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Midsommar

El director de Hereditary prueba con el folk escandinavo

Midsommar

Midsommar en Suecia es una de las fiestas más importantes del año, y mucha gente se reúne para celebrar el verano este día. Algunos llevan el traje típico de Suecia, y la mayoría de la gente (especialmente las chicas) lleva una corona de flores y hojas​ que simboliza suerte. Hace muchos años, cuando en Suecia se creía en la magia, las flores y las hojas que se recogían en midsommar contenían magia y se solía guardar esta corona seca hasta la Navidad, cuando se ponía en el baño para retener energía. La noche entre la Víspera de San Juan y la Fiesta de San Juan es una de las noches más luminosas del año y otra cosa mitológica que hacen los suecos es recoger siete flores diferentes y ponerlas debajo de la almohada esta noche para soñar con la persona con quien en el futuro se casará.

Ari Aster es el director de moda dentro del cine de terror más arriesgado. Así lo demostró con la mágnifica Hereditary (2018), amada y odiada a partes iguales, pero de esas películas que a nadie deja indiferente. Lo que no cabe duda es que su puesta en escena es brillante, hipnótica, una delicia para los sentidos que sorprende, todavía más, viniendo de un director novato. Y es que Hereditary fue la ópera prima de Aster, tras varios y exitosos años en el mundillo del cortometraje. Junto con A24 una de las productoras y distribuidoras más interesantes de la actualidad, consiguió un notable éxito, recaudando 79 millones de dólares a nivel mundial, con un presupuesto de apenas 10. Esto, seguramente, le ha dado vía libre para hacer lo que le dé la gana con su siguiente proyecto, también bajo la protección de A24. Seguir leyendo…

Horror en la Red

O cómo cagarte de miedo en internet sin recurrir a un videojuego de jumpscares o a la Deep Web

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Soy un incondicional del terror. Podría decirse así. Aunque bueno, si me llamáis adicto, no pasa nada, ¿eh? En el fondo, lo tengo asumido; ya sabéis, el primer paso es reconocerlo. El caso es que consumo terror vorazmente. Y en todas sus facetas, que no son pocas. Porque si algo tiene el terror, es que es versátil. Muy, muy versátil. Uno puede insertarlo en cualquier cosa. La red es una prueba de ello. Si bien los formatos artísticos más tradicionales para expresar el terror son el cine y la literatura, también en internet se encuentra material escalofriante. Y de muy buena calidad, debo decir. Seguir leyendo…