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Red Victoria

Una musa de piel mortecina y carne putrefacta

Red Victoria

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  • Título original: Red Victoria
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Tony Brownrigg
  • Guión: Tony Brownrigg
  • Intérpretes: Arianne Martin, Edward Landers y Tony Brownrigg
  • Argumento: Jim se ve obligado a escribir un guión para una película de terror. El problema es que Jim detesta el género terrorífico. Tan sólo Victoria, su nueva y difunta musa, puede ayudarle a terminar su obra.

69 |100

Estrellas: 4

En esta ocasión me gustaría dedicarle la reseña de Red Victoria a Ed, Davo Valdés, Andrés Pons, Eli Campora, y Alicia Domínguez; para que nunca les abandonen sus musas.

Red Victoria

Victoria es una mujer hermosa, sensual, inteligente y apasionada; cuya única ambición es servir de inspiración a Jim, un guionista venido a menos que se ve obligado, en aras a su propia subsistencia, a escribir una película del género que más detesta: el terror.

Victoria sería la mujer perfecta, la amante más deseada; si no fuera por un par de detalles sin importancia. El primero de ellos es que Victoria está muerta. El segundo es su molesta tendencia a asesinar violentamente a todo aquel que se interponga entre Jim y la elaboración de su nuevo guión.

Este es, a grandes rasgos, el curioso y original argumento de "Red Victoria", una auténtica rareza dentro del panorama del cine independiente.

Dirigida, escrita, producida, y protagonizada por ese hiperactivo hombre orquesta que responde al nombre de Anthony Brownrigg, "Red Victoria" destaca por un par de razones que resultan del todo inusuales en una producción de género de bajo presupuesto: la descripción de sus personajes, y los diálogos.

Evidentemente atrapado en los estrictos límites de la total falta de medios (algo que podemos comprobar desde el primer fotograma de la película, el cual nos transmite esa incómoda sensación de estar ante una película de ámbito casero), Anthony Brownrigg esquiva y supera todas esas carencias y dificultades previas que plantea una producción de este tipo para ofrecernos, finalmente, una original, divertida y deliciosa película independiente de bajísimo presupuesto.

"Red Victoria" es una comedia con zombis, muertos y sangre. Pero no os lleveis a engaño, su fuerza no reside ni en el maquillaje de los muertos vivientes, ni en los efectos especiales (que los hay y no son tan desastrosos como cabría preveer), ni en los momentos de violencia y gore (que también están presentes. Impagable el instante en que Victoria intenta demostrarle a Jim que realmente está muerta).
Su genuino poder reside en sus palabras y en la arrebatadora personalidad de los pesonajes que las pronuncian.

Por un lado tenemos a Jim, desquiciado guionista al borde del colapso a causa de las presiones de su editor, quién le empuja a escribir una película terrorífica, género al que tiene en bajísima consideración y estima.

Su desesperación le llevará a solicitar la colaboración de Carl, un entrañable fanático de las películas de terror al que, muy probablemente, todos nosotros seríamos capaces de poner cara y nombre.

Y finalmente tenemos a Victoria, una musa de piel grisácea y carne putefracta que tiene la rara habilidad de modificar su aspecto a voluntad con la misma facilidad que intercambia su rol a lo largo de la película. Victoria puede ser dulce, sumisa, encantadora, adorable; para instantes después destaparse como una criatura cruel, despiadada, sádica e inhumana. Su relación amor-odio-asesinato con Jim, y todos aquellos que les rodean, constituye la piedra angular de "Red Victoria". Y los certeros y, en ocasiones, divertidísimos diálogos que moldean esas relaciones son la esencia de esta comedia de horror original y sorprendente.

(Agárrense que vienen curvas) Es algo así como si el mismísimo George A. Romero tuviera un breve encuentro con Woody Allen –sic- y le dijera: “¿qué te parece si hacemos una película juntos?”, a lo que Mr. Allen respondería “Perfecto, tú pones el zombi y yo los diálogos”.

Está bien... acabo de pasarme de la ralla. Es probable que mencionando al hombrecillo que acabó casándose con su propia hijastra esté propinándole una patada al culo a esta reseña. A todos los que no soporteis el cine de Woody Allen os imploro que borreis de vuestra mente el anterior párrafo (ya le gustaría a Allen contar con una película tan divertida y original en sus últimos 20 años de carrera). Lo único que he intentado con este despropósito sin pies ni cabeza es haceros partícipes de que "Red Victoria" es una película distinta (pido disculpas, supongo que había maneras mucho menos ridículas de lograr mi objetivo). Una película que rompe estereotipos. Una comedia repleta de humor inteligente y cuyos diálogos respiran sarcasmo, ironía y mordacidad.

