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Arrastrame al Infierno

El viejo juguete, casi olvidado, de Sam Raimi

Arrástrame al infierno

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  • Título original: Drag me to hell
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Sam Raimi
  • Guión: Sam Raimi, Ivan Raimi, Jeff Lynch
  • Intérpretes: Alison Lohman, Justin Long, Lorna Raver
  • Argumento: Christine, empleada de una oficina de préstamos, se ve empujada a negarle un crédito hipotecario a Mrs. Ganush, una viejecita gitana rumana, en aras a conseguir su ansiado ascenso. Su decisión le costará vivir un auténtico infierno.

81 |100

Estrellas: 5

Arrástrame al infierno

Un buen día, no hace demasiado tiempo, Sam Raimi encontró un viejo y olvidado juguete bajo su cama. Lo rescató, lo desempolvó, y volvió a juguetear con él, recordando viejas y agradables sensaciones.

Efectivamente, Sam Raimi ha vuelto, y lo ha hecho en plena forma y fiel a un estilo que le es propio. En realidad nunca se fue. Raimi ha consolidado en Hollywood una de las carreras más prolíficas y heterogéneas cómo director de cine.

Tras una espectacular eclosión en el cine de terror de bajo presupuesto con su mítica trilogía de Evil Dead, Raimi ha echo prácticamente de todo, desde comedia absurda ("Ola de crímenes, ola de risas", 1985), pasando por fallidos thrillers sobrenaturales ("Premonición", 2000), imposibles homenajes al spaguetti-western ("Rápida y Mortal", 1995), geniales thrillers de corte clásico ("Un plan sencillo", 1998), insustanciales -e incompresibles- melodrámas románticos ("Entre el juego y el amor", 1999), deliciosos antihéroes de serie B ("Darkman", 1990), y megalómanos superhéroes de serie A ("Spiderman", 2002) que han hipotecado buena parte de su trayectoria profesional (al tiempo que le hacían inmensamente rico).

Pero, aún así, y al margen de su faceta de productor, los aficionados al género de terror llevábamos demasiado tiempo echándole de menos. La sombra de la trilogía de Evil Dead ("Posesión Infernal", "Terrorificamente Muertos", "El Ejército de las Tinieblas") es alargada; y quién más quién menos ha especulado -soñado- en alguna ocasión con el regreso de aquel joven entusiasta que sorprendió al mundo con una de las mejores sagas terroríficas (y de humor negro) de todos los tiempos.

"Arrástrame al Infierno" (título en español de Drag Me to Hell) era la firme promesa del esperado regreso. Pero había pasado mucho tiempo, y Mr. Raimi acababa de salir de una nueva trilogía que muy poco tiene en común con Evil Dead. Una trilogía arácnida de desiguales resultados artísticos (muy desiguales) pero de incontestable valor comercial y mediático.

Raimi se ha eregido, en los últimos tiempos, como un excelente fabricante de blockbusters, y precisamente a ello ha dedicado los últimos años de su carrera (la sombra de Spiderman también es muy, pero que muy alargada). Así que muchos albergábamos ciertas dudas ante este largamente anunciado regreso a sus orígenes que debía suponer "Arrástrame al Infierno".

Por fin he visto "Arrástrame al Infierno", y en apenas quince minutos de película todas mis reticencias se fueron al traste gracias a una divertidísima set piece que transcurre en el interior de un automóvil, y con la que Raimi me tendía una mano y me susurraba al oído: "He vuelto... tengo el viejo juguete de nuevo en mis manos y vuelvo a disfrutar como antaño... sin ataduras, sin preocupaciones".

"Arrástrame al Infierno" es una auténtica gozada. Un golpe de efecto de Raimi que logra, con una historia mínima, archiconocida y con una conclusión tristemente previsible (difícilmente a un espectador un poco avispado se le escapará cierto detalle determinante para la resolución de la trama), ofrecernos una nueva muestra de terror/comedia feroz y adrenalítica que no queda tan lejos de "Terroríficamente Muertos" (es inevitable recordar al añorado Ash mientras contemplamos el brutal castigo al que se ve sometido la abnegada protagonista de "Arrástrame al Infierno").

La historia que cuenta "Arrástrame al Infierno" no da mucho de sí. Una joven asesora financiera que ambiciona subir peldaños en el escalafón de su empresa deniega una nueva prórroga al crédito hipotecario de una vieja gitana rumana a la que están a punto de embargar su hogar. Sintiéndose humillada y maltratada, la vieja gitana maldice a la joven.

En ocasiones lo importante no es lo que se cuenta, sino cómo se cuenta. Y en este punto es dónde Raimi demuestra, sobradamente, conservar toda su genialidad y talento intactos.
"Arrástrame al Infierno" es un portento de ritmo en el que Raimi vuelve a hacer alarde de todos aquellos recursos visuales -perfectamente orquestados y coreografiados- que tan excelente resultados le dieron en "Terroríficamente Muertos": una imaginativa planificación de las secuencias de acción, desquiciantes movimientos de cámara, primerísimos primeros planos, zooms y panorámicas imposibles... y todo ello coronado con un nerviosismo y una calculadísima aceleración en el montaje, marca de la casa.

Los numerosos gags humorísticos, nacidos prácticamente todos ellos de la excesividad, de la exageración, se acomodan perfectamente en la trama terrorífica de "Arrástrame al Infierno".
Incluso cuando la película coquetea peligrosamente con el ridículo más espantoso (ver la secuencia de la sesión de espiritismo), Raimi consigue salir indemne de manera casi milagrosa.

Raimi logra convertir un proyecto que parecía abocado al fracaso tanto por la escasez de su fondo (una historia realmente limitada) y la escasa aportación de sus actores (a excepción de una genial Lorna Raver en el papel de vieja bruja rumana), en una sensacional muestra de cine de entretenimiento puro y duro, deudora de la maestría visual y rítmica que el director imprimió a sus primeras obras.

Puede que no sea tan salvaje ni tan sangrienta como "Posesión Infernal" o "Terroríficamente Muertos" (aunque está sobrada de vómitos, bilis y demás secreciones corporales). Puede incluso que "Arrástrame al Infierno" se mueva por unos derroteros mucho más comerciales que la saga Evil Dead, lo cual me parece totalmente comprensible, normal y admisible. Pero lo que está claro es que tanto Raimi, cómo la mayor parte de sus admiradores, hemos disfrutado una barbaridad con este viejo juguete casi olvidado que ha acabado convirtiéndose en una magnífica, divertida y entretenidísima película de género. Lo dicho, una auténtica gozada.

Lo mejor: El mejor cine espectáculo y de entretenimiento avalado por el genio de un Sam Raimi en plena forma.

Lo peor: Que algunos acusen Arrástrame al Infierno cómo una nueva concesión a la comercialidad por parte de Sam Raimi.

