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The Broken

El mal vuelve a esconderse tras los espejos

The Broken

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  • Título original: The Broken
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Sean Ellis
  • Guión: Sean Ellis
  • Intérpretes: Lena Headey, Richard Jenkins, Asier Newman
  • Argumento: Gine cree ver en la calle a una mujer que guarda un parecido exacto con ella misa. La sigue y entra en su apartamento, dónde descubrirá una fotografía de su padre. La pesadilla ha comenzado y ninguno de sus allegados estará a salvo.

40 |100

Estrellas: 2

"The Broken" es la primera película reseñada que logró formar parte del cartel del After Dark HorrorFest 2009. En breve espero tener la oportunidad de reseñar el resto de películas que participaron en el Festival (reconocereis que una película pertenede al After Dark porque incluiré, al inicio de la reseña, una pequeña imágen del póster del Festival)

The Broken

After Dark HorrorFest posterSean Ellis ha escogido con "The Broken" el camino del terror psicológico para dar forma a su segunda tentativa como realizador.
Lo cual no deja de ser sorprendente si tenemos en cuenta que el reconocido fotógrafo británico debutó como director de largometrajes en 2006 con "Cashback", una comedia romántica de toques surrealistas y cierto tufillo cool (en la peor acepción del término).

La película da comienzo con un par de espléndidos momentos que, sin llegar a ser demasiado evidentes, sí arrojan algunas posibles pistas sobre la base argumental de "The Broken".
Por un lado una cita de Edgar Allan Poe sobre el tema del doble maligno como reverse tenebroso de nuestro propio yo.
En segundo lugar una serie de placas que revelan una inusual afección coronaria en varios pacientes ingresados en el hospital en el que Gina ejerce funciones de radióloga.

Son apenas un par de instantes fugaces que incluso corren el riesgo de pasar desapercibidos, pero que a Sean Ellis le bastan para establecer los pilares argumentales de "The Broken" (el desdoblamiento de la personalidad, el doble maligno, y la existencia de universos paralelos que intentan penetrar en nuestra realidad) y centrarse, de lleno, en lo que realmente le importa: la creación de una atmósfera de sostenida angustia e intranquilidad que sobrevuele la película de principio a fin.
Y para lograr dicha atmósfera Sean Ellis (junto a su director de fotografía Angus Hudson) recurre a una magnífica y gélida fotografía de tonalidades grisáceas y azules que siempre contribuyen a aumentar el nivel de desasosiego (Sean Ellis vuelve a reivindicarse cómo un estupendo creador de imágenes).

Ese clima de inquietud se ve reforzado con una serie de elementos que se alejan del susto fácil o la violencia sin justificación. La tensión proviene de una simple mirada, de un plano fijo que aparentemente no aporta demasiada información, de un espejo que se hace añicos, de una gotera... (destacar las imágenes que nos dejan entrever la realidad al otro lado del espejo). En apenas un par de ocasiones, muy puntuales, "The Broken" recurre al efecto de sonido para espantar (algo que se agradece... y mucho).

Incluso cuando la película recorre terrenos demasiado comunes del género (el espejo que guarda medicamentos, la ducha, la escena onírica...), la fuerza, frialdad y elegancia de la puesta en escena y la fotografía, ayudan a que dichos momentos no sean todo lo molestos que podrían haber sido.

Por lo tanto, lo que tenemos hasta ahora es un encomiable ejercicio formal puesto al servicio de una lograda ambientación que transmite inquietud con sobrada efectividad.

El problema con "The Broken" aparece cuando intenta ir más allá de lo que nos ofrece esa atmósfera de inquietud en la que Sean Ellis parece haber concentrado todos sus esfuerzos.
"The Broken" es una película de terror, y toda esa tensión acumulada y sostenida debería desembocar, en un momento u otro, en diversas situaciones de horror puro y sincero. Sin embargo, cuando The Broken abandona la senda del suspense y se adentra en el camino del terror, se queda, decididamente, muy corta. A excepción de una soberbia escena que nos remite al Psicosis de Hitchcock, "The Broken" no logra sobresaltarnos. Su capacidad para el impacto directo es muy pobre, muy limitada. No conmociona. No asusta.

