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Sutures

Que nos cosan los ojos

Sutures

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  • Título original: Sutures
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Tammi Sutton
  • Guión: Carlos Lanchu y Jaqueline A. Kelly
  • Intérpretes: Brien Moon, Carlos Lanchu, Allison Lange
  • Argumento: Unos amigos viajan hasta un caserón para pasar un fin de semana. Allí serán cazados por Alexander Tatum, un cirujano mercenario encargado de proveer personas para el estudio y extracción de órganos humanos por parte del Dr.Hopkins.

40 |100

Estrellas: 2

Sutures

Sutures nos traslada a una situación vista mil veces, nada nuevo en el horizonte.
El inicio de la película comienza a darte las pistas y las claves para desconfiar, todo es sospechoso: la típica escena de la única superviviente ensangrentada corriendo por la carretera en busca de auxilio…
Sutures arranca cuando salvan a la jovencita, la llevan al hospital y allí, el estático policía (que parece que no tiene otra cosa que hacer más que estar todo el rato con la víctima) la interroga, obligando a la película a que una serie de flashbacks nos narren la “terrible” historia.

Algo no empieza a cuadrar desde el momento en que se muestra la cara del asesino/secuestrador en los primeros minutos del metraje… y es que, cuando ya se han visto tantas producciones similares empiezas a decir : ”uyuyuyuy …qué mal me huele ésto”, porque sabes que no es “normal” que se desvele la identidad del asesino tan pronto, ya me entendéis.

La historia, es la de siempre, unos amigos (algunos de ellos estudiantes de medicina), van a pasar un fin de semana a un caserón apartado. Una vez allí, comienzan a desaparecer uno a uno y son conducidos a una especie de hospital ilegal, donde les someterán a extracciones de órganos sin anestesia y a experimentos o demás pruebas médicas para la práctica de un equipo médico.
La idea hubiera sido buena si estuviera mínimamente desarrollada, porque el resultado es desastroso, es un sinfín de tópicos que están encajados a capón para “sorprender” al espectador en las secuencias finales.

La idea de robar órganos humanos para su posterior venta ya la intentaron colocar en Turistas, así que primer error; la idea de practicar clandestinamente con seres humanos vivos para así no cometer fallos en las operaciones por las que pagan al afamado Dr. Hopkins hubiera pasado, pero mucho mejor elaborado, porque la sensación es que te lo “sueltan” ahí, sin más, y sin necesidad de explicar nada. Segundo error.

En el apartado de las actuaciones, pues, chicos y chicas, estos actores son unos sosainas de categoría (al menos en esta película). Sus caras son las mismas en todas las situaciones: da igual si están de juerga, si están asustados, si están siendo torturados, si están furiosos… ellos son impasibles, así que la tensión que provocan es nula, nulísima.

El cirujano mercenario (Dr. Hopkins) que coordina las extracciones de órganos es un chiste en sí mismo. El cirujano mercenario-secuestrador, más rápido que el mismísimo Flash, que atrapa con una facilidad nunca vista a sus víctimas y que también es una mezcla de Schwarzenegger y el Cuervo (aparte de ser guionista..), pues es otra burla al género. Sus explicaciones de por qué hace lo que hace y sobre todo el explicárselo a quien se lo explica, me parecen un insulto a la inteligencia.

Atención Super-Super Spoilers-
Os pido vuestra ayuda, porque o yo no me enteré de nada, o esto no hay por dónde cogerlo:
¿Alguien me puede explicar cómo es posible que la hija de Alexander, que de pequeña es claramente de origen hispano, de mayor se convierta en la típica americana rubia y de ojos azules?

¿Es Sienna la hija de Alexander o por arte de magia al inyectarle el virus o la toxina se reencarna…?

¿Cómo es posible que al final no tenga heridas en el cuello? ¿no estaba en un hospital donde la curaban todos los días? ¿Por qué les hacen a cada uno de los chicos en el caserón una sutura? ¿para luego no explicar nada?

¿Qué relación tienen el policía y Alexander?¿El órgano de Alexander fue a para al poli?¿Por qué mata Alexander al gasolinero?