Midnight Movie

Encuentra el horror en un cine de madrugada

Midnight Movie

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  • Título original: Midnight Movie
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Jack Messitt
  • Guión: Jack Messitt
  • Intérpretes: Rebekah Brandes, Daniel Bonjour, Greg Cirulnick
  • Argumento: Una película maldita se reestrena en un viejo cine de madrugada. Un asesino con poderes sobrenaturales pondrá a prueba el instinto de supervivencia de los espectadores que han acudido a ver la película.

50 |100

Estrellas: 3

Midnight Movie

A un paso, a un minúsculo paso se queda Midnight Movie de ser el típico y tópico slasher destroza adolescentes del que poco o nada más se podría añadir.

Afortunadamente este slasher de bajo presupuesto, escrito y dirigido por Jack Messitt, esconde un par de ases en la manga que, finalmente, logran rescatar a la película del pozo al que parecía condenada.

El realizador de cine Ted Radford está a punto de revisar (a modo de terapia de choque) una de sus viejas películas rodada a principios de los 70; una muy especial, una que le tiene obsesionado y que ha sido la causante de dar con sus huesos en el hospital psiquiátrico en el que se encuentra recluído.
Tras el visionado de la cinta, ocurre una horrible tragedia en el hospital y el director Ted Radford desaparece sin dejar huella.

Seis años más tarde, “The Dark Beneath”, título de la película que desencadenó la fatalidad, vuelve a exhibirse en una vieja sala de cine de medianoche especializada en el género de terror.

A partir de aquí se nos dibuja un escenario que nos resulta, cuanto menos, familiar: un grupito de jovenzuelos a los que sus revolucionadas hormonas no les dejan pensar con claridad, un rudo motero y su chica, un policia que se huele que algo malo puede llegar a suceder, y el doctor que tenía a su cargo como paciente a Ted Radford antes de que este desapareciera; son los únicos espectadores que acuden al reestreno de "The Dark Beneath" en su primera sesión de medianoche. Y por supuesto son las víctimas propicias para un asesino que no tardará demasiado en ponerse manos a la obra.

Por cierto, uno de los jovenzuelos es el clon de un popular personaje de la primera entrega de Scream (Wes Craven, 1996) que no paraba de soltar ocurrencias sobre el subgénero slasher. Incluso juraría que alguna de sus intervenciones son calcadas a las del personaje de Scream (aunque esto no puedo asegurarlo).

¿En qué consisten, entonces, ese par de ases que se esconde en la manga una película, a simple vista, tan modesta como Midnight Movie?
La película establece un simpático y divertido (que no novedoso) juego de cine dentro del cine, en el que lo que ocurre dentro de la pantalla (con la proyección de "The Dark Beneath"), está íntimamente relacionado con lo que está a punto de suceder en la platea del cine.
"The Dark Beneath" supone algo así como una puerta dimensional que permite al asesino viajar constantemente de la ficción a la realidad, de manera que los actos de barbarie cometidos por aquel en el plano de la realidad, influirán en el desarrollo de la película proyectada y viceversa.

Todo es más sencillo de lo que parece.
Y en realidad tampoco es novedoso. El referente más claro dentro del propio género quizás sea de la mítica Demons, de Lamberto Bava, en la que unos monstruosos demonios también abandonaban el plano de la ficción (por obra y gracia de una maldición) para sembrar el caos entre los asistentes a una proyección de cine.
Por supuesto no es un recurso exclusivo del cine de terror. Posiblemente todos recordareis al gran Schwarzenegger en la siempre maltratada El último gran héroe (John McTiernan, 1993), cuyo personaje de héroe de acción traspasaba la pantalla de un cine para auxiliar a un muchacho en apuros. O incluso me viene a la memoria la deliciosa comedia de Woody Allen La Rosa púrpura del Cairo, en la que un enamoradísimo Jeff Daniels abandonaba la pantalla para reunirse con su amada Mia Farrow.

El segundo as en la manga debemos buscarlo en la propia personalidad del asesino, descrito en numerosas ocasiones como una mezcla del Jason de Viernes 13 (por la máscara, la corpulencia y su brutalidad a la hora de cometer los asesinatos), y Freddy Krueger (por su capacidad de andar entre distintas dimensiones).

Lo cierto es que la comparación no me parece desafortunada, pero para ser justos, habría que establecer una serie de matizaciones. En cuanto a la brutalidad y salvajismo de los asesinatos, Midnight Movie queda muy lejos de la fuerza y la contundecia del mejor Jason Voorhees en Viernes 13. Y en cuanto a las semejanzas con Freddy Kruegger, lo que resulta muy evidente es que el asesino de Midnight Movie carece por completo del carisma y la simpatía de nuestro querido tio Freddy.

Además resulta muy confusa la manera en que los poderes sobrenaturales del asesino van apareciendo a medida que la historia los va necesitando, sin que exista una explicación lógica o simplemente convincente (tampoco hace falta buscarle la lógica a un asesino que sale de una película y que tiene poderes sobrenaturales…) del porqué de dichos poderes y de dónde demonios salen.

En definitiva, Midnight Movie es un entretenimiento simpático pero menor, con una historia y un asesino dotados de cierto atractivo, pero con un desarrollo demasiado monótono y un diseño de muertes que en ningún momento nos sorprende.
Lo mejor de Midnight Movie es su ritmo y su duración. Dura poco y nunca llega a hacerse pesada. Los aficionados al slasher no deberían pasarla por alto, pero siempre teniendo en cuenta de que se trata de una película ideal para acompañar una doble sesión junto a algún otro título que pueda aportarnos mayores recompensas.

Lo mejor: Ciertos recursos utilizados para desarrollar la historia y la ambientación en el cine de madrugada.

Lo peor: Como slasher sus prestaciones son algo limitadas.

La ultima casa a la izquierda

La adaptación a los nuevos tiempos del clásico de Wes Craven

La última casa a la izquierda

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  • Título original: Last House on the Left
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Dennis Iliadis
  • Guión: Carl Ellsworth
  • Intérpretes: Tony Goldwyn, Monica Potter, Sara Paxton
  • Argumento: Mari y Page son secuestradas por un grupo de criminales en busca y captura. Agredidas y vejadas las chicas son abandonadas en mitad del bosque. Los criminales se refugian en la última casa a la izquierda.

50 |100

Estrellas: 3

La última casa a la izquierda

Si a alguien le interesa saber más cosas sobre el Last House on the Left de Wes Craven, algo tengo publicado en el blog. Leer .

