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The Shrine

Cultos satánicos en Polonia

The Shrine

The Shrine Jon Knautz, director de la divertida Jack Brooks: Monster Slayer ya tiene casi a punto su nuevo proyecto: The Shrine.

Tras la misteriosa desaparición de unos jóvenes excursionistas norteamericanos, un grupo de reporteros investigan su desaparición en un lejano poblado de Polonia llamado Alwaina. Tras las primeras pesquisas descubrirán que Alwaina esconde un perturbador pasado de cultos diabólicos cuyas actividades incluyen sacrificios humanos.

Pese a estar ambientada en Polonia, The Shrine se ha rodado en Canadá, tierra natal del director. Su estreno está previsto para principios del 2010.
Ni la historia ni el trailer de The Shrine acaban de convencerme. Sin embargo me gustó Jack Brooks: Monster Slayer, así que espero tener la oportunidad de ver el nuevo trabajo de Jon Knautz.

Plan 9

El remake de la peor película de la historia

Plan 9 En 1959 Ed Wood (al que muchos conocimos gracias a la genial película dirigida por Tim Burton en 1994) dirigió Plan 9 From Outer Space, la delirante historia de unos alienígenas reanimando muertos en aras a lograr la consquista del planeta Tierra.

Plan 9 From Outer Space ha pasado a la posteridad con la etiqueta de la peor película de la historia del cine, y también supuso la última aparición en una pantalla de cine del mítico Bega Lugosi.

En el 50 aniversario de su estreno, el director John Johnson prepara un remake de la película de Ed Wood. Su título será Plan 9, y según el propio director está concebida como una película de ciencia-ficción y terror seria, respetando el legado de Ed Wood, pero sin necesidad de caer en la parodia.

De momento el prematuro teaser de Plan 9 nos presenta una película de zombis al uso, cuyo parecido con el original de Wood es pura coincidencia. Veremos cómo acaba todo esto...

PD: por supuesto el poster que acompaña al post pertenece al Plan 9 From Outer Space de Ed Wood. Todavía no he encontrado imágenes del remake.

Bounty

Cazarecompensas muy duros... en serios apuros

Bounty

Bounty poster Tres rudos cazarecompensas persiguen a un fugitivo de la ley. Sus pasos son seguidos de cerca por un equipo de televisión que está rodando un documental. Durante su misión darán con algo para lo que no están preparados. Sobrevivir será ahora su principal misión.

Este es, a grandes rasgos, el argumento de Bounty, película independiente dirigida por Kevin Kargas que promete una vigorosa miscelánea de cine de acción (las imágenes del trailer me recordaron al Domino de Tony Scott) y horror; todo ello servido con el ya habitual estilo semi-documental conocido por todos.

Bounty conocerá un reducido estreno en salas de cine USA a partir del próximo 16 de septiembre.

Transylmania

No sólo de terror vive el hombre...

Transylmania

Transylmania poster No es la primera vez que una spoof-movie tiene en su punto de mira el género terrorífico. En realidad, una de las más exitosas sagas de películas que parodian otras películas (algo parecido sería la definición de una spoof-movie) ha sido la de Scary Movie.

Ahora nos llega Transylmania, escrita y dirigida a cuatro manos por David y Scott Hillenbrand, una parodia del género vampírico que nos traslada hasta un centenario castillo de Transilvania, cuyo interior alberga la singular Universidad de Ravdan. Profesores vestidos de cuero negro, un gigante decano, aprender a esgrimir un crucijifo con soltura y alegres vampiresas en top-less, son algunas de las peculiaridades de esta universidad que amenaza con matarnos... de risa.

Soy fan declarado de Agárralo como puedas, Top Secret, Aterriza como Puedas e incluso me reí con algunas secuencias de Hot Shots. Sin embargo me echo a temblar cuando escucho mencionar engendros del calibre de Epic Movie, Casi 300 o las secuelas de Scary Movie.
Quizás peco de pesimista, pero el trailer de Transylmania me recuerda más a estas últimas. Aún así habrá que darle un voto de confianza... o no.

