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Nine Miles Down

El diablo es una preciosa mujer rubia...¿ó no?

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  • Título original: El diablo es una preciosa mujer rubia...¿ó no?
  • Nacionalidad: Uk-Usa-Australia | Año: 2009
  • Director: Anthony Waller
  • Guión: Everett De Roche, Anthony Waller
  • Intérpretes: Adrian Paul, Kate Nauta, Meredith Ostrom
  • Argumento: Jack, un encargado de seguridad es enviado a investigar una explotación de gas abandonada. Su sorpresa es encontrarse allí una bella mujer como única superviviente de algo desastroso, algo surgido del fondo de la tierra capaz de corromper el alma de Jack.

60 |100

Estrellas: 3

Supongo que no es la mejor manera de empezar una reseña, pero he de reconocer lo mucho que me ha costado empezar a escribir sobre Nine Miles Down desde que la vi. Principalmente por dos motivos:
Es complicado reseñar una película que basa todo su argumento en la trampa y en el engaño constante al espectador, y no me refiero al estilo de películas intensas como Triangle, si no todo lo contrario. Es decir, no estamos ante un guión elaborado, si no más bien frente al continuo juego de saber si el protagonista de la historia esta viendo la realidad ó todo está en su cabeza. Por nombrar un ejemplo famoso (y tomándome alguna licencia), podría decirse que estamos ante La Escalera de Jacob de serie B.
Además, como segundo motivo, la película resulta decepcionante en ciertos aspectos porque si todo se trataba de resolver el caos mental que tiene su protagonista, en un sentido blanco ó en un sentido negro, lo hace pero con bastante poca elegancia y unas lagunas arguméntales que resultan demasiado evidentes para una historia lineal y de trampa fácil. Así que quería dejar pasar un tiempo para calmar el estupor mental que me habían provocado dichas lagunas tan evitables.

Con lo cual no sabía como abordar esta reseña, sin desvelar nada del guión, puesto que la película acabaría por perder cualquier interés para aquel minimamente interesado. E insisto en este aspecto, porque aunque Nine Miles Down tenga los defectos comentados más arriba; no deja de enganchar por su corta duración, una eficaz protagonista femenina y la incertidumbre clásica de: “será una paranoia ó será todo verdad”. Amén de unos efectos visuales muy logrados y ese saborcillo bizarro que deja la mezcla de algunas escenas muy bien hiladas con otros momentos que rozan el patetismo más descarado. Por lo que desecharla como basura no es algo tan inmediato.

Si este film te interesa por la razón que sea, igual sería más conveniente que en este punto dejes de leer y pases directamente a su visionado. Procuraré no desvelar el final, para mi algo previsible y decepcionante, y centrarme solo en los elementos cinematográficos; pero que conste que todo el misterio de esta co-producción británico-norteamericano-australiana es el desenlace de la historia, y este es muy sencillo de intuir a mitad de película por mucho que su director se empeñe en lo contrario.

Thomas “Jack” Jackman (Adrian Paul) es un agente de la GNE (una agencia de seguridad auspiciada por estados unidos) cuya zona de patrulla en el Sahara comprende una plataforma de estudio y extracción de gas, es enviado a estas mismas instalaciones para investigar la falta de transmisiones por parte de los científicos encargados de la explotación.
La sorpresa de Jack es mayúscula cuando, bajo una fuerte tormenta de arena, llega por fin a su destino y encuentra la nave principal totalmente desierta. Parece que hace días que nadie pisa la instalación. El ambiente es ominoso, el viento y la arena golpean a los edificios acentuando la sensación de soledad y desamparo. Los investigadores que habían erigido la plataforma de extracción se han esfumando solo dejando sus huellas, documentos, videos y…*un chacal destripado en una habitación tapizada con palabras en árabe escritas con sangre*. ¿Algún tributo delirante por parte de operarios musulmanes supersticiosos? No en vano, la perforación en busca de la mena de gas a nueve millas bajo tierra estuvo envuelta en cierta polémica desde el principio, debido a las fuertes supercherías locales sobre genios ó djinns aguardando su venganza contra la humanidad, favoritos de Alá, en el infierno bajo la tierra.