Quién haya creido, ni por un instante, que La Última Casa a la Izquierda, dirigida en 1972 por un jovencísimo e inexperto Wes Craven, era un clásico indiscutible del horror moderno, que se lo vaya quitando de la cabeza.
No lo es. O al menos no ostenta la categoría de indiscutible (aunque quién escribe estas líneas sigue creyendo, firmemente, en su condición de clásico inapelable).
Hay toda una nueva generación de aficionados al género que jamás se han acercado a la obra primigenia de Craven, ni tienen la menor intención de hacerlo. Su estética tosca, rudimentaria y grosera, es motivo más que suficiente para desestimar de pleno su revisión. Se trata de esa misma generación para la que el cine de horror empieza, más o menos, a partir de Scream (curiosamente otra película dirigida por Mr. Craven).

También existe un numeroso grupo de aficionados al género que conocen sobradamente La Última Casa a la Izquierda y se empeñan en señalar el debut de Craven como una de las obras más injustamente sobrevaloradas en la historia del género, negándole incluso todo poder de perturbación o capacidad para angustiar al espectador (ni siquiera contemplándolo todo desde una perspectiva histórica).

Dada la situación parecía hasta lógico contemplar la necesidad de un remake de La Última Casa a la Izquierda. Entre los aficionados que desconocen el original, y los que creen que aquel ha envejecido de la peor forma posible, lo razonable sería pensar que el remake de La Última Casa a la Izquierda tendría su espacio asegurado en el actual panorama del cine de horror.
Y si a todo ello le sumamos el mercantilista interés de Wes Craven por sacarle tajada a todos sus viejos éxitos, la ecuación estaba completa. Así que la maquinaría de Hollywood se puso manos a la obra (mientras Craven no paraba de revisar sus cuentas).

La historia de La Última Casa a la Izquierda 2009 es prácticamente idéntica a la original, excepto en un par de detalles que resultan determinantes para el desarrollo de la trama y que, por supuesto, no tengo ninguna intención de desvelaros.

Los Collingwood regresan a su casa de campo para pasar las vacaciones junto a su hija Mari.
Mari se traslada al pueblo en busca de su amiga Page, y ambas conocen en el supermercado a un joven taciturno llamado Justin, quién invita a las chicas a compartir marihuana de primera calidad en su habitación de motel. Las cosas se tuercen cuando en la habitación irrumpen los familiares de Justin; tres criminales en búsqueda y captura que saben perfectamente que no pueden dejar con vida a las dos chicas si no quieren poner en peligro su propia integridad.

Tras un accidente de automóvi, y en mitad de un bosque, Mari y Page son sometidas a todo tipo de agresiones y vejaciones por parte de sus secuestradores. Estalla la tormenta y los criminales buscan un refugio en el que pasar la noche. El lugar más cercano… la última casa a la izquierda.

La misión del griego Dennis Iliadis, director del remake de La Última Casa a la Izquierda, abarcaba dos puntos fundamentales: por un lado mejorar todos aquellos aspectos puramente cinematográficos que definieron una obra formalmente burda y torpe como fue la de Craven. Por otro mantener (o incluso mejorar) la sordidez y la radicalidad de la película original.
Dennis Iliadis tenía a su alcance un referente inmejorable. En 2006, el francés Alexandre Aja llevó a cabo un excelente remake de Las Colinas Tienen Ojos, cuyas prestaciones superaban, en todos los aspectos, al original en que se basaba… también de Wes Craven.

Y lo cierto es que Dennis Iliadis, de buenas a primeras, no parece ir del todo desencaminado. Su labor tras las cámaras es irreprochable, de forma que La Última Casa a la Izquierda 2009 supera ostensiblemente a su original en todos aquellos aspectos formales en los que la obra de Craven mostraba, decididamente, sus muchísimas carencias. (Para ser sinceros lograr superar las limitaciones formales del original de Craven, tampoco tiene demasiado mérito)

Si La Última Casa a la Izquierda de 1972 era una película de realización tosca, zafia, burda, torpe y sometida a los parámetros del cine amateur; su remake cumple a rajatabla con todas las pautas estéticas que han definido el cine de horror comercial de la última década: una magnífica fotografía, capacidad para crear una buena atmósfera, planos perfectamente construidos, suaves movimientos de cámara... Si a todo ello le sumamos una convincente banda sonora, una admirable labor de todos los actores implicados, y el buen hacer de Dennis Iliadis a la hora de diseñar las distintas secuencias de violencia y suspense, todo parece apuntar a que La Última Casa a la Izquierda 2009 supera netamente (y con creces) al original de Craven.

Pero la misión de Dennis Iliadis tenía una segunda parte, superar en sordidez y radicalidad a la película de Craven. Por supuesto este es un aspecto que traerá sin cuidado a todos aquellos que no han visto el original o que le niegan a este su capacidad para epatar al espectador.

Sin embargo somos muchos quiénes conservamos en una zona recóndita y oscura de nuestra mente las explosiones de violencia obscena, cruel, sucia, mugrienta y anticlimática (anticinematográfica) de un título que, al día de hoy, cuenta con más de 35 años a sus espaldas.
La Última Casa a la Izquierda de Wes Craven tuvo la capacidad de perdurar en el tiempo. De pasar a la historia (pese a quién pese) como un título clave del exploit y definitorio del actual cine de horror.
Sus formas destartaladas, unas actrices (las vícitimas) que daban toda la impresión de no tener ni idea de dónde se habían metido y parecían asistir, impotentes, a toda la crueldad y humillación que se les venía encima, unos asesinos (con el genial David Hess a la cabeza) cuya capacidad de intimidación, pese a sus evidentes limitaciones interpretativas, estaba a años luz de lo demostrado por los asesinos del remake, y en definitiva un salvajismo, una violencia y una sensación general de realismo cuyas cotas nunca alcanza esta reescritura del 2009 que se inscribe, sin dificultades, dentro de los parámetros, formales y de fondo, del actual cine de horror más comercial.

La pesadilla de esta nueva casa situada a la izquierda del camino es menos perturbadora, menos enferma, menos contundente... menos pesadilla.
Y sin embargo me resulta imposible afirmar que La Última Casa a la Izquierda 2009 sea una mala película. En realidad voy a recomendarla, y voy a hacer sin necesidad de recurrir al sarcasmo o la ironía (lo digo muy en serio).
La recomiendo como una película de horror diligente y cumplidora, y un notable ejercicio de violencia gráfica a todos aquellos aficionados que no tengan ningún interés en acercarse a la película de Craven.
También la recomiendo a todos aquellos que detestan el original y consideran su privilegiada posición en la historia del cine de terror como un error que debe repararse.

Para todos aquellos que seguimos declarándonos fans de la película de Craven estoy convencido de que La Última Casa a la Izquierda 2009 nos sabrá a poco. La Última Casa a la Izquierda 2009 es tan correcta como olvidable.

