piensan ellos: que les van a culpar de la muerte de ese hombre. Como hay una isla cerca, se deciden a ir hasta allí y enterrarlo, como si nada. Al acercarse, el yate choca con rocas de aguas poco profundas y se avería el motor. Sin embargo, lo primero es lo primero: quitarse al muerto de en medio. En mitad de la ejecución de su plan, en tierra firme, descubren que alguien les ha visto: una chica llamada Silka (Tereza Sbrova), que no habla mucho pero… sí, está buena. Así que, ¿por qué no?: sacan las botellas de vino y hacen un fuego en la orilla. A pasar la noche y a ver cuál de los dos hombres consigue seducirla: ya sabemos que Ken y Rachel son una pareja muuuuy sexual, porque la película empezaba así. Sin embargo, la enigmática Silka parece más interesada en Rachel… (hay que darle variedad al rollo sexual). Así que, cuando uno debería estar sufriendo por cómo morirá cada uno de ellos o quien sobrevivirá, en realida se está preguntando: ¿quién tendrá sexo con Silka?

Ya en serio: lamento el tono desconsiderado de esta reseña.

Mi primera intención fue vender humo (película sexy, trama apasionante…) para revelar al final el fraude, pero no he sido capaz. El problema de “Siren”, más allá de un guión inconsistente, un erotismo chusco de anuncio de medias de los ochenta y una ausencia total de cualquier emoción oscura (sangre, violencia, clima, sustos… nada de nada), es la inanidad de la propuesta. Ver “Siren” no sirve para nada de nada. La sirena como icono fantástico/terrorífico es potente y da de sí. Cuatro jóvenes guapos en alta mar o en una isla paradisíaca tienen garra. Los dos elementos juntos podían haber dado lugar o a un divertimento salvaje y oscuro o a algo más profundo y atroz, pero lo que aquí vemos es puro vacío y, encima, indisimulado: no hay ninguna coartada, ninguna declaración de principios, ninguna voluntad de interesar al respetable. La película de Andrew Hull (fallecido el año pasado, según IMDB, y cuyo único largometraje es este) no está mal en el apartado técnico, pero naufraga en todos los demás. Conforme avanza la trama, los personajes empiezan a dudar sobre sus percepciones, sobre si es real o no lo que ven: este asunto confunde y despista, pero no añade interés y se queda sin resolución. Y las muertes – porque, no nos olvidemos, se supone que es una película de terror-… bueno, a ver, todos conocemos la mitología de las sirenas, y sabemos cómo seducen a los navegantes… Pues exactamente así es como sucede aquí. Y mucho miedo no da, la verdad.

Lo mejor: Técnicamente, es barata pero salva el tipo.

Lo peor: En una hora y media se pueden hacer tantas otras cosas...

The Pack

Mis vecinos pastorean vacas...yo pastoreo monstruos

The Pack - La Meute

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  • Título original: La Meute
  • Nacionalidad: Francia-Bélgica | Año: 2010
  • Director: Franck Richard
  • Guión: Franck Richard
  • Intérpretes: Yolande Moreau, Émilie Dequenne, Benjamin Biolay, Philippe Nahon
  • Argumento: Una chica que recoge un autostopista pronto se dará cuenta que pararse en un restaurante de carretera para comer no es la mejor manera de pasar una velada agradable… si se tiene en cuenta que ella misma puede convertirse en la comida.

40 |100

Estrellas: 2

The Pack - La Meute

Antes de empezar quisiera darle las gracias a Missterror por intentar aclararme un poco una parte que no entendí muy bien del film. Al principio achaqué la culpa a que no presté toda la atención que se merecía a la película, ya que tardé tres largos días en poder terminarla; pero luego, hablando con más gente, llegamos a una misma conclusión: ¡Vaya chorrada!

Hubo un tiempo en el que al tener la opotunidad de ver una novedad procedente de Francia uno ya se afilaba los dientes y le temblaban las manos, a sabiendas, eso sí, de que tanta lujuria no podía durar para siempre. De aquellos tiempos no quedan más que recuerdos y, muy de tanto en tanto, la sensación de que lo lograrán de nuevo, de que volverán a sorprendernos. Casi lo consiguen el año pasado con La Horde… pero se quedaron a medio camino.

Este año le tocaba demostrar al director novel Franck Richard que Francia volvería a su época de oro con la cinta La meute (conocida como The Pack, y que viene a significar La manada). ¿Lo habrá conseguido? Si os pica la curiosidad seguid leyendo, pero tened en cuenta que desvelaré algunos detalles transcendentes sobre la trama de la película.

