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Spirit Camp

Mueve tus pompones al ritmo... y grita

Cuando una joven gótica, inteligente y rebelde, es obligada a ingresar en un campus de verano de cheerleaders como complemento a su rehabilitación, no tardará en enfrentarse al resto de sus compañeras de pompones y enemistarse con la líder de las animadoras.

Sin embargo, cuando las chicas empiezan a desaparecer una a una, deberán dejar sus diferencias y rencillas de lado para hacer frente al despiadado psycho-killer que las acosa.

Falditas plisadas, pompones, destetes varios, cheerleaders armadas hasta los dientes, y un asesino encapuchado, cuchillo en ristre, y empeñado en quitarle a las chiquillas uniformadas las ganas de saltar, bailar y vitorear.

Con semejante carta de presentación supongo que es inútil añadir nada más sobre Spirit Camp, un nuevo retroslasher de aromas ochenteros y bajísimo presupuesto dirigido por el norteamericano Kerry Meyer, y que ya ha pasado a engrosar la lista de estrenos directos al DVD en los USA.

Growth

Gusanos darwinianos

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  • Título original: Growth
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Gabriel Cowan
  • Guión: Gabriel Cowan
  • Intérpretes: Mircea Monroe, Christopher Shand, Brian Krause
  • Argumento: En la isla de Cuttyhunk, unos experimentos genéticos con parásitos cerca de 1989, tienen como resultado unas terribles consecuencias, cuyos ecos llegan a día de hoy.

59 |100

Estrellas: 3

Growth, es el abordaje más reciente al interesante subgénero de “los bichos” y la amenaza a la humanidad que estos representan. La fantasía oscura, desde recién comenzado el siglo XX, han gustado de plantearse que nos sucedería si una plaga vírica, insectoide ó en forma de gusano decidiría reclamar la posición que el hombre alcanzó después de millares de años de evolución, guerra y conquista. Bien como una infección de otro mundo (La Cosa , 1951-1982), como plagas terrestres sin control (Slugs, 1988 y Cuando ruge la marabunta, 1954) ó como bizarrismos inclasificables (Slither, 2006 y El terror llama a su puerta, 1986); el cine de de terror y ciencia ficción nos ha regalado obras de gran nivel, como las citadas, así como cintas de segunda fila. Una carrera, la de nuestros amigos “los bichos”, fácilmente equiparable a la de cualquier otro subgénero de nuestro cine favorito.

En este caso particular, y siendo benévolos, podemos encasillar a Growth como una producción que se queda en ese enorme limbo que hay entre las obras maestras y el cine basura. Es decir, estamos ante la clásica mezcla de elementos interesantes en un envoltorio que deja que desear en más aspectos de lo que nos gustaría. Para mi, el visionado de esta película ha sido otro pequeño viaje en el tiempo a los días del alquiler de cualquier entretenimiento terrorífico; digamos que a mediados de los noventa, donde los productos “directo a videoclub” tenían algo especial. Muchos intentaban, mediante la libertad que aporta mantenerse lejos de la pantalla grande, reflejar elementos novedosos e incluso desbarrar argumentalmente puesto que nadie esperaba nada de ellos. La productora Full Moon tiene una buena decena de intentos en este sentido, siendo muchos directamente escoria, pero este no es el caso que nos ocupa. Solo quería haceros participes de la etérea sensación que me ha transmitido Growth globalmente. De hecho creo que es algo positivo, al acercarme a una película humilde sin ningún tipo de expectativa he podido digerir mejor sus muchos fallos y disfrutar tanto de sus bondades, como de la extraña mezcolanza de ideas dispares. Porque si esperáis mucho en general y caviláis mucho sobre el último tercio de este film, creo que sufriréis un colapso nervioso. Así que con buen humor, vemos que gusanos reptan dentro de este cadáver.

