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The Selling

Abbot y Costello del siglo XXI

The Selling

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  • Título original: The Selling
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: Emily Lou
  • Guión: Gabriel Diani
  • Intérpretes: Gabriel Diani, Janet Varney, Jonathan Klein
  • Argumento: Un joven vendedor deberá vender una casa encantada antes de que sus moradores arruinen su vida.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

The Selling

Si hay dos géneros que no casan son la comedia y el terror. Por más que el cine intenta unirlos es muy raro que encontremos un título que combine en su justa medida ambas cosas sin llegar a decantarse por ninguno en especial. Así, terror con toques cómicos, hay para aburrir. Lo mismo se puede decir de las comedias ambientadas en argumentos de terror… pero títulos que contengan terror y humor al 50 por ciento o casi… estos creo que se pueden contar con una mano. Personalmente sólo señalaría Un hombre lobo americano en Londres, la infravalorada Atrápame esos fantasmas y, en menor medida, Poltergeist.

La verdad es que The selling apunta, en sus primeros minutos, a subirse al carro de las mencionadas, pero al poco se decanta, sin complejos, por la comedia ligera llena de homenajes al cine de los 80 y 90 y con un humor blanco totalmente recomendable que procura no caer en los excesos y las patochadas fáciles.

La historia nos presenta a dos amigos y colegas de trabajo, Richard y David, vendedores inmobiliarios, que compran un chalet a un precio realmente bajo con el fin de revenderlo con posterioridad. Después de cerrar el trato descubrirán lo que se escondía tras semejante oferta: la casa fue el hogar de un temible psicópata y entres sus paredes aún moran sus víctimas y una fuerza oscura. Ahora ambos tendrán que deshacerse de el inmueble, pues han depositado en él todos sus ahorros. La situación es más desesperante aún para nuestro protagonista, Richard Scarry, que necesita el dinero para pagar el tratamiento de cáncer de su madre. Pero la casa tiene sus propios planes y no va a poner tan fácil su traspaso… Seguir leyendo…

Lo mejor: Un buen montón de momentos que si bien no son de carcajada sí que hacen reír.

Lo peor: Su último cuarto de hora, sin ser malo, es previsible y demasiado correcto.

Bad kids go to Hell

...Y seguro que el infierno es más entretenido que esta biblioteca

Bad kids go to hell

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  • Título original: Bad kids go to hell
  • Nacionalidad: USA | Año: 2012
  • Director: Matthew Spradling
  • Guión: Matthew Spradling, Barry Wernik
  • Intérpretes: Ben Browder, Amanda Alch, Marc Donato
  • Argumento: Varios adolescentes de un elitista colegio tienen que pasar una tarde castigados en la biblioteca.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

Bad kids go to hell

No fue una peli que gustara especialmente, pero yo me lo pasé bastante bien con Detention. Me pareció, por encima de todo, divertida. Por esa época, también vi la española Promoción Fantasma (Javier Ruiz Caldera, 2012), e igualmente me sorprendió: bien hecha, ágil y entretenida. Creo que ambas pelis son dos divertimentos hechos con honestidad, cada uno a su manera. Desde el principio, dejan claro qué tipo de producto son; pueden gustarte más o menos, pero no te engañan.

“Bad Kids Go to Hell” tiene puntos en común con ambas: es un nuevo homenaje al cine de los ochenta, con “El Club de los Cinco” (The Breakfast Club, John Hughes, 1985) a la cabeza, y el cine fantástico de por medio. Ahora, si alguno de los dos títulos anteriores te pareció una gilipollez, no deberías ni molestarte en ver ésta, porque ambas son obras maestras al lado de la que nos ocupa.

Seis estudiantes de un exclusivo colegio americano, Crestview Academy, acuden a una tarde de castigo. Sin embargo, poco a poco irán muriendo uno a uno; todo parece tener que ver con el espíritu de un viejo indio a quien expropiaron sus terrenos para hacer la biblioteca en la que ahora se encuentran los alumnos castigados. Seguir leyendo…

Lo mejor: ¿?

