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Última noche en el Soho

Sueños y pesadillas

Última noche en el Soho

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Por fin ha llegado a las carteleras españolas el último film de Edgar Wright que, además, supone el regreso del realizador al cine fantástico tras coquetear con el cine de acción policial, con aromas de su amigo Tarantino, en Baby driver y también tras su extensísimo recorrido por la carrera del grupo Sparks con The Sparks brothers, primer documental del director que se presentó en España durante el pasado Festival de cine de Sitges junto con este film. Última noche en el Soho, título que, por cierto, tomó prestado junto a la canción de cierre al propio Tarantino, nos prepara todo un viaje por diferentes géneros y tonos dramáticos, cargado de magia, música, nostalgia y, como no, algunos escalofríos. Un coctel medido al milímetro para llenar salas de cine.

Su trama no es nada del otro mundo, pero con gran talento, Wright la ha emperifollado y sazonado, de tal forma, que parece totalmente original. Last night in the Soho nos presenta a una joven soñadora, que bien podría protagonizar una película adolescente de Disney Channel, que quiere ser diseñadora de modas y que se pasa el día entre vestidos de princesa y discos antiguos, fantaseando con vivir en la década de los sesenta. Eloise, que así se llama esta muchacha que encarna la actriz Thomasin McKenzie, se traslada a la capital inglesa para estudiar moda y, tras intentar encajar con sus sofisticadas compañeras sin demasiado éxito, se traslada de la residencia de estudiantes a una pequeña habitación en el corazón del Soho londinense. Será en este cuarto, cuando, en sueños, se convierta en espectadora de la vida de otra joven (magnífica y elegante actuación de Anya Taylor-Joy), que aspira a convertirse en la nueva estrella de la canción de comienzos de la década de los sesenta.  Todo será idílico para ambos personajes hasta que la aspirante a cantante se vea arrastrada a la prostitución y el deseo que los hombres sienten por ella se materialice, en nuestra época, en forma de inquietantes espectros que acosen a la cándida Eloise.

Edgar Wright navega por un universo de referencias cinematográficas, tomando a capricho de aquí y de allí, en favor de crear tal cantidad de brillo que termine deslumbrando al espectador. Sus títulos de crédito, por ejemplo, beben claramente de los de La boda de mi mejor amigo y el director, lejos de disimular esta referencia, la reafirma al hacer sonar, pocos segundos después, el tema wishing and hoping de Dusty Springfield. A lo largo de sus casi dos horas de duración encontraremos aromas del giallo italiano, del free cinema británico, de Repulsion de Polanski o Don´t look now, que se tamizan por la preciosista forma de rodar de Wright para evitar el collage y presentarse como un producto cohesionado. Nuevamente la adaptación de Bava de La gota de agua de P. Kettrigde , y ya van tres veces en los últimos meses, es una de las referencias más claras en Última noche en el soho; tanto así, que en su origen, el título iba a ser algo como "Luces rojas parpadeantes", recurso que toma del clásico fragmento de Las tres caras del miedo y se empléa en favor de la tensión en varios momentos del film.

Igual que en Érase una vez en Hollywood, la trama sirve de excusa para hacer un ejercicio nostálgico de una época, en la que se mezclaban sin pudor todo tipo de clases sociales, usando el alcohol, la música y el sexo como aglutinante. Una década, los sesenta, a la que rinde pleitesía con unos asombrosos planos abiertos de la ciudad y una vibrante y portentosa banda sonora con temas tan conocidos como I´ve got my mind set on you, Puppet on a String, you are my world, Eloise o Downtown (con el que Taylor-Joy se luce también como cantante).

Con más intención de inquietar que de provocar pesadillas, la cinta es un producto de amplio espectro de público y por tanto no carga las tintas en nada demasiado macabro, se van dosificando elementos paranormales, que tornan el cuento de hadas moderno en un relato de miedo con mensaje feminista, suficientemente medido para evitar una militancia subrayada. Así, los fantasmas de la segunda parte, funcionan, además de como espectros, como símbolo del acoso sexual al que se ven sometidas, ahora y entonces, las jovencitas de carnes prietas.

Además de estos dos sólidos personajes, Last night in the Soho contiene un excelente reparto secundario. Matt Smith (Eterno Doctor Who) se pone en la piel de un guapo de bar que llevará a la perdición a la ambiciosa cantante. Y en nuestra época contaremos con dos veteranos de lujo: Terence Stamp (Teorema, El coleccionista o Superman) y Diana Rigg, para los más mayores la inolvidable Emma Peel en Los vengadores y para las nuevas generaciones la maquiavélica Olenna Tyrell de Juego de tronos. Esta actuación supondría su última aparición en cine pues falleció pocos meses después del rodaje. Pero, si alguien brilla con singular independencia es la actriz Anya Taylor-Joy. Su presencia es indispensable para el triunfo de la cinta pues no se me ocurre otra presencia que hiciera tan solventemente lo que con aparente simpleza logra ella.

