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Heartless

El precio del corazón

Heartless Poster

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  • Título original: Heartless
  • Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2009
  • Director: Philip Ridley
  • Guión: Philip Ridley
  • Intérpretes: Jim Sturgess, Luke Treadaway, Clémence Poésy
  • Argumento: Jamie nació con una marca en forma de corazón en su rostro, estigmatizándolo socialmente de por vida. Su aislamiento se ve roto al fin, cuando los demonios comienzan a adueñarse de las calles de Londres y de los seres queridos de Jamie.

60 |100

Estrellas: 3

Heartless_grande

Jamie es un veinteañero londinense que vive a la sombra de su rostro estigmatizado. Una mancha, en forma de corazón, mancillando su rostro y parte del cuerpo, ha marcado su vida no solo en sentido físico. La soledad, el aislamiento; la necesidad acuciante de sentirse amado por una mujer, una pena profunda que le atosiga a donde vaya. En tamaño estado de perpetua depresión, Jamie acude a su puesto de trabajo. Trabajar con su tío como fotógrafo no está mal, pero sigue sintiéndose vacío.

Todo cambia la noche en que contempla, por accidente, como unos encapuchados queman a un hombre y su hijo, en un callejón dejado de la mano de Dios. Aunque los informativos y la policía especulan sobre una banda callejera que ataca a sus victimas bajo mascaras de plástico, Jamie sabe la verdad: Los atacantes no portaban mascara alguna, su rostro era el de demonios rodeados por esas moscas de la locura que liban la sangre de los cadaveres dejados a su paso.

La intromisión de Jamie no queda en secreto, contemplar la realidad desnuda tiene un precio. Incapaz de hacer nada para evitarlo; el joven contempla, con lagrimas en los ojos, como su madre muere bajo las llamas de los cócteles molotov lanzados por los demonios acechantes. Hundido, enloquecido y apenas consolado por su escasa familia; Jamie busca al responsable detrás del caos que se ha apoderado de Londres y de su alma. El metal de la pistola que porta quema en su bolsillo bajo las escasas estrellas desperdigadas en la noche londinense. Pero el pobre y desorientado muchacho nunca podría imaginar que una mirada al abismo puede ser mas dolorosa que contemplar su impía faz en el espejo

Hablar de Heartless, película británica avalada por jugosas críticas en su país de origen, es hablar de su director y guionista. Philip Ridley es un director atípico, un hombre que solo se sitúa detrás de la cámara en contadas ocasiones. De hecho, en sus últimos veinte años de carrera solo ha rodado dos películas más: The Reflecting Skin (1990) y The Passion of Darkly Noon (1995). Cintas que la prensa se ha hinchado cual pavo para proclamar su origen culto, clasificándolas inmediatamente como cine de autor. En el caso de Heartless, y a pesar de resultar su cinta más convencional (puede que debido a una cuidada post-producción que le resta naturalidad), encontramos todos los elementos características en el cine de Ridley. Esta especie de sello que conforman las obsesiones del británico en pantalla, es lo que se suele denominar personalidad cinematográfica, aunque en mi humilde opinión se necesita algo más que plasmar repetidamente las neuras personales propias para conseguir un estatus de culto dentro de cualquier disciplina artística (¿verdad Woody Allen?). Por lo menos, en el caso que nos ocupa, Ridley no se prodiga lo suficiente como para resultar cansado, y en su favor hay que decir que los guiones de sus películas (todos escritos por el mismo) reflejan la parsimonia y cuidado que, indistintamente de su resultado final, echamos de menos en otras producciones de corte fantástico.

¿Y cuales son las señas de identidad características de los trabajos de Philip Ridley? Básicamente destaca la forma de conjugar realidad con ficción desde la alienación. Sus películas muestran protagonistas masculinos incapaces de interpretar el entorno que los rodea de una forma racional ó consecuente. De tal forma, que bruscos cambios en su rutina insustancial, los derriban anímicamente, convirtiéndose este dolor sentimental en el principal motor argumental para sus guiones. La pasión contenida y la frustración llevan a sus personajes a un torbellino emocional que los va aislando más de lo que una vez estuvieron. También es conveniente señalar, que los elementos fantásticos llegan al espectador a través de la perspectiva del protagonista, desempeñando un factor dramático que Ridley constantemente busca y destaca. En resumen, sus films están basados en sentimientos humanos, en personas que no consiguen una voz en el mundo ordinario y como consecuencia, distorsionan la realidad a su antojo. Películas de personaje (y observad que no pluralizo) que por lo tanto no desarrollan un guión todo lo profundo en matices que uno desearía, a pesar del esfuerzo en hilar correctamente detalles que siempre invitan a la locura. Algo que, desde luego, no es sencillo.

Otro elemento secundario, pero que cobra inusitada fuerza en la obra del británico, es la recreación de una atmósfera visual que refleje el convulso mundo interior del protagonista. Y con los años, esto es algo que el director ha depurado con elegancia, seguramente ayudado por un presupuesto holgado (uno que The reflecting Skin no tuvo en absoluto), en Heartless trae a la vida un Londres ocultista, nacido en los suburbios, la pobreza y los edificios calcinados de los desposeídos. La paleta de colores y los interiores decadentes, se hacen imprescindibles para entender el caos interior que sacude el alma de Jamie, personaje que aun interpretado por el actor inglés Jim Sturgess de forma creíble y madura; no consigue llegar al corazón del espectador dado el distanciamiento que provoca su hermetismo. Y esto es otra constante de las producciones de Ridley. La narración es desencadenada por la incongruencia con la sociedad convenida, que supone la personalidad de los protagonistas. Sin embargo, estos se sitúan en posición pasiva frente a los eventos que le rodean, dejándose llevar por su propia mente desbocada. Así es como se crea una pequeña incongruencia semántica entre lo narrado y lo que vemos. Supongo que es algo premeditado, pero en ninguna de las tres cintas del director me consiguió arrastrar en su juego; debido, principalmente a que esta incongruencia invita a plantearte seriamente la validez de muchas de las escenas visionadas. Una falta de complicidad que se agudiza cuando la línea argumental termina llevándonos, reconozco que de forma reposada y elegante, a un final que esperábamos con antelación. Una lastima, sobre todo, cuando toda la magia debería residir en una sorpresa que no contienen los distintos giros de guión. Pero no revelaré nada, aunque el pastel se huela desde el rellano, dejarse llevar y abandonar los prejuicios resulta fundamental para disfrutar minimamente de esta cinta.

