Categoria: Demonios
Lo
Amor, ese dulce dolor demoníaco

- Título original: Lo
- Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2009
- Director: Travis Betz
- Guión: Travis Betz
- Intérpretes: Jeremiah Birkett, Sarah Lassez, Ward Roberts
- Argumento:Justin encuentra un antiguo libro propiedad de su novia recién secuestrada por demonios. Desesperado por el amor, invoca al demonio Lo para que le ayude en el rescate, pero éste tiene otros planes…
LA VALORACIÓN:
73 |100
Estrellas: 4
Reseña dedicada e Elniniodecristal, porque estoy seguro de que Lo es una película que le encantará, y a Zalomero, porque se trabajó unos fantásticos subtítulos en castellano que hacen justicia a un proyecto tristemente ignorado.
Lugar para contemplar
Justin ha perdido a su novia, algo se la llevó al Inframundo, dejándole solo su libro de conjuros como recuerdo. Ni corto ni perezoso traza el círculo y los símbolos, usa su sangre como puerta y el cuchillo ejerce de llave. El olor a azufre llena sus sentidos, no se trata de George Bush Jr., un extraño demonio retorcido acude a su llamada, Lo, que es lo suficientemente atractivo para ser presidente. Justin exige la presencia de su novia, pero los demonios son ladinos, con engaños y juegos de sombras la mente de Justin empieza a deteriorarse, ¿cómo atravesar los vapores y espejos del Infierno para volver a besar a April? El tiempo se agota y los trucos de Lo acercan a nuestro héroe a la trágica y hermosa verdad…
Lo es una película diferente, una cinta independiente que sabe de donde proviene, que es lo que quiere contar y como hacerlo. Película de bajo presupuesto estrenada de tapadillo en 2009, sin mucha repercusión entre prensa y público, viene a ser la demostración práctica de que lo importante dentro de un proyecto cinematográfico no es el presupuesto, si no el equilibrio entre la narración y lo narrado. Travis Betz, su director, guionista y principal responsable, ha conseguido los distintos aciertos básicos para que una obra plástica tenga su razón de ser, todo bajo la dignidad como premisa. Resulta casi hasta raro que tras estos aciertos se halle un artista bastante íntegro, solo hace falta ver su carrera – tristemente escasa – para darse cuenta que estamos ante un hombre con los pies en la tierra, un amante del fantástico más lírico, y a la vez desprejuiciado. Podéis disfrutar de unos breves apuntes sobre sus proyectos presentes y pasados aquí.
El amor no alimenta pero calienta
Parece mentira que sin apenas dinero, solo estrujándose la cabeza para representar la historia con cuidada estética se aleje de la maldición de los proyectos de serie Z: adecuando el discurso a los medios, lejos de intentar imitar una producción de altos vuelos sin recursos, el director norteamericano ha tirado de imaginación, originalidad, algo de descaro y buen humor, así como de un cuidado guión basado en diálogos frente a la acción, para contar una historia sobrenatural de demonios, que parece extraída de un número cualquiera de Hellblazer. Pero no solo de referencias modernas subsiste Lo, no son baladíes las menciones en el mismo metraje a “La Trágica Historia del Dr. Fausto”, en concreto al libreto teatral, y un servidor aun iría más allá: algo de la magnífica Divina Comedia podemos encontrar entreverado en los múltiples diálogos que el díscolo demonio Lo y el arriesgado Justin mantienen. Sobre todo por cuanto el amor, el sentimiento más “puro”, es el motor del deseo de Justin, un hombre normal, con sus dudas y miedos, que solo busca reencontrar a la mujer que ama, sin importar las consecuencias y sin entender muy bien sus propias motivaciones… ¡oh, “l’amour est un oiseau rebelle”! Un pájaro que mas tarde o temprano sobrevuela los volcanes de lava del Hades, como bien va a comprobar nuestro protagonista.
Tras bambalinas
El primer acierto estético de Travis Betz es adecuar el lugar de los hechos a su presupuesto y experiencia. Así, la acción ocurre, al completo, sobre una especie de escenario en que se convierte la habitación de Justin, a oscuras, y que nunca llegamos a ver. Un círculo protector en el centro, sobre el que se sienta hierático Justin, y alrededor el demonio Lo al acecho, otros “amigos” colaborando en la función y lo mejor: los recuerdos de Justin transformados en pequeñas representaciones de teatro frente a sus alucinados ojos. Un metalenguaje que aporta frescura y diversión, desde el momento que la película no se toma en serio a si misma, al menos en la superficie, porque una corriente subterránea de fuerte sentimentalismo recorre cada fotograma, pero de una forma tan honestas que jamás se ve nada empalagoso – el romanticismo bien medido –. El citado metalenguaje alcanza cotas surrealistas con la presencia viva de las mudas Tragedia y Comedia, símbolos del teatro que ayudan a entender porque emociones debemos transitar ante una escena, o recuerdo de Justin. Por si fuera poco, una buena parte de los planos dedicados a la representación teatral se producen de lado, con respecto al barato escenario, de tal forma que vemos entre bambalinas a distintos miembros del set en sus labores: una costurera, un tipo revisando lo que suponemos un guión, una pareja dándose el lote. Una visión irreverente que ánima el ritmo reposado de Lo, el cuál se convierte en su seña de identidad y peor enemigo. Las pausas teatrales, la cadencia de los discursos, todo nos dirige hacia la idiosincrasia de las candilejas y pese a marcar la diferencia, el punto original dentro del género terrorífico, siempre resulta chocante sentarse ante una película y acabar tragándose una obra de teatro.
Empatía contrarreloj
Otro interesante acierto es presentar la situación argumental como una contrarreloj donde está en juego el alma de Justin, tal vez su vida o su amor. La urgencia nos mantiene alerta y nuestro interés detona empatizando con la sencillez del personaje principal. Entonces no nos cuesta nada entrar en el juego de frases y contra frases con las que se desgrana el argumento, sencillito, eso sí, y diferentes reflexiones acerca de la condición humana: el mal, la muerte, el sacrificio, los “nudos” en la garganta y otras ideas que obsesionan a la humanidad desde su toma de conciencia. Así que pese al humor transversal que aligera dichas reflexiones, no esperéis un proyecto desprovisto de profundidad, todo lo contrario. Una vez que Travis Betz atrapa nuestra atención gracias a los maquillajes – trabajados, pero no perfectos – de Lo y otras criaturas, una vez que la oscuridad acechando el círculo nos hace centrar nuestros pensamientos solo en Justin – punto focal del escenario – y lo tremendamente humano que parece, las cavilaciones poéticas se filtran en nuestra corriente sanguínea casi sin darnos cuenta. Todos hemos sufrido/disfrutado del amor en algún momento de nuestras vidas – y si aun no lo has hecho, no te preocupes, estás “condenado” a encontrártelo de bruces –, así que la vivencia que nos proporciona Lo se vuelve una experiencia personal, intima y muy satisfactoria. Aunque todo sea dicho, dejarse llevar requiere cierto esfuerzo, como en cualquier otra prueba emocional mover los engranajes oxidados de nuestro corazón y cerebro es imprescindible. Empero, Lo supone un entretenimiento por si mismo, si no deseas diseccionar tu corazón siempre puedes dejarte llevar por la estética minimalista y su propia absurdez cómica. Aunque profundizar en el sabor de un beso sincero sobre tus labios, en la pequeña cantidad de saliva ajena que llegamos a degustar, me parece mucho más intenso.
Demon Girl
No sería justo analizar Lo sin detenernos un segundito en su punto álgido con diferencia. Justin intenta convencer a Lo de que traiga de vuelta a su chica raptada hasta el Infierno. Las conversaciones son la punta del iceberg, la parte visible de un juego del gato y el ratón que se materializa muy adecuadamente en el dialogo interno que mantiene Justin con una herida en su mano, auto infligida para la realización del ritual de invocación, por donde se filtran sus propios pensamientos. ¿Más alegorías? ¿Escenas figurativas? ¿Manipulación demoníaca o locura? Pues para responder a estas preguntas, y formular algunas nuevas, Travis Betz se saca de la manga un tema musical, en la línea del pop fin de curso de los 50, que es simplemente genial. Irónico, preciosista y, a la vez, repulsivo; justo todo lo que resulta su interprete: El Demonio Jeez, cuya presencia viene a ser parte fundamental de la trama. Adornada con sombras chinescas – de nueva esa vuelta a los espectáculos directos y sencillos –, la canción funciona incluso como video-clip propio. Si de las pequeñas locuras que vamos contemplando – el diablillo rata, el camarero bailón, la macabra agonía de Mayo y Junio – brilla alguna con luz propia, ya sabéis que se trata de la canción Demon Girl, y solo por verla, recomendaría ya el visionado de Lo. No solo por su calidad musical – algo extensible al resto del “score” –, si no también por significar la respuesta más cruel imaginable a las preguntas que comentaba antes: la existencia es una tétrica broma cósmica, un sádico accidente. ¡Pedazo de respuesta! Pero vamos, se trata de una percepción meramente personal.
