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Castle Freak

Un castillo alucinante

Castle Freak Póster

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  • Título original: Castle Freak
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 1995
  • Director: Stuart Gordon
  • Guión: Stuart Gordon, Dennis Paoli
  • Intérpretes: Jeffrey Combs, Barbara Crampton, Jonathan Fuller
  • Argumento: Un matrimonio acude a visitar un castillo italiano en herencia, acompañados de su hija ciega. En las mazmorras del castillo, una criatura lloriquea cuando cae el sol.

75 |100

Estrellas: 4

Castle Freak Grande

Quiero dedicar esta reseña al resto de mis compañeros. A los que todavía permanecen con nosotros: Samdra, Manu, Trent, Mr. Zombie, Asier, MASP. Gracias por permanecer a mi lado soportando mis rarezas. A los que nos abandonaron: Missterror, Blanch, Elniniodecristal. Porque nunca fue un adiós, solo un hasta luego… aun soportando mis rarezas. A los que nos leéis: mención especial a Elizabeth (la “vieja guardia”, y perdonad que no os nombre al resto, pero vosotros sabéis quienes son las Almas Oscuras Primigenias), a Eddie (por su apoyo y una labor que no tiene precio), a Beatriz (por sus mágicas palabras), a Mr. Joe D’amato (porque es un fenómeno aunque el nunca lo reconocerá), a Cratosxp (porque yo lo hecho de menos) y tantos, tantos otros. Todas mis reseñas las he hecho por vosotros y por mis rarezas. Pero especialmente quiero dedicar esta reseña a Joan Lafulla y a Alberto Bermúdez: unos malditos locos que siempre me enseñan la coherencia interna dentro de un manicomio. ¡Un brindis por los Hermanos Marx del terror! ¡Y por todos vosotros!

Un matrimonio atravesando horas bajas hereda una propiedad en la vieja Europa. Un castillo italiano de misteriosa historia. Nadie sabe donde fue a parar el hijo de la anterior propietaria, una duquesa bella pero vil en su vejez. Una vez instalados allí, el matrimonio, con su hija ciega, empieza a oír ruidos extraños en la noche. La vieja ama del castillo cuenta historias extrañas que llegarían a los oídos de la pareja si está estuviese unida, pero un accidente provocado por el alcohol ha creado una barrera insalvable entre los dos. Quizás la presencia de una criatura abominable sea capaz de unir a una familia que, por otro lado, está avocada a vivir una historia de horror que nunca olvidarán.

Hoy me gustaría recomendaros, sin mucha rotura de cascos, una de esas películas de terror que pasaron por la década de los 90, un poquito sin pena ni gloria. Con más inri en el caso que nos ocupa, cuando se trata de una producción con una serie de nombres míticos asociados a ella. Os hablo Castle Freak, estrambótico título que aquí en España aun se retorció más, acabando en un psicotrópico “Un Castillo Alucinante”… tal vez por eso no cuente en nuestro país con una legión de seguidores tan firme como en su Estados Unidos natal, donde incluso podemos encontrar merchandising del dichoso “fenómeno del castillo”. Y sí, merece mucha difusión este trabajo, pese a concebirse y estrenarse en 1995 – una época nefasta para el cine de terror de serie B –, no solo por su sabor clásico, que tanto llama la atención a primera vista, también por los siguientes conceptos (agarraos que vienen curvas):

Se trata de la tercera incursión del mítico Stuart Gordon en el mítico universo de Lovecraft (adaptando uno de sus relatos marginales, “El Intruso”) tras las míticas Re-animator y From Beyond. Y como no podía ser menos, al guión contamos con el adaptador por excelencia de Lovecraft y amigo íntimo de Gordon: Dennis Paoli. Que por supuesto se encontraba tras los guiones de las anteriores producciones “lovecraftianas” de Gordon, y que aquí observamos muy en forma, a tenor de las truculencias vertidas sobre el libreto.

La producción corre a cargo del infatigable (y viejo verde en la actualidad) Charles Band, mediante una Full Moon a pleno rendimiento y que con Castle Freak entonó un precioso canto del cisne antes de internarse en una era moderna de subproductos de dudosa calidad (¿¿¿Evil Bong??? No me jodas Charles). Obviamente, al nombre de la Full Moon hay que añadirle otro indisociable: Richard Band, el hermano compositor. Que aquí clava una partitura gótica tremenda, muy en la línea de sus mismos trabajos para el tandem imaginario Gordon-Lovecraft. Una partitura que realza uno de los diseños de sonido más interesantes del cine de serie B. La manipulación del sonido ambiente, con gritos en la lejanía, lamentos fantasmagóricos, truenos y demás, pone los pelos de punta en más de un momento. Sabiendo siempre que tratándose de un producto de la Full Moon no encontraremos excesos presupuestarios.

Lo que viene a colación de otro simpático detalle: pese a tratarse de una producción eminentemente “noventera”, el estilo que se gasta, así como su estética y acabado, nos retrotrae sin compasión a la década anterior (incluso yo diría que antes, coqueteando con el estilo gótico de algunas producciones sobrias de los setentas). Es decir, si te aíslas de toda esta información y te dicen que se trata de una producción de la “Empire” (la anterior productora de Band, con títulos épicos como Dungeon Master, Parasite o El Alquimista), te lo crees a pies juntillas y lanzas albricias al cielo por este regreso a la verdadera esencia del video-club de toda la vida.

Y en esto tiene toda la culpa un Stuart Gordon pletórico, que es capaz de sacar más por menos, con un domino de los planos y la atmósfera que convierten a Castle Freak en unos de los productos más sólidos firmados por el, ahora, infame sello Full Moon. Sobre todo destaca el tiempo tan característico de Gordon, y que otros tanto critican pero a mi me hipnotiza como a un crío. Se trata de esa lentitud casi morbosa para tratar las escenas más ordinarias, y en un segundo engañarte y meterte en una situación tan macabra y obscena, que uno duda de la seriedad de todo el asunto. Señores, Castle Freak es un recital de malas sensaciones. De acuerdo que el gore está muy dosificado, pero cuando se presenta, mezclado con temas sexuales… hace daño… y excita… puro Stuart Gordon reducido a su sales esenciales, gracias a un presupuesto exiguo que casi mejora el producto terminado.

Tan exiguo que el rodaje se trasladó a verdadero un castillo real de tierras italianas para abaratar costes. El resultado en manos del Ted Nicolau de turno hubiese sido un pestiño soporífero “sin chicha ni limoná”. Por el contrario, Gordon integra el decorado real con una naturalidad pasmosa dentro de esa ambientación gótica (pero la mala, la oscura, la decadente, el de Matthew Gregory Lewis, autor de la novela “El Monje”) de la que tanto os hablo. He leído que algunos críticos de la época veían en la película un homenaje al viejo terror que se gastaban los italianos más explotadores y pícaros. Nada más lejos de la realidad: una mera cuestión económica y un resultado final que debía continuar la mala baba de Re-animator, esa es el catalizador de esta hora y media. Desde luego, la hallo por debajo de sus predecesoras en la filmografía “lovecraftiana” de Gordon, tal vez debido a un acabado menos espectacular y colorido. ¡Ay! Pero cuando la bestia sale… cuando simplemente espía y busca imitar los juegos sexuales de su padre, cuando la pubertad floreciente se convierte en un preciado motivo para la profana adoración, cuando la ceguera es una excusa para el coleccionismo sexual, cuando la libertad alza sus doradas cadenas sobre la cabeza deformada de un niño olvidado, cuando el hambre se ceba sobre la carne de las prostitutas… ¡Un recital de cine de terror depravado, pero sin malicia! Un final de sacrificio y redención. ¡Coño, una película que hay que ver!