Un poco perturbado, Jack se ve atrapado por la noche y la tormenta en las instalaciones abandonadas. Intentando quitarse de encima esa sensación de ser observado, se acuesta; pero su sueño es inquieto. El incansable rugir del viento penetran en su mente trayéndole dolorosos recuerdos de su mujer y de sus hijos muertos.

La mañana siguiente le depara a Jack más sorpresas. Investigando un barracón independiente observa muestras de presencia humana recientes. Al poco, la doctora Jennie Christianson (Kate Nauta), una rubia despampanante y sobrada de carisma, aparece casi por arte de magia. Para Jack algo no encaja, investigadores desaparecidos, una mujer misteriosa y mucha desolación en el solitario desierto. Sin embargo, su situación toma un giro aun más macabro, cuando Jennie (ó JC como gusta que la llamen) le descubre el cuerpo muerto del jefe de la plataforma y el de otros científicos. Según la doctora, algo volvió loco a sus compañeros convirtiéndolos en peligrosos paranoicos que acabaron matándose unos a otros. Y es ahora cuando Jack tiene un verdadero problema, debe esperar refuerzos mientras sigue analizando la situación sobre el terreno. La verdad que JC sería una compañía femenina más que agradable si no fuese por las crecientes sospechas que el experto en seguridad esta sintiendo crecer dentro de el. Faltan muchas piezas en el puzzle y parece que JC las oculta todas. Es bella, es sexy, es peligrosa y la mente de Jack no puede dejar de imaginar cosas diabólicas sobre ella…cosas que poco a poco se van volviendo más reales.

Como ya he comentado, la película es muy muy tramposa. Tampoco es de extrañar tratando el meollo del asunto en el descenso a la locura y la paranoia del protagonista por el castigo mental que le inflinge la satánicamente hermosa Kate Nauta. Alrededor de esta dualidad girará todo el libreto de Nine Miles Down, ¿es JC el señor de las tinieblas? Obviamente en una cinta con esta premisa es necesario sobre todo tener buenos actores protagonistas. La gran parte del metraje se centra en la plataforma abandonada y los procesos mentales que afligen a Jack. Mientras que el protagonista masculino flojea un poco, a mi entender, ya que es un actor “rocoso”; Kate Nauta (conocida por su papel en Tranpsorter 2 y su reciente aparición en la e-serie Fear Clinic con el gran Robert Englund) lo hace bastante bien. Su elección me ha parecido de lo más acertado. Ningún hombre dudará de que posee un cuerpo y un rostro que invitan al pecado. Además, en determinados momentos, donde se necesitaba mostrar a una mujer vulnerable y sensible; ella lo hace a las mil maravillas, llegando a volver tan loco a Jack como al espectador. Fijaos en los detalles de su actuación (y no solo en sus curvas) y veréis que existe un trabajo muy estudiado en la dirección artística. Ya os digo, si el diablo se disfrazase de mujer, elegiría la figura de esta joven actriz.

No quiero con todo esto desmerecer la actuación de Adrian Paul, existen escenas muy intensas (como el momento cuando sus infinitos reflejos de dos espejos enfrentados le invitan al suicidio) donde consigue estar a la altura, pero este hombre curtido en la TV (la serie Higlander) y que a alguno os sonará por sus papel en Lost Colony y sus apariciones en la WWF (el mayor espectáculo de lucha libre norteamericano); no acaba de ser un actor muy expresivo y los entresijos mentales que vive su personaje pierden algo de realismo dada su interpretación oligofrénica.

Otro de los aspectos que comentaba es la extraña mezcla de momentos muy logrados con otras escenas que podrían pasar por el típico telefilm de las cuatro de la tarde, esos que invitan a echarse una larga siesta. Sin entrar en detalles puntuales, diría que esto se produce por la dirección a tirones de Anthony Waller, director también de Un hombre lobo americano en Paris. Igual que en el remake/secuela (¿?) de la clásica película de John Landis (y que todos deberíais haber visto), Nine Miles Down tiene un ritmo desacompasado que hace que escenas con una alta carga de tensión ó emotividad emocional se queden en una especie de sketch. Por ejemplo, las secuencias de contenido sexual quedan muy sosas debido a la planificación de las mismas así como a la música elegida para estos momentos.

