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Angst

Un Psicópata demasiado real

Angst

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  • Título original: Angst
  • Nacionalidad: Austria | Año: 1983
  • Director: Gerald Kargl
  • Guión: Gerald Kargl, Zbigniew Rybczynski
  • Intérpretes: Erwin Leder, Silvia Rabenreither, Edith Rosset
  • Argumento: Intensa y escalofriante historia de un psicópata anónimo y sus ansias po acallar los demonios internos.

90 |100

Estrellas: 5

Hoy tengo el inmenso placer de presentaros a un nuevo colaborador de Almas Oscuras. Ya le conocéis. Responde al nombre de Elniniodecristal, y es propitario del blog Perdonen las molestias. Bienvenido tio, y espero que lo disfrutes.

Angst

1.-INTRODUCCIÓN:
Desde mediados de los años 70, cuando, dentro del género de terror se abrió paso a machetazos el sub-género (sin menospreciarlo, más bien todo lo contrario) de los psicópatas, tanto reales como imaginarios, siempre ha habido dos tendencias bastante definidas:

El psicópata refinado: esteta y más preocupado por que reconozcan sus puestas en escena que por la cantidad, o significado, de sus asesinatos. Dentro de esta categoría yo destacaría al John Doe (soberbio Kevin Spacey) de SE7EN, Carl Stargher (Vincent D’Onofrio) en La Celda o el maestro de maestros Hannibal “The cannibal” (1º Brian Cox y luego Sir Anthony Hopkins) en las cuatro películas basadas en las novelas de Thomas Harris. Tal vez aquí se podría incluir a los sub-productos paridos por Kevin Williamson y Wes Craven con sus Scream y demás tontadas, pero tal vez están destinadas a un público poco exigente y muy determinado (adolescentes con las gónadas a tope).

El psicópata irracional: En esencia salvaje y movido por una violencia primitiva, sexual y vengativa. No planea sus crímenes con tanta meticulosidad, más bien se ve impulsado por emociones que no puede, o no quiere, controlar y tiende a esconder sus víctimas o dejarlas irreconocibles. El primero que nos puede venir a la cabeza es el epónimo Henry (Michael Rooker en Henry, retrato de un asesino en serie), tal vez Early Grayce (Brad Pitt en Kalifornia) y los incontrolables Mickey y Mallory Knox (Woody Harrelson y Juliette Lewis en la obra maestra de Oliver Stone Asesinos Natos). Pero mi favorito siempre será Leatherface (Gunnar Hansen en La Matanza de Texas) y su adorable familia de caníbales. Y eso sin contar con los biopics sobre asesinos en serie reales: Ed Gein, Dahmer, Bundy, Chikatilo….

2.-LOS RESPONSABLES:
El anónimo protagonista de “Angst” está levemente basado en la figura de Werner Kniesek, nacido en Salzburgo y responsable de la muerte de tres personas (una mujer y sus dos hijos) y conocido en Austria como el “Ed Gein” austriaco. Hay que tener en cuenta que la imperturbable sociedad austriaca en la que el 95% de los ciudadanos están a favor de la no integración de extranjeros y, prácticamente, nunca pasa nada.
El actor Erwin Leder (visto en “Das Boot” de Wolfang Petersen) hace un papel inolvidable. Se olvida de todos los manierismos propios del psicópata, y en su lugar recrea un personaje nada carismático, creativo o atractivo, es decir, demasiado real para lo que estamos acostumbrados.

El director, Gerald Kargl, sólo había hecho algún corto amateur y esta fue su primera y última película hasta la fecha; debido sobre todo al desastre económico que supuso la película, le costó unos 400.000€, pagados de su bolsillo y con avales bancarios, y debido a la estricta censura que le impusieron (en EEUU la clasificaron XXX) se quedó en la ruina absoluta y tuvo que ponerse a dirigir anuncios. En 2003 anunció otro proyecto del que hasta ahora no se sabe nada.

Zbigniew Rybczynski, el director de fotografía y co-autor del guión, es directamente responsable de la casi insoportable tensión y locura que transmite nuestro psicópata. Basada en tonos opacos y casi grisáceos, primeros planos asfixiantes (Darren Aronofski se aplicó el cuento en “PI”) y la invención de un soporte/plataforma sujeto a la cintura del protagonista que nos proporciona unos planos cenitales que nos sumergen de lleno en la perturbada mente del asesino.

