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Esperando al tren

En estas fechas festivas y con el clima descontrolado al que estamos sometidos, me vienen a la cabeza imágenes estáticas, que tengo grabadas en la mente, de mis viajes en tren. Por así decirlo, postales navideñas melancólicas. En concreto, de las estaciones abandonadas que han ido quedando a la vera de raíles oxidados. ¿Qué mejor ubicación para una breve historia de fantasmas?

Espero que os inquiete ó, en todo caso, haga que miréis más atentamente por las ventanillas cuando viajéis en tren…

I Sell the Dead

El fatídico negocio de los muertos

I Sell the Dead

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  • Título original: I Sell the Dead
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Glenn McQuaid
  • Guión: Glenn McQuaid
  • Intérpretes: Dominic Monaghan, Ron Perlman, Larry Fessenden
  • Argumento: Dos pillos que malviven profanando tumbas, descubren que hay un tipo muy especial de muertos que pueden reportar mayores benficios a su negocio.

62 |100

Estrellas: 4

Viendo la película es fácil imaginarse lo mucho que llegó a disfrutar el irlandés Glenn McQuaid escribiendo, en primer lugar, y dirigiendo finalmente la comedia I Sell The Dead.
Es más, no tengo el placer de conocer personalmente al bueno de Glenn McQuaid, pero tras disfrutar de su segunda película como director (la primera se tituló The Resurrection Apprentice, 2005) podría apostar mi cuello (algo que encaja perfectamente con el espíritu de la película), a que es un enorme aficionado a la serie B terrorífica, a los monstruos de la Universal, a las maravillas de la Hammer, a los comics de la EC… en definitiva, y tal y como gritarían los entrañables seres deformes de La Parada de los Monstruos (Freaks, 1931): “uno de los nuestros”.

Ambientada en la segunda mitad del siglo XIX, I Sell The Dead (algo así como “Vendo la Muerte”) cuenta la historia de un par de delincuentes de baja estofa cuyo principal medio de subsistencia es la profanación de tumbas. Por desgracia para ellos viven a expensas de un médico que experimenta con los cadáveres y al que se ven obligados a vendérselos a un precio irrisorio, bajo amenaza de aquel de ser denunciados a la policía por sus actividades delictivas.

Una afortunada noche descubren que existe una clase muy especial de muertos que podrían aumentar considerablemente las expectativas de beneficios de su particular negocio.

A partir de una línea argumental tan sencillita como la que os acabo de describir, Glenn McQuaid se saca de la chistera una demencial mezcla de géneros repleta de guiños al aficionado al terror. Fantasmas, muertos vivientes, vampiros, mad-doctors, asesinos, cadáveres, tumbas… todos tienen su minuto de gloria en I Sell the Dead. Incluida una desternillante aparición especial susceptible de provocarle un intenso orgasmo al mismísimo Fox Mulder de Expediente X.

La vida de estos dos pillastres se cuenta a través de una serie de flashbacks que, en la mayoría de ocasiones, funcionan como historias totalmente independientes las unas de las otras, lo cual facilita enormemente a Glenn McQuaid la posibilidad de ir incluyendo toda una galería de variopintos personajes, extravagantes situaciones y elementos sobrenaturales que, en un estilo narrativo más lineal, difícilmente hubieran podido compartir un mismo espacio.

El resultado, en la práctica, es que asistimos a una experiencia muy similar a una antología de episodios (tomemos como referencia el Creepshow de George A. Romero) en el que el único punto de conexión entre las distintas historias es nuestra estrafalaria y torpe pareja de protagonistas.
Y como suele ocurrir en toda antología de episodios, en I Sell The Dead conviven momentos de un más que satisfactorio sentido del humor (ver la divertidísima secuencia del vampiro o la reacción de un zombi al contemplar la cara desfigurada de un miembro de la banda rival), junto a otros mucho menos inspirados, carentes de sofisticación, y en los que el exceso de diálogos intrascendentes y sin gracia logran despistar al espectador al tiempo que suponen un duro lastre para el ritmo de la película.