Debo ser muy torpe porque no entendí nada.
Fin del super-super spoiler-

Como colofón os diré que si lo que vais buscando en Sutures es gore, algo acostumbran a ofrecernos estas propuestas, pues otra vez nuestro gozo en un pozo. En Sutures no se muestra nada de nada, todo lo que sucede está fuera de plano, así que sólo intuyes los que está pasando.

En definitiva, Sutures no merece la pena en absoluto. Una película con muchas pretensiones que se queda en nada porque los guionistas se quedaron a medias, porque la guapa directora no supo cómo aclarar sus ideas y porque los actores no hicieron bien su papel.

Lo mejor: La atmósfera sucia que se crea en el hospital.

Lo peor: Que no han sabido sacarle partido a una historia que tendría que haber dado más de sí.

Penance

Que dejen tranquila a la pobre chica...

Penance

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  • Título original: Penance
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Jake Kennedy
  • Guión: Jake Kennedy
  • Intérpretes: Marieh Delfino, Graham McTavish, Alice Amter
  • Argumento: Una joven madre soltera ejerce de stripper para conseguir dinero con el que tratar la enfermedad de su hija.

39 |100

Estrellas: 2

Penance

Penance deja un amargo sabor a oportunidad perdida…
La nueva propuesta de terror independiente del director británico Jake Kennedy (Days of Darkness, Blood Drive II) comete el grave error de quedarse a medio camino de todos aquellos lugares a los que parece dirigirse.
Pero vayamos por partes.

Amelia es una joven madre soltera cuya hija de diez años, Asher, sufre una complicada enfermedad degenerativa. No dispone de un seguro médico en condiciones y necesita dinero para afrontar el tratamiento de Asher. Su primera opción es participar en un reality show televisivo cuyo premio final está valorado en 20.000 dólares.

Una segunda opción, mucho más directa, es la de ejercer de stripper, asesorada por su mejor amiga –stripper de profesión-, y acudir de fiesta en fiesta dispuesta a mostrar sus encantos naturales a todo aquel que pague por disfrutarlos.
Cuando un día ocupe el lugar de su amiga, que acaba de recibir una paliza a manos de uno de sus clientes, para llevar a cabo un trabajo aparentemente sencillo y bien remunerado, dará inicio una auténtica pesadilla para Amelia.

Curiosamente Penance funciona mucho mejor como melodrama indie en sus 20 minutos iniciales que como película de horror durante el resto de su metraje; lo cual no deja de ser una mala señal acerca de lo que nos espera.

El arranque de Penance es prometedor. La propia Amelia nos cuenta, mirando a cámara (su novio la graba constantemente para enviar un video de presentación al casting de un reality show), los pormenores de su vida. Su labor como asistenta social. El grave problema de salud que sufre su hija. Su acuciante necesidad de dinero para poder tratarla. La necesidad como único motivo que le empuja a desnudarse frente a una jauría de universitarios en celo.
La película se toma su tiempo en presentarnos a un personaje sólido, creíble, con el que resulta fácil identificarnos. Y esto el espectador lo agradece. No es un hecho habitual en este tipo de producciones. El resultado final de este magnífico inicio es que Amelia nos importa, y estamos dispuestos a compartir con ella la que promete ser una larga travesía de dolor y sufrimiento. Primer objetivo cumplido.

Durante estos 20 minutos iniciales incluso el ya sobreexplotado recurso de la cámara en mano y el formato de falso documental, aparecen justificados de manera, más o menos, aceptable.

Pero todo este esfuerzo, encomiable, en la presentación del personaje principal, se evapora desde el preciso instante en el que Amelia se cruza en el camino de un psicópata mesiánico, con amplios conocimientos quirúrgicos, dispuesto a purificar el alma corrupta de toda stripper que caiga en sus redes.

¿Recordáis esa larga travesía de dolor y sufrimiento que estábamos dispuestos a realizar junto a Amelia? Pues olvidaos del tema.
Amelia, junto a un puñado de strippers, es encerrada en un hospital abandonado y sometida a una serie de tormentos que pondrán a prueba la pureza de su alma. La cosa suena mucho más grave de lo que finalmente acaba siendo.

