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Beyond the Gates

Regreso al tracking

Beyond the gates Review

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  • Título original: Beyond the Gates
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2016
  • Director: Jackson Stewart
  • Guión: Stephen Scarlata, Jackson Stewart
  • Intérpretes: Barbara Crampton, Brea Grant, Ryan Kunert
  • Argumento: Dos hermanos muy distintos heredan el video club de su padre desaparecido para encontrar un extraño juego de mesa con poderes sobrenaturales.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

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Dos hermanos se reencuentran tras la desaparición de su progenitor para poner orden en el negocio familiar, un video club. Entre los vestigios de la era analógica encuentran un juego interactivo que tiene una presentadora con el rostro de Barbara Crampton y que parece tener alguna relación con lo sucedido a su padre. Ese descubrimiento será el punto de partida para reencontrarse en una aventura que pondrá en peligro tanto sus cuerpos como sus mentes

¡Menudo barrizal! Con la que está cayendo ahí fuera – sueldos miserables, mayor desigualdad social, repunte de la agresividad racial, hambre, desinterés generalizado por la cultura auténtica, preocupantes arrebatos climáticos – al mundo cinematográfico sólo se le ocurre meter las narices dentro de su propio ombligo para rebuscar pelusillas viejas y vendérselos a la gran masa, nosotros, como si fueran bombones fabricados con oro. Y la mejor muestra del dominio de las “member berries” sobre nuestras débiles mentes es el éxito que supone la manoseada historia de “Rogue One”. ¡Qué hartazgo con la nostalgia! Y lo peor es que tenga que venir un gilipollas como yo, amante de los ochentas pues creció en ellos y para mí poseen la magia de mi propia vida, para señalar que el séptimo arte está aplicando métodos de “fracking” sobre el espíritu del espectador. ¿Qué quedará cuando conozcamos hasta la marca de tampones de la princesa Leia? Pues a lo sumo, en el caso más optimista, un nuevo reinicio de “Spiderman”. ¿Esto es lo que queréis del cine?

Claro que los más viejos del lugar hablarán, ya ciñéndonos al género de terror, de la producción independiente o de serie B como la otra vía para el entretenimiento de “calidad”, o al menos no uno que ejerza de Ron Jeremy, comiéndose la polla a sí mismo. Sin embargo, ¿en qué estado se hallan esos otros caminos, ahogados por la falta de recursos que se destinan a esa violación mental que comentaba en el párrafo superior? Montado sobre el mejor todoterreno imaginable aun dudaría en internarme por los senderos de películas como “Beyond the Gates” o similares, más peligrosos que una senda de cabras dirección Anapurna. Lo termino haciendo porque es una parte compulsiva de mí, pero si supero mi habitual pereza al cambio y los achaques de la edad os juro que me hago una cura de desintoxicación aunque sea como adventista del Apocalipsis. ¿Quién coño querría restregarse las cuencas oculares en lija día sí, día también?

Pero no me molesta que el cine underground de terror renquee como las neuronas de nuestros políticos, ambos son hechos más sólidos que el color del cielo un día despejado, lo que me cabrea es que la plaga de la nostalgia también lo esté prostituyendo hasta dejar su dignidad a la altura del ping pong vaginal, lejos aún de ser considerado disciplina olímpica. Recuerdo como si fuera ayer la maravillosa experiencia de alquilar una película en mi video club, ese flamante VHS de “Terroríficamente Muertos” que llevaba persiguiendo desde hacía meses, para pegarme como la mitad de la película luchando contra la suciedad acumulada con la resbaladiza ruleta de tracking del reproductor. ¡Qué bonitos los ochentas! Sí, por los cojones: Cindy Lauper inoculaba alegría en los corazones de toda una generación como táctica para evitar los suicidios a causa del tracking, los tiempos de carga de los juegos de ordenador y la manía de las madres por considera un culo de pan y una pastilla de chocolate como una merienda digna. No cualquier tiempo pasado fue mejor, y lo peor es que, en detrimento de la teoría de Darwin, hemos decidido llevar el género de terror de vuelta a los ochentas con todas sus obsesivas consecuencias. Homenaje lo llaman algunos cuando, en ciertos casos, es un crimen artístico.

La fermentación de excrementos se erige como sustancial fuente de oligoelementos para el nacimiento de hermosas flores. ¡Se necesitan muchos excrementos para conseguir una “Night of the Creeps”, os lo aseguro! Vamos, proceso químico a la orden del día en las estanterías de los video clubes de la añorada era dorada del VHS – aquí precisamente encontraremos uno bien cargado de encanto, todo hay que decirlo –. Se trata de un axioma muy sencillo que deberían memorizar los nuevos cineastas que se lanzan a la aventura de estos homenajes sin entender ni esquivar los dos principales escoyos que van a encontrar en su camino:

Primero: La autenticidad de una época no se puede alcanzar ni con una máquina del tiempo.
Segundo: El tributo es justificable. Sin embargo, al igual que queremos hijos fuertes y listos, que vuestro debut nazca extirpado de los fallos y errores que han hecho el cine de terror de serie B de los ochentas un criadero para el tedio.

