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La nube

Comer y crecer

La nube

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  • Título original: La nuée
  • Título en España: La nube
  • Nacionalidad: Francia | Año: 2020
  • Director: Just Philippot
  • Guión: Jérôme Genevray, Franck Victor
  • Intérpretes: Suliane Brahim, Marie Narbonne, Victor Bonnel, Sofian Khammes, Raphael Romand
  • Argumento: Para sacar su granja adelante una mujer alimenta a sus saltamontes con rica sangre.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Como podéis leer, el Festival de Sitges nos alimenta muchos meses esta web. No es para menos, porque nos pegamos palizas maratonianas en esos días. "La nube" fue una de las últimas que disfrutamos en el certamen. Se trataba de una cinta muy particular que podríamos incluir en el subgénero del cine de bichos. Un excelente drama que se vale de la fantasía, al borde de la ciencia ficción, para ir deshaciendo a su personaje protagonista como a una aspirina en un vaso de agua. En esta degradación física y sicológica de su heroína, se erige el interés principal de esta nube de insectos.

Madre e inexperta propietaria de una granja, Virginie (Suliane Brahim), está empeñada en sacar adelante a su familia criando saltamontes para confeccionar con ellos harinas alimenticias. Un negocio complicado, en tanto en cuanto, el hacer crecer a estos insectos de forma rentable requiere mucha atención en su alimentación y en la creación de un entorno fértil para su desarrollo. Desgraciadamente esta madre no logra encontrar la forma de que la crianza funcione. Los animales no alcanzan el tamaño deseado y la granja corre el riesgo de una bancarrota. Justo en el momento en que ya no puede más, un accidente fortuito revelará que estos insectos crecen mejor con una dieta rica en glóbulos rojos. Para sacar el negocio adelante se hará preciso encontrar sangre de calidad para las pequeñas bestias, que cuanto más crecen más apetito tienen.

Que nadie se espere "Aracnofobia", "Enjambre" o una de esas cintas de insectos asesinos asediando a un pueblo y dando matarile a medio reparto. La película, que en el fondo habla de los sacrificios de la maternidad y también de la voracidad y los excesos de la industria alimenticia, siempre mirando por la cantidad y los beneficios por encima de cualquier otra consideración, huye de los sensacionalismos de esas películas. Trata de simular la mayor realidad posible en su componente fantástico. Maneja pocos personajes, centrándose casi en exclusiva en la familia, para que su comportamiento nos resulte coherente. En el fondo la historia no es la de una invasión de saltamontes vampiros, sino de la lucha de esta particular granjera por evitar su enésimo fracaso como madre. Para que la trama funcione tan bien serán tan importantes los bichos como las miradas inquisitivas de sus dos hijos: siempre dispuestos a dudar de sus decisiones y a mostrar su desencanto por los esfuerzos de su madre; sobre todo su hija mayor, avergonzada de la excentricidad del proyecto y hundida por el suicidio de su padre, al que intuímos que la presión de la vida rural se lo llevó por delante.

"Los saltamontes tiene hambre"

El director Just Philippot firma con “La nube” su primer largometraje en solitario. Un trabajo que no le ha salido nada mal: además de galardones en festivales de fantástico, como Sitges donde se llevó la mejor actriz y la mención especial del jurado, ha tenido la posibilidad de mostrarlo en Cannes, plataforma indiscutible para lanzar una carrera. Desgraciadamente la pandemia ha impedido su estreno en cines de casi todo el mundo, siendo España uno de los pocos países donde podamos degustarla en pantalla grande.

Philippot hereda un guion escrito por Jérôme Genevray y Franck Victor, que adapta a su gusto y a las posibilidades del presupuesto. Las primeras versiones de este guion eran puro cine de terror con saltamontes que cambiaban de color y tamaño y con una madre que, con cada víctima, se transformaba en un ser sediento de sexo en comunicación telepática con los bichos. Irrealizable con el ajustado dinero de que contaba la producción (por ejemplo, el director ingenia dos niveles de contención de los insectos para mostrarlos tras un plástico traslucido en muchísimas escenas y ahorrarse un dineral en efectos especiales) y además alejado de las pretensiones dramáticas del autor, se negoció un horror mucho más fronterizo. Se mezclaba el cine costumbrista rural francés de películas como los documentales del mundo agrícola del cineasta Raymond Depardon y sus “perfiles campesinos”, el film de Hubert Charuel “Petit paysan” o la que tenéis estos días en cartelera: “El horizonte” de Delphine Lehericey, con el horror muy próximo al body horror de David Cronenberg (aunque sin ese gore truculento) y la fantasía oscura de Jeff Nichols en “Take Shelter”. Haciendo malabares entre esos dos mundos, se construye una historia de personajes muy bien definidos, con relaciones ambiguas de deseo y rechazo, que van empujando a nuestra heroína a un peligroso abismo.

Muy medida en sangre, con algunos guiños dispersos en la trama al cine comercial, y con una incorporación paulatina de los elementos fantásticos, la cinta contiene dos actuaciones sobresalientes. La primera la de Marie Narbonne como la hija de Virginie. Y principalmente la de Suliane Brahim, actriz curtida en las tablas de la Comédie Française (algo así como la compañía de teatro nacional gala) que realiza un trabajo asombroso y plagado de matices que nos ayuda a completar todo lo que los efectos digitales no logran, sólo por verla dejándose físicamente la piel entre insectos, ya merece la pena.

Seguramente muchos hubierais preferido un terror más explícito. Pero puedo aseguraros que su director ha sabido equilibrar la balanza y que, dentro de su carácter de cine de autor, esta nube riega los paisajes del subgénero en el que se inspira en muchas escenas. Supone un debut muy prometedor y su director, aprovechando el impulso de esta buena acogida de la industria, va a seguir explorando en su nuevo trabajo donde la amenaza volverá a estar en las alturas con otro tipo de nube... Lo sé porque me lo ha soplado él mismo.

Lo mejor: Un planteamiento original que combina realismo y fantasia con pericia. La excelente interpretación de su protagonista.

Lo peor: A veces el comportamiento de esta nube es un tanto inverosimil.


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