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Dune

¿Paul Atreides Rivera? ¿O el comienzo de algo grande?

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Me confieso un gran admirador de Denis Villeneuve. He visto todas sus películas y ninguna me ha decepcionado. Además, creo que sus trabajos dentro del cine fantástico son de lo mejor que hemos encontrado en estas últimas décadas. Tanto su adaptación de la novela de Saramago: El hombre duplicado: Enemy, como su particular Encuentros en la tercera fase que era La llegada (Arrival) o la secuela de Blade runner: Blade Runner 2049, demuestran que es un excelente narrador, que construye la acción de forma pausada pero rigurosa, tomando muy en serio la profundidad dramática de sus historias y personajes. No se me ocurría, a priori, mejor director para volver a adaptar, por tercera vez si contamos la mini serie de televisión, la novela de Frank Herbert: Dune; tal vez uno de los libros de ciencia ficción mejor valorados por los amantes de este género.

El estreno de la cinta, que se vio alterado por la pandemia, junto con la decisión de Warner de estrenar la película simultáneamente en su plataforma HBO Max, llevaron al bueno de Villeneuve y a Regency, la otra productora implicada en el proyecto, a una amarga pelea dentro y fuera de los tabloides de cine; pelea que ha puesto en peligro la continuidad de la franquicia planificada, como otras grandes sagas, en varias entregas. Finalmente, Dune se podrá ver como su autor planeó en un principio: en la sala de un cine. Y tengo que decir que cuando la ví en la gran pantalla del Kinépolis, con toda su potencia de sonido en marcha, la experiencia fue apabullante.

Muy en alto estaban las expectativas de los fans de la saga, también de los que conocen Arrakis de oídas o de jugar sus videojuegos. Las críticas dispares, tras su paso por el festival de Venecia, han hecho descender el hype varios enteros. Intentaremos ser imparciales y daros una opinión muy meditada de este primer capítulo. En cualquier caso, conviene tener en cuenta que Dune nunca quiso ser una Guerra de las galaxias y que, en su versión en papel, siempre prima la estrategia y la diplomacia por encima de sus componentes de aventura; si esperas acción a raudales y un espectáculo grandioso de efectos digitales, te puedes llevar una tremenda decepción.

Arrakis es un planeta casi desértico. En la superficie de su arena flota la “Especia”, también conocida como “Melange”, un material que altera cuerpo y mente. Los Fermen, moradores del planeta, usan la Especia como un elixir sagrado para su autoconocimiento. El resto de la galaxia, con una organización política casi feudal, emplea la melange para doblar el espacio y así desplazarse por distancias imposibles. El increíble valor de este material, ha sometido a Dune y sus habitantes a un estado marcial que explota sus recursos. La tiránica casa Harkonnen, responsable de la recolecta de especia, ha expoliado las arenas y relegado a los Fermen al corazón de las dunas. Pero el imperio ha decidido ofrecer el control de Dune a otra de las grandes casas: Los Atreides. El Duque Leto Atreides (Oscar Issac) su esposa Lady Jessica (Rebecca Ferguson), a su vez miembro de la orden de sacerdotisas Bene Gesserit (una suerte de Vaticano controlado por mujeres), junto al hijo de ambos Paul Atriedes (Timothée Chalamet) han llegado al planeta con la sana intención de cambiar la dinámica colonialista del imperio con sus moradores. Este nuevo gobierno desconoce que el imperio ha establecido una conspiración para rápidamente sacarles de Dune... Al mismo tiempo los Fermen y las Bene Gesserit estudian el carácter de Paul Atreides, pues puede ser él el líder que profetizan las leyendas que cambiará el orden del imperio.

El escritor, dibujante de comics y director de cine Alejandro Jodorowsky, fue el primero en intentar la quimera de transformar la imponente novela de Herbert en una producción de cine. No me extenderé mucho, pues hablar de ese primer proyecto llevaría a esta reseña a una extensión imposible; pero recomiendo a todos ver Jodorowsky’s Dune, documental donde se perfila en toda su complejidad la cruzada quijotesca de convertir en imagen la novela. Después le llegó el turno a David Lynch, que trató en dos horas y diecisiete minutos (unos 15 minutos menos que la actual) de condensar todo el libro de Herbert en un sólo título. El resultado fue un desastre en taquilla y como adaptación muy poco satisfactoria. El Dune de Lynch trataba de registrar todos los eventos fundamentales de la novela, pero su necesidad de condensar todo en esa duración, dio como resultado tramos excesivamente descritos y otros tan tomados por alfileres que el conjunto, pese a la vistosidad de Moebius (al igual que Jodorowsky miembro de Los humanoides asociados), y la wagneriana banda sonora de Toto y Brian Eno, era casi imposible de seguir con atención.  

