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El que abre el camino

24 Historias Macabras Del Maestro Del Horror

Los habituales de Almas le conoceis sobradamente. Firma sus comentarios como MASP, y si sus aportaciones sobre cine son siempre gratificantes y enriquecen nuestra labor, cuando MASP habla de literatura de terror…, ahhhh amigos, es el momento de ponerse firmes, abrir bien los ojos, y tomar notas. Hoy tengo el placer y el orgullo de traeros a Almas Oscuras una reseña literaria de MASP - esperemos que no sea la última – .

PRESENTACIÓN

El que abre el caminoRobert Bloch (1917-1994) quedó cautivado por las historias fantásticas y de terror desde que, a los nueve años, descubriera a Lon Chaney en la versión muda de la película El fantasma de la Ópera (1925). Semejante revelación pronto daría paso a la febril lectura de Poe, Arthur Machen y los relatos publicados en la revista Weird Tales, en especial aquellos firmados por H.P.Lovecraft, con quien empezó a cartearse a los dieciséis años. Pronto esta revista vería aparecer su primer relato, El secreto de la tumba (1934). Bloch escribió más de trescientos cuentos de terror, misterio y ciencia ficción, así como veinticinco novelas –entre otras la famosa Psicosis (1959)–, pero también tuvo un papel relevante en los comienzos de la televisión como guionista de doce capítulos para la teleserie La hora de Alfred Hitchcock o, posteriormente, como autor de tres historias originales para la mítica serie Star Trek en su primera época.

El que abre el camino (1945) reúne los primeros relatos escritos por Robert Bloch, y entre ellos encontramos desde historias inspiradas por los temas clásicos del terror, como Madre de las serpientes (sobre los misterios del vudú), El que abre el camino y Los ojos de la momia (de ambientación egipcia), o el destacable Suyo afectísimo, Jack el destripador (en el que el asesino de Whitechapel reaparece en Boston en los años cuarenta), hasta cuentos de horror cósmico, en la línea de Lovecraft, como El vampiro estelar (protagonizado por un místico de Providence, doble de su maestro y amigo HPL), El dios sin rostro o El demonio negro. El volumen recoge, además, tres de los últimos relatos de Bloch, escritos en 1991: Las cuatro esquinas de la cama de la vida, Atrapada en el saco y Un exhorto creativo.

(Conoce las interioridades de “El que abre el camino” pulsando el siguiente enlace).

Army of Darkness: Ashes 2 Ashes

El nuevo NecroCOMICon

En pleno siglo XXI a nadie se le escapa la fuerte sinergia que se produce entre los distintos géneros artísticos, siendo las más destacables las que tienen al mundo del cine como parte de un eje. Lo más frecuente suele ser encontrarnos con que los cineastas gustan de adaptar obras de otros medios para crear un producto impactante, resultón y vendible (amén de salvara así la falta de ideas originales que vive la acomodada sociedad consumista). Así que nuestros cines se llenan de adaptaciones de libros, videojuegos, comics y hasta juegos de rol.

En el caso más concreto del comic, el idilio con el séptimo arte se prolonga durante más de una década, viviendo en los últimos años grandes éxitos de taquilla y crítica (Batman Begins, 300 ó Watchmen). Pero no todo queda en un “parasitismo” argumental por parte de los guionistas y los directos de cine; también el mundillo del comic (habitualmente menos accesible a un público más generalista) se nutre de elementos externos y debido a la afinidad visual con el medio cinematográfico, las adaptaciones al comic de películas suele dar unos resultados aceptables. Es más, dada la mayor libertad que existe en la realización de una historieta ó serie mensual (sobre todo por los evidentemente inferiores costes de producción) no solemos encontrar adaptaciones puras y duras si no que las influencias de los films generan autenticas líneas arguméntales nuevas. Léanse las ediciones que durante el año pasado realizó Planeta de los iconos terroríficos Jason Voorhees, Freeddy Krueger ó Leatherface.

Aunque el caso que nos ocupa es el más psicodélico y exagerado de todas las transiciones de la gran pantalla a las hojas de papel pintadas: Nuestro héroe favorito y bocazas: Ash Rambo. El icono de las tres partes de Evil Dead (Posesión Infernal 1981, 1987 y 1992)

Parece extraño que el personaje de una pseudos-trilogía (vosotros decidís si consideráis Evil Dead II como un remake ó una secuela) terrorífica con tintes gores, con mucha dosis de comedia y de origen más bien humilde, se convierta en protagonista de unos comics. Pero es que Ash siempre ha gustado de jugárselo todo al doble ó nada; y con el noveno arte ha ganado el premio más alto. De hecho, y aunque en España solo se haya publicado el alocado crossover “Marvel Zombies vs Army of Darkness” (Panini, 2008), nuestro héroe tiene un largo recorrido a sus espaldas con decenas y decenas de tebeos; donde se ha llegado a codear con Xena, Herbert West ó Darkman. Y es que Ash es el tipo perfecto para una historia bizarra que solo busque entretener, si no como se explica la novela gráfica que reúne a Freddy y Jason contra el sufrido Ash. Una historia que al final se quedó solo en un comic pero a punto estuvo de convertirse en una película. ¿Os imagináis los resultados? Yo ni siquiera me atrevo.

Todos los aficionados a la fantasía oscura y fanáticos de Evil Dead (entre los que me cuento) nos quedamos aplaudiendo con las orejas tras visionar la tercera parte de la saga: Army of Darkness; y por supuesto, nos quedamos con ganas de más. Creo que todos soñamos en menor ó mayor medida con la hipotética cuarta parte, incluso hubo ciertas filtraciones y rumores sobre el argumento de esta cuarta parte, donde Ash no regresaba a su espacio temporal tras los sucesos de Army of Darkness, si no a una suerte de tiempo futuro dominado por el mal primigenio y sus demonios (también se edito esta historia escrita por los hermanos Raimi, en comic, cerca de 1993). Pues parece que el sueño se materializa parcialmente en el comic que hoy nos ocupa.