Amelia sufre, lleva fatal su encierro y el hecho de no poder ver a su hija, grita,… Cuando se da cuenta de que la puerta de su habitación/celda está abierta, toma la estupidísima decisión de recorrer cada palmo del centro en el que está recluida, mientras lo graba todo con una cámara de vídeo que no sabemos de donde demonios ha salido (despedíos de la justificación de la cámara en mano… a partir de ahora las cámaras digitales crecen en todos los rincones del hospital como si fueran malas hierbas), en lugar de escapar de aquel lugar como alma a la que persigue el mismísimo diablo.

Todo se vuelve monótono, repetitivo y algo cansino. Amelia corretea de un lugar a otro sin demasiado sentido y agitando la cámara sin parar. Da la sensación de que Jack Kennedy no sabe qué leches hacer con su historia, hacia dónde dirigirla. Le ocurre lo mismo que a su protagonista: se encuentra encerrado en un callejón sin salida del que no sabe cómo escapar. Y es entonces cuando tiene la sensacional idea de que ha llegado el momento de apelar a la resistencia estomacal del espectador.

Dos. Dos son las secuencias desagradables a las que tendremos que enfrentarnos en Penance. Ambas cortadas por un mismo patrón: la obsesión del psicópata por los órganos genitales.
Aquellos que esperaban encontrar en Penance un digno – y pringoso – ejemplo de torture porn, deberán conformarse con este par de secuencias mencionadas. Sospecho que un bagaje muy insuficiente para los amantes de las emociones fuertes y los excesos de hemoglobina. Como torture porn, definitivamente, Penance se queda corta.

Por otro lado, el psicópata de la función, un tipo siempre preocupado por la pureza espiritual y la purgación del pecado, tiene un par de salidas, presuntamente humorísticas, que echan por tierra su personaje.

Y por si todo esto fuera poco, nos meten con calzador uno de esos inoportunos cartelitos al final de la película informándonos que el dichoso psicópata está basado en hechos reales: un ginecólogo australiano que abusó de no recuerdo cuántas de sus pacientes…, poco tiene que ver esto con lo que nos cuenta la película.

Penance no funciona. Por muy bien que nos caiga su protagonista principal, no funciona. Es una película que brilla más por sus intenciones que por sus resultados. Lástima.

Lo mejor: La labor de la actriz protagonista y la presentación de su personaje.

Lo peor: El desarrollo monótono y cansino de la historia.

The Crazies

Cuidado con lo que bebes

The Crazies

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  • Título original: The Crazies
  • Nacionalidad: EEUU | Año: 2010
  • Director: Breck Eisner
  • Guión: Scott Kosar, Ray Wright
  • Intérpretes: Timothy Oliphant, Radha Mitchell, Joe Anderson
  • Argumento: Un accidente de avión infecta las aguas de un tranquilo pueblo condenado a desaparecer.

60 |100

Estrellas: 4

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1.-INTRODUCCIÓN:

He de reconocer que durantes estos días en que una nube de ceniza y polvo ha estado a punto de colapsar las comunicaciones europeas, mi mente febril ha estado elborando futuros guiones catastrofistas y, a veces algo delirantes: restos químicos almacenados en el fondo de los volcanes que provocan el tan creíble escenario de GUERRA MUNDIAL Z o como pasó en Indonesia hace más de 200 años que los cielos de Europa se oscurecieron durante meses – una curiosidad, durante esos meses P.B. Shelley y su mujer Mary Shelley desarrollaron el germen de lo que luego sería la novela de “Frankenstein”- y, por supuesto, la conspi-paranoia sobre la acción o no de la mano del hombre en la citada erupción.

