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Spike

Un cuento de hadas terrorífico

El estadounidense Robert Beaucage dirige Spike, un cuento de hadas de medianoche en el que una bella joven debe escapar y rescatar a sus amigos de las manos de una terrorífica criatura que la idolatra, y desea, por todos los medios, conservarla a su lado.

Las primeras críticas apuntan a una excelente muestra de horror psicológico que mezcla las texturas de David Lynch con la herencia literaria de los Hermanos Grimm (casi nada...).

Veremos.

Infestation

Una plaga de insectos de lo más recomendable

Infestation

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  • Título original: Infestation
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Kyle Rankin
  • Guión: Kyle Rankin
  • Intérpretes: Chris Marquette, Diane Gaeta, Deborah Geffner
  • Argumento: Cooper despierta envuelto en un capullo de seda. Junto a unos cuanto supervivientes deberán hacer frente a una terrible plaga de monstruosos insectos.

69 |100

Estrellas: 4

Infestation

Apenas cinco minutos de metraje (suficientes para facilitarnos una escueta carta de presentación del protagonista) ¡¡¡y empieza la acción!!!

Infestation, película independiente escrita y dirigida por Kyle Rankin, se suma así a la moda imperante de no facilitar ninguna información concluyente sobre las razones que nos conducen hasta el leit motiv de su trama: una delirante (y divertida) invasión de bichos mutantes que desprende un delicioso aroma a las lejanas y añoradas monster B-movies de los cincuenta (Them, Tarántula… con permiso de revisitaciones más actuales como la estupenda Arac Attack, 2002).

Cooper es un teleoperador con muy poco apego al trabajo. A punto de ser despedido por enésima vez, Cooper despierta en la oficina débil y envuelto en una especie de fina tela de seda. La ciudad (y quién sabe si el mundo entero…) ha sido tomado por unos insectos gigantes con aspecto de cucarachas. Nuestro héroe, junto a un reducido grupo de supervivientes, deberá hacer frente a la amenaza.

Siguiendo el ejemplo de Infestation, no me andaré por las ramas: la película de Kyle Rankin es una auténtica delicia. En una reciente entrevista, el director norteamericano declaró que su única intención al afrontar un proyecto como Infestation era la de crear una película de monstruos, al estilo de la vieja escuela, y que resultara lo más fresca, divertida y “cool” que fuera posible… Os puedo asegurar que, en buena parte, ha logrado su objetivo.

Infestation es una inteligente combinación de acción, horror (en menor medida), humor (en mayor medida), y nostalgia. Todo ello ejecutado bajo los estrictos límites impuestos por una producción de bajo costo, pero con un resultado final que destaca muy por encima de sus restricciones presupuestarias.

La historia es harto sencilla y abarca a un reducido número de supervivientes luchando por salir con vida del contratiempo que les ha supuesto encontrarse en mitad de una invasión de monstruos-insectos.

A partir de aquí, todos en Infestation tienen su parcela de protagonismo. Por supuesto los monstruos, una suerte de enormes cucarachas mutantes que son una mezcla de efectos CGI y fabricación artesanal, quedando el resultado final más cercano al cartón-piedra que a la última revolución en creación digital. Y esto último no es, ni mucho menos, una recriminación. Todo lo contrario. El diseño de los monstruos es magnífico, y su aire retro encaja a la perfección con ese homenaje a las viejas monster-movies de los 50 que señalaba al principio de esta reseña. Salvando las distancias, es algo similar a lo que hizo recientemente Frank Darabont en su espectacular adaptación de La Niebla, de Stephen King; y está en las antípodas de los desastrosos mutantes del Soy Leyenda, de Francis Lawrence.

Las secuencias de acción en las que participan los monstruos, sin llegar en ningún momento a ser espectaculares, sí mantienen un acertado ritmo y ofrecen suficientes alicientes como para no desmerecer al resto de la propuesta.
Una especial mención a los impresionantes bichos-humanos, una deforme criatura que nace a consecuencia de la picadura del bicho sobre un humano y que mezcla “lo mejor” de ambas razas en un único organismo. El bicho-humano supone la nota más terrorífica de Infestation, además de traernos ecos –de nuevo salvando las enormes distancias- de esa obra maestra que es La Cosa, de John Carpenter (The Thing, 1982).