Lo peor: Que tiene el descaro de ir de irreverente y trasgresora.

Eddie: the sleepwalking cannibal

Inspirar, expirar...

Eddie The Sleepwalking Cannibal

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  • Título original: Eddie, the sleepwalking cannibal
  • Nacionalidad: Canadá/Dinamarca | Año: 2012
  • Director: Boris Rodriguez
  • Guión: Boris Rodriguez, Jonathan Rannells
  • Intérpretes: Thure Lindhardt, Dylan Smith, Georgina Reilly
  • Argumento: Un profesor de arte recién llegado conoce a un alumno mudo y con trastornos psicológicos.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Eddie: The Sleepwalking Cannibal

Tras sufrir un accidente, Lards (Thure Lindhardt), un reputado pintor ha perdido su capacidad creadora y vive en un estado constante de bloqueo que dura ya más de 10 años. Tratando de cambiar el rumbo de su vida, decide dejar su residencia en Dinamarca y trasladarse a una localidad canadiense en calidad de profesor estrella de una diminuta escuela de arte. A su llegada descubre la crítica situación financiera del centro y conoce a Eddie (Dylan Smith), un alumno mudo y con trastornos sicológicos, que terminará por compartir casa con Lars. En su primera noche, nuestro protagonista descubrirá dos hechos transcendentales; Que Eddie se transforma en sueños en un salvaje caníbal con insaciables instintos homicidas, y que la visión de los cuerpos desmembrados le conecta temporalmente con su perdida inspiración permitiéndole crear obras incluso superiores a las que en su momento le encumbraron. La posibilidad de volver a pintar y la de poder salvar la escuela con unos pocos cuadros es muy tentadora… ¿Quién podría resistirse?

Eddie es una comedia negra bien construida, que comienza como una típica buddy movie (2 personajes masculinos y generalmente antagónicos comparten tiempo, o casa, o viaje, juntos y terminan por afianzar lazos y solucionar sus respectivos problemas) pero que, hacia la mitad de su metraje, lleva la acción por derroteros mucho menos explorados, más oscuros y, desde luego, más interesantes.. Seguir leyendo…

Lo mejor: Eddie es un personaje fantástico. La escena de la escultura me pareció brillante.

Lo peor: Resulta muy predecible y eso le resta diversión.

Breathless

Bourbon, tabaco, dos mujeres y un cadáver

Breathless Póster

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  • Título original: Breathless
  • Nacionalidad: USA | Año: 2012
  • Director: Jesse Baget
  • Guión: Jesse Baget, Stefania Moscato
  • Intérpretes: Val Kilmer, Ray Liotta, Gina Gershon
  • Argumento: Una roulotte, dos mujeres, el botín de un atraco, el cuerpo muerto de un marido insoportable, un policía… ingredientes perfectos para un juego de mentiras y engaños regado abundantemente en sangre y alcohol.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Breathless ext

Lorna está cansada de su marido, un papanatas que tejano que nunca ha dado un palo al agua. El desencadenante ha sido un cuantioso robo perpetrado a varios kilómetros de distancia. Cuando Lorna avisa a su querida amiga Tiny para ayudarla a resolver su “problemilla” marital comienza un juego de desconfianza y engaños cuyas consecuencias se teñirán de rojo.

Breathless es una comedia negra que sobre la base de un thriller igual de negro establece una farsa de amistades y celos muy al estilo de una pequeña obra de teatro. Dado que la complicidad con el espectador se establece a partir de las distintas vueltas de tuerca y artimañas desplegadas a través de las actuaciones de sus protagonistas, procederé a realizar una reseña que no profundizará a nivel argumental. Aunque vaya por delante que Breathless es una cinta muy recomendable a todos los niveles y cuyo método narrativo está cuidado hasta las últimas consecuencias. Seguir leyendo…

