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Parasomnia

La Bella Durmiente

Parasomnia

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  • Título original: Parasomnia
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: William Malone
  • Guión: William Malone
  • Intérpretes: Patrick Kilpatrick, Cherilyn Wilson, Dylan Purcell y Jeffrey Combs
  • Argumento: Laura sufre Parasomnia, un extraño trastorno del sueño. Internada en un hospital psiquiátrico, la habitación de al lado está ocupada por el famoso asesino Byron Volpe, quién ha logrado introducirse en los sueños de Laura.

65 |100

Estrellas: 4

Parasomnia

La joven y bella Laura Baxter sufre una extraño trastorno del sueño que se conoce bajo el nombre de parasomnia, y que se traduce en largos períodos de somnolencia tan sólo interrumpidos por breves e inesperados estados de vigilia. Laura ha pasado la mayor parte de su vida dormida y recluida en un hospital psiquiátrico, dónde la han sometido a todo tipo de pruebas.
En una habitación contigua a la suya está encerrado Byron Volpe, un célebre asesino, experto en hipnosis, que ha logrado penetrar en los sueños de Laura, estableciendo entre ambos un terrorífico vínculo de sufrimiento y muerte.
En el tercer vértice del triángulo, Danny Sloan, un joven que conoce a Laura por pura casualidad y se enamora de ella perdidamente.

Imaginad un funambulista caminando sobre el alambre, intentando mantener en todo momento el equilibrio, sin red de seguridad que pueda sujetarlo en caso de dar un paso en falso y precipitarse al vacío.

William Malone (“House on Haunted Hill”, “Fear.com”), guionista y director de esta sorprendente "Parasomnia", es ese funambulista, amante del riesgo y sin miedo a las alturas, que ha decidido mantenerse en pie sobre el alambre para acabar ofreciéndonos una película de terror de bajo presupuesto original, innovadora, extraña y, por momentos, realmente hermosa.

Pero desde luego, el destino final de este funambulista no se escribirá de igual forma por todos aquellos que vean "Parasomnia". La película de William Malone parece, por momentos, un arrebatador y apasionado melodrama romántico cuya historia se centra en el encuentro y la irresistible atracción de dos jóvenes que deberán desafiar el orden establecido para poder permanecer juntos. El terror no parece tener cabida. Muy probablemente los aficionados al género más impacientes acaben deseando que el dichoso funambulista pierda definitivamente el equilibrio y acabe con sus huesos rotos en mil pedazos.

Pero para todos aquellos que conserven un mínimo de paciencia, "Parasomnia" les tiene reservado un buen número de sorpresas que acaban convirtiéndola en una muestra del género fresca y diferente.

En primer lugar hay un villano. Y no es un villano cualquiera. En realidad es uno de los mejores y más logrados villanos que he visto en los últimos tiempos.
Se trata de Byron Volpe (magnífica la actuación de Patrick Kilpatrick), el erudito propietario de una tienda de libros antiguos y de ediciones difíciles de encontrar, cuyos poderes mentales (derivados de sus conocimientos sobre la hipnosis), le permiten controlar la voluntad de otras personas y penetrar en sus sueños. Algo así como una mezcla entre el Dr. Hanibal Lecter y Freddy Krueger.

Las apariciones de Byron Volpe, pese a su tendencia a soltar monólogos de considerable duración (repletos de citas literarias), son siempre contundentes y plenamente convincentes. Un despreciable asesino salvaje y sangriento, a la vez que inteligente y sarcástico; y que desprende carisma por los cuatro costados.

Otro punto a destacar es la estética de la película. El director apuesta fuerte por sumir "Parasomnia" en una constante atmósfera onírica y barroca que no se limita solamente a las secuencias en las que penetramos en los sueños de Laura (por cierto, siempre he odiado las secuencias que transcurren en el interior de un sueño – a no ser que vengan protagonizadas por un tipo con la cara quemada y un jersey a rayas -… Sin embargo, en "Parasomnia", esas escenas en las que viajamos al interior de los sueños de Laura, para tratarse de una película de bajo presupuesto, están resueltas con abrumadora sensibilidad y eficacia).

Los colores, las texturas, los edificios, el cielo… todo parece flotante, como sacado de un sueño (o de una pesadilla. Impresionante la secuencia de los autómatas).
Y cuando el director decide romper ese aire de fantasía lo hace a través de las muertes, de forma abrupta, sin escatimar en sangre y efectos gore (aunque las muertes no son, ni mucho menos, lo más destacable de una película como "Parasomnia").

Por si fuera poco, contamos con un par de policías que, por una vez en la vida, no son los más estúpidos e ineptos de su promoción. Dos policías de la vieja escuela que saben a qué puerta llamar y a quién preguntar (algo nada habitual en un par de policías que se pasean por una producción de terror de serie B). Y además, uno de los investigadores está interpretado, ni más ni menos, que por Jeffrey Combs (“Reanimator”), tan histriónico, exagerado y divertidísimo como nos tiene acostumbrado.

"Parasomnia" es una película distinta. Original. Folletín romántico, amor juvenil, Romeo y Julieta… sangre y terror. La transgresión de un cuento de hadas. No es fácil. El funambulista debe hacer auténticos equilibrios para mantenerse en pie sobre el fino alambre. Para algunos, seguro que el funambulista acabará cayendo y "Parasomnia" se convertirá en una experiencia ridícula y prescindible.
Para otros (un servidor) el funambulista logrará llegar, sano y salvo, al otro lado; y "Parasomnia" habrá sido, finalmente, una historia inusual, atractiva y alejada de las modas. Un cuento extraño, sentimental y terrorífico que recomiendo sin reservas.

Es, sin duda, una película arriesgada. Pero entre tanta secuela, remake, y otras tantas fórmulas vistas en infinidad de ocasiones, considero que vale la pena asumir cierto riesgo y acercarse a "Parasomnia" con la esperanza de ver algo distinto y reconfortante.

Lo mejor: la original historia y Byron Volpe, un asesino a tener muy en cuenta.

Lo peor: es también una historia de amor con un final muy azucarado. No convencerá a muchos aficionados al género de terror.

Plague Town

Adolescentes homicidas que no dan miedo... mal asunto

Plague Town

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  • Título original: Plague Town
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: David Gregory
  • Guión: David Gregory y John Cregan
  • Intérpretes: Josslyn DeCrosta, Erica Rhodes, David Lombard y Lindsay Goranson
  • Argumento: Una desestructurada familia norteamericana viaja hasta un paramo irlandés para enfrentarse a una ancestral maldición que convierte a los jóvenes en sádicos homicidas.

