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A Dark Song

Ritualis Mortis

A Dark Song Reseña

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  • Título original: A Dark Song
  • Nacionalidad: Irlanda, UK | Año: 2016
  • Director: Liam Gavin
  • Guión: Liam Gavin
  • Intérpretes: Mark Huberman, Susan Loughnane, Steve Oram
  • Argumento: Una madre intenta ponerse en contacto con su hijo muerto a través de un tortuoso ritual hermético.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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Sophia Howard alquila una casa en el campo de Gales, apropiadamente ubicada siguiendo ciertos dictados de las leyes mágicas –como ya hiciese el bueno de Crowley cerca del lago Ness en 1899–, y contrata al ocultista Joseph Solomon para contactar mediante el rito Abramelin a su hijo, al cual perdió recientemente. A lo largo de los días, Sophia sigue la guía de Salomón en los rituales para purificar su alma… sin embargo Sophia tiene una agenda oculta que pondrá en peligro sus vidas.

Unos la consideran una obra maestra, lo mejor del año sin duda; otros no han tardado en tildarla de “coñazo”, “dramón de mil pares de narices”… ¿dónde está el término medio? Cuando se habla de la magia hermética no lo hay: o sabes a lo que te enfrentas –un ritual tedioso por obligación, pues romper las reglas del juego requiere el camino más tortuoso– o en lugar de la piedra filosofal habrás hallado en “A Dark Song” la piedra del ronquido perpetuo. Si nombres como Eliphas Lévi, Aleister Crowley o Abramelin no te dicen nada, si te suena a chino cualquier fraternidad afiliada a la Rosacruz, jamás te protegerías tras un Tetragrámaton… o la clave mayor del Rey Salomón te suena a película de aventuras… ¡huye de esta película! Mucho ha de ser el interés, no curiosidad impenitente como es el caso de este maduro y atractivo nihilista, para justificar la disección paso por paso del ritual para contactar y solicitar un favor a tu Santo Ángel Guardián. Dudo que si andas detrás de largometrajes más mundanos, sigo quedándome con “The Void”, encuentres algo de valor en los entresijos de una obra que bordea el terror sin arriesgarse a manchar su discurso artístico con un mísero deje canalla, en una vía diametralmente opuesta a “The Autopsy of Jane Doe”, con la que ha sido alegremente comparada por sus pinceladas esotéricas.

En los tratados medievales dícese así de “A Dark Song”: esforzado intento realista por retratar una alternativa esotérica al mundo físico, la cual se va al sumidero durante su tramo final, donde el clímax de tensión requiere de una empatía difícil de sentir ante la típica madre atormentada a la “Blumhouse” ™, su protagonista.

Eso sí, hablamos de un escenario libre de efectismos durante gran parte de su metraje, todo un logro que a muchos molestará por suponer las antípodas de la corriente actual del género. A mí sus primeros compases me han sabido a gloria, potenciados por los bonitos entornos de Gales y reforzados por dos actores dándolo todo, como veremos más adelante. La seriedad espartana de su narrativa se cuece a fuego lento para soltarnos, dato negativo para un servidor, una moraleja cristina imposible de defender cuando se trata de una tan obvia y santurrona. Siempre he creído que el mundo numinoso debe enseñar los dientes, puntiagudos y cuajados de sarro. Sin embargo es fácil entender el origen de la moralina culpable, dada la nacionalidad irlandesa que ostenta su director y guionista: Liam Gavin. Un debutante cuya ópera prima parece vivir de forma paralela a “Eyes of my Mother”: películas ambas de bajo presupuesto, gozando de fuerte personalidad y un potente subtexto dramático; relegadas además a círculos reducidos. Los arranques de dos carreras muy prometedoras, las cuales, de seguir fieles a su estilo y pulir las mecánicas visuales de sus historias, llegarán a convertirlos en referentes del cine independiente. Dudo seriamente que sea dentro del ámbito del terror o el fantástico.

Extirpados sus últimos diez minutos –ojalá hubieran sido felizmente sustituidos por una mirada más gélida, incluso diabólicamente cruel, hacia los juegos mágicos de sus protagonistas– y comprimidas algunas de sus escenas centrales o directamente suprimidas, quizás estuviéramos ante una de las firmes candidatas a mejor película de terror del año. Eso sí, hablando siempre de una interpretación del género más laxa de lo que preferiría. Por desgracia el suspense se diluye en la minuciosa representación de ese ritual que tanto hemos mencionado. Aunque la trama se caractericé por su apuesta contra las fuerzas sobrenaturales –sabiamente dejadas al criterio del espectador–, el eje central lo supone la rabia contenida que siente nuestra protagonista, un universo dibujado de espaldas la ambientación malsana que ocupan ella y su maestro mágico. Es más, si he destacado la minuciosidad de este ritual, existente realmente y trufado adecuadamente con la iconografía que tanto defendió Lévi, también debería hacerlo con las licencias tomadas por Gavin. Por ejemplo, el cineasta pone en manos de su hechicero experto en pantalla, la realización de letras japonesas como símbolos mágicos. Creo que el latín y el hebreo sobran para estos menesteres, siendo dicha mezcolanza la que marca el descenso a lo prosaico de “A Dark Song”.