A pesar de la citada ambientación tan cuidada y (falsamente) mágica que por momentos podía traernos reminiscencias de luminarias del comic como Jamie Delano y su Hellblazer , ó incluso del mismísimo Neil Gaiman; a pesar de unas actuaciones decentes, destacando para bien el papel de señor de los demonios, Papa B, interpretado por un televisivo Joseph Mawle; a pesar de una banda sonora que se esfuerza por inducirnos melancolía con una propuesta ligeramente “cool”; a pesar de unos toques de terror fríos, místicos y en ocasiones dudosos; a pesar de todo esto y otros elementos positivos, Heartless se decanta por indagar en el drama, en la búsqueda griálica de Jamie por su lugar en la vida y el amor, así como el precio que paga por ello. No esperéis una cacería de demonios a cargo del típico vengador de barrio amargado y pendenciero. En un momento dado de la película, cuando ya intuyes que la búsqueda de Jamie es más interna que externa, yo deseé que Charles Bronson se diese un vueltecita por el barrio repartiendo justicia entre los demonios, en lugar de un viaje dramático de descubrimiento personal. Supongo que no llegué a empatizar con el protagonista por todo lo comentado, pero el trailer también ayudó; y es que no entenderé la manía de los departamentos de marketing por vender algo como lo que no es. Puede que Heartless sea buen drama psicológico, aunque repetitivo en los conceptos de su autor, ¿entonces por qué venderlo como una cinta de terror? Ó tal vez fue un fallo de percepción personal. Solo sé que el elemento romántico/atormentado, que cobra fuerza durante la mitad del metraje, no puede resultar más aburrido.

En definitiva, una cinta que gustará a aquellos que busquen una perspectiva diferente y más intelectual de una cinta de terror ó, directamente, un drama con elementos fantásticos; pero prevengo de que dicha intelectualidad solo se encuentra en una primera capa, que pretende la extrañeza fácil por medio de una narrativa confusa que no acaba de cuajar; la capa maquillada por la soberbia fotografía e iluminación. Más allá observaremos muchos tópicos, autoreferencias, pasión que no llega a detonar y un guión que se regocija en sus propios trucos, aportando escaso dinamismo (especial hincapié en diálogos pretendidamente sesudos). Aunque aplaudo la profesionalidad que desprende cada minuto del, ligeramente excesivo, metraje; sobre todo por el esfuerzo de interconectar pequeños detalles que resultan guiños al propio espectador (estad atentos a lo que veis en pantalla).

Además, solo por una escena incongruente, de marcado humor negro, que involucra chaperos homo, plástico de envolver y dagas rituales, merece la pena echarle un vistazo a una cinta que se encuadra por los pelos dentro del cine de terror.

Lo mejor: La atmósfera de las localizaciones genera, con potencia, una vivida imagen del lado oculto y siniestro de Londres.

Lo peor: El final puede resultar manido, especialmente al espectador curtido; el personaje de Jamie resulta demasiado pasivo restándole fuerza a un guión detallista que peca de falta de profundidad.

Frozen

Hace frío... mucho frío

Frozen

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  • Título original: Frozen
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Adam Green
  • Guión: Adam Green
  • Intérpretes: Emma Bell, Shawn Ashmore, Kevin Zegers
  • Argumento: Tres amigos que disfrutan de un divertido fin de semana de esquí, quedan atrapados, durante la noche, en lo alto de un telesilla.

68 |100

Estrellas: 4

Frozen

No es una novedad. Colocar a los protagonistas en una situación extrema, seguir a rajatabla la norma implícita de que, tras cada nueva decisión tomada por los mismos, las cosas se complicarán un poquito más, y apostar por quién será el afortunado que logrará salir con vida para contarlo (si es que alguno lo consigue).

Sin ir más lejos es algo que pudimos ver recientemente en The Canyon (Frozen me pareció muy superior a The Canyon). Aunque Frozen, la nueva propuesta terrorífica de Adam Green (director de la triunfadora Hatchet), ha sido comparada en numerosísimas ocasiones con Open Water, película revelación del 2003 en la que una pareja de submarinistas era abandonada en mitad del oceano, quedando a merced de un nutrido grupo de tiburones hambrientos.

Pero al margen de comparaciones o parecidos razonables, lo que está claro es que Adam Green asume en Frozen un reto difícil de superar: levantar toda una película a partir de un premisa minimalista.

Tres amigos que disfrutan de un divertido fin de semana de esquí, quedan atrapados, durante la noche, en lo alto de un telesilla.

Pintan bastos. Las cosas están de la siguiente forma:
1. Es domingo, la estación cierra sus puertas y no volverá a abrirlas hasta el viernes (thanks Edith). Cinco días en lo alto de un telesilla no es una opción viable.
2. Por supuesto la noche se verá “amenizada” por una tormenta de nieve de tres pares de narices.
3. La altura hasta el suelo es más que considerable. El salto al vacío tan sólo puede ser tenido en cuenta como una medida desesperada.
4. Y por si todo esto fuera poco, en tierra firme les espera una desagradable sorpresa que quizás les haga platearse nuevamente si la opción de bajar del telesilla es una idea acertada.

Lo tienen crudo. La cosa está muy mal. Dispondrán de unos 70 minutos para tomar las decisiones que crean más acertadas. Y sabemos que tomar la decisión equivocada probablemente les provoque un dolor insoportable y les lleve a una muerte inevitable.

Serán 70 minutos duros, agotadores. Y no sólo para los protagonistas de Frozen; también para Green, guionista y director de la película, que se verá en la difícil tesitura de tener que “rellenar” esos 70 minutos, en un espacio minúsculo (el telesilla), y con tan sólo tres protagonistas. Sus objetivos serán mantener la tensión en unos niveles óptimos, lograr que la angustia experimentada por los protagonistas traspase la pantalla y atrape al espectador y, ante todo, evitar a toda costa dejar un solo resquicio para el aburrimiento. En el mismo instante en que el espectador siento algo parecido al aburrimiento o al cansancio, deseará que los tres chicos caigan del telesilla y se rompan la crisma.

Por suerte Green demuestra en Frozen que la campanada de Hatchet no fue una simple casualidad, y confirma que el suyo es, sin duda alguna, un nombre a tener muy en cuenta para el aficionado al horror contemporáneo (… y todo esto a la espera de Hatchet 2).

En primer lugar Adam Green logra lo que parecía ciertamente imposible: que tres jovencitos norteamericanos, simpáticos y apuestos, que dedican su tiempo libre a esquiar y a soltar ocurrencias, una tras otra, no acaben siendo tan molestos como un forúnculo situado en el más delicado de nuestros orificios corporales. Los protagonistas de Frozen no caen especialmente mal. Incluso cabría destacar la labor de la protagonista feminina – Emma Bell -, magnífica en su “sufrido” y esforzado papel de superviviente.

¿Y cómo lo consigue Green? ¿Cómo consigue que tres jovencitos atrapados en un telesilla no resulten odiosos? Pues gracias, fundamentalmente, a los diálogos (algunos de ellos tan acertados cómo aquel en que cada uno de los protagonistas expone la forma más cruel de morir –atención a los seguidores de Star Wars-), y al hecho de que todos ellos –los protagonistas- suelen hacer buen uso de su materia gris a la hora de tomar decisiones.

