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The Final

La revancha de los inadaptados.

The Final

El debutante Joey Stewart dirige The Final, cuyo argumento sigue a un grupo de estudiantes inadaptados que organizan una fiesta de disfraces en la que contarán con un arsenal de utensilios de tortura física y psíquica, que utilizarán para vengarse de años de humillaciones y tormentos sufridas a manos de los estudiantes más populares de la escuela.

A priori el trailer de The Final parece mezclar elementos del slasher juvenil juntos a detalles más propios del torture porn. Veremos que tal...

Yesterday

Zombis de ayer para una película independiente de hoy

zombis

El canadiense Rob Grant dirige Yesterday, una nueva muestra de terror independiente (por lo visto la película ha sido grabada en 16mm. y ha costado 25.000$) adscrita al subgénero zombi cuyo trailer, bien surtidito de sangre y de muertos vivientes, le deja a un servidor con ganas de más.

Yesterday cuenta la historia de unos amigos que, tras la epidemia causada por un desconocido virus que mata a las personas y las transforma, posteriormente, en zombis hambrientos de carne fresca; deciden agarrar un todoterreno y retirarse en la espesura de un bosque, con la esperanza de que la epidemia llegue a su fin.

Dead Wood

Si vas al bosque, llévate una brújula

Dead Wood

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  • Título original: Dead Wood
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2007
  • Director: David Bryant, Sebastian Smith y Richard Stiles
  • Guión: David Bryant y Sebastian Smith
  • Intérpretes: David Bryant, Emily Juniper, Rebecca Craven
  • Argumento: Cuatro amigos se adentrán en la espesura de un bosque dispuestos a pasar un fin de semana. El encuentro con una misteriosa joven en mitad del bosque será el principio la pesadilla.

39 |100

Estrellas: 2

Dead Wood

Cuatro amigos se disponen a pasar un fin de semana de acampada en las profundidades de un bosque (también son ganas, sabiendo que son los inminentes protagonistas de una película de terror). Uno a uno, los cuatro amigos irán despareciendo bajo extrañas condiciones.

Dead Wood es una película de terror de bajo presupuesto cuyo argumento, tal y como demuestra el anterior párrafo, no ofrece una sola sorpresa al espectador. Por lo tanto, ese triunvirato formado por David Bryant, Richard Stiles y Sebastian Smith, todos ellos guionistas y directores de Dead Wood, se lo juegan todo a una sola carta: lograr que de un guión trillado y sobado hasta provocar cansancio, surja una digna y eficaz película de horror.

La empresa se presenta realmente complicada... pero no imposible. Al fin y al cabo Sam Raimi, con un puñado de dólares en el bolsillo y armado, eso sí, de mucho talento, soltó a algunos de sus mejores amigos en mitad de un bosque para que fueran víctimas de todo tipo de troperías demoníacas (Posesión Infernal, 1982), dando orígen a una de las mejores sagas de horror/comedia/aventura del género.

Algo parecido sucedió en 1999 con El Proyecto de la Bruja de Blair (The Blair Witch Project), cuando Daniel Myrick y Eduardo Sánchez revolucionaron el panorama del cine independiente logrando que su Bruja de Blair (nueva muestra del género "maldiciones" en mitad de un bosque al que un servidor no tiene en gran estima) arrasara en las taquillas de medio mundo.

Y la mención de estas dos películas, ambas con un peso muy específico dentro de la historia del horror reciente, no es una cuestión baladí.
Dead Wood presenta unos recursos muy limitados a la hora de dibujar las diversas situaciones de tensión y horror presentes en su trama.
Apenas un tenebroso bosque recorrido por un rápido travelling (herencia directa de la Posesión Infernal de Raimi), un par de secuencias nocturnas con linternas incontrolables y cámara mareante (herencia directa de El Proyecto de la Bruja de Blair) y alguna que otra aparición fantasmal deudora del yurei japonés (que no se diga que uno no va aplicando los conocimientos que va adquiriendo en este blog).

Se me antojan necesarias cantidades exorbitantes de talento para que tan escaso material se traduzca en una experiencia terrorífica que merezca la pena. No es el caso.