Charlotte es una chica sin rumbo que con su coche y sus cd’s de música tiene más que suficiente para emprender un nuevo viaje. En dicho viaje conocerá a Max, un autostopista guapetón, y entre ambos surgen las chispas de inmediato. Haciendo un alto en el camino en un restaurante que lleva por nombre La Spack trabaran enemistad con tres motoristas busca problemas. Pero ese no es el único dolor de cabeza para la guapa Charlotte, ya que Max, su nuevo amigo, desaparece misteriosamente dentro del baño, y por si fuera poco la dueña del local esconde un tenebroso y sangriento secreto.

Es un secreto que Charlotte descubre muy pronto y de mala manera. Golpeada, torturada y servida en bandeja para que sirva de comida a las “mascotas” de la dueña, los seres-monstruos de turno.

Nos encontramos ante una película muy parecida a Shadow en lo que a intenciones se refiere; ya que The Pack también navega entre subgéneros, incluyendo un poco de humor en su tramo final. Si bien en la cinta de Zampaglione me gustó la idea, la propuesta - no así su manera de llevarla a cabo -, en esta ocasión lo aborrezco. Estas son mis razones:

La primera razón por la que aborrezco La meute es porque es de esas películas, y ya llevamos un montón, que intentan venderte una cosa muy concreta para que, al final, acabes sintiéndote como si te hubieran tomado el pelo.
El inicio es prometedor. Clónico, pero bien ambientado. Visualmente merece mucho la pena, y no lo digo solo por ver a la señorita Moreau. Su color sucio y oscuro respira un aire malsano que me hizo recordar la llegada a la posada de Yasmine y su troupe en Frontière(s), así que, ¡qué más da si es otra pieza del mismo molde que se está utilizando actualmente! Pues da que entre la cinta de Xavier Gens (Frontière(s)) y la del señor Richard (The Pack) media un abismo cósmico.

Pronto descubres que los primeros minutos eran tan sólo la cola para que te enganches a la pantalla y te tragues todo lo que viene después. Y lo que viene a continuación – y ahí va mi segunda razón – son unos personajes tan estereotípicos que los llegas a odiar por sus actos de infinita estupidez, empezando por los motoristas hasta terminar por el sheriff. ¿Todavía hay gente que le da la espalda al malo pensando que éste está muerto? ¿Todavía no han aprendido que los malos nunca mueren a la primera?, y ¿Tan difícil es buscar recursos para hacer funcionar un guión sin recaer en el recurso fácil, o incluso, no insultar al espectador con este tipo de patrañas? ¿Tan tontos somos? ¿Por qué tengo que cabrearme tanto al ver estas películas?.

Y esto es únicamente la primera parte de la película, en la que lenta e inexorablemente vamos entrando en los confines del torture-porn para que, una vez creamos que empieza lo bueno, asistamos un un giro de los acontecimientos, otra vez de forma muuuuy lenta, hacia el cine de monstruos, o seres, o zombies… como he leído por ahí.

Es en ese instante donde la película decae por completo. Aquí, a los responsable de la cinta se les va la olla, o más bien se les esfuman las ideas, ya que una vez la chica descubre todo el tinglado se refugia junto al hijo de la dueña y los motoristas (parece ser que todas la putadas que le han hecho antes se han olvidado) para hacer frente a la manada de monstruos. Toda esta secuencia es absurda, empezando por los comportamientos de dichos personajes (¿que coño hace un motorista leyendo un libro durante todo el desenlace, ajeno a lo que esta sucediendo a su alrededor?), pasando por los toques de humor que intentan inyectarle a la trama, sin demasiado éxito (spoiler-la mano de un ser abriendo la puerta de la cabaña a través del cuerpo de un motorista es realmente inverosímil-spoiler) y, para terminar, y valga la redundancia, una de las peores maneras de poner fin a una película que se ha podido ver en muchísimo tiempo. Y es en ese final donde ya se me escapó toda esperanza de lógica en todo lo que estaba viendo..

Si lo que queréis es que os pase el mono de ver buen cine francés os recomiendo leer un post que hace tiempo redactó nuestro querido compañero Joan: Nouvelle Horreur Vague. Una gran alternativa para ahorraros un gran disgusto.

Lo mejor: La ambientación y los primeros minutos.

Lo peor: La manera de resolver determinadas situaciones que tienen todos los personajes y otro cambio de estilo muy, pero que muy mal llevado a cabo.

Hisss

Serpientes, indios, bailes y una hija a punto de ser desheredada

Hisss

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  • Título original: Hisss
  • Nacionalidad: India, USA | Año: 2010
  • Director: Jennifer Chambers Lynch
  • Guión: Jennifer Chambers Lynch
  • Intérpretes: Irrfan Khan, Mallika Sherawat, Divya Dutta
  • Argumento: Un guiri con cáncer cerebral viaja a la India para capturar a la legendaria diosa serpiente buscando un remedio contra su enfermedad. Una vez allí, secuestra a otra serpiente, el amante de la diosa, para que ésta vaya en su búsqueda.