Sus protagonistas principales son el mítico Jeffrey Combs, en un papel que va pasando de comedido a histriónico con un dominio del tiempo que habla con creces de sus dotes, y la sugerente Barbara Crampton, que pese a una gran actuación dramática, no exenta también de histrionismo, no enseña su delicioso cuerpo, para pena y tristeza de los onanistas del cine de terror. Algunos de sus diálogos no se libran del casposo sesgo de su origen de serie B, pero precisamente aportan una dimensión cómica muy negra. Por si a alguno os suenan a chino estos nombres, os diré que fueron también míticos protagonistas de las ya mencionadas Re-animator y From Beyond. Además también disfrutaremos de una apoteósica “interpretación” por parte de Jonathan Fuller (un habitual de otras producciones de la Full Moon), que se convierte en la estrella de este espectáculo de fenómenos con el excelso lenguaje no verbal que se gasta cuando encarna a la criatura del castillo. Maravillosamente aberrante.

Y si todas esta parrafada no sirve para animaros a verla, los que no os hayáis atrevido aun, o revisitarla, los que la tenéis olvidada, pensad en todos los nombre legendarios involucrados, en su condición de rareza, sus destapes, su crudeza… en que simplemente es la película que he elegido para despedirme de este ciclo de Almas Oscuras, tras más de cien reseñas, cientos de páginas escritas, buenos momentos (los más), malos momentos (los menos) y muchas ganas de compartir con vosotros el amor por un cine, una forma de vida al fin y al cabo, que divierte como pocas otras cosas.

Sí, Castle Freak tiene sus fallos, es barata, algunas escenas pecan de cutres, varios secundarios italianos dan ganas de darle al “stop”… pero, igual que nosotros no lo somos, Castle Freak no es perfecta, solo un guiño amable en esta noche sin estrellas.

La crisálida se abre y todo cambia…

Tráiler

Lo mejor: La truculencia, el ambiente malsano, Jeffrey Combs y muchas más cosas...

Lo peor: Su tramo inicial, y momentos puntuales, tienen ese ritmo extraño de Gordon que puede resultar somnoliento.

Atrapados en Chernobyl (Especial)

¡Nuclear sí! ¡Por supuesto!

Chernobyl Diaries Póster

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  • Título original: Chernobyl Diaries
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2012
  • Director: Bradley Parker
  • Guión: Oren Peli, Carey Van Dyke, Shane Van Dyke
  • Intérpretes: Jesse McCartney, Jonathan Sadowski, Ingrid Bolsø Berdal
  • Argumento: Un grupo de jóvenes estadounidenses van de excursión extrema a Pripyat, ciudad fantasma cercana a la central de Chernobyl. Por supuesto, no estarán solos cuando caiga la noche...

50 |100

Estrellas: 3

Chernobyl Diaries Grande

Seis jóvenes entran en la ciudad de Pripyat, hoy una ciudad fantasma por el desastre de Chernobyl, para pasar una tarde de aventuras extremas. La tarde se hace noche y con ella llega el horror.

Iniciación al desastre

Atrapados en Chernobyl (Chernobyl Diaries en su Estados Unidos natal y Terror en Chernobyl en países latinoamericanos) es un producto frustrante. Y digo “producto” de una forma muy consciente. Creo que sería ensalzar mucho Atrapados en Chernobyl si la tratase como película. Para que me entandáis, esta producción es una de tantas que equivale al séptimo arte lo mismo que grupos como Backstreet Boys o las Spice Girls representaron para el gran mundo de la música. Sí, saben menear el culo, lucen bien, bailan decentemente y hasta entonan, pero sin una pizca de “alma”. ¡Parad los fanáticos de dichos grupos o los amantes de esta producción! Ojito que hasta un servidor ha meneado su tubo de cubata al son del taladrante “Wannabe” y se lo ha pasado teta con otros productos como Lockout. La industria y el arte están más que mezclados, a veces de malas maneras, y me entusiasma que se realicen películas “revientataquillas” tanto como ver paranoias amateurs rodadas en 16mm. No obstante, Atrapados en Chernobyl además de no tener la mínima intención de asustar, entretener o emocionar al espectador, es frustrante por estar ubicada en el entorno idóneo para un terror de altos vuelos.

El desastre

La historia “detrás” del producto es mucho más fascinante que su propia existencia. En el terreno más real y tangible tenemos una ciudad, Pripyat, que fue desalojada en 1986 debido al trágico accidente de la central de Chernobyl. La urbe, que actualmente es una ciudad fantasma en toda regla, se abandonó a toda prisa – aunque por desgracia no en primera instancia –, con graves daños sufridos sobre la población. “La muerte silenciosa” llaman a la muerte por exceso de radiación. Los ecos de la catástrofe aun resuenan en la actualidad, no en vano se trataba de una ciudad dormitorio bastante poblada que bajo un régimen autoritario fue tratada como un corral de ovejas, las consecuencias fueron miles de muertos, fetos deformados y un área donde una simple hortaliza puede contener esa temida “muerte silenciosa”. Hoy en día, un viaje a Pripyat nos mostraría una ciudad moderna – en su día era considerada una de las mejores muestras del poderío técnico de la Unión Soviética – polvorienta, llena de símbolos soviéticos, poblada de animales salvajes y con un aureola a “bebé muerto”, a proyecto por nacer, que encoge el corazón igual que otros lugares negros de la historia de la humanidad, como por ejemplo Auswitch.

Puesto que el ser humano está condenado a olvidar su pasado cíclicamente, reciclándolo para la maquinaría económica global, se están poniendo de moda las visitas a todos estos “lugares negros”. Turismo extremo lo llaman algunos, por mi parte me parece algo tan natural como nuestra forma de ser y, aunque nace de cierta morbosidad vergonzosa, tampoco creo que haya que clamar al cielo porque los jóvenes quieran visitar estos parajes teñidos con el manto de la desgracia. Así, Pripyat puede ser visitada aunque no fácilmente, no en vano está ubicada en pleno centro de una enorme área de exclusión. Los niveles de radiación no permiten la vida continuada, pero ciertas zonas pueden ser transitadas sin problemas, siempre que el visitante lleve cuidado y unas pastillas de yodo dentro de la mochilla.

Una visita que podemos realizar cómodamente en casa, yo al menos no me veo por esa zona hasta dentro de varios cientos de años, gracias a los cientos de fotografías que Internet alberga de la metrópolis. O mejor aun, podéis realizar un tour virtual: tenéis desde webs especializadas o incluso una miradita con las herramientas de Google. Aunque si un servidor se tuviese que decantar por una forma de conocer la urbe, recomendaría jugar al imprescindible S.T.A.L.K.E.R., más en concreto su ampliación ”Call of Pripyat”. Un magnífico “shooter” con una ambientación oscura y macabra muy indicado para aquellos que buscan “algo más” en un videojuego, en concreto salirse de la rutina de disparar por disparar. Un acierto seguro para aquellos que disfrutasen de obras maestras del videojuego como Bioshock.

El desastre de Oren Peli

La cara más visible del producto llamado Atrapados en Chernobyl es el realizador israelí Oren Peli. Aunque aquí su nombre solo destaque en tareas de producción, también es coautor del guión. La pluma de Oren es prolífica, tanto que para algunos de sus proyectos, como este, busca directores jóvenes que pueda manipular a su antojo. Aunque Bradley Parker, no es precisamente un novato (su larga carrera como diseñador de efectos especiales se remonta hasta 1998), aquí debuta al único servicio y lucimiento de su productor, con una fórmula que demuestra muy poca personalidad, y es que hasta para ser un experto en efectos, Atrapados en Cehrnobyl no puede presumir de contar como atractivo este apartado.