20 |100

Estrellas: 1

Plague Town

Falta de ambición no se le puede reprochar al debutante David Gregory.
Probablemente en su ánimo estaba el fabricar un cuento de hadas con hechuras de pesadilla malsana y oscura.

Los elementos utilizados para ello, a simple vista, no parecían nada desacertados. Una maldición que afecta a los recién nacidos de una pequeña y endogámica comunidad, unos adolescentes fantasmagóricos, deformes y juguetones, y un tenebroso bosque cuya atmósfera impregna cada rincón de la que prometía ser una más que interesante muestra de género.

En realidad uno podía llegar a creer, en un alarde de prepotencia sin justificación alguna, que iba a resultar relativamente sencillo agitar dichos ingredientes con un mínimo de talento para acabar logrando una película de terror independiente de cierta envergadura.

Pero la cosa, por lo visto, no iba a resultar tan sencilla. Los resultados que arroja este "Plague Town" nos indican que todavía quedaba mucho camino por recorrer. Y que este estaría repleto de complicaciones.

"Plague Town" nos cuenta la historia de una desestructurada familia norteamericana que decide malgastar junta una apacible jornada en una apartada campiña irlandesa, en la que el padre pasó buena parte de su infancia. La excursión se complica cuando, a causa de los constantes reproches que se lanzan los unos a los otros, acaban despistándose y perdiendo el último autobús que les llevaría de vuelta a la civilización.
¿Qué solución les queda? Pasar la noche en mitad de la nada y, con algo de suerte, encontrar la ayuda de algún lugareño que les de cobijo.

David Gregory dedica los primeros y estériles treinta minutos de "Plague Town" a describir las conflictivas relaciones que se establecen entre los distintos miembros de la familia protagonista (incluido un estúpido novio que la hija mayor ha conocido un par de días atrás en Londres). Y me refiero a ellos como “treinta minutos estériles” no sólo porque estén plagados de diálogos facilones y sin sustancia, sino porque cuando una vez finalizan y el supuesto terror se apodera de la trama, nos damos cuenta de que esos treinta minutos previos no nos han servido de nada. Esas relaciones de conflicto familiar tienen una incidencia nula en los acontecimientos que están por venir, por lo que el espectador acaba con la triste sensación de haber asistido a un sinsentido que no le ha llevado a ningún sitio y que, como mucho, lo único que ha logrado es hacerle perder el tiempo. Si en lugar de la familia desestructurada y problemática que tanto se esfuerza David Gregory en presentarnos, se hubiera tratado del prototipo de familia feliz, la historia que viene a continuación no se hubiera resentido en modo alguno.

Pero pasemos página y miremos hacia delante, con optimismo.
La familia (desestructurada o no… que más da) acaba perdida y abandonada a su suerte en mitad de un lúgubre bosque. La pesadilla parece que está a punto de iniciarse.

El problema es que en ese bosque acaban perdidos no sólo todos los miembros de la familia protagonista, sino que también acaban desorientados el director de la película, el guionista, el creador de efectos, los actores y hasta el iluminador (una cosa es que David Gregory quisiera que Plague Town fuera un cuento de hadas oscuro, y otra muy distinta es que nos viéramos obligados, a causa de esa oscuridad mal entendida, a intuir determinadas escenas… porqué verlas, lo que se dice verlas…).

El desarrollo de la historia es un desastre carente de ritmo y sin continuidad, dónde cada personaje actúa por libre sin aportar un mínimo de sentido común a la hora de tomar sus decisiones.

Los adolescentes deformes a causa de una maldición, el principal argumento terrorífico que esgrime "Plague Town", acaban siendo sombras de risilla histérica corriendo en mitad del bosque que, más que aterrorizar (o ni siquiera inquietar), acaban dando pena y rozando el ridículo más espantoso.

David Gregory se esfuerza por romper el halo de cierto tradicionalismo que respira la historia de "Plague Town" a través de las escenas de violencia. Muertes salvajes y sangrientas, pero rodadas con escasa imaginación y un alto grado de torpeza. No impactan. No sorprenden. No hay una sola muerte original o destacable, por la razón que sea, en "Plague Town". La que se presume la muerte más elaborada y efectista de "Plague Town", una de las primeras en acontecer, dispara a nuestro cerebro un par de misiles con dos nombres muy claros: "Cube" y "Resident Evil". Adiós al factor sorpresa.

Y en cuanto al final, pues muy poco que añadir. Uno llega tan fatigado y derrotado, que le da igual cómo termine el viaje.

"Plague Town" es un cúmulo de despropósitos y oportunidades perdidas. Lo que se presumía una historia interesante y propicia para desplegar unos eficientes mecanismos de horror, acaba siendo una total decepción que sucumbe a la mediocridad y al aburrimiento. Otra vez será.

Lo mejor: Rosemary y la secuencia inicial.

Lo peor: Aburre.

Bad Biology

El regreso del maestro trash

Bad Biology

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  • Título original: Bad Biology
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Frank Henenlotter
  • Guión: Frank Henenlotter y R.A. Thorburn
  • Intérpretes: Charlee Danielson, Anthony Sneed
  • Argumento: Jenniffer tiene siete clítoris y se declara la única ninfómana auténtica en el mundo. Batz tiene un enorme pene con consciencia propia y al que apenas puede controlar. Ambos están condenados a encontrarse.

59 |100

Estrellas: 3

Bad Biology

Cuantas vueltas da la vida...
Parece que fue ayer mismo cuando un quinceañero de gustos algo estrafalarios, y empujado quizás por alguna fotografía aparecida en la mítica revista Fangoria (en su edición en castellano), se recorría las profundidades de la sección de terror de un viejo videoclub de barrio a la búsqueda y captura de unos payasos asesinos venidos del espacio exterior, un mad doctor resucitando cadáveres mediante la inyección de un líquido verde fluorescente, o la última locura de Frank Henenlotter.

Ahora, cercanos a consumir la primera década de un nuevo siglo, uno de los grandes nombres del terror bizarro y underground de los ochenta acaba de regresar tras 16 años de larga inactividad (su última película fue "Basket Case 3: The Progeny", en 1992). Y lo mejor que se puede decir del esperado regreso es que Frank Henenlotter ha decidido ser fiel a aquello en lo que más cree: su muy personal concepción de lo que debe ser una película de género.

Con "Bad Biology", Henenlotter es fiel al propio Henenlotter. Que "Bad Biology" está muy lejos de ser una película de encargo y que, sin duda, mantiene la esencia del cine de su autor, lo corroboran las diversas imágenes de penes con personalidad propia, vaginas deformes, modelos con cara de vaginas, bebés mutantes o maquinas industriales de masturbación. Henenlotter en estado puro. Pero eso sí, más centrado en esta ocasión en el sexo enfermizo, que en el terror o la sangre.