Al comienzo de este siglo y con un presupuesto mucho más discreto Dune, la leyenda narró la trama con mejor acierto y en cuatro horas y media. Desgraciadamente, los aspectos visuales y la imaginería con la que se plasmaba el universo de Herbert eran en mayor escollo de este producto; con un aroma por debajo de la serie B en varios momentos y unos decorados muy poco realistas (aunque, como le pasa a la de Lynch, el tiempo le ha otorgado mucho encanto al resultado).

La versión que firma Denis Villeneuve intenta, aunque no lo consigue, mantenernos alejados mentalmente de todos los universos Dune anteriores. Su puesta en escena es mucho menos barroca que la de Lynch, vestuarios, efectos especiales y maquillaje dan un paso atrás en favor de los personajes y los actores que los encarnan. La primera hora resulta espesa, muy preocupada en describir las castas políticas de este imperio y las intrigas palaciegas... un tiempo un tanto perdido pues, aunque la historia transcurre de forma más lógica y orgánica que en el Dune de Lynch (1984), al contrario que en series como Juego de Tronos, donde la repetición de situaciones a lo largo de sus episodios te ayuda a hacerte una composición de quién es quién y a entender los lazos que unen a los personajes, aquí la narración no ofrece la respiración precisa para no ahogarse con la interminable cantidad de datos expuestos. En cualquier caso, al menos durante el visionado existe la suficiente pregnancia para que uno crea entender cómo va la trama, aunque al salir del cine le cueste a uno construir mentalmente la maraña. Como primer capítulo de una posible dupla o trilogía, el Dune de Villeneuve termina en mitad de ninguna parte tanto en lo narrativo como en lo visual. Y gran parte de su reparto (Bardem o Zendaya) con la promesa de tener cierto peso en la historia en su siguiente entrega. Como punto de comicidad involuntaria, este guión remarca hasta el ridículo (y creedme que no es coña) el emparentar a la familia Atreides con el mundo de la tauromaquia y en varios planos insiste en explicarnos que el fundador de la casa fue un valiente matador de toros: desde mostrando una imagen suya con el capote y la espada, a una escultura del mismo toreando, o con un plano del salón de la corte presidido por la cabeza de un morlaco disecada...

Días después de la redacción de esta reseña, Severian nos aclara que en la novela también se insiste en el pasado torero del patriarca Atreides. Así que Denis Villeneuve no inventa nada. Me sorprende, porque queda muy raro y porque lo había olvidado por completo (Dune lo leí como hace treinta años) y me alegro de la puntalización.

Este planteamiento riguroso y el intento de hacer comprensible el universo tiene además otros daños colaterales. Por un lado, un exceso de rigidez en los diálogos, le dan al producto una seriedad y trascendencia en varias ocasiones al borde de lo ridículo y, por otro lado, algo menos de la espectacularidad precisa en una cinta de ciencia ficción con vocación de trascender el ser un mero producto de entretenimiento. La ausencia de espectacularidad se va paliando conforme la trama pase de la diplomacia a la guerra: Varias peleas, escenas de acción, la aparición de los famosos gusanos gigantes y el diseño de las naves libélulas, sumadas a una mezcla de sonido, como indicaba al inicio, portentosa, logran un espectáculo más atrapante a cada minuto, Desgraciadamente, la pedantería y ese toque elevado de todo el conjunto nunca termina de casar. La banda sonora de Hans Zimmer, muy en la línea de la de 300, logra empalagar y atontar con sus cantos, casi sefardíes, y su exceso de exotismo. No hay que alarmarse pues este Dune es solo la primera mitad de una obra mucho mayor que, de materializarse en la línea propuesta hasta ahora, seguramente logre ser brutal. Es decir, apenas hemos saboreado el entrante. Además de su secuela, Warner mostró interés de ampliar su universo en una serie dentro de la plataforma HBO.