Esto me lleva a otro punto importante: Muy mala la banda sonora, mal escogida y con unos tintes corales ó arábigos, que de tan facilotes resultan molestos. Creo que algo más minimalista hubiese ayudado a crear atmósfera junto al sonido del viento que debería ser omnipresente.

Y es que no puedes evitar reírte ante la presentación de los hechos con ciertas ambientaciones, más si cabe cuando dentro de la historia narrada se presentan tantos fallos motivacionales. Esto es extremadamente visible en la escena que más le habrá picado en el ojo a más de uno que haya visto el trailer. Cuando Jennie totalmente “desmelenada” le prepara una rica cenita a Jack, vestida solo con un delantal rojo. De verdad que cuesta pensar una motivación argumental para esta escena más allá de mostrar a Kate Nauta de dicha guisa (ante lo cual yo no tengo ninguna queja). Irremediablemente estos vacíos en el guión acaban por mermar la credibilidad de lo que vemos. Y ni siquiera el deterioro de la salud mental del protagonista puede presentarse como excusa para ciertos juegos que se permite el director, y también guionista junto a Everett de Roche, con el espectador. La película no consigue la suficiente complicidad como para perdonar estos errores (y eso que no he hablado de ciertos “bugs” que empequeñecen esta producción) y ahí radica su mayor debilidad.

Como nota curiosa, añadir que Everett de Roche es el autor del guión de Visitors. Otra película que narra el descenso en picado a los abismos de la locura, provocados por la soledad, de una mujer empeñada en dar la vuelta al mundo en un velero. Cinta, que dicho sea de paso es muy recomendable aunque podamos establecer muchos paralelismos con la película que estamos abordando.

Tampoco es todo malo, recalco de nuevo lo bien que están tratados los arrebatos de locura de Jack, potenciados por la actuación de la señorita Nauta y el uso de efectos visuales muy logrados, que consiguen ponernos nerviosos con ajustados recursos.

Otro detalle que me gusto fue la fotografía y el diseño de localizaciones. Resulta que el film está rodado en Hungría, y aquí tenemos la magia del cine en estado puro. En todo momento sentiremos el peso del desierto y el aislamiento de las naves abandonadas, reforzado con una fotografía austera y seca que parece sacada directamente de las producciones de lo noventa directas a videoclub. Me venía a la cabeza todo el rato Proteus del experto en FX Bob Keen, muy infravalorada y cuyo visionado recomiendo como complemento al de Nine Miles Down.

Si tuviera que poner en una balanza todos los pros y los contra de esta película no tengo claro que la nota que le este dando sea justa. Tal vez debería ser inferior, pero el resultado final no es del todo desagradable (obviando gustos personales por la conclusión que tiene la historia) puesto que el desarrollo se sigue con facilidad resultando entretenido plantearte si el pobre Jack esta como una regadera ó la Dra. JC es la enviada de Lucifer (yo he probado a ofrecerle mi alma pero todavía no ha aparecido para reclamarla, tch!). No esperéis nada del otro mundo pero si podéis ser no muy rigurosos durante ochenta minutos, no vais a perder nada viéndola. Tal vez personas más serias puedan darle una lectura psicológica más profunda y disfrutarla bastante, a la par que personas muy cachondas sabrán ver toda la comicidad de la película y echarse unas buenas risas. Yo, por mi parte, me quedo con la intensidad de Kate Nuta y el alarmante desarrollo de mi adicción a las actrices rubias…¡¡Y yo qué pensé que nunca tendría nada en común con Hitchcock!!

Lo mejor: Lo acertado del tratamiento visual de la locura y Kate Nauta que no es solo una cara bonita.

Lo peor: La explicación final no me gustó, fallos arguméntales demasiado obvios y lo chabacano de ciertas escenas.