PhotobucketAsí que, que mejor momento para hacer una reseña de THE CRAZIES y hablar de cómo ciertos accidentes naturales y/o provocados pueden acabar con poblaciones enteras. Porqué, por desgracia, y como casi siempre, la realidad supera siempre la ficción; y si no acordaros de las pruebas atómicas en Nuevo Mexico (que sirvió de inspiración para Las Colinas Tienen Ojos), o el hecho de que desde el espacio se puede ver el fulgor de los miles de desechos radioactivos en el Cañon del Colorado … y eso sólo centrándonos, y por encima, en los EEUU. Estos son el tipo de datos que hacen que una película como esta tengan un cierto punto de terrorífica credibilidad.

2.-LOS RESPONSABLES:

El director BRECK EISNER no tenía demasiada experiencia que digamos en este tipo de películas. En su CV constan un par de producciones televisivas y la entretenida SAHARA, así que le doy más mérito por haber sabido acometer un proyecto como este desde un punto de vista tan apocalíptico y salvaje, pero sin olvidarnos del confuso último tercio de la película del que ya hablaré luego. Ahora mismo se encuentra preparando otro remake, el de FLASH GORDON. Digo otro remake porque The Crazies, como me imagino que sabréis todos los miembros de almasoscuras, está basada en la obra homónima de George A.Romero, que no he visto, con lo cual no voy a hacer comparaciones.

La BSO de Mark Isham y la fotografía de Maxime Alexandre (este último habitual de Alexandre Ajá) ayudan a crear una atmósfera que pasa del tranquilo ruralismo de un pueblo cualquiera, a la opresión y el despliegue visual del “Plan de Contención” y sus consecuencias.

En cuanto a los actores no hay ninguna queja: Timothy Oliphant en su nivel habitual, es decir bueno, a Radha Mitchell (Pitch Black) siempre es un placer verla en pantalla y entre los secundarios destacaría al desconocido, para mi, Joe Anderson como el leal ayudante del sheriff. No olvidarnos del homenaje al original con la breve inclusión de Lynn Lowry (acrtriz de la original de Romero) en un cameo bastante surrealista.

3.-LA PELÍCULA:

PhotobucketOgden Marsh es uno de esos pueblos norteamericanos en los que nunca pasa nada, tan pequeño que todo el mundo se conoce, todos van al partido de la liga regional de baseball, todos van a las bodas… un coñazo, vamos. Tan aburrido que el Sheriff (Olyphant) y su ayudante (Anderson) no suelen tener más problemas que controlar que los cazadores borrachos no se peguen un tiro en el pie, o decirle al hippy local que esconda un poquito más sus “plantas“. Por eso, cuando en mitad del primer partido de la liga aparece el borracho oficial del pueblo con una escopeta nadie se lo puede creer, y menos cuando todo el mundo ve que el Sheriff le tiene que pegar un tiro, en defensa propia, entonces algo comienza a perturbar la modorra en la que viven. Aún más cuando uno de los granjeros locales, querido y respetado por todos, le pega fuego a su casa, con la familia dentro, y se confirma que el borracho ha dado 0,0% de alcohol en la sangre. Evidentemente el sheriff & co. se dan cuenta de que algo no va bien en el pueblo, pero no tienen ni la menor idea de qué, hasta que unos cazadores muy grillados encuentran un paracaidista muerto en un pantano y eso le lleva a las autoridades a encontrarse con un avión accidentado y sumergido en uno de los rios que abastece de agua al pueblo.

PhotobucketEn ese mismo momento da inicio el citado “Plan de Contención”, que significa que un montón de soldados protegidos con trajes anti-todo y armados hasta las cejas toman el pueblo, seleccionan a los sanos, separan a los que tienen fiebre y se cepillan a cualquiera que no obedezca las órdenes. Y como es de suponer, si no la película no sería igual, todo se va al carajo y los infectados toman el pueblo. A partir de aquí el hilo argumental se centra en la supervivencia del Sheriif y su mujer embarazada, su ayudante y una empleada de la mujer. Y la película comienza a perder cierta entidad, dejándose llevar más por los fuegos artificiales que por la historia en sí.

