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Girls against boys

Rape and Revenge Cool

Girls against boys

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  • Título original: Girls against boys
  • Nacionalidad: USA | Año: 2012
  • Director: Austin Chick
  • Guión: Austin Chick
  • Intérpretes: Danielle Panabacker, Nicole LaLiberte
  • Argumento: Shae y Lu salen una noche y la primera es violada por un chico. Entonces, ambas se disponen a localizarlo y vengarse de él...
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

girls against boys

Girls Against Boys es el primer Rape and Revenge netamente moderno que he visto. No soy un gran seguidor del género, por lo tanto es bastante probable que haya otros anteriores. Pero, hasta esta película, las muestras del género que había encontrado remitían, siempre, a los setenta u ochenta, aunque estuvieran hechos en la actualidad (algo que no me parece criticable, ni mucho menos). Sin embargo, en Girls Against Boys no hay una sola referencia a I Spit on Your Grave o The Last House on the Left.

Shae (Danielle Panabacker, Piranha 3DD, The Crazies) se dispone a pasar un fin de semana con su novio (Andrew Howard, Junkie, Blood River, The Devil’s Chair) en las afueras. Sin embargo, a última hora, él decide abandonarla, apostando por su relación matrimonial. Shae trabaja en una discoteca, donde conoce a Lu (Nicole LaLiberte), recién contratada. Es su oportunidad para desfogar y desahogarse, y las dos chicas salen esa noche de juerga. Conocen a unos chicos, y sucede lo que suele ocurrir en las películas de este tipo. Seguir leyendo…

Lo mejor: El dúo protagonista.

Lo peor: La simpleza con la que responde una pregunta pertinente en este tipo de películas.

Hidden in the Woods

La exaltación del exploit según Patricio Valladares

Hidden in the woods

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  • Título original: En las afueras de la ciudad
  • Nacionalidad: Chile | Año: 2012
  • Director: Patricio Valladares
  • Guión: Patricio Valladares
  • Intérpretes: Carolina Escobar, Siboney Lo
  • Argumento: Tras ser encarcelado el padre que abusó de ellas desde que eran unas crías, dos hermanas deberán huir de un narcotraficante psicópata y sus secuaces.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Hidden in the woods

Es posible – y probable – que acabéis odiando En las afueras de la ciudad (Hidden in the Woods). Es posible que acabéis odiando a todo aquel al que se le ocurra recomendárosla. Incluso es posible que acabéis odiando un poquito más el mundo tras “degustar” el que sin duda alguna está llamado a ser el exploit más desaforado, atroz y desmedido de los últimos años.

Tras ser encarcelado el padre que abusó de ellas desde que eran unas crías, dos hermanas deberán huir de un narcotraficante psicópata y sus secuaces, quiénes andan tras un importante alijo de drogas que el mencionado padre de las chicas ha escondido en algún lugar del bosque.

El realizador chileno Patricio Valladares, autor de Dirty Love (2009) y Toro Loco (2010), construye un universo grotesco alrededor de dos caperucitas rojas rodeadas por un sinfín de lobos feroces. Un universo en el que todo, absolutamente todo, tiende a la exageración, la gratuidad y a la misoginia más exacerbada. Un exploit en toda regla. Seguir leyendo…

Lo mejor: Uno de los exploit más sucio, demencial y exagerado de los últimos tiempos.

Lo peor: Buscar algo más allá de los que Valladares está dispuesto a darnos... implicará una decepción total.

Blackaria

Violenta, erótica, intensa

Blackaria Póster

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  • Título original: Blackaria
  • Nacionalidad: Francia | Año: 2010
  • Director: François Gaillard, Christophe Robin
  • Guión: François Gaillard
  • Intérpretes: Julie Baron, Michel Coste, Aurélie Godefroy
  • Argumento: La vecina de Ángela se dedica a organizar fiestas sexuales que hacen que sea difícil para Ángela dormir por la noche. Un día, su misteriosa vecina es asesinada, y Ángela descubre una extraña bola de cristal en su apartamento.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3,5/5

Blackaria Ext

Volvemos con otra reseña del gran RedRum, Enrique para los amigos, que siempre se obstina en traernos obras “distintas” y “provocativas”. En este caso una pequeña joya tildada de neo giallo, (o giallo glam incluso) de la cual suscribo la misma opinión que RedRum. Aunque reconozco que prefiero la segunda cinta de los creadores de Blackaria: Last Caress. Bob Rock

La vecina de Ángela se dedica a organizar fiestas sexuales que hacen que sea difícil para Ángela dormir por la noche. Un día, su misteriosa vecina es asesinada, y Ángela descubre una extraña bola de cristal en su apartamento.

Antes de empezar os recomiendo a los que estéis decididos a dedicarle un visionado a Blackaria que evitéis cualquier tipo de información sobre el film cuanto menos sepáis mejor, así os sorprenderá más, eso sí no sé si sería muy recomendable leer esta reseña. Bueno empecemos, Blackaria es un film extraño, podíamos definirla como una especie de mezcla de otros films pero que pese a ello también aporta una serie de detalles de lo más originales que merecen un reconocimiento. Seguir leyendo…

Lo mejor: La narrativa y un par de homenajes, muy currados; eso hace de Blackaria un film inteligente.

Lo peor: El bajo presupuesto, determinados actores y cierto elemento sobrenatural de difícil digestión.

Father's Day

Los chicos de la Troma siguen siendo los putos amos

Father's Day

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  • Título original: Father's Day
  • Nacionalidad: USA | Año: 2012
  • Director: Astron-6
  • Guión: Astron-6
  • Intérpretes: Adam Brooks, Amy Groening, Matthew Kennedy
  • Argumento: El asesino de El Día del Padre vuelve a las andadas. Ahab reunirá a un equipo formado por su hermana, un sacerdote y un joven chapero con el objetivo de detenerle.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

Father's Day

Para todos los amantes de la Troma informaros que desde hace unos meses la productora está colgando buena parte de su catálogo (incluído algún título bastante reciente) en youtube a través de su canal oficial.