Durante los primeros compases de Dead Wood, en los que los protagonistas se adentran en el bosque y empiezan a descubrir indicios de que algo extraño y amenazante se cierne sobre sus cabezas, la película mantiene cierto interés gracias a unos protagonistas menos cargantes de lo habitual y a unas dosis de suspense bien calculadas. También ayuda la ambientación (el bosque siempre transmite la sensación de ser una amenaza real) y una elaborada banda sonora.

El problema de Dead Wood (como en tantas otras ocasiones) viene dado en cuanto el horror se vuelve explícito. Es entonces cuando entra en juego la cámara mareante, las linternas al vuelo y alguna que otra aparición de lo más predecible. Material escaso y errático que en ningún momento cumple su función básica: la de crear una situación lo suficientemente angustiosa para que el resultado final resulte mínimamente entretenido. No hay apenas acción, ni violencia, ni momentos estremecedores. Los personajes desaparecen en la espesura del bosque, sin más. Sin que sepamos el porqué de dichas despariciones ni, lo más importante, cómo demonios se producen las mismas (a excepción de uno de los protagonistas, cuya muerte nos permite intuir el destino del resto de sus compañeros).

Y para coronar la decepción general que supone este "Bosque muerto", uno de esos finales que vemos repetido por enésima vez y que acaba provocando vergüenza ajena.

Lo mejor: Los primeros compases de la película muestran un aceptable nivel de suspense.

Lo peor: Es predecible y no da nada de miedo.

Exorcismo en Connecticut

Tópicos y más tópicos tras los muros de una casa maldita

Exorcismo en Connecticut

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  • Título original: The Haunting in Connecticut
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Peter Cornwell
  • Guión: Tim Metcalfe and Adam Simon
  • Intérpretes: Virginia Madsen, Tim Metcalfe, Elias Koteas
  • Argumento: Una família, destrozada por la grave enfermedad del hijo mayor, se traslada a una viaje casa en Connecticut. Tras los muros de su nuevo hogar se esconde un terrible secreto que no tardará en amenazar sus vidas.

49 |100

Estrellas: 2

Exorcismo en Connecticut

No se le pueden pedir más a Exorcismo en Connecticut. Los abarca todos, absolutamente todos. No se deja ni uno solo por el camino.

Supuestamente basada en hechos reales (bufff, que pereza que me da escribir esta frase), Exorcismo en Connecticut cuenta la historia de una familia que, a causa de la dramática enfermedad del hijo mayor, se ve obligada a mudarse a un viejo caserón en Connecticut. Como no podía ser de otra manera, las cuatro paredes de la casa esconden un terrible secreto relacionado íntimamente con el mundo de los muertos que pondrá en jaque la integridad de todos los miembros de la familia.

Exorcismo en Connecticut es algo así cómo una desquiciada competición por reunir, en el menor tiempo posible, el mayor número de tópicos y clichés pertenecientes al actual cine de terror. Cómo ya he apuntado antes los tiene todos: espejos en los que más vale no reflejarse, sombras que deambulan por la casa con la única compañía del consabido efecto de audio que amenaza la salud de nuestros tímpanos, la secuencia que acaba siendo una simple pesadilla, puertas que no se abren, puertas que se abren y se cierran sin ayuda de nadie, puertas que chirrían… por tener, incluso tenemos la escena de la ducha. No falta de nada.

¿El resultado final? Un puzzle (pastiche) del que conocemos todas sus piezas y también la forma exacta en que cada una de ellas encaja. Un par o tres de piezas del puzzle pertenecen a Poltergeist (Tobe Hooper, 1982), otro par a Terror en Amityville (Stuart Rosenberg, 1979), o a su remake, La Morada del Miedo (Andrew Douglas, 2005), algunas piezas más de House on Haunted Hill (William Malone, 1999) o La Guarida (Jan de Bont, 1999), y el resto de piezas extraídas de cualquier otra película perteneciente al género de casas encantadas que se os pase por la cabeza en este precisa instante.