Sí, asistir a “Neon Maniacs” o “La Noche del Bail de Medianoche” es una vivencia entrañable que sólo se salva por el sabor añejo e inocente de su, por otro lado, aburrida propuesta. Y así encontramos que “Beyond the Gates” se decide por ese tipo de homenaje: ¡hagamos una película tan coñazo y, además, con mucho menos talento y autenticidad!

Más allá de su espectacular y poco representativo póster, la película del novato Jackson Stewart (nacido en 1985 para más inri) es una perfecta muestra de dinero malgastado. ¿Tres millones de dólares? Pues no estarán en el diseño de producción: desangelado y barato de forma no tan consciente como nos querrán hacer creer. La película se embarca en un viaje nostálgico que se mueve a tirones, dejando los diálogos en manos de actores acartonados y más perdidos de lo habitual, buena culpa de una dirección artística amateur en el mejor de los casos. Lo que se prometía como un cruce entre “Jumanji” y “Posesión Infernal”, una idea genial, se queda en tierra de nadie, acogotada por unos planos básicos y directos sacados de 2016, envueltos con los tonos pastel de está “retroobsesión” reducida al absurdo por gente como Nicolas Winding Refn.

Ni siquiera Barbara Crampton (“Re Animator”, “We are still here”), claro reclamo de la morriña, puede hacer nada actuando como secundaria, ejerciendo de la anfitriona de un VCR (juegos de tablero guiados por una cinta de video, tipo “Atmosfear”) con cierto histrionismo. El cual, ojalá, hubiese sido más acuciado, por dar un tono más festivo a este muermo. Insisto, que no se trata de volver al pasado, se trata de recuperar los grandes hallazgos de nuestros antecesores aplicados de una manera moderna. ¡Coño, con energía, con ingenio, con imaginación!

Ni siquiera los brevísimos destellos de gore artesanal rescatan esas buenas sensaciones que algunos sí almacenamos en nuestro desgastado cerebro. Podré perdonar a “Spookies” el ser caótica y un poco peñazo porque representa la inutilidad y filias del momento exacto en que fue rodada, pero no me satisfarán dos chorros de sirope de arce lanzados contra mi persona en esta era de postmodernos de los cojones.

Ni siquiera la banda sonora, reconozcamos a un acertado Wojciech Golczewski, puede ocultar la falta de carisma de unos personajes horriblemente interpretados por los actores más rígidos que he visto en tiempos. Me sorprende que dado el bagaje de Graham Skipper (“Almost Human”, “The Mind’s Eye”) y Chase Williamson (“John dies at the End”, “Siren”) nos sorprendan encarnando a dos hermanos cuya gélida relación es el clavo definitivo para una película perezosa cual culo de caracol.

Como conclusión, porque esta película es un error multidimensional de dimensiones épicas, no perdáis el tiempo intentado ahondar en vuestra propia afición a los juegos de mesa, al cine de terror de serie B y a dejaros las yemas de los dedos rebuscando cintas de VHS o vinilos. Vale más este “promocional” que toda la película. No dudo del amor de Jackson Stewart y Stephen Scarlata, guionista de “Beyond the Gates”, por la época a la que quieren homenajear, pero haced cuenta de la falta de habilidad de estos dos zoquetes para dirigir una película, justificar una mínima idea argumental, motivar actores o editar de forma garbosa un arrebato hemoglobínico/terrorífico.

¡Hoy estrangularía a Karina!

Imágenes de la película

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Lo mejor: La idea original. Me da mucha pena que se haya desperdiciado de manera tan tonta.

Lo peor: Actores, ritmo, planificación, desarrollo de la historia... amateur en el mejor de los casos.

Vuestros comentarios

1. dic 19, 04:22 | Juan Eduardo Bendeck Cordero

Estoy de acuerdo con la situación del cine, y su búsqueda contradictoria en principio, de nuevos horizontes, en el pasado.
Yo crecí en los años ochentas, también, arropado por mis amorosos padres y muchos amigos. Infancia plácida. Hoy, la entonces tranquila y silenciosa calle donde estaba el videoclub de mi barrio, “Video Star” es una aglomeración de vehículos de motor, ruido de grandes comercios y franquicias al peor estilo americano.
El pasado se fue, y se extraña. Yo lo extraño, de repente, por su simplicidad y porque antes, aún con carencias materiales, no había tanta insatisfacción, y quién sabe por qué. Pues sin duda hay que celebrar una película como Beyond The Gates, por el valor de intentarlo, y espero que se sigan dando mejores tributos a esa época, con sus reservas eso sí. Nunca es del todo preciso decir “todo tiempo pasado fue mejor”. Un saludo, y lo sigo invitando muy atentamente a mi blog.

2. dic 19, 08:10 | DEVILMAN

Bueno que si no son continuaciones nostálgicas, nos dan remakes de todo lo que existió en aquella época o series de TV insípidas.
Es difícil de creer que no se den cuenta que lo que hacia tan grande aquella época era precisamente que no dependía de “repetición” automática de cosas anteriores.
Lo mas triste a mi ver es que ni el cine independiente – lejos de las presiones del mainstream – logra hacer algo remotamente interesante. Ya me imaginaba y que esta película terminaría por los suelos.