Pero si como comedia I Sell The Dead resulta tremendamente irregular y echamos decididamente en falta un puntito extra de locura y gamberrismo; como ejercicio formal y de estilo la película de Glenn McQuaid no tiene desperdicio alguno. Pese a contar con un presupuesto de guerrilla, I Sell the Dead hace gala de una excelente ambientación que nos transporta, sin aparente esfuerzo, a las añejas, góticas, coloristas y deliciosas piezas de la Hammer británica. E incluso cuando la película, en su recta final, nos transporta a una isla abandonada de largas palmeras y arenas blancas, tenemos la firme impresión de haber cruzado el umbral de la Isla del Tesoro de Stevenson y asistir a un delirante espectáculo de aventuras, piratas y tesoros ocultos (aunque en esta ocasión el tesoro oculto tenga los rasgos de un par de estúpidos muertos vivientes). En este sentido, la labor de Glenn McQuaid resulta impecable.

De la misma manera que también resulta sobresaliente el esfuerzo de todos los actores que forman parte del elenco de I Sell The Dead, desde la imponente presencia del siempre resolutivo Ron Perlman (Hellboy, 2004), pasando por las divertidas y revitalizantes interpretaciones del dúo protagonista, Dominic Monaghan (El Señor de los Anillos, 2001) y Larry Fessender (The Last Winter, 2006), y culminando con la enigmática y disfrutable participación de Angus Scrimm, al que los más viejos del lugar recordamos como el mítico Hombre Alto de la saga Phantasma.

No es una película para reír a mandíbula batiente ni tampoco creo que vaya a pasar a la historia como una de las mejores mezclas de comedia y horror. Pero tan sólo por recompensar la desfachatez y el atrevimiento mostrados por Glenn McQuaid al reunir en una película de época tal cantidad de monstruos y elementos sobrenaturales, sin que el experimento nunca llegue a descarrilar, y logrando que la cosa tenga su gracia en determinados momentos, vale la pena darle una oportunidad a este I Sell the Dead.

Una comedia simpática, amena, perfectamente ambientada, con grandes interpretaciones, alguna que otra sorpresa y, en definitiva, un ligero soplo de aire fresco para todos aquellos que deseéis descansar, durante unos instantes, de tanta sangre, tripas y horror.

Lo mejor: La acertada mezcla de subgéneros, monstruos y elementos sobrenaturales. Determinadas secuencias realmente graciosas.

Lo peor: Determinados momentos lastrados por el exceso de diálogos que no acaban de funcionar.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “I Sell the Dead” en VOSE.

Writing off de Zoombi

Los secretos más recónditos de la autoedición

A la espera de que Dolmen publique Zoombi: el apocalipsis zombi con denominación de orígen, su autor, Alberto Bermúdez, nos ofrece la oportunidad de conocer las entrañas de su obra.

Una lectura ideal para todos aquellos que en alguna ocasión os hayáis planteado la posibilidad de autoeditar alguno de vuestros textos.

Alberto nos habla de inspiración, de hábitos de escritura, de las dificultades cotidianas que a las que debe enfrentarse el escritor novel, de los secretos de la autoedición, de cómo enviar tu obra a las editoriales…

Además lo hace con un estilo siempre ameno y divertido (el mismo estilo que ya pudimos experimentar quienes leimos Zoombi). Y por si esto no fuera suficiente, este particular Write Off también contiene suculentas reseñas de las películas que trataron el fenómenos zombi con anterioridad a La Noche de los Muertos Vivientes de George A. Romero. Para los interesados, descargad el archivo pdf del Writing Off en Zoombi.es.

2084

Instrucciones para superar el apocalipsis en familia

Los amantes del género post-apocalíptico en su versión pandemia vírica estamos de enhorabuena. Tras el buen sabor de boca que nos dejó a muchos de nosotros el Infectados (Carriers) de los hermanos Pastor, ahora le toca el turno a la película independiente 2084, dirigida por George Blumetti.

2084 vuelve a echar mano de un argumento universal para situarnos en un panorama post-apocalíptico, provocado por un agente altamente infeccioso, y en el que los gobiernos de todo el mundo han aconsejado a las famílias que se refugien en sus casa y no salgan al exterior bajo ninguna circunstancia.