Antes de nada, estoy dando por supuesto que conocéis al bueno de Oren Peli. En caso contrario, dejadme deciros que hablo de la mente pensante detrás de la saga Actividad Paranormal. Una serie de películas que, además de haber puesto en boga el género de los falsos documentales y metraje encontrado, han dividido a la crítica del fantástico. Los que seguro están de acuerdo con la mirada de Peli, en cuanto al cine de terror, son los espectadores. Actividad Paranormal es una apuesta segura y cada una de sus partes se lleva un buen pellizco de la taquilla. Aunque ni siquiera dirija Peli las secuelas de su impactante debut, solo se encarga de los guiones y tareas de producción cuando su fantasmagoría ya va por la cuarta entrega y él se entrega a otra película de inquietantes similitudes (Área 51), no os equivoquéis: Oren es la mano en la sombra que mueve los hilos y tiene muy claro que quiere seguir exprimiendo al público sin importarle el método. No creáis que le tengo una inquina especial a este sabio del marketing moderno. De hecho, su opera prima me parece un acierto en muchos aspectos y un entretenimiento perfecto aunque poco terrorífico. Lo felicito por haber sacado provecho de los viejos sustos infantiles, más propios de un hermano mayor que de un cineasta, pero no puedo aguantar la dirección que ha tomado una saga que nunca debió serlo. Prefiero, aunque me equivoque, buscar otros abrevaderos donde los conceptos del cine fantástico puede que no se renueven, pero al menos parten de miradas distintas y con destellos más personales que los ofrecidos por Peli.

Así que la idea de Atrapados en Chernobyl nace del director israelí. Y para que negarlo: una idea genial. Usar Pripyat como escenario para una película de terror no es algo descabellado, pero este señor ha tenido a bien desenroscar el tarro de las esencias con semejante producto. Desgraciadamente, la película no se pudo rodar realmente en Pripyat (se usó infografía, decorados y localizaciones parecidas en otras ciudades ucranianas) debido a los impedimentos de las autoridades locales a causa de unos trabajos de reconstrucción. Y no obstante, Peli se emperra y consigue una falsa Pripyat más auténtica que la original. Un punto para él, máxime si añadimos a la idea un gasto muy adecuado en promoción, antes que diseño de efectos especiales, que pone en boca de todos un tráiler e imágenes muy misteriosas y cuidadosamente seleccionadas, para atraer a los espectadores que se han pasado a la religión de Actividad Paranormal.

¿El resultado? Una producción que se rumorea costó tan solo un millón de dólares y ya lleva recaudados dieciocho solo en Estados Unidos (y a falta de que sea oficialmente estrenada en otros países, como por ejemplo España el próximo 28 de Septiembre). Otro punto para Oren, lo que no quita para que la historia que finalmente se nos cuenta sea un auténtico bodrio de dos líneas de guión máximo, y rodada como un pelele por Bradley Parker, como si el propio Peli le sujetase la mano que empuña la cámara y decidiese que estilo darle a la filmación. Hay tamaña diferencia entre algunas secuencias, unas reposadas y abiertas frente a otras cerradas y epilépticas, que uno quiere pensar cruelmente que la parte de la película más confusa pertenece íntegramente a Peli, el cual siempre me ha parecido un director confuso – aunque con solo una cinta en su haber sea difícil de juzgar –.

El desastre final

El producto arranca como si se tratase de un falso video doméstico. Pero solo se trata de una introducción que probablemente esté introducida para justificar el título original (“los diarios de Chernobyl”). Podemos ver como los futuros protagonistas están en pleno viaje de placer por Europa, estadounidenses como son no pueden evitar rodar unas chorradas vergonzosas, que desgraciadamente se han exportado al resto del mundo. Que el tema más conocido de Supergrass suene de fondo no debería hacer más que intentar cerrar nuestros ojos para una agradable siesta. El problema de hacerlo sería que nos perderíamos la parte más interesante del metraje, en concreto la que se comprende entre el minuto diez y el treinta. Una vez pasada la media hora, podéis dormiros si queréis, no os vais a perder nada.

Curiosamente, y a pesar de ese inicio que augura un nuevo “mockumentary”, resulta que Atrapados en Chernobyl no usa ese recurso. La vista subjetiva pertenece a la cámara y por ende al espectador, no tenemos acceso a ninguna imagen grabada por los viajeros o cámaras de vigilancia. Lo cual resulta doblemente curioso, ¡por qué la forma de filmarla es exactamente igual a la de una película cámara en mano! The Tunnel viene en seguida a la mente cuando los bamboleos del objetivo comienzan a crispar nuestros nervios ópticos. No sé si será por influencia de Peli, por abaratar costes, por darle un estilo más realista sin perder la posibilidad de sacar planos preciosistas de la ciudad de Pripyatsea la razón que sea, no me ha parecido mal usar este estilo híbrido. Bueno, no me hubiese parecido mal si la película hubiese funcionado y no se hubiese perdido en un segundo acto aburrido, tedioso y mareante.

Pasada la clásica presentación de los personajes y su entorno ya nos damos cuenta de que el guión no va a ser lo fuerte de la cinta. Plagada de tópicos pronorteamericanos, simplona, infantil, rancia, se ve acompañada negativamente por unos personajes planos como pocos. Tal vez esta ausencia total de personalidad se deba a un intento por parte de sus autores por aportar verosimilitud al invento, y aquí uno se pregunta si la realidad funciona trasladada al séptimo arte. Desde luego, por los resultados aquí uno tendría que soltar un rotundo no, aunque por supuesto no estoy generalizando. Aunque un servidor no se había dado cuenta lo mucho que puede añorar algo odioso que de repente desaparece, la única nota positiva es que no os enervarán los arquetipos del cine de terror adolescente (la ligera de cascos, el gracioso, el cachas, la siniestra, etcétera) porque no existen. Nada achacable a unos actores jóvenes pero que se notan centrados en sus marcas, con el material que tenían poco más se les puede pedir a Jonathan Sadowski (Viernes 13, 2009) o la guapa Ingrid Bolsø Berdal (Cold Prey I y II).

Sin embargo todo toma un cariz más interesante cuando nuestro grupo de intrépidos turistas se internan en Pripyat acompañados de Uri, su guía y ex-soldado. Pero este repentino interés no proviene ni del guión, ni de los planos rebuscados con un gran angular, ni por parte de los actores, nada, que va. Es más, aquí no faltan las típicas frases vacías y redundantes, así como las reacciones poco naturales o ilógicas. Incluyendo el “ataque” de un oso que está rodado con cualquier parte del cuerpo menos con la mano, y eso que el oso queda potente en pantalla, pero solo porque es un oso enorme. Lo interesante es ver Pripyat, los escenarios elegidos transmiten todo lo que os contaba sobre la ciudad fantasma unas cuantas líneas más atrás. Uno, que es un fanático de las ambientaciones siniestras, cree que la única razón para aprobar el dichoso producto son estos veinte minutos de una belleza cruel e hipnótica. Sí, impresiona y mucho, incluso alguna toma pone los pelos de punta, tan solo con una localización con “alma”.

La que no tienen Oren y sus muchachos cuando insertan ese pequeño giro – tan pequeño como los cables del motor de una furgoneta – que intenta convertir Atrapados en Chernobyl en la película de terror de moda. Ya os comentaba que aquí se trataba de vender un producto, de poder tener material para un buen tráiler y lo demás… lo demás se va al garete porque Bradley Parke no tiene el menor interés por narrar nada. A lo mejor con un guión más claro y desarrollado hubiésemos podido ahorrarnos casi una hora de jóvenes corriendo sin saber a donde, disparando a la oscuridad y en general una cámara cuyo operador bien podrían ser las tetas de Sabrina cuando bailaba y cantaba aquello de “boys boys boys I’m looking for a good time”. ¡Que mareo! ¡Cuanta oscuridad! ¡Que falta de sentido tiene todo! ¡¿Qué diablos ataca a los protagonistas?! En seguida establecemos que no se trata de un horror sobrenatural, como muchos pensábamos, por mucho que beba de las influencias de Actividad Paranormal y similares. Lo que de verdad nadie conseguirá hacerme entender es por qué dirigiendo un técnico del mundillo de los FX nunca lleguemos a ver claramente el peligro. “Mejor sugerir que mostrar”, sí Oren, eso ya lo decía el abuelo Lovecraft, pero se trata de un lujo que te puedes permitir cuando tienes una historia detrás que sustente esa falta de detalle, o al menos unos personajes bien definidos y que magneticen al espectador. Nada puede justificar esa parte central tan aburrida y liosa cuando sus propios creadores eliminan de un plumazo al único personaje interesante que ofrecía una serie de contrastes nada desdeñables. Pero claro, desarrollar esos contrastes requiere un esfuerzo y un tiempo que no se ve invertido en Atrapados en Chernobyl.

