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Autopsy

Experimentos sangrientos en el Mercy Hospital

Autopsy

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  • Título original: Autopsy
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Adam Gierasch
  • Guión: Adam Gierasch, Evan Katz, Jace Anderson
  • Intérpretes: Robert Patrick Jenette Goldstein Michael Bowen
  • Argumento: Cinco amigos regresan del Mardy Grass cuando sufren un accidente de coche. Una ambulancia les traslada al Mercy Hospital, regentado por el misterioso Dr. Benway, cuyos oscuros experimentos podrán en peligro la vida de los protagonistas.

58 |100

Estrellas: 3

Segunda película del After Dark HorrorFest 2009 y primera sorpresa agradable. Una película pequeña y sencilla pero terriblemente entretenida. Serie B en estado puro.

Autopsy

After Dark HorrorFest posterEl género de terror en general (y el ámbito de la serie B en particular) es, con toda probabilidad, uno de los que reclama una mayor complicidad por parte del espectador al que, en multitud de ocasiones, se le pide un esfuerzo adicional por aceptar determinadas situaciones y premisas argumentales que, posiblemente, no aceptaríamos en otros géneros cinematográficos.

"Autopsy", el debut tras las cámaras del guionista Adam Gierasch (autor de los guiones de "La Terza Madre" o "Toolbox Murders", entre otros; y actualmente dirigiendo el remake de "Night of the Demons"), es un magnífico ejemplo de película que requiere la implicación directa del espectador para poder funcionar.

¿Quién demonios, en su sano juicio, permanecería más de cinco minutos en el Hospital al que van a parar los protagonistas de Autopsy? ¿qué clase de estúpido acepta drogas de un enfermero que va tatuado hasta el cuello sin que se le informe de qué se está tomando realmente? (ummm… quizás no haya sido el ejemplo más acertado de situación inverosímil) ¿Cómo puede uno de los protagonistas mantenerse en pie después de que haya sido perforada una parte vital de su cuerpo? Estos son sólo algunos ejemplos de lo que nos depara el guión de "Autopsy", una historia clásica de mad-doctor salpicada de enfermizos (y, en ocasiones, sorprendentes y entretenidísimos) momentos gore, violencia irracional y sin sentido, y unas gotas de humor malsano que nos avisan de que nada de lo que acontece en "Autopsy" debe ser tomado demasiado en serio.

Aquellos quienes no estéis dispuestos a aceptar este tipo de situaciones (por supuesto estáis en vuestro derecho a no hacerlo) es posible que acabéis renegando de una película como "Autopsy".
Para el resto –entre los que me encuentro- "Autopsy" nos ofrece una provocativa y juguetona muestra de serie B que encuentra en la violencia, la casquería, y un humor tan grueso y previsible como efectivo, sus principales ¿y únicos? argumentos.

Su historia es de una simpleza desarmante, y sus agujeros en el guión son del tamaño de un cráter lunar.
Tras una noche de excesos en el Mardy Grass de Nueva Orleans, cinco amigos sufren un accidente y empotran su automóvil en un árbol (sorpresa incluída). De la nada surge una ambulancia que les traslada al Mercy Hospital, cuyo interior semivacío responde, por lo visto, a una reestructuración de presupuesto debido al desastre del Katrina –sic-. Parece ser que en el Mercy Hospital sólo ejerce sus funciones el Dr. Benway, cuyos retorcidos fines (de los que no os daré más detalles) pondrán en peligro la vida de los cinco amigos.

Toda la acción de "Autopsy" sucede en el interior del Hospital, con los cinco amigos acudiendo a sus citas con el Dr. Benway por separado. Por supuesto la variedad de experimentos y tratamientos terapeúticos que el buen doctor, y sus secuaces, les tienen reservados a cada uno de ellos, constituye el plato fuerte de la función.