25 |100

Estrellas: 2

Hisss

Antes de nada quería aclarar unas cosas. Que nadie se crea que esto de escribir reseñas es sencillo. Se te puede dar mejor o peor escribir y/o expresar lo que ves, pero antes de escribirlo hay que verlo. Al menos, si quieres escribir con criterio y no con suposiciones o prejuicios. Esto, que suena muy bonito, a veces desemboca en un suicidio cerebral de hora y media. Y todo por el noble arte de escribir la reseña con criterio. Es por ello que el que suscribe se traga algo como Hisss. Los lectores asiduos de Almas Oscuras se habrán dado cuenta que en la barra derecha de la página, en la sección de “Próximamente”, lleva anunciada esta película alrededor de dos meses. Ingenuo de mí, antes de visionar un trocito del despropósito que nos ocupa, tenía ciertas expectativas. Una vez prometida la reseña para Almas, y como hombre de palabra que soy, no hubo marcha atrás. Así que, si sois de los que disfrutáis con el sufrimiento ajeno, os describiré mi pesadilla en las próximas líneas.

Mis expectativas ante Hisss venían por varias razones. La principal, su directora. Por si alguien lo dudaba, Jennifer Chambers Lynch es la hija del mismísimo David Lynch. Aprovechando en enchufe se inició bien jovencita como directora con una tontería como Mi obsesión por Helena (Boxing Helena, 1993), y luego, supongo, fumo algunas sustancias alucinógenas de las caras que la mantuvieron ausente hasta que despertó, hace tres años, con la más interesante Vigilancia (Surveillance). No piensen que aquella fue la gran cosa, pero desde luego apuntaba unas maneras en el manejo de suspense, la atmosfera y la narración que permitían a la muchacha subir el escalón pendiente. No sin polémica, Vigilancia venció en el Festival de Sitges de aquel año. El nuevo paso de Lynch estaría, definitivamente, enmarcado en el género fantástico y el terror propiamente dichos: la puesta en imágenes de la leyenda india de la diosa serpiente, rodada en Bollywood con actores y equipo técnico de allá, pero un presupuesto más holgado (tampoco mucho) debido a la colaboración con Estados Unidos.

La maldición señala que cada vez que un hombre profana o viola a una cobra (¿?), son condenados a sufrir la ira de la mujer serpiente, de la muerte y la infertilidad. De generación en generación viajaron estas leyendas, y existen numerosas esculturas de dichas deidades mitad mujer y mitad cobra.

Jennifer Lynch se vale de dicha historia para dar comienzo al sufrimiento del espectador. Así, y pese a que en los primeros, digamos, treinta minutos, la cosa parece que no irá tan mal (la presentación de la diosa serpiente, el primer ataque, su erótica coreografía en una farola), acto seguido se va perdiendo en la oscuridad de las cloacas más pestilentes. Es entonces cuando toca explicarse el porqué el primer ataque es explicito y brutal, mientras que todos los demás (tampoco muchos) están rodados con el truco de las sombras, el del primer plano y fundido en negro o el acercamiento de la cámara por detrás de la victima y su grito al girarse. También podríamos preguntar porqué los efectos de maquillaje están trabajados ( y ya de paso, qué narices hace alguien como Robert Kurtzman metido en estas mierdas) y los efectos digitales cantan hasta desgañitarse (atención al clímax final). O, y ya termino, porqué tienen que salir bailando siempre los indios. Coño, incluso la tipa esta (la directora) se permite rodar una persecución salchichera con chunda chunda por los barrios mugrientos de alguna ciudad de allá y meter (¿cómo crítica social dirá ella?) a un niño defecando en el suelo mientras, cual escena “chistosa” de Michael Bay, los implicados saltan por encima y éste los mira con asombro.

Hacia el final se hace tan desesperadamente aburrida que ni el despiporre de lo que vemos resulta agradable con sustancias alucinógenas.

Las interpretaciones son terribles, salvando (un poco) al protagonista masculino, la estrella de Bollywood Irrfan Khan. Respecto a la mujer serpiente, decir que está “interpretada” por la espectacular modelo Mallika Sherawat. Contemplando sus cualidades interpretativas, lo más probable es que, de no ser por su físico, estaría haciendo carrera profesional detrás de la caja en algún supermercado hindú. Lo del villano guiri sobreactuado y doblado es de traca.

A todo esto Jennifer Lynch, pese a que Hisss ha recibido críticas y opiniones negativas y no ha sido vista en la mayor parte del mundo, tiene dos nuevos proyectos para dirigir. Vale que gracias a su padre pueda dirigir películas, pero de seguir por este camino el pobre David hará valido aquello de “cría cuervos…”.

Lo mejor: Algunos efectos de maquillaje y un comienzo relativamente prometedor.

Lo peor: Interpretaciones surrealistas, efectos digitales bochornosos, guión tedioso y dirección plana a la vez que pretenciosa.