En conclusión: un producto que no sirve ni para su cometido. Esa falta de claridad y profundidad de la que os hablaba no va a impactar ni a un niño de seis años, por lo que como película de terror – tan llamativa que la han querido vender en sus carteles y promos –, incluso para un público adolescente, falla estrepitosamente. Además le puedes añadir una historia inexistente, unos personajes vacíos y, por si fuera poco, un pequeño epilogo donde definitivamente Peli pierde los papeles e introduce un guiño al terror de serie B, guiño innecesario y algo ofensivo contra la inteligencia del espectador.

Pero claro… –y aquí como en una cinta de intriga suelto la principal pista que me he estado guardando –, ¿nadie se ha fijado en los nombres de los coguionistas? ¡Ja! ¡La sombra de The Asylum es más alargada de lo que parece…

Una nueva genialidad en marketing, un producto frustrante.

Tráiler

Lo mejor: La ambientación que proporciona Pripyat, algunas escenas funcionan solas gracias a la sensación de peligro que aguarda en la ciudad fantasma.

Lo peor: El último tercio, su desenlace, es bastante aburrido, confuso y poco emocionante. Amén de un giro final que habla muy mal del estilo del guionista: efectismos sin eficacia.

Familiar

Un buen compañero de viaje

Familiar Póster

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  • Título original: Familiar
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2012
  • Director: Richard Powell
  • Guión: Richard Powell
  • Intérpretes: Robert Nolan, Astrida Auza, Cathryn Hostick
  • Argumento: Un hombre de 45 años desprecia a su familia en silencio. Solo su propia voz le acompaña en el martirio diario, hasta que un día descubre que su mujer está embarazada. Entonces él se embarca en un viaje mental hacia el desastre.

82 |100

Estrellas: 4

Familiar Grande

Actualización 28/06/2012: El productor de Familiar, Zach Green, nos comenta que este magnífico corto podrá verse en el importante festiva Fantasia 2012 que cada verano se celebra en Montreal, Canadá. El próximo 19 de Julio tendrá lugar la proyección que espero traiga mucho éxito a los buenos de Zach y Richard. Tal vez este próximo octubre también podamos disfrutar de Familiar en Sitges 2012. Crucemos los dedos.

John es un hombre de mediana edad que está asqueado con su vida, especialmente con la mujer con quien se casara hará hace veinte años. Incapaz de comunicar su desesperanza, se solaza en eternos diálogos internos consigo mismo. Dentro de su cabeza puede insultar a su esposa como se merece. Hasta que un día ella le comunica que vuelve a estar embarazada, enfrentado a otro nuevo ciclo de extrema esclavitud familiar, su dialogo interior se vuelve más retorcido, hasta tomar un inquietante giro que puede trascender las barreras de la realidad.

La Gran Familia Canadiense

Hace días que vengo predicando “algo dentro del cine de género se mueve por Canadá”. Cierto es que en realidad el cine de terror esta alcanzado cotas de globalización extremas, y ya no es solo coto de Norteamérica, o siquiera un enfoque minimalista del séptimo arte: ¡a todo el mundo le gustan las películas de miedo, y están aquí para quedarse y medrar! Pero, volviendo al asunto de Canadá, lo interesante es que muchas series B y proyectos independientes están surgiendo en el último año y, obviamente, su calidad va en aumento por mucho que diste aquella industria de las maneras de Hollywood. Así, en un periodo corto de tiempo hemos podido disfrutar/sufrir títulos como Werewolf Fever, Monster Brawl, Beyond the Black Rainbow, A little bit zombie, Hobo with a shotgun o Treevenge. ¡Casi nada!

Una buena muestra de dicha calidad, la tenemos hoy entre nosotros en cómodo formato de cortometraje de solo veinte minutos de duración. Por cierto, veinte minutos muy bien aprovechados.

Familiar es el tercer corto de Richard Powell. Este joven canadiense dirige y escribe, bajo la cuidada producción de su habitual compadre Zach Green, un proyecto que, ya desde su título y portada, da mucho que pensar y deja la pista libre para un juego psicológico oscuro muy interesante y que desgranaremos en breves instantes. Una verdadera lástima no haber podido disfrutar de sus dos cortometrajes anteriores (Consumption – 2008 – y Worm – 2010 -). Porque además de oírse muy buenas críticas sobre los mismos, Worm narra una decadente historia protagonizada por el hermano gemelo de John Dodd, el protagonista en exclusiva del corto que hoy nos ocupa. Obviamente, ambos personajes interpretados por Robert Nolan, un actor canadiense bastante desconocido en países de lengua hispana, pero que a juzgar por su interpretación en Familiar bien merecería un puesto destacado entre los mejor pagados de la industria. Más complicado todavía cuando su personaje vive dos fases muy diferenciadas en el cortometraje: una callada y controlada, frente a otra callada pero histriónica gestualmente hablando.

La cuestión es que ya vemos por donde transita el cortometraje cuando hablamos de esta dualidad de su protagonista. Claramente diferenciado en dos partes, la primera se nos muestra como un thriller psicológico cotidiano, que casi podría considerarse un drama trágico – pese a que existe una ambientación oscura que presagia algo muy siniestro – para en tan solo un segundo, y con una naturalidad pasmosa, convertirse en un horror físico gore de primera magnitud. Esta segunda mitad juega a invertir toda la tensión psicológica creada en los primeros diez minutos materializándola en una alegoría sangrienta que solo podemos entender a través del título de la propia obra. Una monstruosa metáfora sobre el ser humano y la frustración que nos rodea viviendo en sociedad.

Las fortalezas de una familia desunida

Fuertes actuaciones: principalmente Mr. Nolan, puesto que su familia es poco más que accesoria en todos los sentidos. En seguida conectas con John, siempre recorriendo una serie de emociones hacia él que van desde el más absoluto desprecio hasta la pena más gris.

La tremenda potencia del leitmotiv de la historia: que aun sin ser nueva, siempre será interesante. Y digo que no es nueva puesto que se basa en las divagaciones que siempre han acompañado a la parte masculina de la humanidad, unas muy tristes y que aportan una explicación aterradora a la violencia de género. Además existen unos cuantos relatos – que no citaré para no destripar el final de Familiar – que sostienen demasiados paralelismos con la trama principal de este corto.

Un apartado técnico sobresaliente: no me esperaba un cortometraje de tamaña calidad a todos los niveles – iluminación, banda sonora, fotografía, vestuario… –. Y esta grandeza estalla cuando los efectos especiales entran en escena. Sencillos, bien explotados y capaces de satisfacer al amante del gore sobrenatural que todos llevamos dentro. Precisamente esa sangría mutante y abotargada, hace acto de aparición a traición, a la vieja usanza. Así destaca otra de sus características, y es que Familiar es bastante nostálgica. Sin referencias directas, se hermana con grandes obras como La Cosa o Inseparables, por el mero hecho de ser un pequeño clásico instantáneo.

Problemas en el Paraíso

Pese a esas innegables fortalezas, entramos en el farragoso terreno de la opinión personal. Me ha gustado, mucho sí. Pero su final me ha dejado algo descolocado. La narración es madura y seria como pocas, así la tensión va creciendo y transformándose como en un cuento para adultos perturbados. Lógico entonces que su conclusión llegue con un ritmo casi perfecto, que detone de forma seca, como tanto me gusta que lo hagan las historias cortas.