La luz al final del túnel
Asimismo, me gustaría destacar que al contrario de otras producciones “low-cost”, la película que hoy nos ocupa, se molesta en proporcionarnos un final de verdad. Una correcta interpretación de lo que hemos estado viendo, sin tomarnos por idiotas. No deja de ser una conclusión simple, pero adecuada al tono minimalista y vagamente nostálgico que impregna el ajustado metraje (una hora y cuarto muy bien aprovechada). Un final emotivo que lo es por el descarado esfuerzo que los actores – como en el teatro, parte imprescindible del espectáculo – han realizado durante los minutos previos. Puede que, como ya he comentado, los maquillajes no sean perfectos – en cuanto a acabado, porque su diseño es digno de aplauso, enfervorecido en el caso del diseño de Lo –, que los decorados sean inexistentes y que la dinámica argumental se haga pesada a ratos… no obstante el elenco está que se sale. Jeremiah Birkett, secundario de multitud de series de televisión norteamericanas, simplemente lo borda como Lo: a ratos cínico, agresivo, voluble o, incluso, tierno. Consigue con su “arrastrada” interpretación darle sentido al final del que os hablaba. Aunque tampoco podemos olvidarnos de los otros dos actores principales, también curtidos como segundones de diversas series o películas de bajo presupuesto. En concreto, Ward Roberts (Justin) apunta maneras con una naturalidad muy bien lograda, vuelvo a recalcar el grado de empatía que consigue con el espectador. Finalmente, Sarah Lassez queda un poco descolgada – pese a ser su personaje, April, el eje de la trama – en cuanto a metraje a su disposición, no obstante consigue enternecernos cuando se muestra en pantalla… y a este decadente que suscribe hacerlo suspirar con melancolía.
Abajo el telón
Una vez terminada la obra, los actores salen a recoger los elogios o los insultos del público presente. En este caso todo deberían ser elogios, rosas sangre a sus pies, pese a que los fallos existen en buena cantidad, considerémoslos algo inherente a la humildad del proyecto – que en ningún momento intenta engañar a nadie –, pecadillos que el desparpajo de la representación ha superado con nota. No obstante, ¿cómo diablos recomiendas una obra de teatro? Veréis no soy muy aficionado, la verdad. Ver películas, conciertos, leer, emborracharm… estoooooo estudiar historia grecolatina y otras aficiones, me tienen ya sorbido el coco; así que entiendo que muchos de los por aquí presentes se sentirían igualmente descolocados con este proyecto. Así que cada uno decida por si solo. ¿Comedia o tragedia? ¿Amor o sexo? ¿Las mismas películas de siempre o algo completamente diferente? Un servidor lo tiene claro: todo, quiero todo!!!
Lo mejor: "Demon Girl" del Demonio Jeez and The Go 2 Hells.
Lo peor: Su naturaleza, eminentemente teatral, provoca altibajos en el ritmo.
The Devil's Rock
No teníamos suficiente con los nazis que ahora se nos junta un demonio
- Título original: The Devil's Rock
- Nacionalidad: Nueva Zelanda | Año: 2011
- Director: Paul Campion
- Guión: Paul Campion, Paul Finch, Brett Ihaka
- Intérpretes: Craig Hall, Matthew Sunderland, Gina Varela
- Argumento:Segunda Guerra Mundial. Dos soldados. Un demonio. El futuro de la humanidad está en peligro. ¿A que parece la nueva de Emmerich? Por suerte no lo es.
LA VALORACIÓN:
60 |100
Estrellas: 3
Hace un par de años, Joel Schumacher nos traía una historia sobre los nazis y sus famosos ritos ocultistas: Blood Creek. En ella se contaba la historia del Profesor Richard Wirth que, a órdenes de Hitler, tenía la misión de apoderarse de una fuerza demoníaca que ayudaría al Reich en su victoria contra las fuerzas aliadas. The Devil’s Rock trata más o menos de lo mismo e incluso da la sensación de que las dos podrían encajar dentro de un mismo conjunto, ya que esta vez es un general nazi el encargado de las investigaciones paranormales en pos del ejército alemán.
Pero este punto es el único en común que comparten la película de Schumacher y la del debutante Paul Campion (especialista en el apartado de efectos visuales de películas como 30 días de oscuridad, Sin City o la trilogía de El Señor de los anillos, entre otras) ya que The Devil’s Rock es puro cine de serie b, con todo lo bueno y malo que ello conlleva, otorgando a un servidor mucha más diversión que la protagonizada por Dominic Purcell – la mencionada Blood Creek – e indudablemente con una protagonista mucho más sensual; Gina Varella.
Dos comandos kiwis (gentilicio que se utiliza para nombrar a los habitantes de Nueva Zelanda y que se empezó a utilizar durante la Segunda Guerra Mundial) tienen la misión de distraer a los alemanes para que pongan sus ojos fuera de Normandía, destruyendo sus emplazamientos armamentísticos.
Para Ben y Joe parece el pan de cada día. Llegar, destruir e irse a tomar unas cervezas. Pero esta vez hay algo raro en el ambiente, y es que la falta de resistencia alguna por parte de los nazis no es una cosa muy normal, o lo que es lo mismo, la misión resulta demasiado fácil… hasta que unos gritos que rompen el silencio en la fortaleza alemana, en una clara indicación de que alguien las está pasando canutas. ¿Qué demonios estará pasando dentro de esas paredes? ¿Qué infierno le estarán haciendo pasar a algún infeliz por ahí abajo? Vale, lo correcto y sensato es que vayamos a mirar y así despejamos cualquier maldita duda que tengamos.
Del comienzo de la película hasta este punto ya han pasado unos veinte minutos y es como si no hubiera pasado nada, pero no desesperéis, pasan rápido. El buen hacer de Campion y unos actuaciones muy decentes hacen que este viaje sea de lo más ameno.
Tampoco esperéis que la cosa vaya a más, ya que nos encontramos delante de una de esas películas donde la historia la llevan los personajes, no la acción. Bueno… algún disparo hay, y algunas hostias también, pero en su justa medida y en su justo momento.
The Devil’s Rock se centra más en la lucha de dos hombres que se enfrentarán entre sí, para más tarde unir sus fuerzas e intentar derrotar a un demonio, o ¿puede que no? Un demonio que utiliza el poder de transformarse en una persona querida del pobre infeliz que en ese momento pase por su lado para, segundos más tarde, despellejarlo y devorarlo.
Si os contará más sobre la película sería como si la estuvieseis viendo, y es precisamente su argumento tan simple la contra de esta película. Así que si sois de los que buscan una historia compleja, con giros raros o una metáfora como trasfondo, iros olvidando de ella. *Si por lo contrario os gusta disfrutar de una buena película sin muchas pretensiones, The Devil’s Rock sin duda no os defraudará. *
No hace falta esperar, cada vez que se le da al play, la película “revolución” del año, la obra maestra del siglo, o ni siquiera el peliculón de la semana. Ni en los ochenta ocurría eso. Por tanto no seamos tan exigentes, coged un buen plato de palomitas y disfrutad de este tipo de películas. ¡Qué siempre nos estamos quejando!
Lo mejor: Que con una simple historia te enganche hasta el final. Sus actores y los cuerpos mutilados.
Lo peor: La historia puede resultar demasiada incompleta. Termina la película y todavía esperas algo más y el demonio que en vez de dar grima te da calenturas.
El Rito
Así se las gasta el Vaticano. Y son un poco blandos
- Título original: The Rite
- Nacionalidad: USA | Año: 2011
- Director: Mikael Hafstrom
- Guión: Michael Petroni
- Intérpretes: Anthony Hopkins, Colin O´Donoghue, Alice Braga
- Argumento:El seminarista Michael Kovak es enviado al Vaticano para hacer un curso sobre exorcismos. El joven, que está perdiendo su fe y se muestra escéptico en esos temas, será alumno del Padre Lucas, un legendario exorcista con numerosos casos en su haber.
LA VALORACIÓN:
55 |100
Estrellas: 3
El cine de exorcismos está viviendo un nuevo auge en los últimos años. Puede que, coincidiendo con las predicciones sobre el inminente fin del mundo, todo este nuevo océano en el que nadan el bien y el mal y la fe, perdida y recobrada, vuelva a tener aquella intensidad que tuvo tras el mega-éxito de la mega-magnifica y mega-copiada El exorcista (The Exorcist, 1973). Claro que, si bien el subgénero está renaciendo, y, si bien después de El exorcista hubo gran cantidad de propuestas similares en cuanto temática, la mayoría de aquellas películas y la mayoría de las actuales no valen un carajo. Hace poco, tal como os intenté hacer comprender a los lectores de Almas Oscuras, me tragué uno de los mayores montones de mierda que uno, suicida que es, se traga de vez en cuando. Ese marrón se titula Costa Chica: Confessions of an Exorcist (2006), también conocida como Legion: The Final Exorcism. No confundir con la esperada (efectivamente, por tierras españolas, para que luego se quejen de la piratería y tal, aún la estamos esperando) El último exorcismo (The Last Exorcism, 2010). El Rito, sin embargo, trata al espectador con más decencia que aquella del Costa Chica; pero es complicado incluirla en el selecto club de las producciones decentes del subgénero. Las razones, en las próximas líneas.
El Rito se abre con el recurrido “Inspirado en hechos reales”. Esos hechos supuestamente reales llegan de un libro, escrito por el californiano Matt Baglio y adaptado, a su modo, por Michael Petroni. En el libro, el tal Baglio describe lo que vivió, junto a otro tipo, el sacerdote Gary Thomas, como aprendiz de exorcista en Roma. Thomas, por su parte, es uno de los catorce exorcistas oficiales estadounidenses que siguen con trabajo. Porque, se crea o no en estás cosas, ya sea por sugestión, obsesiones, enfermedades o, como dicen ellos, demonios que se apoderan de su cuerpo y alma, esto existe, y cada año hay una cantidad preocupante de personas que aseguran haber sido poseídas.
Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de ver la película es que se trata de un producto mainstream. El terror actual de este tipo, apto para todo tipo de publico y con mayor apertura de edades, así como con grandes estudios detrás y alguna estrella de renombre encabezando el cartel, sabemos por donde suele tirar. Y pocas veces es bueno. Lejos quedan aquellos esplendorosos años en los que el cine de terror mainstream, de nivel blockbuster, nos ofrecía obras maestras demoníacas como La semilla del diablo (Rosemary´s Baby, 1968), La profecía (The Omen, 1979) o la citada El exorcista. Así las cosas, debemos ser conscientes del tipo de película que tenemos entre manos. Y eso es lo que nos ofrece paso a paso; “una de exorcismos” blandita, condescendiente, con buena factura. Vaya, el tipo de cine de terror que suelen ver los que no son demasiado aficionados al cine de terror. Aunque, ojo, que eso también se podría decir (en cuanto a “una de fantasmas”) de El sexto sentido (The Sixth Sense, 1999), por poner un ejemplo, y el resultado, como en dicho caso, puede ser notable o incluso sobresaliente. Pero claro, el director de ésta no es el injustamente odiado por muchos M. Night Shyamalan, sino el aburrido artesano Mikael Hafstrom, responsable de cosas intrascendentes como El fantasma del lago (Strandvaskaren, 2004) o la algo mejor 1408 (2007).
Principal error de El Rito: dudar con sus intenciones. Al final uno no sabe que narices pretendían sus responsables. Durante la primera mitad todo se desarrolla bajo un prisma realista. Algo así como un manual de exorcismos patrocinado por el Vaticano y con aires campechanos (atención a la divertida presentación del Padre Lucas y su primera “clase” al joven aprendiz). Incluso en un momento determinado sueltan una declaración de intenciones en una sola frase; ¿Qué esperabas, cabezas girando y puré de guisantes? Se huye, por tanto, de exageraciones propias en el celuloide, las llamadas vertientes “películeras”, para indagar en el trabajo del saca-demonios.
¿Qué ocurre a partir de la segunda mitad? Pues que la contradicción entra en escena. Lo que parecía iba a ser un interesante y sobrio recetario sobre exorcismos, se convierte en un cúmulo de efectismos, sobreactuaciones y maquillaje a cargo del ordenador. No creo estropear a nadie la función (al trailer me remito) si hablo del clímax final. Es el momento en el que el heroico exorcista Lucas es poseído por un demonio particularmente jodido. Y, efectivamente, es cuando el joven aprendiz, hasta entonces escéptico (incluso cuando una poseída con voz de ultratumba le adivina cosas de su infancia), debe abrazar la fe y ayudarle. El exorcismo final está filmado haciendo uso de todos los tópicos, frases manidas y guiños cómplices. No, al padre Lucas no le gira la cabeza, (pero su cuerpo se dobla como si fuera un sándwich) ni levita (pero su rostro opta por convertirse en morado y sus ojos se vuelven de varios colores).
No obstante, aparte de contar con una factura más que decente (las estampas de Roma son perfectas), El Rito cuenta con Anthony Hopkins como protagonista. Y, qué queréis que os diga, él solito, aunque a estás alturas se esfuerce menos que un alumno de la LOGSE, puede hacer gratificante el visionado. Cada momento en el que sale en pantalla, incluso en ese final en el que sobreactúa, se le ve pasándoselo bien con su oficio. Sabe tomarse a broma lo que debe tomarse como tal, pero también demuestra, de un brochazo, que sigue siendo un actor dramático brutal. Un actor de los que quedan pocos, sin duda. Ayuda también que otros veteranos de lujo como Toby Jones o Rutger Hahuer tengan sus pequeñas apariciones. Gracias a ellos, gracias a la interesante primera mitad o gracias, porqué no, a lo funcional de la propuesta (“no hace daño”), se la puede dar una oportunidad sí uno es devoto del subgénero.
Me queda una duda, ¿el aprendiz, interpretado por el desconocido Colin O´Donoghue, tiene parálisis facial? Tras analizarlo, me di cuenta de que no cambia la expresión en ningún momento. Tanto le da contemplar su primer exorcismo, mirar el culo a su novia o charlar con el profesor.
Lo mejor: Anthony Hopkins.
Lo peor: Aunque en un principio pretende lo contrario, termina cayendo en tópicos mal expuestos y efectismos de saldo.
Legion: The Final Exorcism
Es una mierda
- Título original: Costa Chica. Confession of an Exorcist
- Nacionalidad: USA | Año: 2010
- Director: David Heavener
- Guión: David Heavener
- Intérpretes: David Heavener, Ariel Teal Toombs, Roddy Piper
- Argumento:Michael San Chica es un ex sacerdote. Pese a ello todavía se dedica a investigar casos de posesiones demoníacas. Cuando conozca a la joven poseída Tatiana McMurter, descubrirá a un demonio con el que ya luchó anteriormente.
LA VALORACIÓN:
10 |100
Estrellas: 1
No recuerdo en que revista fue, ni que crítico ni a que película, pero hace años leí una crítica que me hizo pensar. En ella ponía, simple y llanamente: “Es una mierda”. Me hizo pensar porque, por aquel entonces, empezando a pillar gustillo a esto de escribir críticas/reseñas, comprendí que a veces, sin mucho sentido, hablamos más de la cuenta de películas que no merecen más que tal descripción. Pero, creo, también es cierto que hablar mal de una película suele ser más divertido (tanto para el firmante como para el lector) que hablar bien. ¿A qué viene todo esto? Pues a que la obra magna del despropósito y la defecación liquida que tenéis ante vuestros ojos es uno de esos ejemplos en los que el “Es una mierda”, sería suficiente. Pero no, hoy no.
Para entrar en materia, advertir primero que Legion: The Final Exorcism también es conocida como Costa Chica: Confession of an Exorcist. Al menos, así aparece en IMDB. Su director, guionista, productor y protagonista es un tal David Heavener, algo así como un Lorenzo Lamas de serie más Z si cabe. Su carrera, sin embargo, es abultada. Entre sus películas (en muchas de ellas también hace de “hombre para todo”) tenemos todo tipo de terror casposo y telefilmes de acción pseudo eróticos. Su cumbre parece haber llegado con esta película, que, de nuevo en IMDB, tiene un 3,9 de media. Creo que la más alta de su filmografía. Y ojo, un 3,9 inflado, con 31 míseros votos. Supongo que Heavener y algún amigo se metieron para ponerla un 10 y subir un poco la media.
Lo sangrante empieza en el minuto uno, cuando nos avisan de que esta cosa está basada en hechos reales. A continuación, una jovencita apetitosa (miedo me da el casting por el que tuvo que pasar con el nuevo Lorenzo Lamas), se encuentra en una granja, de noche, con tormenta, y se queda mirando a un cerdo. No me refiero a un humano salido, sino a un porcino propiamente dicho. La cámara se acerca en primerísimo primer plano hasta el animal, las fotografía se torna en un azul chusco, y una voz sale por ahí haciéndonos entender que el diablo que acosa a la chica se manifiesta a través del cerdito. Con voz gutural, por supuesto. A todo esto, la cámara se mueve mucho, de forma epiléptica, con un montaje desastroso. Si, a Heavener no le basta con hacer una mala película, también quiere que sepamos que él está detrás de la cámara.
La cosa no mejora, sino que va a peor. Poco después les da por hacer una jugarreta a nuestra nostalgia cinéfaga. Heavener ha fichado, para un papel secundario, a Roddy Piper. Si amigos, el protagonista de la mítica Están vivos (They Live, 1988) y ex luchador de lucha libre, hace el ridículo sobreactuando en un papel sin pies ni cabeza. Hay que pagar las facturas, supongo.
En cuanto al gore, principal reclamo al tratarse de una película de exorcismos con alto contenido en sustancia roja, pues poca cosa. Al principio y en el clímax final, durante el cual presenciamos el esperado y finalmente ridículo exorcismo, sale un poco de liquido rosado de aquí y allá. El exorcismo está rodado con el piloto en ON de tópicos del género, pero con el modo cutre también en ON. Apoteósico (y aquí va un SPOILER, aunque dudo que a muchos les importe) el desenlace bienintencionado y pasteloso. Una auténtica mierda.
Lo mejor: Que te puedes echar unas risas con los cerdos diabólicos tuneados de azul.
Lo peor: ¿Hace falta aportar algo más?
Devil
Es duro ser el diablo

- Título original: Devil
- Nacionalidad: USA | Año: 2010
- Director: John Erick Dowdle
- Guión: Brian Nelson
- Intérpretes: Chris Messina, Jacob Vargas, Matt Craven
- Argumento:Cinco desconocidos se quedan encerrados en un ascensor, y todo apunta a que uno de ellos es el mismísimo diablo…
LA VALORACIÓN:
60 |100
Estrellas: 3
Tiene que ser duro ser el diablo. Al menos, por lo que nos ha enseñado el cine. Cualquier batalla puede ser la última. Para empezar a conquistar el mundo, primero has de poseer a una persona o encontrar un niño en el que reencarnarte. Y rara vez lo consigue. Así que el mal más absoluto de toda la tierra rara vez ha conseguido dar un paso adelante en su apocalipsis particular sin que un humano toca pelotas le fastidie el plan hasta dentro de cien años o algo así.