No entendáis el tono crítico de mis palabras como un ataque destructivo hacia la cinta que nos ocupa. En absoluto, contiene suficientes elementos de valor como para sentir una simpatía natural inmediata, como por ejemplo alzarse como una rara avis dentro del panorama internacional. Siempre acentuamos el hecho de que las producciones actuales carecen de auténtica personalidad, perdiéndose en demasiados pasajes comunes, aquí su primera mitad ofrece una experiencia cuyo mejor símil mundano lo encontraríamos en la absenta, siguiendo la línea clásica y decadentista oculta tras sus imágenes.
Pero también es verdad que un servidor tuvo que realizar un par de intentos antes de hacerse con la historia, acosado por una falta de descanso que me impide ver a ciertas horas una película tan lenta. El ritmo está más que justificado, pero a ciertas edades uno tiene ganas de vivencias más lúdicas y no tanto humo sin hoguera. De ahí mi queja con el tramo final, donde la relación entre los dos únicos personajes –¡vaya!, tarea encomiable construir una trama sólida con unos elementos tan parcos– se revela hueca y artificiosa gracias a unas reacciones que deberían estar mejor calibradas.
Un ritual de las características propuestas puede ir mal, muy mal, pero es difícil entender bajo que principios se desarrolla la resolución del mismo y su pérdida de rumbo. ¿Abstinencia sexual, arquitectura tributo a los puntos cardinales, purga física, elevación espiritual, expansión sensorial bajo circunstancias extremas, un círculo de contención inservible? Todos los pilares de la magia hermética sólo sirven para caer en el caos más absoluto, teñido con secuelas emocionales de “La Centinela”, las cuales no vienen al caso. No me ha parecido un producto tan redondo como muchos quieren ver.

Siguiendo con lo dicho más arriba, las actuaciones son uno de los platos fuertes del menú. Una obra escrita por y para dos actores: hombre y mujer; ying y yang. Otro simbolismo que trasciende la figura de él, iniciado en las artes místicas, y la ira de ella, madre dispuesta a sacrificar sus cordura con tal de buscar una salida digna al espacio vacío provocado por la muerte de su retoño. En este caso hablamos de Steve Oram (“Turistas”, “The Canal”) y Catherine Walker (“Tenías que ser tú”, “Dark Touch”); dos intérpretes en estado de gracia que superan a base de carisma unas líneas de dialogo bastante inofensivas. Una pena que tan bonito trabajo se diluya, también, a medida que nos acercamos a la marca de noventa minutos. Otro de los factores refrescantes de la dupla sería su genuino sabor británico e irlandés, respectivamente. Supone una alegría adentrarse en los terrenos del fantástico europeo, porque sigue siendo Europa y no cae de lleno en el drama, con una calidad y flema que raramente veremos en la escuela estadunidense, menos sensible por lo general.

Así que tenemos lo que probablemente sea el mejor debut en Almas Oscuras este año, pero que se ve limitado, precisamente, por la inexperiencia de su creador. Muy bueno para ciertas tomas, bastante académicas dentro su clasicismo, y disperso cuando se trata de atar los cabos que el mismo nos ha ido enseñando con orgullo durante toda la película. “A Dark Song” será un caramelo para los aficionados a las artes esotéricas, tanto hablando en términos intelectuales como prácticos y musicales, por aquello de ser una de las pocas obras que profundiza en las raíces de la magia hermética tal y como es conocida en esta mal llamada realidad. Quizás los expertos en la materia sepan verle los cuernos al diablo, pero dudo encontrar entre los presentes algún practicante activo de la levitación o invocación de espíritus elementales. Aquellos con el ánimo de ver algo ligero, o genuinamente estremecedor, les recomiendo lleven sus prédicas a otro gurú, Liam Gavin probablemente se les atragante… aunque tengo la sana intención de seguirle la pista muy de cerca.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Su ambientación y fidelidad, no del todo completa, a los recovecos de la magia hermética, principalmente representada aquí por Crowley y Lévi. Aunque su elemento central sea el ritual Abramelin, popularizado por la Orden del Amanecer Dorado.

Lo peor: Entiendo su esfuerzo por representar la tediosa realización de un ritual hermético, pero toda su lentitud no se justifica con un final bastante efectista, precisamente lo que su primera mitad evita correctamente.

Vuestros comentarios

1. may 17, 22:15 | Zalomero

Si algo queda claro después de vista, es que es una película que no va a dejar indiferente. En mi caso, aún sin tener ni idea de las artes esotéricas, la película me atrapó desde el principio, pero entiendo sus problemas de ritmo, y que a muchos les vaya a parecer un auténtico coñazo.

Quizá en otro momento me hubiese costado entrar en la cinta, pero no sé, sentí en ella algo hipnótico, con una atmósfera estupendamente construída, con grandes interpretaciones, con un rollito teatral que me pirra (dos intérpretes, un escenario) y bueno, es repetitiva porque así lo dicta su ADN, pero ahí podemos encontrarle ese punto de degradación física y psíquica, el siempre interesante hecho de ver cómo alguien se va consumiendo en pantalla (pienso, salvando las distancias, en la magnífica Starry Eyes).