Tremendamente cuidada, tanto en lo formal como en el devenir de sus subtramas, evocadora, divertida y con unos efectos visuales magníficos que logran hacer de sus dos personajes uno sólo en muchos momentos del film, estoy seguro que Última noche en el Soho formará parte de vuestras preferidas de este año que empieza a dejar de latir. Así que esta reseña seguro que continuará en unas semanas. Por poner una pega, su último tramo desmerece del resto del film por tramposo y convencional, pero se queda lejos de estropear una experiencia tan edificante como colorida.

Lo mejor: Es todo un viaje que enamotra tanto en sus momentos más luminosos como en sus opalinas pesadillas.

Lo peor: Su tramposo giro final


Vuestros comentarios

1. 25 nov, 10:04 | vira

Me le vendieron como un slasher, solo hay una cuchillada y casi ni se ve, luego otras, pero no se ven, no es un slasher, luego las cutre referencias a George Romero y esos cutres zombies que ni en un corto salen tan cutres, que si Psicosis, guau, sale una mujer con un cuchillo y es homenaje, sabiendo que no era una mujer sino un hombre en aquella película. Luego que si es como un viaje en lsd, para nada, hacia la mitad la película me aburrió o antes, no me acuerdo.

La crítica siempre se equivoca, por mucho que me digan que son gustos, nunca veo lo que dice la gente. La música me sobra, como en todas las películas, abusan.

La recreación de la época me parece de lo más normal. Parece ser que la gente se deja llevar por lo que dicen los demás, y repiten las cosas como si fuera un mantra, no por repetirlo varias personas se hace realidad.

En ningún momento da terror ni pesadila. Es una película a evitar. Se me olvidaba, el machismo, no sabía que fuera machismo acostarse con una prostituta, si acaso sería machismo por el proxeneta, no por los clientes, los cuales acuden a una mujer la cual se supone que está porque quiere, y en realidad lo hace porque quiere. Me parece absurda la venganza contra unos hombres que no lo hacen nada.

2. 25 nov, 10:52 | AZOTE

Definitivamente va a ser el año en el que menos pelis de Sitges voy a ver.

Me he quedado en el párrafo que dice que no hay nada especialmente fuerte y de que te cuelan un mensaje feminista como quien no quiere la cosa .

3. 25 nov, 12:39 | Vael

Lo mejor del año, con mucha diferencia. Todo es prácticamente perfecto, desde sus virguerías cinematográficas a nivel técnico hasta su mezcla de géneros.

4. 25 nov, 20:00 | game of trolls

pelicula que esta muy bien a nivel escenografias, vestuario y canciones si tus gustos musicales son de esa epoca valga la aclaracion peeeero que no te llega a enganchar ni atrapar por su argumento que no llega a ser ni muy interesante ni lo suficientemente sordido u oscuro como para pensar que algo muy ATERRADOR fuera a suceder ya que todo es muy de pelicula de DISNEY.

CONCLUSION coincido con los comentarios negativos, no llegue a verle el final.

5. 25 nov, 22:40 | German.

La vi hace unas pocas noches y me encanto. Muy entretenida y muy bien actuada donde destaca como siempre Anya Taylor-Joy aunque en este caso todos los aplausos son para Thomasin McKenzie que esta arrolladora en su viaje a los infiernos.
Tecnicamente impecable como cabria esperar con una recreacion de epoca muy lograda realmente.
Si bien desde que aparece el personaje de la anciana que le alquila el departamento a la protagonista ya supe uno de los giros, eso no le quita meritos a una muy buena pelicula.
Por algunos los comentarios de arriba parece que algunos se esperaban algo sumamente aterrador y lleno de violencia cuando nada daba a entender eso. En fin, ustedes se lo pierden.

6. 26 nov, 17:26 | Ernesto

La película sufre sus desperfectos por el guión. El vestuario, la escenografía y el soundtrack son modestos. Nada más.

En cuanto a las actuaciones, los actores sólo cumplen con su trabajo. Punto. No son actuaciones memorables.

¿Terror psicológico? Para nada. ¿Asesinar como un modo de liberación? Eso preocupa  ¿Y la chica que casi mata con las tijeras? Mínimo eso sería baja absoluta en la universidad. ¿Y dónde quedó el detective atropellado? ¿Por qué esa actitud tan hostil?

Lo de Sandy es ilógico. Asesinar a tantos hombres, y nunca la hayan encontrado. Y más en esos tiempos, a menos de que vivieras en un pueblo. Ahora bien, ¿te imaginas el olor a muerte que desprendieron los cadáveres? ¿Y cómo hacía para ocultar los cadáveres?¿Por qué ningún inquilino aviso a la policía antes? Y el pretendiente afro súper ingenuo como ella. ¡Ja, ja, ja!

La película es un poco de todo: Repulsión, Suspiria, Perfect Blue, La patrona (un excelente cuento de Roald Dahl), y un poco de Clímax.

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