4.-MI VALORACIÓN:

Tengo que reconocer que los primeros 40 minutos de la película son absolutamente frenéticos y muy impactantes, con un ritmo vertiginoso que te impide apartar la vista de la pantalla; de hecho, si la película hubiese conseguido mantener este nivel sería un peliculón, pero por desgracia no es así. El director se deja llevar por la pirotecnia y las coincidencias imposibles, fruto de un guión no demasiado pulido, haciendo que parezcan dos películas en una. Y esto la desvirtua bastante, especialmente en el último tramo en el que todo va a la carrera y nos demuestran que el sheriif y su mujer (embarazada) son más duros de matar que John McClane en las 4 Junglas de Cristal juntas.

Aún así merece la pena verla para pasar un rato entretenido, disfrutar de ciertas escenas sorprendentemente crueles y gore para una película con ambiciones comerciales y, seguramente, olvidarla antes de lo deseado.

Lo mejor: Los primeros 40 minutos

Lo peor: La confusión que se apodera de la película en el segundo tramo.

Growth

Gusanos darwinianos

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  • Título original: Growth
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Gabriel Cowan
  • Guión: Gabriel Cowan
  • Intérpretes: Mircea Monroe, Christopher Shand, Brian Krause
  • Argumento: En la isla de Cuttyhunk, unos experimentos genéticos con parásitos cerca de 1989, tienen como resultado unas terribles consecuencias, cuyos ecos llegan a día de hoy.

59 |100

Estrellas: 3

Growth, es el abordaje más reciente al interesante subgénero de “los bichos” y la amenaza a la humanidad que estos representan. La fantasía oscura, desde recién comenzado el siglo XX, han gustado de plantearse que nos sucedería si una plaga vírica, insectoide ó en forma de gusano decidiría reclamar la posición que el hombre alcanzó después de millares de años de evolución, guerra y conquista. Bien como una infección de otro mundo (La Cosa , 1951-1982), como plagas terrestres sin control (Slugs, 1988 y Cuando ruge la marabunta, 1954) ó como bizarrismos inclasificables (Slither, 2006 y El terror llama a su puerta, 1986); el cine de de terror y ciencia ficción nos ha regalado obras de gran nivel, como las citadas, así como cintas de segunda fila. Una carrera, la de nuestros amigos “los bichos”, fácilmente equiparable a la de cualquier otro subgénero de nuestro cine favorito.

En este caso particular, y siendo benévolos, podemos encasillar a Growth como una producción que se queda en ese enorme limbo que hay entre las obras maestras y el cine basura. Es decir, estamos ante la clásica mezcla de elementos interesantes en un envoltorio que deja que desear en más aspectos de lo que nos gustaría. Para mi, el visionado de esta película ha sido otro pequeño viaje en el tiempo a los días del alquiler de cualquier entretenimiento terrorífico; digamos que a mediados de los noventa, donde los productos “directo a videoclub” tenían algo especial. Muchos intentaban, mediante la libertad que aporta mantenerse lejos de la pantalla grande, reflejar elementos novedosos e incluso desbarrar argumentalmente puesto que nadie esperaba nada de ellos. La productora Full Moon tiene una buena decena de intentos en este sentido, siendo muchos directamente escoria, pero este no es el caso que nos ocupa. Solo quería haceros participes de la etérea sensación que me ha transmitido Growth globalmente. De hecho creo que es algo positivo, al acercarme a una película humilde sin ningún tipo de expectativa he podido digerir mejor sus muchos fallos y disfrutar tanto de sus bondades, como de la extraña mezcolanza de ideas dispares. Porque si esperáis mucho en general y caviláis mucho sobre el último tercio de este film, creo que sufriréis un colapso nervioso. Así que con buen humor, vemos que gusanos reptan dentro de este cadáver.