En una ocasión señalé las razones para no llevar a cabo un remake de La Última Casa a la Izquierda, y ahora voy a hacer algo tan deleznable y feo como citarme a mí mismo: “Previsiblemente el remake que se estrenará este mismo año mejorará notablemente el aspecto visual del original y reducirá considerablemente la violencia descarnada y sin pulir de la película de Wes Craven.” Por desgracia, en esta ocasión, no me equivoqué.

Lo mejor: La película sigue siendo violenta. Mucho más estilizada y menos descarnada que en el original, pero igualmente violenta.

Lo peor: El original de Craven sigue siendo más cruel, enfermizo y realista.

Plaguers

Piratas buenorras convertidas en monstruos mutantes

Plaguers

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  • Título original: Plaguers
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Brad Sykes
  • Guión: Brad Sykes
  • Intérpretes: Steve Railsback, Alexis Zibolis
  • Argumento: Una nave espacial transporta una misteriosa fuerza alienígena. La incursión de un grupo de bellas piratas desatará el caos y el terror en el interior de la nave.

59 |100

Estrellas: 3

Plaguers

Nunca antes tuve tantas cosas negativas que mencionar sobre una película que, finalmente, acabara gustándome (o al menos entreteniéndome).
Sé que la anterior afirmación suena algo críptica, pero intentaré explicarme lo mejor que pueda.

Un cargador espacial regresa a la tierra transportando a Thanatos, una fuente de energía alienígena de la cual los tripulantes de la nave desconocen sus efectos secundarios.
Al responder a una llamada de auxilio, la nave es asaltada por una escuadrón de bellas piratas espaciales de intenciones muy poco honorables. Una de las chicas-pirata sufre un pequeño percance con Thanatos y acaba convertida en un monstruo mutante sediento de sangre y empeñada en contagiar su desgracia al resto de los tripulantes de la nave.

Cuando una película me gusta -la disfruto, en mayor o menor medida- intento siempre transmitir aquellos aspectos y detalles de la misma que me han ayudado a cosechar una nueva experiencia positiva dentro del panorama del cine fantástico y de terror.

Con Plaguers, película de bajísimo presupuesto escrita y dirigida por Brad Sykes, la cosa no resulta tan sencilla. En realidad resulta tremendamente complicado resaltar algún aspecto objetivamente positivo en Plaguers.

La historia no da más de sí. Está claro, desde el mismo inicio, que todo confluirá en una sucesión de virulentos ataques por parte de los monstruos infectados en pos de convertir a su causa a todos aquellos miembros de la tripulación que todavía estén sanos. Y también es obvio que cada uno de esos ataques será una excusa perfecta para mostrar las consabidas dosis de sangre, tripas y desmembramientos varios.

A partir de aquí, todo en Plaguers tiende, irrefrenablemente, hacia el desastre más absoluto. Los decorados de la nave transportadora (único espacio en el que se desarrolla la trama) son un auténtico saldo en los que la falta de iluminación, posiblemente, intenta disimular todos los defectos. Quizás los restos y desperdicios de alguna baratita producción nativa del SCIFI-Channel (una de esas que un servidor acostumbra a ver a las 2 de la madrugada rezando para que el agotamiento y el sueño hagan acto de presencia).

Los personajes son de risa. Planos y arquetípicos, sin atisbo de carisma, e incapaces de articular una sola palabra que, lejanamente, pueda parecernos interesante.
Y lo de las chicas-pirata es de auténtico escándalo. Ataviadas con unos recatadísimos trajes (siempre reacias a despojarse de los mismos) que nos remiten a la primera tripulación de la nave Enterprise de Star Trek (la del capitán Kirk y Mr. Spock originales), y blandiendo unas pistolas que el mismísimo Charles Bronson de “Yo soy la justicia” encontraría anticuadas.

Dónde decididamente sí logra apuntarse un tanto a su favor Plaguers es en la caracterización de los monstruos contagiados. Un artesanal trabajo de prótesis y maquillaje, en el que la era digital apenas se intuye, y que despertará sentimientos de añoranza en más de un aficionado.

¿Y cómo es posible que soltando toda la basura que acabo de soltar sobre Plaguers, pueda seguir afirmando que la película me gustó y me entretuvo? Pues porque, sencillamente, toda esa basura constituye el plato más apetecible de una película como Plaguers.
Cómo ya he dicho al principio no es fácil de explicar. Plaguers es un ejercicio de nostalgia. Un homenaje a los desvergonzados exploits que a principios de los ochenta invadieron las estanterías de los video-clubs a raíz del fulgurante éxito de Alien, el octavo pasajero (Alien, 1979). Infames películas hechas con cuatro dólares (o con cuatro liras, teniendo en cuenta que muchos de esos exploits provenían de Italia) que secuestraban parte de la trama y la ambientación del clásico de Ridley Scott y, por lo general, le añadían generosas dosis de sexo, gore y mugre.
Títulos como "Alien 2" (nada que ver con el Aliens de Cameron), "Creepzoids"... o la más recordada por un servidor, la impactante (en la época en la que la vi) “La Galaxia del Terror”, dirigida por Bruce D. Clark y surgida de la factoría del inefable Roger Corman.

Malas películas que adornaron nuestra adolescencia y que contribuyeron a moldear el aficionado al género que hemos acabado siendo.

No se trata aquí de remarcar las excelencias cinematográficas de una película como Plaguers porque, sencillamente, carece de ellas. Su eficacia reside en constituir un efectivo y entretenido pasatiempos, capaz de rememorar tiempos pasados en los que nuestras ansias juveniles podían con todo y nos empujaban a tragarnos, alegremente, cualquier bazofia que cayera en nuestras manos. La única condición: que desprendiera un cierto aroma a género, a terror, a fantástico.

Plaguers no es una buena película. Y estoy convencido de que muchos no verán en ella más que una mala -una pésima- película. Pero para muchos otros supondrá un reconfortante regreso a un tipo de cine que ya no se hace o que resulta muy escaso. Una serie B cochambrosa que bordea la serie Z y cuyo resultado final me dejó satisfecho. En otras palabras: todos esos defectos de la película que he ido nombrando a lo largo de esta reseña, me hicieron sonreír, me hicieron disfrutar de la propuesta.

Es vuestro turno para hacer balance sobre el tipo de aficionado al género que sois, y advertir si una película como Plaguers puede despertar en vosotros algún sentimiento de nostalgia o incluso de cierto afecto. Si no es así, mejor no os acerquéis a Plaguers.

Lo mejor: Rememora un tipo de cine que ya no solemos ver. Serie B de explotación, barata, cutre, pero efectiva, honesta y con una acentuada (y disfrutable) carga de nostalgia.

Lo peor: Tan sólo contentará a un reducido grupo de aficionados. Las nuevas generaciones es probable que tan sólo vean una pésima película, sin más. Se echa en falta un poco de sexo para culminar la propuesta.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Plaguers" en VOSE.