Army of Darkness, Cenizas a las cenizas (Planeta, 2010) recopila dos serie americanas editas en 2006: Ashes 2 Ashes y Shop til you drop dead. Casi doscientas páginas de Necronomicon, sierras mecanicas, sangre a raudales y chistes malos.

Como ya comentaba, las primeras páginas nos llevan al mismísimo instante en que Ash retorna del medioevo para reanudar su apacible vida como empleado de Smart. Entroncando directamente con la última escena de Army of Darkness, donde Ash liquida un demonio en su lugar de trabajo, el comic arranca con una serie de viajes dimensionales, intentos del Necronomicon por dominar el universo de los vivos (y en que estas historias el Libro de los Muertos cobra un importante protagonismo) y revisitaciones de las clásicas ubicaciones de las películas. Todo ello acompañados por un Ash omnipresente, que muy a regañadientes intenta derrotar los planes del mal a golpes…literalmente.

La segunda serie nos presenta una aventura ubicada en los almacenes Smart donde nuestro protagonista se considera “el rey”, e interpretad ese “rey” como una prolongación del espíritu del gran Elvis. Obviamente, las fuerzas demoníacas de otras dimensiones tienen preparado un turno de noche muy especial para Ash que incluye posesiones, desmembramientos, viajes al futuro y un homenaje a la película Tron un poco pasado de rosca.

Como veis, las historias básicas de este comic no están lejos de la intencionalidad transgresora de las películas originales. Pero no todo lo que reluce es oro, la verdad que más haya de los esbozos que os he presentado del argumento, el guión hace aguas. El escritor Andy Hartnell(un guionista todavía no muy curtido allá por el año 2006) recoge el testigo de los Raimi explotando la vena más cómico y disparatadas, haciendo mucho hincapié en la acción (la verdad que resulta mareante el gran número de escenas violentas que rezuma el comic-book); sin embargo como armas para transmitirnos la magia de la trilogía solo usa los recursos ya vistos en el cine. Se repiten demasiado los chistes de las películas, los personajes secundarios son de cartón-piedra, todos menos Ash, el Ash malo y el Necronomicon, y la narrativa es un poco tosca. Si a esto le añadimos el exceso de tópicos no podemos resaltar el guión como un elemento destacado. Claro, que hay que tener en cuenta que el universo Army of Darkness se caracteriza por su cerrazón: durante tres películas se desarrollan mucho unos pocos conceptos con lo que no hay mucho material para piruetas arguméntales posteriores. En todo caso, creo que Andy Hartnell podría haber realizado un mejor trabajo.

En el apartado gráfico si que estamos de enhorabuena. Como comprobaréis en la imagen de la primera página del comic que acompaña a esta reseña, el detalle está al servicio de un estilo “cartoon” que en parte me ha traído reminiscencias del trabajo de nuestro buen amigo Lucas Soriano.
El dibujante Nick Bradshaw realiza una labor superlativa en algunas viñetas, demostrando una minuciosidad casi obsesiva en ciertas escenas; haciéndonos participes de su gusto por la sangre espesa y muy dinámica. Quizá en determinadas escenas de acción (y sobre todo al principio de la lectura del comic, donde aun nos estamos acostumbrando al estilo propio del dibujante) el exceso de decoración y la retorcida movilidad de las figuras humanas, impiden la clara de recepción de los hechos; pero dado que todo el comic es un discurrir de chascarrillos tontorrones, gore desmedido e irreal, acción trepidante y un Ash haciendo posecitas; el dibujo recoge perfectamente el testigo de la imageniria visual de la trilogía, sobre todo la faceta cómica y excesiva. Como he leído por ahí: A veces tenemos la sensación de estar ante un comic de Disney sangriento y macabro.

Un bonito detalle que han tenido los editores es incluir un montón de portadas originales, alternativas e inéditas de las dos series americanas que recopila el volumen. Algunas son de una belleza aplastante, otras más chabacanas, pero casi todas superiores a la fea portada que se ha elegido para la edición española. ¿Es que en Plantea no tienen gusto estético?

En resumidas cuentas, resulta difícil recomendar la compra de un comic que, aunque abundante en contenido, tiene un precio abusivo para sus frágiles tapas blandas: 13,95€. Tampoco vamos a engañar a nadie, los tebeos han sido, son y serán el entretenimiento más caro con diferencia. Muchos amigos de Almas Oscuras, han destacado con acierto los precios desmedidos que poseen determinados libros. Yo por mi parte, siempre intento poner en un lado de la balanza las monedas que me cuesta algo y la calidad/entretenimiento que me ofrece mi compra. Desgraciadamente esta evaluación suele resultar fallida en todos los sentidos, como si el subconsciente te empujase a la decisión más inconveniente. Como supongo que a la mayoría de vosotros os sucede lo mismo cuando estáis en frente de vuestro libro/comic/disco/película/cocktail/chico/chica favorit@, recomiendo la compra de este comic a los incondicionales de la saga, al núcleo duro de fans que sean capaces de reírse con facilidad y no necesiten una lectura sesuda. El resto de aficionados a los tebeos de horror buscad otros objetivos, porque afortunadamente, el comic fantástico adulto suele tener buenas aportaciones mensuales.