Cuando me dispongo a ver una película de la productora Troma Entertainment, soy consciente de que se da cita un cierto componente de nostalgia. Pertenezco a una generación que tuvo la fortuna de poder acudir al videoclub de la esquina y encontrar entre sus estantes hallazgos del calibre de El día de la madre (1980), Redneck Zombies (1989), la penúltima entrega de nuestro queridísimo Toxic Avenger, o la inclasificable Los surfistas nazis deben morir (creo, sinceramente, que esta última me provocó algún tipo de trauma infantil del que todavía no me he recuperado).

Pero dejando al margen ese factor de nostalgia que arrastro de manera inevitable, cuando me dispongo a disfrutar de una nueva película de la Troma, también genero una serie de expectativas íntimamente ligadas a las señas de identidad que han definido el grosor de su producción a lo largo de su historia: films baratos, guiones demenciales, humor chusco, casquería fina y unas gotas (sin pasarse) de sexo guarro y festivo.

Y bajo este abanico de expectativas arropadas por la nostalgia de un tiempo que ya no volverá (perdón por la pedantería), cae en mis manos Father’s Day, una de las producciones más recientes de Troma Entertainment. Seguir leyendo…

Lo mejor: Humor negro, sexo, acción, gore...

Lo peor: Su caótico guión y su condición underground pueden echar para atrás a más de uno.

Conan el Barbaro (2011)

Sobredosis de acero

Conan Poster

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  • Título original: Conan the Barbarian
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Marcus Nispel
  • Guión: Thomas Dean Donnelly, Joshua Oppenheimer, Sean Hood
  • Intérpretes: Jason Momoa, Ron Perlman, Rose McGowan
  • Argumento: Conan, el cimmerio, parte de su aldea arrasada en busca de venganza contra el asesino de su padre

51 |100

Estrellas: 3

Conan Grande

Me gustaría dedicarle esta reseña a Roger Tapia, increíble persona y mejor amigo. Él compartió conmigo las andanzas del cimmerio.

Esta reseña parte de un placer culpable, dicho placer son las historias nacidas, hace poco menos de un siglo, de la mente de Robert E. Howard. Más en concreto las que refieren a cierto bárbaro que llegó a ser rey y cuyos sombríos ojos, enmarcados por una negra melena, contemplaron y protagonizaron el devenir de la Era Hiboria: Conan, él de Cimmeria. El género de Espada y Brujería (termino acuñado por uno de sus exponentes más perfeccionistas, Fritz Leiber) vendría a narrarnos historias fantásticas en un hipotético medievo o era pretérita, plagada de peligros en forma de monstruos primigenios, malvados hechiceros contrahechos y bellas mujeres más peligrosas aun… todo ello desprovisto de la épica de otras narraciones fantásticas al estilo de El Señor de los Anillos. Si algo diferencia a la Sword and Sorcery, también llamada por un servidor Dark Fantasy, de otros géneros hermanos, es lo despiadado de su entorno, lo crepuscular de sus héroes (en su mayoría ladrones y aventureros que venderían a su madre por un pieza de oro) y lo exótico de sus entornos que muestran un mundo hostil donde solo la magia y el acero permiten la existencia de ciudades y reinos.

Y refiriéndonos tan solo a los relatos de Conan: nos encontramos con los seres más peligrosos y despiadados, las damas más bellas y seductoras, los magos más poderosos y taimados y los héroes más brutales y honestos. No es de extrañar que el musculado norteño genere afición por donde pase e inspire desde comics hasta grupos de metal, pasando por, lo más importante dentro del contexto que nos ocupa, películas.

El citado placer culpable se prolonga en el tiempo hasta el año de nuestro señor 1982. Entonces se estrena la primera adaptación cinematográfica de nuestro guerrero favorito. Arnold Schwarzenegger interpretaba al bárbaro de pocas palabras en una cinta dirigida por John Milius, que se convertiría en obra de culto merced no al respeto hacia el mundo creado por Howard (del que solo se atisban retazos), si no al respeto hacia el espíritu de su obra. Así tenemos una banda sonora sensual y épica que ambienta un relato violento, simple y plagado de momentos que permanecen grabados en la retina del aficionado (¡quien podría olvidar esa decadente orgía en el palacio de Thulsa Doom!). Se continuarían, dos años después, las aventuras cinematográficas de Conan pero el resultado sería esta vez bastante inferior. Han de pasar la friolera de veintisiete años antes de que el cimmerio vuelva a cobrar vida dentro del celuloide.

Sirva este breve repaso para justificar de nuevo una reseña que se sale ligeramente de los cánones de Almas Oscuras, y para ubicarnos dentro del marco cultural donde nace la cinta que hoy nos ocupa. Conan, el Barbaro, de nombre homónimo a la citada película de Milius no es un remake al uso. Como está tan de moda, Marcus Nispel nos trae una reinterpretación “sui generis” de un producto simplemente comercial. A este paso, el director alemán va a ser recordado como el artífice de “remakes” más prolífico de la historia reciente del cine (dudoso honor que compartiría junto a Alexandre Aja aunque con muy distintos resultados). Cuatros son sus largometrajes y tres son “revisiones”: la infame Viernes 13 (2009), la aceptable La Matanza de Texas (2003) y, la que nos ocupa, Conan, el Bárbaro. Tanto la tosca huella de su director, también responsable de la aburrida Pathfinder (2007), como los problemas arrastrados desde la concepción inicial del guión son los que marcan las pautas para entender un nuevo producto comercial que se antoja insuficiente, amén de agotador, para la diversión del espectador generalista y justito para el aficionado irredento al personaje en cualquiera de sus versiones (comic, literatura, cine). Un servidor se adscribe al segundo grupo y os asegura que aprueba la película más por amor hacia una creación literaria única que al valor del propio largometraje, cuya extensión (casi dos horas) me resultó agónica en su último tercio.