Train

Un Hostel sobre raíles

Train

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  • Título original: Train
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Gideon Raff
  • Guión: Gideon Raff
  • Intérpretes: Thora Birch, Derek Magyar, Gloria Votsis
  • Argumento: Un equipo universitario de lucha libre se sube a un misterioso tren para llegar a tiempo a su próximo compromiso deportivo. El horror no tardará en cebarse sobre todos los componentes del equipo.

42 |100

Estrellas: 3

Train

Voy a iniciar la reseña de Train de una forma que jamás debería hacerse: destripando una de sus escenas. Quién crea que esta es la peor manera posible de encarar una reseña (… tendrá toda la razón) y desee abandonar el barco, este es el momento.

Para los que hayáis decidido darme una oportunidad, advertiros que la escena en cuestión no desvela grandes sorpresas de la trama ni os impedirá disfrutar (o no) de la película en toda su extensión. No se trata de una escena crucial, pero sí sintomática de lo que nos espera tras este Train con destino a ningún lugar.

Un par de jovencitas norteamericanas se suben a un extraño tren en el que los pasajes no se pueden adquirir en taquilla, y son acompañadas hasta sus estancias por un par de indeseables, libinidosos, sucios y apestosos europeos del este que ejercen de mozos de vagón (podrían pasar por primos hermanos del autoestopista de La Matanza de Texas, de Tobe Hooper). Una vez instaladas las chicas, los mozos les piden sus pasaportes; no para comprobar que estén en regla, sino para quedárselos, para apropiarse de ellos, con la excusa de que el tren está infestado de ladrones y los pasaportes estarán más seguros en sus manos.
Las chicas les entregan sus pasaportes… (sic).

Así es, execrables tipejos de la Europa del Este (para el cine de terror USA contemporáneo, viajar a la Europa del Este es algo similar a pasar las vacaciones en algún país Sudamericano… muerte agónica y dolorosa), y estúpidos jovenzuelos norteamericanos dispuestos siempre a facilitarles la tarea a sus asesinos cayendo en todas las trampas que encuentran a su paso y poniendo sus vidas en peligro con una facilidad pasmosa.

Eso es, en esencia, lo que nos depara Train, película escrita y dirigida por Gideon Raff, anunciada en principio como un remake de El Tren del Terror (Terror Train, 1980), popular slasher protagonizado por Jamie Lee Curtis, y con el que, finalmente, guarda muy poca relación (apenas el hecho de que la acción transcurra en el interior de un tren).

Por supuesto, los malos malísimos de Europa del Este, y los buenos pero idiotas de Norteamérica, interactúan. Se relacionan. ¿Cómo? Gideon Raff no tiene ningún reparo (en absoluto) en fabricar un ente clónico de Hostel (Eli Roth, 2006), situarlo en el interior de un tren para intentar disimular su procedencia (con muy poco éxito), y lanzarlo a toda velocidad por las vías del torture-porn con la esperanza de que no acabe descarrilando.

Train cuenta la historia de un equipo universitario de lucha libre que se encuentra de gira por Europa del Este y pierde el tren que les ha de llevar a su próxima competición. Otro misterioso tren, cuyos billetes no se compran en la taquilla, parece ser la respuesta a sus plegarias. El trayecto se convertirá en una pesadilla.

A grandes rasgos (y sin voluntad, por mi parte, de ir más allá en el tiempo y rescatar pretéritos referentes en los que, seguro, se basaron los actuales popes del subgénero), el torture-porn nació con Saw (2004), creció con Hostel (sí, me gustó Hostel), y se agotó con las sucesivas secuelas de ambas. A la espera de que algún título de los que está por llegar suponga una necesaria renovación en el subgénero (quizás la japonesa Grotesque), Train vuelve a ofrecernos, exactamente, más de lo mismo: una sucesión de secuencias de torturas, sadismo y crueldad practicadas sobre personas indefensas. No vayáis a pensar que el tema me produce ningún tipo de repulsa moral, ni nada por el estilo. El torture porn está ahí para saciar el hambre vouyerística de todos aquellos que lo deseen (yo lo sacié, en buena parte, con Hostel); y en este sentido, y siempre que siga disfrutando de un público fiel y adicto, bendito sea el torture porn.