Pero el tiempo pasa, los gobiernos se desploman y la comida y el agua empiezan a escasear. La supervivencia no será fácil.
Todavía no se conoce fecha de estreno para 2084.

Portrait of a Zombie

Dublín bajo el ataque de los zombies.

En Irlanda además de Guiness y praderas verdes, ahora por fin tienen…Zombies. Para este 2010 nos llega una nueva entrega de muertos viviente, con poca innovación en cuanto a argumento pero con un marco adecuado y “diferente”: Las calles de Dublín.

Esperemos que Portrait of a Zombie, tenga todos los ingredientes de las producciones independientes más clásicas y que su director Bing Bailey (que ejerce de casi todo en la cinta, como buen cineasta underground) sepa llenar de horror las calles que una vez piso Molly Mallone.

De momento el trailer no pinta mal. Aquí os dejo con el mismo y su argumento. Esperaré con mi pinta en la mano!!

“Los zombies deambulan por las calles de Dublín. Un equipo de cine de Estados Unidos llega a Irlanda para hacer un documental sobre la familia Murphy, cuyo hijo mayor, Billy, se ha convertido en un muerto viviente. Pero los restantes miembros de la familia están empecinados en cuidar de él, para gran disgusto de los vecinos y el jefe de la mafia local. El equipo de documentalistas pronto se queda cautivado por como se desarrolla la historia de Billy…”

Triloquist

Un muñeco y dos peleles

Triloquist

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  • Título original: Triloquist
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Mark Jones
  • Guión: Mark Jones
  • Intérpretes: Rocky Marquette, Paydin LoPachin, Katie Chonacas
  • Argumento: Una pareja de hermanos, totalmente disfuncionales, viaja por los EEUU con un muñeco más desequilibrado que ellos.

35 |100

Estrellas: 2

Corre el año 1993 en California, una decadente artista se mete el último chute de su vida. Sobredosis, salida digna al hundimiento por no poder pagar el alquiler del cuchitril donde vive, con sus dos hijos Angeline y Norbert, y ver en el retrete su carrera como ventrílocua, en un mundo que se burla de ella. En un cuartucho con olor a sudor, heroína y muerte, comienza la vida real para los dos hermanos y el espantoso muñeco de madera, con el que sus padres obtuvieron, una vez, fama y gloria.

De casa en casa de acogida, los dos muchachos son maltratados, repudiados y odiados. En todos sus hogares temporales se ven acompañados por Dummy, el muñeco vestido de vaquero, que observa el crecimiento de sus dueños rodeados por la degeneración y la miseria: Angelina se convierte en una guapa jovencita, de diecisiete años, adicta al alcohol, psicótica, violenta, mentirosa y adicta al sexo (ella recuerda con especial cariño las violaciones a las que le sometía su tío). Norbert, por otro lado, autista y totalmente ido se convierte en un clon del muñeco, vistiendo como el mismo. Un vaquero mudo portando a un muñeco pequeño y clónico, incapaz de expresarse más que a través de la ventriloquia.

Pronto, sus cerebros llegan al punto de ebullición. Y Dummy se convierte en el instrumento perfecto para descargar la ira de Angeline. Niños muertos, policías muertos, todos muertos a manos de un muñeco que parece tener una vida propia ligada mágicamente a la de sus dueños.
Angeline piensa que en Las Vegas pueden tener su oportunidad para encajar. Su hermano Norbert es el mayor ventrílocuo de todos los tiempos y sabe que en la ciudad que nunca duerme, podrán encontrar su espectáculo y con el, sus sueños.
El hecho que de camino haya robo, prostitución, incesto y muerte una y otra vez; solo supone más encanto para su viaje. Pero la rubia Angeline se da cuenta de que les falta algo. ¡Claro! Un descendiente para que pueda continuar el legado artístico de su familia. ¿Y existe alguna forma mejor para dar continuación a su saga, qué raptar a una jovencita para qué su hermano la deje preñada, tras violarla, y continuar así su mágico camino hacía Las Vegas? Dummy no está muy convencido con el plan pero al fin y al cabo solo es un muñeco y no puede hacer nada.