"Bad Biology" es una comedia de horror sexual y extremo.
Porque sexualmente extrema y enfermiza es la situación que viven los dos protagonistas principales de la película. Ella cuenta con un total de siete clítoris, lo cual le lleva a disfrutar –en sus propias palabras- del placer de siete mujeres juntas en un único orgasmo. Su malformación también parece ser la responsable de su inestabilidad emocional, lo cual comporta consecuencias trágicas para sus amantes, la gran mayoría de los cuales nunca logran cubrir las necesidades sexuales básicas de la protagonista. Y por si fuera poco, su aparato reproductor sufre una especie de hiperactividad que le da un nuevo sentido al término maternidad responsable.

El “disfruta” de un insaciable pene de desproporcionadas dimensiones y consciencia propia.

Ambos parecen condenados a encontrarse, a fusionarse. Cada uno de ellos parece ser la respuesta a las necesidades vitales, y sobre todo sexuales, del otro.
Lo cierto es que dicho así, la historia que cuenta "Bad Biology" parece mucho más densa de lo que realmente es. Curiosamente muchos han sabido ver en "Bad Biology" una excelente coartada para montar toda una serie de alegorías sexuales de lo más rebuscadas y una crítica al concepto de sexualidad que reina en una sociedad moderna como la nuestra. Sintiéndolo mucho yo fui incapaz de llegar tan lejos (está bien… alguna que otra alegoría sexual pude adivinar. Supongo que las más evidentes). Si alguien me pregunta de qué va "Bad Biology" lo tengo muy claro: de tetas, coños y pollas.
Estoy convencido de que estas tres palabras son las que tenía en mente Henenlotter y su socio y amigo R.A.The Rugged Man, de profesión rapero de culto ¿?, cuando idearon el guión de la película.

Henenlotter no es arte y ensayo, y "Bad Biology" no tiene una gran densidad argumental. El cine de Henenlotter es pura provocación. Y en su locura, en su manera inconformista de ver el cine, en su concepción del mismo como un instrumento barato y eficaz de incomodar, ofender, sorprender y, en definitiva, divertir al espectador que se atreve con su obra; encontramos la auténtica valía de un cineasta con mayúsculas como es Frank Henenlotter.

Y dicho esto, toca valorar en su justa medida "Bad Biology", su última e insana propuesta. Qué complicado me resulta decir esto…
Es cierto que Frank Henenlotter ha sido honesto consigo mismo y con todos los que esperábamos, ansiosos, su vuelta al redil. Su nueva obra conserva prácticamente todas sus señas de identidad. Sin embargo, "Bad Biology" está muy lejos de ser la mejor de sus películas.

El gore extravagante y festivo ha desaparecido. De la misma forma en que han desaparecido los elementos más terroríficos que, en un momento dado, caracterizaban sus anteriores obras. Cierto es que Henenlotter jamás se ha definido a si mismo como un director de películas de terror. El siempre ha afirmado que todas sus películas no son más que comedias grotescas y retorcidas que poco o nada tienen que ver con una película de terror al uso.
Pero aún así, he echado de menos en "Bad Biology" ciertos pasajes oscuros y siniestros que sí hacían acto de presencia en películas como "Basket Case" o "Brain Damage".

Los diálogos (muy abundantes en "Bad Biology") transitan de lo irresistiblemente divertido y bizarro (ver el monólogo con el que la protagonista da inicio al film, o cualquiera de las arrolladores alusiones religiosas) a lo prácticamente insoportable –y aburrido- (la conversación entre tres jóvenes en un “dinner”, o el soliloquio del protagonista frente a la máquina masturbadota).

"Bad Biology" es un película muy irregular. Frente a momentos demenciales e hilarantes que recuperan lo mejor de Henenlotter (en especial los últimos quince minutos de la película… tronchantes); nos encontramos, en muchas ocasiones, con una película de ritmo cansino y lastrada por una historia muy limitada que hubiera tenido cabida, perfectamente, en un cortometraje.

Por supuesto la película sigue siendo muy recomendable para todos aquellos que llevamos mucho tiempo contando los días que quedaban para el regreso de este maestro del trash insobornable que es Henenlotter. Para el resto me resulta muy difícil recomendárosla. Henenlotter es un creador de basura fílmica, pero sin duda ha hecho basura mucho más divertida y disfrutable que este "Bad Biology".
Lo único que os diré es que, si en alguna ocasión os vienen ganas de ver algo extraño, radical y distinto; os acordéis de "Bad Biology". No es una gran película (incluso muchos os arrepentiréis de haberle dado una oportunidad), pero desde luego es una propuesta original, arriesgada y distinta.

Lo mejor: El regreso de Henenlotter. Además, “Bad Biology” está salpicada de momentos 100% Henenlotter de los más disfrutable, con especial mención a la secuencia final de la película, absolutamente demencial y divertida.

Lo peor: Con las anteriores películas de Henenlotter siempre tuve la impresión de estar ante un magnífico ejemplo de buena-mala película, divertida de principio a fin. Con “Bad Biology” no tuve esa misma sensación.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Bad Biology" en VOSE.

Psychophobia 2

Terror de presupuesto cero en la Facultad de Arte

Psycophobia 2

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  • Título original: Psychophobia 2
  • Nacionalidad: España | Año: 2007
  • Director: Sergio Morcillo
  • Guión: Dario García y Álvaro Medina
  • Intérpretes: Sergio morcillo, Soraya martin y Patricia Muñoz
  • Argumento: 5 meses despues de los asesinatos que asolaron a la universidad de arte de Madrid, un grupo de jovenes del primer curso sospechan de que la leyenda de los jovenes desaparecidos en la universidad la temporada pasada puede ser cierta.

57 |100

Estrellas: 3

Una vez más debo advertiros sobre el tema de la puntuación. El criterio utilizado para puntuar una película amateur como "Psychophobia 2", tiene muy poco que ver con los criterios barajados para puntuar cualquier otra película reseñada en este mismo blog.

Psycophobia 2

Cine hecho con una mano delante y otra detrás. Necesitado de la complicidad de compañeros y amigos. Arañando minutos de la jornada laboral y sacrificando fines de semana. Cine de presupuesto cero. En definitiva: cine amateur.
¿De verdad es necesario darle una oportunidad?¿Prestarle la menor atención?

Está claro que uno no puede acercarse a este tipo de cine con la misma actitud con la que se afronta el cine convencional. Incluso no creo que debamos adoptar una postura similar a la que adoptamos ante una propuesta de Serie Z. Es cierto que la Serie Z y el cine amateur comparten una más que evidente falta de medios, pero la Serie Z también se define por cierto carácter autoparódico o caricaturesco que el cine amateur no tiene porqué compartir.