Los Dias Oscuros

Loureiro sigue intentando sobrevivir al Apocalipsis Z

Plaza & Janes ha puesto a la venta Apocalipsis Z: Los Días Oscuros (a partir de ahora, Los Días Oscuros), la esperadísima segunda novela zombi de Manel Loureiro, continuación de su gran éxito Apocalipsis Z, publicado en 2007 por Dolmen.

La acción de Los Días Oscuros se inicia justo en el instante en que finalizó Apocalipsis Z: con nuestros supervivientes a bordo de un helicoptero, sobrevolando el desierto del Sahara con las reservas justas de combustible, y con destino al archipiélago de las canarias, promesa de una tierra libre de No muertos.

Tras sortear serias dificultades logísticas y algún que otro encontronazo con los temibles zombis, los cuatro protagonistas (el abogado, Pritchenko, Lucía y Sor Cecilia), son acompañados por un destacamento militar hasta la isla de Tenerife, donde serán sometidos a un férreo proceso de cuarentena a bordo de un acorazado.

Una vez logran integrarse en la nueva sociedad tenerifeña (altamente militarizada y burocratizada), descubrirán que la superpoblación, la escasez de medios (alimentos, medicamentos y combustible) y las tensiones políticas, provocan que la estancia en la isla sea de todo menos idílica.

Cabe resaltar, en primer lugar, el titánico esfuerzo de Loureiro por lograr que Los Días Oscuros funcione, prácticamente, como una obra independiente de Apocalipsis Z. Los primeros capítulos de Los días oscuros nos ofrecen un extenso y pormenorizado resumen de todo lo acontecido en Apocalipsis Z, así como una explicación del cómo, cuando y porqué el virus TSJ-Daguestán acaba barriendo a la raza humana de la faz de la tierra.

El afán de Loureiro obtiene su recompensa, hasta el punto de que presumo que debe ser sumamente sencillo enfrentarse a la lectura de Los Días Oscuros sin necesidad de haber disfrutado previamente de Apocalipsis Z.

El escenario ha cambiado: tensiones políticas (uno de los aspectos menos logrados de la novela), presencia del estamento militar (tan habitual en toda secuela zómbica), intensificación del elemento romántico, descripción de una nueva sociedad que intenta hacer frente a sus precariedades y sobrevivir al desastre (me recordó, por momentos, a La Tierra de los Muertos, la cuarta película de la saga zómbica de George A. Romero)… Pero en el fondo, la esencia y la estructura del relato siguen siendo las mismas de la primera novela. Los Días Oscuros nos plantea nuevos retos de supervivencia en los que el ingenio, la energía y el infinito instinto de conservación de los dos protagonistas principales de la novela (el abogado anónimo y su fiel escudero ucraniano) serán, nuevamente, puestos a prueba en un mundo sometido al hambre voraz de los No muertos y a la plena y rotunda estupidez de aquellos que han superado la primera criba (también llamados supervivientes), y no se les ocurre otra cosa que provocar un absurdo conflicto político en mitad de todo el horror que les rodea.

Así es, Los Días Oscuros nos sorprende con la descripción de un escenario de política-ficción que mezcla conspiraciones, traiciones, secretos de Estado (de un maltrecho Estado), sangre azul, atentados terroristas y cantidades ingentes de irracionalidad. Al principio debo reconocer que la cosa resulta graciosa, gracias al tono siempre irónico que Loureiro le imprime al relato y gracias también a la categoría de los nombres que se barajan (basta señalar que lo principales implicados en la contienda política son los “nuevos republicanos” por un lado, y los “froilos” por el otro). Incluso resulta sencillo extraer alguna doble lectura (bastante obvia) de todo este entramado político: el hombre (y no el zombi) sigue siendo el peor enemigo del hombre.

El problema llega cuando el destino de nuestros protagonistas viene estrechamente ligado al mencionado panorama político. Es entonces cuando el castillo de naipes construido por Loureiro se desmorona y nos damos cuenta de lo descabellado e inverosímil que resulta todo.