Esa misma frialdad y pulcritud que tan buenos resultados arrojan a la hora de crear un clima de tensión, dejan de funcionar en el instante en que el horror puro debe pasar a un primer plano.
Da la impresión de que Sean Ellis, una vez conseguida esa atmósfera de la que tanto os he hablado en la primera parte de esta reseña, no sabe dar un paso adelante y llevar la película a otro nivel.

El otro gran defecto de "The Broken" es que, argumentalmente, es rácana. Me desagradan profundamente aquellas películas de terror que nos ofrecen demasiadas explicaciones. Prefiero disfrutar de un espacio libre para la interpretación, para poder sacar mis propias conclusiones.
Pero, realmente, lo de "The Broken" es, quizás, exagerado. No tenemos prácticamente información alguna sobre lo que está ocurriendo. Sobre cual es el orígen, el destino y la naturaleza de la amenaza. No sabemos prácticamente nada.

Esto nos obliga como espectadores a buscar precedentes que logren situarnos. Para el aficionado al género de la ciencia ficción o el terror no será una tarea complicada. "The Broken" parece, por momentos, la particular revisión de Sean Ellis del clásico dirigido por Don Siegel en 1956 “La Invasión de los Ladrones de Cuerpos”.
Pero para el espectador que no esté tan avezados en el género, la cosa puede resultar bastante más fustrante. Pueden llegar a sentirse huérfanos de referencias y llegar al final de la película sin tener ni idea de lo que está ocurriendo; en cuyo caso la película acabaría siendo una experiencia terriblemente decepcionante.

En definitiva, "The Broken" es un magnífico ejercicio de estilo, dotado de una inquietante atmósfera y unas excelentes actuaciones, pero insuficiente en cuanto a su capacidad para impactar, sobresaltar o provocar miedo.

Lo mejor: la atmósfera de contenida inquietud, la excelente fotografía y el trabajo de los actores.

Lo peor: esa misma atmósfera de inquietud no acaba de culminar en auténtico terror. No impacta, no sobrecoge y, puntualmente, aburre. Además, su argumento es demasiado simple y rácano

¿Dónde conseguirla?
The Broken. DVD-Rip. Formato rmvb

Red Mist (Freakdog)

Estos se merecen todo lo malo que les ocurra

Red Mist

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  • Título original: Red Mist (FreakDog)
  • Nacionalidad: Irlanda / USA | Año: 2008
  • Director: Paddy Breathnach
  • Guión: Spence Wright
  • Intérpretes: Andrew Lee Potts, Arielle Kebbel, Sarah Carter
  • Argumento: Un grupo de estudiantes de medicina son los responsables del coma profundo del joven conserje del hospital. Una droga experimental permitirá a la víctima poseer el cuerpo de otras personas para cumplir su venganza.

15 |100

Estrellas: 1

Red Mist Freakdog

El diretor irlandés Paddy Breathnach irrumpió en el género de terror, allá por el año 2007, con la película "Shrooms" (Cabeza de muerte), cuya interesante y original premisa que mezclaba el típico slasher con el consumo indiscriminado de setas alucinógenas, desembocaba en un producto totalmente fallido y decepcionante.
Curiosamente "Shrooms" disfrutó de un fugaz estreno en las salas de cine españolas, logrando que un par de aficionados despistados se dejaran el dinero en taquilla.

Parece ser que el desencanto por "Shrooms" no afectó a Breathnach de la misma manera que a los pacientes espectadores que, con no pocos esfuerzos, conseguimos llegar hasta los créditos finales de la película. El director irlandés vuelve con "Red Mist" (también conocida como FreakDog… todavía sigo sin saber cual es su título definitivo) a la senda del terror, y más concretamente a la del slasher protagonizado por un puñado de jovenzuelos sobradamente preparados para ser víctimas de la carnicería que se les avecina.