Un adorable y del todo inesperado descubrimiento que viene a renovar, con más fuerza que nunca, mi fe por el cine de género de bajísimo presupuesto. Una auténtica delicia. Una delicatessen.

Lo mejor: los personajes y los diálogos.

Lo peor: corre el riesgo de ser una propuesta demasiado minoritaria.

Teeth

Poned a salvo vuestros penes...

Teeth

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  • Título original: Teeth
  • Nacionalidad: USA | Año: 2007
  • Director: Mitchell Lichtenstein
  • Guión: Mitchell Lichtenstein
  • Intérpretes: Jess Weixler, John Hensley
  • Argumento: Dawn, una adolescente que aboga por la castidad antes de llegar al matrimonio, verá cómo su vida cambia al descubrir el poder devorador de su vagina repleta de dientes.

65 |100

Estrellas: 4

Posters Teeth

Os propongo un juego de observación. Justo encima tenéis reproducidos tres posters que hacen referencia a la película "Teeth". El primero por la izquierda es un sensacional trabajo (sin duda el mejor de los tres) que finalmente fue censurado en los USA. El segundo bien podría transmitirnos la idea de que estamos ante una desenfrenada comedia juvenil con abundantes escenas de sexo ingenuo y festivo (al estilo de cualquier estúpida secuela de American Pie) y, finalmente, el tercer póster nos remite a una película más cercana al género de terror adolescente.

Ciertamente es complicado ubicar "Teeth" dentro de un género concreto (aunque personalmente creo que tampoco hay una necesidad perentoria de hacerlo…), razón por la que, posiblemente, una buena parte de su público no habrá podido evitar cierto desconcierto a la hora de asimilar lo que se les venía encima. Sobre todo aquellos que esperaban de Teeth una típica comedia juvenil alocada , zafia, gruesa y desvergonzada.

A mi me gustaría definirla como una sutil y moralmente confusa comedia juvenil de horror fálico. Intentaré explicarlo (hay que ver de qué manera me gusta complicarme la vida).

Mitchell Lichtenstein, director y guionista de "Teeth", nos presenta la historia de Dawn, una joven de fuertes convicciones católicas que le llevan a ser portavoz de una siniestra (y esta es una apreciación personal) campaña de abstinencia sexual por los colegios de la zona, y que descubre, tras su fallida primera experiencia con el sexo opuesto, el terrible secreto que guarda en el interior de su propio cuerpo.

Sin duda, el punto de partida es de esos que por su originalidad y el morbo que despierta, es capaz de despertar la curiosidad de un amplísimo abanico de potenciales espectadores. Y cuidado, cuando afirmo que Teeth es una apuesta original no estoy diciendo que sea innovadora. Pero creo que nombrar un par de títulos asiáticos semidesconocidos que tengan de protagonista a una chica con problemas similares a los de Dawn, es un ejercicio de innecesaria autocomplacencia que, seguramente, no tendrá ningún interés para todos aquellos que decidan acercarse a la película.

Lo que sorprende en un primer instante es el tratamiento reposado, tranquilo, contemplativo o, porqué no decirlo, lento (aunque acertado, en mi opinión), que Lichtenstein le otorga a la primera mitad de la película, en la que la presentación del personaje principal –la encantadora y angelical Dawn- y de todo el entorno de estricto conservadurismo que le rodea, supone una evidente crítica al puritanismo, al excesivo fervor religioso, y a la doble moral que siempre han caracterizado a la sociedad norteamericana en cuestiones de sexo.

Teeth no busca en ningún momento la carcajada sonora (aunque a un servidor le arrancara alguna que otra), sino que apuesta por lograr una sonrisa cómplice del espectador a medida que este vaya desgranando, poco a poco y sin demasiados sobresaltos –por el momento-, el contenido de denuncia social y el discurso moral algo equívoco que esconden sus imágenes.

Es una comedia en la que hay que prestar mucha atención a los detalles (y a esto me refería cuando hablaba de sutileza). Algunos de los diálogos que contiene la película son una auténtica delicia (ver en este sentido la clase sobre serpientes de cascabel), y detalles como el de las calles repletas de vallas publicitarias alusivas al sexo, o esos maravillosos eslogans que adornan las camisetas de la protagonista –y de sus amigos-, van calando y configurando, sin prisas, una inteligente y sarcástica propuesta menos blanca y más punzante de lo que, a priori, podríamos pensar.