Pero, afortunadamente, Los Días Oscuros es mucho más que un inverosímil galimatías socio-político que nunca acaba de funcionar. También hay momentos en los que recuperamos al mejor Loureiro. Al Loureiro que maneja con eficacia la sencillez de sus personajes, mostrándolos siempre accesibles, empáticos, reconocibles. Vuelve a resultar muy sencillo adherirse a la cusa y la lucha de los protagonistas.
Nos reencontramos con el Loureiro que disfruta (y nos hace disfrutar) de la acción. Que vuelve a demostrarnos su facilidad para situar a los protagonistas en las situaciones más extremas, sacándolos de las llamas en el último suspiro, y logrando, a fin de cuentas, que el espectáculo no decaiga.
Da la impresión de que Loureiro se encuentra mucho más a gusto en el cuerpo a cuerpo con los No muertos que codeándose con una sociedad post-apocalíptica en la que nunca parece sentirse cómodo.

En un momento del relato, Los Días Oscuros se bifurca en dos tramas paralelas que tienen como protagonistas a Lucía, por un lado, y al abogado y Pritchenko por el otro. Mientras Lucía intenta zafarse de un par de asesinos que intentan acabar con ella en la isla de Tenerife, el abogado y Pritchenko son enviados de nuevo a la península para cumplir una misión poco menos que suicida.
Loureiro mantiene perfectamente el equilibrio entre ambas tramas, dedicándole capítulos alternativos a cada una de ellas (e incluso alternando la personalidad del narrador: mientras la historia protagonizada por Lucía está contado por un narrador omnisciente, la historia del abogado y Pritchenko regresa al formato de diario personal, con una narración en primera persona), y logrando que el conjunto del relato no se resienta y el interés por ambas historias se mantenga firme hasta el final (un final realmente turbador y que abre las puertas a una tercera entrega… me niego a pensar que la cosa acabe ahí).

En definitiva, Los Días Oscuros es una lectura que no defraudará en absoluto a todos aquellos que disfrutásteis en su momento de Apocalipsis Z. Acción, zombis, militares, unos protagonistas a los que ya conocemos y que muchos echábamos de menos, conspiraciones políticas, traiciones, lucha por la supervivencia… Quizás no esté a la altura del debut de Loureiro (tampoco cuenta en esta ocasión con el factor sorpresa que tanto benefició a Apocalipsis Z), pero creo sinceramente que sigue siendo una novela altamente recomendable, entretenida, muy fácil de leer, fácil de digerir y que hará las delicias de todos los aficionados a los Z.

Frankenstein Rising

Al bueno de Frankenstein también le encanta el gore de saldo

Quién sabe… quizás sea el 2010 el año del resurgimiento de los míticos monstruos de la Universal. Muy pronto le llegará el turno al hombre lobo (Wolfman, House of the Wolfman), se lleva mucho tiempo hablando del posible remake de la criatura del lago negro, y el próximo podría ser, porqué no, el mismísimo monstruo de Frankenstein (recordemos que en 1994 – qué lejos queda – el británico Kenneth Branagh ya llevó a cabo una meritoria relectura del clásico de Mary Shelley con Robert de Niro en la piel del monstruo).

Por el momento, y cercana a los parámetros de la serie Z, nos llega Frankenstein Rising, dirigida por Eric Swelstad (The Curse of Lizzie Borden 2: Prom Night), y protagonizada por Randal Malone.

Frankenstein Rising cuenta la historia de un descendiente muy lejano del Dr. Frankenstein que se obsesiona por concluir el trabajo que aquel dejó a medias, y decide construir un nuevo monstruo a partir de retales de cadáveres.

Bajo presupuesto, un monstruo con pinta de suegra cabreadísima y toneladas de sangre y vísceras. Tan sólo nos queda esperar lo habitual en este tipo de producciones… que al menos dé para pasar un rato divertido. Yo me apunto (¡vaya novedad!).

Suck

Vida eterna al rock'n'roll

Os traigo una película de la que seguramente ya hayáis oído hablar: se trata de Suck una comedia vampírica y rockandrollera, dirigida por el actor y director Rob Stefaniuk, y que fue estrenada en el pasado Festival Internacional de Cine de Toronto 2009.

La banda de rock The Winners vive sus horas más bajas. El ansiado éxito no llega y sus miembros empiezan a desesperarse. Una noche, la joven bajista del grupo cae rendida a los pies de un vampiro y regresa cargada de un irresistible carisma sexual que atrapa a la audiencia y acaba convirtiendo para la causa vampírica al resto de la banda.