Outcast

La maldición de ser un monstruo suburbano

Outcast Poster

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  • Título original: Outcast
  • Nacionalidad: Inglaterra/Irlanda | Año: 2010
  • Director: Colm McCarthy
  • Guión: Colm McCarthy, Tom K. McCarthy
  • Intérpretes: James Cosmo, Kate Dickie, Karen Gillan
  • Argumento: Esta es la historia de amor entre Petronella y Fergal. Lamentablemente su romance esta maldito...
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Outcast Grande

Outcast (“descastado”) es la opera prima del escocés Colm McCarthy, director con amplia experiencia en la televisión británica; eso sí, en series que no conozco mucho, a excepción de Los Tudor. Esta película, rodada en unos atmosféricos suburbios de Edimburgo, es una coproducción británico-irlandesa de bajo presupuesto y bastante arriesgada en cuanto a los conceptos que maneja. Tal vez demasiada ambición haya podido lastrar el resultado final, dando lugar a una cinta sobrenatural que cojea, principalmente, debido a la descompensada presentación de diferentes géneros: una mezcla un tanto dispar de drama suburbano, brujería celta, romance prohibido y terror sobre “cambiaformas”. Tampoco el desarrollo de personajes ayuda a involucrarnos con ellos, convirtiéndose en otro vulgar intento de terror intelectual; aunque no por ello deje de contener interesantes ideas y secuencias, como el tratamiento realista de la fotografía o los rituales mágicos practicados.

Quiero hacer una puntualización y es que el uso del termino “cambiaformas” no es algo casual. Podríamos decir que Outcast trata sobre licántropos, pero de la misma manera en que lo hacía Con la Bestia Dentro (1982), película de culto que me parece la principal referencia de ésta que nos ocupa. Muchos seguramente os acerquéis a Outcast pensando que los hombre-lobos serán las estrellas de la función… nada más lejos de la realidad. Seguir leyendo…

Lo mejor: El encomiable intento de mezclar varios estilos: el drama suburbano, el cuento mágico, el romance y el terror.

Lo peor: Las partes puramente terroríficas y las apariciones del monstruo “devorachicas” carecen de cualquier pulso.

The Troll Hunter

El Troll, una especie en peligro de extinción

The Troll Hunter

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  • Título original: Trolljegeren
  • Nacionalidad: Noruega | Año: 2010
  • Director: André Øvredal
  • Guión: André Øvredal
  • Intérpretes: Otto Jespersen, Hans Morten Hansen, Tomas Alf Larsen
  • Argumento: Un grupo de universitarios siguen con su cámara a un presunto cazador furtivo de osos. Pronto descubrirán que el tipo es un cazador... pero lo osos no son su presa predilecta.

72 |100

Estrellas: 4

The Troll Hunter

Si alguien me pregunta por un troll mi respuesta será concisa a la par que escueta: unas bestias peludas, patizambas, algo estúpidas, con grandes pies y una enorme nariz de formas redondeadas en mitad de su cara; que dedicaban la mayor parte de sus esfuerzos a hacerle la vida imposible a David el gnomo y los suyos (me hago mayor…).

Como mucho me acordaré de un gigantón de piedra que aparecía en la adaptación cinematográfica de La Historia Interminable, popular novela homónima de Michael Ende, que, si no me equivoco, también pasaba por ser un troll. O quizás de aquel sacrosanto despropósito fílmico que hace muy poquito nos trajo a la memoria nuestro estimado tio Bob y que respondía al título de Troll 2.

Y por supuesto todo ello pone de manifiesto mi rotunda ignorancia sobre todo lo que acontece en el universo de JRR Tolkien y su saga de enanos senderistas y anillos mágicos. Pero por suerte esta nueva delicia noruega titulada The Troll Hunter (Trolljegeren en el original) llega dispuesta a poner fin a mi total desconocimiento sobre la vida y milagros de lo que podríamos denominar como el troll común.

Un equipo de filmación compuesto por tres jóvenes universitarios investiga a un tipo sospechoso de cazar osos, de manera furtiva, en las altas montañas noruegas.
Lo que no alcanzan ni siquiera a sospechar, es que el mencionado cazador no alberga interés alguno por los plantigrados. Su objetivo real son Trolls, unas bestias mitológicas recluídas, bajo supervisión del gobierno noruego, en las profundidades de los bosques y que, en los últimos días y por razones desconocidas, han empezado a mostrar comportamiento extraños.

Bajo el ya nada innovador (¿y cansino?) formato del falso documental, The Troll Hunter se nos presenta como un “manual para torpes” capaz de instruirnos en los más recónditos secretos acerca de la verdadera naturaleza de los trolls, su vida y sus costumbres; haciendo siempre gala de un sanísimo y disfrutable sentido del humor, espíritu aventurero (muy cercano a experiencias que forman parte de nuestra infancia) y capacidad para sorprendernos en todos y cada uno de los momentos en los que estos seres mitológicos aparecen en pantalla, y demostrándonos, a su vez, que nuestras ideas preconcebidas sobre lo que era un troll (de nuevos quizás algo infantiles) no iban tan mal encaminadas.