Corre el año 1985 y la isla de Nueva Escocia llamada Cuttyhunk es un hervidero de científicos de todas las nacionalidades investigando el desarrollo de parásitos para el perfeccionamiento de la producción de perlas. El Dr. Mason Lane (Ian Patrick Williams) está a la cabeza de la investigación y parece que ha dado buenos frutos. Las ostras de la isla producen unas perlas de inusitada calidad y gran tamaño. Pero el Dr. Mason no quiere quedarse ahí, continúa sus experimentos genéticos con parásitos compatibles con el ser humano para proporcionarnos más fuerza, resistencia y salud en general. En propias palabras del doctor: “el siguiente paso de la evolución”. Sin embargo algo relacionado con los gusanos parasitarios parece descontrolarse en la presentación pública de los resultados y cientos de personas mueren en la isla; a la vez que el Dr. Mason desaparece misteriosamente. Afortunadamente, los parásitos son fuertemente dañados por la sal, con lo que el extenso cinturón de agua oceánica que rodea a la isla supone una prisión. 1989 concluye como un año fatídico para los habitantes de la región, que consiguen controlar la plaga a duras penas.

Veinte años después, Jamie, sobrina nieta de Lane, vuelve a Cuttyhunk para acondicionar y vender la vieja hacienda donde su madre y su tío abuelo vivían y realizaban sus experimentos. Apenas conserva recuerdos de su estancia en la isla, era muy pequeña cuando fue enviada al continente con su padre. Junto a su novio, su mejor amiga y su hermanastro; descubren que la isla sigue guardando algunos secretos mortales sobre los experimentos de su tío.

Lo primero que me sorprendió de Growth fue la introducción de los hechos acaecidos en la década de los ochenta dentro de los títulos de crédito a una velocidad y nivel de compresión que no veía en mucho tiempo. La idea me pareció genial, resumir visceral y visualmente la típica “paja” argumental introductoria. Cuantas primeras mitades soporíferas nos ahorraríamos en el cine de serie B. El único problema, en este caso concreto, es que la presentación de los hechos pasados es bastante caótica y sobresaturada. Además, durante la primera media hora de Growth se vuelve una y otra vez a las circunstancias que hundieron la isla en la gran crisis de 1989. Es como si los responsables del film creyesen que habían proporcionado demasiada información en el arranque y se contengan para pisar el acelerador narrativo de la película. Lo que podemos llamar un “quiero-y-no-puedo”, denominación que se extiende finalmente a todo el metraje.

Growth no cuenta con un presupuesto holgado, en concreto es el esfuerzo casi personal del joven director Gabriel Cowan. De hecho, y observad si el buen hombre estaba comprometido con este proyecto, ejerce también de guionista y productor. Este director tiene una carrera bastante cortita e insulsa. Dentro del terror (ó más bien thriller) alguno quizás conozcáis su única obra, aparte de la que hoy reseñamos: “The breathing room”. Una cinta con cierto toque “Saw” pero lastrada en exceso por sus escasos medios y un plantel de actores de segunda. Esto último es aplicable también, aunque en menor medida, a Growth. Cowan intenta dar lo mejor de si mismo, pero no estamos ante un cineasta destacado, ni siquiera ante un niño rico (que quieras que no, alguna mala película se salva de la quema por valores de producción altos. Un, dos, tres, responda otra vez: Avatar); por lo que volvemos de nuevo a esa sensación de DVD directo para alquiler. Estas carencias alcanzan su cenit en unas escenas de acción que, directamente, resultan patéticas por su planificación y realización. Desde luego no estamos ante el proyecto de un buen director ó narrador.

Entonces, ¿qué salva de la quema y tortura inquisitorial a esta película?

No puedo decir que sean los actores. Caras conocidas de series de televisión norteamericanas, como el actor Brian Krause conocido por su papel de angelito en la “girl’s serie” Embrujadas. Estos actores no son capaces de controlar a sus personajes, recayendo todo el peso del film en gente muy joven y acostumbrada a trabajar rápido. Tampoco diría que están horribles, pero ninguno transmite credibilidad suficiente.

¿El ritmo narrativo ó el guión? Durante las dos primeras partes resulta dosificado y remolón pero consigue atrapar nuestra curiosidad malsana, todo sea por comprobar que final aguarda a los protagonistas y sus gusanos. Sin embargo, cuando en la fase final se empiezan a enlazar las diferentes piezas del puzzle, unas piezas que el guión nos brinda demasiado desordenadamente, todo se viene un poco abajo por la pobre edición de las escenas, fallos arguméntales, los continuos saltos de la acción y, por supuesto, un final que no impactará a nadie. Y si la técnica tampoco es brillante (una fotografía mediocre, una banda sonora tirando a insustancial, un trabajo de cámara facilón, etc, etc) parece que nos quedamos sin argumentos para aprobar Growth.