Sin embargo, y pese a que el final está ubicado donde debe y resulta hasta interesante, creo que no está a la altura de la deliciosa forma de llegar hasta él. No me ha convencido del todo, estamos ante un final brusco que deja todo en el aire, algo que de por sí no tiene porque ser malo, pero Familiar apuntaba en un par de direcciones claras, o al menos es lo que me ha parecido a mi. Por eso decía que se trata del pantanoso terreno de lo personal. Aunque os suene algo prepotente, sencillamente se me ocurrió un final genial para el cortometraje, mucho más en la línea de ese “carnalización” de la tensión psicológica de la primera mitad. Una versión más ”Cronenberg” y más adecuada al tono pesimista de la historia. Y esta es una de las veces que más claro he tenido como “cambiar” un final para conseguir una historia redonda. Pero no es difícil cuando te lo dicta una voz familiar dentro de tu cabeza.

Quizás algún día podamos charlar en los comentarios sobre dicho final. Uno de los juegos más divertidos que permite la ficción sería el especular con líneas arguméntales alternativas. Estaré encantado de que todo aquel que haya disfrutado del corto comente sus propios finales imaginarios.

¿Por qué familiar?

El cortometraje centra su desarrollo en el núcleo de una familia con un aspecto entre corriente y anodino. La esposa de John no es atractiva, y él es incapaz de comunicarse con ella, cayendo en el duro adjetivo de “hombrecillo despreciable”. Más si cabe mientras la voz de sus pensamientos es la que guía toda la trama. ¿Existe algo más “familiar” para cualquier ser humano qué esa voz expresando nuestros pensamientos dentro de nuestra cabeza? Pero lo que más cerca tenemos, hablo en un ámbito emocional, más daño puede hacernos. Y es aquí cuando el título de este gran cortometraje cobra su sentido más aterrador. Eso sin siquiera contar las elucubraciones sobre la salud mental a las que puede dar pie ese continua picar de “la voz en nuestras cabezas”.

Un familiar es una de esas criaturas, pequeños diablillos habitualmente en forma animal, que Lucifer u otros demonios mayores otorgaban a los imprudentes que se atrevían a realizar un pacto con las tinieblas. Esto es una lectura meramente personal, pero cuando John descubre que su mujer está embarazada, sella un pacto implícito que puede explicar parte del principal misterio de la historia. E insisto que se trata de una conclusión, propia; no esperéis a demonios bailando en pelotas…

Me niego a destriparos más de las sorpresas que esconde Familiar, es sorprendente como en veinte minutos asistamos a más giros arguméntales que en muchas otras películas de horror, donde todo resulta bastante evidente. La cuestión que, aunque solo se trate de un par de sorpresas, son de tal potencia que impactarán gráficamente al espectador como un puñetazo en el plexo solar.

Cariño, me marcho a por tabaco…

¿Mi recomendación? Bueno, si has llegado hasta aquí seguro que te he fastidiado un poco la sorpresa. Vale, respira hondo e intenta olvidar esta eterna reseña bajo el solaz del sexo que más te guste, dando paseos por la montaña, tomando mojitos en la playa, de protestas en la Plaza Mayor, como quieras… solo olvida esta maldita reseña. Y al tiempo busca Familiar, pide en tu festival más cercano que la proyecten, escribe a sus autores, busca su facebook, pregúntame… móntatelo como quieras, pero si dejas pasar “Familiar”, ¿qué comenzará a decirte tu voz interior? “Tú no amas el terror”.

Tráiler

Clip

Lo mejor: La actuación de Robert Nolan y la transformación de thriller psicológico a puro horror físico.

Lo peor: El final pierde un poco de fuerza con respecto a su desarrollo, queda algo inconcluso.

No tengas miedo a la oscuridad

Mejor ten miedo del remake

No tengas miedo a la oscuridad

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  • Título original: Don´t Be Afraid of the Dark
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: Troy Nixey
  • Guión: Guillermo del Toro, Matthew Robbins
  • Intérpretes: Bailee Madison, Katie Holmes, Guy Pearce
  • Argumento: Una pareja, Alex y Kim, hereda una gigantesca mansión. Van a vivir allí con la hija de Alex, una niña de nueve años que pronto se verá acosada, en la oscuridad, por los pequeños seres que habitan la casa.

40 |100

Estrellas: 2

No tengas miedo a la oscuridad

Guillermo del Toro es uno de esos tipos cuyo nombre, aunque él sólo aparezca por el rodaje para tomarse unas copas, termina colocándose en el cartel más alto y más grande que el de cualquier otro miembro del equipo. Particularmente nunca he caído en la sobrevaloración que hacen muchos hacía su trabajo. No cabe duda que películas como Cronos (1993), El espinazo del diablo (2001) o El laberinto del fauno (2006) poseen fuerza en su puesta en escena o que la dirección de actores es notable. No hay duda de la inventiva visual, ni tampoco de que el artífice de todo esto es un fan entregado al cine fantástico que ha conseguido hacer realidad su sueño: ganar mucho dinero con su más amada afición. Pero también afirmaré que ninguna de esas tres ni el resto de su filmografía hasta el momento me ha producido excesivo interés más allá de sus logros técnicos o valor freak, geek o como queráis llamarlo. No son películas que susciten mi interés para segundos visionados. ¿Y por qué hablo tanto de Del Toro cuando el director de No tengas miedo a la oscuridad es Troy Nixey? Pues porque es una de esas ocasiones en las que le dio por pasar a tomar unas copas.

También hay telefilms buenos

Hay muchos aficionados al terror que dan poca importancia al medio televisivo. Pero creerme que de ahí, sobre todo en cuestión de series, han salido autenticas maravillas durante la historia del séptimo arte. Los telefilmes, normalmente, sean del género que sean, son la mejor forma de explicar a qué huelen las heces fecales. Pero cuidado, pues hay excepciones. En 1973 llegó a la caja tonta una pequeña película, de presupuesto ínfimo y pretensiones justitas. Y por ello terminó siendo toda una sorpresa. Hurgando en lo que al principio parece una nueva variante del subgénero de casas encantadas, se las arreglaron para componer, en unos escuetos (pero aprovechados) setenta minutos, una apología de los miedos infantiles, reclamo por antonomasia en el cine de terror. ¿O no parten de ahí la mayoría de los miedos (casi siempre) de base fantástica que nos rondan también de adultos?

En aquella, un matrimonio, Alex y Sally, se mudan a una gigantesca mansión victoriana que han heredado del padre de ella. Encuentran una misteriosa habitación oculta y el típico viejo loco de las películas de terror les hace la no menos típica advertencia sobre el lugar. Obviamente, no le hacen ni caso. Luego, cuando Sally está sola, empiezan los ruiditos y hechos extraños que amenazan con volverla loca. Siempre sucede en la oscuridad.

Para el remake la protagonista vuelve a ser Sally, aunque esta vez se trata de una niña cuyo padre, Alex, se muda a la gigantesca mansión con su novia, Kim. Una vez allí las tramas se equiparan, pues encuentran el lugar secreto, hay un viejo loco que les intenta advertir, empiezan las voces y ruiditos y en la oscuridad se disparan los acontecimientos. Pero hay una gran diferencia que juega en contra de la versión de 2011; se ha perdido completamente el alma de la propuesta original, su carisma y simpatía, en pro de una amalgama de efectos especiales digitales que convierten en explicitud lo que debería ser sugestión. Se pierden por el camino el suspense y el terror para dar paso a una especie de fantasía casi-familiar.

Los miedos y su envoltorio

Guillermo del Toro reconoció que en su infancia fue aterrorizado por el original del 73. De ahí el capricho por llevar a la gran pantalla la nueva versión. En labores de productor, surcador de pasillos y, anda mira, también co-guionista junto a Matthew Robbins, prefirió dejar la dirección para otro. Ese otro sería Troy Nixey, reputado dibujante de cómics que, entre otras cosas, ha trabajado para las archifamosas editoriales Marvel y DC. En la siempre loable descripción de entornos de Del Toro y el oficio que se puede esperar de Nixey en la plasmación visual de los mismos, se encuentran las más destacadas virtudes del remake. La atmosfera que rodea la casa, el uso de encuadres en determinados momentos o la escenificación en general de los primeros acontecimientos todavía sutiles (la introducción, los paseos de Sally por el jardín de la mansión) nos hacen esperar algo distinto. Sucede sin embargo que el envoltorio, al abrirse, nos descubre que todo se queda en la cáscara.