Una trama sencilla pero altamente efectiva (a la que intenta dotar de realismo el mencionado recurso del falso documental) es más que suficiente para trasladar todo el protagonismo a los auténticos reyes de la función: los Trolls.
Recuerdo que cuando empezaron a circular por la red las primeras imágenes y teasers de The Troll Hunter surgieron serias dudas acerca de si el material pertenecía realmente a una película o se trataba de algún tipo de campaña viral. Y es que los Trolls de The Troll Hunter sorprenden, impresionan. Quizás no tanto por su acabado final o por su excelencia técnica (aunque hay que señalar que los efectos digitales no están nada mal), si no más bien por saber mezclar a la perfección los aspectos más fantásticos o mitológcios de los Trolls con las pretensiones realistas de la propia trama de la película. Me explico… o al menos lo intento. Cuando uno tiene delante de sí a las criaturas de The Troll Hunter, el componente fantástico se hace patente. Identificamos a los Trolls con esas mismas criaturas que poblaban nuestros cuentos infantiles y que la tenían tomada con los simpáticos gnomos. Y sin embargo el relato también funciona a la perfección enmarcado en la trama realista que persigue The Troll Hunter. Los Trolls, al margen de su carácter mitológico o mágico, también funcionan en su faceta de especie animal en peligro de extinción protegida por el gobierno.

Resulta “sencillo” crerse la delirante teoría conspirativa de un gobierno Noruego preocupado, desde sus más altas instancias, en mantener a buen recaudo el secreto de la existencia de los trolls; y esta trama, de corte realista, congenia perfectamente con la presencia fantástica de los monstruos en cuestión. ¿El resultado? Toda una delicia. Una historia fresca, original y muy bien contada. Un plato distinto a los que estamos habituados. ¿Se echa algo en falta? Quizás sí. Quizás algo más de mordiente, algo más de acción, de fuerza (la única secuencia que me provocó escalofríos fue la que tiene lugar en el interior de la cueva). Un defecto que, en cierta manera, comparte con la reciente (y muy recomendable) coproducción finlandesa-noruega Rare Exports. A Christmas Tale. Pero en cualquier caso sigo pensando que es un defecto menor y absolutamente superado por una propuesta capacitada para sorprendernos y cautivarnos a partes iguales. Lo dicho… The Troll Hunter es una pequeña y muy apetitosa delicia. Muy recomendable.

Lo mejor: Los trolls, la historia y la manera de contarla.

Lo peor: Se echa de menos algo más de acción y un plantel de trolls más numeroso.

Le Poil de la Bete

Licántropos y Libertinos

Le poil de la bete

PhotobucketLiteralmente: El Pelo de la Bestia…que nos puede dar una idea de por donde pueden ir los tiros con esta curiosa producción canadiense (de la parte francófona obviamente) en la que nos trasladan al año 1665, en Nueva Francia, una pequeña parte de Canadá que, por poco tiempo, fue parte del Imperio Francés. Allí nos presentan a Joseph Côté (Guillaume Lemay-Thivierge), un vivalavirgen que acaba de escapar justo antes de morir ahorcado, basicamente por pequeños hurtos, puterios y demás menudencias que tanto molestaban por aquellas épocas. Mientras los soldados le persiguen, él se refugia en Beaufort, camuflado como un jesuita y haciendo el paripé mientrás varios aldeanos de la villa esperan a que lleguen Las Señoritas del Rey. Que no son otras que 7 “afortunadas” jovencitas enviadas desde Francia para casarse con jóvenes de la región.

PhotobucketLo que el joven no esperaba son 2 cosas: una, que la zona está siendo atacada por hombres lobo sedientos de carne fresca; y dos, que iba a terminar enamorándose de Marie (Viviane Audet), una de las “señoritas del rey”. Lo que le llevará inefablemente a tener que hacer otras dos cosas: una, demostrar su condición de jesuita para enfrentarse a las bestias y no acabar en la horca; y dos, defender a la bella (pardiez que lo es) dama de los citados licántropos. A mi personalmente me ha llamado la atención tanto el look de la película como el evidente sentido del humor que rezuma la historia, una vez que veais el trailer me entendereis. Y es que se echaba de menos algo de coña en las aproximaciones al mito del Hombre Lobo, ya que tanto la fallida THE WOLFMAN como la próxima RED RIDING HOOD apuestan más por el dramón y el gore. Yo la pienso ver hoy mismito, que ya anda suelta por aquestos lares….