Castigo Sangriento

No es el fin del mundo, sólo del instituto

Camino Sangriento Póster

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  • Título original: Detention
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: Joseph Kahn
  • Guión: Joseph Kahn, Mark Palermo
  • Intérpretes: Josh Hutcherson, Shanley Caswell, Spencer Locke
  • Argumento: El institutlo de Grizzly Lake ha sufrido varios asesinatos por parte de Cinderhella, la protagonista de una película de terror.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

CS Ext

La chica más popular del instituto de Grizzly Lake, es asesinada. Todos sus compañeros, tanto amigos como enemigos, son sospechosos. Poco después, otra alumna, Riley, sobrevive a un ataque del asesino, revelando a todos que el mismo lleva una máscara de Cinderhella, la macabra protagonista de una película de terror de moda… Ahora, todos ellos tendrán que sobrevivir a un día de castigo en el instituto.

Basta leer el argumento de “Detention”, terriblemente titulada en castellano para su edición en dvd y blu-ray “Castigo Sangriento”, para darse cuenta de que: a) hay referencias directas a la saga “Scream”, y b) tiene toda la pinta de ser una (otra) spoof movie. La realidad es un poco distinta: si bien el enganche que utiliza es “Scream”, la película de la que más bebe, sin duda alguna, es “Donnie Darko”. Y puede que sea una spoof movie, pero a este que escribe le ha parecido mucho más divertida, mordaz e iconoclasta que cualquier “Scary Movie”. Seguir leyendo…

Twisted

Más allá de la comedia infantiloide

Twisted Póster

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  • Título original: Twisted
  • Nacionalidad: Malasia, Singapur | Año: 2011
  • Director: Yee-Wei Chai
  • Guión: Yee-Wei Chai, Landol Boon Ping Eng
  • Intérpretes: Candy Ice, Mark Lee, Tracy Lee
  • Argumento: Tres historias sobre fantamas, camellos, posesiones, drogas, sexo y mala suerte.

60 |100

Estrellas: 3

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Twisted, también conocida como Twisted Love, es una comedia con tintes de terror compuesta por tres historias independientes, ligeramente interconectadas. Lo que ha intentado el director Yee-Wei Chai es contar tres pequeños cuentos desprejuiciados sobre la mala suerte y como se ceba sobre aquellos que la desafían. Digamos que se trata de una lectura cómica de los efectos más macabros del karma. Para acentuar esta faceta tétrica Chai echa mano de elementos sobrenaturales directamente fantasmagóricos que funcionan tanto a nivel humorístico como terrorífico. De hecho, son las escenas basadas en el sobresalto las que más carcajadas provocan.

Cierto que la procedencia de Twisted marca sobremanera su libro de estilo. Una producción entre Malasia y Singapur poblada de cómicos asiáticos, muy reputados en estos dos países, no podía menos que ser jocosa pese a lo empalagoso e infantil que resulta a veces el humor asiático. He de reconocer satisfecho que aquí las exageradas actuaciones funcionan en un amplio abanico más maduro, llevándose el gato al agua con un par de escenas memorables. A pesar de esa vis cómica tan pronunciada, Chai (que también ejerce de co-guionista) no aparca las emociones fuertes del todo e intenta introducir en cada uno de los segmentos, especialmente en el segundo, una serie de sustos y planos truculentos que serán del gusto de todo aficionado al género que se precie.

La primera historia nos presenta a un camello de poca monta, interpretado concienzudamente por Mark Lee, que además de despreciable es un castigador con sus amantes. Hasta que una de ellas, en estado de buena esperanza, quiere tener una pequeña conversación con él. Punto de partida de una lucha a muerte contra el mundo sobrenatural.

Probablemente la historia más decididamente humorística. Con un personaje principal que aunque odioso, consigue atraer nuestra plena atención, gracias a esas maneras canallas que se gasta. Amén de que su enfrentamiento sobrenatural con un espectro de muy malas pulgas, roza la genialidad. Salvando cierta pobreza técnica en determinadas escenas, el primer relato deja un buen sabor de boca gracias al paraje donde se ubica y a la tremenda actuación de Lee, que gastando los mejores gestos del feo de los Hermanos Calatrava (¿había alguno guapo?) consigue arrancarnos más de una carcajada. A lamentar la falta de profundidad en el guión más allá de presentar sesgos típicos en sus personajes. Es precisamente la canción regional con la que acaba el segmento la que va uniendo los mismos, donde la presencia forzada de ciertos personajes comunes termina por cerrar esa interconexión tan laxa e innecesaria. Un mayor esfuerzo en contar historias más complejas podrían haberle dato a Twisted el aire “Tarantiniano” que buscaba su director.