Sexy Killer

Hanibal Lecter con el fondo de armario de Paris Hilton

Sexy Killer

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  • Título original: Sexy Killer
  • Nacionalidad: España | Año: 2008
  • Director: Miguel Martí
  • Guión: Paco Cabezas
  • Intérpretes: Macarena Gómez, Alejo Sauras, César Camino
  • Argumento: La facultad de medicina comienza a sembrarse de cadáveres. La policía no tiene pistas de quién es el responsable de la carnicería. Nadie sospecha de Bárbara, una bella joven de aspecto inocente cuya única preocupación parece ser la moda.

62 |100

Estrellas: 4

Sexy Killer

Podría iniciar esta reseña diciendo que Sexy Killer es una película inusual, insólita, por el hecho de tratarse de una comedia española que realmente hace gracia. Pero esa probablemente sería una afirmación un tanto ofensiva, por lo que prefiero ahorrármela.

“Coloquialmente tontería. Cosa de poca entidad o importancia”. Esta es la definición que el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española ofrece sobre el vocablo “chorrada”. Y “chorrada” es el concepto que mejor define la esencia de una película como Sexy Killer. Una enorme y autoconsciente tontería con la que un servidor pudo divertirse de lo lindo.

Bárbara pasa sus días en una exclusiva facultad de medicina soñando con casarse con un joven cirujano de éxito, y asesinando impunemente a todo aquel que le lleve la contraria o la inoportune de algún modo.
Otro estudiante (una rata de laboratorio) inventa un sofisticado aparato que traduce en imágenes la actividad cerebral. Empeñado en descubrir la identidad del “asesino de la facultad” decide probar su invento con las vícitimas recientes de aquel, con la esperanza de que el experimento le proporcione alguna imágen del asesino. Los resultados de dicho experimento serán inesperados... y devastadores.

Sexy Killer pertence a ese tipo de comedias delirantes y desmadradas en las que el argumento cuenta muy poco. Una chorrada, una tonteria, una gamberrada, una idiotez si se quiere, pero siempre hablando desde el más absoluto respeto hacia una propuesta que, al fin y al cabo, únicamente podríamos incluir en el género de la comedia (ni siquiera podemos hablar de ella como una comedia de horror).

El dilema que se nos plantea es sumamente fácil de resolver: si la descomunal payasada que plantea Sexy Killer nos hace gracia, la película será, sin duda alguna, una agradable experiencia. Pero si a ese gran chiste que es toda la película en sí, no le encontramos la gracia por ningún sitio, Sexy Killer será un auténtico desastre que acabaréis odiando. Es así de fácil.

Por supuesto a partir de aquí podremos hablar de todo lo bueno y todo lo malo que, desde un punto de vista exclusivamente cinematográfico, nos ofrece la película dirigida por Miguel Martí. Pero ni siquiera bajo este punto de vista Sexy Killer presenta demasiadas dificultades.

La realización de Miguel Martí es rotundamente efectiva. Se siente cómodo en todo momento y no duda en utilizar toda clase de recursos, poco o nada originales, que ayudan a aumentar esa idea de que nos encontramos ante una gran broma: Bárbara hablándole directamente a la cámara, Bárbara siendo protagonista de las páginas principales de una revista de moda para psycho-killers que nos adiestra sobre cómo asesinar al tiempo que perdemos peso... Todo vale para mantener vivo ese tono delirante (y divertido) que, de forma consecuente, busca la película en todo momento.

Los actores mantienen un buen nivel. Ángel de Andrés está inconmensurable en el papel de inspector (como siempre), Paco León (Luisma en Aida) divertidísimo interpretando a... Paco León, César Camino y Alejo Saura cumplen a la perfección, y, por supuesto, destacar la potentísima presencia de Macarena Gómez, cuya adorable sobreactuación (exigencias del guión) de una asesina en serie, que se define a sí misma cómo un Haníbal Lecter con el fondo de armario de Paris Hilton, acaba erigiéndose, por méritos propios, en el principal aliciente cómico de Sexy Killer.

Me resultó sencillo reirme con Sexy Killer. Me reí con los asesinatos (aparatosos e imaginativos), me reí con determinados personajes secundarios (el desgraciado –Paco León- al que Bárbara le explica la historia de su vida), me reí con buena parte de los diálogos (César Camino intentando que un imbécil le preste su smoking en el lavabo de un restaurante), aluciné con el giro inesperado de los acontecimientos en el último tercio de la película y, por supuesto, disfruté una barbaridad con la ingente cantidad de referencias que adornan todo el metraje, desde las más obvias (Viernes 13, Posesión Infernal, El Silencio de los Corderos, Scream...),hasta las menos evidentes (Cocodrilo Dundee, Modesty Blaise, Terminator 2, Taxi Driver, La Noche de los Muertos Vivientes...).

Por supuesto Sexy Killer dista de ser una película perfecta. Algunos bajones en el ritmo provocados por un argumento de muy corto recorrido, su apuesta por un humor decididamente freak (aunque, personalmente, no creo que esto sea un inconveniente) y, lógicamente (suele ocurrir en este tipo de producciones), algunos chistes y situaciones supuestamente cómicas que fracasan de tal manera que no las salvaría ni el mismísimo Peter Sellers, seguramente provocaron que Sexy Killer no tuviera el recibimiento en taquilla que quizás se merecía.

Os propongo su recuperación a todos aquellos que no hayáis disfrutado todavía de Sexy Killer. Es indudable que no va a gustar a todo el mundo. Sexy Killer en tan sólo una gamberrada, delirante y desquiciada, cuyo único objetivo perseguido es el de divertir al personal. Quién consiga entrar en su juega se divertirá. Y quién no, posiblemente acabe odiándola.
Si finalmente soys de los que acabais odiando Sexy Killer, en esta ocasión os propongo que en lugar de acordaros de alguno de mis parientes más cercanos, le echéis la culpa al cine español en general, algo que nunca está de más y que siempre reconforta. Y ya veréis como de las diez próximas producciones españolas, al menos la mitad versaran sobre la guerra civil, la postguerra, o la transición. En fin...

Lo mejor: Su juego referencial, Macarena Gómez, y el hecho de que tan sólo intente divertir... y lo consiga.

Lo peor: Algún que otro bajón de ritmo y que la historia sea de muy corto recorrido.

Lesbian Vampire Killers

Ya están aquí los asesinos de vampiras lesbianas

Lesbian Vampire Killers

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  • Título original: Lesbian Vampire Killers
  • Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2009
  • Director: Phil Claydon
  • Guión: Paul Hupfield
  • Intérpretes: Mathew Horne, James Corden, Paul McGann
  • Argumento: Una antigua maldición proferida por Carmilla, la Reina Vampira, convierte a las chicas de Cragwich en vampiras lesbianas al cumplir los 18. Jimmy y Fletch deberán hacer lo posible por salvar al pueblo de la maldición.

