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Burrp!

Gore en el instituto

Burrp Reseña

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  • Título original: Burrp!
  • Nacionalidad: España | Año: 1996
  • Director: Sergio Blasco
  • Guión: Sergio Blasco
  • Intérpretes: Juan J. Casado, Javier Cuellar, Juan Garcia
  • Argumento: Algo infecta el agua y la comida transformando a la gente en agresivas bestias sin mente.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

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El agua y los animales están contaminados, como descubren un grupo de jóvenes porreros. Esta contaminación trae la locura a sus débiles mentes, provocando un festín de sangre y tripas al que el ejército intenta poner freno. Pero el mundo está demasiado podrido, y sólo los muertos pueden limpiarlo.

Un eructo, “burrp!”, es algo que surge de lo más hondo de tu intimidad después de una satisfactoria ingesta de alimento, regalo testimonial para el mundo. Nada tan placentero como redondear una buena comida (ejem) con un regüeldo que alcance los oídos de Dios. Una manera elegante y fina de mostrar aprecio al cocinero, símbolo inequívoco del fin de una sesión legendaria de pollo/legumbre/arroz/caldo/marque la que convenga. En el caso de “Burrp!” [The Film], la satisfacción también se alcanza llegado a su agotadora conclusión, pero no será recibida con eructos si no con bufidos de dolor ante la sesión de “anti cine” a la que nos hemos sometido, quién sabe si por voluntad propia.

Cortometraje español, valenciano para más señas, editado durante 1996 en formato VHS para prolongar la alargada sombra del “ultragore” alemán de forma espasmódica, afianzado en España gracias a “Manga Films” y su desembarco con nombres legendarios tales que “Nekromantik”, “The Burning Moon”, “Mondo Zombie”, “Ozone”, “Darkness”… Corriente que por aquellos años daba sus últimos coletazos en la península ibérica, suponiendo el cimiento de una contracultura que despertaba a la comercialidad, maldito siglo XXI, tras una intensa época de fanzines, casas ocupadas, porros a cara de perro, “thrash metal” y mucha serie Z. Cine amateur que veía una salida doméstica gracia al interés en los institutos, especialmente despiertos a las nuevas vías de pensamiento a principios de los noventas. Por fin abandonados los prejuicios sobre el origen de tal o cual cinta: ”mejor cuanto más cutre y violenta”, epitome de la mente adolescente.

Sin embargo, a juzgar de la grabación en sí, probablemente el corto fue rodado algunos años antes de su estreno, ya que refleja de manera cándida todos esos elementos recién nombrados. Cochambrosa obra con tintes de culto que suponía el debut de Sergio Blasco como cineasta, más conocido por su otro bodrio llamado “Belcebú, Tómame, soy tu Puta del Infierno”, lo cual ya os puede dar una idea del material al que hacemos frente. Claro que llamar cortometraje a esto es un decir, porque “Burrp!” se parece a cualquier cinta que hubieseis podido grabar con una cámara de vídeo entre los amigos: Cero recursos; prisas por terminar; un redoblaje impostado debido a la basura de sonido logrado por el micro incorporado de la cámara; títulos de crédito de andar por casa; novias engañadas; el tío Paco intentando actuar; planos cerrados a porrillo; escenas copiadas a películas subversivas que adoras, como “Mal Gusto”; arrebatos de humor una pobre iluminación sometida a los elementos exteriores; exteriores e interiores rurales; banda sonora sicalíptica que viene adornada por algún arrebato guitarrero propio de Brujeria…

En definitiva, un divertimento increíble para pasar el verano de forma agradable entre tus colegas del pueblo. Pero un verdadero suplicio para el pobre espectador que tenga la mala suerte de caer en esta trampa sin saber muy bien como.
Aunque seamos sinceros, si accedes a “Burrp!” lo haces a sabiendas de lo que representa. Nunca las tardes de instituto habían vuelto con tanta nitidez a mi memoria. Precisamente a un servidor le ha servido para recuperar buenos recuerdos de la época en la que viví este tipo de filosofía, la realización de cortos amateurs y la fascinación por el gore, con la energía propia de la juventud; la inocencia y la autenticidad del momento. Si la autenticidad es algo a valorar, “Burrp!” no podría serlo más. Deleite para no perder la perspectiva a fecha de hoy y ser conscientes de lo que supone estar detrás o delante de una cámara; del revulsivo que suponen las películas realizadas a pie de calle, por el placer de hacerlas; de la necesidad de dar a conocer este submundo. “¿Qué es el arte cinematográfico?”, os preguntaréis entre estertores.