Y la tercera parte responsable de esta joya es Klaus Schulze, el compositor de la BSO, miembro y fundador del grupo de krautrock y a-que-tomo-más-drogas-psicodélicas-que-tu Tangerine Dream que contribuye con su ambiente fantasmal y tétrico para completar el ambiente desasosegante de la película

3.-LA PELÍCULA:
Una voz en off nos cuenta, mientras vemos al protagonista desde un plano imposible, que lleva catorce años en prisión por haber matado a su madre y a una anciana de 70 años; que no sabe porqué lo hizo, ni le importa, sólo sabe que de vez en cuando le surge un impulso, y tiene que dejarlo “salir”. Ese día le dejan en libertad, y sin que nadie nos explique nada sabemos que la estancia en la cárcel no le ha servido para nada, tal vez justo lo contrario y ha estado 14 años acumulando instintos y necesidades.

Su primera parada es en una cafetería. La cámara, fijada en su rostro, nos dice que lo está pasando fatal. Esas adolescentes con la falda tan corta le están provocando (genial la secuencia de la salchicha gorda), y por qué coño le mira todo el mundo. Tiene que salir de allí antes de hacer algo terrible. La cámara le sigue hasta que coge un taxi. Con tanta suerte, para él, que lo conduce una mujer, la cual le recuerda a su ex novia: “Una puta” y la intenta engañar para que le lleve a un sitio alejado. Todo ello mientras juega con un cordón, pensando en cómo matarla, pero sin atreverse debido a sus constantes miradas suspicaces. Al final le acaba echando del coche. Y él, frustrado por su cobardía y angustiado por su impulso homicida, sale huyendo en dirección al bosque. Hasta que se encuentra con una casa.

Primero comprueba que no haya nadie y luego decide esconderse para descansar. Pero cual será su sorpresa cuando se encuentra con un hombre joven con claros síntomas de deficiencia mental y prostrado en una silla de ruedas. Una víctima fácil, al fin. Entonces llega el resto de la familia: una señora de unos 60 años y su hija. Más víctimas, igual de fáciles.

Aquí se me plantea una duda; no sé si contar lo que sucede a continuación o no destriparos el clímax de locura y violencia que se desata en esta segunda parte de la película. Y es que, lo que sucede a continuación os va a proporcionar imágenes y secuencias absolutamente inolvidables, por crueles y al mismo tiempo casi chapuceras, por parte de nuestro protagonista. Y no hablo de tripas y casquería, ni de torture-porn, ni tampoco de virguerías con el montaje. Estamos ante lo más parecido a una masacre perpetrada por un psicópata, distópico e histérico, y desde su descentrado punto de vista sin que sea un asesinato real filmado por el asesino.

Creo que será mejor que la veáis vosotros mismos y me contéis. Me parece lo más justo, teniendo en cuenta que fue así como yo la vi. ¡¡Por cierto, eso se lo tengo que agradecer al amigo Emilio The Psychopath!!

4.-CONCLUSIÓN:
Tengo que reconocer que me pasa con muy pocas películas, pero con las que me pasa no lo olvido. Me refiero a esa sensación de opresión en el pecho, ojos fijos ante la pantalla que, aunque sepas que son mentira, reflejan nerviosismo, el cigarro en la mano sin encender, la cerveza que se queda caliente y cuando acaba sientes casi alivio, pero sabes que volverás a pasar por lo mismo, una y otra vez.
Me acuerdo de Alta Tensión, Funny Games (o cualquiera de Michael Haneke), la primera vez que vi La Matanza de Texas, la versión original japonesa de Dark Water, la versión original tailandesa de The Eye, Frontiere(s) y À l’Interieur… y no muchas más.
Esta desde luego entra en la categoría, y con honores.
Ha sido un placer.

Lo mejor: TODO, pero especialmente la tensión y la "angustia" que crea en el espectador.

Lo peor: Que haya pasado tanto tiempo desapercibida.

El terror llama a su puerta

Si gritas, mueres

El Terror llama a su Puerta

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  • Título original: Night of the Creeps
  • Nacionalidad: USA | Año: 1986
  • Director: Fred Dekker
  • Guión: Fred Dekker
  • Intérpretes: Jason Lively, Steve Marshall, Jill Whitlow, Tom Atkins
  • Argumento: Una sonda extraterrestre aterriza en la tierra llevando en su interior a unas babosas que convierten a sus víctimas en muertos vivientes.