Pero volviendo a la pregunta de si es necesario darle una oportunidad a este tipo de cine, mi respuesta es un contundente “SÍ, por supuesto”. Asumiendo el riesgo que lógicamente conlleva una forma de hacer cine que se encuentra en las antípodas de la industria. Cine libre, sin ataduras que vayan más allá de sus propias limitaciones económicas, técnicas y, por supuesto, también de talento.

No es un cine fácil, pero si se aceptan las reglas del juego las recompensas no tardan en tomar forma y pueden llegar a ser muy satisfactorias.

De todo esto saben, y mucho, los chicos de Vicent Films, con un total de doce producciones de terror amateur a sus espaldas.
Hoy os traigo una de sus proyectos más ambiciosos hasta la fecha (a la espera de ver su prometedor "Bloody Mirrors", nuevo cortometraje producido junto a los amigos de Terrorynadamás.com).

Se trata de "Psychophobia 2", que como su nombre muy bien indica es la secuela de uno de sus primeros cortometrajes, "Psychophobia" (ver trailer).

Con "Psychophobia 2", Sergio Morcillo y los suyos dieron, sin duda alguna, un considerable salto de calidad, asumiendo el enorme riesgo de hacer frente a una producción que se iba hasta los ochenta minutos de duración (frente a los veinte minutos aproximadamente que duraba la película que dio origen a la saga).

Transcurridos cinco meses desde la última desaparición de una estudiante en la Facultad de Bellas Artes de Madrid, cinco estudiantes de primer curso sospechan que la leyenda urbana de un asesino en serie, que tiene en el campus de la Universidad su centro de operaciones, podría ser cierta. Dichas sospechas parecen haber despertado, nuevamente, el ansia homicida del encapuchado Dardo, que vuelve a sembrar el terror en la Facultad.

Este es, a grandes rasgos, el argumento que nos propone "Psychophobia 2", un sencillo y directo slasher que, sin embargo, esconde no pocas sorpresas en su tramo final.

Cuando uno ha decidido, finalmente, darle una oportunidad a una película como "Psychophobia 2", no necesita más que un par de escenas para corroborar todo lo que he estado apuntando hasta el momento: "Psychophobia 2" es cine amateur. Con todas las consecuencias.

Actores que no son actores, problemas para poder escuchar nítidamente algún que otro corte de audio, el hecho de contemplar un campus universitario totalmente vacío de estudiantes (al margen de aquellos que tienen un peso específico en la trama), líneas de diálogo (por cierto, muy bien trabajados y creíbles) que nunca llegan a solaparse… Todos estos “inconvenientes”, muy propios de una producción que no cuenta con los recursos suficientes, tienen cabida en "Psychophobia 2".

Pero lejos de suponer un escollo insalvable, resulta increíblemente fácil, en esta ocasión, asumir toda esa carga propia de una producción amateur, y disfrutar, de manera absolutamente desacomplejada, de un slasher clásico con una historia detrás interesante, repleta de giros y recovecos (que, por cierto, hacen recomendable la visión de su antecesora, "Psychophobia"), un asesino con carisma y con variedad de recursos a la hora de cometer los asesinatos, unos efectos especiales que, por caseros, no dejan de ser totalmente efectivos y, sobre todo, con unas secuencias de violencia que casi siempre elevan, de forma considerable, el nivel de la propuesta.

Porque el gran acierto de los chicos de Vicent Films es el hecho de que son perfectamente conocedores de sus propias limitaciones. Pero, lejos de conformarse y acatarlas como tales, una saga como la de Psychophobia deja muy clara su voluntad de hacer las cosas bien e intentar mejorar sus prestaciones en cada nueva producción.
Y esto es algo que podemos contemplar perfectamente en las secuencias de violencia de "Psychophobia 2". Sergio Morcillo no se conforma con plantar su cámara digital sobre el trípode y rodar dichas escenas como buenamente pueda. Es obvio el esfuerzo por planificar de forma concienzuda cada una de esas escenas con el objetivo de elevar su nivel de intensidad y tensión. Morcillo busca siempre ese plano, ese colocar la cámara en un sitio distinto e inesperado, que le otorgue a la escena un plus de calidad, de interés. No se conforma con menos.

Y en la gran mayoría de ocasiones consigue su propósito. Las secuencias de violencia son lo mejor de "Psychophobia 2" (como debe ser en todo buen slasher que se precie). Tensión, suspense y sangre en dosis más que considerables.
Pero también es cierto que, en ocasiones, Sergio Morcillo se excede en su afán por encontrar el mejor plano posible y cae en el error de un sobreexceso de planos que repercute negativamente en el ritmo de la película (aunque esto es algo que ocurre, de forma más evidente, en las escenas de transición y no propiamente en las secuencias de violencia).

Muy probablemente nuestro nivel de exigencia, de manera casi involuntaria, disminuye ante la naturaleza de propuestas del estilo de "Psychophobia 2", pero os puedo asegurar que, de forma objetiva, y siendo absolutamente consciente de los errores que atesora la película, disfruté viéndola.
Pasé un rato entretenido e incluso acabé sintiendo cierta envidia –sana- por la valentía y la pasión demostrada por sus creadores.

Os recomiendo "Psychophobia 2". Tiene defectos, por supuesto, pero también está repleta de aciertos; y ante todo es un compendio de ilusión, esfuerzo y de pasión por el género.
Supongo que en el ánimo de los chicos de Vicent Films está el adquirir experiencia, contar con presupuestos más holgados y, en definitiva mejorar en aquello que más les gusta hacer (y que han tenido la osadía de llevar a cabo). Son unos afortunados y merecen toda la suerte del mundo.

Lo mejor: Cine libre, digno, hecho con pasión y con la voluntad de que las cosas salgan bien.

Lo peor: Los defectos propios de una producción de presupuesto cero (aunque Morcillo solventa perfectamente esas deficiencias en las escenas de tensión).

¿Dónde conseguirla?
Psychophobia: los 2 primeros minutos son un feak trailer.
Psychophobia 2: trailer de la película

My Bloody Valentine 3D

Vuelve el asesino del pico y la luz en el casco

My Bloody Valentine 3D

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  • Título original: My Bloody Valentine
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Patrick Lussier
  • Guión: Zane Smith, Todd Farmer
  • Intérpretes: Jamie King, Jensen Ackles, Tom Atkins
  • Argumento: Tom regresa a la ciudad diez años después de los trágicos asesinatos del Día de San Valentín, que se cobraron la vida de 22 personas. Coincidiendo con su retorno, los asesinatos vuelven a producirse, y Tom está en el centro de todas las miradas.