Handling the Undead

La novela de zombis del autor de Déjame Entrar

Nuestro buen amigo Elniniodecristal, propietario del magnífico blog Perdonen las Molestias, nos cede amablemente su reseña de Handling the Undead, novela del sueco John Ajvide Lindqvist anterior a su gran éxito mundial Låt den rätte komma in (Déjame Entrar).

Unos cuantos años antes de que se publicará la maravillosa Déjame Entrar (Låt den rätte komma in), uno de los grandes éxitos literarios y cinematográficos del año pasado, el autor John Ajvide Lindqvist ya había destacado, y mucho, en la todavía desconocida literatura sueca (hay muchos más que Stieg Larsson y más interesantes, como Jo Nesbø o Asa Larsson et al). A pesar de ser su primera novela traducida al inglés ya había publicado otras tres novelas y una serie de relatos en la prensa sueca; como es lógico ahora están traduciendo todos a la carrera, y más aún cuando se han dado cuenta de que este tipo escribe excepcionalmente bien. De hecho en Suecia es considerado uno de los mejores, a pesar de dedicarse al género del terror los propios académicos le confirman como el futuro de la literatura sueca.

EL LIBRO:
Estocolmo, mediados de Agosto del 2002. Algo raro está pasando. Algo que no entienden ni las autoridades, ni los científicos. Nadie sabe porqué hace un calor más propio del sur de España(*), nadie es capaz de explicar porqué TODO el mundo sufre de unas migrañas espantosas y sobre todo nadie sabe porqué cuando enciendes cualquier aparato electrónico luego es imposible apagarlo. Imaginaros la situación, para volverse loco.

David es un cómico semi-famoso que siempre supo que su mujer, Eva, era demasiado buena para él; es algo que le obsesiona día trás día, de hecho no pasa un momento sin pensar que tarde o temprano algo le iba a pasar. Que le iba a dejar, que se iba a cansar de él o algo peor. Y para colmo de sus preocupaciones tienen un hijo pequeño muy espabilado, Magnus, al que dedica la mayor parte de su tiempo libre, que es bastante. Un día, mientras se prepara para salir a escena en una especie de Club de la Comedia sueca, pasan dos cosas, una extraña y una terrible. La extraña es que una vez encendido el sistema de sonido se acopla de forma insoportable, dejando a todo el mundo sordo y al borde de la locura; y la terrible es que su mujer sufre un accidente de tráfico mortal de vuelta a casa. El mundo de David se viene abajo.

Gustav Mahler, no el compositor de música clásica, trabaja en un periódico cubriendo las noticias locales y no es feliz. Es viudo, tiene un marcapasos, sobrepeso, depresión y sú hija, Anna, está catatónica desde que su hijo pequeño, Elias, falleció dejándeles solos y sin ganas de vivir.

Elvy es una abuela viuda que intenta aprender a jugar a la consola y aguanta a Marilyn Manson, sólo para que nieta Flora, antisistema total, se sienta feliz y no vuelva a autolesionarse con cuchillas de afeitar; ya que no soporta a sus padres, ni el mundo en el que vive ni la gente que le rodea. Además las dos tienen una cosa en común, se pueden comunicar telepáticamente y, a veces, escuchar los pensamientos de los que están más cerca. Al abuelo Tore nadie le echa de menos ya que era un cascarrabias de los cojones y la trataba a palos.

En el mismo día Eva, Elias y Tore vuelven a la vida junto con otras 2000 personas que salen de sus tumbas e intentan dirigirse a sus casas. En el caso de Eva es diferente, ya que al haber muerto el día anterior se despierta en el Hospital junto con el resto de habitantes de la morgue; eso implica que están en bastante mejor estado que los que llevan dos meses en la tumba, ya que al parecer nadie fallecido antes de esa fecha sale de debajo de la tierra.

A partir de ese momento los dolores de cabeza desaparecen, los electromésticos se apagan y el caos se apodera de todos los estamentos de la ciudad: los enfermeros y doctores del Hospital comienzan a sufrir crisis nerviosas, el Gobierno no tiene ni idéa de cómo manejar la situación, el ejército espera órdenes y el mundo entero centra su atención en lo que pasa en Estocolmo. Mientras nuestros protagonistas hacen lo que pueden para entender lo que pasa y hacer lo posible por atender a sus “zombies”, excepto la abuela Elvy que encierra al anciano y llama a los médicos para que se lo lleven.

CONCLUSIÓN:
No es la típica novela de zombies que a lo mejor estais esperando, desde luego no son zombies al estilo Romero, aunqué (sin desvelar nada) hay pasajes que te obligan a encender la luz del pasillo para ir a mear… Desde mi modesto punto de vista es más una historia de hasta que punto uno puede amar a una persona y sacrificar todo por ella/él, y una reflexión bastante ácida y mordaz sobre la sociedad actual y sú respuesta ante lo desconocido, e insisto, no quiero contar más por si acaso se publica en español o alguien se anima a leerlo en inglés. Creerme, me lo agradecereis. Una curiosidad: al igual que “Let the Right One In”, frase sacada de una canción de Morrisey, esta novela comienza con otro extracto de una de sus canciones, “There’s a place in hell for me and my friends”

EL TÍTULO:
El original es Hanteringen av odöda, que literalmente se traduciría como “El procedimiento para curar a los no muertos”, nada que ver con el título en inglés y mucho más con el que supuestamente se va a traducir en español: “Ayudando a los no muertos”.

(*) Dos años antes yo estuve trabajando como recogefresas en Dinamarca, en Julio, y no me puse en manga corta ni una sola vez.

Perdonen las Molestias.