Primal

Despierta el tigre que hay en tí

Primal Poster

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  • Título original: Primal
  • Nacionalidad: Australia | Año: 2009
  • Director: Josh Reed
  • Guión: Nigel Christensen,Josh Reed
  • Intérpretes: Krew Boylan, Wil Traval, Zoe Tuckwell-Smith
  • Argumento: Seis amigos acuden a estudiar unas antiguas pinturas rupestres en un remoto paraje de la selva australiana. Mel, una de las chicas, se encuentra mal tras la primera noche.

72 |100

Estrellas: 4

Primal Grande

Como todo hijo de vecino un servidor tiene una comida favorita. Ese plato que te preparas cuando estás alicaído, o esperas ver en la mesa de la cocina cuando vas de visita a casa de tus padres, y del que, en definitiva, nunca te cansas, pero a determinadas alturas de la vida no conlleva ninguna sorpresa. En mi caso me decantaría por el chuletón de ternera: un buen trozo de carne magra (ojito con los chistes!) que en su punto, pasada por fuera y sangrante en su rosado interior, provoca en el que suscribe tremendos tembleques de placer. Esta divagación gastronómica entronca directamente con Primal, puesto que esta chorreante cinta es al cine lo mismo que busco en la mesa cuando aparece resplandeciente mi medio kilo de carne; soy consciente de que estoy tentando a la suerte con este exceso de alusiones cárnicas, tanto por ofender a nuestros lectores vegetarianos como por provocar al sector de las bromitas fáciles, al cual pertenezco. Pero… ¡adelante con los faroles!

La cinta del debutante Josh Reed es una revisión de los viejos mitos del cine de horror de video-club, incluso me atrevo a decir que bebe en cierta manera de Demons y Evil Dead, enfocando el meollo de la cinta desde una perspectiva suavemente moderna que tan bien ha funcionado en títulos como Cabin Fever, The Descent, Jack Brooks o, la también australiana, Wolf Creek. Resumiendo podríamos decir que Primal se trata de una visita guiada a los mismos lugares comunes y clichés que tan bien llevan funcionando desde hace más de tres décadas.
Es más, tanto desde los primeros compases de la cinta como en toda sinopsis publicada en la red ya nos enfrentamos a un hecho: Josh Reed acomete su proyecto personal con la vista puesta en un público, más bien talludito, que busque entretenimiento puro y duro sin darle muchas vueltas a la cabeza. Digamos que ejerce de cariñosa madre que, tras un día de trabajo agotador, te presenta un tremendo filete en su punto ante el cual contestas: “¡Vaya! ¡Más de lo mismo mamá! A ver si innovamos”, pero por dentro, y mientras deglutes, estás a punto de llorar de alegría pues tus penas se evaporan con ese gustito tan sabroso…

Hace 12.000 años algo primitivo y malvado reinaba la selva australiana. Los chamanes de las tribus locales intentaron avisar a los incautos con sus fabulas y pinturas, pero hasta ellos mismo se vieron sometidos frente a la brutalidad de un ente, superior al hombre a todas luces
El tiempo pasa y la frondosa selva se ha convertido en mero destino turístico o, en el mejor de los casos, reserva de conocimiento para los universitarios que buscan su ansiado post-grado. En esta última tesitura se encuentran Anja y sus amigos, seis chavales tiernecitos y recién salidos de la facultad, que cumplen a la perfección con cada uno de los arquetipos que un ser divino tuvo a bien insertar en sus genomas: el macho alfa, la libidinosa, la reflexiva, la mogijata, el gracioso y el intelectualoide.
En la procelosa selva, nuestros protagonistas acuden a investigar unas pinturas rupestres, justo al otro lado de una ominosa cueva, que ocultan un mensaje místico de sus ancestros cuya interpretación es lo único que les separa de un mal primigenio despertado por ellos mismos con dos gotas de sangre derramadas sin querer

Bueno, casi resulta complicado tomarse en serio el argumento y pese a ello, su principal responsable si que lo ha intentado y de que manera. En su opera prima Josh Reed participa en casi todas las facetas: director, guionista, editor y productor. Por eso mismo comentaba que este buen hombre tenía un público muy concreto en mente y un producto entre manos muy controlado. Fuera de procacidad fácil (y cuidado porque la cinta se prestaba a ello debido a la situación expuesta) Primal utiliza muy pocos actores y unos medios limitados para construir un relato de terror típico pero satisfactorio a través de la dosificación de los elementos de suspense pseudos-sobrenaturales y, obviamente, de las diferentes muertes que sufrirán nuestros apetitosos jóvenes.

Uno se tomaba con cierto recelo la obligada presentación de los personajes y las circunstancias tan manidas que viven en la selva, donde está claro que “algo” espera para dar buena cuenta de ellos. Sin embargo, el buen hacer de los actores y la adecuada progresión de los acontecimientos (algo banales habida cuenta que el desarrollo argumental de peso es nulo) nos mantienen a la espera de algo bueno, exactamente igual que en la distribución de tensión de la saga Demons. Además cuando llega el horror lo hace de una manera brusca, haciendo bueno el olvidado sentido de la triada principio-nudo-desenlace, y por un lado que no acabamos de esperar (pese al molesto trailer que se obstina en desvelar los tres ases que Primal esconde en la manga).