Corre el año 1985 y la isla de Nueva Escocia llamada Cuttyhunk es un hervidero de científicos de todas las nacionalidades investigando el desarrollo de parásitos para el perfeccionamiento de la producción de perlas. El Dr. Mason Lane (Ian Patrick Williams) está a la cabeza de la investigación y parece que ha dado buenos frutos. Las ostras de la isla producen unas perlas de inusitada calidad y gran tamaño. Pero el Dr. Mason no quiere quedarse ahí, continúa sus experimentos genéticos con parásitos compatibles con el ser humano para proporcionarnos más fuerza, resistencia y salud en general. En propias palabras del doctor: “el siguiente paso de la evolución”. Sin embargo algo relacionado con los gusanos parasitarios parece descontrolarse en la presentación pública de los resultados y cientos de personas mueren en la isla; a la vez que el Dr. Mason desaparece misteriosamente. Afortunadamente, los parásitos son fuertemente dañados por la sal, con lo que el extenso cinturón de agua oceánica que rodea a la isla supone una prisión. 1989 concluye como un año fatídico para los habitantes de la región, que consiguen controlar la plaga a duras penas.

Veinte años después, Jamie, sobrina nieta de Lane, vuelve a Cuttyhunk para acondicionar y vender la vieja hacienda donde su madre y su tío abuelo vivían y realizaban sus experimentos. Apenas conserva recuerdos de su estancia en la isla, era muy pequeña cuando fue enviada al continente con su padre. Junto a su novio, su mejor amiga y su hermanastro; descubren que la isla sigue guardando algunos secretos mortales sobre los experimentos de su tío.

Lo primero que me sorprendió de Growth fue la introducción de los hechos acaecidos en la década de los ochenta dentro de los títulos de crédito a una velocidad y nivel de compresión que no veía en mucho tiempo. La idea me pareció genial, resumir visceral y visualmente la típica “paja” argumental introductoria. Cuantas primeras mitades soporíferas nos ahorraríamos en el cine de serie B. El único problema, en este caso concreto, es que la presentación de los hechos pasados es bastante caótica y sobresaturada. Además, durante la primera media hora de Growth se vuelve una y otra vez a las circunstancias que hundieron la isla en la gran crisis de 1989. Es como si los responsables del film creyesen que habían proporcionado demasiada información en el arranque y se contengan para pisar el acelerador narrativo de la película. Lo que podemos llamar un “quiero-y-no-puedo”, denominación que se extiende finalmente a todo el metraje.

Growth no cuenta con un presupuesto holgado, en concreto es el esfuerzo casi personal del joven director Gabriel Cowan. De hecho, y observad si el buen hombre estaba comprometido con este proyecto, ejerce también de guionista y productor. Este director tiene una carrera bastante cortita e insulsa. Dentro del terror (ó más bien thriller) alguno quizás conozcáis su única obra, aparte de la que hoy reseñamos: “The breathing room”. Una cinta con cierto toque “Saw” pero lastrada en exceso por sus escasos medios y un plantel de actores de segunda. Esto último es aplicable también, aunque en menor medida, a Growth. Cowan intenta dar lo mejor de si mismo, pero no estamos ante un cineasta destacado, ni siquiera ante un niño rico (que quieras que no, alguna mala película se salva de la quema por valores de producción altos. Un, dos, tres, responda otra vez: Avatar); por lo que volvemos de nuevo a esa sensación de DVD directo para alquiler. Estas carencias alcanzan su cenit en unas escenas de acción que, directamente, resultan patéticas por su planificación y realización. Desde luego no estamos ante el proyecto de un buen director ó narrador.

Entonces, ¿qué salva de la quema y tortura inquisitorial a esta película?

No puedo decir que sean los actores. Caras conocidas de series de televisión norteamericanas, como el actor Brian Krause conocido por su papel de angelito en la “girl’s serie” Embrujadas. Estos actores no son capaces de controlar a sus personajes, recayendo todo el peso del film en gente muy joven y acostumbrada a trabajar rápido. Tampoco diría que están horribles, pero ninguno transmite credibilidad suficiente.

¿El ritmo narrativo ó el guión? Durante las dos primeras partes resulta dosificado y remolón pero consigue atrapar nuestra curiosidad malsana, todo sea por comprobar que final aguarda a los protagonistas y sus gusanos. Sin embargo, cuando en la fase final se empiezan a enlazar las diferentes piezas del puzzle, unas piezas que el guión nos brinda demasiado desordenadamente, todo se viene un poco abajo por la pobre edición de las escenas, fallos arguméntales, los continuos saltos de la acción y, por supuesto, un final que no impactará a nadie. Y si la técnica tampoco es brillante (una fotografía mediocre, una banda sonora tirando a insustancial, un trabajo de cámara facilón, etc, etc) parece que nos quedamos sin argumentos para aprobar Growth.