Ni Guy Pearce ni sobre todo una horrenda Katie Holmes saben qué narices se les ha perdido aquí. Además de tener menos química que el atún con la sopa de ajo. No obstante, la protagonista es la niña, una Bailee Madison que no lo hace mal.

Desde el primer momento en el que la amenaza es mostrada de forma explícita el interés se reduce drásticamente. No es que los bichitos estén mal hechos (al contrario, las imágenes en CGI se integran sin problemas) pero su diseño y su comportamiento rompe con las expectativas de un terror serio. Aún así, uno puede pretender ver el nuevo No tengas miedo a la oscuridad como uno de esos cuentos de terror más o menos familiar “con bichos” que tanto nos hicieron disfrutar años atrás, como Gremlins (1984), Critters (1986) o La puerta (The Gate, 1987), pero incluso con la comparación más fácil de superar – digamos, Goolies (1985) – esta propuesta queda desdibujada por su falta de sano divertimento.

Al menos, y aquí va un semi- SPOILER, se respeta el tono sombrío del clímax final del original, evitando el happy end. Algo que mejora, pero no recupera, el intento fallido por parte de reputados fans del fantástico de recuperar el pequeño clásico que surcó sus pesadillas infantiles. Al contrario, las únicas pesadillas que producirá en unos cuantos este remake será la del tiempo perdido en lugar de haberlo aprovechado para, por ejemplo, mirar la pared.

Lo mejor: : La factura es impecable.

Lo peor: Cambia el miedo y la sugestión que producía el original por la explicitud digital. Katie Holmes no sabe muy bien donde está, y en caso de saberlo, lo único que hace es poner caras mientras espera a cobrar el cheque.

Mega Shark vs Crocosaurus

¿He sido yo?

Mega Shark vs Crocosaurus

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  • Título original: Mega Shark vs Crocosaurus
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Christopher Ray
  • Guión: Naomi L. Selfman, Micho Rutare
  • Intérpretes: Jaleel White, Gary Stretch, Sarah Lieving
  • Argumento: Mientras un cazador va en busca de un mega cocodrilo, el ejército va detrás de un mega tiburón. Para no aburrirse unirán fuerzas y acabar así con las dos bestias de un solo golpe.

20 |100

Estrellas: 1

Mega Shark vs Crocosaurus

Bueno, señoras y señores. Esta vez los amigos de The Asylum me han defraudado, y bastante. No sé si es cosa de ellos o del director, pero uno u otro se ha tomado demasiado en serio la película y han roto todo lo que significaba esta compañía para un servidor. Ni una sola carcajada. Mega Shark vs Crocosaurus ni siquiera contiene una sola estupidez máxima digna de mención. Aunque debo reconocer que por lo menos me llevé una sorpresa.

Quien, en mayor o menor medida, haya leído algo de lo que he escrito por aquí, sabrá que no me gusta saber nada de antemano acerca de la película que estoy dispuesto a ver. Ni siquiera suelo ver el trailer. Tampoco acostumbro a saber qué actores la protagonizan, a no ser que en la portada sea más grande el nombre del actor que el título de la propia peli (en estos casos suelen ser truños comerciales); así que darle al play y ver al bueno de Jaleel “Steve Urkel” White fue todo un sorpresón para mi. Desde la época de Cosas de Casa no volví a saber nada de él. Aquí está un poco más crecidito pero le reconoces enseguida, y a medida que van pasando los minutos te vas dando cuenta de porqué no ha protagonizado demasiadas películas a lo largo de su carrera (si más no, películas conocidas). Es un pedazo de mal actor del carajo. Lo siento tío, pero la vida es así de dura.

Su personaje es serio, por lo tanto sus dotes cómicas no quedan reflejadas por ninguna parte, a pesar de que cuando le contemplas en pantalla tan solo esperas que diga “¿he sido yo?”. Es más, si no recuerdo mal, es cierto que no dice la frase exacta, pero algo así como “¿lo he hecho yo?”, o ¡he sido yo! sí que lo dice. Hubiera sido la ostia que en alguna escena hubiera mirado la cámara, hubiera puesto esa cara de panoli que le hizo famoso y hubiera dicho la frase de marras… de esta manera al menos hubiera sido fiel al espíritu de Asylum. Pero no.

Bueno, dejando ya de lado a uno de los protagonistas, centrémonos en la película. Por un lado tenemos a un tipo duro, un cazador que dice haber cazado de todo a lo largo de su vida; así que por un puñado de dólares acepta cazar al cocodrilo más grande jamás visto… ¡y pedazo cocodrilo! Y es que los chicos del CGI cada día los hacen más grandes, y a este paso seguro que llegará un punto en el que no habrá suficiente pantalla para mostrar a los bichejos.

Por otra parte tenemos al ejercito, empeñado en capturar a un mega tiburón que se come barcos, sembrando el pánico en el mar. Para ello contarán con el doctor “Steve Urkel”, un experto en dichos animales. Un doctor que ha inventado una sonda para atraer a los escualos hasta el lugar que él desee. Pero el primer ataque sale mal y su prometida muere (oooooooh)… cuántas lágrimas se derraman… El caso es que, por extrañas razones, el cazador y el doctor terminan juntos para acabar con las dos criaturas de un solo golpe, utilizando el mencionado experimento de la sonda (o lo que es lo mismo, una cadena atada a una bola de hierro).

La peli es un sinfín de diálogos repetitivos que no llevan a ninguna parte y aburrida hasta la saciedad. Las criaturas están desproporcionadas, sobre todo el tiburón, al que cuando está sumergido se le ve una aleta más grande que un estadio de fútbol, mientras que cuando sale del agua la misma aleta no es más grande que un barco. Sabéis que no me meto con los CGI mal hechos de esta empresa, pero otra cosa es ya engañarme de esta manera. ¡Yo quería ver un mega tiburón entero no una mega aleta repitiendo el mismo movimiento una y otra vez!

No se me ocurre nada más que decir. Podría alargarme, pero solo sería para aburrirme más de lo que ya estoy. Tan solo aconsejaros que no perdáis el tiempo. Hasta el momento Mega Shark vs Crocosaurus es la más floja de todas las películas que he visto de Asylum… y eso que la guionista es la misma Mega Python vs Gatoroid (¿dónde se ha esfumado tu sentido del humor, mujer?).

Lo mejor: Ver de nuevo la cara de Steve Urkel.

Lo peor: Flojísima, sin ninguna gracia por ningún lado. ¿Acaso se la querían tomar en serio?

Mega Python vs. Gatoroid

Estrellas del pop Vs Animales grandotes

Mega Python vs Gatoroid

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  • Título original: Mega Python vs. Gatoroid
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: Mary Lambert
  • Guión: Naomi L. Selfman
  • Intérpretes: Deborah Gibson, Tiffan, A. Martínez
  • Argumento: Una fanática defensora de los derechos de los animales, libera serpientes exóticas de las tiendas de mascotas, que son importadas ilícitamente. Son pitones que luego comienzan a adquirir mega-proporciones.

40 |100

Estrellas: 2

Mega Python vs Gatoroid

De la mano de Mary Lambert, directora de Cementerio Viviente y su secuela, nos llega una película producida por The Asylum para la cadena SyFy. Bueno, más que una película sería una reunión de amigos que quedan para hacer algo juntos y pasárselo pipa. Los protagonistas de la película, aunque del título se desprenda que son los monstruos, son en realidad dos cantantes pop (ambas chicas) más preocupadas en enfrentarse entre sí que en luchar contra los propios bichejos. A una de ellas la conocemos todos por su participación en Mega Piraña: Tiffany. La otra es Deborah Gibson, cantante y compositora pop que, al igual que Tiffany, empezó de manera muy precoz en esto de la música, siendo la artista más joven en escribir, producir e interpretar una canción que alcanzó el número 1 en los EEUU, Foolish Beat. Si a esto le sumamos el cameo que lleva a cabo el cantante y batería de The Monkees, Micky Dolenz, ya tenemos a tres viejas glorias reunidas y dando guerra… bueno, unas más viejas que otras.