La segunda historia nos sitúa alrededor de una noche de fiesta en que dos asistentes de vuelo intentan seducir, usando la droga que les ha proporcionado un conocido camello, a dos azafatas con catastróficas consecuencias. Mezclar drogas, sexo e intentos de violación es una práctica doblemente peligrosa en Singapur, donde las mujeres son de armas tomar.

Pese a tratarse del segmento más eminentemente terrorífico, en el estricto sentido de thriller violento, es el que presenta a los personajes más desdibujados e intrascendentes. Carece de sorpresa alguna pese a que la fotografía y el tempo estén mejor medidos que en sus hermanas. No obstante se agradece el descanso frente al histrionismo de Mark Lee, sustituido éste por un ambiente muy deudor de Very Bad Things, pero resumido y comprimido hasta sus últimas consecuencias. Siendo una de ellas un tramo final impactante a nivel visual pero sin fuerza a nivel dramático, porque es imposible que la “lucha” entre azafatas y asistentes emocione a un espectador incapaz de empatizar con los personajes presentados. Con todo, perfectamente disfrutable gracias a la escalada de violencia final y, por supuesto, esa “mala suerte” que persigue a los cabrones. Si la vida real fuese similar…

La tercera historia es protagonizada por un par de embaucadores que se dedican a sacarles el dinero a las ancianas con la excusa de realizar un exorcismo u otras sesiones espirituales. Además, el “maestro” se dedica a tunear coches en su taller. ¡Vaya par de pícaros! ¡Qué se venga a España, estarán como en casa! Pues bien, cuando una preocupada madre acuda a ellos para exorcizar a su hija poseída se encontrarán con el primer caso real de sus vidas.

Pese a no contar con una escena tan potente y característica como el primer segmento, éste es a nivel global el mejor sin duda. Todo gracias a un mejor equilibrio entre terror y comedia, así como una inquietante actuación por parte de la actriz que interpreta a la madre de la niña poseída. Zhu Mi Mi, que así se llama la veterana actriz, borda un papel entre ingenuo y siniestro que complementa muy bien a los cazafantasmas cretinos, pero no exentos de ternura. Además, en lo que respecta a la historia narrada, este segmento contempla una vuelta de tuerca que ayuda a cerrar la película con bastante dignidad, aunque hay que reconocer un gusto por las maneras bruscas que nos deja un poco a medias. Como gran pega involuntaria, decir que multitud de chistes lingüísticos se desgranan en este relato, así es muy difícil trasladarlos a otros idiomas y quedan para el espectador occidental en enigmáticas palabras algo vacías.

Puede que estemos ante cine sin lujos, ante una comedia del suroeste asiático que resulta dura para el espectador no acostumbrado a esos infantilismos asiáticos. Lo que no impide para saber apreciar sus entregadas actuaciones y sus mejores bromas que pertenecen al terreno del humor universal. No os olvidéis de que la tensión y el horror revolotean por el rabillo del ojo, y obtendréis una película muy completa y divertida para cualquier noche intrascendente de verano.

Tráiler

Lo mejor: La escena en cámara lenta del primer segmento: buena muestra del estupendo equilibrio entre comedia, acción y terror que realiza Yee-Wei Chai.

Lo peor: La interconexión entre las historias y algunos momentos cómicos demasiado infantiles.

Junkie

Una imprescindible dosis de comedia negra

Junkie Póster

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  • Título original: Junkie
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2012
  • Director: Adam Mason
  • Guión: Adam Mason, Simon Boyes
  • Intérpretes: Robert LaSardo, Daniel Louis Rivas, Tess Panzer, Andrew Howard
  • Argumento: Danny decide dejar las drogas para disgusto de su hermano, que lo lleverá de una experiencia salvaje a otra para recordarle lo especial que puede llegar a ser el mundo de un yonkie.