Antes del comienzo de la Era Hiboria, la tierra de los hombres estaba dominada por los nigromantes de Acheron y el poder que les otorgaba la máscara construida con los huesos de los Dioses. Destruida y perdida durante las últimas batallas de los Señores de la Muerte contra las últimas tribus libres, ahora, el atormentado Khalar Zym planea recuperar los pedazos de la máscara y sojuzgar el mundo bajo su mano y la de su hija hechicera. Tras los rastros de destrucción que deja a su paso, entre las ruinas humeantes del último poblado cimmerio, se alza el pequeño Conan. Amantado por la sangre vertida desde el acero de la espada jura venganza contra Khalar Zym y parte hacia los reinos hiborios labrándose una reputación de salvaje y mujeriego ladrón.

Así en frío el argumento del que parte este Conan, el Bárbaro deja entrever una buena dosis de la mitología original creada por Howard. Batallas y mucha “pelusilla” entre reinos, un joven desposeído de todo lo que amaba, un guerrero cuya sed es solo de sangre. En definitiva, una primera aproximación a esta cinta, llena de ilusión a los amantes de la acción y las aventuras; incluso los primeros compases se abren potentes: Con una “voz en off” recitándonos, cual poesía en prosa, el nacimiento de la Era Hiboria, el salvaje “parto” del que será rey por derecho propio y cimentará su leyenda con los cadáveres de sus enemigos, la bárbara infancia del cimmerio de mirada azul y fría como el acero. El ritmo, la violencia gráfica – tremenda la escena donde un jovencísimo Conan acaba con cuatro enormes pictos – y la presencia de un siempre eficaz Ron Perlman como padre del bárbaro y jefe de la tribu, entretienen y no resultan ni acelerados ni forzados. Pero lo que muestra el arranque del metraje expone al espectador avispado los graves problemas sufridos en la dirección del guión: una vez Conan llega a su vida adulta, todo el metraje restante (casi hora y media) se convierte en una sucesión de luchas intercaladas por breves escenas (o panorámicas) que justifiquen el siguiente combate, así hasta su abrupto y desangelado final.

¿Y a qué se debe este molesto e increíble desequilibrio entre acción e historia? Muy sencillo, el primer esbozo del libreto fue redactado y aprobado para arrancar la producción. Ya sabéis que estos primeros borradores luego son completados con mayor detalle y cuidado. Pues bien, dicha tarea se la repartieron entre las dos lumbreras Thomas Dean Donnelly y Joshua Oppenheimer, cuyo currículo está plagado de obras comerciales, intrascendentes y con un gusto por lo evidente demasiado simplón (aunque no niego cierta efectividad como en su más reciente libreto: Dylan Dog). Tal debió ser el desaguisado, cometido por estos dos señores, que muchas de las escenas y partes “totalmente inrodables” fueron re-escritas (o escritas del todo) en el mismo set de rodaje por Sean Hood, cuyos mayores logros son Cube 2 y El cuervo 4 (otro figura, ¡vamos!). El resultado final se traduce en ese alocado ritmo donde el 70% del metraje muestra peleas más o menos afortunadas. Conan no necesita de muchos diálogos que supongan una excusa para matar o follar, pero la tremenda diferencia entre la plasmación de su infancia con respecto a su vida adulta es, cuando menos, curiosa. Además, la forma de resolver el final de la historia, amen de las sucesivas incoherencias y “desapariciones” de escena de algún personaje (¿dónde diablos se queda varado el buen pirata Ukafa?), se convierte en un calvario para el espectador… sinceramente, la última media hora pensé que estaba ante un mal capítulo de la serie Hercules más que ante una película completamente terminada. Lanzo un aviso para aquellos que esperéis un final espectacular: no, la cinta va de más a menos a pasos agigantados.

Pero entonces, ¿merece la pena darse un paseo por esta Era Hiboria? Bueno, se puede disfrutar sin muchas pretensiones y olvidándose del título de la cinta. Al menos encontraréis retazos del mundo que imaginó Howard enfundados en una banda sonora que no le llega ni a la suela de los zapatos a las composiciones de 1982 (Basil Poledouris); de hecho, me hizo mucha ilusión que mostrasen pictos, aunque no se nombre a su pueblo. El presupuesto, más limitado del que hacen gala otras producciones, está bien aprovechado en unos vestuarios, decorados y efectos especiales potables y (¡albricias!) los actores no lo hacen mal. Aquí es donde más sangre podría hacer el aficionado tradicional, pero realmente Jason Momoa (Juego de Tronos – TV) se divierte interpretando al bárbaro y esto se refleja en pantalla, pese a lo escasas y pobres que resultan las escenas de interpretación pura. Lo mismo podríamos extrapolar al resto de actores, destacando positivamente al tandem antagonista, que en la parte masculina encabeza un eficaz Stephen Lang (Avatar) y una sexy (de una forma algo bizarra) Rose McGowan (Grindhouse,Embrujadas).

Sin lugar a dudas, el problema de Conan, el Bárbaro no reside en su elenco ni en su planteamiento técnico – eso que la dirección es la más básica que podría ofrecer un cineasta, buena muestra de ello es la lucha con el morador de la mazmorra: mal planteada, pésimamente coreografiada y aun peor rodada –, el problema reside en que aun buscando en esta película acción y leches a raudales, llegan a carretillas, sin estilo, “cutres” en ocasiones y tan carentes de imaginación que uno llega a cansarse y mirar el reloj. Y eso, amigo Marcus Nispel, solo tiene un nombre: mediocridad.

Mención especial para la versión en 3D. Metido con calzador durante la post-producción, podemos decir que es una estafa en toda regla: apenas perceptible, incluso llega a molestar, distraer y emborronar las escenas de acción, resultando su presencia prescindible e incluso molesta. Por favor, evitad gastaros ese extra en una tecnología que aquí, solo aumentará vuestra decepción.

Conan, el bárbaro no es el proyecto que los aficionados estaban esperando, aun así al pertenecer a una franquicia es imposible no ver algo positivo en la resurrección del cimmerio. Sin embargo, dudo que otros espectadores sepan disfrutar este exceso de sangre y acero (sí, el nivel de violencia, sangre y hasta pechitos está garantizado) con cero gramos de historia detrás…

… y ahí dejo esto en el aire: ¿pero los puentes siempre se rompen en el momento oportuno?