Como podeis ver no hay nada destacable u original en la rutinaria historia que se nos plantea.
Tampoco desde un punto de vista técnico "Autopsy" nos ofrece nada que no se corresponda, estrictamente, a su militancia a la serie B terrorífica: una puesta en escena funcional, un aspecto visual correcto, y unos efectos especiales y de maquillaje que transitan de lo desmesurado (y por ello divertidos) a lo inadmisible (esa explosión…).

Sin embargo, "Autopsy" tiene una cualidad que, a la postre, determina su potencial como respetable producto de entretenimiento: su honestidad.
La película de Adam Gierash destaca por ofrecer, exactamente, todo lo que se espera de ella: una trama tan sencilla que, finalmente, acaba atrapándote, varias escenas gore realmente imaginativas y regocijantes (a destacar la desesperada situación en la que se encuentra uno de los protagonistas en el desenlace de la película, rodeado de… en fin, creo que nunca había visto nada igual), y un humor negro y sinvergüenza; elementos que, todos ellos, nos ayudas a comprender que "Autopsy" está concebida con el único propósito de lograr que pasemos un rato divertido… y finalmente lo consigue.

Posiblemente "Autopsy" no figurará entre las elegidas a la hora de determinar las mejores películas de género del año. Seguramente un servidor tardará bastante tiempo en revisarla (si es que alguna vez lo hago). Incluso es muy probable que, pasados unos meses, me cueste recordar aspectos fundamentales de la película (cómo, por ejemplo, de qué trata su argumento… os aseguro que suelo sufrir unos ataques de amnesia galopante a la hora de recordar muchas de las películas que veo).
"Autopsy" no es una película que vaya a dejar huella en nuestra memoria, pero tampoco aspira a ello. El suyo es un impacto mucho más inmediato: noventa minutos de auténtico cine de terror de bajo presupuesto que transcurren sin dejar el mínimo espacio al aburrimiento. No es una gran película… ni falta que le hace.

Supongo que algunos empezareis a estar cansados de la indulgencia con la suelo tratar a este tipo de producciones. Es posible que esa misma condescendencia me esté llevando a un análisis incompleto de algunos títulos recientes. Personalmente empiezo a sacar mis propias conclusiones al afrontar películas como "Dead Snow" o "Autopsy". Por mucho que escriba sobre cine de terror e intente construir y razonar una sólida opinión sobre las películas que voy viendo, una cosa me queda clara: sigo siendo un simple aficionado al género, incapaz de no recomendar una película de las características de "Autopsy": cine ligero, de consumo rápido, pero con una irresistible carga de entretenimiento y diversión a sus espaldas. En pocas palabras, la serie B de toda la vida.

Lo mejor: disfrutar, sin complejos, del gore, el humor, las interpretaciones, y también de las imperfecciones de una serie B modesta pero terriblemente entretenida.

Lo peor: los pacientes del Hospital, muy bien caracterizados, pero a los que se les saca muy poco provecho.

Hanger

La nueva locura de Ryan Nicholson

Hanger

Un horrible relato de venganza... que se inicia con un impactante aborto y finaliza con un baño de sangre tan depravado que le dará un nuevo sentido al "ojo por ojo".
Desde proxenetas hasta traficantes, pasando por prostitutas y drogadictos... Hanger está dispuesto a eliminar la mugre con su propia sangre, a limpiar las calles y propiciar el definitivo enfrentamiento entre el bien y el mismísimo diablo. ¡Sumérgete en las profundidades de la perversión humana!

Estas es la impactante descripción que acompaña a las primeras imágenes de "Hanger", la nueva película de ese provocador nato llamado Ryan Nicholson. Una nueva sesión de ultragore, sexo enfermizo, personajes dementes y humor cafre a cargo del creador de Gutterballs.

Parece ser que el asesino de la percha está a punto de cobrarse la debida venganza. Por cierto, no recuerdo a ningún asesino que utilizase una percha cómo principal arma homicida...