El punto de partida es arriesgado. Un grupo de jóvenes estudiantes de medicina deciden hacer uso de su ilimitada estupidez para dejar en coma a un conserje retrasado que tiene en su poder pruebas que podrían incriminarles en un turbio asunto de consumo de drogas. No hace falta ser muy avezado para imaginar que el conserje no quedará muy satisfecho con su actual estado de coma profundo, y hará cualquier cosa para llevar a cabo su merecida venganza (pocas veces he estado más del bando del asesino que en esta película).
Por supuesto, el riesgo al que hacía referencia no se refiere a la historia de ajuste de cuentas que sustenta la trama (es fácil acordarse de títulos como "Sé lo que hiciste el último verano"), sino a la manera en que el conserje ejecuta el castigo (teniendo en cuenta que continua en coma profundo). Una droga experimental provoca que el cerebro del “perro freak” (freakdog) emita unas ondas desconocidas que le permiten poseer el cuerpo de otras personas y culminar, así, su revancha.
Por lo tanto tenemos en "Red Mist" una clásica historia de venganza aderezada con una trama de posesiones extracorpóreas que gozan de una justificación pseudo-científica. Por mi parte nada que reprocharle al guión en este aspecto (cosas más extrañas habremos visto para justificar una posesión).
El problema es que este planteamiento inverosímil (pero soportable), en manos de un director de la torpeza de Paddy Breathnach, no da para demasiadas alegrías.

El desarrollo de "Red Mist" es un auténtico desastre. El primer problema es la acumulación de personajes. Media docena de estudiantes de medicina se ven envueltos en un terrible asunto que acaba con el desdichado conserje postrado y entubado en la cama de un hospital. Pero, de pronto, todos estos estudiantes desaparecen de la trama, sin más, dejando sola a la insulsa Catherine (en una de las peores interpretaciones que he visto en mucho tiempo a cargo de Arielle Kebbell) al frente del barco, empeñada en hacernos entender que se siente terriblemente culpable por lo ocurrido (algo que, en realidad, tampoco nos importa demasiado).
El resto de personajes se limita, entonces, a aparecer y desaparecer de la historia con la única excusa de ser los siguientes en el listado de víctimas. No sabemos nada más de ellos hasta que les toca el turno de morir. Por supuesto, el hecho de que vayan desapareciendo uno a uno, nos trae absolutamente sin cuidado.

La historia transcurre de forma monótona, sin tensión. No hay una sola secuencia que posea el suspense necesario para perturbar al espectador.
Durante prácticamente una hora de metraje acabamos hartos de ver al conserje tumbado en su cama del hospital y a la aburrida Catherine (por Dios, que mal está Arielle Kebbel. Su nivel de expresividad está a la altura del de Odette Yustman en la reciente “La Semilla del Mal”) flagelándose por ese sentimiento de culpa que tanto le preocupa.
De vez en cuando, esa rutina se rompe por la muerte de algún personaje del que ni siquiera nos acordamos porque hace demasiado tiempo que no sabemos nada de él.

Y llegados a este punto, las muertes son aceptables. Eficaces. Y fácilmente olvidables.

Pero lo peor está todavía por llegar. Los últimos treinta minutos de Red Mist no hacen otra cosa que confirmarnos la existencia de un guión escandalosamente mal construido y con más agujeros que un campo de golf.
Determinados giros del guión (en especial el que acaba con la protagonista en ropa interior –sic-) son de una absurdidad desesperante, de esos que te dejan con la firme convicción de que te están tomando el pelo.
La acumulación de errores, inexactitudes, sinsentidos, hechos inexplicables en el guión (incluso se carga, en un momento dado, toda esa parafernalia pseudo-científica de las posesiones que había construido con tanto esmero) acaban por afianzar las sensaciones que ya teníamos desde un principio (desde el preciso instante en que un ridículo flashback intenta ofrecernos un perfil psicológico del FreakDog nada más iniciarse la película): Red Mist es una mala película.

Lo mejor: Alguna muerte...

Lo peor: El guión.