“Devil” narra el enésimo intento de este ente por extender su legado. Así, la película comienza con un suicidio y una voz en off que nos informa que así suelen comenzar las andanzas del diablo, con la muerte de un inocente. Después, vamos conociendo poco a poco los que serán los personajes de esta historia: el detective Bowden (Chris Messina), encargado de la investigación de tal suicidio, dos guardias de seguridad del edificio en el que se produjo la muerte, Ramirez (Jacob Vargas) y Lustig (Matt Craven), y cinco desconocidos que coinciden en un ascensor que, en pleno ascenso, se detiene, dejándolos encerrados. Estos cinco desconocidos no tienen relación aparente entre sí e intentan no darle importancia a lo que les ha sucedido. Son un guardia de seguridad del edificio, una atractiva joven, una anciana (estupenda Jenny O’Hara), un joven con pinta de conflictivo y un hombre bastante insufrible. Sin embargo, la luz del ascensor comienza a fallar y, tras un apagón, la chica joven y atractiva resulta herida. Algo o alguien le ha dejado unas extrañas marcas en la espalda. Los dos guardias de seguridad del edificio, que están siguiendo la situación del ascensor a través de los monitores de la sala de control, piden ayuda a la policía. El agente Bowden, que estaba investigando el suicidio que dispara la trama, se une a ellos para intentar esclarecer qué ha podido pasar en el interior de ese ascensor.
Pronto, alguien lanzará la tesis de la película: uno de ellos es el mismísimo diablo. Y el mecanismo de avance de la trama se convierte en averiguar las identidades de las personas atrapadas para intentar discernir de quién puede tratarse. Como es relativamente sencillo imaginarse, hay algún tipo de relación entre estas cinco personas y… Y mejor no avanzar nada más.
Durante la mayor parte del trayecto, “Devil” funciona como un interesante thriller sobrenatural deudor, hasta cierto punto, del primer “Saw”, en el que dos desconocidos se despertaban en un lugar extraño y su supervivencia dependía de que consiguieran averiguar por qué estaban allí y qué lazo les unía. Pero, también desde un primer momento, en “Devil” está presente el componente sobrenatural. O, más bien, religioso.
“Devil” es la primera de las llamadas Night Chronicles, y el “aval” de la misma es que la historia viene de la mente de M. Night Shyamalan.* El director de “El Sexto Sentido” es, y a estas alturas ya nos hemos dado cuenta todos, un hombre profundamente religioso (vease “Señales”) y no duda en experimentar con ese sentimiento, en explorarlo e intentar comprender por qué el ser humano se empeña o está obligado a sentirse religado a una entidad superior (“El Incidente”, por ejemplo, era una defensa a ultranza del pensamiento científico frente al fanatismo y, una de las formas de fanatismo que destacaba, era la religión, quizás como forma suya de compensación por sus anteriores defensas de la misma). Así, no es de extrañar que su historia para las “Night Chronicles” se centre en un viejo tema para él: que, un buen día, descubramos que el desconocido viaja a nuestro lado en el metro es el diablo. Shyamalan sabe cómo hacer del terror algo cotidiano (en el fondo, es la misma técnica que ha llevado al éxito también a Stephen King: ambos creadores sitúan el horror en un plano de tú a tú, lo mismo te toca un vecino coñazo en la habitación de al lado que un asesino en serie, versus obras como “El Resplandor”, basada en novela de Stephen King pero de un creador mucho más elitista como Stanley Kubrick, que en vez de situar el miedo a tu altura parece querer decirte: dame la mano, que yo te llevo a un lugar donde nunca llegarías por ti mismo), prácticamente convenciéndote de que la realidad es sólo un telón aparente que oculta un reino de oscuridad que es mejor no ver para poder seguir viviendo con tranquilidad. Desde este punto de vista, su labor como “creador” es bastante clásica, barroca, incluso: iluminar para los demás esa parte de la existencia. Y haciéndolo bajo el marco del horror, presuntamente para que le temamos a la misma pero, en realidad, provocándonos para que nos acerquemos a él. Todo este rollo es para dejar claro que no me gusta ni un pelo Shyamalan pero creo que es un “creador” en el sentido clásico de la palabra, con un mundo propio y un discurso más o menos bien estructurado. Y, como hombre religioso que parece ser, se acerca al diablo desde una concepción absolutamente religiosa: si no te portas bien, viene el demonio y te lleva. Yo creo que eso es lo que el creyente quiere que haga el diablo. Porque, en el fondo, no deja de presentar al señor del mal como un último juez ante el que, quizás, si te arrepientes de tus pecados en el momento final, pueda perdonarte. Y lo que a mí me preocupa es: ¿ese no es, precisamente, el papel de Dios, según los cristianos? Shyamalan y su historia dan una respuesta a este asunto en “Devil”: el plan de Dios es más amplio y supera con creces al trazado por el diablo. Vamos que, como siempre, al pobre ser de los cuernos y el rabo no se le pueden poner las cosas más difíciles. El sentimiento cristiano, en el fondo, ha creado a un rival muy débil.
Volviendo a la tierra… La historia de “Devil” tiene el problema de tener al diablo de por medio, con todos los prejucios –en el caso de quien escribe- que eso conlleva –o todas las virtudes, si disfrutas con este tipo de material. John Erick Dowdle, que se encargó de dirigir “Quarantine”, se desenvuelve con pulso y acierto, haciendo incluso algún que otro homenaje al propio Shyamalan (el suicidio inicial), y el guión de Brian Nelson (“30 Días de Oscuridad”, “Hard Candy”) avanza bien de ritmo aunque tenga más de una trampa propias de este tipo de material (que el inspector Bowden y los dos guardias de seguridad del edificio, Vázquez y Lustig, no puedan oír lo que hablan los encerrados en el ascensor para que no puedan averiguar sus nombres fácilmente… y poder jugar a una supuesta confusión con el de uno de ellos), pero en general es una película entretenida y con la que puedes llevarte, incluso, algún sobresalto.
Vuelvo a la religión porque ahí reside el verdadero problema de “Devil”: hay una voz en off que nos introduce al diablo desde el primer momento, y que luego descubrimos que se trata de Vázquez, uno de los guardias de seguridad, un hombre muy pío que, mira tú por dónde, se encuentra justo en el escenario donde está actuando el diablo para contarle al detective Bowden todo lo que sabe de él y, de paso, explicarnos a los espectadores la lectura “religiosa” del asunto… y canta como la traviata que esto es así. Vázquez sobra, y quizás también todo el punto de vista “divino”, que vuelve forzada la trama con la inclusión de este personaje para que sea entendible. Es curioso como, después de haberla visto, si uno la repasa sin la voz en off y sin la figura de Vázquez, descubre que “Devil” hubiera sido una película muy bizarra, con algún punto realmente incoherente pero, decididamente, muchísimo más excitante e incorrecta que lo que finalmente ha sido.
Lo mejor: El Diablo
Lo peor: La religión
AUTOR: Manu | PUBLICADO: 27/12/10 | CATEGORIAS: Críticas , Demonios
TAGS: demonios, diablo, sobrenatural
The Last Exorcism
Predicador vs. Satan... Round 1
- Título original: The Last Exorcism
- Nacionalidad: USA | Año: 2010
- Director: Daniel Stamm
- Guión: Huck Botko y Andrew Gurland
- Intérpretes: Patrick Fabian, Ashley Bell, Louis Heathum
- Argumento:El Reverendo Cotton Hunter se traslada a un pueblo donde al parecer hay una niña posesa del todo.
LA VALORACIÓN:
70 |100
Estrellas: 4
I.- Exorcizamus te, omnis immundus spiritus.
Según la Iglesia Católica “es importante asegurarse, antes de celebrar el exorcismo, de que se trata de una presencia del Maligno y no de una enfermedad. (cf. CIC can. 1172)” Con una frase tan contundente son los propios católicos, y su jerarquía especialmente, la que revela el bulo en sí. Desde tiempos inmemoriales hasta hoy en día, ha habido siempre una figura en todas las religiones que clamaba poder luchar contra el Maligno y sus secuaces; con cualquiera de sus matices etnológicos y sociales, desde China, donde el rito de exorcismo es llamado Ritual Wutu, los chamanes indios hasta el Papiro de Ebers egipcio. Dicho desde mi punto de vista: desde siempre ha habido listillos que se han sabido aprovechar de la ignorancia, la pobreza, las creencias y la desesperación de otros. Hace no demasiado, había varios sitios en el mundo donde se celebraban exorcismos, eso sí, generalmente en lugares remotos donde si te daban cuatro estornudos seguidos te atacaban a la cama y llamaban al Reverendo o Brujo local para que le hiciera unas putaditas, digo, un exorcismo.
Ese es el punto fuerte de (casi)toda la película, demostrar que la ignorancia y males psíquico/físicos más comunes de lo parecido producen situaciones terribles como un exorcismo. No sé, pero no debe ser muy agradable tener una clara disfunción bipolar y que te aten a una cama costrosa, te den la chapa en latín y si además te da por bajarte tu primera regla, ya la has liado. Porque eso es algo que siempre me ha llamado la atención: el gusto que tiene el demoño por las menores de edad virginales y monas, no??.
II.- Papa, creo que tengo el demoño dentro…
El Reverendo Marcus Cotton (Patrick Fabian) es el cuarto miembro de una conocida Parroquia de San Marcos, en Baton Rouge, Louisiana. Es de esa clase de predicadores que parecen ellos los poseidos, es decir, un Aleluya!! cada tres palabras, comportamiento cercano a un mal viaje de ketamina, pegar voces… pero en sus ratos libres se dedica a exorcizar. Hasta ahora 47 casos resueltos que le han convencido en un escéptico por naturaleza, y ha aprendido dos cosas: que la gente es muy permeable y que a veces se cometen errores, como la muerte de un crio en un exorcismo ahogado con una bolsa de plástico.