Por otro lado los supervivientes, en cuya descripción individual y lazos que se establecen entre los mismos, Kyle Ranking fundamenta gran parte de la fuerza de Infestation.

Pese a que al sobrevolar por las distintas personalidades que se dan cita en Infestation uno pueda pensar que la totalidad de los personajes de la película no hacen más que responder a gastados clichés y arquetipos incapaces de despertar el menor interés (la chica guapa pero estúpida, la chica menos guapa pero mucho más inteligente, el forzudo de buen corazón…), a poco que nos esforcemos un poquito en darles una oportunidad a cada uno de ellos, seremos recompensados con divertidísimos instantes que van desde las ansias de sexo de una de las chicas (cómo único medio a su alcance para sobrellevar el miedo) hasta un severo padre eternamente decepcionado por la actitud de su despreocupado hijo.

A destacar el trabajo del actor Christopher Marquette, quién tiene a su cargo uno de esos papeles (Cooper) susceptibles de convertirse en una auténtica carga difícil de soportar para el espectador (suyas son el 90% de las frases ocurrentes del guión de Infestation), pero que finalmente supera el trance con una naturalidad pasmosa, dibujando a un personaje que no solamente se esfuerza por parecer gracioso, sino que, en muchas ocasiones, acaba siéndolo.

Infestation es un sencillo pero ineludible ejercicio de diversión Serie B plagado de acción, humor, personajes entrañables y monstruos añejos. Cine de doble sesión de un viernes noche, acompañada de palomitas, un “refresco de cola” (un eufemismo para evitar hacerle publicidad a coca-cola… soy adicto), y buena compañía. Bienvenida sea la plaga…

Lo mejor: la sencillez de la propuesta, en este caso, juega a su favor. Simple entretenimiento de serie B con magníficos monstruos y divertidos protagonistas. Nada más… y nada menos.

Lo peor: quizás su falta de pretensiones acabe jugando en su contra. Para algún aficionado puede resultar “demasiado” simple.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Infestation" en VOSE.

Bloody Mirrors (4)

Una cita con Bloody Mirrors

Como ya sabéis Bloody Mirrors, la última producción de los amigos de Vicent Films, con Sergio Morcillo a la cabeza, y basado en un relato de Antonio Reverte (alma máter de Terrorynadamás) participará en el concurso de cortometrajes del inminente Festival de Sitges.

Pues bien, la fecha final de la cita ya está confirmada: Sergio y los suyos estarán presentes en el edificio Miramar de Sitges (Brigadoon) el próximo 4 de Octubre a las 20:00.

Así que todos los que deseéis asistir a la cita de Bloody Mirrors en Sitges no olvideis aplaudir a rabiar tras la proyección del corto (para que los jueces se den cuenta de lo mucho que os ha gustado), y aprovechad para saludar a Sergio y Antonio y decirles que vais de parte de Almas Oscuras (quizás os inviten a una cerveza... o no).

Os dejo con tres pósters promocionales en exclusiva de Bloody Mirrors y un video sobre su presentación en Madrid.
Si queréis saber más cosas de Bloody Mirrors y ver el cortometraje, pulsad aquí.

Pesadilla en Elm Street

Trailer del ¿esperado? remake de Pesadilla en Elm Street

La gente de Platinum Dunes, con el inefable Michael Bay a la cabeza, producen A Nightmare On Elm Street (Pesadilla en Elm Street), remake del clásico homónimo dirigido por Wes Craven en 1984 que supuso el nacimiento de uno de los grandes mitos del cine de horror moderno: Freddy Krueger.

Tras las cámaras, el debutante Samuel Bayer, prestigioso realizador de videos musicales y piezas de publicidad entre cuyos trabajos destaca el no menos mítico video-clip "Smells Like Teen Spirit", de Nirvana.

La sinopsis oficial de la película la sabemos de memoria: Un grupo de jóvenes vecinos de un barrio suburbano tienen algo en común: todos son acosados por Freddy Krueger, un desfigurado asesino que les da caza durante sus sueños. Mientras permanecen despiertos, pueden protegerse los unos a los otros... pero al dormirse, no hay escapatoria.