Bajo este escenario, al debutante Peter Cornwell sólo le quedaba una vía de escape para salvar los muebles: el afortunado reciclaje de ideas. Agarrar todos esos clichés y tópicos, transformarlos, darles la vuelta, añadir elementos de su propia cosecha, y rezar para que el resultado final fuera lo suficientemente atractivo e innovador como para insuflarle nueva vida a su película. Por desgracia no es este el caso de Exorcismo en Connecticut.

Previsible y pronosticable en grado máximo, todo lo que nos ofrece Exorcismo en Connecticut ya lo hemos visto antes… y en muchas ocasiones, mejor. Y es que, al margen de que conozcamos de antemano todos los trucos que nos depara una película como Exorcismo en Connecticut, lo cierto es que el montaje demasiado acelerado y con exceso de planos en algunos de sus momentos, supuestamente, de mayor impacto, juega decididamente en su contra.

Lo que nos queda, nuevamente, es una película de terror que viaja con el piloto automático a pleno rendimiento. Conocemos todos sus sustos, todos sus sobresaltos, hemos vivido con anterioridad sus momentos de tensión y nos resulta familiar cada rincón de la casa. No hay un solo plano en Exorcismo en Connecticut que desprenda un cierto aroma a originalidad, a innovación. Hemos pisado ese mismo terreno en decenas de ocasiones.

Por supuesto no es la primera vez que esto ocurre. En realidad, y por desgracia, ya nos estamos acostumbrando. Sin ir más lejos, a principios de este mismo año, el bueno de David S. Goyer ya nos regaló una antología de trasnochados clichés sobre el cine de fantasmas en su paupérrima y prescindible La Semilla del Mal.
Por suerte Peter Cornwell no es David S. Goyer, y al menos Exorcismo en Connecticut nos regala a un director con un prometedor y nada desdeñable talento visual, lo cual unido a la más que aceptable labor de todos sus intérpretes (destacando las presencias siempre solventes de Virginia Madsen y Elias Koteas), y una parte final que contiene algunas de las imágenes y momentos más intensos de la película (aunque desde el punto de vista argumental deje bastante que desear), consiguen salvar in extremis a Exorcismo en Connecticut del desastre total. Es posible, incluso, que los más acérrimos y voluntariosos aficionados al subgénero de las casas encantadas y los fantasmas logren disfrutar de ella. Quién sabe…

Y para finalizar una pregunta malintencionada ¿a qué demonios espera esta familia para abandonar la casa lo antes posible y cómo alma que persigue el diablo?... sobre todo teniendo en cuenta que cuentan con otra casa de la que están pagando una hipoteca.

Lo mejor: Un final con algunos aciertos visuales y los actores.

Lo peor: Es un océano de tópicos.

The Descent 2

Sarah vuelve a la cueva

The Descent 2

La secuela de The Descent (Neil Marshall, 2005), magnífico y claustrofóbico survival que acontecía en el interior de una cueva, parece estar muy cerca. Hoy mismo se ha presentado su trailer oficial.

Os recuerdo el argumento de The Descent 2, dirigida en esta ocasión por Jon Harris, y con guión (y este quizás es el dato más interesante y esperanzador de la película) de James Watkins, guionista y director de la magnífica Eden Lake: Sarah es la única superviviente de la expedición a una profunda cueva en la que perdieron la vida el resto de sus compañeras y amigas. Sumida en un evidente estado de shock y sin poder articular palabra, Sarah es obligada por el sheriff de la localidad -quién desconfía de su versión de los hechos- a volver a la cueva que fue el escenario de su peor pesadilla.

Todavía no hay confirmada una fecha de estreno, pero la aparición del que se anuncia como su trailer oficial es un signo bastante claro de que The Descent 2 está al caer. Veremos que tal...

ACTUALIZACIÓN: Mario, de Terrorcinema, me ha avisado de la existencia de un nuevo trailer de The Descent 2 en el que se aclaran ciertos puntos sobre el argumento de la película, entre ellos la razón por la que Sarah decide regresar al interior de la caverna. Podéis ver el trailer en su blog: terrorcinema.blogspot.com/2009/09/descent-2.html. Os aviso que este nuevo trailer contiene, según mi parecer y el del propio Mario, demasiadas pistas sobre el argumento.
Gracias Mario.