Pero es que si que tiene algo que la hace reflotar. Un par de cosas tan solo, con las que ese saborcillo “noventero” se hace realmente disfrutable: Las citadas piezas del puzzle son tan descacharrantes como una película de la Full Moon. Tenemos doctores locos, gusanos escurridizos, humanos mutantes, conspiraciones, horror teen, amenazas genéticas para la humanidad y más incógnitas todavía. Todo ello mezclado tan burdamente y con tan poca elegancia; que para el espectador curtido resulta una mezcla simpática.
Otro elemento que refuerza esta simpatía son los efectos especiales. Mucho efecto digital con algo de sirope de fresa, pero muy bien creado e insertado con la imagen real del film. Veanse los gusanos que usan cualquier pequeño orificio para infectar a un humano y transformarlo en un ¿vampiro zombie con superpoderes?, son considerablemente asquerosos y poseen un movimiento muy natural y fluido (¡Más que los actores de carne y hueso!). Para mi gusto supera en el aspecto fantástico a la reciente The Thaw, no así en la narrativa, que sin ser una maravilla en The Thaw, le da mil vueltas a esta cinta estadounidense. Pero es un poco injusto compararlas, puesto que usando una premisa con muchos nexos en común (la plaga que amenaza la humanidad) se podría decir que ambas son antitéticas.

En resumen, película para ver sin ninguna pretensión y con cierta dosis de alegría. La compañía de amigos ó amigas será bienvenida para apoyar los chascarrillos a los que Growth da pie (“los gusanos, los gusanos, si más bien parecen…”). Es más, el epilogo que transcurre en Korea termina de restar cualquier intento de seriedad por parte de Gabriel Cowan. No os desesperéis a medida que la vayáis visionando, no sirve de nada darle vueltas a la cabeza al argumento, tiene muchos fallos (sangrantes las ideas y venidas de la población local de la isla) y mejor entrar en el juego “pulp” que luchar contra el.

Os recomiendo que visitéis la página oficial para ver el final extra de la película; otra de las buenas ideas de un cineasta que aun no ha encontrado la forma de superar sus propias debilidades e incidir en sus virtudes.

Lo mejor: La descacharrante mezcla de conceptos terroríficos, así como el gran diseño de los bichos y los FX

Lo peor: La narrativa primitiva y tosca, los actores mediocres y unas escenas de acción de vergüenza ajena

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Growth” en VOSE.

Scare Zone

Nadie podrá oir tus gritos... si ellos también están gritando

Scare Zone es el orgullo de Oliver. Quizás sea una más de las muchísimas Casas del Terror de Halloween, pero Oliver siempre ha puesto todo su corazón y su alma en ella. La atracción reabre sus puertas únicamente por tres días, y Oliver ha reunido a sus viejos empleados para el evento, incluída su ex-novia Spider, y Claire, la enigmática princesa gótica. También se unen al equipo nuevas incorporaciones, como el joven Darryl, quien rápidamente se siente sexualmente atraido por Claire.
Todos juntos deberán unir sus fuerzas para hacer frente a algo o alguien que está sembrando el terror en el interior de Scare Zone.

Dirigida y escrita por Jon Binkowski, Scare Zone se ha paseado por un gran número de festivales especializados en los que su combinación de slasher y comedia, parece haber logrado un buen número de adeptos (a tenor de los premios recibidos).

Scare Zone se ha estrenado directamente en el mercado DVD USA. Espero que pronto tengamos la oportunidad de disfrutarla (se me antoja un divertimento válido para una doble sesión de Halloween… ya veremos).

Deadfall Trail

Un survival en toda regla

Roze (así… a secas) escribe, dirige y produce Deadfall Trail, survival independiente que cuenta la historia de John, Julian y Paul, tres aventureros dispuestos a iniciar un viaje de supervivencia de tres semanas de duración (y experimentar, de paso, con los efectos alucinógenos del peyote).