Este guión absurdo, bizarro, mediocre y pretendidamente divertido, es lo que nos regala Mark Jones en su última película, una supuesta comedia de horror llamada Triloquist y distribuida, con un par de narices, por Dimension Extreme. Mark Jones se encarga de escribir, producir y dirigir este largometraje directo a DVD; después de estar detrás de toda una saga de lo descacharre y absurdo, como era Leprachaun. También tuvo, hace más de diez años, la idea de rodar un bodrio bastante infumable (y de argumento paralelo a Leprachaun) llamado Rumpelstilskin. Es cierto que nuestro director no puede presumir de un gran currículo; pero yo me divertí bastante, en su momento, viendo como Jennifer Aniston era acosada por un duende irlandés interpretado (¿?) por el entrañable Warwick Davis. Esos chillidos nerviosos de “¡Quiero mi oro! ¡Mi oro!”, son un clásico chascarrillo de borrachos entre mis amigos. Entonces, ¿qué nos depara ahora esta mezcla imposible de road-movie, psychokillers, muñecos asesinos y explotation burda?

Interludio sobre los efectos del ácido
El LSD ó ácido lisérgico es un compuesto semisintético famoso por sus efectos alucinógenos, que incluyen leves alucinaciones sensoriales, así como alteraciones en la percepción general y, especialmente, de la temporal. Para que me entendáis, es lo más parecido a tener, despierto, una pesadilla provocada por un empacho ó un bonito sueño húmedo (depende de la persona y la noche).

En mi opinión, Mark Jones, intenta dar un discurso sobre la locura y la mente de un psicópata desde una perspectiva interior y amoral (Vease Asesinos Natos). Usa, como puede, elementos grotescos y desconcertantes, desde perspectivas retorcidas hasta fundidos propios de los dibujos de Bugs Bunny. Y estoy siendo benevolente en mi opinión, porque la película no se si me ha gustado, ni si quiera si me ha divertido; pero la verdad: ó pienso que era un experimento de su creador ó directamente digo que todo este tinglado ha sido montado por personas bajo los efectos del LSD (por ello creía didáctica la nota sobre el ácido).

Qué despropósito, qué actuaciones, qué efectos de sonido (lo peor que he escuchado en bastante tiempo), qué edición, qué planificación. A ratos, de lo mala que es, incluso quiere intentar seducirte. Ver a uno de los muñecotes más feos de la historia del cine (lo único que está diseñado dignamente) involucrado en unos diálogos que saltan de lo vergonzoso a lo absurdo en cuestión de milisegundos; pues tiene “su aquel”. Aunque no os preocupéis, cuando os sintáis minimamente interesados, lo cutre de lo que veis en pantalla os llevará a tierra firme.
Me niego en rotundo, a realizar dobles lecturas; por muy buena intención que tuviese su director, todas las escenas carecen de un mínimo de elegancia. No pretendería retratar la locura con bailes a cámara rápida, ¿verdad? Ni siquiera se salvan los típicos desnudos gratuitos ni los chistes sexuales.
Tanto Paydin LoPachin (Angeline) como Rocky Marquette (Norbert), dan autentica grima; siendo los actores pilares de esta producción. Mientras la primera tenía que hacer de psicópata sexy y acaba pareciendo una niña de berrinche, el otro solo tenía que hacer de autista y acaba pareciendo directamente imbécil. A lo mejor no he sabido ver la parte de comedia de la película, pero es que estaba todo tan fuera de contexto que no podía dejar de preguntarme que veían mis ojos. Especialmente hiriente el uso del blanco y negro de forma puntual que solo aportaba más odio hacía los efectismos de todo a cien por parte de Mr. Jones. Es que fijaos, ni funciona como road-movie, yo no tuve en ningún momento la sensación de que los personajes viajasen ni real ni moralmente; simplemente rellenaban los planos.