Los Dias Oscuros

Loureiro sigue intentando sobrevivir al Apocalipsis Z

Plaza & Janes ha puesto a la venta Apocalipsis Z: Los Días Oscuros (a partir de ahora, Los Días Oscuros), la esperadísima segunda novela zombi de Manel Loureiro, continuación de su gran éxito Apocalipsis Z, publicado en 2007 por Dolmen.

La acción de Los Días Oscuros se inicia justo en el instante en que finalizó Apocalipsis Z: con nuestros supervivientes a bordo de un helicoptero, sobrevolando el desierto del Sahara con las reservas justas de combustible, y con destino al archipiélago de las canarias, promesa de una tierra libre de No muertos.

Tras sortear serias dificultades logísticas y algún que otro encontronazo con los temibles zombis, los cuatro protagonistas (el abogado, Pritchenko, Lucía y Sor Cecilia), son acompañados por un destacamento militar hasta la isla de Tenerife, donde serán sometidos a un férreo proceso de cuarentena a bordo de un acorazado.

Una vez logran integrarse en la nueva sociedad tenerifeña (altamente militarizada y burocratizada), descubrirán que la superpoblación, la escasez de medios (alimentos, medicamentos y combustible) y las tensiones políticas, provocan que la estancia en la isla sea de todo menos idílica.

Cabe resaltar, en primer lugar, el titánico esfuerzo de Loureiro por lograr que Los Días Oscuros funcione, prácticamente, como una obra independiente de Apocalipsis Z. Los primeros capítulos de Los días oscuros nos ofrecen un extenso y pormenorizado resumen de todo lo acontecido en Apocalipsis Z, así como una explicación del cómo, cuando y porqué el virus TSJ-Daguestán acaba barriendo a la raza humana de la faz de la tierra.

El afán de Loureiro obtiene su recompensa, hasta el punto de que presumo que debe ser sumamente sencillo enfrentarse a la lectura de Los Días Oscuros sin necesidad de haber disfrutado previamente de Apocalipsis Z.

El escenario ha cambiado: tensiones políticas (uno de los aspectos menos logrados de la novela), presencia del estamento militar (tan habitual en toda secuela zómbica), intensificación del elemento romántico, descripción de una nueva sociedad que intenta hacer frente a sus precariedades y sobrevivir al desastre (me recordó, por momentos, a La Tierra de los Muertos, la cuarta película de la saga zómbica de George A. Romero)… Pero en el fondo, la esencia y la estructura del relato siguen siendo las mismas de la primera novela. Los Días Oscuros nos plantea nuevos retos de supervivencia en los que el ingenio, la energía y el infinito instinto de conservación de los dos protagonistas principales de la novela (el abogado anónimo y su fiel escudero ucraniano) serán, nuevamente, puestos a prueba en un mundo sometido al hambre voraz de los No muertos y a la plena y rotunda estupidez de aquellos que han superado la primera criba (también llamados supervivientes), y no se les ocurre otra cosa que provocar un absurdo conflicto político en mitad de todo el horror que les rodea.

Así es, Los Días Oscuros nos sorprende con la descripción de un escenario de política-ficción que mezcla conspiraciones, traiciones, secretos de Estado (de un maltrecho Estado), sangre azul, atentados terroristas y cantidades ingentes de irracionalidad. Al principio debo reconocer que la cosa resulta graciosa, gracias al tono siempre irónico que Loureiro le imprime al relato y gracias también a la categoría de los nombres que se barajan (basta señalar que lo principales implicados en la contienda política son los “nuevos republicanos” por un lado, y los “froilos” por el otro). Incluso resulta sencillo extraer alguna doble lectura (bastante obvia) de todo este entramado político: el hombre (y no el zombi) sigue siendo el peor enemigo del hombre.

El problema llega cuando el destino de nuestros protagonistas viene estrechamente ligado al mencionado panorama político. Es entonces cuando el castillo de naipes construido por Loureiro se desmorona y nos damos cuenta de lo descabellado e inverosímil que resulta todo.

Pero, afortunadamente, Los Días Oscuros es mucho más que un inverosímil galimatías socio-político que nunca acaba de funcionar. También hay momentos en los que recuperamos al mejor Loureiro. Al Loureiro que maneja con eficacia la sencillez de sus personajes, mostrándolos siempre accesibles, empáticos, reconocibles. Vuelve a resultar muy sencillo adherirse a la cusa y la lucha de los protagonistas.
Nos reencontramos con el Loureiro que disfruta (y nos hace disfrutar) de la acción. Que vuelve a demostrarnos su facilidad para situar a los protagonistas en las situaciones más extremas, sacándolos de las llamas en el último suspiro, y logrando, a fin de cuentas, que el espectáculo no decaiga.
Da la impresión de que Loureiro se encuentra mucho más a gusto en el cuerpo a cuerpo con los No muertos que codeándose con una sociedad post-apocalíptica en la que nunca parece sentirse cómodo.

En un momento del relato, Los Días Oscuros se bifurca en dos tramas paralelas que tienen como protagonistas a Lucía, por un lado, y al abogado y Pritchenko por el otro. Mientras Lucía intenta zafarse de un par de asesinos que intentan acabar con ella en la isla de Tenerife, el abogado y Pritchenko son enviados de nuevo a la península para cumplir una misión poco menos que suicida.
Loureiro mantiene perfectamente el equilibrio entre ambas tramas, dedicándole capítulos alternativos a cada una de ellas (e incluso alternando la personalidad del narrador: mientras la historia protagonizada por Lucía está contado por un narrador omnisciente, la historia del abogado y Pritchenko regresa al formato de diario personal, con una narración en primera persona), y logrando que el conjunto del relato no se resienta y el interés por ambas historias se mantenga firme hasta el final (un final realmente turbador y que abre las puertas a una tercera entrega… me niego a pensar que la cosa acabe ahí).