63 |100

Estrellas: 4

Lesbian Vampire Killers

Tommy Wirkola se salió con la suya. Su Dead Snow prometió zombis nazis en la nieve. Miles de aficionados al género nos imaginamos un sangriento festín de zombis nazis en la nieve. Y finalmente Dead Snow nos ofreció zombis nazis en la nieve… ni más ni menos.

El británico Phil Claydon decidió ir un poquito más allá y le puso a su película el título de Lesbian Vampire Killers. De nuevo a miles de aficionados se nos pusieron los dientes largos (y nunca mejor dicho) y nos imaginamos una orgía pulp en el que nos rodeaban bellísimas vampiras homosexuales dispuestas a chupar todo lo que se les pusiera por delante (básicamente sangre). Incluso algunos de esos aficionados se apresuraron a inundar páginas y páginas de la red profetizando un inigualable espectáculo de serie B desbordado de sexo y sangre por los cuatro costados (quiero ver vuestros dedos acusadores señalándome).

Por fin he visto Lesbian Vampire Killers, y os aseguro que disfruté. Lo pasé bien. Fueron 88 minutos de mi vida que pasaron volando. Pero también os garantizo que es muy difícil reseñar una película como Lesbian Vampire Killers sin mostrar un cierto tono de decepción en mis palabras. Aunque sea una decepción a medias.

Jimmy y Fletch son un par de fracasados que necesitan, urgentemente, unas vacaciones. Tras una ingestión masiva de pintas de cerveza en el pub de la esquina, deciden que la mejor forma de decidir el destino de sus vacaciones es lanzar un dardo sobre un mapa de Inglaterra colgado en la pared. El azar les lleva hasta Cragwich, una pequeña localidad al norte del país que, casualmente, se encuentra sometida a una poderosa maldición de Carmilla, la reina de los vampiros. Dicha maldición recae sobre las chicas del pueblo, quienes al alcanzar los 18 años de edad se convierten, irremediablemente, en vampiras lesbianas sedientas de sangre. Nuestros protagonistas, junto a una guapa estudiante del folclore local, y un expeditivo párroco cuya hija está a punto de cumplir los 18; deberán unir sus fuerzas para destruir la maldición que pesa sobre el pueblo, y con ella a la mismísima Carmilla, la Reina Vampira.

Permitidme que en esta ocasión empiece mencionando un par de cositas que no encontraréis en Lesbian Vampire Killers (y que, a la postre, serán motivo de decepción por parte de un buen número de aficionados). En Lesbian Vampire Killers no hay sexo. Hay algunas chicas sexys (realmente sexys... tan sexys como malas actrices), hay chistes sexuales, un par de destapes en el prometedor preámbulo (la promesa de algo que nunca llega a materializarse), y, por haber, incluso hay vampiras lesbianas que, de vez en cuando, se tocan (se rozan) y se besan. Pero todo acaba siendo tan suave, tan ligero, tan inocente, tan dócil… que intentar acercarse a Lesbian Vampire Killers (recordemos que ese es su título) en términos de sexo, acaba siendo un ejercicio de absoluta tristeza.
Lo que nunca sabremos es si guionista y director de Lesbian Vampire Killers tuvieron siempre en mente una versión tan mojigata y santurrona de su película (siempre hablando en términos de sexo), o si la autocensura, ante la posibilidad de incrementar el número de espectadores potenciales, hizo acto de presencia en algún momento del camino.
En cualquier caso, el resultado final es que Lesbian Vampire Killers es apta para cualquier seguidor de la saga de Harry Potter.

Y otra cosa que tampoco hallareis en Lesbian Vampire Killers es sangre, lo cual no deja de ser curioso tratándose de una película de vampiros. Hay algunas secuencias gore encaminadas (y creo que muy acertadamente) a resultar divertidas en lugar de asquerosas. Pero el rojo sangre, el rojo hemoglobina por el que el buen aficionado al terror siempre suspira… está ausente de Lesbian Vampire Killers. Cuando una vampira muere, su cuerpo estalla y fluye una sustancia blanca y espesa que no recuerdo haber visto nunca antes en una película de vampiros.
Al margen de si dicho líquido blanco y espeso es una metáfora del semen masculino –sic-, la pregunta que me hacía al ver morir a cada una de las vampiras siempre era la misma: ¿dónde demonios está la sangre?

Así que tenemos una película cuyo título es Lesbian Vampire Killers en la que apenas cobran protagonismo el sexo y la sangre. Pero entonces… ¿qué nos queda?
La comedia. Lesbian Vampire Killers es una comedia ligera, sencillita, inofensiva y de fácil digestión.

Los chistes se suceden uno tras otro, teniendo al personaje de Fletch como principal protagonista en la mayoría de ocasiones (por cierto, si a los cinco minutos de estar viendo Lesbian Vampire Killers decidís que el personaje de Fletch es insoportable –puede ocurrir-, os recomiendo que abandonéis el barco lo antes posible).
Y hay chistes de toda clase. Los hay de humor blanco y humor negro (o más bien gris). Hay chistes sexuales, los hay cinéfilos y referenciales, machistas, gruesos, chistes algo más sutiles, incluso hay chistes que se repiten una y otra vez hasta perder toda su gracia. En definitiva hay ocurrencias y chistes que funcionan y otros que no.

Por supuesto hay otros aspectos que también juegan a favor de la película. El aspecto visual de Lesbian Vampire Killers es magnífico. Su estética cómic resulta muy acertada. Las interpretaciones son todas ellas aceptables (a excepción de buena parte del elenco femenino cuando todavía no se ha convertido en vampiro) y las chicas son realmente sexys (aunque en este caso, el topicazo de ser guapa y tonta se cumple de forma aplastante). El ritmo es bueno y la comedia está presente en prácticamente cada plano que conforman los ajustadísimos 88 minutos que dura la película.

Si es que, en realidad, pese a que lo que estáis leyendo parezca una mala reseña de una película, lo cierto es que Lesbian Vampire Killers no está tan mal. Me pareció entretenida. Amena. Incluso divertida por momentos. Es cierto que me esperaba mucho más y que la mayoría de las expectativas que me había creado no han sido confirmadas, pero quizás ese sea un problema mío, y no tanto de Lesbian Vampire Killers.
Os recomiendo Lesbian Vampire Killers. No cómo el festival de sexo, sangre y colmillos que quizás muchos esperabais, sino como una comedia ligerita, simpática y de consumo rápido.