Cómo suele ocurrir en estos casos tengo sentimientos contradictorios. Por un lado ardo en deseos de ver nuevamente a Freddy Krueger en una pantalla de cine. Lamento que la nueva Pesadilla en Elm Street haya prescindido del gran Robert Englund; sin embargo creo que la elección de Jackie Earle Haley como nuevo (y siniestro) Krueger resulta de lo más acertada. A Jackie Earle Haley le debemos los mejores momentos del Watchmen de Zack Snyder, escondido tras la máscara del expeditivo Rorschach.

Sin embargo dudo que, en el supuesto de que la franquicia renazca de sus cenizas y tengamos pronto una nueva secuela (algo que está a punto de suceder con la saga de Viernes 13 tras el éxito del remake de Nispel), Jackie Earle Haley pueda evolucionar hacia un Freddy Krueger más socarrón e irónico, como el que supo componer Robert Englund en las sucesivas secuelas de la película original.

Por otro lado, algunas de las imágenes que podemos ver en el trailer nos remiten directamente a la primera pesadilla de Wes Craven (lo cual, hasta cierto punto, es lógico, tratándose de un remake); y en este punto llegamos al auténtico meollo de todo este asunto: ¿es necesario realmente un remake de Pesadilla en Elm Street? Estamos deseando ver de nuevo a Freddy Krueger en acción, pero ¿no hubiera sido mucho más honesto -y atractivo- realizar una nueva entrega de la serie en lugar de escudarse en el remake de la película que dio orígen a la saga?. Soy fan de la película de Craven, pero también lo soy en gran medida de sus posteriores secuelas (en especial la 3ª y 4ª entregas, dirigidas por Chuck Rusell y Renny Harlin respectivamente), por lo que creo que asistir a una nueva entrega de la serie, que abriera nuevos caminos al personaje, hubiera sido la mejor forma de reencontrarnos con nuestro querido hombre del saco. En lugar de eso tendremos que "conformarnos" con un Krueger más oscuro que nunca y con escenas como la de la garra saliendo del baño o las niñas saltando a la comba (ambas aparecen en el trailer)... escenas que, por otro lado, ya hemos visto antes. Así es el mundo de los remakes...

El estreno de A Nightmare on Elm Street en los USA está previsto para el próximo 30 de Abril de 2010.

Premio Dimension Fantastica

Almas Oscuras premiado con el James Wallestein World Award Web Five Stars

Premio Dimensión Fantástica Almas Oscuras ha sido premiado con el James Wallestein World Award Web Five Stars al "Blog Revelación" de la temporada.

El James Wallestein World Award Web Five Stars es un premio que, cómo su nombre bien indica, concede anualmente James Wallestein, propietario del magnífico blog Dimensión Fantástica, dedicado al cine de terror y fantástico, y especializado en recuperar todas aquellas rarezas de las que habíamos oído hablar en alguna ocasión pero de las que nunca más supimos.

Por supuesto quisiera agradecerle personalmente a James Wallestein la concesión del premio a Almas Oscuras, las cariñosas palabras que le dedica al blog en Dimensión Fantástica y, sobre todo, el hecho de que, apenas hace un año, en los inicios de Almas Oscuras, un servidor recibiera valiosos consejos de James que me fueron de gran ayuda a la hora de sacar adelante el proyecto.

Y, finalmente, aprovecho la ocasión para hacer extensible el premio a todos aquellos que habitual o esporádicamente visitáis Almas Oscuras, y en especial a todos aquellos que con vuestros comentarios contribuís a que Almas sea un lugar mejor y más interesante.

Grotesque

Bienvenidos al ultragore japonés

Grotesque

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  • Título original: Gurotesuku
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2009
  • Director: Kôji Shiraishi
  • Guión: Kôji Shiraishi
  • Intérpretes: Tsugumi Nagasawa, Hiroaki Kawatsure, Shigeo Ôsako
  • Argumento: Una joven pareja, Aki y Kazuo, son secuestrados, cuando pasean por la calle, por un sádico demente que los encierra en un sótano y los somete a degradantes torturas, degradación y toda clase de mutilaciones.