Lo mejor: El acto donde Conan es un niño, el vestuario y algunos decorados

Lo peor: El guión casi inexistente, el exceso de luchas y un 3D llamado estafa

Hobo with a shotgun

Hobo en la ciudad del pecado

Hobo with a shotgun

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  • Título original: Hobo with a Shotgun
  • Nacionalidad: Canadá/USA | Año: 2011
  • Director: Jason Eisener
  • Guión: John Davies
  • Intérpretes: Rutger Hauer, Molly Dunsworth, Brian Downey
  • Argumento: Un viejo indigente decide impartir justicia en Scum Town con la única ayuda de su escopeta.

85 |100

Estrellas: 5

Hobo with a shotgun

Con motivo del estreno del díptico Grindhouse de Quentin Tarantino (Death Proof) y Robert Rodríguez (Planet Terror), se organizó un concurso de fake trailers del que se alzó como triunfador el canadiense Jason Eisener con el trailer de una, por aquel entonces, inexistente película titulada Hobo with a shotgun.

Cuatro años más tarde y después de que el propio Robert Rodríguez llevase a cabo en 2010 la adaptación de Machete, otro de los falsos trailers que acompañaron a Grindhouse en su estreno, ha llegado la hora de que Hobo with a shotgun se vuelva purulenta, grotesca y jodidamente real.

Los cansados huesos de un viejo indigente que viaja en tren sin destino conocido, recalan en un infierno urbano conocido como Scum Town. Su intención no es otra que la de sobrevivir en las calles gracias a las limosnas que vaya logrando día a día y permanecer totalmente ajeno a los problemas que asolan la ciudad. Pero una prostituta en apuros despierta su instinto protector y acaba enfrentado a un mafioso local que controla con mano férrea cada uno de los rincones más oscuros de una ciudad que apesta a corrupción, perversión y podredumbre.

Armado con una simple escopeta, Hobo, que así se llaman el indigente, sembrará el caos en Scum Town y pondrá en pie de guerra a toda la escoria de la ciudad, incluidos un par de guerreros motorizados y ataviados con armaduras a los que se conoce con el nombre de La Plaga.

Tras los primeros instantes de Hobo, en los que vemos a su protagonista, un inconmensurable Rutger Hauer, viajar en un solitario vagón de tren recorriendo unos paisajes saturados de color (simpática la credencial de “Color by Technicolor”) al compás de una impresionante banda sonora (y os lo dice alguien cuyo oído musical es prácticamente nulo); podemos empezar a extraer las primeras conclusiones: Hobo with a shotgun rememora a la perfección los direct to VHS de principios de los 80. Y lo hace sin necesidad de llenar la pantalla de arañazos, quemaduras, variaciones de color y otros recursos de similiar catadura a los que han recurrido un buen número de subproductos en los últimos años para justificar su adhesión al, en ocasiones, mal llamado grindhouse.

De modo que en el plano formal Hobo with a shotgun que, efectivamente, esconde en su estudiada estética el homenaje a una determinada manera de hacer cine de finales de los 70 y principios de los 80, cumple sobradamente con sus objetivos, hasta el punto de presentarse como un producto mucho más auténtico, y mucho más grindhouse (sea lo que sea que quiera significar dicho término) que el díptico de Rodríguez/Tarantino al que hacia referencia en el inicio de esta reseña.

Pero una vez queda claro que visualmente Hobo with a shotgun es una auténtica gozada para nostálgicos empedernidos, queda dilucidar si la película de Eisener va más allá de un envoltorio atractivo y logra eregirse como lo que realmente pretende ser: un exploit provocativo, rabioso y tremendamente divertido.
Por mi parte no cabe ninguna duda. Hobo with a shotgun es todo esto y mucho más. A través de una historia sencilla que nos trae a un solo tipo enfrentado, con la única ayuda de su vieja escopeta, a la corrupción de toda una ciudad (un argumento que el propio Clint Eastwood hubiera hecho suyo para cualquiera de sus viejos westerns), Hobo with a shotgun es capaz de ofrecernos uno de los más delirantes, surrealista, degenerado e histriónico espectáculo cinematográfico que he tenido la oportunidad de disfrutar en los últimos tiempos.

Eisener lleva a sus personajes al límite, de manera que mientras Hobo es todo un compendio de valores humanos (justicia, caridad, compasión…) capaces de emerger de la marginalidad más absoluta y manchados por un reguero de sangre (no olvidemos que, a pesar de sus valores, Hobo no deja de ser un antihéroe que resuelve los conflictos tomándose la justicia por su mano… y de manera extraordinariamente violenta); todos los villanos de Scum Town son el paradigma de la locura, la maldad y la irracionalidad llevados a tales extremos que acaban rozando la parodia o la caricatura. Y no solo la variada fauna de excéntricos y excesivos personajes que pueblan Hobo with a shotgun son un rotundo acierto. Eisener también es capaz de modelar una caótica ciudad, Scum Town, en la que cada rincón es un agujero de corrupción e inmoralidad. Una moderna Sodoma y Gomorra que sucumbirá, no ya ante la ira de un Dios vengativo, sino ante el cabreo monumental de un homeless dispuesto a defender su ideal de justicia a tiro limpio. Prostitución, drogas, rapto de menores, violencia gratuita, corrupción de las instituciones públicas, violación, tortura, asesinato, incluso un Santa Claus pedófilo que ya aparecía en el trailer original… de todo cabe en Scum Town… y en grandes cantidades.

Y una vez sabemos quién es el bueno, quiénes son los malos, cual es el escenario, y cual el conflicto (no hay sorpresas al respecto)… es la hora del espectáculo. Violencia, gore, mucho humor negro y un puntito de surrealismo (genial el destino final de uno de los hijos del villano). Secuencias tan impactantes como la del autobús escolar al ritmo del Disco Inferno de los Trammps, la del desgraciado hombre-piñada vapuleado por un trio de putas en topless, o la memorable presencia de La Plaga (Dios… necesito ver a estos tipos nuevamente en acción… y pronto); son solamente algunos de los detalles que hacen de Hobo with a shotgun una de las experiencias más satisfactorias que he tenido la oportunidad de disfrutar en muchísimo tiempo.