Arrastrame al Infierno

El viejo juguete, casi olvidado, de Sam Raimi

Arrástrame al infierno

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  • Título original: Drag me to hell
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Sam Raimi
  • Guión: Sam Raimi, Ivan Raimi, Jeff Lynch
  • Intérpretes: Alison Lohman, Justin Long, Lorna Raver
  • Argumento: Christine, empleada de una oficina de préstamos, se ve empujada a negarle un crédito hipotecario a Mrs. Ganush, una viejecita gitana rumana, en aras a conseguir su ansiado ascenso. Su decisión le costará vivir un auténtico infierno.

81 |100

Estrellas: 5

Arrástrame al infierno

Un buen día, no hace demasiado tiempo, Sam Raimi encontró un viejo y olvidado juguete bajo su cama. Lo rescató, lo desempolvó, y volvió a juguetear con él, recordando viejas y agradables sensaciones.

Efectivamente, Sam Raimi ha vuelto, y lo ha hecho en plena forma y fiel a un estilo que le es propio. En realidad nunca se fue. Raimi ha consolidado en Hollywood una de las carreras más prolíficas y heterogéneas cómo director de cine.

Tras una espectacular eclosión en el cine de terror de bajo presupuesto con su mítica trilogía de Evil Dead, Raimi ha echo prácticamente de todo, desde comedia absurda ("Ola de crímenes, ola de risas", 1985), pasando por fallidos thrillers sobrenaturales ("Premonición", 2000), imposibles homenajes al spaguetti-western ("Rápida y Mortal", 1995), geniales thrillers de corte clásico ("Un plan sencillo", 1998), insustanciales -e incompresibles- melodrámas románticos ("Entre el juego y el amor", 1999), deliciosos antihéroes de serie B ("Darkman", 1990), y megalómanos superhéroes de serie A ("Spiderman", 2002) que han hipotecado buena parte de su trayectoria profesional (al tiempo que le hacían inmensamente rico).

Pero, aún así, y al margen de su faceta de productor, los aficionados al género de terror llevábamos demasiado tiempo echándole de menos. La sombra de la trilogía de Evil Dead ("Posesión Infernal", "Terrorificamente Muertos", "El Ejército de las Tinieblas") es alargada; y quién más quién menos ha especulado -soñado- en alguna ocasión con el regreso de aquel joven entusiasta que sorprendió al mundo con una de las mejores sagas terroríficas (y de humor negro) de todos los tiempos.

"Arrástrame al Infierno" (título en español de Drag Me to Hell) era la firme promesa del esperado regreso. Pero había pasado mucho tiempo, y Mr. Raimi acababa de salir de una nueva trilogía que muy poco tiene en común con Evil Dead. Una trilogía arácnida de desiguales resultados artísticos (muy desiguales) pero de incontestable valor comercial y mediático.

Raimi se ha eregido, en los últimos tiempos, como un excelente fabricante de blockbusters, y precisamente a ello ha dedicado los últimos años de su carrera (la sombra de Spiderman también es muy, pero que muy alargada). Así que muchos albergábamos ciertas dudas ante este largamente anunciado regreso a sus orígenes que debía suponer "Arrástrame al Infierno".

Por fin he visto "Arrástrame al Infierno", y en apenas quince minutos de película todas mis reticencias se fueron al traste gracias a una divertidísima set piece que transcurre en el interior de un automóvil, y con la que Raimi me tendía una mano y me susurraba al oído: "He vuelto... tengo el viejo juguete de nuevo en mis manos y vuelvo a disfrutar como antaño... sin ataduras, sin preocupaciones".

"Arrástrame al Infierno" es una auténtica gozada. Un golpe de efecto de Raimi que logra, con una historia mínima, archiconocida y con una conclusión tristemente previsible (difícilmente a un espectador un poco avispado se le escapará cierto detalle determinante para la resolución de la trama), ofrecernos una nueva muestra de terror/comedia feroz y adrenalítica que no queda tan lejos de "Terroríficamente Muertos" (es inevitable recordar al añorado Ash mientras contemplamos el brutal castigo al que se ve sometido la abnegada protagonista de "Arrástrame al Infierno").