85 |100

Estrellas: 4

Junkie Grande Reseña

Quiero agradecer públicamente a Adam Mason poner a nuestra disposición, de forma privada, su última película, incluso aun sin terminar. De hecho, he sido de los primeros privilegiados en visionar una copia en crudo. Aunque faltaba buena parte del “score” ambiental, para nada ha adulterado la experiencia – las partes ya grabadas son geniales, y los temas que complementan los títulos de crédito una delicia, que comparto a gusto personal –. También me gustaría destacar que resulta imprescindible complementar la lectura de esta reseña con la entrevista que realizamos recientemente a su autor (AQUÍ).
Así pues, y ya que se trata de una primicia, espero que me disculpéis por ser algo moroso con los detalles arguméntales de la misma. Contiene una importante dosis de sorpresas que ni os debéis perder ni deben ser arruinadas por cualquier gilipollas…

Danny y Nicky dos hermanos adictos a casi todo. Danny decide dejar las drogas, no puede más. Nicky no lo ve claro y continua empujando a su hermano hacia la espiral de autodestrucción que caracteriza a la casa en que viven. La locura empieza a adueñarse de los habitantes de la casa. Los bizarros personajes acompañan a Danny en su enfrentamiento con los demonios de su interior. Una lucha que no puede acabar bien, ¿o sí?

Persiguiendo al Dragón

Junkie es una película notable a todas luces, una obra indivisible de su autor y la visión del mundo que éste posee. En este caso concreto sería Adam Mason, un cineasta de sobra conocido por estos lares y cuyas obras anteriores – Blood River, La Sentencia del Diablo, Pig, Broken o Luster – han sido parte integral de Almas Oscuras casi desde nuestro arranque. Así, la última obra del director británico luce un claro crecimiento a nivel técnico y personal, dando como resultado su película más compacta, mejor planificada y, quizás, más irreverente si cabe. Junkie es una bomba psicológica controlada, sabe dónde golpea, cómo y porqué. Desde el preciso instante en que arrancan los títulos de crédito – notas y papelajos que adornan/ensucian unas decadentes habitaciones – ya sabes que estás ante algo especial y diferente.

Una verdadera experiencia al borde de la navaja, estéticamente hablando, revestida de comedia negra capaz de tratar con amoralidad y falta de prejuicios el mundo particular de un grupo de personajes, que no personas, girando alrededor de su adición a las drogas y como éstas los conducen al abismo. ¿Qué estas funcionan como una alegoría de la malsana dualidad que caracteriza a los humanos? Sí, pero queda lejos de usar un discurso intelectual o aleccionador, dejando que sea el espectador quien saque sus propias conclusiones morales, sin renunciar al más puro entretenimiento.

Los referentes más conocidos y directos, aunque salvando una clara distancia temporal, argumental e ideológica, serían Trainspotting y Fear and Loathing in Las Vegas. Relacionar nominalmente a Junkie con las cintas mencionadas no es banal: las tres son comedias con una fuerte dosis de acidez, falta de moralidad y un humor que funciona. Pero su verdadero “parentesco” radica fundamentalmente en la inteligente caracterización de los personajes…

Esta mierda es buena

No estamos ante los típicos peones de la imaginación del guionista – como no, para la ocasión vuelve a firmar el majestuoso tándem Mason/Boyes –, y tampoco son un cúmulo de frases planas y tópicas. Los personajes de Junkie destilan una humanidad retorcida y exagerada que da pie a ese humor tan negro que asusta.

Danny (Daniel L. Rivas) representa al adicto que hace tiempo que no encuentra sentido en el consumo, mientras que su hermano Nicky (Robert Lasardo) es un drogata que goza y se estimula cuanto más metido anda con el asunto. Semejante dupla es la que lleva de la mano al espectador a través de un sin fin de experiencias delirantes que siempre vienen subrayadas por geniales secundarios como Otto (Tomas Boykin), un camello pasado de rosca, o Papá (Andrew Howard), el supuesto padre de los “muchachos”.