60 |100

Estrellas: 3

Grotesque

Pornografía de la violencia. No se me ocurre en este instante un mejor término para describir Grotesque. Si la pornografía es el género artístico que muestra con detalle escenas de carácter sexual para excitación de quien las contempla; tan sólo debemos reemplazar “sexo” por "violencia extrema", y el resultado obtenido será algo muy cercano a Grotesque. Y si me apurais ni tan siquiera es necesario eliminar el sexo de la ecuación, porque Grotesque también tiene sexo… sexo putrefacto, doloroso, sucio y enfermo; en definitiva, sexo acorde con el resto de la propuesta.

Olvidaos del reciente torture-porn, una etiqueta cuyos límites de explicitud de la violencia quedan muy lejos de lo ofrecido por Grotesque. Si de encontrar referentes se trata, deberíamos buscarlos en rincones tan radicales y oscuros como la serie Guinea Pig o el ultragore alemán.

Grotesque, escrita y dirigida por el japonés Kôji Shiraishi, son setenta minutos de torturas, humillaciones, vejaciones, violaciones, mutilaciones, desmembramientos, sadismo, crueldad y, en definitiva, violencia extrema (tanto psíquica como, sobre todo, física).

El planteamiento es minimalista. Dos jóvenes que acaban de tener su primera cita son secuestrados y torturados por un mad doctor que se excita llevando a sus víctimas hacia los límites de la humillación, el dolor y el sufrimiento. La única posibilidad de supervivencia pasa por plantear el sacrificio personal cómo una vía para salvar la vida de un ser querido.

Es complicado afirmar que Grotesque me gustó (y lo hizo, aunque sin llegar a entusiasmarme), por la sencilla razón que si lo hago, me veo en la obligación de justificar mis palabras, y no es fácil.
Y me gustaría justificarlas más allá de los aciertos visuales de la película, de su excelente fotografía, sus impresionantes y realistas efectos gore, el magnífico uso de una banda sonora clásica que sirve de excelente contrapunto a las imágenes, la esforzada labor de los actores o su imaginativo (y liberador) final.

Antes he mencionado la pornografía como un arte (o un género artístico) que busca la excitación de quién lo contempla a través de explícitas escenas de sexo.
Es obvio que hubo algo en aquella sucesión de brutales estampas, que jugaban a descomponer en pedazos muy pequeños el alma y el cuerpo de un ser humano, que me atrajo. No me excitó en absoluto (al menos no en el sentido en que puede hacerlo la pornografía), pero me atrajo. Algo que me retuvo pegado a la pantalla y mantuvo férrea mi curiosidad por conocer dónde estaba dispuesta a establecer Grotesque sus propios límites (si es que estaba realmente dispuesta a ello).

Quizás sea hora de buscar una justificación como consumidores de este tipo de productos (o quizás no). Hay caminos fáciles para hacerlo. Desde que el hombre es hombre (y desde que el cine es cine) la violencia, en mayor o menor medida, nos ha fascinado. Forma parte de nuestra naturaleza humana, y por muy polémico y censurable que pueda resultar intentar otorgarle a una expresión manifiestamente brutal y atroz la categoría de arte, lo cierto es que, la mayoría, seguimos sintiéndonos atraídos por la exposición gráfica de la violencia (por supuesto con sus filtros, sus niveles y sus graduaciones… no estoy afirmando, en absoluto, que a todo el mundo deba gustarle una propuesta tan limítrofe como Grotesque).

Pero, por encima de cualquier explicación que apele a las debilidades o circunstancias de nuestra propia naturaleza a la hora de sentirnos atraídos por este tipo de experiencias, siempre nos sentiremos protegidos por el argumento que todo lo puede y todo lo justifica: Grotesque es ficción. Todo lo que ocurre en Grotesque es falso, irreal. Tras todo ese cúmulo de imágenes atroces y enfermizas hay un director, unos actores, unos iluminadores y un director de fotografía (que, por cierto, realiza espléndidamente su trabajo). Quizás este hecho no justifique, por sí solo, lo reprobable y censurables que resultan algunas de las imágenes de Grotesque; pero a nosotros, cómo espectadores afines a este tipo de propuestas (quiénes lo sean), debería bastarnos. Cómo espectadores potenciales de ficciones violentas y brutales, jamás deberíamos sentir la necesidad de justificarnos.