Con todo lo dicho, no creo que sea una película recomendable. Pero todos tenemos el día tonto en que nos apetece ver algo casposo y difícil de creer. Insisto, aún no entiendo la sensación que me ha dejado en el cuerpo Triloquist (y por eso aun salva su nota ligeramente) pero no quiero ver nada nuevo de este director hasta dentro de cuatro años. Sé que la película deseaba mostrar un mundo muy particular y delirante, pero yo me quedo con la sensación de poco oficio y mucho LSD.

Y no os dejéis llevar porque sea una distribución de Dimension Extreme; esto esta a años luz de un Feast ó un Automaton Transfusión.

Lo mejor: En algún momento puede hacernos dudar de lo que contenía nuestra bebida.

Lo peor: El desproposito a nivel general.

Halloween II

More Human Than Human

Halloween 2

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  • Título original: Halloween II
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Rob Zombie
  • Guión: Rob Zombie
  • Intérpretes: Scout Taylor-Compton,Tyler Mane,Malcom Macdowel
  • Argumento: Un día después de la masacre de Haddonfield, Michael Myers vuelve a sembrar el pánico entre sus habitantes... dos años depués, Laurie Strode tendrá que volver a pasar por el infierno de la noche de Halloween.

89 |100

Estrellas: 5

Antes de nada me gustaría puntualizar algo en esta reseña para que nadie se sienta engañado: Probablemente sea la reseña más terroríficamente subjetiva que he escrito nunca.
Soy una absoluta fan/seguidora/admiradora (como lo queráis llamar) de Rob Zombie desde los tiempos de La Sexorcisto con White Zombie. Sus ideas en lo relativo al terror coinciden mucho con mis ideas de terror, así que cuando debutó con The House of 1000 corpses, para mí fue una satisfacción memorable (recuerdo estar en el cine pensando “por favor que no se acabe, que no acabe nunca…”). Su estilo de hacer cine me apasiona, es un largo videoclip de sangre que visualmente me atrae irremediablemente.

Puntualizo ésto porque, como comprendereis, iba muy predispuesta a que Halloween II terminara gustándome mucho (máxime cuando Halloween El origen me encantó) y ser objetiva se me antoja una ardua tarea, sobre todo cuando valoramos si una película simplemente nos ha gustado o no, en cuestión de gustos personales, la objetividad creo que es un antónimo, por lo que permitidme que de mi opinión basándome en mi gusto.

ADVERTENCIA: POSIBLES SPOILERS EN EL DESARROLLO.

¿Es Halloween II una buena película? Definitivamente SI, ¿Es Halloween II una buena secuela? Pues la respuesta tiene matices: si entendemos por secuela la continuación de la revisión del Halloween que hizo Rob Zombie, la respuesta vuelve a ser SI. Si con secuela nos referimos a una continuación de la saga Halloween tal y como la conocíamos hasta ahora, la respuesta me temo que es NO.

Desarrollemos esto y vayamos por partes: los primeros 20 minutos de la película muestran una acción trepidante, las muertes no dan respiro, los movimientos de cámara son tan violentos que provocan taquicardia; todo esto unido a la excelentemente escogida banda sonora para tamaña brutalidad (escuchar “Nights in White Satin “ de The Moody Blues y ver lo que vemos, es escalofriante) hacen que estos 20 minutos sean el presagio de algo muy, muy bueno.

En estos 20 primeros minutos reconocemos al Michael Myers de siempre: brutal y directo, el Myers que no deja que nada se interponga en su camino.
A partir de aquí la historia cambia. Rob Zombie reinventa a Michael Myers como un particular Dr. Frankestein que da vida a un personaje que por desgaste comenzó a estar muerto hace años. Y es a partir de este momento cuando entramos en el Universo Zombie puro y duro y lo que está claro es que, o entras, o definitivamente te quedas fuera.