A partir de la infección de una de las chicas, por algo que la sume lentamente en un violento estado primitivo, se desencadena una lucha por la supervivencia, que en realidad es donde basa toda su fuerza la película, no haciéndole ascos al proceso de transformación de la pobre Mel, la hot-girl del grupo; perspectiva interesante aunque no especialmente novedosa (os acordáis que he citado Cabin Fever, ¿verdad?). Tal vez creando una ambientación sonora más potente, uno de los aspectos más pobres de la cinta, hubiésemos llegado a sentir incluso miedo; pero en una industria donde el “miedo” cinematográfico se nos presenta en forma de anodinas actividades paranormales, creo que es mucho pedir.

Estableciendo la base de que las cintas de “jóvenes atrapados en situación adversa, los veremos caer uno a uno”, se nutren de la complicidad con el espectador en jugar a ver quien sobrevive, como mueren, se desenvuelven y reaccionan entre ellos; observamos que el señor Reed, consciente de estas premisas, mide milimétricamente el ritmo de la película para interesar al espectador curtido y ofrecerle esa casquería que busca, pero solo en momentos puntuales, donde la dichosa cámara loca está lo suficientemente controlada como para dar sensación de “velocidad” sin sacrificar claridad: un punto técnico que combina a las mil maravillas con una iluminación espectacularmente falsa, la cuál convierte a la jungla en el otro gran personaje. El gran personaje, desde aquí un aplauso para la actriz que la interpreta (Ch’aska Cuba de Reed) y para su hermano, es esa bestia que gusta de dar saltos cual rana alucinógena olmeca… y no entraré en detalles porque me estoy acercando a un terreno peligrosamente cubierto de spoilers.

Ya puestos, y dado que el guión no es muy espeso, al menos su responsable, de nuevo el Sr. Reed, se esfuerza por hilar las pequeñas neuras, fobias y “tics” de los personajes dentro de la trama terrorífica dándoles en algunos casos un sentido “primario” muy sugerente. Lamentablemente es en el desenlace cuando toda la tensión de los impredecibles ataques bestiales se troca en fuego de artificio, pero de pólvora mojada. Este final contiene detalles grotescos que satisfarán a aquellos que con Piraña 3D se echasen unas buenas risas salvajes. En estos minutos finales se busca la detonación definitiva capaz de dejar pálido al mismo Blácula, y tan propia de esas cintas que conforman la rama genealógica de Primal, una conclusión apoteósica que se ve lastrada porque al estar tan pasada de rosca, y padecer de los peores efectos especiales de la película, no termina de casar con lo visto anteriormente. Por resumirlo, una ida de pinza (con lucha al mejor estilo show-motion como prefacio) que cobra representación en pantalla merced la aberrante escena sexual presentada, ¡y cuidado! digo “aberrante” por como se resuelve… en todos los sentidos representa todo un tributo al cine de Henenlotter. Sin embargo echa por tierra la, hasta cierto punto, seriedad con que se había tratado la tensión inherente a una situación in extremis de supervivencia, agudizando esa sensación de que estamos ante una película que es incapaz de mostrar la más mínima novedad fuera de los parámetros típicos del cine de terror underground. No es algo malo en sí, sobre todo porque no creo que se pretenda otra cosa, pero deja a Primal alejada de la película de culto inmediato que se ha querido vender por los circuitos de festivales independientes.

Una muy recomendable película de medianoche, que augura un futuro estupendo para su director y demuestra que en el cine de horror tienen más que decir las ideas claras que las originales, sobre todo en unos tiempos en los que uno casi desiste en ver algo remotamente novedoso que esté bien realizado, y decide conformarse con un producto entretenido, honesto y, sobre todo, bien aprovechado… y es que de vez en cuando un chuletón sienta de puta madre!!

Lo mejor: Los actores, la situación, la cuidada dosificación de escenas terroríficas. Este planteamiento, y acertado crescendo, es el que trae muchos recuerdos de glorias pasadas.

Lo peor: Un final que tal vez no case con la tensión del nudo de la cinta, y que, además, agudiza la falta de novedad argumental.

Piranha 3D

La bromita pasadita de vueltas del gran Alexandre Aja

Piranha 3d

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  • Título original: Piranha 3D
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Alexandre Aja
  • Guión: Pete Goldfinger
  • Intérpretes: Elisabeth Shue, Adam Scott, Ving Rhames
  • Argumento: Una pequeña población a orillas del lago Victoria se ve asediada por una horda de pirañas prehistóricas.