See Jane Run

Corre Jane, corre hasta irte muy lejos de aquí

See Jane Run

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  • Título original: See Jane Run
  • Nacionalidad: USA | Año: 2007
  • Director: Ryan Webb
  • Guión: Ryan Webb
  • Intérpretes: Jennifer Clary, Joe Estevez y Kevin Haberer
  • Argumento: Jane y sus amigos, haciendo caso a la recomendación de un mecánico, deciden hacer un alto en el camino para probar la mejor barbacoa del estado. Pronto descubrirán que tras las hamburguesas y la amabilidad de su anfitrión se esconde un terrible secreto.

20 |100

Estrellas: 1

No me cansaré de reptir, las veces que haga falta, que las posibilidades de gozar con determinadas propuestas de terror de bajo – o muy bajo – presupuesto, dependen, en gran medida, de una buena predisposición por parte del espectador, conocedor del tipo de producto al cual se enfrenta, y con la voluntad y motivación suficientes para tener en cuenta aspectos que van más allá de la calidad técnica de la película, unas buenas interpretaciones, o un guión que consiga cautivarnos (aspectos por los que sí debemos medir el grado de satisfacción de propuestas más comerciales).

Por mi parte, creo que está suficientemente probado que soy un acérrimo defensor y admirador entusiasta de esas producciones de terror que cuentan con escasísimos recursos económicos para salir adelante.

Lo que realmente me atrae de este tipo de propuestas es su total y absoluta dependencia de la historia o idea principal sobre la que se asientan. Carecer del dinero suficiente para incluir efectos que vayan más allá de cuatro experimentos rudimentarios con el ordenador, o para contar con un par de actores, de los de verdad, que solucionen la papeleta, o incluso para reunir a un grupo de maquilladores que logren unos resultados convincentes; obligan a este tipo de productos –que en ocasiones rozan la total marginalidad- a centrar todos sus esfuerzos en conseguir que la idea principal que empuja la trama, funcione.

No importa si estamos ante la enésima parodia zombie, o ante un nuevo festival gore; lo esencial es que la historia, al margen de los defectos intrínsecos a la película, tenga la suficiente entidad y originalidad para alcanzar sus objetivos. Si es una parodia zombie tiene que resultar desternillante. Y si se trata de una orgía gore, tiene que removerle las tripas al aficionado más curtido.

Bajo este panorama “See Jane Run” se nos presenta cómo una película de bajísimo presupuesto que parece optar, desde un principio, por ofrecernos una historia de terror seria, con unos personajes sólidos y bien desarrollados, y unas situaciones que huyen del histrionismo, la exageración y la caricatura; aspectos muy comunes en producciones de similar condición.
“See Jane Run” intenta tomarse muy en serio a sí misma para lograr una película de auténtico terror que la aleje del, en ocasines, peyorativo término de serie Z. Pero, desgraciadamente, todos sus esfuerzos son en vano.

Tres cuartas partes de la película procurando edificar una historia y fortalecer unos personajes para, finalmente, no tener absolutamente nada.
La historia que nos cuenta “See Jane Run” no tiene ni un solo elemento de originalidad. Las relaciones que se establecen entre los personajes son planas y carecen por completo de interés. Los diálogos son, a menudo, pura insensatez. Y el ritmo de la película es tedioso e incluso insoportable en determinados momentos.

Especial mención para la Jane que da título a la película. Su actuación se limita a pasearse, en estado casi catatónico, durante todo el metraje, sin realizar ni una sola acción digna de mencionarse. En un primer instante creí que su cara de indiferencia y su desgana se corresponderían, tarde o temprano, con un inesperado giro del guión que explicaría el porqué de su conducta. No sé... que guardaba un terrible secreto, que sufría un trauma desde la infancia, incluso llegué a pensar que, sin duda, ella acabaría siendo la asesina. Cualquier cosa me hubiera servido.
Pero me equivocaba. Nada de esto sucede con Jane. La única explicación que se me ocurre es que Jane es estúpida. No sé si responde a una exigencia del guión o a la incompetencia de la propia actriz, pero su presencia en la película es, sencillamente, ridícula.