Pero es que si que tiene algo que la hace reflotar. Un par de cosas tan solo, con las que ese saborcillo “noventero” se hace realmente disfrutable: Las citadas piezas del puzzle son tan descacharrantes como una película de la Full Moon. Tenemos doctores locos, gusanos escurridizos, humanos mutantes, conspiraciones, horror teen, amenazas genéticas para la humanidad y más incógnitas todavía. Todo ello mezclado tan burdamente y con tan poca elegancia; que para el espectador curtido resulta una mezcla simpática.
Otro elemento que refuerza esta simpatía son los efectos especiales. Mucho efecto digital con algo de sirope de fresa, pero muy bien creado e insertado con la imagen real del film. Veanse los gusanos que usan cualquier pequeño orificio para infectar a un humano y transformarlo en un ¿vampiro zombie con superpoderes?, son considerablemente asquerosos y poseen un movimiento muy natural y fluido (¡Más que los actores de carne y hueso!). Para mi gusto supera en el aspecto fantástico a la reciente The Thaw, no así en la narrativa, que sin ser una maravilla en The Thaw, le da mil vueltas a esta cinta estadounidense. Pero es un poco injusto compararlas, puesto que usando una premisa con muchos nexos en común (la plaga que amenaza la humanidad) se podría decir que ambas son antitéticas.

En resumen, película para ver sin ninguna pretensión y con cierta dosis de alegría. La compañía de amigos ó amigas será bienvenida para apoyar los chascarrillos a los que Growth da pie (“los gusanos, los gusanos, si más bien parecen…”). Es más, el epilogo que transcurre en Korea termina de restar cualquier intento de seriedad por parte de Gabriel Cowan. No os desesperéis a medida que la vayáis visionando, no sirve de nada darle vueltas a la cabeza al argumento, tiene muchos fallos (sangrantes las ideas y venidas de la población local de la isla) y mejor entrar en el juego “pulp” que luchar contra el.

Os recomiendo que visitéis la página oficial para ver el final extra de la película; otra de las buenas ideas de un cineasta que aun no ha encontrado la forma de superar sus propias debilidades e incidir en sus virtudes.

Lo mejor: La descacharrante mezcla de conceptos terroríficos, así como el gran diseño de los bichos y los FX

Lo peor: La narrativa primitiva y tosca, los actores mediocres y unas escenas de acción de vergüenza ajena

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Growth” en VOSE.

Dread

El poder del Miedo

Dread

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  • Título original: Dread
  • Nacionalidad: USA-Reino Unido | Año: 2009
  • Director: Anthony Di Blasi
  • Guión: Anthony Di Blasi
  • Intérpretes: Jackson Rathbone, Shaun Evans, Hanne Steen
  • Argumento: Tres estudiantes de filosofía que se embarcan en un proyecto audiovisual para la tesis de uno de ellos. Dicho proyecto intentará reflejar de dónde vienen los miedos de la gente, por qué tenemos miedo y cómo podemos enferentarnos a él.

70 |100

Estrellas: 4

Dread

Otro relato corto de los famosos Libros de Sangre de Clive Barker llevado a la gran pantalla, y debut de Anthony Di Blasi detrás de las cámaras. El hombre que se postula como nuevo director para el remake de Hellraiser y otros proyectos de Clive Barker, se enfrenta a la prueba de fuego con Dread y no sale mal parado. Cierto es que nadie mejor que él conoce el universo de Clive Barker, puesto que ya trabajó como productor en otras adaptaciones de Libros de Sangre como The Midnight Meat Train y Book of Blood, pero el trabajo en este largometraje está bastante estudiado.