Soy aficionado al cine violento, incluso al cine extremadamente violento (aunque no devoto), al cine gore… pero le doy tanta importancia a los conceptos “violencia”, “extrema” y “gore” como al término cine (entendido como una manifestación artística que nos muestra unos hechos ficticios –aunque puedan estar basados en la realidad-, y sin querer entrar en el abominable fenómeno de las snuff-movies).

Grotesque es violencia extrema. Gore extremo. Sin coartadas de ningún tipo. Quizás puro sensacionalismo de baja estofa. Y aún así me gustó (aunque dudo que vuelva a verla). Sus imágenes de desorbitada violencia me atraparon.

Quien sienta deseos de arrojar sobre Grotesque todo tipo de reproches morales tiene las puertas abiertas de par en par para hacerlo. Pero que nadie olvide que por muy abyecto, degradante, infame y censurable que a algunos les pueda parecer lo ofrecido por una película como Grotesque, deberíamos tener siempre la posibilidad de decidir qué es lo que queremos ver y lo que no (la distribución de Grotesque ha sido terminantemente prohibida en Gran Bretaña).

No es una película que pueda recomendaros (a riesgo de resultar su visión demasiado hiriente para algunas personas). He intentado dejar claro qué es lo que nos ofrece un producto como Grotesque. A partir de ahí… la decisión es vuestra.

Lo mejor: la radicalidad de la propuesta en general y el excelente giro de los acontecimientos a mitad de película.

Lo peor: la secuencia de vejación sexual casi pudo conmigo.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Grotesque" en VOSE.

Zombieland (2)

¿Patrick Swayze en Zombieland?

Ya os hablé en su momento de Zombieland, la esperadísima comedia de horror zombi dirigida por Ruben Fleischer y protagonizada por Woody Harrelson que, si todo va bien, se estrenará en españa el próximo 27 de Noviembre.

Pues bien, hace tan sólo unos días saltó la noticia de que el recientemente fallecido Patrick Swayze puede tener un cameo en la película.
Por lo visto los guionistas de Zombieland, Rhett Reese y Paul Wernick, han explicado que, dos años atrás, buscaban a un actor de renombre para una aparición estelar en lo que, por aquel entonces, tan sólo era un piloto para una serie de televisión. El escogido finalmente fue Patrick Swayze, quién filmó algunas escenas junto a Harrelson interpretando a un zombi con muy mal carácter.

Poco después de filmar dichas escenas Patrick Swayze supo que estaba enfermo y abandonó el proyecto para someterse a tratamiento. Los responsables de Zombieland intentaron la misma jugada con actores de la talla de Sylvester Stallone, Joe Pesci, Mark Hammill, The Rock, Kevin Bacon, Jean-Claude Van Damme y Matthew McConaughey; pero finalmente ninguno de ellos acabó participando en la producción.

Ahora se especula si las escenas rodadas por Patrick Swayze podrían ser recuperadas para el montaje final de Zombieland. No sé que porcentaje de simple rumor o de realidad tiene la noticia... en cualquier caso tendremos que esperar a la fecha de estreno.

Os dejo con nuevas imágenes, el poster de la película, y el trailer definitivo. A esperar...

La Fabrica de las Avispas, 1984

The Wasp Factory, de Iain Banks

Enfrentarse a La Fábrica de las Avispas,es enfrentarse a una lectura dura y dañina, no por su explícita violencia (que la hay), por su lenguaje sin artificios o por las imágenes mentales que nos hagamos de cada una de las páginas; enfrentarse a esta lectura es cruel porque asistiremos a actos terribles por parte de niños/adolecentes y principalmente porque las víctimas siempre serán personajes inocentes que necesitan ser protegidos por alguien más fuerte que no está a su lado (las víctimas también son niños o animales).

La Fábrica de las Avispas es la primera novela de Iain Banks, autor de culto dentro de la ciencia ficción con su serie de novelas sobre La Cultura (Pensad en Flebas, El Jugador, El Uso de las Armas, Excesión...), donde mostraba al mundo literario su potencial con las letras, un arma infalible para más adelante lanzar un mensaje político claramente de izquierdas (es Escocés y defensor a ultranza de la independencia de Escocia), pero la novela que nos ocupa no tiene ni tintes políticos, ni de ciencia ficción, es un paseo por la cabeza de un chico de 16 años que proviene de una familia totalmente desectructurada.