De esta forma, lo que tendría que haber sido una historia con cierto fundamento y unos personajes con credibilidad, acaba siendo un simple, molesto, y aburridísimo preámbulo para la consabida escena de torture-porn con la que concluye la película. Una escena, por cierto, convincente, bien ejecutada, con generosas dosis de sangre y violencia, y, en definitiva, la única razón por la que “See Jane Run” no acaba siendo una auténtica basura condenada al olvido.

Todo lo bueno que se podría decir de una película como See Jane Run se queda en el ámbito de las buenas intenciones, ya que su resultado final acaba siendo muy decepcionante.

Lo mejor: la escena final de tortura.

Lo peor: todo lo demás.

Gutterballs

Una salvaje mezcla de gore y sexploitation

Gutterballs

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  • Título original: Gutterballs
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Ryan Nicholson
  • Guión: Ryan Nicholson
  • Intérpretes: Candice Lewald, Jimmy Blais, Mihola Terizc
  • Argumento: Dos grupos de jóvenes se enfrentan en un partida nocturna de bolos. Un misterioso jugador que responde a las siglas BBK decide entrar en la partida, asesinando cruel y sanguinariamente a todos su rivales en lo que parece un acto de calculada venganza.

60 |100

Estrellas: 3

"Gutterballs" es una película honesta que ofrece al espectador todo lo que promete. Y Ryan Nicholson, su director, es un provocador nato que ha construido, con "Gutterballs", un enorme monumento al mal gusto, la brutalidad y la repulsión.

Hay películas en las que se hace especialmente duro y complicado el proceso de comentarlas y acabar recomendando, o no, su visionado. "Gutterballs" es una de esas películas.

Vaya por delante que no me gustó "Gutterballs". No pude –o no supe- disfrutarla. Demasiados factores juegan en su contra: una historia sin pies ni cabeza (aunque a decir verdad, una película del estilo de Gutterballs no necesita detrás una historia sólida que la sustente), unos personajes exageradamente estúpidos que no dejan de gritar durante todo el metraje (y que parecen empeñados en batir todos los récords en la utilización de la palabra “fuck”), un ridículo asesino con una bolsa de bolos cubriéndole la cabeza ¿?, un evidente homenaje a los slashers más salvajes de los 80 (“Maniac”, “Torso”,...) que a mí, personalmente, no me aportó demasiado, y una resolución terriblemente confusa, absurda y previsible.

Gutterballs

¿Significa todo esto que no recomiendo su visión a ningún aficionado al género?. En absoluto. Estoy plenamente convencido que "Gutterballs" tiene su público. Posee suficientes dosis de violencia, gore, sexo explícito, desnudos, sadismo y crueldad, como para convencer al más exigente de los sibaritas acostumbrado a degustar las propuestas más extremas.

"Gutterballs" es un viaje en una enfermiza montaña rusa en el que cada curva, cada pendiente y cada descenso, se corresponde con una nueva aberración/escena que pone a prueba los límites del sadismo y la obscenidad. Y por si esto no bastara, Ryan Nicholson incluso se permite el lujo de iniciar la vertiginosa travesía en el punto más alto de la atracción, a través de una insoportable secuencia de violación (que sucede a los cinco minutos de iniciarse la película), cuyas dosis de crueldad y violencia desatada nos remiten, irrremediablemente, a un clásico del sexploitation como es “I Spit on your Grave” (La Violencia del Sexo, 1978).