60 |100

Estrellas: 3

My Bloody Valentine 3D

En 1981, recien iniciada la fiebre ochentera por el slasher, el director George Mihalka nos deleitaba con una muestra del género tan sencilla como efectiva, que acabó convirtiéndose en una pequeña pieza de culto de obligada revisión.

La película se tituló “My Bloody Valentine”, y como era de esperar en los tiempos que corren, el 2009 ha sido considerado como el año idóneo por la maquinaria estadounidense para llevar a cabo una relectura (un eufemismo para evitar el tan denostado término remake) del simpático clásico canadiense.

El encargo se lo adjudicaron a Patrick Lussier ("Drácula 2000", "The Eye"), un director cuya carrera está todavía por afianzar, después de que -y esto es tan solo un suponer- los productores del evento confiaran en él tras percibir en sus anteriores obras un atisbo de talento y, sobre todo, porque sin duda sería un tipo que no les pondría demasiadas complicaciones a la hora de sacar adelante el proyecto.

Con todo, siempre he tenido la impresión de que Patrick Lussier tenía por delante una tarea mucho menos comprometida y delicada que la que tuvieron directores como Rob Zombie, en el remake de "Halloween", o Alexandre Aja en su fabulosa revisitación de "Las Colinas Tienen Ojos".
“My Bloody Valentine” (la original de 1981) nunca ha jugado en las ligas mayores del slasher, y pese a ser una película entrañable y 100% reivindicable, desde luego no contaba con una tropa de fanáticos respirando sobre la nuca de Patrick Lussier y afilando sus cuchillos a la espera de que aquel cometiera algún error grave (algo que si ocurrió, en mayor o menor medida, con los títulos anteriormente citados).

Pero dejémonos de rodeos. Sinceramente, y al margen de que nunca entendí la necesidad de que se nos volviera a contar nuevamente una historia que ya conocíamos (algo que me ocurre con la mayoría de remakes), lo cierto es que me esperaba muy poco de este "My Bloody Valentine 3D". Ni el nombre del director, ni su intensa campaña publicitaria en internet (dónde el sistema de exhibición en 3D siempre estuvo presente como uno de los principales alicientes de la película), ni siquiera el material de partida; fueron nunca motivos suficientes para animarme a albergar demasiadas esperanzas.

De nuevo me equivocaba (aunque esta vez sólo a medias). "My Bloody Valentine 3D" cumple perfectamente en un capítulo en el que cualquier buen slasher que se precie jamás debería fallar: el de las muertes.

Pese a echar en falta un mayor grado de suspense en todas aquellas secuencias en las que el minero resentido toma protagonismo, debo admitir que el nivel de las muertes me sorprendió. "My Bloody Valentine 3D" es generosa en sacudidas, impactos, miembros desgarrados, y derramamiento de sangre. Y el bueno de Patrick Lussier incluso se permite el lujo de incluir un par de muertes que juegan, de forma traviesa, placentera, y con vigoroso sentido del humor; con los límites de lo políticamente correcto (una rubia con poco apego por la moda y que protagoniza la que es, sin duda, la mejor secuencia de la película; y una encargada de motel –dentro de esa misma secuencia- que siempre necesitará de nuestra ayuda para alcanzar los estantes más altos de la cocina).

Aplaudamos, sin rubor, el incuestionable interés de "My Bloody Valentine 3D" por ofrecernos a los amantes del slasher, un diseño de muertes contundente, eficaz y sangriento. Puro espectáculo slasher de sesión doble que posiblemente muchos no dudarán en despreciar, pero que los devotos del subgénero sabremos apreciar.

¿Dónde está entonces el problema? Pues sí, existe un problema (al menos se trata de un problema para un servidor). En muchas ocasiones he afirmado que la excusa argumental, la trama que sustenta un slasher, suele ser lo de menos. O como mínimo no acostumbra a ser un factor esencial a la hora de disfrutar de las prestaciones de un buen slasher. El extremo lo encontraríamos en la reciente "Laid to Rest", en la que el vacío argumental más absoluto ha acabado decepcionando a un gran número de aficionados.

El nuevo "My Bloody Valentine 3D" intenta poner remedio a esta situación brindándonos una historia repleta de giros y recovecos que pretenden, por todos los medios, atraer la atención del espectador más allá de las espectaculares muertes de la película.
A priori da toda la impresión de ser una tentativa encomiable y digna de felicitación.

Sin embargo, esa misma historia de amor y celos a tres bandas, que busca en todo momento jugar al despiste con la identidad del asesino, acaba erigiéndose, por méritos propios, en el único factor mal desarrollado, tramposo y rechazable de pleno de "My Bloody Valentine 3D". Además, la pésima interpretación de todos los actores implicados no ayuda a que nos creamos lo que se nos está contando.

Toda la trama de resentimiento, celos, engaños, desconfianzas… encaminada a sembrar la duda entre dos de los personajes principales de la película, acaba derivando en un tramo final tedioso, previsible, absurdo y mentiroso (no me gusta que me intenten engañar. Me parece perfecto que se me intente distraer o abocarme al error, pero no mediante la falsedad. Odio los finales que huelen, simple y llanamente, a estafa).

Y para finalizar algo que quizás muchos de vosotros hayáis echado de menos: el elemento 3D. No vi "My Bloody Valentine 3D" en 3D. Lástima. Seguramente si la película acaba estrenándose en dicho formato y en una sala especializada, acudiré a verla de nuevo (por curiosidad). Aunque también he de deciros que mis experiencias, hasta el momento, con las exhibiciones en 3D han sido un desastre. Mareos varios y ganas de cerrar los ojos y olvidarme del tema.
En el caso de My Bloody Valentine, vista en modo normal (por llamarlo de alguna manera) se intuyen fácilmente los instantes en que el 3D cobrará mayor importancia. Y no son otros que los momentos de violencia, un elemento de la película del que ya quedé plenamente satisfecho sin necesidad de experimentar el efecto 3D.
En cualquier caso no creo que el 3D solucione el desaguisado de la trama y, en especial, del final de la película.

En conclusión ¿qué esperamos saber cuando alguien nos habla de un nuevo slasher? ¿Tiene muertes espectaculares? Las tiene. No son las mejores que he visto, pero no están nada mal. ¿Hay sangre? La hay, y también desnudos. ¿El asesino tiene una fuerte personalidad? No es Jason ni Mayers, y anda algo escaso de carisma, pero es un auténtico genio utilizando el pico. ¿Es recomendable? Si os gusta el slasher, por supuesto que sí (aunque posiblemente no pasará a la historia del cine cómo un clásico de culto, cómo sí ocurrió con su predecesora). Ahora bien, tendréis que soportar una historia bastante estúpida y un final a juego.