Por fin acarician el éxito… sin embargo, los problemas no han hecho más que empezar para The Winners. Deberán enfrentarse al archiconocido cazador de vampiros Eddie Van Helsing.

El propio director de Suck explica que se sentía algo viejo (acababa de cumplir los 30… sic) y tenía la necesidad de explicar una historia que hablara sobre la posibilidad de mantenerse eternamente joven. Una cosa le llevó la otra, ató un par de cabos, y ya tenía en marcha una película de vampiros.

El factor rock’n‘roll vino más tarde. Stefaniuk consideró que la mítica del vampiro congeniaba perfectamente con el mundo del rock: mantenerse despierto toda la noche, dormir de día, músicos que venden más discos cuando mueren, promotores chupasangre… la relación era evidente.

Por si la locura argumental de Suck no fuera suficiente, destacar su curiosísimo elenco de actores, en el que figuran estrellas del rock de la talla de Alice Cooper, Iggy Pop o Henry Rollins, acompañados de Malcom McDowell (La Naranja Mecánica), Jessica Paré, Dave Foley y el mismo Rob Stefaniuk.

The House of Mistery

Como en casa en ningún sitio

A principio de la década de los cincuenta los comics de terror vivían su mayor auge. Esparciendo su miasma y corrupción por unos precios irrisorios, los jóvenes norteamericanos se enfrascaban por la noches en lecturas relativas a necrófagos, vampiros sedientos de sangre y extraños rituales vudú. La publicación más vendida y conocida a día de hoy, fue las mítica “Tales from the Crypt” de la editorial EC (Educational Comics. Ummm, que irónico). Pero estas historias ilustradas de macabro gusto y papel rugoso, pronto tuvieron multitud de hermanas.

La editorial DC, arto conocida por la edición de las aventuras de Batman y Superman (y en épocas más modernas, las de mi gran favorito John Constantine), supo subirse al carro de los comics terroríficos, con un título de acertado nombre que continuaba las bondades de sus predecesores: “The House of Mistery”. Como todo buen compendio de historias de miedo, este tenía que ser presentado por un anfitrión siniestro y de humor más negro que la noche. Para la ocasión se sacaron de la manga al simpático Caín bíblico, que hoja tras hoja y en riguroso blanco y negro, nos iba presentando sus horripilantes historias. Pronto, dicho comic, tuvo un hermano pequeño como el personaje de los mitos cristianos que narraba los cuentos. Ni más ni menos que “The House of Secrets”, presentada por el mismísimo Abel. Y es que corren buenos tiempos para el horror, cuando un jovencito puede acercarse a un kiosco con sus diez centavos y asegurarse una hora de diversión a la tenue luz de una linterna, rodeado de fantasmas, licántropos y caníbales.

Pero lo bonito siempre tiene un final. Y el de los comics baratos de historias de terror tuvo su abrupta conclusión (temporal chicos, no os preocupéis) en 1954 con la cruzada iniciada contra las corruptoras viñetas iniciada por un psicólogo que merece ser enterrado en la historia por este oscuro capitulo de la cultura popular.

Así pues, durante largos años los comics de todo tipo sufren una fuerte autocensura de contenido en el país de las barras, las estrellas y la hipocresía más encantadora. Pero aquello que gusta hablar de los no-muertos, no ha de extrañarnos que tenga cierta afinidad con estos seres y se niegue a quedar callado en su tumba. Y es que la historias cortas de horro, como Cthulhu, solo dormían un plácido sueño esperando la correcta alineación de las estrellas para salir del limbo, al que una sociedad estupidamente puritana, los había condenado.

Aunque “The House of Mistery” no desapareció del mercado, sus contenidos no volvieron a recorrer los cementerios y las casas encantadas hasta el mágico año 1969 donde los tiempos traían olor a podredumbre además del suave aroma de las flores hippies y el picante tufo a napalm. Bajo la tutela del editor Joe Orlando (que ya se había curtido en la, también, legendaria revista para adultos Creepy) empezó una nueva época dorada del terror dentro de la casa del misterio. Una de las primeras decisiones de este avispado editor fue contratar nuevos talentos que ilustraran e idearan el terror primigenio que miles y miles de jóvenes norteamericanos pedían a gritos.