Por eso, cuando un programa de televisión le pide permiso para rodar un documental sobre su vida y sus ideas él acepta encantado. Derrocha simpatía y buena presencia, tiene una familia adorable y un don de gentes inusual. Perfecto. Y si además coincide que un tipo de un condado cercano le llame para pedirle ayuda con su hija, casi parece hecho a medida. Louis Sweetzer (Louis Herthum) es un padre recientemente viudo, alcohólico, algo nervioso que vive con sus dos hijos en una casa en mitad del bosque, en mitad de la nada, un sitio que de por sí respira algo extraño. Y el recibimiento no puede ser más “esperanzador”, el hijo (Caleb Landry Jones) les intenta echar y además tiene algo en la mirada que dice: huye. La niña (Ashley Bell) sin embargo, parece adorable, casi una reencarnación de Candy Candy, pero también hay algo que la perturba, esta poseida por SATANÁS.
El Reverendo, que se las sabe todas, les hace el ritual completo para pardillos, “libera” a la niña, cobra su parné y a esperar a ver si cae otro. Se va al hotel, llama a la mujer, y a sobar. O eso cree él. En mitad de la noche entra la reportera con malas noticias: el camelo no ha funcionado. Ahora van a enfrentarse con otra clase de enemigo. ¿¿O tal vez unos síntomas más intensos y agudos que antes??
III.- Anima Christi, sanctifica me, Corpus Christi, salve me.
Precisamente es esa dualidad: montaje / realidad, creencia / credulidad la que hace que la que parecía una película más del montón, de esas que salen como churros con ganas de ser el nuevo “Exorcista” (y no hace falta), se presente como algo nuevo que intenta escarbar en los tópicos y dar una vuelta de tuerca a lo de siempre. El Predicador, que en el fondo es un jeta, se encuentra con algo que le deja en evidencia, y pone en jaque la vida de una adolescente inocente. La presentadora y el cámara en busca de un reportaje más sobre lo oculto que se ven metidos de lleno en una situación desconocida, y peligrosa (“REC“¿?). Y una familia desestructurada, aislada, perturbada… chunga, ¿y los locales?, pués también tienen para ellos. No hay buenos y malos, salvo la niña todos son víctimas y (algunos) verdugos.
El otro pilar donde se apoya la historia es en la presencia de unos actores, semi-desconocidos, que transmiten todo lo antes mencionado. Aparte del Predicador, que lo clava como curilla cabrón, despiadado y encantador, destaco a los dos adolescentes por su mal rollo (el hermano da escalofríos) y su cruda inocencia (los dos).
Y ahora lo malo (siempre desde mi punto de vista): el final, así que si la queréis ver como yo, sin saber apenas nada, dejad de leer… ya!!!
Lo que más me jode de todo es que era innecesario, no el final-último-plano, si no los 5 minutos anteriores; optan por los (cutres)efectos especiales, parafernalia demoniaca y mana pa’l carajo todos los planteamientos que antes, tan bien, había ido dejando sembrar. Es absurdo. Da la sensación de que el tipo se ha ido con un apretón al baño y los productores hubiesen aprovechado para meter el final que ellos querían. Y, a lo mejor sin quererlo, lastra mucho la idea que te queda de la película. By the way, un regalito.
Espero que nadie se me enfade por mi más que evidente ateismo, a mi lado Fernando Vallejo “LA PUTA, LA GRAN PUTA, la grandísima puta, la santurrona, la simoníaca, la inquisidora, la torturadora, la falsificadora, la asesina, la fea, la loca, la mala; la del Santo Oficio y el Índice de Libros Prohibidos; la de las Cruzadas y la noche de San Bartolomé; la que saqueó a Constantinopla y bañó de sangre a Jerusalén; la que exterminó a los albigenses y a los veinte mil habitantes de Beziers; la que arrasó con las culturas indígenas de América; la que quemó a Segarelli en Parma, a Juan Hus en Constanza y a Giordano Bruno en Roma; la detractora de la ciencia, la enemiga de la verdad, la adulteradora de la Historia; la perseguidora de judíos, la encendedora de hogueras, la quemadora de herejes y brujas; la estafadora de viudas…” es un luterano.
Lo mejor: Los actores, las intenciones y la intensidad
Lo peor: El final, sin duda.
Hellraiser
New flesh, flesh, flesh, flesh
- Título original: Hellraiser
- Nacionalidad: Reino Unido | Año: 1987
- Director: Clive Barker
- Guión: Clive Barker
- Intérpretes: Claire Higgings, Dough Bradley, Asley Laurence
- Argumento:Fran Cotton posee un extraño cubo que al ser abierto trae sangre, dolor y que devastará su vida. Para “renacer” necesita sangre humana, que tendrá que proporcionarle su amante Julia, la esposa de su hermano Larry.
LA VALORACIÓN:
89 |100
Estrellas: 5

Me gustaría dedicarle esta reseña a Jordi, quien, acertadamente, nos recordó que la sección de Horror revival estaba cayendo en el olvido. Espero que la disfrutes Jordi.
Si al 85% de nosotros nos piden que elaboremos una lista con nuestras películas favoritas de terror de todos los tiempos, estoy segura de que Hellraiser ocuparía un puesto muy destacado, y es que es innegable que estamos hablando de un CLÁSICO con mayúsculas.
El director, Clive Barker, adapta una de sus novelas cortas,”The Hellbound heart”, para trasladar en imágenes su perversa visión del bien y del mal.
Hellraiser narra una historia de dolor, amor, sufrimiento y desesperanza de una manera atroz. Pero más allá de todo esto, Hellraiser es sinónimo de cenobitas, y éstos, a su vez, lo son de Pinhead, uno de los máximos exponentes de lo que llamo shock-killer.
La idea arranca de una premisa básica: el peligro de dejarnos llevar por nuestros más bajos instintos. Una premisa, a priori, trillada, pero que Barker, en su enseñanza moral (si es que la hay), utiliza para trascendir la simple muestra de las atrocidades humanas, y dejar bien claro que el infierno es el infierno, y que estamos tan cerca de tocarlo que da pavor.
Barker nos presenta a los cenobitas, unos seres escondidos en otra dimensión que acuden cuando les llamas, que muestran un mundo donde el dolor y el placer van íntimamente unidos. Unos seres de estética fascinante (mezclan atuendos propios de la Inquisición con una estética afín al sadomasoquismo), donde la carne es la principal atracción. Unos seres deformados por la tortura que muestran lo deformado que está el mundo de quien posee la llave para acceder al suyo.
Admito que soy una fanática de todos los cenobitas de las ocho entregas (hasta ahora), pero tengo predilección por los que aparecen en la original: Chatterer, Butterball, la mujer cenobita y ante todo Pinhead, cuya sola presencia provoca un silencio sepulcral.
Desde el momento en que Pinhead aparece, siempre precedido por el sonido de campanas, los escenarios se tornan más oscuros, opresivos y malsanos. La representación del infierno que hace Barker es maravillosa y cruel, nos muestra un infierno azul en contraposición al color rojo que siempre ha simbolizado el color del averno. El infierno es azul y metálico, es frío y sucio, es vacío. Suenan las campanas y entramos en el mundo de Pinhead y sólo se podrá salir a través de una catarsis de dolor y metal, donde cadenas, ganchos, carne, desgarros y sangre son el camino hacia el placer más puro y pleno.
Uno de los puntos fuertes de Hellraiser es la absoluta seriedad a la hora de presentar y dibujar a los personajes, de los que conocemos sus pasiones y debilidades en pocos minutos.
Por una parte, están Frank Y Julia, presentados como dos amantes despiadados y enloquecidos, que no dudarán en hacer lo que sea para conseguir su propósito. Por otro, tenemos a las víctimas, Larry y su hija Kirsty Cotton, quien tendrá que descubrir qué se esconde tras la dimensión infernal; y por último tenemos al nexo de unión entre ellos: los cenobitas, cuyo único deseo es seguir aumentando la “familia” y que el infierno se llene de seres como ellos, seres que una vez estuvieron tan abandonados al placer de la carne que abrieron La Configuración del Lamento, o la Caja de Lemarchand.
Este puzle en forma de cubo es el elemento de unión entre todos los personajes y escenarios. Es el punto intermedio entre ambos mundos y supone la rendición ante el dolor o la fuerza para seguir luchando por sobrevivir. Algo que agradezco a Barker a la hora de enfrentarse a este proyecto es que definiera tan bien los dos mundos y la brecha que une uno con el otro.
A nivel interpretativo opino que todos hacen un buen trabajo, destacando a la gran Claire Higgings (Julia), que se come la pantalla cada vez que aparece; y al mítico Dough Bradley, caracterizando al inexpresivo, frio y terrorífico Pinhead. Como curiosidad apuntaré a el nombre real de Pinhead ( como le nombró Barker en la novela original)es Lead Cenobite (así figura en los créditos). El nombre de Pinhead se acuñó en posteriores entregas porque el original resultaba demasiado largo.
Otra de las señas de identidad de Hellraiser es el maquillaje y el gore, que siguen siendo destacables 23 años después. Mención especial para la inmensa escena de Frank regenerándose partiendo de una mancha de sangre en el suelo.
En definitiva, un clásico para revisionar sin miedo a que pierda el recuerdo que tenemos de él en la memoria. Una película que determina claramente que lo que otorga la categoría de culto y clásico perdurable a estas producciones es que tienen que envejecer bien.