Estos personajes, sacados de un sueño febril, se concentran en una casa que ejerce de metáfora de la lucha interna desgarrando a Danny. Porque cada pequeña pieza, personaje o habitación, especialmente Sonja (interpretada muy intensamente por Tess Panzer), son parte fundamental de esta fábula macabra, porque queridos amigos, Junkie es un anti-cuento de hadas. Una obra de teatro con unas capa de complejidad progresiva que, semejando una cebolla, acaba revelando un corazón dramático…

Más allá de la idea base de la historia, se va desgranando algo más complejo que no tiene nada que ver con la comedia negra. Poco a poco, y sin darnos cuenta nos adentramos en algo más triste y que carece de cualquier viso de humor. Y, sin embargo, esa parte de comedia es fundamental para el desarrollo de la tragedia. Una tragedia que trata descarnadamente acerca del ser humano: tú, yo, ese hombre desahuciado que duerme en un cajero. ¿Os parece complicado o contradictorio? Bueno, ya sabéis que las drogas alteran fuertemente la percepción…

¿Quién clava la aguja?

Ahora bien, la calidad de Junkie – que es mucha –, la densidad de sus diálogos – que es puro placer –, la sangrante belleza visual de los momentos más surrealistas – que es intensa –, no podría existir sin el equipo detrás de la película.

Los actores simplemente están soberbios (¡gran Lasardo!), una fotografía enfermiza y rugosa que sintetiza como por arte de magia los clásicos estados alterados de las sustancias psicotrópicas. Se agradece que Mason y Boyes se tomen a la ligera, con cierto cachondeo, las escenas más truculentas; de lo contrario no creo que hubiese podido soportar la claustrofobia puntual de Junkie. La iluminación crepuscular es también clave para la presencia tan devastadora de toda cinta… y no quiero ni imaginar cual podría ser el resultado final con el “score” completado.

Decididamente, existe un trabajo de planificación de fondo que no puede ser desdeñando. La película funciona como un reloj y tanto Mason como sus chicos, han puesto sus amplios conocimientos al servicio de contar una historia.

El principal, casi único handicap de Junkie, vendría a ser la intensidad del retrato presentado acerca de los demonios que anidan en el corazón del hombre: aquellos que no los hayan “enfrentado”, probablemente, verán un discurso falto de sentido. A su vez, aquellos que rechacen las drogas ya solo de nombre – y quede claro que ni Almas Oscuras ni Junkie apologizan a favor de su consumo – se van a ver soliviantados simplemente de base. Hace falta una mente abierta para disfrutar de todas las paranoias que vamos a contemplar. De todos modos, dado el ajustado metraje, creo que debería ser de obligado visionado para cualquier segmento del público… pero ya sabéis que inquisidores hay donde menos te lo esperas (¿nadie se acuerda de la gran Drugstore Cowboy?)

Bajón

Es tanto lo que ofrece Junkie, tanta locura concentrada y controlada, que fácilmente sentiremos una sensación de vacío tanto al final de la película como en los escasos momentos de calma. Probablemente se trate de algo pretendido. ¿Es un discurso alucinado o una experiencia alucinante? Pues yo diría que ambas cosas. Lo que tengo claro es que se trata de un producto muy digno que, pese a ser casi puramente una comedia cínica y despiadada, transgrede géneros y cobra personalidad propia: ¿su género? Una cinta “Mason”, y puede que una de las más honestas, brutal y divertida de todas. Un chute que nos invita a coquetear con la autodestrucción, siempre de manera imaginaria.¡Solo di sí!

Lo mejor: La fotografía, la iluminación, los actores, los diálogos, planificación de escenas, el guión... y la música ambiental si hubiera!

Lo peor: Al tratar sobre un tema tan controvertido de forma amoral y extrema puede no ser del gusto de todo el público. Tiene momentos tan intensos que luego, otras escenas más calmadas casi dan bajón… ¡como cualquier droga!