A todo ello hay que sumarle unos deliciosos diálogos que muy probablemente hubiera firmado el mismísimo Tarantino y que, en aquellos instantes en los que el gore y la violencia no son los protagonistas principales, logran que la película mantenga un excelente nivel y que el espectáculo no decaiga en modo alguno.

Una película distinta. Extraña. Una auténtica rareza. Inmoral, excesiva, grotesca, esperpéntica… y muy, muy divertida. Y por si fuera poco Hobo with a shotgun supone el resurgimiento de sus cenizas del que para muchos es un artista de culto: Rutger Hauer (Blade Runner, Lady Halcón). La suya es una de esas actuaciones que te hacen pensar que la película no podría existir sin su participación, sin su mera presencia. Hauer es el único Hobo posible. Su interpretación derrocha fuerza y honestidad, y suyo es todo el mérito de lograr que su personaje siempre sea creíble, por más que el argumento de la película tienda peligrosamente hacia la insensatez o la paranoia.

Una paranoia perfectamente encarnada en el personaje de Drake, un mafioso con aires de grandeza que tiene atemorizada a la población de Scum Town y sobornado a todo el cuerpo de policia. La némesis perfecta de Hobo gracias en buena parte a la desmesurada interpretación de Brian Downey, capaz de ofrecernos un imposible abanico de gestos faciales tan solo al alcance de un Bruce Campbell (saga Evil Dead) en plena forma.

No me queda nada por añadir. Disfrutadla. Dadle una oportunidad. No es una película fácil, y muy probablemente no gustará a todo el mundo. Pero os aseguro que vale la pena correr el riesgo. Hobo with a shotgun está, como mínimo, a la altura de sus padres putativos, Planet Terror y Death Proof; y sin duda alguna le da sopa con ondas a su hermano bastardo, Machete. Altamente recomendable. ¡Larga vida a La Plaga!

Lo mejor: Humor, gore, fotografía, música, interpretaciones, diálogos... y por supuesto "La Plaga"

Lo peor: Lo de siempre... ¿se distribuirá de algún modo en nuestro país?

I spit on your grave

La divertida corrupción del rape&revenge

I Spit on your Grave

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  • Título original: I spit on your grave
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Steven R. Monroe
  • Guión: Stuart Morse
  • Intérpretes: Sarah Butler, Jeff Branson, Andrew Howard
  • Argumento: Una joven escritora se refugia en una apartada cabaña en mitad del bosque para buscar la inspiración de su nueva obra.

62 |100

Estrellas: 4

I Spit on your Grave

Hay películas que, al margen de poder discutir acerca de su calidad o incluso sobre su idoneidad, han pasado a la historia del cine por, prácticamente, definir todo un subgénero.

Este sería el caso de Day of the Woman, conocida posteriormente como I Spit on your grave, producción de 1978 que, junto a Last House on the Left, Thriller y, en menor medida, Straw Dogs (Perros de Paja… la durísima película del gran Sam Pekinpah siempre se ha identificado más con el drama que con el cine de horror), pusieron los cimientos de un subgénero exploit tan controvertido y, efectivamente, tan discutible como es el del Rape&Revenge (violación y venganza).

Siguiendo la estela marcada recientemente por Dennis Iliadis en el remake de Last House on the Left, la nueva versión de I Spit on your grave, dirigida por Steven R. Monroe se define por una máxima inequívoca: adaptar todo un clásico del exploit de los 70 a las demandas estéticas y de contenido del aficionado de principios del siglo XXI.

Una joven y hermosa escritora busca la tranquilidad de una solitaria cabaña a orillas de un lago para dar forma a su nueva novela. Por desgracia la mencionada cabaña resulta ser excesivamente solitaria, y la vida de la joven queda a expensas de un grupito de paletos salidos con instintos homicidas que se creen con el derecho de violar repetidamente a la chica y dejarla finalmente abandonada en mitad del bosque, dándola por muerta… craso error. La joven regresa, y su sed de venganza es infinita.

El nuevo “escupitajo sobre tu tumba” sigue fielmente el esquema de su antecesora (y por extensión de todo buen rape&revenge que se precie de serlo): una primera mitad de violación, en la que la protagonista femenina sufre todo tipo de abusos y vejaciones de carácter sexual; y una segunda mitad en la que la víctima, tras un breve periodo en el que cura sus heridas y toma consciencia del daño recibido, decide trasladar todo ese dolor, multiplicado por diez, hacia sus agresores. En definitiva: violación y venganza.

Pero partiendo de la premisa de que el esquema del original y el remake es muy similar, lo cierto es que el nuevo I Spit on your grave nos ofrece una drástica alteración en cuanto al tono; sobre todo de la segunda mitad, la venganza.

La parte de la violación ofrece pocos cambios. Únicamente destacar la participación de unos agresores con un perfil más criminal del que hacían gala en la película original. Si en el film original de Meir Zarchi podíamos hablar de unos auténticos paletos sureños con el cerebro abotargado a causa de la fiebre del heno y hartos de pasarse por la piedra a todas las ovejas del lugar; en el remake de Steven R. Monroe nos sitúamos ante un grupito de paletos sureños (hasta aquí las coincidencias) que deciden grabar sus fechorías con un cámara digital de vídeo y que buscan el amparo de un personaje clave, del que prefiero no arrojar más datos, para asegurar la total impunidad de su crimen. Parte de la “ingenuidad” (mal entendida… que nadie vaya a pensar que los defiendo o justifico en modo alguno) de los agresores del primer I Spit on your grave se pierde en el remake.