Si bien creo que Barker es mejor escritor que director, no puedo imaginar un debut cinematográfico más acertado.
No he querido profundizar mucho en el argumento porque creo que todos sus elementos nos son tan familiares a los amantes del terror, que es como caminar sobre las pisadas que anteriormente hemos dejado.
Lo mejor: Pinhead, los cenobitas, el cubo, el gore, la historia, la banda sonora, las campanas, la mítica frase “y Jesús lloró”, los recuerdos…
Lo peor: A nivel de efectos especiales , los rayos azules que salen del cubo son cutrísimos (por decir algo).
Night of the Demons
¡¡¡Que empiece la fiesta!!!
- Título original: Night of the Demons
- Nacionalidad: USA | Año: 2009
- Director: Adam Gierasch
- Guión: Adam Gierasch y Jace Anderson
- Intérpretes: Shannon Elizabeth, Edward Furlong, Monica Keena
- Argumento:Ángela es la anfitriona de una multitudinaria fiesta de Halloween celebrada en la Mansión Broussard. Tras la llegada de la policía y la disolución de la fiesta, siete amigos se quedarán encerrados en la mansión y serán acosados por unos demonios.
LA VALORACIÓN:
70 |100
Estrellas: 4

Quiero dedicar especialmente esta reseña a La opinóloga de terror, quien acertadamente , me recomendó el visionado de esta película la noche de Halloween.
¿Qué se le puede pedir a una película como Night of the Demons…?
Simplemente se le puede pedir que te divierta, que te haga pasar una hora y media rápida y que te deje un buen sabor de boca. No se le puede pedir más, porque es una propuesta simple y llanamente diseñada para no hacernos pensar.
Dicho esto, comienzo. El remake de Night of the Demons (la original data de 1988), cumple totalmente con su cometido, y ¿cuál es su cometido?: Hacernos olvidar que el Night of the Demons original es un clásico de los 80 y que un remake la podría destrozar.
Este remake, se engloba en lo que yo llamo terror divertido o terror agradecido, que no es lo mismo que comedia-terror, porque, desde mi punto de vista, no estamos ante una película que mezcle la comedia de chiste manido con el terror. Night of the Demons tiene muchos toques de humor negro, pero no es un tipo de humor que provoque la carcajada, sino un tipo de humor que intenta divertirnos de manera mucho más sutil, que pretende esbozarnos una sonrisa, sin que perdamos de vista, el género al que pertenece: el terror.
El carácter abiertamente videoclipero de todas las escenas es un gran gran acierto, porque es el elemento que traslada a nuestra época la idea y la estética de la original, una película considerada un clásico o película de culto precisamente por ser un buen ejemplo de cine ochentero, en el que, por difinifición, no debían faltar unas buenas dosis de tetas, escenas eróticas, alcohol y clichés.
Si lo que hacía clásica a la primera Night of the Demons era su absoluto espíritu de los 80, ¿qué es lo que hace bueno al remake? Pues precisamente que consigue el mismo efecto que consiguió la original en 1988.
Allá voy: tetas tenemos, alcohol tenemos también, escenas que invitan al erotismo… quizás no esten tan conseguidas como el original baile de Ángela, pero también las hay, y los clichés los ponen los personajes: tenemos a las típicas facilonas dispuestas a todo con tal de pasar un buen rato, tenemos al camello perdedor, a la amiga que no la gusta ir de explosiva (aunque realmente lo es) y es la más cerebral de todas, al chulito que ha regresado de nuevo a su ciudad natal y a a su inseparable amigo; vamos, que lo tenemos todo. Ni uno solo falta a la cita.
Todo esto mezclado con la clara intención de mantener ese carácter despreocupado de los 80 y llevándolo a una época en la que hemos visto de todo.
¿Y cómo se hace ésto para no caer en el ridículo? Pues olvidando los prejuicios propios de los directores que apuestan por los remakes y lanzándose de lleno a hacer un cine sin pretensiones, donde lo que ves es lo que hay: chicos y chicas atractivos, sangre, mucha sangre, demonios que persiguen a los chicos, tetas que se tragan pintalabios para luego escupirlos por el orificio que sólo nosotras tenemos, una casa diabólica con una habitación comodín, imágenes sexis, transformaciones demoniacas inmediatas y un final predecible. Todo ello, acompañado de una excelentemente bien escogida banda sonora, provoca que la película no decaiga ni un solo instante.
Y es que esta Night of the Demons es la película perfecta para Halloween o para una noche de terror en la mejor compañía posible y en la que el objetivo principal es difrutar y pasarlo bien. Desde mi punto de vista es un gran divertimento para olvidar películas demoledoramente tensas, dramáticamente hirientes o simplemente insoportables. Night of the Demons es un producto para pasar un buen rato. Un rato que te deja un buen sabor de boca y una sonrisa en los labios.
En cuanto a los efectos: pues correctamente conseguidos. Si los efectos especiales fue uno de los puntos que otorgó la categoría de clásico a la original (al día de hoy siguen estando muy bien), este remake no se queda atrás: sangre y más sangre, un maquillaje notable y escenas cargadas de intención en este sentido.
En el apartado de las actuaciones, pues hay de todo. Si comparamos a esta Ángela con la original, obviamente sale perdiendo la actual, ya que la célebre scream queen Linnea Quigley estuvo mítica en su papel. Y si miramos al resto de los personajes yo destacaría a un desmejoradísimo Edward Furlong interpretando a un total looser, papel que, aparentemente, le viene como anillo al dedo. Con una expresión de cuelgue y de pasotismo constante, el personaje de Edward Furlong es un ejemplo clarísimo de que en Night of the Demons el dibujo de los personajes no puede ser más simple; otro acierto de una propuesta, insisto, sin pretensiones.
Un película perfecta para pasar una buen rato sin pedir nada más que cine de terror gamberro y divertido.
Lo mejor: Que sea una propuesta fresca y sin pretensiones, unido a una perfecta banda sonora para perfilar cada una de las escenas.
Lo peor: Que puede resultar demasiado plana para quien busca que el humor negro y el terror se mezclen de manera inteligente.
Heartless
El precio del corazón

- Título original: Heartless
- Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2009
- Director: Philip Ridley
- Guión: Philip Ridley
- Intérpretes: Jim Sturgess, Luke Treadaway, Clémence Poésy
- Argumento:Jamie nació con una marca en forma de corazón en su rostro, estigmatizándolo socialmente de por vida. Su aislamiento se ve roto al fin, cuando los demonios comienzan a adueñarse de las calles de Londres y de los seres queridos de Jamie.
LA VALORACIÓN:
60 |100
Estrellas: 3

Jamie es un veinteañero londinense que vive a la sombra de su rostro estigmatizado. Una mancha, en forma de corazón, mancillando su rostro y parte del cuerpo, ha marcado su vida no solo en sentido físico. La soledad, el aislamiento; la necesidad acuciante de sentirse amado por una mujer, una pena profunda que le atosiga a donde vaya. En tamaño estado de perpetua depresión, Jamie acude a su puesto de trabajo. Trabajar con su tío como fotógrafo no está mal, pero sigue sintiéndose vacío.
Todo cambia la noche en que contempla, por accidente, como unos encapuchados queman a un hombre y su hijo, en un callejón dejado de la mano de Dios. Aunque los informativos y la policía especulan sobre una banda callejera que ataca a sus victimas bajo mascaras de plástico, Jamie sabe la verdad: Los atacantes no portaban mascara alguna, su rostro era el de demonios rodeados por esas moscas de la locura que liban la sangre de los cadaveres dejados a su paso.
La intromisión de Jamie no queda en secreto, contemplar la realidad desnuda tiene un precio. Incapaz de hacer nada para evitarlo; el joven contempla, con lagrimas en los ojos, como su madre muere bajo las llamas de los cócteles molotov lanzados por los demonios acechantes. Hundido, enloquecido y apenas consolado por su escasa familia; Jamie busca al responsable detrás del caos que se ha apoderado de Londres y de su alma. El metal de la pistola que porta quema en su bolsillo bajo las escasas estrellas desperdigadas en la noche londinense. Pero el pobre y desorientado muchacho nunca podría imaginar que una mirada al abismo puede ser mas dolorosa que contemplar su impía faz en el espejo
Hablar de Heartless, película británica avalada por jugosas críticas en su país de origen, es hablar de su director y guionista. Philip Ridley es un director atípico, un hombre que solo se sitúa detrás de la cámara en contadas ocasiones. De hecho, en sus últimos veinte años de carrera solo ha rodado dos películas más: The Reflecting Skin (1990) y The Passion of Darkly Noon (1995). Cintas que la prensa se ha hinchado cual pavo para proclamar su origen culto, clasificándolas inmediatamente como cine de autor. En el caso de Heartless, y a pesar de resultar su cinta más convencional (puede que debido a una cuidada post-producción que le resta naturalidad), encontramos todos los elementos características en el cine de Ridley. Esta especie de sello que conforman las obsesiones del británico en pantalla, es lo que se suele denominar personalidad cinematográfica, aunque en mi humilde opinión se necesita algo más que plasmar repetidamente las neuras personales propias para conseguir un estatus de culto dentro de cualquier disciplina artística (¿verdad Woody Allen?). Por lo menos, en el caso que nos ocupa, Ridley no se prodiga lo suficiente como para resultar cansado, y en su favor hay que decir que los guiones de sus películas (todos escritos por el mismo) reflejan la parsimonia y cuidado que, indistintamente de su resultado final, echamos de menos en otras producciones de corte fantástico.