También he afirmado que resulta “moralmente confusa”. Y así es. Lo que en principio parece un claro ataque frontal al puritanismo y a la represión sexual, finalmente deriva en una especie de defensa encubierta del amor sincero, puro y honesto cuando se da a entender que estos sentimientos son los únicos que pueden hacer frente y resistir, con ciertas garantías, a los envites del cruel asesino que habita en el interior de Dawn.
Por no hablar de la situación en que deja a la gran mayoría de ejemplares masculinos que hacen acto de presencia en la película (a excepción del padre). Todo espécimen masculino es susceptible de ser una auténtico cabronazo, violador, obsceno e indecente, cuya única finalidad es la de agredir con su pene a la casta e inocente Dawn. Se acabaron las sutilezas...
El castigo que les espera a todos ellos es ejemplar.

Y con el término "castigo" en mente, enlazo con la última parte de la definición de "Teeth": una película de "horror fálico". Es el momento de olvidarse de todos esos discursos morales y críticas encubiertas a las que hacía referencia (prescindiendo de todos ellos, la propuesta sigue siendo plenamente disfrutable), y prepararse para disfrutar de las sangrientas y dolorosas salvajadas cometidas por una Dawn convertida en la más dulce y vengativa de las castradoras, y dispuesta a poner en su sitio a todo ejemplar masculino que se le ponga por delante.

Llegados a este punto, Lichtenstein se destapa con una serie de escenas de lo más explícitas y bizarras, salpicadas con generosas dosis de gore (aunque sin exagerar), y que logran, con creces, su principal objetivo: que la totalidad del género masculino cierre sus piernas y emita un casi inaudible gemido (y no precisamente un gemido de placer. Especial atención la terrible y divertida escena protagonizada por un ginecólogo que, sin duda, tuvo mejores días en su consulta).

Cuando Dawn deja salir su ira, la cosa se pone realmente fea y dolorosa para todos aquellos que, en alguna ocasión, nos hemos sentido orgullosos de nuestro pene.

"Teeth" posiblemente sufra los problemas propios de un proyecto al que es muy complicado ubicar en un género específico. No es ni la típica comedia adolescente de horror, ni tampoco la orgía gore que quizás muchos esperaban.
En su lugar tenemos una película repleta de ironía, crítica, sexy (gracias al buen trabajo de la actriz protagonista), algo confusa en sus planteamientos de fondo, salvaje y sangrienta en la justa medida, y deliciosamente divertida. Una pequeña joya independiente a descubrir.

teeth

Lo mejor: Poder disfrutar, sin complejos, tanto de su carga crítica como de las diversas escenas de castración.

Lo peor: Ciertas deficiencias en el ritmo y en el guión, sobre todo en la primera mitad de la película.

The Cottage

El difícil arte de mezclar humor y slasher.

The Cottage

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  • Título original: The Cottage
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2008
  • Director: Paul Andrew Williams
  • Guión: Paul Andrew Williams
  • Intérpretes: Andy Serkis, Reece Shearsmith, Jennifer Ellison
  • Argumento: Tres perdedores deciden solucionar sus problemas financieros secuestrando a la hija del jefe. Por desgracia, los alrededores de la cabaña en la que esconden a la víctima, no parecen ser un lugar demasiado seguro...
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5
the cottage

Mezclar humor y terror no es algo novedoso. La fórmula nos ha deparado algunas obras maestras, tales como "Terrorificamente Muertos" (Evil Dead 2, 1987), de Sam Raimi, una horror movie plagada de situaciones cercanas al slapstick; "Tu madre se ha comido a mi perror" (Braindead, 1992), de Peter Jackson, cuya comicidad derivaba de su exceso ultra-gore; o incluso la más cercana "Zombies Party" (Shawn of the Dead, 2004), de Edgar Wright, una comedia pura –y desternillante- que recorre sin prejuicios todos los elementos comunes al subgénero zombi.

The Cottage, dirigida por el británico Paul Andrew Williams, no alcanza las cotas de calidad de las anteriores, pero sí supone un vigorizante soplo de aire fresco dentro del actual panorama del cine de género.

La película consta de dos partes muy bien diferenciadas argumentalmente. En la primera se nos muestran las desventuras de tres absolutos perdedores, torpes e incompetentes hasta gritar basta, que deciden solucionar sus problemas económicos secuestrando a la hija del jefe y ocultándola en la pequeña cabaña a la que hace referencia el título de la película. Ni que decir tiene que su estrategia para sobrellevar su particular crisis económica resulta, desde el principio, condenada al desastre. A la decrepitud mental de los presuntos delincuentes, se une una durísima víctima del secuestro que opone más resistencia de la deseada.

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Lo mejor: Su estimulante mezcla de géneros.

Lo peor: Que los aficionados al terror puro no sepan aceptarla.