Pero al margen de la naturaleza de los agresores y de esos matices en cuanto a su personalidad y sus motivaciones, el desarrollo de la secuencia de violación no varía excesivametne entre la película original y su remake. Y, pese a ello, en dicho campo de batalla, el remake de Steven R. Monroe sale claramente perdedor. En otras palabras: al día de hoy, más de 30 años después de estrenarse el primer I Spit on your grave, la secuencia de violación (o violaciones, para ser más exacto) de la película original sigue causando un mayor estupor y rechazo por parte del espectador que su remake de 2010. ¿Las razones? Pues similares a las ya apuntadas en la reseña de la nueva versión de Last House on the Left: la violación del I Spit in your grave original es más real, más cruda, más auténtica, menos moldeada por el tamiz “cinematográfico” y, como consecuencia de todo ello, mucho más difícil de digerir. A favor de la secuencia de violación del remake señalar un par de características que en realidad no deberían sorpender a nadie: su evidente mejora en el apartado visual (la larga secuencia está mejor rodada, mejor montada y mejor fotografiada), y quizás el hecho de que el remake sea incluso más explícito que su predecesora. Pero ninguna de estas caracterísiticas (ni siquiera el ser más explicita en el plano sexual y violento) implica que dicha secuencia sea más sobrecogedora que en la pieza original. En este sentido la “naturalidad” del I Spit on your grave original juega decididamente a favor de su mayor impacto.

Sin embargo, donde las distancias se alargan de manera considerable entre original y remake, es en todo el apartado de la venganza. En el I Spit on your grave original, tras recuperarse de sus heridas, la protagonista usaba sus dotes de seducción para engañar a quiénes fueron sus agresores, haciéndoles víctimas de sus instintos animales, de su fragilidad ante el erróneamente llamado “sexo débil”, y de su infinita estupidez. El sexo vuelve al hombre vulnerable, nubla su inteligencia y buen juicio, y le convierte en una víctima potencial. La mujer (antes vícitima) conoce perfectamente las debilidades de su oponente y las aprovecha para consumar su venganza. Todo un proceso que se resume perfectamente en el título con el que el I Spit on your grave se conoció en España: La Violencia del Sexo.

Un proceso, el de consumar la venganza utilizando el sexo como arma arrojadiza que se vuelve en contra de los agresores, que se pierde por completo en esta moderna relectura de I Spit on your Grave. Y es que es en el apartado de la venganza donde se hace más evidente la necesidad de Monroe de adaptar el clásico de los setenta a la mentalidad y a los gustos del publico de principios del siglo XXI. La protagonista femenina del nuevo I Spit on your grave olvida su papel de mantis religiosa que se acerca a sus víctimas con la promesa de sexo fácil para acabar deborando sus cabezas, y se convierte en una simple, pero muy efectiva, alumna aventajada del Jigsaw de la saga Saw. Se sustituye el papel del sexo como detonante de la violencia, por la violecia pura y dura adornada con fuegos artificiales. Cada acto de violencia, cada muerte, cada peldaño en la escalada de violencia, se convierte en una sádica y rocambolesca muestra de tortura y agonía en la que la credibilidad o la “naturalidad”, aspectos presentes en la obra original, desaparecen por completo. Violencia como espectáculo. Mutilación como dogma de fe. Regreso al grand guiñol en su versión más estética y contemporánea… rozando la escatología del torture porn.

Es más que evidente que se traiciona el espíritu e incluso el mensaje (la debilidad del hombre frente al poder sexual de la mujer) del I Spit on your grave original; lo cuál podría llevaros a pensar que un servidor estaría plenamente dispuesto a mandar al infierno el remake que hoy nos ocupa. Pero en este caso hay un factor que juega en contra de la lógica (o al menos de mi propia lógica). Una razón que me lleva a salvar el remake de I Spit on your grave de la quema a pesar de atreverse a equiparar un clásico del rape&revenge con la más vulgar de las secuelas de Saw: la venganza perpretada por la protagonista me acabó resultando terriblemente divertida. Cada uno de los asesinatos de la segunda mitad de la película, sádicos, retorcidos, sangrientos, exagerados, afines al torture-porn… fueron una auténtica gozada. Sin el poso ni las dobles lecturas que pueda proporcionar un exploit del calibre del I Spit on your grave original, pero absolutamente eficaz a la hora de alcanzar sus objetivos: un poderoso espectáculo de sadismo y violencia que conviene disfrutar intentando olvidar cuáles son sus orígenes (pese a lo que acabáis de leer en la presente reseña, os recomiendo no establecer demasiadas comparaciones entre la película original y su remake).

Os recomiendo gozar sin complejos del nuevo I Spit on your grave. Y para todos aquellos que todavía no hayais visto la original de 1978… os la recomiendo con mayor vehemencia si cabe.

Lo mejor: La venganza. Pese a traicionar el espíritu de la película original, resulta tremendamente divertida.

Lo peor: Sigue estando por debajo de la pieza original.

Amer

Caleidoscópico despertar sexual

Amer Poster

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  • Título original: Amer
  • Nacionalidad: Francia, Bélgica | Año: 2009
  • Director: Hélène Cattet, Bruno Forzani
  • Guión: Hélène Cattet, Bruno Forzani
  • Intérpretes: Cassandra Forêt, Charlotte Eugène Guibeaud, Marie Bos
  • Argumento: Tres momentos clave en la vida de Ana, tres despertares sexuales a diferente edad que navegan entre la violencia de la realidad y la alucinación cromática de los sueños

73 |100

Estrellas: 3

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La primera pregunta a la que uno se enfrenta cuando comienzan los títulos de crédito de Amer es: ¿estoy viendo una película del 2009 o este sofá tiene la capacidad de viajar hasta los años setenta cual Delorean tuneado? Uno capea tan estúpida cuestión como puede y se dispone a ver una secuencia de imágenes, sin apenas diálogos, con la mente lo más abierta posible. Al poco, llega la sorpresa ante la potencia visual de los cuidados planos, ante cada enfoque estratégicamente dispuesto y frente a una etérea fotografía, más propia de un mal sueño que de una película.
Continuamos nuestro visionado y nuevas preguntas nos acosan cuando nuestra mente racional acomete el intento de interpretar las diferentes escenas y las obsesiones que estas reflejan. ¿Intentará el director expresar alguna rara metáfora con los abundantes primeros planos de los ojos de los actores? ¿Esta despreocupación por hilar los fotogramas en una secuencia lógica, es un insulto a nuestro inteligencia, encomiable acicate por despertar nuestros sentidos dormidos, o solo una distracción para esconder el discurso vacío de Amer? Confuso, mejor dejarse llevar por la espectacular atmósfera malsana que empapa el metraje de este homenaje al giallo italiano de los setenta. Olvidémonos de tramas y diálogos que aclaren lo expresado en pantalla, nos abandonamos a la debilidad física impuesta por el mundo onírico y sensual que esta película franco-belga despliega sin dificultad, aunque con un estilo experimental que a ratos puede resultar tan molesto como pedante…