En definitiva, Los Días Oscuros es una lectura que no defraudará en absoluto a todos aquellos que disfrutásteis en su momento de Apocalipsis Z. Acción, zombis, militares, unos protagonistas a los que ya conocemos y que muchos echábamos de menos, conspiraciones políticas, traiciones, lucha por la supervivencia… Quizás no esté a la altura del debut de Loureiro (tampoco cuenta en esta ocasión con el factor sorpresa que tanto benefició a Apocalipsis Z), pero creo sinceramente que sigue siendo una novela altamente recomendable, entretenida, muy fácil de leer, fácil de digerir y que hará las delicias de todos los aficionados a los Z.

The House of Mistery

Como en casa en ningún sitio

A principio de la década de los cincuenta los comics de terror vivían su mayor auge. Esparciendo su miasma y corrupción por unos precios irrisorios, los jóvenes norteamericanos se enfrascaban por la noches en lecturas relativas a necrófagos, vampiros sedientos de sangre y extraños rituales vudú. La publicación más vendida y conocida a día de hoy, fue las mítica “Tales from the Crypt” de la editorial EC (Educational Comics. Ummm, que irónico). Pero estas historias ilustradas de macabro gusto y papel rugoso, pronto tuvieron multitud de hermanas.

La editorial DC, arto conocida por la edición de las aventuras de Batman y Superman (y en épocas más modernas, las de mi gran favorito John Constantine), supo subirse al carro de los comics terroríficos, con un título de acertado nombre que continuaba las bondades de sus predecesores: “The House of Mistery”. Como todo buen compendio de historias de miedo, este tenía que ser presentado por un anfitrión siniestro y de humor más negro que la noche. Para la ocasión se sacaron de la manga al simpático Caín bíblico, que hoja tras hoja y en riguroso blanco y negro, nos iba presentando sus horripilantes historias. Pronto, dicho comic, tuvo un hermano pequeño como el personaje de los mitos cristianos que narraba los cuentos. Ni más ni menos que “The House of Secrets”, presentada por el mismísimo Abel. Y es que corren buenos tiempos para el horror, cuando un jovencito puede acercarse a un kiosco con sus diez centavos y asegurarse una hora de diversión a la tenue luz de una linterna, rodeado de fantasmas, licántropos y caníbales.

Pero lo bonito siempre tiene un final. Y el de los comics baratos de historias de terror tuvo su abrupta conclusión (temporal chicos, no os preocupéis) en 1954 con la cruzada iniciada contra las corruptoras viñetas iniciada por un psicólogo que merece ser enterrado en la historia por este oscuro capitulo de la cultura popular.

Así pues, durante largos años los comics de todo tipo sufren una fuerte autocensura de contenido en el país de las barras, las estrellas y la hipocresía más encantadora. Pero aquello que gusta hablar de los no-muertos, no ha de extrañarnos que tenga cierta afinidad con estos seres y se niegue a quedar callado en su tumba. Y es que la historias cortas de horro, como Cthulhu, solo dormían un plácido sueño esperando la correcta alineación de las estrellas para salir del limbo, al que una sociedad estupidamente puritana, los había condenado.

Aunque “The House of Mistery” no desapareció del mercado, sus contenidos no volvieron a recorrer los cementerios y las casas encantadas hasta el mágico año 1969 donde los tiempos traían olor a podredumbre además del suave aroma de las flores hippies y el picante tufo a napalm. Bajo la tutela del editor Joe Orlando (que ya se había curtido en la, también, legendaria revista para adultos Creepy) empezó una nueva época dorada del terror dentro de la casa del misterio. Una de las primeras decisiones de este avispado editor fue contratar nuevos talentos que ilustraran e idearan el terror primigenio que miles y miles de jóvenes norteamericanos pedían a gritos.

Y es en este punto donde nos reencontramos con el presente, puesto que Planeta ha decidido reeditar en lujosos tomos (de periodicidad indefinida) lo mejor de los mejores autores de “The House of Mistery” (lo editado en la década de los setenta). Y para el primer tomo han elegido a uno de los más grandes, el justamente apodado “maestro de lo macabro”, el señor Bernie Wrightson.
Solo una tapa dura emulando el diseño clásico de la revista (genial el detalle del precio en pesetas), nos separa de los geniales entintados de Bernie. Este dibujante inició su singladura en estas páginas, para llegar a lo más alto del mundillo del comic; y en concreto del terror. Basten dos de sus obras para hacernos una idea de con quien estamos tratando.

Junto con el guionista Len Wein, creó en 1972 la legendaria mole verde conocida como La Cosa del Pantano. Cualquier amante a las buenas historias de terror no debería perderse esa primera aparición, recopilada en Genesis Oscura (editada por Planeta en diciembre de 2006) junto a todos los trabajos de ambos artistas sobre la entrañable Cosa del Pantano.
Junto al guionista Bruce Jones, creó en la revista Creepy, la que para mi es una de la mejores historias ilustradas de terror de todos los tiempos: Jennifer. Adaptada para la pequeña pantalla en la serie Masters of Horror, en su primera temporada, por otro maestro de lo macabro, Dario Argento.