Unos activistas en pro de los animales deciden entrar en unas instalaciones donde hacen pruebas a las serpientes para liberarlas y así devolverlas a su hábitat natural, los pantanos. Allí empezarán a crecer a tal tamaño que se comerán a la fauna autóctona de la zona, los caimanes. La sheriff del lugar, para poner fin a tal masacre, tiene la genial idea de administrar hormonas de crecimiento a los caimanes para que así puedan defenderse. A priori la cosa funciona, pero cuando los caimanes empiezan a poner huevos y estos son devorados por las serpientes, empieza un círculo de crecimiento por parte de las dos especies imposible de parar. Si es que a veces es peor el remedio que la enfermedad.

Nos encontramos ante otra de esas pelis de malos actores, escenas que invitan a exclamar “madre de dios”, diálogos de besugos y algunas de esas situaciones divertidas que últimamente tanto me gustan, aunque eso sí, sin alcanzar ni de lejos el humor tronchante de Mega Piraña.

Aquí los personajes humanos cobran más importancia que los mismos monstruos y se dibujan un poco más que en otras películas, que optan por otorgarle todo el protagonismo a las bestias dándoles a estas un toque más realista o intentando que parezcan ser la rehostia de terrorícias con el fin de asustar a los presentes. De esta manera a parte de las dos estrellas del pop y del batería de los Monkees - ¡por Dios, que alguien le diga a este señor que no salga en más películas… tiene menos carisma que una estatua de piedra! – , nos encontramos con personajes bastante graciosos y a la vez aborrecibles: los ayudantes de la sheriff, el doctor indio (jejeje, muy buena su presentación), los cazadores rednecks… Hay un par de escenas donde te sacan alguna carcajada, pero nada más. El resto es pura visión hipnótica-embobada.

Los bichejos salen poco, pero cuando salen ocupan toda la pantalla; y cuando parece que por fin las mega serpientes y los mega cocodrilos se deciden a pelearse, unen sus fuerzas para comerse a los humanos. ¿Y qué hace entonces la directora? Pues desvía toda nuestra atención hacía la pelea que mantienen las dos mega estrellas del pop para dilucidar a cuál de ellas le asiste la razón a la hora de explicar lo sucedido. Dura tanto la escena que estás más pendiente de si se quitan la ropa y empiezan a follar que de cualquier otra cosa. Pero no, al final también acaban uniendo sus fuerzas para intentar acabar con los bichos en cuestión.

Como viene siendo habitual en las producciones de Asylum, el final es estúpido. Con feromonas atraen tanto a cocodrilos como a serpientes hacía un lugar concreto para hacerles explotar, no sin antes pasar por medio de la ciudad y causar algún que otro desastre. Y durante el trayecto Mary Lambert intenta dotar de dramatismo a algunas escenas y de esta manera encoger el corazón del respetable, eso sí, sin conseguirlo. Es más, dichas escenas lo que provocan es vergüenza ajena.

Peli cutre, no recomendada si no eres muy fan de Asylum o quieres pasar un rato con el cerebro desconectado… pero bien desconectado. Aún así yo me lo he pasado bien. ¿Será que de tanta caspa mi cerebro ya no encuentra la manera de reconectarse? Pues espero que siga así oigan, que prefiero mil veces esto a coger una mala leche terrible con remakes estúpidos u otras barbaridades que gracias a Dios nunca veremos asomar la cabeza por Almas Oscuras.

Lo mejor: Su poca seriedad y credibilidad como película, convirtiéndose en un vídeo de amigos para ver en sus fiestas privadas.

Lo peor: Que los bichos que nombran en el título quedan tan solo en un segundo plano.

Behemoth

En la montaña del aburrimiento

Behemoth

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  • Título original: Behemoth
  • Nacionalidad: USA - Canadá | Año: 2010
  • Director: David Hogan
  • Guión: Rachelle S. Howie
  • Intérpretes: Ed Quinn, Pascale Hutton, Cindy Busby
  • Argumento: Un pequeño pueblo sufre un terremoto, pero parece ser que están acostumbrados a estos movimientos sísmicos. Lo que no saben es que el próximo terremoto lo produce algo más que un simple movimiento de tierra.

30 |100

Estrellas: 2

Behemoth

Junto a mi compañero Bob parece que este año os queramos inundar de caspa: que si pirañas, que si yetis…Pero chicos, es lo que hay… diversión y bizarrismo por igual. En esta ocasión le toca el turno a una producción que viene de la mano del canal Syfy pero que para mi desgracia, y supongo que también para la de los degustadores de este tipo de cine, ha acabado resultando un poco decepcionante.

En un pueblecito están acostumbrados a los temblores de tierra, habituales en la zona. Pero un grupo de gente sabe que las últimas sacudidas son algo más que un simple movimiento sísmico; es el renacimiento de Behemoth, un monstruo que ya asoló a civilizaciones enteras anteriormente (incluidos los mayas… pobrecitos, siempre salen mal parados). Es por eso que destinan a un hombre al mencionado pueblo para acabar con tal amenaza. ¿Un solo hombre? Sí. ¿Lo logrará? Ya lo veremos.

Normalmente las películas, o libros, o comics, o cualquier arte visual con historias que contar se componen de varias partes: la introducción, el nudo y el desenlace. La introducción es obligada. Sin ella no sabríamos nada de la historia, ni de los personajes ni el porqué permanecemos, embobados, frente a la pantalla. Una vez hechas las presentaciones se desarrolla el nudo, en el que acontecen una serie de sucesos que intentan dar chicha a la historia. Y, finalmente, acontece el desenlace de la película.

¿Por qué os cuento esta tontería que ya sabemos todos? Pues porque parece que los guionistas de Behemoth o bien se han dejado algo en el camino o bien han calculado mal el tiempo que tiene que tener cada uno de estos elementos para lograr enganchar al espectador y que salga, si más no, mínimamente satisfecho.

Yo he salido “mínimamente” contento, sí, pero rozando el límite de catalogar Behemoth como un soberano - una palabra que la primera vez que la oí me hizo mucha gracia – truño.

Para aventurarme en esta reseña que mejor manera de hacerlo que como lo hace Rachelle S. Howie, guionista de Behemoth, que este mismo año también ha escrito Earth’s Final Hours, otra telemovie, pero en esta ocasión sin el amparo de Syfy.

La Introducción

Se nos presenta el pueblo, o al menos parte de él. Con tan solo unos planos te das cuenta que es uno de esos pueblos tranquilos y pequeños, situados en una zona boscosa y montañosa, el que trabajar de sheriff debe ser la hostia de aburrido si lo que te va es la acción.

Se presenta también al protagonista. El jefe de un equipo de leñadores (seguro que no han visto Treevenge) que un día como cualquier otro van a trabajar, con tan mala suerte que un pequeño temblor provoca que un arbolito caiga sobre la pierna de uno de sus mejores hombres. La sorpresa de todos se produce cuando levantan al tipo y comprueban que yace muerto. ¿Por qué, si solo le han dado en la pierna? Tranquilos tiene explicación… y cierta lógica. Pero antes de adentrarnos seguiremos con la presentación.

El protagonista tiene una hermana y un padre. La hermana cae mal desde el primer momento en que aparece, y durante todo el metraje tienes la impresión de que sus escenas están ahí para rellenar cinta o para promocionar a la actriz. El padre es un jubilado que se ha obsesionado con los últimos temblores de tierra y los atribuye a un monstruo. Vaticina a sus familiares y amigos lo que les ocurrirá y…bueno, el típico loco al que nadie hace caso. Lo sorprendente es que el actor es Garganta Profunda, si si, el de Expediente X, pero más viejuno. Un personaje que cae simpático y que protagoniza una de las escenas más divertidas y tontas de Behemoth.