Bloodbath at the House of Death

Un baño relajante

Bloodbath Revival Poster

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  • Título original: Bloodbath at the House of Death
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 1984
  • Director: Ray Cameron
  • Guión: Ray Cameron, Barry Cryer
  • Intérpretes: Kenny Everett, Vincent Price, Pamela Stephenson
  • Argumento: Unos científicos investigan posibles sucesos paranormales en una vieja mansión. La secta satánica de Vincent Price los espera.

69 |100

Estrellas: 3

Bloodbath Grande

El Dr. Lukas Mandeville, bastante neurótico y falto de una pierna, encabeza un grupo de seis científicos que emprende la investigación de la mansión Headstone. Sus estudios se centran en las posibles causas de la masacre acaecida años antes. Dieciocho invitados fueron asesinados en una sola noche y se cree que terribles fenómenos paranormales asolan la propiedad, o incluso extraterrestres. Ajenos a la secta satánica que se oculta tras los imponente muros del caserón, Lukas y sus ayudantes emprenden una investigación que puede llevarles a enfrentarse directamente con el Príncipe de las Tinieblas.

No quiero engañar a nadie, Bloodbath at the House of Death – cinta que, si no me equivoco, ni siquiera fue doblada al español y mucho menos estrenada en España – es una parodia en toda regla, una comedia británica que apela al absurdo y a la exageración para provocar unas sanas risas en el espectador. Todo a costa del cine de terror, en concreto a costa de las películas sobre sectas satánicas que proliferaron durante las décadas de los sesenta y setenta; eso sí, asumiendo un prisma netamente británico, siendo el tratamiento humorístico bastante flemático. Así mismo, Bloodbath no renuncia a reírse de la propia tradición gótica de las islas, aquella que instaurase la mítica Hammer o la no menos interesante Amicus: tenemos una noche tormentosa ubicada en un caserón encantado con fantasmas adictos al sexo, un grupo de investigadores psíquicos que acoge todos los personajes típicos del género y una secta satánica sacada de los peores sueños alucinógenos de un hippie. Alejada de otras comedias de la época y que también tenían en su punto de mira el cine de terror (Pandemonium, Student Bodies, El gato y el canario…), encontramos una producción elegante que pierde intensidad porque renuncia al humor puramente gamberro y que tan bien funciona en este medio, como ya demostró Scary Movie o la más reciente Black Dynamite (otra imprescindible).

No obstante, y pese a los obvios encantos de una producción de este tipo, existió durante el año de su estreno una competencia feroz nacida del tremendo taquillazo que supuso Aterriza como puedas (1980). Una competencia cuya intensidad dejó en la cuneta a Bloodbath. El subgénero de la parodia de género vivía unos momentos de saturación que reíros de la reciente fiebre de las “movies”. No en vano 1984 vería el estreno de una de las mejores comedias de todos los tiempos: Top Secret. Jim Abrahams y los hermanos Zucker fueron los cachondos detrás de los clásicos nombrados y muchas otras de las cintas que han dejado grandes gags para la posteridad, por ejemplo Made in USA, Agárralo como Puedas, Hot Shots o Por favor maten a mi mujer. Como podéis ver, parece evidente que Bloodbath fracasó comercialmente porque los norteamericanos acaparaban todo el pastel del mercado, además de otras dificultades propias – problemas en el rodaje, con las localizaciones, etcétera – que pasarían por alargarme demasiado. Aunque sería injusto ignorar que el estilo desprendido por Bloodbath bebe directamente de Aterriza como puedas, sin el trabajo previo del genio cómico que fue Abrahams (hoy en día bastante acabado), no hubiese existido la cinta que hoy nos ocupa. Sin lugar a dudas, Bloodbath nació, creció y se olvidó siempre a la sombra de sus hermanas norteamericanas. Una verdadera pena, porque pese a ser evidentemente menos graciosa – y en esto algo tiene que ver el humor inglés –, no acaba de ser muy conocida para el aficionado de habla hispana.