Tras la mencionada secuencia de violación, la historia transita hacia un slasher al uso, con marcadas reminiscencias a los body counts más duros y salvajes de los años 80; en el que un asesino que responde a las siglas BBK (Bowling Bag Killer) extermina a los componentes de un par de bandas que dirimen sus diferencias en un absurdo torneo nocturno de billar.
Os puedo asegurar que las inminentes víctimas del ridículo asesino con la bolsa en la cabeza, son los ejemplares más estúpidos, anormales y merecedores del sangriento destino que les espera, que se haya visto jamás en un body count.

Por supuesto las muertes son el punto fuerte de la trama (como en todo buen slasher que se precie). Y en este punto, nuevamente, Gutterballs no defraudará a los amantes de las emociones fuertes. La suya parece ser una combinación ganadora: sexo explícito y gore excesivo y pasado de vueltas en prácticamente todas y cada una de las escenas de muerte que contiene el film.
Nada que objetar. Como dije al principio, Gutterballs cumple sus promesas. Incluso he de reconoceros que mi lado más salvaje y gamberro llegó a disfrutar con un par de muertes realmente originales: el ocurrente estrangulamiento de una pareja en pleno 69, y la deprabada operación de cambio de sexo (sin anestesia, por supuesto), practicada a un travesti (hacía mucho tiempo que no apartaba la mirada de la pantalla viendo una película de terror).

Pero entonces... si las muertes son vistosas, algunas de ellas originales, y todas ellas sangrientas y obscenas ¿en qué falla Gutterballs? Pues, prácticamente, en todo lo demás.
Entre asesinato y asesinato, la película bascula entre el total aburrimiento y el ridículo más bochornoso, gracias a unos personajes sencillamente detestables y odiosos; y a unos diálogos insoportables que dificultan sobremanera el seguimiento de la trama.

En definitiva, Gutterballs es una de esas películas que logra reunir seguidores y detractores a partes iguales. Por mi parte, ver una película como Gutterballs se asemeja mucho a ver una película pornográfica, donde el uso del avance rápido del mando a distancia se hace imprescindible para saltarnos todo aquello que no sea sexo puro y duro. En Gutterballs me sentí tentado a utilizar el mismo botón para transitar entre las numerosas escenas de asesinatos, prescindiendo de todo aquello que tuviera que ver con su disparatada y molesta trama.

Una última recomendación: si finalmente os decidís a darle una oportunidad, tomárosla con cierto sentido del humor.

Lo mejor: No engaña a nadie: sexo, vilación, mutilación, gore y violencia.

Lo peor: El argumento, los personajes y los diálogos.

El Vagón de la Muerte

Una nueva oportunidad para Clive Barker

El Vagón de la muerte

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  • Título original: Midnight meat train
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Ryuhei Kitamura
  • Guión: Jeff Buhler
  • Intérpretes: Bradley Cooper, Leslie Bibb y Vinnie Jones
  • Argumento: La necesidad de Leon por retratar con su cámara el lado más oscuro de la ciudad, le pondrá tras la pista de un temible carnicero que tiene en el metro su base de operaciones.

81 |100

Estrellas: 5

El vagón de la muerte

Las adaptaciones al cine de obras literarias siempre son complicadas y generalmente insatisfactorias para el lector que, previamente al visionado del film, ha disfrutado del relato con la mente vacía de imágenes preconcebidas.

Comparar nuestras sensaciones tras leer un relato o novela, a la personal y, probablemente, distinta visión que sobre la misma historia aportan un guionista y un director de cine, suele ser un mecanismo complicado que, en muchas ocasiones, nos lleva a distanciarnos o incluso aborrecer la película en cuestión.

“Midnight Meat Train” es la adaptación que el director Ryuhei Kitamura (Versus, 2000; Azumi, 2003 ) y el guionista Jeff Buhler han realizado del relato corto del mismo título escrito por Clive Barker, y publicado en la antología “Books of Blood” (Libros de sangre).