Para finalizar recordaros que esta es una ocasión inmejorable para destacar lo friqui y simple que un servidor puede llegar a ser. Así es, yo fui de los que a tenor de las primeras imágenes aparecidas, el trailer, y sobre todo el título de la película; llegué a creer en la posibilidad de estar ante una excelente comedia vampírica, repleta de sexo, sangre y risas. No ha sido así. El invento de Lesbian Vampire Killers se ha quedado a medio camino.
Lo único que me queda es seguir siendo igual de friqui, volver a entusiasmarme con una nueva propuesta que reúna ingredientes similares a los de Lesbian Vampire Killers y rezar para que, de una vez por todas, las expectativas se vean plenamente satisfechas.

Lo mejor: Sabe entretener.

Lo peor: Las expectativas creadas. Ofrece mucho menos de los que algunos nos esperábamos. Y la presencia final de Carmilla, lo peor con diferencia...

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Lesbian Vampire Killers" en VOSE.

Wanted: vivos o no muertos

Western y Horror (parte 2)

Wanted: vivos o no muertos

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  • Título original: Undead or Alive. A Zombedy
  • Nacionalidad: USA | Año: 2007
  • Director: Glasgow Philips
  • Guión: Glasgow Philips
  • Intérpretes: Navi Rawat, Chris Kattan, James Denton
  • Argumento: Un desertor del ejercito nordista y un imbécil al que una prostituta con la que pensaba casarse acaba de romperle el corazón, deberán hacer frente a un sheriff poco amistoso y a sus secuaces, todos ellos afectados por “la maldición del hombre blanco”.

40 |100

Estrellas: 2

Wanted: vivos o no muertos

Si alguien me pidiese que defina “Wanted: vivos o no muertos” (Undead or Alive: A Zombedy, 2007) en tan sólo un par de palabras, creo que lo tendría bastante claro: “Wanted: vivos o no muertos” es una entrañable estupidez.

Un desertor del ejercito nordista y un imbécil al que una prostituta con la que pensaba casarse acaba de romperle el corazón, deberán hacer frente a un sheriff poco amistoso y a sus secuaces, todos ellos afectados por “la maldición del hombre blanco”, proferida por el gran jefe Gerónimo justo antes de su trágica muerte. Por supuesto, la mencionada “maldición del hombre blanco” convierte a sus víctimas en zombis hambrientos de carne humana.

Así es, “Wanted: vivos o no muertos” no encierra demasiadas sorpresas. Mezcla de western, zombis, gore y humor, el resultado final de "Wanted: vivos o no muertos" decanta la balanza, de forma enérgica, hacia la comedia.
Pero que nadie vaya a creer que estamos ante una comedia ingeniosa e inteligente, al estilo de la omnipresente… ¡No! Esta vez no voy a hacerlo. Existe una tendencia bastante generalizada en los últimos tiempos a comparar cualquier nueva (o vieja) propuesta que combine humor y zombis, con una determinada película inglesa que a todos (o a casi todos) nos parece una categórica genialidad. No creo que sea justo (y que conste que yo he sido el primero en hacerlo). Así que en esta ocasión me resistiré a ello. No nombraré a la innombrable, y centraré todos mis esfuerzos en destacar las virtudes de "Wanted: vivos o muertos". ¡Y si todavía hay por ahí algún despistado que no ha visto “Zombies Party” (Shaun of the Dead, 2004), que no pierda más el tiempo! (sic… lo he vuelto a hacer).

“Wanted: vivos o no muertos” es humor del tosco, del zafio. Es slapstick, bufonada, necedad y ordinariez. Y no tengo absolutamente nada en contra de todos estos adjetivos cuando estamos hablando de una comedia.
Pero la cruel realidad es que “Wanted: vivos o no muertos” se lo juega todo a una carta: el lograr que nos riamos a gusto con sus innumerables chistes, desperdigados a lo largo y ancho de toda la película.

Si la posibilidad de experimentar el miedo o la inquietud ante una propuesta de terror es algo extremadamente subjetivo, que va íntimamente ligado a la propia personalidad de cada espectador; con el humor sucede exactamente lo mismo. Nos reímos de cosas distintas. Cuando voy a un cine para ver a Adam Sandler interpretando a un exagente del Mossad reconvertido en peluquero neoyorquino y el invento no me hace ni puñetera gracia, es probable que alguien, en la butaca de al lado, esté llorando de risa.

“Wanted: vivos o no muertos”, durante la mayor parte del tiempo, no logró arrancarme una sola carcajada, apenas una leve sonrisa. Ver a un tipo manejar torpemente sus pistolas, o construir todo un gag en base a los atributos sexuales de un zombi, son recursos supuestamente humorísticos que, sencillamente, no me hicieron gracia.

Y es una pena, porque como he dicho al principio, “Wanted: vivos o no muertos” disfruta de una serie de elementos que lograron despertarme una cierta sensación de afecto. La película me resultó entrañable. Fallida, mala, pero entrañable.

La ambientación, tratándose de un serie B de bajo presupuesto, es más que convincente. Tenemos, en todo momento, la sensación de estar ante una auténtico western; baratito, pero western al fin y al cabo.
Los personajes están bien definidos y cuentan con un convincente trabajo por parte de los actores. Aunque debo reconocer que un tal Chriss Kattan, por lo visto un famoso cómico norteamericano surgido de la cantera del Saturday Night Live, logró desesperarme en más de una ocasión en su papel de imbécil redomado.
Además cuenta con la sugerente presencia de la bellísima Navi Rawat, actriz que ya pudimos ver en la estupenda “Feast:Atrapados”, y que en “Wanted: vivos o no muertos” interpreta el papel de Sue, una pariente cercana de Gerónimo, y que tiene en su haber algunos de los mejores diálogos y secuencias de acción de la película.

Y, por supuesto, siempre nos quedarán los zombis. Torpes, idiotas, y con una nula capacidad intelectual en ocasiones, y capaces de discurrir como cualquier persona normal cuando es necesario. Maquillados al estilo verde mohoso y entregados, en ocasiones, al sano ejercicio de devorar cerebros y vísceras de cualquier infeliz que se cruce por su camino.

Los veinte últimos minutos no son un desperdicio absoluto. El enfrentamiento final entre los zombis y el trío protagonista, así como el sorprendente destino final de Sue, descendiente de Gerónimo (con creces, lo mejor de la película); lograron que me mantuviese despierto hasta llegar al final de la película.

No es una buena película. En realidad es mala. No me atrevo a recomendarla. Pero me proporcionó la oportunidad de darme cuenta (otra vez) de cómo vamos cambiando. De cómo no soy el mismo aficionado al género que era hace quince o veinte años, cuando emprendía búsquedas desesperadas por tener en mis manos la última locura de la Troma, de Henenlotter, o cualquier otra salvajada delirante que apareciese publicada en la revista Fangoria. Estoy absolutamente convencido que “Wanted: vivos o no muertos” hubiera sido la típica película por la que valía la pena emprender una de esas desesperadas búsquedas de videoclub. Por eso el calificativo de “entrañable”.
Pero lo tiempos han cambiado, y yo con ellos. No me gustó “Wanted: vivos o no muertos”.