Lo vuelvo a decir: esto es puro “anti cine”. Igual que Damien nos ha demostrado que en la destrucción está el futuro del hombre, Blasco apuesta por el escupitajo directo como excusa para pasárselo bien sin tener que ceder a convenciones del tipo “coherencia”, “argumento” o “estética”. El muchacho andaba cabreado con el mundo, al más puro estilo punk, y le apetecía dar su propia visión de lo que sería un apocalipsis zombie basado en la degeneración medioambiental y social. Fin del mundo cañí, trapero y sin sentido alguno; ajeno a cositas como ritmo o narrativa: una paella de sangre, vísceras y jóvenes confundidos por el humo del hachís.

El cortometraje, no me pregunten por qué, está dividido en dos partes muy diferenciadas, aunque igualmente aburridas. Una donde acompañamos a cuatro jóvenes durante su retiro en el campo, donde serán emponzoñados por la contaminación del ambiente, convirtiéndoles en dementes hambrientos de vísceras. Nada que añadir, de hecho si lo que os llamaba de esta propuesta era su brutalidad, tendréis que esperar a la segunda mitad. En ella harán acto de presencia unos militares que servirán de excusa para un festival rojo más acorde a un producto de estas características. Eso sí, tan barato y evidente, los pedazos de maniquíes suponen un bien de incalculable valor para el aficionado, que el mal rollo vendrá dado antes por la evidente inutilidad de sus perpetradores, que por los kilos de tripas adquiridos en la carnicería de la esquina.

Muy buscada entre los conocedores del gore barriobajero, quizás porque su portada promete lo que luego no da, la tenéis disponible si os montáis en la mula. Cortesía de todo un caballero del cine recóndito y trastornado como es el bueno de Yulifero, aka “Cutrefilms”. Gracias a Isma por descubrírmela.

Degústenla si tienen valor…

Imágenes de la película

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Lo mejor: Me ha recordado a mis tiempos de instituto.

Lo peor: Puro anticine, ¿cómo afrontar su puntuación? Me he hecho viejo para pagar el peaje.

Vuestros comentarios

1. feb 24, 00:54 | Vael

Lo has clavado, en mi epoca de la residencia de estudiantes, me dedique a ver todo este tipo de basura y cuanto mas cutre y violento, mejor jajaja Al igual me ocurria con la musica, aunque eso no ha cambiado mucho.

2. feb 24, 17:20 | Frankielopez

Me encanta el gore y no he visto esta, la echaré un ojo y comentaré por supuesto, yo tengo un problema con este tipo de cine gore y es que me gustan o mas bien entretienen todas! Solo diré que con” gore en las calles” me lo pasé teta
Saludos

3. feb 25, 17:24 | Cuntgrinder

La portada, insuperable.

4. mar 5, 02:44 | Lady Necrophage

Ay Dio mio, qué recuerdos!!! me estoy convirtiendo en una abuela old school. Mis hijos no querrán escuchar las batallas de serie chupi z de su madre, y mis nietos (si los radicales libres no me han llevado al otro mundo) preguntarán que en qué nave vine. Y lo peor de todo es que sigo sintiendo morriña cuando leo reviews como esta.

Mú bien, nene. Un kiss.

5. mar 6, 21:00 | Bob Rock

Vael, Cuntgrinder, Frankielopez, Lady Necrophage.- Bueno, no es gran cosa, pero es muy ignota. En su época (cuando había tiendas de medio pelo que vendían copias vídeo a vídeo con la carátula fotocopiada), se trataba de un proyecto muy cotizado. Lo que era el desconocimiento. En su momento me ponían estas cosas, hoy sigo siendo un buscador de gore, pero algo más cuidado. Claro que a veces estilismo y brutalidad están reñidos… da para un debate ;)

Un saludete!

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