La historia que cuenta "Arrástrame al Infierno" no da mucho de sí. Una joven asesora financiera que ambiciona subir peldaños en el escalafón de su empresa deniega una nueva prórroga al crédito hipotecario de una vieja gitana rumana a la que están a punto de embargar su hogar. Sintiéndose humillada y maltratada, la vieja gitana maldice a la joven.

En ocasiones lo importante no es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. Y en este punto es dónde Raimi demuestra, sobradamente, conservar toda su genialidad y talento intactos.
"Arrástrame al Infierno" es un portento de ritmo en el que Raimi vuelve a hacer alarde de todos aquellos recursos visuales -perfectamente orquestados y coreografiados- que tan excelente resultados le dieron en "Terroríficamente Muertos": una imaginativa planificación de las secuencias de acción, desquiciantes movimientos de cámara, primerísimos primeros planos, zooms y panorámicas imposibles... y todo ello coronado con un nerviosismo y una calculadísima aceleración en el montaje, marca de la casa.

Los numerosos gags humorísticos, nacidos prácticamente todos ellos de la excesividad, de la exageración, se acomodan perfectamente en la trama terrorífica de "Arrástrame al Infierno".
Incluso cuando la película coquetea peligrosamente con el ridículo más espantoso (ver la secuencia de la sesión de espiritismo), Raimi consigue salir indemne de manera casi milagrosa.

Raimi logra convertir un proyecto que parecía abocado al fracaso tanto por la escasez de su fondo (una historia realmente limitada) y la escasa aportación de sus actores (a excepción de una genial Lorna Raver en el papel de vieja bruja rumana), en una sensacional muestra de cine de entretenimiento puro y duro, deudora de la maestría visual y rítmica que el director imprimió a sus primeras obras.

Puede que no sea tan salvaje ni tan sangrienta como "Posesión Infernal" o "Terroríficamente Muertos" (aunque está sobrada de vómitos, bilis y demás secreciones corporales). Puede incluso que "Arrástrame al Infierno" se mueva por unos derroteros mucho más comerciales que la saga Evil Dead, lo cual me parece totalmente comprensible, normal y admisible. Pero lo que está claro es que tanto Raimi, cómo la mayor parte de sus admiradores, hemos disfrutado una barbaridad con este viejo juguete casi olvidado que ha acabado convirtiéndose en una magnífica, divertida y entretenidísima película de género. Lo dicho, una auténtica gozada.

Lo mejor: El mejor cine espectáculo y de entretenimiento avalado por el genio de un Sam Raimi en plena forma.

Lo peor: Que algunos acusen Arrástrame al Infierno cómo una nueva concesión a la comercialidad por parte de Sam Raimi.

Zombie Evolution

El libro de los muertos vivientes en el cine

Zombie Evolution José Manuel Serrano Cueto es escritor y periodista.
Ha publicado varios libros dedicados al género de terror, entre ellos "Horrormanía: Enciclopedia de cine de terror" (2007), y colabora activamente en numerosas revistas y fanzines especializados. Pero cual Clark Kent moderno, quizás muchos le conozcais mejor por su alter ego virtual, Johnny Pútrido, un zombie armado con toneladas de negro y malsano sentido del humor cuyas desventuras pueden seguirse diariamente en diariodeunzombie.blogs.scifiworld.es

Ahora José Manuel Serrano Cueto regresa (y no precisamente de la tumba, cómo su difunto alter ego), para ofrecernos una suculenta antología del que, a todas luces, se me antoja uno de sus subgéneros favoritos: el zombie.

"Zombie Evolution" se estructura en cuatro grandes bloques. El primero de ellos tiene por título Adentrándonos en los misterios de la muerte, y aporta una interesantísima visión del fenómeno zombie desde una perspectiva social y cultural, abarcando manifestaciones tan heterogéneas como la pintura, la literatura, el cómic, los videojuegos o el merchandising.

Especialmente curiosa y divertida me pareció la exposición de diversos casos reales de muertos en vida presentes en el reino animal (un servidor nunca había oído hablar de la tronchante historia que tiene por protagonista a un pollo decapitado).