¿Y cuales son las señas de identidad características de los trabajos de Philip Ridley? Básicamente destaca la forma de conjugar realidad con ficción desde la alienación. Sus películas muestran protagonistas masculinos incapaces de interpretar el entorno que los rodea de una forma racional ó consecuente. De tal forma, que bruscos cambios en su rutina insustancial, los derriban anímicamente, convirtiéndose este dolor sentimental en el principal motor argumental para sus guiones. La pasión contenida y la frustración llevan a sus personajes a un torbellino emocional que los va aislando más de lo que una vez estuvieron. También es conveniente señalar, que los elementos fantásticos llegan al espectador a través de la perspectiva del protagonista, desempeñando un factor dramático que Ridley constantemente busca y destaca. En resumen, sus films están basados en sentimientos humanos, en personas que no consiguen una voz en el mundo ordinario y como consecuencia, distorsionan la realidad a su antojo. Películas de personaje (y observad que no pluralizo) que por lo tanto no desarrollan un guión todo lo profundo en matices que uno desearía, a pesar del esfuerzo en hilar correctamente detalles que siempre invitan a la locura. Algo que, desde luego, no es sencillo.
Otro elemento secundario, pero que cobra inusitada fuerza en la obra del británico, es la recreación de una atmósfera visual que refleje el convulso mundo interior del protagonista. Y con los años, esto es algo que el director ha depurado con elegancia, seguramente ayudado por un presupuesto holgado (uno que The reflecting Skin no tuvo en absoluto), en Heartless trae a la vida un Londres ocultista, nacido en los suburbios, la pobreza y los edificios calcinados de los desposeídos. La paleta de colores y los interiores decadentes, se hacen imprescindibles para entender el caos interior que sacude el alma de Jamie, personaje que aun interpretado por el actor inglés Jim Sturgess de forma creíble y madura; no consigue llegar al corazón del espectador dado el distanciamiento que provoca su hermetismo. Y esto es otra constante de las producciones de Ridley. La narración es desencadenada por la incongruencia con la sociedad convenida, que supone la personalidad de los protagonistas. Sin embargo, estos se sitúan en posición pasiva frente a los eventos que le rodean, dejándose llevar por su propia mente desbocada. Así es como se crea una pequeña incongruencia semántica entre lo narrado y lo que vemos. Supongo que es algo premeditado, pero en ninguna de las tres cintas del director me consiguió arrastrar en su juego; debido, principalmente a que esta incongruencia invita a plantearte seriamente la validez de muchas de las escenas visionadas. Una falta de complicidad que se agudiza cuando la línea argumental termina llevándonos, reconozco que de forma reposada y elegante, a un final que esperábamos con antelación. Una lastima, sobre todo, cuando toda la magia debería residir en una sorpresa que no contienen los distintos giros de guión. Pero no revelaré nada, aunque el pastel se huela desde el rellano, dejarse llevar y abandonar los prejuicios resulta fundamental para disfrutar minimamente de esta cinta.
A pesar de la citada ambientación tan cuidada y (falsamente) mágica que por momentos podía traernos reminiscencias de luminarias del comic como Jamie Delano y su Hellblazer , ó incluso del mismísimo Neil Gaiman; a pesar de unas actuaciones decentes, destacando para bien el papel de señor de los demonios, Papa B, interpretado por un televisivo Joseph Mawle; a pesar de una banda sonora que se esfuerza por inducirnos melancolía con una propuesta ligeramente “cool”; a pesar de unos toques de terror fríos, místicos y en ocasiones dudosos; a pesar de todo esto y otros elementos positivos, Heartless se decanta por indagar en el drama, en la búsqueda griálica de Jamie por su lugar en la vida y el amor, así como el precio que paga por ello. No esperéis una cacería de demonios a cargo del típico vengador de barrio amargado y pendenciero. En un momento dado de la película, cuando ya intuyes que la búsqueda de Jamie es más interna que externa, yo deseé que Charles Bronson se diese un vueltecita por el barrio repartiendo justicia entre los demonios, en lugar de un viaje dramático de descubrimiento personal. Supongo que no llegué a empatizar con el protagonista por todo lo comentado, pero el trailer también ayudó; y es que no entenderé la manía de los departamentos de marketing por vender algo como lo que no es. Puede que Heartless sea buen drama psicológico, aunque repetitivo en los conceptos de su autor, ¿entonces por qué venderlo como una cinta de terror? Ó tal vez fue un fallo de percepción personal. Solo sé que el elemento romántico/atormentado, que cobra fuerza durante la mitad del metraje, no puede resultar más aburrido.
En definitiva, una cinta que gustará a aquellos que busquen una perspectiva diferente y más intelectual de una cinta de terror ó, directamente, un drama con elementos fantásticos; pero prevengo de que dicha intelectualidad solo se encuentra en una primera capa, que pretende la extrañeza fácil por medio de una narrativa confusa que no acaba de cuajar; la capa maquillada por la soberbia fotografía e iluminación. Más allá observaremos muchos tópicos, autoreferencias, pasión que no llega a detonar y un guión que se regocija en sus propios trucos, aportando escaso dinamismo (especial hincapié en diálogos pretendidamente sesudos). Aunque aplaudo la profesionalidad que desprende cada minuto del, ligeramente excesivo, metraje; sobre todo por el esfuerzo de interconectar pequeños detalles que resultan guiños al propio espectador (estad atentos a lo que veis en pantalla).
Además, solo por una escena incongruente, de marcado humor negro, que involucra chaperos homo, plástico de envolver y dagas rituales, merece la pena echarle un vistazo a una cinta que se encuadra por los pelos dentro del cine de terror.
Lo mejor: La atmósfera de las localizaciones genera, con potencia, una vivida imagen del lado oculto y siniestro de Londres.
Lo peor: El final puede resultar manido, especialmente al espectador curtido; el personaje de Jamie resulta demasiado pasivo restándole fuerza a un guión detallista que peca de falta de profundidad.
Evil Angel
Una cita con la Madre de los Demonios

- Título original: Evil Angel
- Nacionalidad: USA | Año: 2009
- Director: Richard Dutcher
- Guión: Richard Dutcher
- Intérpretes: Ving Rhames, Ava Gaudet, Kristopher Shepard
- Argumento:Un detective investiga la muerte accidental de una prostituta a manos de un paramédico sojuzgado por su esposa depresiva. Y así, el detective Carruthers se ve sumergido en una espiral de horror, creada por la mismísima Lilith, la Madre de los Demonios
LA VALORACIÓN:
69 |100
Estrellas: 3

EROTISMO Y MUERTE
El erotismo y la muerte, ó Eros y Thanatos que es lo mismo, han ido de la mano desde que existe la humanidad. ¿Cuantas odas se han escrito a las bondades y las crueldades del sexo? ¿Cuantos versos hay escritos sobre los amados que se quedan en el camino?
Sin lugar a dudas, el abandono orgásmico se asemeja lo suficiente al estertor final de nuestras miserables vidas, como para que entendamos que la muerte y el sexo van ligados de forma misteriosa, macabra y seductora. Bien lo saben nuestros amigos franceses, que en su clásico estilo, definen los momentos posteriores al orgasmo como la petite mort.
Estos dos conceptos fascinantes, unidos, han dado pie a grandes obras de artes. A bote pronto diría que toda la narrativa y poesía de Poe está fuertemente influenciada por esta dualidad. Los libros donde el vampiro es un elemento portador de deseo y muerte, se cuentan por miles.
Tampoco podemos negar, que parte de esta morbosidad sexual, que sienten los hombres y las mujeres, se debe a la vulnerabilidad del acto. Cuando lo estamos haciendo, nos entregamos totalmente a nuestros compañeros de juegos, habitualmente desnudos, abducidos por la salivación, temblorosos los sentidos; no veríamos el cuchillo del cazador aun teniéndolo delante de nuestras narices. ¿Cuantas parejas han muerto en el cine de terror mientras copulaban? ¿Decenas, cientos, miles? Así pues, es evidente la necesaria inclusión de elementos eróticos en el cine de terror…obviamente también goza de un factor comercial importante. Y es que el sexo mueve mucho dinero, amigos.
Sin embargo la religión hebrea, creada y desarrollada por hombres, tuvo a bien entender el sexo de la misma forma que muchas religiones monoteístas: como un pecado que debe ocultarse. Yo creo que esto se debió principalmente a dos factores. El deseo de control sobre los creyentes y el temor masculino al poder sexual de las mujeres. Y así es como en la religión hebrea nace el mito cumbre de la unión del erotismo y la muerte: Lilith. En la biblia, y anteriormente en texto mesopotámicos, Lilith es la primera mujer de Adán. Ser de majestuosa belleza, se negó a yacer bajo Adán, exigiendo ponerse encima puesto que Yahvé los había creado iguales. ¡La primera feminista! Ante tamaño desafío, el imbecil de Adán, no tuvo otra idea que forzar a su mujer, como resultado de esta vejación, Lilith desapareció un día jurando vengarse de los descendientes de Adán, es decir, de todos nosotros. Madre de Demonios, lamia de irresistible sensualidad, reina de los sucubos, la ramera carmesí. En definitiva, un mito fascinante y eterno, que simboliza como el sexo, la muerte, el semen y la sangre; tienen un camino común de muchas ramificaciones, siendo el cine de terror una de ellas. ¿Y que mejor figura qué Lilith para crear una cinta, que mezcla el thriller erótico con el terror, llamada Evil Angel? Sigamos dicho camino, esperando llegar hasta al final de la mano de la bella Lilith.