Argumento: Frank Couldhame es un chico de 16 años que nos mostrará en primera persona su universo particular. Abandonado al nacer por su madre, su padre decide no registrarle en el censo del pueblo (viven en la costa escocesa), por lo que tendrá que vivir una infancia y pubertad en la semirreclusión, semiescondido en una semiclandestinidad que le aparten de la convivencia con otros niños, por lo que al no tener más que el referente casero de un padre mentirosos compulsivo y un hermano mayor totalmente loco, crea su propio mundo, un universo en el que todo toma forma, su forma, la forma de Frank, la forma en que Frank hace las cosas y así debe ser.
Frank cuenta con muchas distracciones diarias: juega con su "destructor" (su tirachinas), hacer excursiones cargado con su "mochila de guerra", vigilar "el poste de sacrificios", preguntar a su particular oráculo para saber el futuro llamado "La fábrica de las Avispas", rodear el "territorio de conejos", "el búnker" o el "parque de las serpientes", pero sobre todo, lo que hace Frank es maquinar cómo deshacerse de sus víctimas con artilugios de los más curiosos (desde cometas,serpientes hasta la ingeniuidad de un niño y una bomba de por medio). Las víctimas son familiares y conocidos y Frank nos explica cómo preparó sus muertes y cómo las vivió sin remordimientos.
Todo se complica,cuando el hermano mayor de Frank (aficionado a prender fuego a perros y demás animales) se escapa del hospital psiquiátrico donde está internado para ver a su familia...

Comentario: Iain Banks nos sumerge en el mundo particular y terrible de una mente de un chico con claros problemas de identidad y una frialdad abrumadora en ciertas ocasiones. Frank no es el producto del mundo que le rodea, Frank es el propio mundo que rodea a los demás, porque Frank entiende la vida de un modo muy individual y esa es la forma de vida elegida y aceptada como válida por él durante toda la novela,p orque pese a pertenecer a una familia desectructurada al 100%, no son las circunstancias las que le obligan a actuar así, es él quien elige un mundo imaginario que sabe que el resto de la gente no comparte ni compartirá jamás. Definitivamente Frank no está loco.

Sus asesinatos nunca serán directamente cometidos por él, si no que planificará con cuidado cada uno de sus actos y luego los justificará ante un espectador impotente e incluso con sentiemiento de culpabilidad por haber empatizado más con el asesino que con sus víctimas, un juego en el que entramos porque Banks es especialista en hacernos asumir actos terribles como cotidianos, por ello le bautizaron como "malabarista del suspense".

El ritmo del libro, frente a lo que pueda parecer, no es frenético, sino más bien tranquilo y pausado, donde digerimos poco a poco todo lo que acontece, donde incluso a veces nos llegamos a reir o al menos sonreir (Banks hace gala de un gran humor negro) y al minuto siguiente nos echamos las manos a la boca para ahogar un grito por lo que está a punto de suceder (recordemos que tanto víctima como verdugo son niños...).
La tensión llega a su punto álgido con la entrada en escena der su hermano mayor Eric. En ese momento la dicotomía se hace evidente en las conversaciones telefónicas que mantiene ambos hermanos: Eric habla nervioso, no sabe cómo actuar, se muestra inseguro, mientras que Frank relativiza todo, se muestra calmado, locuaz, sereno (asistimos a un encuentro entre la locura y la maldad).
Frank, como ya he dicho, no está loco, simplemente es de esas personas que nacieron para matar, para hacer daño. La verdad es que después de hacer esta valoración me viene a la cabeza la pregunta del millón: ¿El asesino nace o se hace?, lo cierto es que después de leer la biografía de Henry Lee Lucas me convencí a mi misma de que el asesino Nace; pues bien, Frank nació asesino y para él la violencia o el asesinato es parte de un ritual.

Después de asistir a la disección de la mente de un asesino en serie en potencia, Banks aún nos tiene reservada una gran sorpresa para el final (por supuesto no la voy a desvelar), un final que se antoja aún más perturbador y que, por supuesto, me encantó.

A todos/as los que os gusten la emociones fuertes, no por salvajismo sin límites (como en otras novelas comentadas), sino por el mal cuerpo que te deja la lectura por lo que nos involucramos en ella, os recomiendo alto y claro La Fábrica de las Avispas, una visita a la cámara de los horrores de la mente humana.