76 |100

Estrellas: 4

“Zombis, cabezas que explotan, monstruos que se arrastran, y una cita para el baile… Es lo clásico ¿verdad Spanky?”

Esta es una de las numerosas perlas cultivadas por el detective Cameron, el más carismático de los personajes que aparecen en esta pequeña delicatessen ochentera, con rasgos de comedia terrorífica, y que responde al título de Night of the Creeps (1986), debut en la dirección del hasta entonces guionista Fred Dekker.

En España la conocimos bajo el título de El Terror llama a su Puerta, libérrima (e innecesaria) reinvención del Night of the Creeps original que, sin embargo, se complementó a la perfección con el ya mítico cartel que acompañó a la película: una mano demacrada rompiendo el cristal de una puerta para poder acceder al interior de la casa.

Fred Dekker dirigía su primera película tras obtener cierto reconocimiento al figurar como autor del guión de otra triunfadora comedia de horror de aquel mismo año 1986, House (House, Una Casa Alucinante).
El éxito de House dio la oportunidad a Fred Dekker de presentarse frente a los productores de la TriStar Pictures con el guión de Night of the Creeps bajo el brazo y la firme convicción de que iba a ser él mismo quién lo llevara a la pantalla.

La primera dificultad a la que tuvo que enfrentarse el debutante Dekker fue la elección del título. Su intención fue la de titular a la película The Creeps, sin embargo chocó con los intereses de la productora que tenía en su poder los derechos de Creepshow, la película dirigida por George. A. Romero en 1982 y de la que se estaba preparando una inminente segunda parte. Fue la propia TriStar la que, en previsión de evitar futuros conflictos, rebautizó a la película con el título definitivo de Night of the Creeps.

La segunda gran dificultad en la que se vio implicada la producción de la película hace referencia a la secuencia final de la misma, pero a ello volveré más adelante.

El argumento de Night of the Creeps, sobre el papel, es de esos que invitan a una visita urgente al frenopático. Un par de alienígenas que pasan por una situación apurada (no me preguntéis sobre la naturaleza de dicha situación) lanzan una sonda espacial que recorre medio universo para fijar su destino final… ¿dónde? Efectivamente, en el planeta Tierra (… mira que llega a ser grande el Universo…). Más concretamente en una pequeña población norteamericana de los años 50 (… mira que llega a ser grande el planeta Tierra…), teñida por el blanco y negro de la época, amenizada por la inmortal música de Los Platters y habitada, mayormente, por bellas jovencitas con faldas de vuelo y muchachotes que lucen orgullosos las siglas de sus facultades en sus chaquetas de lana.

En el interior de la sonda espacial habitan unas repugnantes babosas que se introducen en los cerebros de sus desdichadas víctimas (a través de la boca) para consumar la reproducción de su especie.

Una de esas babosas, casualmente ¡¿?!, se introduce en el cerebro de un demente asesino que deambula por la zona sujetando una enorme hacha y sembrando el pánico entre las confiadas jovencitas dispuestas a desvelar el secreto que se esconde bajo sus mencionadas faldas de vuelo en el asiento de atrás de un viejo Cadillac.

El asesino del hacha, con la babosa extraterrestre campando a sus anchas en el interior de su cerebro, se convierte en un horrible zombi, siendo abatido por un joven agente de policia.

Han pasado treinta años, y un par de estúpidos universitarios dejan libre, por accidente, a un cadáver criogenizado en el laboratorio de la facultad de medicina, en cuyo cerebro habitan las temibles babosas. El antaño joven policía, ahora convertido en experimentado detective, deberá enfrentarse de nuevo a la amenaza extraterrestre para salvar la vida de los estudiantes de la universidad e impedir que el mal se extienda.

Cómo podéis adivinar a partir de esta locura de argumento, Night of the Creep es un auténtico batiburrillo de homenajes, referencias, géneros y subgéneros que necesitaba de poco menos que un milagro para no caer en las garras del esperpento y el ridículo más espantoso.

Los primeros quince minutos de Night of the Creeps contienen guiños y homenajes varios a la sci-fi de los 50 (con películas como The Blob o Body Snatchers a la cabeza), al género slasher, tan en boga a mitad de los ochenta (las sagas de Viernes 13, Halloween, y Pesadilla en Elm Street estaban en pleno apogeo), a las comedias de ambiente universitario, y a los zombis de George A. Romero; en un continuo juego de referencias que estaría presente, no solamente en esos 15 minutos iniciales, sino que se prolongaría durante el resto de la película.