Si me lo permitís voy a desgranar los elementos que pueden ser incómodos en esta 2ª parte, por los que los más puristas, los más fervientes seguidores de la saga Halloween, la podéis calificar de despropósito:

MICHAEL MYERS: Muestra su cara en multitud de secuencias y lo hace de manera reveladora porque sus ojos son fríos y su expresión dura (incluso su barba y su pelo nos recuerda al director), le oimos gruñir, incluso pronuncia una palabra (hasta ahora jamás habíamos oido su voz adulta), ya no sólo respira, ahora gruñe con saña cuando apuñala, le vemos comer y comprobamos que tiene unos recuerdos que irrevocablemente le empujan a intentar “reunir” a la familia, por lo que de una forma sibilina muestra que posee “sentimientos”. En estos recuerdos las visiones de su madre y su yo infantil juegan un importante papel para el desarrollo del film.
La máscara de Myers deja de ser la impoluta máscara blanca (su símbolo) para ser un perfecto reflejo del paso de dos años vagabundeando, sobreviviendo y buscándose a sí mismo en un sádico y tortuoso camino de vuelta a casa.

En definitiva, lo que hace Rob Zombie es humanizar al monstruo.
Los detractores de esta película pensarán que ésto es una blasfemia, ya que el epicentro de Halloween es la ausencia de cualquier rasgo humano en Michael Myers, por eso es importante dejarnos llevar por la película, hay que fluir con ella y comenzar a verla con ojos vírgenes.

LAURIE STRODE: Halloween II muestra a una Laurie absolutamente devastada emocionalmente, una Laurie que hace equilibrios entre la cordura y la absoluta locura, una autodestructiva Laurie que no se ha repuesto en absoluto de su primer encuentro con Myers en la noche de Halloween.
La dulce Laurie es ahora un ser totalmente roto, un alma perdida que tendrá un papel clave en el desenlace. Adquiere un rol desgarrado en un devenir de ensoñaciones y realidad difícil de disitinguir, incluso se muestra una clara conexion psíquica con su hermano Michael. Un papel importantísmo para hacernos especular…

DEBORAH MYERS: Las apariciones de la madre de Michael son básicas para entender su evolución y su brutalidad.
Mamá Myers aparece como un recuerdo, una visión o una imagen evanescente, casi siempre al lado de Michael Myers niño, al que protege, al que instruye, al que alecciona, al que ama… con el que tiene una conexión más allá de la muerte. Una conexión que revela la materialización de la psicosis, el desesperado intento de Myers para ser “humano”.
Revelador también, junto con el simbolismo que desprende Deborah Myers, es el simbolismo del caballo blanco con el que aparece constantemente. Por un lado, según explica el incio de la película, se trata de la libertad para liberar las fuerzas emocionales del subconsciente y por otro, según el simbolismo Cristiano es el caballo de los cuatro jinetes del Apocalisis que simboliza y trae la muerte… Y eso es lo que hace Rob Zombie, utilizar los simbolismos para que comprendamos algo de Michael Myers.

Se ha criticado mucho la aparición de Sheri Moon Zombie en esta segunda parte. Se ha dicho que su presencia está metida con calzador, pero entendiendo e interpretando el universo Zombie creo que la presencia de Sheri es obligatoria, y lo es por dos moitivos: el primero porque entendemos la fijación de Michel con Laurie, Haddonfiled y todo lo que rodea a lo que él una vez fue de niño, y la segunda porque siempre es una alegria para la vista ver a esta hermosa mujer (os aseguro que las apariciones de Sheri están filmadas con un estilo impecable y son de una belleza sobrecogedora).

SAMUEL LOOMIS: Quizás es el elemento más dificil de encajar en este enrevesado puzzle.
Desde mi punto de vista, es el personaje que más se aleja de lo que todos tenemos en mente cuando pensamos en la famosa saga. Personalmente no me cuadró mucho y lo odié de principio a fin.
Del protector Loomis lo único que queda es su nombre. Ahora es un ser mezquino y egocéntrico que ha convertido su vida en un circo. Halloween II muestra a un Sam Loomis que se ha lucrado lo que ha podido con las desgracias y los asesinatos de Michael Myers. Es un afamado escritor y conferenciante que con su libro “The Devil Walks among us” ha conseguido reputación y fama con la que acude a talk shows y que sólo se preocupa por su imagen. Realmente alguien odioso y odiado que no se salva ni en su inútil esfuerzo por cumplir su penitencia final.
Supongo que lo que Zombie quería era que le vieramos como el gran defensor de Myers, sin embargo, dibuja un personaje tan repelente que no sale bien parado en esta jugada.