Sin embargo no puedo evitar la tentación de creer que el subgénero está herido de muerte. Y Train no hace más que corroborar mis sospechas.
El ejercicio al que nos empuja la película de fulanito tiene un planteamiento muy sencillo: ¿si a Train le quitamos a todas las secuencias de torture porn, qué nos queda? Por supuesto el planteamiento tiene trampa. Arrebatarle a Train el torture porn sería, a todas luces, injusto. Algo así como despojar a Michael Myers de su cuchillo y su máscara en el nuevo Halloween de Rob Zombie.
Pero en el caso de que lleváramos a cabo tamaña injusticia ¿qué nos quedaría realmente? Una galería de personajes que vuelven a poner de manifiesto la detestable y panfletaria dicotomía por la que todo lo ajeno o foráneo a las barras y estrellas norteamericanas apesta a retraso, podredumbre y maldad; una inverosímil y ridícula trama a modo de coartada, un guión repleto de incongruencias (sobre todo en su parte final… ¿qué demonios hace ese mastodonte empujando el vagón?), la inofensiva elección de un tren como escenario de la acción (todo lo que vemos en Train podría haber sucedido perfectamente en un avión, en un barco, en mi comunidad de vecinos o, porqué no, en un hostal…), la apatía general de todos los actores (en especial una Tora Birch que parece estar maldiciendo su propia suerte por pasar de musa indie a protagonista de un “subproducto” de terror), y, lo peor de todo, la incapacidad por parte de Gideon Raff de crear un clima y una tensión lo suficientemente sórdidas y malsanas cómo para lograr que Train levantara definitivamente el vuelo más allá de sus explícitas secuencias de torture porn.

Train es torture porn. A imagen y semejanza de productos de similar factura. Víctimas indefensas, sangre, vísceras, y utensilios de toda clase utilizados a modo de material quirúrgico. No hay nada más… ni nada menos. Los amantes del torture porn y el gore quizás sabrán agradecer el esfuerzo. Personalmente tuve la impresión de que el trayecto de este Train no iba, en ningún momento, más allá de Hostel.

Lo mejor: el gore.

Lo peor: el guión y los actores.

El Coleccionista de Fetos

El amigo Bob Rock nos trae un nuevo y terrorífico relato que él mismo define cómo "inconexo, extraño, onírico, absurdo y patético".

No os perdáis El Coleccionista de Fetos, una perturbadora historia envuelta en el aroma del formol y que esconde una gran sorpresa final.

Gracias Bob.

Sea of Dust

Homenaje al cine de la Hammer y Mario Bava

Sea of dust

Scott Bunt escribe y dirige la producción independiente Sea of Dust, a simple vista una auténtica rareza en el actual panorama del cine de terror.
Sea of Dust se presenta como un homenaje al cine de terror de los años 60, heredando el estilo visual de las producciones de la Hammer británica y del gran maestro italiano Mario Bava.

Sea of Dust cuenta la historia del maníaco Prester John, quién pretende recuperar su viejo reino de terror sacrificando, con ayuda de su fiel discípula, a un buen número de hermosas mujeres. En un pequeño pueblo asediado por el mal, tan sólo unos pocos reunirán la fuerza suficiente para enfrentarse a Prester John.

Otro de los grandes alicientes con los que cuenta Sea of Dust es su elenco de actores, entre los cuáles destacan los nombres de Tom Savini, un mago de los efectos visuales recordado por sus trabajos en Viernes 13, Maniac, Zombi o La Matanza de Texas 2; y la célebre y veterana actriz Ingrid Pitt (The Vampire Lovers), habitual en las producciones de la Hammer.

Una extravagancia, para los tiempos que corren, que se me antoja de lo más apetecible.

The Last Resort

Una fiesta de chicas de lo más aburrida

The Last Resort

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  • Título original: The Last Resort
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Brandon Nutt
  • Guión: Nathaniel Bozen
  • Intérpretes: America Olivo, Paulie Rojas, Marissa Tait
  • Argumento: Cuatro chicas norteamericanas acuden a un complejo turístico en México para celebrar la despedida de solteros de una de ellas. Durante una excursión son abandonadas en pleno desierto.