Y ese es sin duda el gran mérito que debemos atribuirle a todo un debutante (recordémoslo) como era Fred Dekker en aquel momento: conseguir que tal cantidad de referentes y homenajes, incrustados en el seno de un argumento que, aparentemente, no tenía ni pies ni cabeza, derivara finalmente en una de las comedias de horror más divertida, simpática, eficaz y memorable de los 80.

Porque Night of the Creeps es puro cine de género de los 80. Pertenece a esa serie B colorista, de argumento sencillo (y en ocasiones estúpido, sin más…), rodada con pocos medios pero muchísimo entusiasmo, y cuya única finalidad era la de entretener y divertir al espectador. Me remito a títulos del calibre de Terrorvisión, Noche de Miedo, Jóvenes Ocultos, Critters, Xtro, Una Pandilla Alucinante (también de Fred Dekker) y un largísimo etcétera.

Por supuesto no todas estas películas han envejecido de la misma forma. Night of the Creeps ha resistido el envite del tiempo de manera admirable, y lo ha hecho gracias, principalmente, al magnífico guión de Fred Dekker.
Los diálogos son siempre ágiles. La acumulación de bromas y chistes funciona.
Las constantes referencia al género son divertidas. Cada persona o lugar tiene el nombre de un famoso director del género: Cronemberg, Landis, Carpenter, Cameron, etc…
Comedia, acción, romance juvenil, terror e incluso gore (ver la secuencia de la cortadora de césped, de la que probablemente Peter Jackson tomó muy buena nota), están perfectamente dosificados y combinados entre sí.
Los protagonistas, pese a responder a unos estereotipos muy evidentes, reúnen todos ellos cierto carisma (incluso el amigo bocazas del protagonista –que se pasa todo el metraje apoyado sobre un par de muletas a causa de una incapacidad física- resulta más gracioso de lo habitual) y se benefician enormemente de las líneas de diálogo que les tiene reservado el guión de Dekker.

A destacar la presencia del veterano Tom Atkins (unos de esos rostros secundarios del cine norteamericano que nos resultan tan familiares) en el papel de un hastiado detective de policía que está de vuelta de todo (homenaje a un tipo de personaje muy ligado al cine negro clásico). Suyas son algunas de las más ocurrentes y recordadas frases de Night of the Creeps.

Y Zombis… los amantes de los zombis también tendrán aquí su ración de muertos descompuestos, caminando torpemente, y acosando a inocentes jovencitas de una fraternidad femenina. ¿Sus puntos débiles? Un certero balazo en la cabeza y el calor de un lanzallamas. Memorable la secuencia en la que los chicos de la fraternidad masculina, que se dirigen en autobús al baile, sufren un aparatoso accidente y se convierten, todos ellos, en muertos vivientes. Una secuencia culminada con la que posiblemente sea la frase más célebre del detective Cameron (dirigiéndose a las chicas): “Tengo dos noticias: la buena es que los chicos ya están aquí. La mala es que están muertos”.

Sé que en ocasiones como esta, a la generación de los treinta y pocos, nos cuesta trabajo prescindir del factor nostalgia, pero creo que no me equivoco al afirmar que Night of the Creeps sigue siendo hoy en día una película totalmente vigente, que ha perdido muy poquito de su encanto original y especialmente recomendable para esas nuevas generaciones de aficionados que todavía no hayan tenido la oportunidad de disfrutarla. Una pequeña joya de los 80…

Ooops… casi olvido el problema de Fred Dekker con el final de la película. El bueno de Dekker ideó un final totalmente distinto al que finalmente se estrenó en pantalla grande. En la secuencia final originalmente planteada por Dekker, uno de los personajes principales de Night of the Creeps aparecía andando calle abajo, con un lamentable aspecto. Su cabeza explotaba y las babosas del interior quedaban libres en mitad de un cementerio cercano (con las consecuencias que todos podéis imaginar). Dekker cometió el error de presentar la secuencia final a los productores sin estar todavía completada la postproducción de la misma ni añadidos los efectos especiales. Los productores rechazaron el final presentado por Dekker y le obligaron a reescribirlo por completo.
Dekker siempre ha defendido que su final original era muchísimo mejor que el que acompañó a la película en su estreno.

Lo mejor: Su inacabable capacidad para divertir mezclando todo tipo de subgéneros, homenajes y referencias.

Lo peor: Que muchos no hemos tenido la oportunidad de ver el final que Fred Dekker realmente quiso para su película.