Lo mejor: Las muertes.

Lo peor: La historia y, sobre todo, el final.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: My Bloody Valentine 3D. DVD-Rip. VOSE. No es la versión en 3D.
Abájate: My Bloody Valentine 3D. DVD-Rip. VOSE. Formato rmvb. No es la versión en 3D

Red Victoria

Una musa de piel mortecina y carne putrefacta

Red Victoria

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  • Título original: Red Victoria
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Tony Brownrigg
  • Guión: Tony Brownrigg
  • Intérpretes: Arianne Martin, Edward Landers y Tony Brownrigg
  • Argumento: Jim se ve obligado a escribir un guión para una película de terror. El problema es que Jim detesta el género terrorífico. Tan sólo Victoria, su nueva y difunta musa, puede ayudarle a terminar su obra.

69 |100

Estrellas: 4

En esta ocasión me gustaría dedicarle la reseña de Red Victoria a Ed, Davo Valdés, Andrés Pons, Eli Campora, y Alicia Domínguez; para que nunca les abandonen sus musas.

Red Victoria

Victoria es una mujer hermosa, sensual, inteligente y apasionada; cuya única ambición es servir de inspiración a Jim, un guionista venido a menos que se ve obligado, en aras a su propia subsistencia, a escribir una película del género que más detesta: el terror.

Victoria sería la mujer perfecta, la amante más deseada; si no fuera por un par de detalles sin importancia. El primero de ellos es que Victoria está muerta. El segundo es su molesta tendencia a asesinar violentamente a todo aquel que se interponga entre Jim y la elaboración de su nuevo guión.

Este es, a grandes rasgos, el curioso y original argumento de "Red Victoria", una auténtica rareza dentro del panorama del cine independiente.

Dirigida, escrita, producida, y protagonizada por ese hiperactivo hombre orquesta que responde al nombre de Anthony Brownrigg, "Red Victoria" destaca por un par de razones que resultan del todo inusuales en una producción de género de bajo presupuesto: la descripción de sus personajes, y los diálogos.

Evidentemente atrapado en los estrictos límites de la total falta de medios (algo que podemos comprobar desde el primer fotograma de la película, el cual nos transmite esa incómoda sensación de estar ante una película de ámbito casero), Anthony Brownrigg esquiva y supera todas esas carencias y dificultades previas que plantea una producción de este tipo para ofrecernos, finalmente, una original, divertida y deliciosa película independiente de bajísimo presupuesto.

"Red Victoria" es una comedia con zombis, muertos y sangre. Pero no os lleveis a engaño, su fuerza no reside ni en el maquillaje de los muertos vivientes, ni en los efectos especiales (que los hay y no son tan desastrosos como cabría preveer), ni en los momentos de violencia y gore (que también están presentes. Impagable el instante en que Victoria intenta demostrarle a Jim que realmente está muerta).
Su genuino poder reside en sus palabras y en la arrebatadora personalidad de los pesonajes que las pronuncian.

Por un lado tenemos a Jim, desquiciado guionista al borde del colapso a causa de las presiones de su editor, quién le empuja a escribir una película terrorífica, género al que tiene en bajísima consideración y estima.

Su desesperación le llevará a solicitar la colaboración de Carl, un entrañable fanático de las películas de terror al que, muy probablemente, todos nosotros seríamos capaces de poner cara y nombre.

Y finalmente tenemos a Victoria, una musa de piel grisácea y carne putefracta que tiene la rara habilidad de modificar su aspecto a voluntad con la misma facilidad que intercambia su rol a lo largo de la película. Victoria puede ser dulce, sumisa, encantadora, adorable; para instantes después destaparse como una criatura cruel, despiadada, sádica e inhumana. Su relación amor-odio-asesinato con Jim, y todos aquellos que les rodean, constituye la piedra angular de "Red Victoria". Y los certeros y, en ocasiones, divertidísimos diálogos que moldean esas relaciones son la esencia de esta comedia de horror original y sorprendente.

(Agárrense que vienen curvas) Es algo así como si el mismísimo George A. Romero tuviera un breve encuentro con Woody Allen –sic- y le dijera: “¿qué te parece si hacemos una película juntos?”, a lo que Mr. Allen respondería “Perfecto, tú pones el zombi y yo los diálogos”.

Está bien... acabo de pasarme de la ralla. Es probable que mencionando al hombrecillo que acabó casándose con su propia hijastra esté propinándole una patada al culo a esta reseña. A todos los que no soporteis el cine de Woody Allen os imploro que borreis de vuestra mente el anterior párrafo (ya le gustaría a Allen contar con una película tan divertida y original en sus últimos 20 años de carrera). Lo único que he intentado con este despropósito sin pies ni cabeza es haceros partícipes de que "Red Victoria" es una película distinta (pido disculpas, supongo que había maneras mucho menos ridículas de lograr mi objetivo). Una película que rompe estereotipos. Una comedia repleta de humor inteligente y cuyos diálogos respiran sarcasmo, ironía y mordacidad.

Un adorable y del todo inesperado descubrimiento que viene a renovar, con más fuerza que nunca, mi fe por el cine de género de bajísimo presupuesto. Una auténtica delicia. Una delicatessen.

Lo mejor: los personajes y los diálogos.

Lo peor: corre el riesgo de ser una propuesta demasiado minoritaria.

Plaga Zombie: Zona Mutante

Lucha a carcajadas contra los zombis multicolor

Plaga Zombie: Zona muntante

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  • Título original: Plaga Zombie, Zona Mutante
  • Nacionalidad: Argentina | Año: 2001
  • Director: Pablo Pares y Hernán Saez
  • Guión: Pablo Pares y Hernán Saez
  • Intérpretes: Pablo Pares, Hernán Saez, Paulo Soria, Walter Cornás
  • Argumento: El FBI prueba un virus alienígena en un pequeño pueblo. Pero lo que en un principio parecía un simple experimento termina por convertir a casi todos los habitantes en zombies asesinos. Tres únicos supervivientes intentarán escapar.

60 |100

Estrellas: 3

Plaga Zombie: Zona muntante

Soy el primero en defender la serie Z (películas de explotación de bajísimo presupuesto) como un vehículo totalmente válido, digno y reivindicable de disfrutar, sin complejos, del cine fantástico y de terror.

Películas realizadas con una carencia absoluta de medios pero, a menudo, con unas altísimas prestaciones en ilusión e imaginación por parte de cineastas en ciernes y soñadores que reúnen el valor necesario y deciden dar un paso adelante, abandonando su condición de simples espectadores y aficionados para ofrecernos su particular (y barata) visión del género.