Hélène Cattet y Bruno Forzani cogen el toro por los cuernos, escribiendo y dirigiendo esta metáfora sobre el despertar sexual femenino, su plenitud y las diferentes obsesiones que componen la mente de un ser humano. Algo de frustración emana de los personajes pero no os puedo asegurar que mis interpretaciones sean validas en un contexto tan psicodélico.
En este discurso demasiado ambicioso, y que a mi entender se queda en el camino a la hora de trasladarnos las alegorías sexuales que insinúa, se utiliza un lenguaje visual críptico y exagerado, en puro y directo homenaje a las primeras cintas de Dario Argento. Pero no nos engañemos, no estamos tratando con un giallo al uso; digamos que utiliza toda la imaginaria del controvertido subgénero italiano, de fuertes connotaciones góticas y románticas, pero solo en el sentido de ejercicio de estilo. Desde el principio la confusión se hace reina de un desarrollo argumental que no existe. Circunstancia, que a pesar de mi escaso conocimiento sobre el giallo italiano de los setenta, nunca me ha parecido el único leitmotiv del mismo. En Amer falta una vuelta de tuerca más en el plano psicológico; sin lugar a dudas, antaño tenía más peso el desarrollo de personajes y del misterio, fuese cual fuese, en el que se basaba el guión. Sin embargo, Amer se presenta únicamente como un viaje alucinatorio de primer orden, un descenso al surrealismo más artístico. Un viaje, que aún sin trasfondo, recorremos en compañía de Ana, su protagonista, a través de tres momentos claves en su vida. Un periplo que nos descubre lo intenso de la sexualidad femenina y la floración de unos encantos que igual que una planta carnívora; atraen y asustan a partes iguales…

Pubertad

La pequeña Ana vive en el viejo caserón familiar con sus padres, una misteriosa ama de llaves y el cadáver de su abuelo. Entre el miedo inspirado por los oscuros pasillos de la casona y el olor dulzón proveniente de la habitación del abuelo, la laxa barrera que separa la realidad del sueño envuelve a Ana dominándola. Bajo este ambiente enrarecido, va descubriendo lo que significa ese calor naciendo desde el bajo vientre. Incluso intenta entender mejor a madre, su incontrolada agresividad y su mediterránea belleza. Aunque sola y poco dada a hablar, se hunde en un mundo mágico propio, de vividos colores y sedosas emociones, donde la única compañía proporcionada por las muñecas desconchadas del baúl no la protege de la macabra influencia del ama de llaves, siempre cubierta por un velo de encaje negro, en perpetuo luto…

Convenientemente dividida en tres partes de duración similar y que corresponden con tres edades de Ana bien diferenciadas, nos encontramos que Amer no esconde sus cartas en ningún momento: “esto son imágenes inconexas que bien puedan tener sentido o no”, parece estar diciendo orgullosa. A este respecto el primer fragmento podría ser incluso el que más historia tuviese de los tres. Y sin embargo, lo único rescatable y coherente está escrito en el párrafo anterior. Pero insisto, esta cinta expresa sensaciones, es un canto de sirena para nuestra vista, oído e incluso tacto. Un intento de simular la privación sensorial y su principal efecto: percepciones imaginarias.
Nos sumergimos en la delirante alucinación capaz de provocar fuerte excitación sexual y horror al mismo tiempo. Un deseo erótico provocado por la estimulación de las zonas erógenas ante el relajamiento de nuestra mitad racional y un terror que viene de la mano junto a la pérdida de control frente a lo que nos rodea. Los efectos de sustancias psicotrópicas químicas serían muy similares a las reacciones que buscan provocar Hélène Cattet y Bruno Forzani con su cinta. No obstante, siempre he pensado que una película no es una droga y esto no juega precisamente a favor de Amer, quedándose solo en un mero efectismo visual. Llega incluso a resultar molesto tener que estar continuamente “interpretando” el significado de lo que ves y no llegar a ninguna conclusión lógica pero claro, ¡es qué no existe ningún tipo de coherencia interna, dentro de esta película, más allá de la imaginada por el espectador! Si dejamos de buscar explicaciones para sumergirnos en la vorágine colorista que se nos propone, podremos disfrutar de un proyecto que, desde luego, es único dentro del cine fantástico actual…

Bien, si no tenemos diálogos, tampoco profundidad en los personajes y ni siquiera una historia lineal que narrar… ¿qué narices nos queda en Amer? Pues algo ahí, resulta difícil de explicar pero si alguna vez habéis estado un buen rato mirando embobados por un calidoscopio sabréis disfrutar de esta cinta. Os hablo ni más ni menos de la magia hipnótica de las imágenes. El trabajo de fotografía busca atraparnos dentro de un cuadro en movimiento, intentando jugar con el morbo de lo prohibido, ya sea por tabúes morales o religiosos, y con la atracción e influjo de la inocencia infantil que todo lo ve sin prejuicios.
Interesante a este último respecto es la presencia del abuelo muerto, más como una puerta al pasado que como una presencia terrorífica, y justamente recayendo el peso del horror, de lo “amenazante”, en la figura eternamente cubierta de negro del ama de llaves. Es justamente en el último tramo de esta sección donde encontramos la mayor explosión de colores y por ende el mayor tributo a Suspiria. Resulta muy interesante ver a Ana cubierta de agua bajo un intenso filtro rojo que nos hace preguntarnos si estamos ante su primera noche menstrual, o visionar la imaginaria resurrección del abuelo muerto bajo el filtro verde de lo vegetal, lo eterno. Tampoco quedan atrás, en cuanto a potencia gráfica, los encuentros sexuales entre los progenitores de Ana, que le desvelan el sexo como algo extremo donde el dolor y el placer se conjugan en un éxtasis profano.