Tan sólo cuentan con un cuchillo, una botella de agua, y una bolsa de viaje para cada uno. Tras la primera semana de aventura, un giro inesperado de los acontecimientos les llevará a enfrentarse con los más oscuros rincones de su moralidad y su mortalidad. Luchando contra los elementos y contra ellos mismos, el verdadero desafío consistirá en sobrevivir.

Todo apunta a un survival pura sangre, y un servidor, fanático declarado del género, y a la espera del Blood River de Adam Mason (director de la magnífica Broken), ya le tiene echado un ojo a Deadfall Trail.

The Collector

Que empiece la cacería...

The Collector

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  • Título original: The Collector
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Marcus Dunstan
  • Guión: Marcus Dunstan/Patrick Melton
  • Intérpretes: Josh Stewart, Michael Reilly Burke, Madeline Zima
  • Argumento: Arkin roba una joya muy valiosa en casa de la familia para la que está haciendo un trabajo de cerrajería. Al llegar a la mansión, descubre que la familia ha sido secuestrada por un enmascarado y que la casa se ha convertido en una trampa mortal.

75 |100

Estrellas: 4

“De los escritores de Saw 4, 5 y 6 nos llega la nueva sensación: The collector” Uyuyuyuyuy! La premisa a la hora de enfrentarse a esta película no era buena. Ya estamos escarmentados de bodrios avalados por “de los guionistas de…”,“De los productores de …” y “De los chicos que aparecen en un segundo en una sola toma de…”, aun así dejé mis prejuicios a un lado (también porque sigo viendo todas las partes de Saw…) y comencé a ver The Collector tranquilamente… y la cosa no pudo ir mejor.

Comenzamos con los créditos iniciales, me empiezan a recordar a Seven, la música me resulta familiar (claro, claro, corre a cargo de Jerome Dillon, ex Nine Inch nails). Las imágenes son interesantes, chicos, chicas, ésto promete.
La accción comienza rápidamente: una caja sospechosa, un grito y lo que está por venir.
Nos ponemos en situación y encontramos a Arkin, ex convicto y amante de su familia, por la que lo daría todo. La situación parece perfecta, la familia adinerada no está. Arkin tiene toda la casa para él solo, es un experto cerrajero y tiene una caja de seguridad a su merced, pero en realidad no está solo…
Primera escena salvaje, el marido apaleado frente a Arkin, imagen del coleccionista, ahora la trama cambia, se trata de no ser cazado.

La película es una perfecta mezcla de suspense máximo y torture-porn, aderezado con trampas.
La diferencia entre The collector y la saga Saw es que en Saw las trampas estaban diseñadas para probar la voluntad de los “jugadores”, mientras que en The collector, las trampas están diseñadas para cazar. Las trampas están preparadas para matar, que es para lo que, en definitiva, están hechas las trampas en la realidad.
La casa entera es una sucesión de trampas construidas con elementos cotidianos y pensadas desde el punto de vista del humano que quiere cazar al animal.

El gore es notable y preciso, es real y es feo, muy feo. The collector es lo que yo llamo “película limón” (cada vez que se producía una muerte, yo arrugaba la cara y apretaba los dientes, como lo hago cuando como un limón).
La principal baza de The collector es la tensión. La película respira y suda tensión, el suspense no da tregua. Los movimientos de la cámara ayudan a acrecentar esa sensación de desasosiego y la experiencia es frenética.

El coleccionista tiene carisma y su atuendo responde perfectamente a las normas del slasher, pero en este caso, la película se acerca más al torure-pon que al mero slasher.
Las víctimas están estereotipadas, pero es lo lógico en este tipo de propuestas.

A simple vista, la película, dentro de su género debería haber obtenido una puntación más alta, pero la realidad es que la trama queda coja, y esa cojera te arrastra, lentamente, a hacerte una serie de preguntas sin respuesta.
Sólo se sabe que el coleccionista colecciona personas porque una de sus víctimas, ”la carnaza”, lo menciona.
¿Por qué esta víctima se autoproclama carnaza? Sin respuesta.
¿Cuáles son las características de selección del coleccionista? Sin respuesta.
¿Pudo el coleccionista armar él solo todas las trampas en unas pocas horas? Sin respuesta.
¿Cuál es el significado real de la caja? Sin respuesta.
Demasiadas preguntas sin respuesta para una película que podría haber sido más que notable si la hubieran meditado un poco más.
Está claro que el Sr. Dusntan y el Sr. Melton destacaron (y destacan) en la elaboración de trampas y torturas crueles, pero se olvidan un poco de explicar el porqué y el cómo.