Hay diálogos. Hay muchos diálogos. De la misma manera en que, personalmente, la mayoría de esos diálogos me han parecido válidos, acertados y correctamente dosificados a los largo del metraje de la película (pese a algunas excepciones puntuales); también estoy convencido de que habrá muchos espectadores a los que les pareceran excesivos e incluso agotadores, provocando que Frozen no acaben siendo la experiencia positiva que hubieran deseado.

Pero en cualquier caso, cuando las cosas se ponen realmente feas y ya no queda lugar para el diálogo, Green demuestra tener las ideas muy claras. La intensidad va en aumento. Cuando parece que nada puede ponerse peor de lo que ya está… todo empeora. Nos angustiamos. Logramos identificarnos con los protagonistas y sufrimos junto a ellos (en especial con la chica). Sentimos su dolor y torcemos el gesto cuando una nueva desgracia se cierne sobre cada uno de ellos. Intentamos averiguar cuál es la mejor salida. Nos lamentamos de la mala suerte que pueden llegar a acumular en tan corto espacio de tiempo… Y sin apenas darnos cuenta, hemos disfrutado de 70 minutos de un survival vivo, tenso, potente; y todo ello partiendo de una premisa a priori tan sencilla e intrascendente como la que presenta Frozen.

No es una obra maestra. No es la quintaesencia del survival. Tiene defectos. Hay momentos en los que a Green se le nota que está “rellenando” metraje. Son instantes en los que la calidad de los diálgos decae. Son apenas un par de conservaciones que se alargan en exceso y a las que asistimos con cierta indiferencia (ver la secuencia posterior al primer amanecer) Son pocos momentos… pero existen.

Pese a todo, Frozen es un admirable ejemplo de película de terror capaz de atrapar al espectador, y que sabe jugar perfectamente con las pocos elementos que tiene a su alcance para lograr un entretenimiento sencillo, pero digno, eficaz y muy recomendable. Reto superado.

Lo mejor: Un survival sencillo a la par que intenso y efectivo.

Lo peor: Algunos diálogos ponen a prueba nuestra paciencia.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Froze” en Versión Rusa con subs. castellano.

Exam

No vale hacer trampas.

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  • Título original: Exam
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Stuart Hazeldine
  • Guión: Stuart Hazeldine y Simon Garrity
  • Intérpretes: Luke Mably, Adar Beck, Chukwudi Iwuji, Jimi Mistry
  • Argumento: 8 candidatos, una pregunta y 80 minutos para conseguir el trabajo de sus vidas.

55 |100

Estrellas: 3

Photobucket

1.- INTRODUCCIÓN: Vamos a jugar a las suposiciones. Supongamos que a alguno de vosotros habéis pasado por una situación similar, sobre todo los que trabajéis o hayais trabajado para una franquicia tocha o una empresa de renombre. Me refiero a entrar en una sala, sentarte con un numero indeterminado de deconocidos, un papel en blanco en la mesa con su respectivo boli/lápiz y la inevitable incertidumbre de que no sabes muy bien lo que va a pasar. Yo sí lo he pasado, y más de una vez, y os puedo decir que es bastante agobiante, sobre todo cuando notas tensión en el ambiente y te das cuenta de que hay alguien en el grupo que sí sabe de que va y no tiene niguna intención de desvelar nada. Si coincide que necesitas el trabajo para comer, la presión aumenta, si no puedes tomártelo como un aprendizaje. ¿Nunca os han hecho ese text del tipo: hay una guerra nuclear y tienes que elegir 6 personas de 12 para “salvar”?. A mi me encantó, sobre todo porqué te das cuenta de los valores de la gente que se sienta cerca de ti y que, a lo mejor, serán tus futuros compañeros. Rapidamente pillas al machista, al que no sabe/no contesta, el que se lo toma a coña, al que rezuma prejuicios…Bien, pués esta películas es algo parecido, pero con un tono cruel que al mismo tiempo le confiere un inusitado interés y una cierta inverosimilitud que, en conjunto, no afecta demasiado al resultado final de la película.

2.- RESPONSABLES:
PhotobucketEsta es la primera película del director Stuart Hazeldine, lo cual es más que encomiable, pero también se nota en ciertos detalles que la experiencia es un grado. Hay ciertos detalles que en manos de alguien más experimentado le darían a la película algo más de empaque, situaciones menos previsibles y un guión (obra del propio director y del también debutante Simon Garrity) con un punto más de mala hostia. Ya que creo que la película podría haberse planteado con algo más de instinto de supervivencia y menos estereotipos. En cuanto al apartado técnico no hay nada reprochable, es más que correcto y la edición es perfecta.

3.- EL EXAMEN:
PhotobucketLa premisa es la siguiente: 8 candidatos para trabajar en una de las compañías más grandes del mundo, una hoja de papel en blanco, una pregunta sin definir claramente y unas normas básicas: no estropear el papel, voluntaria o involuntariamente, no dirigirse al guardia armado que les vigila ni al supervisor, no abandonar la habitación y responder a la “pregunta”. Los estereotipos comienzan pronto, los 8 candidatos son representativos de cada una de las etnias y razas del planeta: un negro, un blanco, una asiática, una rubia, una morena, una castaña, un hindú, y un tio raro; caundo deciden por como llamarse entre ellos optan por el homenaje a RESRVOIR DOGS: black, white, dark, brunette, blonde, brown, y deaf (sordo) para el tio raro. Diréis con razón que sólo he puesto siete, pero es que no quiero spoilers de ninguna clase. Desde el principio se ve quien lleva la voz cantante, quien no se fía de nadie y es un poco putas, quien calla porqué sabe algo que los demás no, quien intenta que impere la colaboración mutua…Así que el interés de la película radica en no solo saber quien conseguirá el trabajo, sino hasta que punto estará dispuesto a llegar para conseguirlo.

Hay también una historia paralela a la principal de la que no se ofrecen muchos detalles, pero que nos situa en un mundo (exterior) en el que un virus está diezmando a la población. Personalmente sobra, despista y no aporta demasiado a la trama principal.

4.- CONCLUSIÓN:
PhotobucketResulta claro que el tipo ha visto El Metodo Gronholm, de Marcelo Piñeyro, o si no se la han contado porqué tiene muchos puntos en común, todos menos la selección de actores que en EXAM son bastante más creibles. Pero le falta la tensión de la producción española, que compensa con discusiones a veces absurdas e innecesarias y no acaba resolviendo el “porque” de la motivación que impulsa los personajes. El final además no queda resuelto del todo, pese a que alguien (o varios) consigue/n su puesto, te quedas con la sensación de que podían haber estirado más la cuerda de la tensión y ciertos personajes se quedan difuminados sin saber muy bien cual era su papel en la historia.

Algo que me da un poco de miedo es que algún jefazo de RRHH vea la peli y decida aplicar la idea a su selección de trabajo….