Y es en este punto donde nos reencontramos con el presente, puesto que Planeta ha decidido reeditar en lujosos tomos (de periodicidad indefinida) lo mejor de los mejores autores de “The House of Mistery” (lo editado en la década de los setenta). Y para el primer tomo han elegido a uno de los más grandes, el justamente apodado “maestro de lo macabro”, el señor Bernie Wrightson.
Solo una tapa dura emulando el diseño clásico de la revista (genial el detalle del precio en pesetas), nos separa de los geniales entintados de Bernie. Este dibujante inició su singladura en estas páginas, para llegar a lo más alto del mundillo del comic; y en concreto del terror. Basten dos de sus obras para hacernos una idea de con quien estamos tratando.

Junto con el guionista Len Wein, creó en 1972 la legendaria mole verde conocida como La Cosa del Pantano. Cualquier amante a las buenas historias de terror no debería perderse esa primera aparición, recopilada en Genesis Oscura (editada por Planeta en diciembre de 2006) junto a todos los trabajos de ambos artistas sobre la entrañable Cosa del Pantano.
Junto al guionista Bruce Jones, creó en la revista Creepy, la que para mi es una de la mejores historias ilustradas de terror de todos los tiempos: Jennifer. Adaptada para la pequeña pantalla en la serie Masters of Horror, en su primera temporada, por otro maestro de lo macabro, Dario Argento.

Y aunque nunca ha sido un autor muy prolijo, creo que el detalle y calidad de sus ilustraciones dobla el valor de su obra. Como siempre, sirva de muestra un botón:

¿Qué nos ofrece la edición de Plantea de los trabajos de Wrightson en “The house of Mistery”? Sencillamente un breve repaso a su producción en la revista: Portadas (donde directamente este dibujante llegaba a lo extraordinario), introducciones narradas por Caín para las historias y, por supuesto, relatos ilustrados por Berni. Todo un poco desordenado para mi gusto y con poca información sobre las fechas y los originales; pero cuando estas viendo las figuras retorcidas, los rostros detallados, los fondos lúgubres y el entintado crudo y detallista que usaba Wrightson, cualquier pega se va por el desagüe. Como detalle agradable, contamos con los típicos prólogos y epílogos del editor español que siempre aportan información y ayudan a redondear una edición que alcanza el notable a pesar de que no sea muy partidario de la política editorial general de Planeta, en su vertiente comiquera.

En cuanto a los guiones de los cuentos, no esperéis historias de profundo calado psicológico si no el terror más tradicional enfocado con cierta inocencia hacia el lector, tanto por la época como para el público al que estaba destinado. Historias sencillas y directas que abordan los miedos básicos del hombre sin tapujos y con un dinamismo visual, que actualmente es imposible de encontrar. Cuando contemplas el trabajo de este dibujante, inmediatamente salta el reconocimiento inequívoco; no en vano los maestros son inimitables.

Cien páginas de blancos y negros espesos, así como de sobrada calidad por diez euros; no es algo que todos los días podamos encontrar en nuestra tienda favorita de comics. Yo recomiendo encarecidamente su compra porque no solo estarás leyendo un pedazo de historia del comic de terror, sino porque además, los trazos de la pluma de Bernie Wrightson se te pegaran como telarañas dentro del cerebro y más de una vez, viendo una de tus películas de fantasmas favoritas ó leyendo ese libro de vampiros que tanto te gusta; las fantasías oscurantistas de este autor norteamericano destellaran en tu cabeza proporcionado un significado definitivo a tu pasión por el terror.

La Casa Muda (2)

Miedo real en tiempo real

Hace apenas unas semanas os hablaba de La Casa Muda, película dirigida por Gustavo Hernández, fotografiada por Pedro Luque (director de fotografía de ese inesperado éxito titulado Ataque de Pánico), y entre cuyos principales alicientes estaban el de estar rodada en un único plano secuencia y filmada enteramente mediante una cámara fotográfica.