Dread cuenta la historia de tres estudiantes de filosofía que se embarcan en un proyecto audiovisual para la tesis de uno de ellos. Dicho proyecto intentará reflejar de dónde vienen los miedos de la gente, por qué tenemos miedo y cómo podemos enferentarnos a él, pero lo que empezó como un estudio, como un juego o como un entretenimiento, degenera en situaciones absolutamente límites cuando los entrevistadores son los entrevistados.

De la adaptaciones de Libros de sangre me atrevería a decir que es la que mejor refleja lo que Barker quiso plasmar en papel. A Di Blasi se le ha tachado de oportunista y de intentar estirar un relato que hubiera sido más efectivo como cortometraje (como le sucediera a Grace), pero el resultado final, desde mi punto de vista, es satisfactorio.

En el visionado de Dread podemos difrenciar dos partes (algo que viene siendo una práctica habitual en el terror moderno), una primera parte de presentación de personajes, quizá la parte en la que más falla Di Blasi, ya que su descripción de personajes para ponernos en situación es más bien floja y escasa (realmente casi no sabes quienes son, cómo son o qué relación hay entre ellos) y una segunda parte donde la insana fascinación por parte de Quaid con el miedo arrastra a todos los personajes a la búsqueda del lado más oscuro y perverso del ser humano.

Como mencionaba, es la segunda parte la que que determina el éxito del film. En esta segunda parte la tensión es tremendamente palpable, las reacciones ante el miedo de los demás y el propio tienen su propio proceso: duda, miedo, pánico, pavor y, justo antes de que se haya liberado toda la adrenalina, desesperación, que concluye con la rendición en unos experimentos terriblemente crueles (véase el experimento “vegetariano” de Cheryl o la intensa parte de la bañera con Abbey).

¿Vamos a encontrar gore en Dread? Pues el justo y necesario. Tenemos que tener en cuenta que estamos ante una película de terror psicológico, un terror al propio terror, por lo que las escenas sangrientas no abundan, pero tampoco decepcionan. Desde luego el trabajo de DI Blasi en este aspecto es acertado, ya que si pensamos en Clive Barker automáticamente nos vienen a la cabeza, cenobitas, monstruos, torturas, dolor y mucha sangre; y lo más fácil y efectista hubiera sido abusar un poco más de la hemoglobina para que todo el mundo saliera contento. Sin embargo, si nos enfrentamos a un dolor emocional, toda la carga de la película la tienen los actores y sus interpretaciones, y ahí es donde vienen de nuevo las pegas: el fichaje de Jackson Rathbone (más conocido por su papel del sosísimo Jasper Cullen en la saga Crepúsculo) para interpretar a Stephen. Bien, su actuación es una de las más inexpresivas que he visto en mucho tiempo (entiendo que puede ser un reclamo comercial para la película, pero es que este tío lo único que hace es abrir exegeradamente sus inmensos ojos sin pestañear y permanecer inmóvil, es como un árbol con dos grandes ojos…) y teniendo en cuenta que su actuación debería ser básica para el buen desarrollo del film, el resultado, amiguitos, es que si no te interesa mucho el tema, la primera parte de la película se hace lenta y algo pesada.

En algún momento del post he hablado de experimentos por lo que se nos puede venir a la mente Saw y sus pruebas; de hecho en algún momento yo sí pensé en la saga, pero a un nivel totalmente diferente: el hecho de enfrentarnos a nuestros miedos de manera forzada me parece un argumento suficientemente interesante y sólido como para obviar pequeñas cositas que en la película no andan muy finas.

Personalmente este tema me apasiona por lo que a mí no me molestó la primera parte de la película en absoluto. Además la atmósfera es sucia (que siempre se agradece) y percibes con claridad que la historia va degradándose más y más a medida que avanza el visionado, por lo que recomiendo Dread para pasar un buen rato acompañados y luego tratar el tema en una interesante discusión (¡que sin duda tendreis!).

Lo mejor: el tema en sí,el cara a cara con el miedo de los personajes y el apoteósico final.

Lo peor: puede ser algo tediosa si el tema no te llama la atención especialmente y la "actuación" de Jackson Rathbone (y no digo que no lo intente... pero no lo consigue).

¿Dónde conseguirla?
Gorenation: “Dread” en VOSE.