Lo mejor: La idea en su conjunto

Lo peor: La falta de verdadera tensión y el exceso de estereotipos

Someone's knocking at the door

Cuestión de atributos

Someone's knocking at the door

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  • Título original: Someone’s Knocking at the Door
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Chad Ferrin
  • Guión: Chad Ferrin, Roham Ghodsi, Rosie Roberts
  • Intérpretes: Noah Segan, Andrea Rueda, Ezra Buzzington, Elina Madison
  • Argumento: Tras el asesinato de Ray, sus amigos empiezan a ser asediados por John y Wilma Hopper, una pareja de psicópatas.

50 |100

Estrellas: 3

Someones knocking at the door

Ray está solo en su habitación de la residencia para estudiantes de medicina, y se acaba de inyectar una dosis de heroína. Alguien llama a la puerta; una vez, dos. El chico, con el aturdimiento propio de la sustancia, abre y se encuentra con una chica desnuda y excitada que está deseando follárselo. O eso le dice.

Así comienza “Someone’s Knocking at the Door”, y os aseguro que la conclusión de esta escena es brutal e iconoclasta, tanto por sí misma como dentro del género. Por momentos así, que la productora se ha encargado de promocionar a bombo y platillo, estaba deseando ver esta película. No han dudado un segundo en poner en la portada palabras como “brutal” o “depravada” pero, a la vez, todo ello con un envoltorio cool. Y lo bueno es que lo que uno se encuentra es casi lo que promete.

Tras el asesinato de Ray, sus amigos se convierten en sospechosos para la policía pero, lo más importante, en potenciales víctimas para su asesino. Así que “Someone’s Knocking at the Door” tiene el fondo de un slasher, con leit motiv incluido –la llamada a la puerta del título-, pero la forma de una alucinada y psicodélica película de los setenta. No es casual: aunque está ambientada en la actualidad, se evita cualquier referencia temporal salvo una: que el año 1973 es pasado. El presente que muestra la película es bastante hippie, como ese año: a pesar de avances tecnológicos, los policías interrogan a los jóvenes tomando notas, los propios jóvenes visten camisolas anchas y floreadas, y todo está pasado por el filtro de una dirección de foto eficaz y preciosista, como si se tratara de fotos vintage.

Los jóvenes, como en todo buen slasher, no tardarán en empezar a morir. Quizás, como en tantas otras ocasiones, el grupo de víctimas sea de lo más flojo del conjunto. Vale, está Noah Segan como Justin –actor que va a entrar, sí o sí, en el olimpo del cine de terror contemporáneo-, pero más allá de su presencia, poco puede hacer con lo que le ha tocado. Lo mismo que a sus otros compañeros de reparto masculinos. En ellos, hay una nota dominante en su carácter, y actúan siempre en función de ella: Justin es yonqui, Sebastian (Jon Budinoff) un chulo, y Joe (Ricardo Gray) tartamudea. Con ellas, el tema es más flojo, si cabe: Meg (Andrea Rueda) es la sensata y Annie (Silvia Spross) la cachonda. Se echa de menos una mayor –algo de- complejidad a este nivel.

Los asesinos, por su parte, sí están bien dibujados y cumplen con su cometido a la perfección: o sea, acojonan. John (Ezra Buzzington) y Wilma Hopper (Elina Madison) son dos chalados que hubieran dejado al mismísimo Charles Manson en pañales. La referencia a Manson no es casual: como ya se ha mencionado, aunque estemos en la actualidad, nuestros jóvenes parecen salidos de una comuna hippie extrema –sexo y drogas mueven sus vidas- y nuestros asesinos, de una secta adicta a las setas. John y Wilma violan y matan –y casi a la vez las dos cosas- a sus víctimas. Y, si no has visto la peli, por Dios que nadie te complete la siguiente ecuación: Freddy Kruger-cuchillas en las uñas; Michael Myers-cuchillo; John Hopper-…

¿Y las muertes?

La primera escena, para mí, es una pasada. Salvaje y gamberra, a partes iguales, prepara el cuerpo para el combate y marca bien el tono. Y las siguientes se mueven en registros parecidos. Dentro de lo “depravado y retorcido” del asunto, son escenas con imaginación, e incluyen un par de complementos chocantes y divertidos que alegran, y mucho, la función.

Así las cosas… ¿Por qué “Someone’s Knocking at the Door” sólo consigue un aprobado raspado?

A diez minutos del final, la cosa se tuerce. Y se tuerce, además, lo suficiente como para fastidiar todo lo que ha pasado hasta ese momento.

Por un lado, se llega de un modo precipitado y fácil a la resolución. Más que fácil, caprichoso: en un momento del desarrollo de la trama deciden resolverla y punto, sin que el argumento lleve a este punto. Y la resolución en sí… bueno, no es la primera vez que la vemos en una película, y seguro que no será la última. Y en todas las que lo hemos visto, la sensación de vacío, de decepción, de… timo, en realidad, siempre es la misma. ¿Qué más se puede añadir para no desvelar nada más que lo estrictamente necesario para alguien que no la ha visto y no ha leído demasiado de la misma? Para mí, que la sensación final es una pena: podíamos haber estado ante una de las pelis más divertidas y cafres de la temporada, y se queda en un remedo algo soso. Y con mensaje antidroga incluido en los créditos finales.

Lo mejor: Los crímenes.

Lo peor: El clímax.

Rampage

El día de furia de Uwe Boll

Rampage

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  • Título original: Rampage
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2009
  • Director: Uwe Boll
  • Guión: Uwe Boll
  • Intérpretes: Brendan Fletcher, Shaun Sipos, Michael Paré
  • Argumento: Bill está harto del mundo que le rodea. Se enfunda en su armadura de Kevlar, sale a la calle armado hasta los dientes, e inicia un cruenta e injustificada matanza.

70 |100

Estrellas: 4

Rampage

Bill parece un chico normal. Es cierto que la cuerda que le une a sus padres se tensa por momentos (sus progenitores le informan de que ya es hora de ir pensando en abandonar el nido) y que su supervisor en el trabajo le aprieta las tuercas de forma injusta. Pero más allá de una serie de “contratiempos” habituales en un chico de su edad – 23 años -, nada hace prever que Bill vaya a convertirse en el principal protagonista de un inusitado arranque de violencia culminado con la muerte de docenas de personas inocentes.

Ataviado con una potente armadura que adquiere por piezas, armado hasta los dientes y, lo más peligroso, ejecutando un detallado plan que no deja un solo cabo suelto, Bill recorre su pueblo natal disparando a bocajarro a toda persona que tenga la funesta suerte de cruzarse en su camino. ¿El resultado final? Una matanza. Los cuerpos sin vida de decenas de inocentes yacen muertos en mitad de la calle.