Esta peli entra en el terreno de la rareza y el “terror” indie y por ende se comprende que a mucha gente le espante la propuesta. Por mi parte, siempre agradeceré este tipo de esfuerzos con personalidad.

2. may 17, 23:11 | AZOTE

Drama del copón.

3. may 17, 23:12 | dani3po

Me quedé a cuadros (en el buen sentido) con el final; no me lo esperaba para nada. Aunque yo hubiera seguido el plan original jeje.

4. may 18, 10:59 | tito jesús

Una película preciosa, original y alucinante. Gran parte del público de la sala se quejó del final que a mi simplemente me parece una belleza…

Azote estoy contigo es un dramón… pero uno sobrenatural.

5. may 18, 14:01 | Tetsuo

Saludos:
Cuando la recomiendo siempre advierto que es muy lenta y que solo tiene dos actores y un escenario, la Casa. Pero que me atrapo desde el inicio y que se me hizo corta.
Respecto al final, es el que es
SPOILERS
podia tener un final demoniaco de tortura y sufrimiento que es lo que me esperaba, pero el autocastigo (dedo anular), expiacion y perdon encajan con la idea tan cristiana del angel de la guarda
FIN SPOILERS
El hecho es que me gusto y mucho, me recuerda al consejo: ten cuidado con lo que deseas porque podrias conseguirlo.
Un drama/dramon sobrenatural ambientado en la magia ritual.
P.D: Por la Modica cantidad de una gruesa de leuros anuales usted convertirse en miembro online de la orden originaria de Golden Square en Londres y acceder al Ipsissimus (10=1) no alcanzado ni por el mismisimo Crowley Hoyga!!!

6. may 18, 18:23 | Draghann

Digo lo que dije en el otro post. A mí me pareció técnicamente impecable pero lenta y aburrida a más no poder. Está claro que este tipo de películas tienen una buena cantidad de defensores (quizás con razón o quizás no) pero yo no soy uno de ellos… mucho drama y poco terror…

Un saludo!!

7. may 18, 19:07 | lord.:

Me gusto muchisimo.!
Sin lugar a dudas una película con gancho para ¨entendidos¨ en los históricos del ocultismo, por lo tanto los relatos entre los protagonistas se me hacían muy reales.

Los dos actores muy bien!! la trama también!
Lenta? Si, pero muy grata para pasar un buen rato y dejar abierto las ganas de profundizar en el tema.

Spoiler
El final totalmente sorprendente, el angel de la guarda me descoloco, no solo por aparecer, si por la hermosa escena y el extásis mistico en la cara de la prota.

8. may 18, 21:42 | Nahuel

no voy a leer por que no quiero saber nada, peor hace rato la tengo vista a esta, tiene muy buena pinta y se ve original

9. may 18, 23:34 | Andromeda

Como conocedora de las artes oscuras amé cada segundo de la peli. Me supo al realismo más absoluto, por contradictorio que suene.
Aunque soy bastante más oscura que la prota y me hubiera atenido al plan original, pero se entiende su elección también.
Ojalá el resto del año traiga cosas tan buenas como este film <3

10. may 19, 01:54 | Vael

Es mas que probable que esta vaya a ser una de mis elegidas a lo mejor del año. Me gusto practicamente todo, incluso el final, aunque yo tambien opino que me hubiera ceñido al plan original.

11. may 19, 10:27 | Elchinodepelocrespo

A mi tambien me choco el uso de los ideogramas chinos. Creo que la historia se puede emparentar con literatura anglosajona fantastica mas clasica, con Blackwood, Machen. Me recordo un poco a El angel de la ventana de Occidente, de Meyrink, mas que nada por el tema de la invocacion. Tediosa en algun momento pero interesante y con personalidad en general. Poco terror pero mucho menos drama. Drama es Marcelino pan y vino, un tranvia llamado deseo, Las bicicletas son para el verano, La carcoma… y esas cositas. Aqui muy poco.

12. may 19, 19:36 | Bob Rock

Hola Amig@s.

Pues me alegra ver que ha causado tanto regocijo. Me alegra menos no poder unirme a él. Ya he explicado que es muy exigente al espectador, no apta para impacientes, y un servidor anda agotado por el día a día.

Andrómeda, espero no enfrentarme nunca con una mujer afiliada a las artes oscuras ;)

Sobre todo destacar ese sabor británico, claro que comenta elchino… Que grande Blackwood.

Un abrazo.

13. may 22, 03:58 | AL

Sorprendente, una joyita de la que apenas había leído/ oído hablar. ¿Lenta o incluso tediosa en alguna de sus partes? Probablemente, pero ¿Qué importa cuando su atmósfera te ha atrapado y consigue enclaustrarte con los personajes durante casi la totalidad del film? Terror en su justa medida y un final atrevido. De esos que se agradecen de vez en cuando.

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