EVIL ANGEL
Chicago, época actual. Marcus es un paramédico de origen latino que se enfrenta a un juicio por la muerte accidental de una prostituta, Elizabeth, que estaba atendiendo. No es solo el único problema que tiene, su mujer depresiva, infiel y de tendencias suicidas, lo tiene sometido a un chantaje emocional que esta minando su cordura poco a poco. El detective Carruthers (Ving Rhames) ha sido contratado para investigar si había algo más detrás de la muerte de la prostituta. Desgraciadamente, en el transcurso de su investigación su hijo es asesinado atrozmente y si su olfato no le falla; algo tiene que ver con el caso que tiene entre manos.
Recientemente, una chica llamada Emma, ha muerto en los brazos del paramédico, tras el ataque de un borracho, sin que Marcus pudiera hacer nada. Nuestro protagonista se siente irresistiblemente fascinado por esta chica, y empieza a indagar sobre la vida de la joven para olvidar su miserable matrimonio. Simultáneamente, en el hospital donde trabaja, una paciente ha despertado de un coma trayendo con ella una presencia que podría provenir del mismísimo inframundo. ¿Por qué Marcus está en el centro de esta trama de muertes, comas y demonios? ¿Por qué asesinaron al hijo de Carruthers? ¿Tenía algo que ocultar? ¿Qué oculta el proxeneta que regentaba la casa de crack donde trabajaba Elizabeth?
Lo primero que cabe destacar de Evil Angel, es que llegándonos de “tapadillo” y sin hacer mucho ruido, se presenta como una película sólida que no aburre y que proporciona lo que promete su portada: bellas mujeres desencadenando toda su diabólica furia sobre Chicago. Y destaco el hecho de que no aburra porque la cinta dura sus casi dos horas, todos sabemos como está el mercado; y el que una producción independiente de dos horas no decaiga en ningún momento, es digno de alabanza.
Evil Angel goza de buen ritmo, y juega continuamente con dos tramas paralelas como son el discurrir de la investigación por parte del detective Carruthers, soberbiamente interpretado por un todoterreno del cine estadounidense como es Ving Rhames, y el descenso a los infiernos del detective Marcus, este peor interpretado por un sosito Kristopher Shepard. Sus dos historias tienen nexos tangenciales, pero no es hasta el final de la cinta cuando sus tramas convergen realmente. Muy “agradable” y divertido el encuentro que tienen los dos personajes, ya al final de la película. Puesto que hay bastantes personajes secundarios y el guión se ha trabajado con mucho esfuerzo en el área del thriller; hay que estar atentos para no perder el hilo de una trama, que de perdernos puede convertirse en anodina. La única falta que le sacaría a este guión tan trabajado en el terreno de la investigación y el suspense, son unas lagunas muy grandes. Menos mal, que dichos agujeros son pocos; pero son de bulto y dan a veces la sensación de estar viendo un telefilm. También me pareció exagerada la carga dramática de algunos personajes, como la mujer de Marcus, Carla, y la forma en que ejerce chantaje emocional sobre su marido. El director y escritor de Evil Angel, Richard Dutcher, quiso que odiásemos a Carla, interpretada correctamente por una bella y desconocida Ava Gaudet.Sin embargo, las escenas donde se abusa del melodrama son las que más se resienten de todo el metraje. Pero Richard Dutcher se sabe manejar bien con el resto de elementos que componen Evil Angel: el suspense, el erotismo y el terror.
Los primeros quince minutos son una declaración de intenciones en toda regla. Asistimos a unos títulos de crédito donde una atractiva mujer ocupa la pantalla en sensuales poses sin darnos la cara, finalmente nos la muestra y aterrorizados contemplamos el rastro de un ser infernal, un demonio de dientes afilados.
Al poco, y usando un juego de dualidad narrativo basado en dos tramas presentadas en escenas cortas, asistimos al nacimiento de un bebe en un ghetto con la ayuda de Marcus y al suicidio de un loco que ve al diablo en todas las mujeres con las que se encuentra; y aviso de que no es una escena gratuita. A destacar el macabro humor de este suicidio, aunque no se prodigue mucho en este humor la cinta, cuatro pinceladas puntuales son, sin duda, lo mejor de la cinta y se hacen muy agradecidas como amante del género fantástico.
Seguidamente, Marcus atiende a una muchacha apuñalada sin mucho éxito. Fatigado y extrañado porque tenía la sensación de conocer a la chica, vuelve a casa para encontrarse a su mujer montando espectacularmente sobre otro hombre. Marcus se marcha de casa, pero su mujer le amenaza con suicidarse. Menos mal que para su alivio, tiene que presentarse ante un tribunal para ser juzgado por el homicidio imprudente de una prostituta.
Como veis, en quince minutos hemos visto casi de todo. Muchos personajes, tanto principales como secundarios. Una gran cantidad de incógnitas se han planteado y por si fuera poco se ponen las cartas sobre la mesa con honestidad: es una película de horror. Las apariciones de esos “demonios” en los cuerpos de las mujeres, sean locura ó no, resultan explicitas: rostros deformados y siniestros (en la línea de los humanos poseídos por ángeles de Legion y reminiscencias de Evil Dead ó I sell the dead) Aprovecho para comentar los efectos especiales, un elemento donde este film, no se corta tampoco. Hay escenas de violencia y gore explicito, muy dosificadas, pero creo que eso es un acierto. Donde se ve más prolífica, es en el muestrario de rostros femeninos poseídos, estas transformaciones están realizadas por ordenador, y aunque estén bien hechas; al verse de una forma más ó menos continua, durante toda la película, se pueden hacer algo pesadas. Bueno, reconozco que esta sensación pueda deberse a que los efectos especiales más propios de una labor artesanal, cuando se realizan por CGI, me echan directamente para atrás. Dadme unos años y ya me iré acostumbrando.
Quiero detenerme un instante en la figura de Lilith. No por contar con un guión bastante predecible, quiero fastidiaros la trama, pero Richard Dutcher no parece gustar de los rodeos y expone en su libreto rápidamente toneladas y toneladas de alusiones al mito hebreo de Lilith. Si habéis leído la primera parte de la reseña llamada “Eros y thanatos”, quizá os preguntéis que tal ha reflejado el equipo de Evil Angel un mito tan intenso, en su trabajo. Pues sinceramente, han acertado. Estamos en el 2010, y una hembra demoníaca despechada, supongo que se dedicaría a cometer el tipo de fechorías que nos muestran. Con mención especial para los momentos más terminator como el asalto a la casa de crack. Se podría decir que también tenemos unas gotitas de acción que sorprenden cuando llegan, porque explotan súbitamente dentro de un argumento basado en investigación e iteración entre personajes.
Con respecto al erotismo desprendido durante el metraje. Bueno, para ser una película estadounidense, es prodiga en desnudos y alguna escena picante subirá la adrenalina a más de un espectador ó espectadora. No obstante, yo hubiera preferido que se hiciese más hincapié en estas escenas tórridas. Existe más brutalidad que sensualidad en las muertes que se van sucediendo en pantalla. Pero como ya he dicho, es lo apropiado para una figura diabólica. No esperéis una carga erótica como la de Instinto Básico, pero disfrutad del cuerpo de Ava Gaudet y JJ Neward, que no es poco (lo siento chicas de Almas Oscuras, en el aspecto carnal, esta cinta tampoco os va agradar mucho los ojos, y van…)
Otro apunte interesante, que observareis, es el mimo en los detalles de Evil Angel, técnicamente es muy digna; y por lo que he podido leer, su director se esfuerza realmente en alejarse del mainstream financiando el mismo sus proyectos; que desgraciadamente y por esa razón, son escasos. A excepción de una banda sonora que sentí muy justa (aunque la canción elegida para los títulos de créditos iniciales sea estupenda), todo lo demás no tiene queja. La edición y montaje, me parecen casi canónicos. Con tantas escena ubicada en diferentes localizaciones y narrada de forma simultanea, no se producen excesivas confusiones y en todo momento sentimos una progresión narrativa. La fotografía, los efectos de sonido, el vestuario; todo está tratado con dignidad y cuidado; dentro de unos medios que a pesar de intuirse limitados, no es de una forma tan obvia como en otras películas independientes.
En definitiva, un thriller erótico y sobrenatural, que no busca engañar al espectador. No sorprende por su desarrollo, pero sí por su calidad y por la falta de propuestas similares en el panorama fantástico actual. Plantéese el potencial espectador que la duración de dos horas requiere de ganas y concentración para no perderse en el maremagno de personajes y eventos que se disparan en una trama muy desarrollada. Se le pueden perdonar los fallos y entendiendo que los actores se esfuerzan, por lo que sus actuaciones justitas me parecen suficientes para el disfrute de un proyecto que roza el notable.
Además, el buen tiempo, aquí en España, no puede tardar mucho en llegar, y que mejor forma de celebrarlo que imbuirse en el espíritu carnal y violento que nos propone la Madre de los Demonios. Despojémonos de las ropas y de las mascaras, y hundamos nuestra carne en una orgía de horror y sexo. ¿Yo? Me apunto de cabeza.
Lo mejor: Un argumento típico del thriller erótico que funciona e interesa. Detalles de horror muy bien introducidos, como el asalto a la casa de crack
Lo peor: Unos pocos fallos arguméntales que destacan excesivamente y unos actores, que exceptuando a Ving Rhames, no son ninguna maravilla
¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Evil Angel” en VOSE.










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