Se hace necesario buscar una justificación. Señalar con el dedo los motivos que han llevado a Bill a tomar su decisión. Y Rampage los ofrece – o al menos eso parece en primera instancia -. El rencor hacia sus padres, el descontento por su situación laboral, la superpoblación, las políticas imperialistas de los USA, la falta de alimento, las energías insostenibles, el deterioro del medio ambiente, el odio… cualquier excusa es válida. Bill parece estar harto del mundo que le rodea. No hay vuelta atrás. Tiene que hacer alguna cosa. Actuar.

Su mejor amigo, Evan, no para de escupir tópicos sobre lo mal que anda el mundo y lo poco que nos movemos para poner remedio a una situación que nos aboca, sin remedio, a la autodestrucción. Evan pide a gritos que alguien haga algo. Que alguien tome las riendas de la situación y consiga abrir una vía de escape… Bill cree ser esa vía de escape.

Hablando de Uwe Boll sin ira

Ciertamente uno diría que los primeros 40 minutos de Rampage no son más que un burdo intento por parte de Uwe Boll de justificar todo lo que viene a continuación. Y lo que viene a continuación no es más que uno de los ejercicios de cruda violencia más injustificados, amorales, ofensivos… y fascinante que nos ha ofrecido el cine en los últimos años. Boll nos coloca en la piel de Bill. Oímos su respiración y vemos a través de sus ojos. Somos Bill, y estamos a punto de asistir a un vigoroso espectáculo de violencia rotundamente injustificada, con todas las contradicciones morales y éticas que ello pueda ocasionarnos.

Porque más allá de lecturas políticas o sociales, conjeturas morales o juicios de valor acerca de los actos que contemplamos en pantalla (eso lo dejamos en manos de ese gran oportunista político que es Michael Moore y su, por otro lado excelente, Bowling for Columbine), Rampage sobresale como un magnífico ejercicio de estilo en el que la violencia es la principal protagonista. Contemplar cómo Bill se lanza a la calle y mata indiscriminadamente a hombres, mujeres, ancianos y niños acaba convirtiéndose, gracias en buena parte a la labor de Boll tras las cámaras (quién lo diría…), en un espectáculo que tiene tanto de grotesco e irresponsable (no me imagino el impacto que una película como Rampage puede tener en los USA), como de hipnótico.

Boll rueda con cámara en mano y pulso nervioso, un recurso estético del que no suelo ser muy partidario pero que en el caso de Rampage funciona a las mil maravillas, otorgándole a la película un halo de realismo y un estilo documental que juega a favor de la película.

Los actores (en especial un fantástico Brendan Fletcher, en el papel de Bill) realizan todos una labor magnifica. A modo de curiosidad apuntar que buena parte de los diálogos fueron improvisados por los actores partiendo de unas meras indicaciones por parte de Boll.

Uwe Boll incluso se permite el lujo de destacar en su faceta de guionista con secuencias tan sensacionales como la que tiene lugar en un bingo atestado de ancianos con la nariz pegada a sus cartones y ajenos a la inesperada visita de un desconocido vestido con armadura y portando consigo un arsenal de armas. Gran secuencia no exenta de un delicioso humor negro.

Y si todos estos elementos no fueran suficientes para destacar Rampage como la obra más interesante, personal, eficaz y atractiva del controvertido director alemán, todavía podemos aferrarnos a uno de los giros argumentales, en su tercio final, más sorprendente y políticamente incorrecto que he tenido la oportunidad de disfrutar en los últimos tiempos. Un giro de los acontecimientos que nos obliga a replantearnos todo lo visto hasta el momento y nos lleva a pensar que esos 40 minutos iniciales de Rampage a los que hacía alusión anteriormente, no eran tan burdos, ni tampoco eran una mera excusa para todo lo que venía a continuación, tal y como pudimos pensar en primera instancia. Lástima que justo en la imagen final de la película Boll opte por dar un pasito hacia atrás.

Tan sólo un apunte final. Que rece el bueno de Uwe Boll para que ningún tarado salga a la calle metralleta en mano y acabe citando a Rampage como su principal fuente de inspiración (porque lo cierto es que Rampago puede verse como algo parecido a un “manual para torpes” para todo aquel dispuesto a sembrar el terror en su vecindario).

Lo mejor: su salvaje y radical concepto de la violencia y su giro final, el cual nos lleva a replantearnos buena parte de lo visto hasta entonces.

Lo peor: los 40 minutos iniciales, que parecen justificar de algún modo el comportamiento de Bill, pueden resultar aburridos a más de un espectador.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Rampage” en VOSE.

Evilution

Infectados caníbales buscan apartamento céntrico

Evilution_Poster

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  • Título original: Evilution
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Chris Conlee
  • Guión: Brian Patrick O'Toole
  • Intérpretes: Eric Peter-Kaiser, Sandra Ramírez, Tim Colceri
  • Argumento: Un virus alienigena se esparce con velocidad por el viejo edificio de apartamentos llamado Necropolitan. Todos los infectados buscan la carne de sus vecinos. ¿Nadie podrá contener esta amenaza?

47 |100

Estrellas: 2

Evilution_Grande

Poco se puede decir sobre las fortalezas y debilidades de un film como Evilution, que no se haya dicho ya sobre otros del mismo corte. Para que me entendáis, estamos hablando de la producción humilde de un grupo de cineastas con más pasión que medios. Como cualquier otra cinta de bajo presupuesto sobre infectados (ó zombies que corren mucho), sus limitaciones giran alrededor de dos premisas: actores esforzados pero justitos de nivel interpretativo y un desarrollo técnico, tanto a nivel general como narrativo, que deja mucho que desear y, más bien, sirve solo como indicador del camino que pueden tomar los responsables del proyecto. A este último respecto ningún problema; Chris Conlee, Brian Patrick O’Toole y Eric Peter-Kaiser (director, guionista y productor/protagonista respectivamente), tienen un futuro brillante y prometedor dentro del cine de género. Y es que tienen las ideas muy claras, de hecho, la génesis de esta primera parte de una pseudo-trilogía da buena muestra de ello:

Estos tres estadounidenses, fanáticos del cine de terror desde que tenían uso de razón, decidieron un día cualquiera, embarcarse en la filmación de una película más de su género favorito. Puesto que sus gustos eran comunes pero muy amplios, les sabía a poco rodar solo un film; ellos pensaban que podían realizar ejemplos atractivos de tres terrores tipo: zombies, slasher y criaturas. Brian Patrick O’Toole, que tenía cierta experiencia como productor, destacando en títulos medianos como Dog Soldiers ó Cemetery Gates, enfocó el titánico proyecto de una trilogía de la forma más eficaz posible: Creando un nexo de unión débil entre las tres películas, podrían así dejar una marca personal como guía de una cinta a otra, dándoles libertad creativa pero auspiciando las tramas en el mismo marco. Así tenemos cierta “imagen corporativa”, no podemos negar que eso vende, y un entorno capaz de generar empatía en el espectador, les empujaría a terminar una película detrás de otra. El nexo de unión elegido resultó muy acertado. Es concreto, yo diría que es lo mejor de Evilution; tenemos ni más ni menos que un tenebroso edificio de apartamentos; sucio y mohoso a la par que decrepito. Un edificio regentado por un enigmático administrador, envuelto en frases misteriosas y una actitud excéntrica. Este edificio es el Necropolitan, y aunque su diseño artístico no es muy espectacular (un bloque abandonado de apartamentos de Los Ángeles), ofrece una ambientación perfecta para tres historias terroríficas que, pese a tópicas, despiertan nuestro interés y simpatía; al menos a los aficionados acérrimos como el que suscribe.