Adolescencia

Ana da un paseo con su madre hasta la tienda del pueblo, es plena primavera y las mejillas de las dos mujeres están sonrosadas por la vida, la energía y la sangre. Hacía tiempo que no bajaban y los ocultos ojos en las viejas y solitarias calles del pueblo observan lascivos las lozanas curvas del cuerpo en ebullición de Ana, enfundada en un corto vestido que ya no puede disfrazar de niña a la mujer que lo viste…

Este segmento quizás sea el de menos contenido y por ende el menos interesante. Se trata tan solo de un sencillo paseo por el pueblo, en el que Ana va luciendo su cuerpo recién “florecido”, exudando sexo y provocando diversas reacciones en los hoscos habitantes del pueblo. Digamos que frente al enfoque del sexo claramente tétrico en el primer capítulo, aquí encontramos una aproximación primaveral y optimista aunque no exenta de un halo de inquietud provocado por el aparentemente hostil villorrio. ¿Se puede mezclar una ambientación lovecraftiana con cierto erotismo perverso y envolverlo todo en aires claros y mediterráneos? Bueno, pues parece que sí, porque dentro de lo naif de este retazo de veinte minutos encontramos muchos pasajes sugestivos y de, una vez más, fuerte atractivo estético.
Tal vez lo más destacable de esta sub-historia sea su tema sonoro central, una pieza pícara que acentúa soberbiamente el morbo que exuda por los cuatro costados la bella Ana, interpretada por una primeriza Charlotte Eugène Guibeaud que me recordó, con su continuo mordisqueo de pelo, aquellas clases de francés en el instituto… ¡Ah! ¡Juventud divino tesoro!

Madurez

Ana, ya toda una mujer, vuelve a la mansión de sus padres. Puede que tenga una cita allí con alguien o solo quiera reencontrarse con los fantasmas de su sexualidad. Independientemente de sus intenciones, alguien la espera. Las velas están dispuestas y las manos enguantadas juguetean con el filo de una navaja a la espera de enseñar los dictados de la carne y la sangre

Llegamos al capítulo final con la esperanza de comprender la relación de Ana con su madre y con ansias por saber que fue de la tenebrosa ama de llaves que bien pudiera ser una bruja. También guardamos en secreto la esperanza de ver detonar toda la tensión que la hora anterior se ha encargado de generar a base de atmósfera, atmósfera y atmósfera. Al menos, en esto último si que tendremos lo que deseamos, un “impersonator” de Dario Argento toma finalmente la batuta y nos muestra que el terror más eficaz es el no descrito; tan solo dos manos, una navaja y el continuo acoso sobre Ana.*
Ésta es por fin una mujer y una mujer de bandera, cuya belleza ilumina los pasillos polvorientos y abandonados del enorme caserón. Sin una progresión lógica, tanto de su ubicación física como de sus reacciones ante “eso” que vagabundea ávido de sangre por las estancias desangeladas de la casa, acompañamos a Ana en sus momentos postreros. Siendo el segmento más complicado de seguir y donde los extremos primeros planos nos impiden saber que diablos está pasando realmente, se me hizo curiosamente el más siniestro y encomiable de todos. No solo por su extraño y abierto final, no solo por alcanzar los efectos sonoros su cenit en cuanto a la generación de agobio, si no también por la esplendora masturbación que Ana, esta vez interpretada por Marie Bos, se concede en la bañera mientras su muerte acecha cerca, muy cerca. Un momento exquisito donde se conjuga lo imposible con lo extraordinario, como si estuviéramos viviendo una pesadilla húmeda junto a la protagonista. En el aspecto de inmersión, este segmento (y si seguimos suspendiendo por veinte minutos más nuestra capacidad de razonamiento) se lleva la palma y, aunque tendrá sus detractores, las preguntas que deja en el aire me parecen más interesantes que cualquier guión ideado por Christopher Nolan

Conclusión: La Muerte

Desconozco si mis alteradas percepciones os ayudaran a la hora de decidiros por Amer o no. Ni siquiera sabría si recomendársela a mis amigos o a mis enemigos. Resulta complicado sacar conclusiones claras y definitivas sobre este proyecto, insisto, experimental. He sido conscientemente moroso a la hora de dar detalles técnicos, y os aseguro que sus valores de producción están a muy alto nivel. Tampoco he querido dar impresiones basadas en cánones asociados comúnmente al séptimo arte, ya que no estamos hablando de una cinta “comercial” precisamente. Me parece correcto acercarse a Amer con una perspectiva más fotográfica o incluso pictórica, pero desgranar los aspectos de actuaciones, montaje o dirección en esta especie de ente vivo… bueno, es que ni siquiera me atrevo ante tamaño cacao que ha generado en mi pobre cerebro.

Tomaros la nota con calma, mirar el trailer, contemplad cuatro ojos insomnes de distintos colores, dejad reposar la absenta en la copa de cristal y luego, solo si vuestro corazón os lo pide, experimentar. ¿Cómo? Visionando Amer.
Yo solo espero encontrarme con Ana en mis sueños esta noche, y desconozco si esa posibilidad me excita o me aterra…

Lo mejor: El innegable tributo a un cine, el giallo, totalmente conseguido. Un desarrollo visual hipnótico, malsano, sensual y acompañando a esta explosión de imágenes, una ambientación sonora de pesadilla... solo hay que dejarse llevar

Lo peor: Más allá de interpretaciones personales, es innegable una falta de discurso, una ausencia de contenido argumental alarmante, que vestida de colores y bonito artificio puede resultar a ratos pretenciosa y pedante

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Amer” en VOSE.