Y aunque nunca ha sido un autor muy prolijo, creo que el detalle y calidad de sus ilustraciones dobla el valor de su obra. Como siempre, sirva de muestra un botón:

¿Qué nos ofrece la edición de Plantea de los trabajos de Wrightson en “The house of Mistery”? Sencillamente un breve repaso a su producción en la revista: Portadas (donde directamente este dibujante llegaba a lo extraordinario), introducciones narradas por Caín para las historias y, por supuesto, relatos ilustrados por Berni. Todo un poco desordenado para mi gusto y con poca información sobre las fechas y los originales; pero cuando estas viendo las figuras retorcidas, los rostros detallados, los fondos lúgubres y el entintado crudo y detallista que usaba Wrightson, cualquier pega se va por el desagüe. Como detalle agradable, contamos con los típicos prólogos y epílogos del editor español que siempre aportan información y ayudan a redondear una edición que alcanza el notable a pesar de que no sea muy partidario de la política editorial general de Planeta, en su vertiente comiquera.

En cuanto a los guiones de los cuentos, no esperéis historias de profundo calado psicológico si no el terror más tradicional enfocado con cierta inocencia hacia el lector, tanto por la época como para el público al que estaba destinado. Historias sencillas y directas que abordan los miedos básicos del hombre sin tapujos y con un dinamismo visual, que actualmente es imposible de encontrar. Cuando contemplas el trabajo de este dibujante, inmediatamente salta el reconocimiento inequívoco; no en vano los maestros son inimitables.

Cien páginas de blancos y negros espesos, así como de sobrada calidad por diez euros; no es algo que todos los días podamos encontrar en nuestra tienda favorita de comics. Yo recomiendo encarecidamente su compra porque no solo estarás leyendo un pedazo de historia del comic de terror, sino porque además, los trazos de la pluma de Bernie Wrightson se te pegaran como telarañas dentro del cerebro y más de una vez, viendo una de tus películas de fantasmas favoritas ó leyendo ese libro de vampiros que tanto te gusta; las fantasías oscurantistas de este autor norteamericano destellaran en tu cabeza proporcionado un significado definitivo a tu pasión por el terror.

Zombies

Navidad, compras y muertos vivientes.

Llegan las navidades, esa tradición cristiana, y previamente pagana, que hoy en día se podría considerar una franquicia más de pechos desgastados por las hambrientas bocas succionadoras de las multinacionales. En esta época se vende la paz, la misericordia y el amor convenientemente procesados en paquetes, más ó menos cuadrados, envueltos en deslumbrante celofán. Los más religiosos asocian esta época al nacimiento del único ser inmortal que ha pisado el planeta tierra, que como todos sabréis era capaz de resucitar después de muerto. Pues bien, viendo a las multitudes en las calles buscando todos esos sentimientos empaquetados, con movimientos casi espasmódicos por el frió invernal y el peso de sus abrigos; no puedo dejar de pensar en los no-muertos, los zombies. En estas fechas, más que nunca, la crítica social de “La Noche de los Muertos Vivientes” se hace patente.

No creo que la edición del libro, que hoy os comento, tenga como intención recalcar la crítica contenida en los elementos sociales y consumistas del zombi. Más bien diría que todo lo contrario. Hay que estar muy ciego para no ver que los muertos vivientes se están convirtiendo en un negocio rentable, en una nueva moda predispuesta al consumo popular, y llevamos unos años así. La parte visible de esta moda está en los cines y videoclubes. Al año se producen cientos de cortos y películas donde la temática de la resurrección de los muertos (disfrazada como una infección vírica ó no) es la protagonista.
De un tiempo a esta parte, el sabroso negocio de los devoracerebros ha tomado fuerte presencia en las letras impresas: Comics y novelas. Campos donde, como en el séptimo arte, podemos encontrar obras maestras (“Los Muertos Vivientes” comic-books de Kirkman ó la genial y divertida Zoombi), obras banales (casi todo lo escrito por Steve Niles) u obras de consumo rápido.

Zombies, de la editorial Minotauro (noviembre 2009), es una obra de este último tipo. Seiscientas cincuenta páginas que se asemejan a un festín de comida rápida. Esta buena pieza de la que os hablo es un compendió de treinta y una historias cortas exclusivamente centradas en cadáveres andantes. La analogía de la comida rápida me ha parecido adecuada, sobre todo teniendo en cuenta que todas las historias que componen este libro (editado el año pasado en Estados Unidos como “The Living Dead”) son de autores anglosajones, y salvo uno pocos, todos ellos norteamericanos.
Eso sí, contamos con lo más granado de la lengua inglesa fantástica moderna: Stephen King, Neil Gaiman, Poppy Z. Brite, Harlan Ellison, Dan Simmons, etc. Aunque ya sabemos cual es el defecto de la literatura norteamericana de fácil consumo en los últimos años: es como esas hamburguesas de las que hablaba, sabrosas, baratas, directas pero que te cansan en seguida y te sientan, a veces, como un tiro. Es el precio de la comercialidad.

También en la contraportada se nos advierte de que los relatos contenidos son lo mejor de las tres décadas pasadas. No estoy en absoluto de acuerdo, más del ochenta por ciento de los cuentos son del año 2000 en adelante. Lejos de ser un detalle negativo, para mi es algo positivo. El libro solo contiene un relato original, pero al ser los autores tan recientes; ninguna historia había sido editada de manera profesional en nuestro país (A excepción del relato de Stephen King, obviamente). Con lo cual, tenemos más de seiscientas páginas de cuentos sobre muertos vivientes donde encontraremos un panorama variado dentro de las limitaciones del genero. Leeremos cosas malas, buenas, intrascendentes, sorprendentes e incluso reflexiones morales de dudoso gusto, puesto que vienen de un país donde la mayor parte de su población sufre de necrosis emocional aguda.

En resumen, cuentos que nos hablan de los típicos supervivientes del holocausto Z, de los oscuros sentimientos de los no-muertos, de venganzas de ultratumba, del sexo y la muerte. Moralejas baratas, vudú, splatter hasta ahogarnos, reflexión humana, rebelión femenina, antropofagia extrema y todo lo que la cultura popular americana pueda decir sobre personas que vuelven a la vida por una razón ú otra. ¡Ni siquiera las recientes guerras en oriente próximo se libran!