De momento, contamos con la amenaza de un virus alienígena que resucita a los muertos (Evilution, 2008), un asesino en serie que nunca descansa (Basement Jack, 2009) y una película cuya base argumental es tanto el propio edificio como el extraño administrador (The Necropolitan, ¿?) Pero adentrémonos en lo que se esconde tras la primera parte de esta, original en ideas, trilogía; una infección que convierte unos apartamentos en un infierno zombie a la antigua usanza, bueno para quien quiera entrar en el clásico debate sobre infectados ó zombies puedo deciros, sin entrar en detalles por no estropear el único giro argumental existente, que Evilution explicita a los devoradores de carne como infectados, aportando razones más que sobradas aunque no correctamente hiladas.

El desierto de Irak, una base militar secreta estadounidense y soldados corriendo aterrados por los pasillos. Algo extraño está ocurriendo, personal de las instalaciones ataca violentamente a sus compañeros sin un motivo aparente. Les desgarran las entrañas a mordiscos, beben su sangre, se ensañan con sus órganos internos. No queda más remedio que hacer desaparecer el problema, y para ello, el ejército usa su estilo habitual: Una bomba que borre el lugar del mapa. Cuando se suponía que nada debía sobrevivir a la explosión, comprobamos asombrados como un oficial médico consigue escapar portando una sustancia de origen desconocido entre sus pertenencias

Meses después…

En los apartamentos más paupérrimos de Los Ángeles, el Necropolitan, un huésped alquila una habitación en un sótano cochambroso y con fuerte olor a cloro. Dice ser un profesor con pocos recursos, solo quiere tranquilidad y un sitio donde vivir. Lo que el resto de huéspedes no sospecha, es que el profesor Tyler es en realidad un científico experto en amenazas bacteriológicas, cuyo único deseo es un lugar discreto donde continuar investigando los efectos de una sustancia naranja, sobre los cuerpos moribundos. Como cualquier genio chiflado que se precie, su objetivo es vencer a la muerte al precio que sea. Irak solo fue un error de cálculo.

Para sus experimentos, el Sr. Hall, que es su verdadero apellido, no contaba con la molesta fauna de ganstas, drogadictos y chismosos que se arreciman por las habitaciones del edificio. Por si fuera poco, el ejercito no se ha olvidado de el y pone tras su pista a un agente especial. Con tan desesperanzador panorama rodeando a nuestro científico, no es de extrañar que los efectos del liquido tóxico se le escapen de las manos; convirtiendo las desconchadas paredes de el Necropolitan en un collage de entrañas y sangre, servidos para el placer de unas criaturas que abandonan su humanidad en pro de una evolución caníbal donde los vivos no tiene cabida

Los primeros compases de Evilution ya muestran una escasez de presupuesto, que aun llevada con entereza y aprovechado este al máximo, limita ostensiblemente la narración de los hechos. La base militar no parece una base, el descampado que la rodea no puede pasar por Irak y el lanzamiento de la bomba por parte del ejército, está metida con calzador tanto gráficamente como argumentalmente. De hecho, ¿como narices se ha enterado tan rápidamente el gobierno de lo qué estaba sucediendo y dos guardas de la base no se enteran de nada? Una infinidad más de cabos sueltos harán su desfile por la hora y media del metraje. Resulta curioso como otros elementos de la trama son explicados con excesiva profundidad, como la superficial e inverosímil relación romántica entre los actores principales; mientras otros, como el origen alienígena de la toxina (y hasta ahí puedo leer), apenas son explotados; aun teniendo unas posibilidades obvias a la par que profundas. Solo existe una explicación evidente, el despliegue de medios coarta los elementos más movidos y fantásticos.

También es cierto que el guión bebe demasiado de otras fuentes, encontrando referencias a decenas de películas. Como Demons 2 ó El amanecer de los muertos…. Tampoco creo el guionista buscase salirse de los cánones más rígidos de las producciones que encierran a un grupo de gente en un edificio plagado de zombies. Podríamos tomar como ejemplo, The Horde, pero cuando las comparamos con objetividad vemos que aunque las dos encorsetadas en unos diálogos y personajes predecibles; la cinta francesa tiene un acabado más disfrutable, quizá incluso por olvidarse de buscar motivaciones coherentes para los personajes. No es mala idea si no cuentas con actores apabullantes.

En esta línea de actuaciones nos movemos en Evilution. Bastante malos todos, otorgando una mención especial a la pareja principal, atención a lo pobre que está Sandra Ramírez, capaces de marcarse una escena sexual digna de Steven Seagal. Podríamos rescatar a Tim Colceri interpretando a un agente especial que salva media docena de escenas, un secundario con un buen currículo. Otro personaje destacable es el ya mencionado administrador. El actor asumiendo su papel, proporciona los mejores momentos del metraje (esencialmente el inicio y epilogo al estilo Creepy), pidiendo a gritos un desarrollo más largo de su historia. Algo que creo tendrá lugar en la tercera parte de la trilogía. Pero en general mejor no fijarse en ningún actor, observad que ni funciona el típico alivio cómico presentado en forma de ganstas de medio pelo con muy poquita credibilidad. Supongo que es lo malo de usar personajes tan estereotipados.

El resto de los elementos pecan de la misma falta de dirección, tal vez sería prudente salvar la iluminación y la ambientación. Estas consiguen mantener considerable interés sobre los paisajes del interior del Necropolitan, a pesar de ser solo un edificio viejo y semiabandonado. Se recrea un aura de misterio, que junto a un ritmo bien medido para lo que suele ser habitual es estas producciones independientes, ayuda a sobrellevar otros fallos o pecados. Como la banda sonora escasa, y adornada con unos temas a cada cual peor ó un exceso del movimiento de cámara para aportar sensación de falsa tensión. Los efectos especiales tampoco merecen tirar cohetes pero ayudados por puntuales excesos de hemoglobina aprueban por lo pelos. Podríamos pasar así por la edición, la fotografía, el vestuario (¡gayumbos de todo a cien señora!), etc. Por mucha ilusión puesta en el proyecto, finalmente se comprueba que estamos viendo un producto destinado directamente al mercado del DVD.