Lo mejor: Navi Rawat y los últimos veinte minutos de la película.

Lo peor: Cuando se supone que tenía que hacer gracia, no me reí.

El Maldito Oeste

Western y Horror (parte 1)

El maldito Oeste

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  • Título original: Left for Dead
  • Nacionalidad: USA - Argentina | Año: 2007
  • Director: Albert Pyun
  • Guión: Chad Leslie
  • Intérpretes: Michael Najjar, Victoria Maurette, Andres Bagg
  • Argumento: Amnesty Town sufre la maldición de Mobius Lockhardt, un predicador que regresa de la tumba para vengar la cruel muerte de su esposa. Clementine Templeton, Black Constanza, y un misterioso grupo de mujeres, serán las próximas víctimas de su ira.

20 |100

Estrellas: 1

El maldito Oeste

Habitualmente no suelo extenderme en la obra y milagros de un director cuando escribo una reseña. Pero creo que en esta ocasión vale la pena detenerse en el nombre del director de "El Maldito Oeste" (Left for Dead), Albert Pyun, un tipo experimentado que ha tenido el honor de trabajar junto a celebridades del calibre de Jean-Claude Van Damme (Cyborg, 1989), Steven Seagal (Tiempo Límite, 2001), Christopher Lambert (Malas Armas, 1997), o Kevin Sorbo (Tales of an Ancient Empire, 2009).

Entre su selecta filmografía, además, encontramos títulos recordados y valorados por los más acérrimos defensores de la serie B más cochambrosa (y divertida), tales como “Alien Invasion”, “Kickboxer 2”, “Sueños Radiactivos”, “The Dollman”, “Cromwell, el rey de los bárbaros”, y una increíble (verla para creerla) adaptación de las aventuras del Capitán América.

Curiosamente, para rodar "El Maldito Oeste", Albert Pyun decidió trasladarse a Argentina, dónde la película fue rodada íntegramente en una población cercana a Buenos Aires y con un equipo técnico y artístico mayoritariamente argentino. Por lo visto, incluso buena parte de los diálogos en la versión original están en castellano (este es un dato que no puedo corroborar porque vi la película doblada al castellano en su totalidad).

Con todos estos datos, y siendo consciente de que, en muchas ocasiones, un servidor suele convertir su pasión por el género en un ejercicio de pura ingenuidad, lo cierto es que esperaba de "El Maldito Oeste", no una buena película (el currículum de su autor no me animaba a ello), pero sí al menos una divertida y entretenida muestra de spaghetti western mezclado con el cine de fantasmas.

"El Maldito Oeste" cuenta una historia de venganza protagonizada por el cruel Mobius Lockhardt, un predicador que regresa del más allá, en forma de oscuro espectro, para ajustar cuentas con los responsables del sufrimiento, el dolor y la muerte de su mujer.
En una historia paralela, Clementine, una dura cazarecompensas, llega a Amnesty Town con el objetivo de atrapar a Black Constanza, con el que le une una especial relación. Pero Clementine no es la única que desea capturar a Constanza. Un misterioso grupo de mujeres también andan tras su pista, acusando a Constanza de violar y dejar embarazada a una joven.

La película no funciona. Quizás no llega a la categoría de desastre total, pero se queda muy cerca de ello. Y es una auténtica lástima, porque hay un par de detalles que prometían. En primer lugar la historia, un típico “ojo por ojo, diente por diente” que tan buenos resultados ha dado en el género western a lo largo de tantas y tantas películas (y en especial dentro del subgénero del spaghetti-western). Y en segundo lugar un par de personajes atractivos y bien definidos como son el de Clementine Templeton, interpretado por Victoria Maurette, dando vida a una estupenda Clint Eastwood en clave femenina; y el de Mobius Lockhardt, con un Andres Bagg resolutivo en su papel de demonio vengativo, cruel y sanguinario.

Pero los detalles que no están a la altura son demasiados como para considerar "El Maldito Oeste" como una experiencia positiva.
La localización no cumple con su cometido. Ambientada en una ciudad fronteriza de México, en ningún momento tuve la sensación, mientras veía la película, de que la acción realmente transcurriera en el viejo y salvaje Oeste.

El aspecto visual, en realidad, es más propio de un culebrón de sobremesa que de un auténtico spaghetti-western. Incluso durante los primeros minutos, entre tanta actriz disfrazada de pistolera, tuve la impresión de que me había equivocado de género y que aquello estaba cercano a una película pornográfica, hasta el punto de cruzarse por mi mente el fugaz pensamiento de que todo acabaría en una liberadora orgía lésbica.
Por supuesto mi estúpido pensamiento no llegó a ningún sitio y "El Maldito Oeste" transcurrió con total normalidad dentro de los parámetros habituales del género.

Mucho peor que el tema de la nefasta ambientación de la película resultaron un par de detalles que llegaron a exasperarme (uno de ellos incluso consiguió irritarme… lo cual os aseguro que no resulta fácil).

El primero de esos detalles son unos interminables diálogos que acaban, irremediablemente, destrozando el ritmo de la película. Con el propósito, supongo, de dejar muy claros ciertos aspectos de la trama, los protagonistas entablan una serie de eternas y aburridas conversaciones que ponen a prueba nuestra paciencia. El resultado de esto es que, en momentos muy puntuales (que se correspondieron con dichos diálogos), desconecté totalmente de la película, algo que no suele ocurrirme casi nunca.

El segundo detalle (aquí es dónde mis nervios se crisparon) son una serie de absurdas decisiones tomadas por Albert Pyun a la hora de acometer el montaje de la película.
"El Maldito Oeste" está plagado de escenas a cámara lenta, secuencias en blanco y negro, movimientos bruscos de cámara y, sobre todo, una molesta insistencia en usar una técnica similar al freeze-frame (una imagen que se queda congelada durante un instante para luego continuar la acción) a cada momento.
Supongo que es la idea que tiene Pyun de un montaje moderno y dinámico. Personalmente me pareció un error de bulto.

Finalmente, en cuanto a la acción, hay poco que añadir. Hay menos sangre de la esperada y los efectos son de risa. A pesar de ello, cuando el fantasma se decide a ejecutar su venganza, hay que admitir que la película sube algunos enteros.

En definitiva, la promesa de una mala pero divertida y entretenida película, se queda tan solo en una mala película. Aunque en la mayoría de ocasiones, la línea entre lo malo y divertido, y lo simplemente malo, suele ser muy delgada. Así que si finalmente decidís darle una oportunidad a "El Maldito Oeste" quizás os llevéis una grata sorpresa. Espero que así sea.

Lo mejor: El trabajo de los actores, siempre convincente.

Lo peor: Los diálogos, el desarrollo de la historia, el ritmo...