El padre tiene una amiga, una chica joven y guapa que regenta un bar. Le ayuda a hacer la contabilidad del lugar a cambio de tan solo amistad, y también para que el hijo esté tranquilo sabiendo que su padre hace algo útil y no corre por ahí asustando a la gente.

También se presenta a un grupo de gente, del gobierno parecen ser, que investigan los terremotos y que parecen tener la clave de qué es lo que los producen. También parece ser que tienen en su poder el arma definitiva para acabar con tal cosa. Un arma transportada en un maletín.

Hasta aquí la presentación. ¿Verdad que se os ha hecho un coñazo? Pues esperad a verla. Escenas alargadas más de la cuenta para contarnos lo que en dos minutos ya sabríamos de los personajes.

El Nudo

Empieza la acción… y un huevo. Todavía más presentación. En este caso del monstruo. Muy lentamente vamos viendo como la tierra tiembla cada vez más. Que el dióxido de carbono sube hasta las rodillas, por lo tanto si tu cabeza está por debajo de éstas te mueres (de ahí la muerte del leñador). La hermana del protagonista y su novio de excursión en la montaña queriendo regresar al pueblo tras ver un enorme ojo saliendo de un agujero de la montaña (por cierto, muy bien hecho). El padre y su amiga encerrados en el bar con la escena graciosa que antes os comentaba: suben por unas escaleras hacia el tejado… y lo repiten tantas veces que parece un gif animado, hasta llegar a un punto en el que dices, “venga va, ya es suficiente, que tan tontos no pueden ser”. El protagonista, junto a una ex suya que aparece por ahí porque también ha notado algo raro en el suelo y acompaña a un tío del gobierno en busca del arma definitiva y….y ya está. Estas tres situaciones repitiéndose una y otra vez durante cuarenta minutos.

El Desenlace

Aparece el monstruo de dentro de la montaña (antes solo habían salido un par de tentáculos) gruñe, le disparan con el arma definitiva y fin.

Noventa minutos de película para contemplar al monstruo tan solo cinco minutos y ver cómo se lo cargan con una facilidad pasmosa… ¡vaya mierda de monstruo! ¿Y este era el bicho que se había cargado civilizaciones enteras?

Cuando estoy dispuesto a empezar a hacer una reseña en ocasiones me voy dando cuenta de si realmente ha merecido la pena ver la película. A veces me encuentro que cuando termino de ver la película me digo a mí mismo: “bueno, esta bien”, y mientras hago la reseña me voy calentando, voy recordando detalles y al final me acaba gustando un montón. También me he encontrado en la situación opuesta, que miro una peli y digo “¡uau! que pasada” y al hacer la reseña se va deshinchando ese globo maravilloso que me había creado. En Behemoth no sabría que deciros… la película es lenta, pero no es mala. Tampoco es buena, ni tiene ritmo, ni siquiera simpatizas con los personajes, pero tiene un no sé qué…¡qué cojones! creo que ahora que termino la reseña puedo decir que sí, que reniego del primer párrafo y puedo afirmar, definitivamente, que se trata de un truño. A excepción de la imagen final. ¿CGI? Claro, pero como dije en Mega Piraña no quiero oír nada al respecto.

Para terminar, decir que esta ha sido una de las reseñas más aburridas que recuerde haber escrito, así que si tú también te has aburrido al leerla ni te acerques a Behemoth. Avisado estás.

Lo mejor: La aparición del monstruo en todo su esplendor.

Lo peor: Demasiada introducción, lo que retrasa en exceso la aparición del monstruo. Y la hermana y su novio... que personajes tan tan y tan sobrantes.

Sector 7

¡Petróleo va! ¡Petróleo viene! y mientras tanto el monstruo se entretiene

Sector 7

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  • Título original: 7 Gwanggu
  • Nacionalidad: Corea del Sur | Año: 2011
  • Director: Ji-Hun Kim
  • Guión: Je-Gyun Yun
  • Intérpretes: Ji-Won Ha, Sung-Kee Ahn, Ji-Ho Oh
  • Argumento: Un grupo de trabajadores de un petrolero debe enfrentarse a una terrorífica criatura. Hae-jun comienza a trabajar en un barco de investigación petrolífera, como encargada del equipo de submarinismo.

60 |100

Estrellas: 3

Sector 7

Sector 7 es la nueva monster horror movie proveniente de Corea del Sur. Comparada, lógicamente, desde sus primeros tráileres, a The Host, de corte similar, película del mismo país y con una temática similar en cuanto a concepto, pero definitivamente apartada a lo que pretender mostrar Sector 7 en pantalla.

Tenemos un survival horror, en una planta petrolífera, con un componente que mezcla mucha acción, algunos gags humorísticos y algo de parte dramática, dejando de lado el componente terror en la historia, o puesto con solo pequeñas dosis, todo muy al estilo Residen Evil, de la que por cierto coge ideas prestadas.

Sector 7 ha sido muy criticada, y en parte razonablemente, por esta cuestión. Es un batiburrillo de varios géneros que descolocan a la audiencia, que espera un film más serio y más terrorífico, y en cambio se obtiene una cinta de acción con giros a otros géneros, que sinceramente quitan bastante credibilidad al producto, y pasa de ser una apetitosa promesa a un bocado ocasional y sin sustancia.

La película no es todo lo mala como la pintan, como cine de acción estilo Michael Bay tiene sus cosillas y sus intereses, pero defrauda bastante como monster movie y de ahí su batacazo. A pesar de ello la cinta entretiene es su acorde duración mas allá de polémicas habidas y por haber. Su mayor problema es un guion tremendamente endeble y que las apariciones del monstruo son muy ortopédicas y alborotadas. Su mejor virtud en cambio es su falta de pretensión, una película palomitera con diálogos pastelosos, acción algo descafeinada, pero que acaba entreteniendo por la sorpresa de lo que vendrá después, algunas escenas bastante bien realizadas y muy en el tono de lo que parecía el mejor devenir para la película, aunque acabe fallando en nudo y desenlace. También rescataría su comienzo y sus primeros minutos, sin duda lo mejor de la cinta, que según va rodando y devorando minutaje va enfriándose su credibilidad y sus supuestas bondades, para pasar en muchos momentos a planos letárgicos sin profundidad, toscos y mal manejados por el director, más preocupado de enfatizar a sus actores que de la historia misma.

Actores por otra parte que no ayudan mucho a meterse en el fragor de la batalla, porque no rezuman carisma precisamente y cumplen con sus papeles con mas apatía y poco brillo que en la mencionada y mucho mejor elaborada The Host.

El mayor problema de Sector 7 es que deja de emocionar pasado su primer cuarto de hora, empiezas a vislumbrar que te están ofreciendo algo que no esperabas ni por asomo y no te gusta el cambio. Si te adaptas o acostumbras al cambio de tercio, tienes una película que mas allá de sus defectos es a ratos bastante entretenida, divertida y con algunos personajes carismáticos, que no bien definidos. Personalmente me pareció que a pesar de su devenir, diferente en concepto y forma a lo que esperaba, la película tiene valores positivos y entretenimiento a ratos, como para ser vapuleada mas allá de puesta cinematográfica en escena.

Sector 7 es una película que defrauda por sus altas expectativas y por un hype que luego no resulta en lo que la gente quería ni pensaba. Defrauda, pero no es un fraude, porque a pesar de que no da lo que se esperaba, si te adaptas a su otro rol, tienes una película amena y entretenida a ratos.

Lo mejor: Es entretenida si te adaptas a lo que realmente quiere ofrecerte. Ha Ji-Won está muy mona hasta con mono de trabajo. Es como una serie B pero de alto presupuesto, tanto para lo bueno como para lo malo.

Lo peor: El guion es endeble. Los giros de la película son intrascendentes. Muchos secundarios con roles apáticos, poco profundos o nada definidos. Demasiados subgéneros metidos con calzador y definitivamente que debería haber sido una monster movie y no lo es.