19 |100

Estrellas: 1

The Last Resort

A medida que se consumían los minutos de The Last Resort empecé a tener la sensación de encontrarme ante un auténtico manual sobre cómo hacer las cosas de la peor forma posible.

Cuatro hermosas chicas acuden a un complejo hotelero en México para celebrar la despedida de soltero de una de ellas. La noche transcurre entre cantidades importantes de alcohol y flirteos inocentes con el personal masculino hospedado en el hotel.

Una de las chicas (America Olivo) conoce a un turista norteamericano y se encierran en la habitación del hotel para pasar una noche de sexo salvaje y lujurioso (pero que nadie se anime más de la cuenta… lo de “sexo salvaje y lujurioso” es producto, únicamente, de mi imaginación y mi “admiración” por America Olivo. The Last Resort no muestra nada en este sentido –ni en muchos otros-).

A la mañana siguiente, las tres amigas restantes son asaltadas por unos falsos guías turísticos y abandonadas a su suerte en mitad del desierto. El destino las llevará a un nuevo complejo turístico, anteriormente habitado por una secta que abogaba por la libertad extrema de las pasiones humanas, y que en la actualidad –por desgracia- se encuentra maldito.

¿Qué queréis que os diga? De nuevo supongo que mucho me tacharéis de inocente, de crédulo, o directamente de estúpido por dejarme llevar por el póster de una película que muestra a una atractiva rubia en bikini sujetando un enorme cuchillo (demasiado viejo para caer en la trampa). Quizás de ser demasiado impulsivo a la hora de depositar mis esperanzas en un proyecto que ofrecía, potencialmente, una serie de alicientes y expectativas que, en efecto, nunca se ven cumplidas. O dicho con otras palabras ¿quién no se apuntaba de antemano a una película que, aparentemente (y sólo aparentemente), ofrecía chicas guapas, sexo, escenarios exóticos e importantes dosis de sangre y violencia? Yo he sido fiel a este tipo de premisas durante toda mi vida… y seguiré siéndolo, por más que tropiece, una y otra vez, con películas del calibre de The Last Resort.

Efectivamente The Last Resort tiene chicas guapas (una de ellas, la espectacular America Olivo, a la que pronto veremos en Bitch Slip), tiene sexo (ejem...), la imponente presencia del desierto, y también sangre y violencia. Lamentablemente todo está planteado de una forma tan blanda, tan aséptica, tan desfallecida; que The Last Resort queda condenada, irremediablemente, al fracaso.

Sobre el trabajo de las chicas protagonistas no pienso abrir la boca. Hacen lo que pueden con lo que tienen (que no es mucho) y, al fin y al cabo, su sola presencia fue lo único que me mantuvo despierto a altas horas de la madrugada (maldito calor y maldito insomnio).
En cuanto a los dos jóvenes turistas masculinos que acompañan a America Olivo en su aventura, la cosa es distinta. Sé que estamos ante una película de terror de bajo presupuesto, pero… ¿tan complicado resulta encontrar a un par de actores jóvenes cuya aparición en escena no te haga pensar en improperios, insultos y blasfemias que atenten contra su propia dignidad como personas? Son malos, realmente malos. Aunque tampoco son, ni de lejos, el peor de los problemas de The Last Resort.

The Last Resort es una pésima película. Un guión de pena, diálogos desastrosos (atención a la vieja vidente que habla en castellano –en el original- y a la intervención de uno de los chicos turistas, que traduce sus palabras cómo le da la real gana…), una puesta en escena torpe y sin garra, un nulo contenido sexual (el personaje de America Olivo, tras lo que se adivina una noche entregada al sexo sudoroso y sin pudor, se levanta de la cama de su amante tapada hasta las cejas con una sábana… muy natural), y un tercio final de película, supuestamente el más sangriento, violento y terrorífico, que tan sólo logró arrancarme algún que otro bostezo y el deseo de que la cosa acabara cuanto antes.
Decepción… una más.

Lo mejor: la presencia de America Olivo.

Lo peor: que lo más destacado sea la presencia de America Olivo