A un servidor le gustaría reivindicarla y recomendarla por varios motivos:

A: La presencia de un grande entre los grandes. No sé cómo diablos se embarcó Vincent Price en una producción de estas características, pero encarna al líder de la secta satánica con un histrionismo y una burla constante hacía sus papeles más atormentados (i.e. La Caida de la Casa Usher) que bien merece un visionado Bloodbath aunque solo sea por ver al maestro declamando. ¡Qué estilo! ¡Qué método! ¡Qué bigotito! ¡Qué túnica más chula! ¿Y lo mejor? Resulta rabiosamente gracioso en cada una de sus intervenciones. Pero es que nuestro hombre tenía la lección bien aprendida, solo hace falta disfrutarlo en la entretenida Matar o no matar, este es el problema (1973).

B: Los gags, las burlas, funcionan a un nivel aceptable.. Buena parte de culpa la tiene su estrella principal, Kenny Everett . Malogrado actor cómico, nacido en el Reino Unido, cuyo deseo de saltar a la gran pantalla se quedó en este mero intento. A pesar de ser, aun a día de hoy, muy querido por sus compatriotas, merced a su trabajo en diferentes series de televisión de los setenta. Como si de una maldición real pesase sobre esta cinta, tampoco prosperó el deseo de éxito por parte de su director y guionista: Ray Cameron, cineasta que nunca volvió a ver ningún otro de sus trabajo proyectado en salas de cine.

Pues bien, Bloodbath consigue hacer reír al espectador, aun siendo cierto que el nivel cómico no es muy descacharrante. Quitando las intervenciones de Price, existen algunas escenas más acertadas que otras, pero insisto en el buen nivel general. Cierto que algunos chistes se quedan un poco desangelados, precisamente aquellos que refieren a la cultura popular más moderna, aunque nada por lo que rasgarse las vestiduras. Ahora, si queréis salir de dudas bien merece una hora y media de vuestro tiempo. Sin embargo, no olvidemos que estamos ante una película de sin sentidos, abstenerse aquellos que solo entiendan la comedia en su faceta más coherente.

C: El diseño de producción ha sido bastante cuidado: decorados, banda sonora, vestuario e, incluso, efectos especiales. Se evidencia un presupuesto ajustado, pero dada su atmósfera de continuo sketch, se trata de algo que no debería molestar al espectador. Al revés, se respira un aire ochentero muy casposo que hará las delicias de los amantes de aquella época. En definitiva, Bloodbath posee unas características técnicas nada desdeñables. Ray Cameron se muestra solvente y bastante capaz a la hora de transmitir los momentos más hilarantes.

D: Una importante dosis de horror. A diferencia de otras parodias, se produce en Bloodbath un inquietante, extraño e inesperado giro durante su último tercio. Sin desvelaros ningún apunte argumental, incidir en esta agradecida vuelta de tuerca. La frágil seriedad con que se trata alguna escena escalofriante es digna de alabanza, puede que no sepamos si sus responsables están completamente de broma, pero cuando un baño comienza a sudar sangre algo malo está pasando, se produce una turbadora pérdida de control. Solo se trata de una franja de diez-quince minutos, pero todo adquiere una patina acongojante incapaz de dejar indiferente al público. Un lustre que demuestra mucho conocimiento del medio por parte de sus responsables y que aúpa a Bloodbath hasta la posición de “pequeña película de culto” por meritos propios.

Resumiendo, no os perdáis Bloodbath. Tendremos que pasar por el consabido peaje de los subtítulos, pero asistiremos a alguna actuación memorable (la de Price), unos chistes inofensivos pero graciosos, un ritmo dinámico que se ve potenciado por las pinceladas finales de horror – un horror 100% sobrenatural – y, a nivel global, un entretenimiento perfectamente digno que está a años luz de otras parodias actuales con mucho más público (¿Vampires Suck era una comedia?).

Lo mejor: Vincent Price y una interesante dosis de horror.

Lo peor: Algunas veces no casa bien el despelote tipo "Aterriza como puedas" y el flemático humor inglés.