Por supuesto siempre me gusta advertir que la serie Z no es un tipo de cine de fácil consumo. En la mayoría de casos se requiere un esfuerzo suplementario por parte del espectador. Es absolutamente imprescindible que seamos conscientes del tipo de película que estamos dispuestos a ver. Por lo general, argumentos ridículos o simplemente inexistentes, nulas cualidades técnicas, actores aficionados, efectos especiales que son una mezcla de hilaridad y vergüenza ajena... Cómo espectadores, las producciones de serie Z requieren que aceptemos –en la medida de lo posible- la degradación de una serie de aspectos que, en otro tipo de cine, considerariamos fundamentales. La serie Z tiene sus propias reglas, y para poder disfrutarla no nos queda otro remedio que acatarlas.

Sería conveniente valorar la serie Z terrorífica en base a una única razón: su capacidad para divertir (incluso a carcajadas) a un desacomplejado grupo de amigos que no esperan de este tipo de cine más de los que realmente puede ofrecerles (siempre es recomendable disfrutar, si se puede, de una buena serie Z en grata compañía).

Sin embargo, bajo este panorama, es necesario ser realistas, mantener los pies en el suelo, y advertir que el invento no siempre acaba funcionando. Supongo que todos, como buenos aficionados al cine de terror, nos hemos visto en alguna ocasión involucrados en ruinosas sesiones de serie Z que han puesto a prueba nuestra fidelidad y resistencia al género, y que casi dan al traste con alguna que otra amistad. No debemos excusar o encumbrar, sistemáticamente, todo el cine de terror de bajísimo presupuesto. Dentro del subgénero hay películas que cumplen su función a la perfección, pero también hay otras que, por bajas que esten situadas nuestras expectativas, acaban obligándonos a hacer uso del botón fast forward de nuestro mando a distancia (ver Bikini BloodBath).

Hoy tengo el gusto de traeros una serie Z de las aprovechables. De las plenamente disfrutables. Se trata de la producción argentina "Plaga Zombie: Zona Mutante", una producción de 2001 que supuso la continuación de Plaga Zombie (1997), una baratísima producción (300 $ para maquillaje, plastelina y sesos de vaca, y 300 $ más para arreglar los múltiples desperfectos que sufrío la cámara casera con la que se llevó a cabo el rodaje) que, con los años, se ha convertido en una pieza de culto para los muy aficionados a este tipo de cine.

"Plaga Zombie: Zona Mutante" multiplicó por diez el presupuesto de su antecesora, lo que lo dejaba en unos exiguos 3.000 $.
La película parte de la misma premisa que el original. Tras constatar que el gobierno norteamericano pretende desentenderse del brote de infección zombi, los tres supervivientes de Plaga Zombi (Bill Johnson, estudiante de medicina; John West, famoso campeón de lucha libre, y Max Gibbs, un loco de los ordenadores) son abandonados nuevamente en mitad del pueblo afectado, acompañados en esta ocasión de una bolsa en cuyo interior, presumiblemente, viaja otra persona y que los protagonistas no se molestan en abrir hasta bien entrada la mitad de la película (eso sí, antes de abrirla la utilizan en multitud de ocasiones como arma arrojadiza contra los zombis).

"Plaga Zombie: Zona Mutante" no tarda más de cinco minutos en arrancar, de forma que muy pronto tomamos conciencia de la clase de espectáculo al que estamos a punto de asistir: tres tipos muy singulares haciendo frente a una horda de zombies multicolor que les acechan sin descanso.
Así de sencillo y así de jocoso. Las decenas de formas distintas en las que los protagonistas acaban con los zombis son hilarantes. Cualquier utensilio que tienen a su alcance (todos los cuchillos del pueblo han desaparecido de forma misteriosa) se convierte en una efectiva arma que termina introducida en los agujeros más insospechados de algún desdichado zombie.
Las coreografías de las luchas son divertidísimas; una mezcla de kárate trasnochado y de bofetones al estilo de Bud Spencer.
Y, por supuesto, sangre, vómitos, tripas y demás órganos internos acaban siendo los principales alicientes de esta gran celebración del fungore más gamberro y deshinibido.

Los personajes protagonistas son entrañables y sorprende la rapidez con la que se les coge cierto cariño. Sobre todo John West, ese campeón de lucha libre venido a menos que incluso tiene una tronchante canción dedicada a su leyenda (la canción no tiene precio...).

Por supuesto la película tiene defectos. Curiosamente esos defectos no están tanto en el plano técnico (los efectos gore son muy dignos, el maquillaje multicolor de los zombis es destartalado pero divertido, y la planficación de las luchas, deudora de lo que hizo Sam Raimi en Posesión Infernal, resulta muy convincente) como en algunos fallos en el ritmo a consecuencia de la excesiva dilatación de algunas escenas. Está claro que cuando la película no se centra en las inagotables luchas entre los supervivientes y los zombis, el invento decae en interés. Algunas secuencias, como la que tiene lugar en casa de John West, se alargan más de la cuenta. Y en el mismo sentido, la secuencia final también resulta excesiva en cuanto a su duración. En general a la película le sobran, fácilmente, unos quince/veinte minutos de metraje.

Pero son, en todo caso, males menores que, al fin y al cabo, constituyen un tributo lógico (y perfectamente soportable en este caso) que debemos pagar en este tipo de producciones.

No es para todos los gustos. Está claro que a algunos les parecerá un insulto al séptimo arte, un experimento amateur de mal gusto del que huir como si se tratase de la misma peste.

Pero para los amantes de este tipo de cine, el resultado final que nos brinda "Plaga Zombie: Zona Mutante" es una regocijante parodia zombi, repleta de adrenalíticas secuencias de lucha salpicadas de gore rústico y brutal, y que hace gala de un humor negro (y en ocasiones absurdo) que hará las delicias todo aquel que sea capaz de disfrutar de una película perfectamente representativa de lo que debe ser una buena serie Z.

Viernes noche. Un par de amigos de los de toda la vida. Cerveza fría y pizza caliente. Y, finalmente, unas risas liberadoras ante tanto zombi multicolor y gore gamberro y desenfrenado. Misión cumplida.

Lo mejor: Una serie Z que cumple, con creces, su objetivo: pasar un rato divertido en compañía de tus amigos.

Lo peor: ciertos altibajos en el ritmo que son muy evidentes.

Laid to Rest

Vuelve la fiebre slasher de los 80

Laid to Rest

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  • Título original: Laid to Rest
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Robert Hall
  • Guión: Robert Hall
  • Intérpretes: Bobbi Sue Luther, Kevin Gage, Lena Headey
  • Argumento: Una chica despierta amnésica en el interior de un ataud. No recuerda ni siquiera su nombre. No sabe cómo ha llegado hasta allí. Y no tiene ni idea de quién es el enmascarado que, cuchillo en mano, intenta darle caza. Su única oportunidad pasa por huir.