ESTILO: El estilo es facilmente reconocible para los que ya hayais visto alguna de las otras películas del Sr. Zombie, pero me gustaría remarcar los movimientos rápidos o ralentizados que se efectúan en el momento preciso. Unos movimientos que otorgan al visionado el realismo necesario para involucrarnos totalmente en la historia. Mención especial para el moviemiento tipo foto (supongo que tendrá un nombre específico, pero lo desconozco) que se produce en la escena final y que produce un efecto similiar a como si estuvieran disparando al espectador.

La sangre es made in Rob Zombie. Cuando hay muertes son a lo grande. El maquillaje es satisfactorio al 100%, la hemoglobina fluye a borbotones y Zombie no se corta al mostrar las atrocidades del terrorífico Myers.

FINAL: Por supuesto no lo voy a destripar aquí (aunque me gustaría…), pero es en el final donde radica el elemento original por antonomasia. Después de ver el final (y me refiero a la Director´s Cut Version), es inevitable formularse algunas preguntas. En este final abierto, se me ocurren varias explicaciones posibles, y la pregunta es la misma que me hice cuando terminé de leer “American Psycho”… ( a lo mejor le busco los tres pies al gato, pero la imaginación empezó a trabajar al terminar de ver la película).
El final ,embriagado por el tema Love Hurts de Nazareth (que ya aparecó en Halloween. El Origen) versión Nan Vernon, simplemente pone los pelos de punta.

CONCLUSIÓN: película altamente recomendable y disfrutable si te olvidas del mito de Halloween, si te dejas llevar, si buscas rizar el rizo, si no te importa que Michael Myers ya no sea el Michael Myers que identificamos, que conocemos, si simplemente te preparas para ver casi dos horas de una excelente película.
Si por el contrario no te gusta el estilo de Rob Zombie y no crees que haya necesidad de reinventar el mito, puede ser que Halloween II te dé una patada en el estómago.

De igual manera creo que hay que verla para entenderla. Que no te la cuenten, descúbrela por tí mismo/a.
Un buen amigo me dijo que yo tenía Rob Zombitis, pero me temo que lo que él no sabía es que es una afección ya crónica. Espero haber propagado un poco el virus entre las almas oscuras que por aquí moran…

Lo mejor: La nueva vuelta de tuerca de los personajes, la originalidad, la gráfica violencia y las escenas oníricas, y que Rob Zombie se consagra como un director con un estilo claramente identificable.

Lo peor: Samuel Loomis, en esta película, no aporta demasiado (podrían haber prescindido de él y "Halloween II" seguría siendo exactamente igual) y que si no conectas con la propuesta de Rob Zombie te parecerá una auténtica locura.

Frozen

Nadie sabe que estás allí arriba

Cuando todavía se encuentra ultimando los detalles de Hatchet 2, la secuela del divertido slasher que él mismo escribió y dirigió en 2006, Adam Green nos trae su última película ya acabada, Frozen, un intenso thriller nuevamente escrito y dirigido por Green y que se estrenará en los cines norteamericano el próximo 5 de Febrero de 2010.

Frozen cuenta la historia de una típica, apacible y divertida jornada de esquí que de pronto se convierte en una pesadilla para tres snowboarders cuando estos se encuentran atrapados en lo alto del telesilla. Anochece y las luces se apagan. El pánico se apoderalla de ellos y deberán encontrar la manera de bajar del telesilla.

Con las instalaciones cerradas hasta el próximo fin de semana y ante la amenaza de hipotermia, el trio protagonista deberá tomar medidas desesperadas para escapar de la montaña y evitar la muerte por congelación. Pero pronto descubrirán que el frío no es lo único que deben temer…

Un thriller helado con el que Adam Green promete altas dosis de intensidad en un mínimo espacio… y tras el cual todos los esquiadores se lo pensarán dos veces antes de subir al “inofensivo” telesilla.