El segundo bloque del libro se titula Cine: Antecedentes y primeros zombies, y comprende un breve repaso histórico a aquellos zombies cinematográficos anteriores a la eclosión de George A. Romero y su "Night of the Living Dead". Entre los títulos citados, clásicos del calibre de "La legión de los hombres sin alma" o "I walked with a zombie".

El tercer bloque, Un virus llamado Romero ¡El comienzo de la pandemia!, es un exaustivo análisis de la criatura que George A. Romero creó en 1968 con su ya citada -y mítica- "La noche de los muertos vivientes": sus orígenes, su naturaleza, su influencia posterior, y las películas que Romero dedicó a su dulce criatura (con especial énfasis a las diversas lecturas socio-políticas que Romero aplicó a todas sus obras).

Me gustaría destacar las primeras palabras de este tercer bloque, en las que se evidencia la vital importancia que Serrano Cueto otorga a la herencia de Romero dentro del subgénero: "Nada sería igual sin Romero. En esto estamos todos de acuerdo. Sin él, el zombie no sería uno de los grandes monstruos del cine de terror".

El cuarto y último bloque, bajo el título genérico de Y comienza la infección lleva a cabo una extensa recopilación de títulos, estableciendo como principal criterio de selección el geográfico. De esta manera el repertorio final se divide en diversas "Zonas de infección": USA, España, Reino Unido, Francia y Nueva Zelanda.

Una última sección, titulada Zombis Apócrifos, aúna aquellas películas cuyos putrefactos protagonistas, sin ser exactamente muertos vivientes, sí reúnen muchas de sus características básicas, tanto morfológicas como de comportamiento. Tienen cabida en dicho apartado tanto los cadávares poseidos por demonios de "Posesión Infernal" (Evil Dead, 1981), como los "infectados" de "28 días después" (28 days later, 2002) o "REC" (2007).

"Zombie Evolution" es una obra didáctica que quizás se le quede algo corta a los aficionados más expertos y versados en el género zombie. Es cierto que su selección de títulos no depara grandes sorpresa ni descubrimientos, y que Serrano Cueto acude, en la mayoría de ocasiones, a aquellas películas que, por una u otra razón, brillan con luz propia dentro del género (a modo orientativo: Re-Animator, El Regreso de los Muertos Vivientes, Braindead, No profanar el sueño de los muertos o Resident Evil...)

Sin embargo su lectura siempre fácil, ágil y amena; la riqueza de información, datos y anécdotas (muchas de ellas realmente interesantes y divertidas) sobre cada uno de los títulos recopilados, y su marcado carácter de puro entretenimiento (incluso por encima de su evidente valor didáctico), convierten "Zombie Evolution" en una lectura 100% recomendable para el aficionado medio al subgénero (entre los cuales me cuento). Lo único que eché en falta fue una mayor aportación de material gráfico que acompañara el texto de Serrano Cueto. Quizás para una próxima edición...

De vuelta...

…en plena crisis post-vacacional, pero con energías renovadas

En primer lugar dar las gracias a todos aquellos que habéis seguido visitando Almas Oscuras y mantenido vivo el blog con vuestros comentarios durante mi ausencia. Intentaré dar debida respuesta, en breve, a todos los comentarios. Si algún asunto queda pendiente os podéis dirigir a mí a través del correo electrónico: joan@almasoscuras.com.

Almas Oscuras regresa con algún ligero retoque en el diseño (sobre todo en la cabecera), y con una nueva sección, “Horror Revival”, que viene a sustituir a la anterior sección “Culto Oscuro” (en seis meses tan sólo fui capaz de redactar un único post para esta sección).
Almas Oscuras seguirá fiel a la política de reseñar las novedades dentro del ámbito del cine de terror, sin embargo la sección “Horror Revival” me permitirá acudir a producciones anteriores al año 2.000 sin necesidad de que se trate de grandes clásicos o películas de culto.

Espero que juntos volvamos a disfrutar de un año plagado de buen terror y os invito, como siempre, a que nos conozcamos y compartamos opiniones y experiencias en la sección de comentarios.