62 |100

Estrellas: 4

Laid to Rest

Rob Hall, director de "Laid to Rest", acaba de reducir los ya de por si debilitados márgenes del subgénero slasher, a la mínima expresión.
No hay trama. Y en el caso de aceptar que finalmente "Laid to Rest" dispone de una trama coherente y con un mínimo de estructura, también deberíamos aceptar que está tan vacía como la mente de su protagonista.

Una joven despierta en el interior de un ataud. Aparentemente no tiene heridas de consideración. Sin embargo sufre un intensísimo dolor de cabeza y se encuentra amnésica. No conoce el lugar en el que se encuentra ni tiene la menor idea de cómo llegó hasta allí. Ni siquiera recuerda quién es, ni tampoco su nombre. Lo único que tiene claro es que debe huir. Al otro lado de la puerta le acecha un tipo con una máscara cromada en forma de calavera (Chromeskull), una cámara de vídeo digital colocada en su hombro, y que desea destriparla con su enorme cuchillo de sierra.

Se acabó. No hay más. Hasta bien entrado el último tercio no sabemos nada más sobre la protagonista. Quién es. A qué se dedica. Cómo llegó al interior del ataud. Y cuando finalmente conocemos algún detalle sobre su vida, nos damos cuenta de que no es relevante en modo alguno.

Tampoco sabemos nada sobre el asesino de la máscara cromada. Es implacable, salvaje, brutal y adicto a las nuevas tecnologías. Y no descansará hasta rebanarle el cuello a la protagonista amnésica. ¿Su orígen? Ni idea. ¿Su motivación? Lo ignoro.

De forma que la trama se resume en lo siguiente: el asesino persiguiendo a la chica y fulminando a todo aquel que se interponga en su camino.

Con tan exiguo material Rob Hall ha tenido suficiente para edificar un slasher eficaz y sin concesiones que nos remonta a la época dorada del subgénero: la década de los 80.
¿Que cómo lo ha conseguido el bueno de Rob Hall? Paciencia. Permitidme que le dé una última vuelta al asunto.

A principios de este mismo año irrumpió en las salas de medio mundo el nuevo "Viernes 13", dirigido por Marcus Nispel. Su fulgurante éxito en taquilla hará inevitable una pronta secuela; sin embargo el recibimiento de la crítica y de buena parte de los aficionados ha sido más bien tibio.
Yo lo aplaudí. Celebré el retorno del mito como una vehículo de eficaz entretenimiento que no traicionaba el espíritu de la saga. Sin embargo también señalé el que considero que era su mayor defecto: gran parte de las muertes diseñadas por el director alemán carecían de la fuerza y la imaginación necesarias. Nispel se quedaba corto en la mayoría de ocasiones.

"Laid to Rest" es el reverso de la moneda. El asesino de la máscara cromada está lejos atesorar el carisma, logrado a través de los años (de las décadas...), del gran Jason Voorhes (aunque potencial le sobra al asesino de "Laid to Rest"). Sin embargo sus métodos, sus acometidas, su virulencia, sus brutales maneras a la hora de cometer cada uno de los asesinatos, están a años luz de lo mostrado por el último Jason.

Rob Hall ha agarrado la esencia del slasher (la muerte, el asesinato, el mismo acto de arrancarle la vida a otra persona de forma violenta y cruelmente imaginativa); y la ha convertido en el único leit motiv de su impactante debut en el género.
Por supuesto hay truco. "Laid to Rest" no deja de ser una película de bajo presupuesto, y sin embargo el diseño de las muertes están a un nivel que difícilmente identificaremos en cualquier otro slasher de la última década.
Hay una razón: Rob Hall es, además de director ocasional, un reconocido y prestigioso mago de los efectos especiales y el maquillaje. Y os aseguro que eso es algo que se deja notar en cada una de las salvajes embestidas protagonizadas por el asesino de la máscara cromada.

Ahora sí, me dejo de rodeos. Las violentísimas, sangrientas, enfermizas, agresivas y tóxicas muertes perpetradas por el asesino de la máscara cromada son, de lejos, el mejor aliciente que nos ofrece "Laid To Rest". Para encontrar muertes con similar grado de crudeza e impacto dentro del género slasher no tenemos otro remedio que remitirnos a las mejores entregas de la saga Viernes 13, mirar hacia el giallo italiano o rememorar clásicos de la serie B ochentera como el "Maniac" de William Lustig. Y estamos hablando de echar la mirada atrás, al menos, unos veinte años...

"Laid to Rest" no es una película fácil. Estoy convencido que los más fanáticos seguidores del slasher y nostálgicos de lo fue capaz de ofrecernos el género en los 80 sabrán disfrutarlo. También los apasionados del gore obtendrán su recompensa. Pero, ¿qué ocurrirá con el resto de aficionados? "Laid to Rest" está lejos de ser la obra maestra que muchos críticos norteamericanos han querido ver. Su propuesta no es para todos los gustos. Cuando el asesino de la máscara cromada no está haciendo lo que mejor sabe hacer, en la película no ocurre prácticamente nada. Apenas un par de momentos puntuales de humor negro y, eso sí, el acertado trabajo de todos los actores implicados (por cierto, ni rastro de la camada de odiosos postadolescentes sexualmente hiperactivos que suelen pasearse por todas las películas del subgénero).
¿Suficiente? Para mí sí. Para el resto no tengo la menor idea. Vosotros mismos debereis averiguarlo.

Yo pertenezco al grupo de fanáticos del slasher, así que no me queda otro remedio que recomendaros "Laid To Rest" como la muestra del subgénero capaz de ofrecernos las muertes más crueles, sangrientas y contundentes de los últimos tiempos. Y mi recomendación, en esta ocasión, es a sabiendas de que a muchos os costará aceptar (y no tenéis ninguna obligación de hacerlo en realidad) que, trás los asesinatos, no haya prácticamente nada. El vacío argumental. Y probablemente eso es algo que pueda llegar a aburrir a más de uno.

Pero una cosa tengo clara: si el Jason Voorhes de Marcus Nispel (ese que ha recaudado cifras millonarias en todo el mundo) hubiera actuado con la fuerza y la rabia del asesino de la máscara cromada, todavía nos dolerían las manos de aplaudir su regreso.

Lo mejor: las muertes. SPOILER Mucha atención al destino final del personaje interpretado por Lena Headey, a la que vimos recientemente en The Broken.

Lo peor: la película es un continuo altibajo. Cuando el asesino mata está muy arriba. Cuando no hay muertes está muy por debajo.