Nota aparte merece el diseño del cartel. Muy bonito, promesas de acción y emoción a raudales al estilo del mejor Resident Evil, espectacular diseño…pero no tiene mucho que ver con el espíritu de la película. Se trata de una maniobra de marketing valida, pero que empaña todo el corazón puesto en este film; además de no ser poco. Al menos así lo atestigua la presencia casi humana del edificio como testigo de tres películas de horror. Sin duda, es más aconsejable fiarte de un cura que de un póster.

Resumiendo, una cinta que aun con sus elementos aprovechables (ambientación, destellos de ideas originales…) se ve mermada por fallos típicos de un presupuesto bajo y la necesidad final de terminar el rodaje a toda costa. Puede que los completistas del género zombie sientan interés, puesto que cuenta con laguna escena sangrienta bien desarrollada. Pero el simple aficionado verá más de lo mismo y un escalón por debajo de otras producciones del mismo tipo como Automaton Transfusion. Solo queda continuar descubriendo los secretos que encierra el Necropolitan en el resto de partes de la trilogía. Tengo en el punto de mira Basement Jack, donde la calidad parece subir de nivel. Espero poder traeros otra historia de terror californiano muy pronto…

Lo mejor: El viejo edificio donde transcurre la acción, el Necropolitan. Pese a sus defectos no llega a ser aburrida

Lo peor: Muchos de los defectos de las producciones de bajo costo se dan cita en Evilution: Actuaciones justas, agujeros en el guión, poca credibilidad, edición tosca y BSO prescindible

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Evilution” en VOSE.

The Horseman

Un hombre violento, y con razón.

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  • Título original: The Horseman
  • Nacionalidad: Australia | Año: 2008
  • Director: Steven Kastrissios
  • Guión: Steven Kastrissios
  • Intérpretes: Peter, Marshall, Caroline Mahorasy, Brad McMurray
  • Argumento: Un padre al que le han arrebatado lo único que tenía decide tomarse la justicia por su mano, y su barra de hierro

75 |100

Estrellas: 4

Photobucket

1:_“INTRODUCCIÓN”:

If an injury has to be done to a man it should be so severe that his vengeance need not be feared.
Niccolo Machiavelli
Si alguien hace daño a un hombre, tiene que ser tan severo que la venganza no debe ser temida.

PhotobucketEl cruel y visionario Maquiavelo parece que había visto esta película cuando enunció tan famosa frase, ya que eso es exactamente lo que le pasa al protagonista del (sorprendente) debut de STEVEN KASTRISSIOS (la escribe, la dirige y la edita el solito), algo tan terrible que su venganza no es que esté justificada, es de esperar que la lleve a cabo. Personalmente yo sé a lo que se refiere, me explico; sé que es que alguien te haga una putada tan grande, injustificada, desproporcionada y cruel que te pases noches y noches en vela pensando en como devolvérsela (el tipo aquel que dijo lo de “la venganza es un plato que se sirve frío” era un meapilas fino), y lo peor de todo, que no es el caso del protagonista, es que tuve los medios y no sé si me faltaron huevos o me sobró moral. Lo que sé sé es que de vez en cuando me acuerdo y todavía me arrepiento de no haber hecho “algo”.

En alguna parte he leido que esta película tiene un carácter religioso, por el título (Horseman es jinete a secas, pero también se aplica en la biblia a los Jinetes del Apocalipsis) y por el nombre del protagonista: Christian. Pero no estoy de acuerdo para nada, en ningún momento se hace mención de las preferencias religiosas del protagonista, no hay epifanías reveladoras ni queda la sensación de que el tipo actua “guiado” por una mano divina. Pura y sencillamente se venga de quienes le han destrozado la vida con saña, mucha violencia y sin remordimiento alguno.

2:_“RESPONSABLES:

PhotobucketComo comentaba al principio la película es el proyecto personal del joven de Brisbane(27 años) STEVEN KASTRISSIOS, pero antes de llegar aquí y poder rodar la película tuvo que hacer algo un poco inusual. Para ganarse el dinero suficiente como para rodar la película primero preparó un corto de 10 minutos, que es literalmente el principio de la película, y presentarlo a diversos festivales, donde se gano el respeto y el derecho a rodar la idea completa. En una entrevista reciente comentaba desde que tenía 9 años ya rodaba historias con muñacos tipo Geyperman, más tarde con macotas y luego con gente real, sinceramente, no sé si admirarle o avisar a las fuerzas del orden. Rodearse actores casi noveles como Peter Marshall (que casi solo ha hecho papeles menores en la tv australiana) y la debutante Caroline Mahorasy, y los escenarios suntuosos del desierto australiano, que también forman parte de la película; al igual que la luz, que la reserva para las escenas más crudas y la oscuridad para el sosiego y la paz, y la constante, pero casi no presente de lo bien integrada que está, bso de Ryan Potter.

Todo ayuda a conseguir la perfecta atmósfera con la que escupirnos esta tremenda dosis de violencia, venganza y depravación humana.

3.-“LA HISTORIA:

PhotobucketLa película comienza como debe ser, con una hostia bien dada en los morros, de un tio que ha hecho algo terrible, con una barra de hierro, pero no nos da ninguna pista. Entre paliza y paliza le pregunta constantemente por el original de una cinta, y al no conseguir exáctamente lo que quiere pasa a la tortura psicológica y un incendio para eliminar pruebas, pruebas que siguen vivas cuando le pega fuego a la casucha de la que sale. Sin darnos tiempo a recuperarnos, nos cuenta que todo empezó con una llamada de teléfono y una cinta de VHS. La llamada le informa que su hija adolescente, y un poco alocada, ha aparecido muerta por sobredosis de heroína; y poco después recibe la cinta en la que se ve como la cría, en un estado de completo y desproporcionado colocón, es violada repetidas veces por 4 tipos adictos a los tattoos y los esteroides. Wow. Su primera reacción, con la llamada de la Policía es de extrema culpabilidad, no sabe muy cómo, pero está seguro de que tenía que haberse preocupado más por ella. Cuando recibe la cinta la cosa cambia, primero rabia, después asco, luego más rabia y al final (tras unas escenas terriblemente patéticas y tristes relacionadas con las cenizas de su hija y la posibilidad seria de suicidarse) acepta que si no le importa vivir, tampoco se lo va a permitir a los responsables. ASi que comenzando por el nombre de los distribuidores de las películas (“Young Sluts”), Christian se convierte en un mercancias descontrolado con único objetivo en su vida: matar a los que mataron a su hija.

PhotobucketY siguiendo la llamada “Ley de Roger Corman”: tienen que pasar cosas cada 10 minutos y siguiendo la estela de clásicos como Get Carter (la versión de Michael Caine) o Harcore, de Paul Shrader, no tenemos ni un minuto de respiro, excepto cuando viaja de noche con una adolescente que hace autostop y le hace compañía amén de tranquilizarle, y que al final de la película jugará un papel bastante relevante y que tal vez, desde mi punto de vista representa la única flaqueza de la película. Y es un cierto intento de redimir al personaje, algo que no hacía ninguna falta, primero porque realmente no lo hace y segundo porque no la necesita.