Donde este Dune es todo un espectáculo es en su reparto (el de Lynch nuevamente tampoco se quedaba corto). Timothée Chalamet (Call me by your name) es un Paul Atreides genial, más acorde en edad al personaje del libro que Kyle MacLachlan en la del 84. Rebecca Ferguson es también una gran elección para interpretar a la madre de este particular Mesías del desierto. Su rostro sereno y su gestualidad contenida, se ajustan como un guante a la antigua Bene Gesserit que media entre las distintas casas y los Fremen para facilitar el ascenso de su hijo. Se suman a ellos un excelente Oscar Issac, Jason Momoa en el papel del instructor de guerra y guardaespaldas Duncan, Stellan Skarsgård en el papel del pérfido Barón Vladimir Hakonnen, Dave Bautista como Glossu ‘Beast’ Rabban, Bardem y Zendaya como el líder Stilgar y Chani: la chica de los sueños de Paul y otras estrellas como Josh Brolin, o Charlotte Rampling.

Hay, a mi juicio, dos formas de valorar este trabajo. Como film independiente, este Dune se queda en el desierto; su desangelado final, su extenso prólogo y muchos de sus personajes con apariciones hasta ahora anecdóticas, lastran la impresión sobre el conjunto. Pero si contemplamos la obra como el primer paso de un trabajo mucho mayor. Si lo entendemos como la primera entrega de una saga que, en su segunda parte, explorará todos los campos mostrados en esta primera... la cosa tiene visos de ser muy potente. Desgraciadamente y tal y como está el cine, no sé si Denis Villeneuve será capaz de hacer viable Dune II y con ello demostrarnos que esta sí que es la adaptación definitiva de la obra de Herbert.

Lo mejor: Un reparto espectacular y un buen diseño de producción

Lo peor: Promete una épica que imagino veremos en su segunda entrega. Resulta tediosa en su primera mitad... nos toca esperar para valorar justamente su conjunto.


Vuestros comentarios

1. 14 sep, 22:30 | Mountain

Soy muy fan de las novelas de ciencia ficción y DUNE siempre ha estado en mi top 3, todo eso hace que tenga unas ganas increíbles de ver esta nueva versión. Me muero por ver Arrakis y a sus gusanos!

2. 15 sep, 09:26 | wiman

Pues creo que esta la voy a dejar pasar.
Hasta hoy, TODAS las críticas coinciden de que es una película de ritmo irregular, hipotecada a una improbable segunda parte. Es decir, una historia inconclusa que promete un final épico, pero....
En estos momentos el director está de morros con la productora y la secuela depende de la recaudación en taquilla. Y creo que siendo una SCI FI sesuda, con cientos de personajes, familias, arcos de desarrollo, etc, por muy espectacular que sea, no va destinada al público de cine fácil, por lo que los números no van a cuadrar y nos vamos a quedar con las ganas.
Y entre medio también debería haber una serie, que todavía no han empezado a rodar....

3. 15 sep, 14:13 | Cross

Prefiero una familia aficionada a la tauromaquia que a unos adoradores de Moloch o Baphomet, que también tienen cabezas de bestias. Es decir: para que no haya confusión ni subliminalismo.

4. 15 sep, 19:02 | Severian

Pues la tauramoquia pinta en la película lo mismo que en la novela, en la cual se explica que el padre de Leto y anterior duque Atreides practicaba como aficción la tauromaquia y de hecho murió corneado por un toro cuya cabeza adorna el salón de los Atreides.

5. 15 sep, 19:08 | Tito Jesús

Se verían, gracias por la aclaración.
Leí Dune hace siglos y no recordaba eso. En la película el detalle taurino le sienta a la trama como a un cura dos pistolas.
jajaja menudo corte me acabo de llevar.

6. 16 sep, 13:17 | Cross

Gracias Severian.

7. 16 sep, 17:30 | Upiri

Pues mira que a mi la de Lynch la vi en el cine, recuerdo que estábamos 3 gatos y dos dormidos, pero me gustó. Me sigue pareciendo una gran película de scifi pese a sus cosas..

Esta dune me da pereza. El director me parece muy pesado y no recuerdo ninguna película suya que desee volver a ver. Y mira que le han dado oportunidades pero es muy aburrido su cine.

8. 20 sep, 12:04 | Sevarian

De nada Tito Jesús.
El tema de la afición por torear de Paulus Atreides (padre de Leto y por tanto abuelo de Paul) en la novela sólo figura para dar cierto trasfondo a la familia Atreides y esbozar la personalidad del abuelo (que debía de ser todo un personaje). También en la novela se explica que la cabeza de toro que adorna el salón de los Atreides no le gusta mucho a Dama Jessica, pero con eso debe convivir XD

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