La Casa Muda cuenta la historia de Laura y su padre Wilson, quienes se adentran en el interior de una vieja casa de campo con el objetivo de reformarla, ya que su dueño, Néstor, muy pronto la pondrá a la venta. Deciden pasar la noche en la casa para iniciar las tareas al día siguiente.
Todo transcurre con normalidad hasta que Laura escucha un sonido que proviene del exterior y se intensifica en el piso superior de la casa. Wilson sube a inspeccionar mientras ella se queda sola abajo a la espera de su padre….

Basada en una historia real ocurrida en un pequeño poblado de Uruguay, La casa muda centra su relato en los últimos setenta y ocho minutos, segundo por segundo, en los cuales Laura intentará salir con vida de una casa que encierra un oscuro secreto.

Un ajustado presupuesto de 6.000 dólares, filmada en su totalidad con una SLR digital (más concretamente con la cámara Canon EOS 5D Mark II), lo que la convierte en el primer film latinoamericano, y el segundo film en el mundo en grabarse con una cámara de fotos, y rodada en un único plano secuencia de 78 minutos de duración, sin cortes (confirmado). Estas son las peculiares y llamativas características que se dan cita en la carta de presentación de La Casa Muda. Os dejo con su prometedor trailer.

Amer

Giallo, surrealismo, cine experimental y... bostezos

Hélène Cattet y Bruno Forzani son los directores y guionistas de la producción franco-belga Amer, ganadora del Diploma Discovery en el pasado Festival Internacional de Sitges.

Tres momentos claves, todos ellos dotados de una gran sensualidad, definen la vida de Ana. Su búsqueda carnal deambula entre la realidad y coloreadas fantasías que se volverán cada vez más y más opresivas. Un guante de encaje le impide gritar, el viento levanta su falda y acaricia suavemente sus muslos. Una afilada navaja recorre su piel…

Este es el críptico argumento de Amer, que se presenta como una película experimental, sin apenas diálogos y de una enorme inventiva visual. Amer recurre a las sensaciones en estado puro y se define como una mezcla del giallo del mejor Dario Argento y el surrealismo del genial Luís Buñuel.

¿Es Amer la embriagadora maravilla que algunos pregonan? ¿o se trata en realidad de un auténtico peñazo que transmite pretenciosidad y pedantería en cada uno de sus fotogramas? Por supuesto hay que ver (experimentar) la película para sacar cada uno nuestras propias conclusiones al respecto. Por el momento, a un servidor Amer le causa pereza…

Iron Sky

¿Qué esconden los cielos?

Hola Almas Oscuras.

Quería compartir con todos vosotros la escasa información de que dispongo acerca de un hecho histórico que la mayoría de la población desconoce. Al parecer en 1945, los científicos nazis crearon una tecnología lo suficientemente avanzada como para viajar por el espacio. En sus ansias de colonización, establecieron bases en la cara oculta de la luna. Tras la caída del Tercer Reich, los soldados e investigadores, que permanecían en secreto en la luna, fueron maquinando un plan para el nuevo intento de conquista de la Tierra. Puede que en el año 2018 la hora llegue y miles de ovnis nazis abandonen sus hangares con destino la guerra por el control del mundo.

Al menos así especula la co-producción finlandesa, alemana, británica y canadiense, Iron Sky. Una comedia de ciencia ficción muy bizarra, perpetrada por Energia Productions, en pleno estado de rodaje y producción, que homenajea, descaradamente, al clásico cine sci-fi de los años cincuenta. La verdad que cuenta un bonito trailer y un poster que pondrá los dientes largos a más de uno. Os dejo con todas las inquietantes preguntas que ahora os estaréis formulando: ¿Qué tomaran los finlandeses para tener tan extrema imaginación? ¿Las noticias sobre abducciones fascistas serán ciertas? ¿Por qué lo está ocultando el gobierno?…

No lo se, pero hasta la supuesta fecha de estreno de Iron Sky, en enero del 2011, estaré vigilando los cielos por lo que pueda pasar.

Un saludo.