Lo mejor: La honestidad del argumento, los 2 actores protagonistas y esperar que el director siga por este camino

Lo peor: Ciertas flaquezas en el parte final, poco más

Survival of the Dead

Lo última de Romero está más muerta que sus propias criaturas

Survival of the Dead

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  • Título original: Survival of the Dead
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: George A. Romero
  • Guión: George A. Romero
  • Intérpretes: Alan Van Sprang, Kenneth Welsh, Kathleen Munroe
  • Argumento: Los habitantes de una isla de la Costa Norte se dividen entre los que quieren domesticar a los zombis (a la espera de una cura) y los que desean su aniquilación.

35 |100

Estrellas: 2

Survival of the Dead

Tras las primeras noticias y avances de Survival of the Dead me invadieron, al instante, un par de sensaciones. La primera fue comprobar cómo mis ganas y mi predisposición a disfrutar de la nueva aportación de George A. Romero al universo zombi, seguían prácticamente intactas, pese al revés que supuso en su momento El Diario de los Muertos (Diary of the Dead, 2007).

La segunda sensación, mucho más centrada en la película, fue la de que Romero estaba dispuesto a arrojar una mirada irónica, arropada con altas dosis de humor y gamberrismo, sobre un género que él mismo contribuyó a levantar 40 años atrás, cuando en 1968 filmó su ópera primera y, a la postre, su gran obra maestra: La Noche de los Muertos Vivientes (Night of the Living Dead, 1968).

Al fin y al cabo ¿quién mejor que el propio George A. Romero para mirar al género zombi por encima del hombro? Si a Romero, a sus 70 años, le habían entrado ganas de afrontar su nueva criatura zombi desde el sarcasmo y la socarronería ¿quién podía discutirle su legitimidad para hacerlo? Estaba en su derecho; él más que nadie.

Por desgracia todas estas sensaciones que acabo de mencionaros tuvieron lugar antes de disfrutar – perdon, sufrir – Survival of the Dead. La cruda realidad acabó resultando mucho más triste.

La acción de Survival of the Dead se sitúa horas antes del final de El Diario de los Muertos (hay incluso un encuentro entre los militares disidentes de Survival of the Dead y los estudiantes de El Diario de los Muertos).
En una pequeña isla a la que también ha llegado la amenaza de los muertos vivientes, los supervivientes se encuentran enfrentados en dos bandos. Por un lado quiénes desean acoger y “domesticar” a los zombis a la espera de una posible cura (todos ellos familiares y amigos); y por el otro aquellos que están convencidos de que el único zombi bueno es aquél que tiene esparcido su cerebro por el suelo en pedacitos minúsculos.
El inevitable enfrentamiento entre ambos grupos desemboca en el destierro del cabecilla de uno de ellos.

La llegada de una patrulla de militares disidentes, que ven en la isla un refugio en el que mantenerse a buen recaudo, no hará más que complicar las cosas.

No me gustó Survival of the Dead. En realidad acabé odiando la película precisamente por ser la obra triste y desaprovechada de un cineasta al que admiro (y hablo en presente). Un director de películas de terror que me provocó, siendo un niño, pesadillas (en blanco y negro) en las que mujeres en camison deambulaban en mitad de la noche en busca de carne fresca que saciara su apetito.

Survival of the Dead es una mala película. Lo peor que ha hecho Romero en materia de zombis (lo que viene a significar que está por debajo de El Diario de los Muertos). Al poco de iniciarse la película mis sensaciones ya eran muy distintas a las mencionadas al principio de esta reseña. Tuve la sensación de encontrarme con un Romero cansado, sin ideas, obstinado en no evolucionar, incapaz de ofrecer nada que fuera remotamente novedoso o excitante. Quizás harto de no poder hacer otro tipo de cine que no sea el de zombis.

Es complicado incluso ubicar Survival of the Dead dentro de su ya sextología zombi. Las tres primeras van por libre. La Tierra de los Muertos fue la posibilidad de Romero de contar con un presupuesto más holgado (una situación en la que Romero siempre manifestó no sentirse a gusto). En el Diario de los Muertos Romero volvió a contar con un presupuesto exiguo y aprovechó la ocasión para experimentar con las nuevas tecnologías. ¿Y dónde queda entonces Survival of the Dead? Cómo mirada irónica al subgénero fracasa estrepetitosamente. Survival of the Dead no tiene puñetera gracia. Secuencias como la del pescador oriental, presuntamente graciosa, acaban siendo ridículas. Lastimosas. Cabreantes.

Tanto la historia como los personajes carecen de interés. Los diálogos – en especial todos los que mantienen los miembros del escuadrón militar – son penosos, no hay por dónde cogerlos.
Romero se apunta (craso error) a los efectos CGI de tercera clase que acaban provocando vergüenza ajena.
Las apariciones de los zombis parecen metidas con calzador. Hay zombis porque tiene que haberlos, porque al fin y al cabo se trata de una película de Romero. Pero lo cierto es que la presencia de los zombis no inquieta, no altera nuestro estado de ánimo, pasan por la película con absoluta indiferencia… un pecado capital para una película de zombis.

Y de esta manera, a fuerza de personajes estúpidos (esos militares…), diálogos sin sentido, chascarrillos sin gracias, efectos CGI sonrojantes y muertos vivientes más muertos que vivos; nos vamos sumiendo en un sopor difícil de soportar y deseamos que el suplicio termine cuanto antes.

Con este panorama resulta un esfuerzo futil obtener una doble lectura de Survival of the Dead (un ejercicio habitual en sus anteriores films). No vale la pena. El aburrimiento preside la función, ¿qué necesidad hay entonces de dedicarle a Survival of the Dead más tiempo del necesario?

Incluso es difícil salvar de la quema imágenes que, en un contexto distinto al de la totalidad de la película, podrían ser perfectamente válidas en el universo de Romero, como por ejemplo la secuencia de los zombis surgiendo del fondo del mar o ver a uno de los militares utilizando a un muerto viviente como escudo humano.

Decepción mayúscula. Sin embargo aprovecho la ocasión para reiterar mi admiración por George A. Romero, principal valuarte del universo zombi tal y cómo hoy lo conocemos y responsable de dos obras cumbres del subgénero con son Zombi (Dawn of the Dead) y La Noche de los Muertos Vivientes (Night of the Living Dead).

¿Habrá una nueva entrega de zombis Romerianos? Posiblemente. ¿Se acercará un servidor a esa posible nueva entrega después de la pésima experiencia de Survival of the Dead? Seguro que sí; es lo que tiene ser un puñetero fan del abuelo zombi.

Lo mejor: Algunas imágenes muy puntuales que rememoran a un Romero aceptable.

Lo peor: Todo lo demás: historia, personajes, diálogos, efectos, fotografía... zombis

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Survival of the Dead” en VOSE.