3. dic 19, 19:44 | Oscar Klemer

Me gustaría hacer una pequeña apreciación, las reseñas de Almas Oscuras empiezan a ser mejores que las películas. Maravilloso articulo plagado de referencias. Bravo. Cada día el listón mas alto, nunca decepcionáis. Saludos y a seguir así.

4. dic 20, 17:49 | Bob Rock

Juan Eduardo Bendeck Cordero.- Gracias por tu comentario. Yo también añoro esa época. Más concretamente la infancia que ella viví. Creo que ser consciente de que el tiempo se mueve sólo hacia delante beneficia a cualquier creación artística. Obviamente nuestras experiencias personales moldean los resultados de nuestras acciones, por ende creaciones. Eso debería servir para hacer un homenaje “implícito”, el único auténtico. Excederse con la nostalgia como mero reclamo personal, y más sin haber vivido de primera mano esa época, puede tener efectos adversos como “Beyond the Gates”. Aunque, y aquí dejamos ya los rollos “filosóficos” que tampoco son más que corrientes de opinión a las que vencerá la recaudación en taquilla, el gran problema de esta película es simplemente ser aburrida.

DEVILMAN.- Creo, como ya apuntaba en la reseña, que parte del problema que afecta a la producción “independiente” (y lo entrecomillo porque actualmente a uno le cuesta saber que significa realmente este adjetivo) es la reducción del pastel. Luego podemos pegarnos horas intentando comprender como se hace ese reparto, pero viendo el poco futuro que tiene la creación artística (si quieres comer y vestirte) es normal que los más “independientes” quieran seguir las estelas imperantes en lugar de recurrir a esa historia que llevan dentro. Ojo, que sobre el papel la idea de “Beyond the Gates” me parece magnífica (un “Jumanji” de terror, así de simple)

Oscar Klemer.- Bueno, te agradezco el halago aunque sinceramente no lo veo merecido. Mis reseñas se repiten mucho, dada cuenta de que suelo hablar siempre del mismo tipo de películas. De todos modos gracias, ya sabes que esta es tu casa.

Un saludete!

5. dic 20, 18:43 | Leo

Hola, saludos a todas y todos…

nada Bob, como siempre una buena reseña y una excelente apreciación de un tema que ya hemos conversado por acá otras veces, de esa obsesión superficial de aprovechar una moda, porque lo de tratar de revivir los 80 no es nada más que eso, y que como toda moda se queda en lo superficial porque lo esencial es imposible de replicar…

como varios más de los que visitan el Blog también crecí en los 80 y disfruté de los video clubs, de ir al cine a sus funciones maratónicas y apostar por una película solo por los carteles o por el boca en boca… recuerdo, por ejemplo, esperar semanas para ver IT cuando llegó a los video clubs porque siempre estaba arrendada… hoy todo está a un click de distancia y ya no hay sorpresas con tanto trailer y reseñas y hasta publicidad y merchandising que arruina las sorpresas, sino pregúntenle a George Lucas que se ha mandado varias de esas. Solo para el “Despertar de la Fuerza” sacaron una figura de acción de un personaje que nunca apareció en la película, jajaja…

en los 80 la vida era distinta y había cierta inocencia, yo jugaba en la calle con mis amigos y cuando aparecía un automóvil esperaba que nosotros saliéramos de la calle para poder pasar por ahí. Hoy en día los niños no pueden jugar en la calle porque o los atropellan o les pueden pasar cosas peores… y con las películas era lo mismo, todo era fantástico, nuevo, excitante, el mundo estaba lleno de posibilidades… uno se creía que un Daniel San que tenía menos carne que una ensalada podía ganar un torneo de karate luego de lavar un par de autos y pintar unas cuantas cercas… en el cine de terror todo era exagerado pero auténticamente divertido, porque dentro de todo era honesto, consigo mismo y con el público y el mundo aun no veía un bombardeo a Bagdad transmitido en directo por televisión que fue para muchos cientístas políticos y sociólogos el día en que murió la inocencia y la violencia se volvió real en nuestros hogares traída directamente a living de su casa por su noticiario preferido…

ya he señalado otras veces que para mí el mejor terror se hizo en los 70, por su crudeza, personajes y situaciones que podían existir en el mundo real y ese estilo casi amateur en cintas como La Matanza, Las Colinas o la Última Casa… pero honestamente prefiero que no se ponga de moda, ya los remakes de las cintas clásicas de esa época han quedado muy por debajo de las originales y como indico acá, las épocas son distintas. No todo tiempo pasado fue mejor, como bien dices Bob, pero al menos hasta los 90 cada época tuvo su propia identidad…

hoy el exceso de información y de todo lo demás, junto con ese deseo de inmediatez y la falta de tiempo para todo, parece nublar no tan solo las ideas, sino que también la capacidad de plantearse las cosas con un poco más de criterio y visión y no quedarse solo en lo superficial…

saludos a todas y todos…

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