Intentaré evitar, en la medida de lo posible, cualquier comparación entre el magnífico texto de Clive Barker y los resultados obtenidos por Kitamura en la adaptación cinematográfica del mismo. Soy consciente de que esta decisión es susceptible de muchas críticas, sobre todo por parte de quienes –como yo- conocéis el relato original con anterioridad a la película. Sin embargo creo que es la decisión más justa para todos aquellos que desconocen el relato y esperan, únicamente, un comentario sobre los valores intrínsecos del film.

Pues bien, dicho esto, no me queda otro remedio que señalar “Midnight meat train” como una de las mejores películas de terror en lo que llevamos de año.

Desconozco la obra anterior de Kitamura, pero en “Midnight meat train” el director demuestra una fabulosa inventiva visual a la hora de recorrer los claustrofóbicos vagones de tren en los que se originan la mayor parte de las terribles y sangrientas muertes, causadas por un personaje –el carnicero- que, desde ya, debería entrar, con toda clase de honores, en el salón de la fama de los mejores asesinos de la historia del cine.

Y es que la personalidad y el carisma de ese brutal carnicero, interpretado de forma magistral por el exfutbolista Vinnie Jones (me pregunto si le hará gracia que se le siga recordando como un exfutbolista) es, sin lugar a dudas, uno de los platos fuertes de "Midnight meat train". Con una economía de gestos admirable y una descomunal presencia física, Vinnie Jones se basta para convertir su personaje del carnicero en la verdadera estrella de la función. Armado con un contundente mazo y un afilado garfio (¿un homenaje a Candyman, otro personaje salido de la mente de Barker?), el carnicero nos deleita con algunas de las mejores y más poderosas e imaginativas secuencias de asesinatos de los últimos tiempos.

Cuando el salvaje y despiadado carnicero entra en acción, la película sube muchos enteros. A ello contribuye también la excelente fotografía de aquellas secuencias que suceden en el interior de los fríos y perturbadores vagones de tren, hábitat natural del asesino. La imagen de los cuerpos colgados boca abajo, sujetos por ganchos que desgarran sus pies, y desangrándose cuan terneros en el matadero, es de aquellas que te quedan grabadas en la retina por mucho tiempo.

La trama de investigación por parte del fotógrafo, y la relación que éste mantiene con su novia son correctas, funcionales. No es que tengan nada destacable, pero al menos tampoco sucumben al tedio y el aburrimiento, un riesgo presente en todo el metraje debido a la fuerza de las escenas que hacen referencia al tren y al carnicero.

Incluso la que es, sin duda, la parte más controvertida de la película, logró convencerme. Me estoy refiriendo a la secuencia final de la misma, en la que se produce un giro sobrenatural de la historia muy ligado a la mitología creada, a lo largo de su carrera, por Clive Barker (por algo se le conoce como “el escritor de lo inhumano”).
Es cierto que el desenlace de la película difiere bastante del relato original, y que la entrada en escena de determinados personajes –no quiero desvelar nada- queda algo huérfana de explicaciones e incluso carece de la fuerza e intensidad que hubiera sido deseable.
Por suerte, la confrontación final entre el carnicero y el fotógrafo sí está a la altura de las circunstancias y nos devuelve el excelente sabor de boca de una película que, por mi parte, accede directamente al altar de los clásicos.

(Por cierto, no logro hacerme una idea del alivio que debieron sentir todos los delanteros de la Premier League inglesa al enterarse de que Vinnie Jones, el que fuera durante años jugador del Wimbledon (apodado “The hard man” – el hombre duro- o “The Axe” –el hacha-), decidiera abandonar su carrera deportiva en favor de su carrera como actor. Encontrarse a este hombre en un campo de fútbol sí tenía que ser una experiencia realmente terrorífica…).

Lo mejor: Que por fin se haga justicia al talento de Clive Barker.

Lo peor: Ciertas concesiones a la galeria que no aportan nada (p. ej. el momento en que el fotógrafo se surte de toda clase de cuchillos y machetes para hacer frente al carnicero).