A mí, en particular, me parece una buena adquisición. Resulta cansado leer muchos relatos de golpe por ese estilo tan moderno, y más propio de un capítulo de perdidos que de una buena historia de terror, predominante en todas las historias. Pero de vez en cuando, leer una historia y dejarse llevar, resulta muy satisfactorio. Y dado el volumen del libro, nos dará para muchos meses de muertos vivientes. Su relación cantidad/precio/calidad renta a favor del comprador sin ninguna duda; aunque la calidad del papel y la tapa blanda con solapas sea más propia de editoriales de menos recursos.
Y como muestra de la diversidad de conceptos zombi, uno de los relatos que más me sedujo: “Bobby Conroy regresa de entre los muertos”. Un encuentro melancólico entre dos viejos amantes, en el set de rodaje de “Dawn of The Dead” (George Romero, 1977). En el cual el Sr. Romero y el mismísimo Tom Savini tienen sus momentos estelares (y muy divertidos).

Añadir que cada relato viene con una breve nota sobre su autor, dado que la gran mayoría son escritores desconocidos por estas tierras, es un detalle simpático que me retrotrae a mis amadas antologías de Martínez Roca.

Solomon Kane

Aventura, terror y algo más

Dado el reciente estreno de la película Solomon Kane de Michael J. Basset en USA y su próxima proyección en España, el uno de enero de 2010, veo oportuno acercaros el libro editado en España que recopila todos los relatos del personaje protagonista de este film, vendido alegremente como espada y brujería “de calidad”. Una excusa tan buena como cualquier otra para leer un libro y una ración de perspectiva necesaria para asistir a dicho estreno.
Hablo, ni más ni menos, de Las extrañas aventuras de Solomon Kane de Robert E. Howard. Autor que seguro que conoceréis por su más importante creación: Conan de Cimmeria.

Este libro, editado a principios de 2004 por la editorial Valdemar en su colección gótica, se puede considerar de lo mejor de su autor. Al menos, en mi humilde opinión.
Contiene ocho relatos publicados en la mítica Weird Tales durante los años veinte y los treinta del siglo pasado, todos ellos, protagonizados por un misterioso puritano obsesionado con erradicar todo “mal” que se cruce en sus aleatorios viajes.
Solomon Kane recorre unas imaginarias Europa y África, durante mediados del siglo XVI, sin más rumbo que el huir de si mismo y de un pasado oculto que permite dar rienda suelta a la imaginación. Un personaje oscuro, violento, atormentado y con una moral tan rígida que llega a resultar hasta dudosa. Un vengador de los folletines clásicos de aventuras.

Con este personaje central, hasta cierto punto típico en las obras de Howard, los cuentos narrados tienen que estar a la altura. Cada uno de ellos aporta las suficientes dosis de aventura, acción y terror, como para satisfacer al niño-animal que todos llevamos dentro.

Howard consigue un entretenimiento clásico con su formula habitual: Tenemos una narrativa directa y sin muchas florituras pero de un tono sombrío que resalta las atmósferas lóbregas que rodean a Kane. Contamos también con escenarios exóticos, totalmente irreales, donde destaca un África inexplorada llena de vampiros, viejos hechiceros, diosas de ébano malditas, tribus salvajes y cualquier rareza que el autor quiso explotar. Cuando entramos en el África de Solomon Kane abandonamos a la deriva la realidad. Sumémosle a todo ello momentos trepidantes donde las espadas se empapan de sangre, incluso algo de erotismo; muchísimo más velado que en otras creaciones del autor, eso sí. De momento contamos con los ingredientes para un festín orgiástico.

Pero lo que brilla con luz propia, es el uso de los elementos sobrenaturales en la mayoría de los relatos. Se puede degustar una buena dosis de horror en la magia del hombre negro; la cual, nuestro héroe, no consigue entender. Ciudades perdidas y demonios caníbales son el pan de cada día de nuestro aguerrido aventurero, y sin embargo siempre resulta desasosegantes tales visiones.
Estos elementos no orbitan como mero adorno dentro de la historia, si no que son la propia historia. Generando así un enriquecimiento de los argumentos simples y directos, que al fin y al cabo servían para dar de comer a Robert E. Howard.

No se puede perder nunca de vista, que se trata de literatura popular y que el propio escritor nunca se consideró un artista. Son relatos de consumo rápido que podemos leer una y otra vez sin cansarnos. Por todo ello, este libro resulta una buena compra a pesar de que, como todos los libros de la colección Valdemar Gótica, su precio sea elevado. Aquellos que estéis más apurados económicamente os podéis hacer con la edición de bolsillo, también publicada por Valdeamar en su colección Club Diógenes recientemente. Yo he reseñado la edición en tapa dura por ser la que tengo y que diantre…porque Solomon Kane lo merece!!! El contenido es exactamente el mismo si no me equivoco. También existe una edición de Anaya, en la desaparecida colección Ultima Thule, pero será de difícil obtención.

La edición, en su elegante tapa dura de color negro, se completa con el único relato de “Red Sonja” que escribió Howard. Siendo curiosa su lectura, para comprobar el expolio (positivo y negativo) que sufrió la obra del escritor tejano; al comparar el desarrollo de dicho cuento con el uso que se hizo de la espadachina en comics y cine (Véase la película “El Guerrero Rojo” de 1985, con una hipotética revisión para el 2010 con la sexy Rose McGowan).
Este último punto me lleva a la punzante duda que se intuía en el primer párrafo de la reseña: ¿Qué quedará del aroma especial que desprenden estos relatos en su adaptación al cine? Esperemos que se mantenga la increíble, y difícil de catar, mezcla de terror y aventura.