Aún así, The collector es altamente recomendable, una experiencia angustiosa que no aburre ni un solo segundo.
El inicio de una nueva saga basada en The collector, para mí, es un hecho (aunque creo que será mucho menos existosa que Saw). Al menos, yo espero una segunda parte que revele la realidad de los temas pendientes de este film.

Lo mejor: La sensación continua de suspense y lo bien tratado que está el gore.

Lo peor: Deja demasiadas dudas.

Vamp. Girl vs Frankenstein Girl

Esperando la última orgía sangrienta de Yoshihiro Nishimura

Hacía demasiado tiempo que no traíamos a escena Vampire Girl vs. Frankenstein Girl, la penúltima locura nipona auspiciada por dos auténticos monstruos del fun-splatter como son Naoyuki Tomomatsu, director de Stacy y Zombie Self-Defense Force; y Yoshihiro Nishimura, reputado creador de efectos visuales que debutó en la dirección con Tokyo Gore Police.

Vampire Girl vs. Frankenstein Girl cuenta la historia de Mizushima, un joven estudiante que aceptará el bombón que le ha regalado Monami, una compañera de clase. Ella es una vampira y quiere hacerlo suyo para siempre, pero Keiko, antigua pretendiente de Mizushima, no estará dispuesta a dejarlo escapar.

Su estreno en el marcado DVD del Reino Unido está previsto para el próximo 15 de marzo. Vampire Girl vs. Frankenstein Girl es, sin duda alguna, una de las locuras más esperadas del año; así que tan sólo os queda posicionaros: ¿con quién os quedais? ¿con la colmillos o con la tornillos? Os dejo con el trailer y algunas imágenes.

Ver también:
The Machine Girl.
Samurai Princess.

Banshee

No escuches el canto de las sirenas

Banshee es una película independiente, dirigida por Colin Theys, con fecha de producción del 2008, que finalmente conocerá su estreno en el mercado DVD USA a partir del próximo 23 de Marzo y de la mano de Synthetic Cinema International.

Banshee cuenta la historia de un grupo de jóvenes amigos que, durante una acampada, son atacados brutalmente por una mitológica criatura (de orígen irlandés) que tiene la habilidad de provocar alucinaciones a través del sonido de su voz. Los pocos supervivientes se refugiarán en una granja abandonada e idearán un plan para liquidar a la bestia y salir con vida de la pesadilla en la que se han visto envueltos.

El trailer me ha encantado. Pese a que la falta de presupuesto se evidencia en más de una ocasión, tanto el diseño del monstruo como el sentido del humor que parece desprender la propuesta, me hacen albergar esperanzas ante el inminente estreno de Banshee. A ver si hay suerte y llega pronto por estos lares…
Por cierto, creo que en un momento dado se especuló con la posibilidad de que Banshee formará parte del cartel del After Dark Horrorfest de este año. Finalmente no fue así.

Red Hill

Un neowestern Australiano sobre venganzas sangrientas

Desde Australia, dirigida y escrita por Patrick Hughes, y protagonizada por Ryan Kwanten (conocido por interpretar al hermano de Anna Paquin en True Blood), nos llega Red Hill, un thriller de venganza que cuenta la historia de Shane Cooper, un joven oficial de policia que llega a la pequeña localidad de Red Hill acompañado de su mujer embarazada y dispuesto a empezar una nueva vida junto a su familia. Pero cuando llegan noticias de una fuga en prisión, los agentes locales caen presas del pánico y el primer día de Shane se vuelve una auténtica pesadilla.

La causa de todo ello es Jimmy Conway, un peligrosísimo convicto que tras pasar gran parte de su vida entre rejas, ahora busca venganza. En mitad de un auténtico baño de sangre, Shane tomará la decisión de tomarse la justicia por su mano con el único objetivo de sobrevivir.

Red Hill se ha presentado en el actual European Film Market de Berlín y, por lo visto, ya ha despertado el interés de distribuidores británicos, alemanes y también españoles.