76 |100

Estrellas: 4

Piranha 3d

Pocas veces la campaña de promoción de una película me ha parecido tan honesta y tan comprometida con la realidad como la apetitosa presencia de despampanantes chicas embutidas en minúsculos bikinis danzando en la cubierta de un yate, o la ingente cantidad de extremidades humanas flotando sobre un mar de sangre con las que nos obsequiaron las diversas imágenes y trailers que acompañaron a Piranha 3D los días previos a su estreno en los USA.

De esta manera, el director francés Alexander Aja, al que muchos de nosotros conocimos gracias a su magnífica (y controvertida) Alta Tensión, prometía acometer su tercer remake con capital yankee - tras la irregular Mirrors y su gran obra maestra, Las colinas tienen ojos ofreciéndonos todo un despliegue de apretadas carnes femeninas, pececitos prehistóricos con muy malas pulgas, y multitud de excesos gore y cuerpos mutilados, en esta ocasión, sin distinción de sexo.

Tras unos inoportunos temblores de tierra, una supuestamente extinta raza de pirañas ansiosas por devorar todo aquello que se cruce por delante de sus enormes y afilados dientes, campa a sus anchas por las inmediaciones del lago Victoria, en Arizona. Casualmente en el lago Victoria se celebra el Spring Breaker, una fiesta en la que tipos adictos al gimnasio y muchachas candidatas a la portada del Playboy exhiben sin pudor alguno sus sinuosos cuerpos (un reclamo apetecible no sólo para las pirañas), sin sospechar que los mencionados animalitos prehistóricos les consideran el plato principal de un opíparo banquete.

Es complicado establecer algún tipo de nexo o unión, más allá de la presencia de las pirañas, entre este Piranha 3D y el Piraña original de 1978. Mientras que el Piraña del gran Joe Dante era una serie B modesta pero tremendamente efectiva - y divertida – que probablemente viera la luz al amparo del éxito del Tiburón de Spielberg; Piranha 3D es una enorme broma repleta de personajes vacíos, situaciones mil veces vistas, sexo chusco y toneladas de sangre y tripas. ¿Divertida la broma en cuestión? Pues depende. El que no sintonice con el humor gamberro, burdo y poco elaborado con el que nos ha sorprendido Aja, muy posiblemente acabe renegando de Piranha 3D por múltiples y muy comprensibles razones. Le falta tensión (a excepción de su última media hora), todos y cada uno de los protagonistas carecen de interés alguno (mención especial para el aborrecible personaje al que da vida Jerry O’Conell), su desarrollo no esconde ninguna sorpresa destacable e incluso los efectos especiales (sobre todo en lo que se refiere a las pirañas) no son para tirar cohetes. Defectos todos ellos evidentes, incuestionables.

¿Pero qué ocurre si todas las astracanadas y las múltiples y redundantes salidas de tono, tanto sexuales como en términos de gore, de las que hace gala Piranha 3D nos resultan graciosas? ¿O incluso tronchantes? De ser así la cosa cambia. No es que los defectos de Piranha 3D se evaporen, desaparezcan; pero si quedan, en cierta manera, minimizados. O al menos disimulados.

Aja no se esfuerza ni un ápice en construir una historia apasionante. No mueve un solo músculo en aras a lograr que uno solo de los personajes de su película tenga una mínima consistencia dramática. Hace gala de un humor soez y de baja estofa. Y pese a todo a ello Piranha 3D me pareció genial. Congenié con ese humor chusco al que hacía referencia, deleité mi vista con el despliegue de macizorras alérgicas a la ropa, me reí a carcajadas con la injustificable secuencia de sexo lésbico submarino, aguanté como buenamente pude las gilipolleces de Jerry O’Conell, disfruté la presencia de una carismática Elisabeth Sue, deseé que alguna piraña le mordiera el culo al soso de su hijo y, finalmente, me divertí, como hacía tiempo que no me divertía (quizás desde Braindead), con el festival de sangre, sudor y vísceras que supone la última media hora - demencial, brutal, espectacular – de Piranha 3D.

Afirmar que Piranha 3D es una buena película es complicado. Así que tan sólo me cabe señalar que Piranha 3D puede resultar un suntuoso entretenimiento para un buen número de aficionados (entre los que me cuento) que sabrán o podrán disfrutar de esta gamberrísima mezcla de sexo, humor y gore, en el que la materia gris del espectador no tiene porqué hacer acto de presencia.

Me encantó Piranha 3D. A pesar de sus nefastos personajes, su insulsa historia y lo mediocre de sus efectos especiales. Chicas, pirañas y gore. No hay nada más… ni falta que hace. ¡Bendito sea Aja!

Lo mejor: Gore, chicas, humor y pirañas.

Lo peor: Quién busque algo remotamente más profundo que gore, chicas, humor y pirañas... se sentirá defraudado.