Más datos en La Tercera Fundación…

El Alma del Vampiro, 1992

Lost Souls, de Poppy Z. Brite (también "La música de los vampiros")

Argumento: Jessy, una autodestructiva joven de Nueva Orleans, desea salir de su rutina a cualquier precio. Aprovechará la llegada de un grupo de vampiros al bar en el que trabaja para intentar convertirse en una de ellos, por lo que tiene una noche de sexo con Zillah, el cabecilla del grupo. Fruto de esa noche se queda embarazada y da a luz a un bebé que literalmente sale de sus entrañas, devorándolas.

Dieciséis años después se narra la historia de Nada, una adolescente que vive con sus padres adoptivos y que se escapa de casa con el grupo de vampiros degenerados (Zillah, Molochai y Twig) que nuevamente han llegado a Missing Mile, el pueblo en el que vive. En su periplo les acompañará Christian (el vampiro más antiguo de la zona, dueño del bar en el que Jessy dió a luz y responsable de haber entregado a Nada en adopción).

Al mismo tiempo, un grupo de Rock, "Lost Soluls" (almas perdidas), compuesto por Fantasma y Steve, intentarán afrontar sus propios problemas y enfrentarse a sus demonios, pero se encontrarán con los vampiros...

Aprovechando que, con el inminente estreno de Luna Nueva, la segunda entrega de la saga Crepúsculo, nos vamos a hartar de oir hablar de vampiros, quería poner mi granito de arena dento del mundo vampírico, con una de las novelas más salvajes que he tenido la oportunidad de leer sobre este tema.

COMENTARIO: De nuevo nos encontramos con una antigua conocida y una de mis escritoras favoritas, Poppy Z. Brite, de la que ya hablamos tiempo atrás (véase "El Arte más íntimo"). Poppy escribió Lost Souls en 1992 y en España se tradujo como La Música de los Vampiros (1994). Como era de esperar en este tipo de literatura, el libro fue descatalogado pronto y no fue hasta 2004 cuando volvió a salir otra edición bajo el nombre en español de El alma del vampiro. El cambio de título en español se debió a un cambio de editorial y a que a los directivos de La Factoría de Ideas (la nueva editorial) no les debió gustar la antigua traducción, cuando, ¿no hubiera sido más fácil hacer una traducción literal desde el principio?... En fin ,esto no es más que una mera anécdota, por si alguno de vosostros tiene una de las dos ediciones, para que sepáis que es la misma obra la que vamos a comentar.

Lost Souls es la primera novela larga en la que aparecen Fantasma y Steve Finn como protagonistas, ambos, personajes recurrentes en los relatos cortos de la autora. Esta novela es la versión extendida de uno de sus relatos cortos The seed of the Lost Souls.

Como es costumbre en la literatura de Poppy, nos encontramos con personajes marginales y perdidos, personajes que escriben su historia con sangre y semen, porque la sangre y el semen es el principio de la vida.

Los vampiros son amantes del Rock y la juerga y los mortales son jóvenes drogados, promiscuos y con una vida al límite.
No vamos a encontrar una historia convencional de vampiros, ya que éstos pueden comer y beber lo que quieran (son unos auténticos alcoholicos), pueden caminar a la luz del sol y se mezclan con los humanos. No son personajes asexuados, como acostumbra a tratarles la literatura y el cine, al contrario, son personajes tremendamente sexuales y depravados, que no hacen distinción de género, pero que sí de salvajismo en cada encuentro sexual. La descripción del sexo mortal-inmortal es desgarradora y muy directa. Poppy, de nuevo desgrana su gusto por los pasajes homoeróticos mezclados con Rock y brutalidad.

Los vampiros vuelven a ser mostrado como seres extremadamente bellos y carismáticos que se alimentan de sangre, amor y belleza; y que siembran destrucción en la pequeña población de Missing Mile (otro paraje recurrente en la literatura de Brite). El clan de vampiros es descrito de una manera tan perversa y bella por la autora que, pese a ser asesinos, todos estaríamos dispuestos, depués de leer el libro, a tener un encuentro con ellos. Se trata de llevar a la literatura de vampiros la mitomanía adolescente.

Los personajes mortales son mucho más pesimistas, viven marcados por las circunstancias en medio de una apatía sin límites. Destaca principalmente Nada, un chico al que la autora ha impersonalizado, ni siquiera tiene nombre, su nombre es Nada y eso es porque este personaje es una página en blanco, porque él escribe su futuro, puede ser quien quiera y convertirse en lo que quiera. Nada es el elemento nihilista de la novela.

Destaca la relación que tiene con sus padre, Zillah, en la que primero se convierte en su amante y más tarde en un elemento clave del desarrollo de las emociones del vampiro, ya que tras descubrir que Nada es su hijo, comienza a mostrar un pertubador afecto por él.

Por suspuesto, los elementos más importantes de esta novela de historias entremezcladas, son Fantasma y Steve y su relación con el mundo, la vida , la muerte, la magia, el deso y la violencia.

Considero que esta es una novela clave dentro del almibarado género vampírico, una novela que no revela nada nuevo sobre estos seres,pero que es tan oscura, dura, decadente y amoral que no puedo dejar de considerarla de lectura obligada. Leer Lost Souls es como cortarse con un cuchillo, dejar que salga la sangre, dejar que se seque en la piel y disfrutar del momento en que arrancamos la costra que nos ha producido la herida en medio de una sensación de dolor y placer.