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Los renglones torcidos de Dios

Los renglones retorcidos del guionista

Los renglones torcidos de Dios

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

La novela de Torcuato Luca de Tena Los renglones torcidos de Dios supuso todo un éxito en la década de los ochenta y fue uno de los primeros best sellers patrios. Publicada en 1979, el libro narraba la vida intramuros de un hospital siquiatrico a través de los ojos de una investigadora, infiltrada en el centro como paciente con la intención de poner luz sobre la opaca muerte de uno de los internos. Ahora, 50 años después, llega la primera adaptación española, en 1983 Tulio Demicheli trasladó la trama a un psiquiátrico en México, que, aunque mantiene la línea argumental de principio a fin, por el camino aprovecha para hacer más piruetas que un saltimbanqui.

Alicia Gould (Bárbara Lennie) es una investigadora que ingresa por voluntad propia en un lóbrego manicomio para averiguar quién es el responsable de la misteriosa muerte de un interno. Contará como aliada silenciosa con una enfermera (Loreto Mauleón) y con un doctor (Pablo Derqui) que le hace ojitos, también con dos internos gemelos: Rómulo y Remo y con otro (Antonio Buíl) que parece moverse con libertad por todo el edificio. Pero también tendrá poderosos enemigos como Samuel Alvar (Eduard Fernández) director del centro, que se comporta como el alcaide de una prisión, o dos internos, uno descomunalmente grande (Francisco Javier Pastor) y su contrahecho acompañante, que acosan a la joven desde su primer encuentro. A medida que los días van pasando,  Gould empezará a sospechar de todos y su cordura será puesta en duda... ¿Realmente es una infiltrada o es la más loca de todo el centro?

Dirige Oriol Paulo, realizador que ha hecho del giro y la sorpresa toda una seña de identidad. Cintas como El cuerpo, Los ojos de Julia o Contratiempo, se guardaban inesperados giros en sus tramas para sorpresa de la platea... o al menos eso se pretendía. La otra seña de identidad de Paulo es la factura; su cine entra por los ojos, actualiza el color y el hacer del cine de los 70: del giallo, el noir frances  y el fantaterror europeo. En éste, su último trabajo, estas señas son remarcadas hasta el ridículo. Cada pocos minutos se le plantea al espectador un enigma, ya sea mediante un flashback que cambia lo narrado, o mediante una confesión a cámara de un personaje. Así, al sorprendente giro argumental de la novela, se le suman una ingente cantidad de giros nuevos, de revisiones del mismo acontecimiento desde un inesperado punto de vista, que terminan en atolondrar y complicar en exceso una historia que con más simpleza hubiera resultado más atractiva. El principal afectado de esta verborrea (o diarrea) de intrigas es el culo del espectador; ya que nuestro amigo Oriol adapta las aproximadamente 450 páginas del original en nada menos que 160 minutos. Este guion es al cine como Marta Sánchez o Mónica Naranjo a la canción: un exceso de notas gratuitas entre las que apuntalan la melodía, un extenuante e innecesario desfile de gorgoritos.

En lo visual la cosa tampoco mejora. Sin duda en resultado es atractivo, grandes espacios rodados de forma elegante y sofisticada, pero con el paso de los minutos la sensación que recibimos es la de contemplar un enorme álbum de cromos. Paulo no ha rodado en función del guion sino llevado por el capricho de obtener encuadres molones. Por ejemplo: Alicia Gould lleva investigando a espaldas de su marido el caso (que por cierto tampoco aparenta gran complejidad) pero en su casa tiene un nada discreto mural de fotos unidas unas a otras con hilos negros como si investigara al asesino del zodiaco. En otro momento se reúne una junta médica, pero Paulo lo rueda como si fuera el juicio de Strassera a Videla llenando la sala de doctores hasta los topes(por cierto id a ver Argentina 1985 que es un peliculón). Todo es grandilocuente hasta rozar la pedantería y todo mirado con cierta distancia resulta hueco y absurdo.

Con estos mimbres que nadie espere unas interpretaciones sublimes. Bárbara Lennie, que es una actriz como la copa de un pino, se ve forzada e irreal con ese pelucón y esas frases engoladas que parecen sacadas de un folletín. Otro gran actor como es Eduard Fernández, también parece perdido en su papel de villano y, en general, todos aparentan estar poco convencidos en su encarnación de los personajes. Salvo del conjunto a Loreto Mauleón que parece haber entendido de qué va esto y sorprendentemente no rechina demasiado en ninguna de sus secuencias.

No todo es malo. Lo cierto es que Los renglones torcidos de Dios, tiene alguna idea muy inspirada en su uso del flashback, aunque no podemos hablar de ella para no estropear la experiencia. También es un placer ver producciones tan cuidadas en nuestro cine como estas, aunque sea para hacer con ellas momentos tan poco consistentes como el humo de un guion al arder.

Lo mejor: Entra por los ojos y tiene un uso del flashback muy original.

Lo peor: No entra por los oidos... su guion se torna tan enrevesado que resulta involuntariamente cómico.


Vuestros comentarios

1. 15 oct, 20:47 | Dereks-Never-Run

almasoscuras me sensura, almasoscuras me oprime :) acudiré al tribunal que está en Burgos ese.

2. 18 oct, 10:06 | Dereks-Never-Run

Me quedo con Shutter Island. Misma trama pero MEJOR.

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