Categoria: Survival
Infierno Blanco
Vivir y morir hoy

- Título original: The Grey
- Nacionalidad: USA | Año: 2012
- Director: Joe Carnahan
- Guión: Joe Carnahan, Ian Mackenzie
- Intérpretes: Liam Neeson, Dermot Mulriney, Frank Grillo
- Argumento:Un grupo de trabajadores de una compañía petrolífera sufre un accidente aéreo que deja con vida a unos pocos supervivientes. Éstos deberán enfrentarse al gélido clima de Alaska, aislados y acechados por una manada de lobos.
LA VALORACIÓN:
85 |100
Estrellas: 5
El próximo 17 de febrero se estrena Infierno Blanco en las salas de cine españolas. Nuestra querida Samdra tuvo la oportunidad de asistir al pase previo para la prensa organizado DeAplaneta en Cinesa Diagonal el pasado 26 de enero, y por lo que se desprende de sus palabras Infierno Blanco es una de las imprescindibles del año…
Ottway (Liam Neeson) tiene un trabajo peculiar, disparar a los lobos que se acercan al campamento de una refinería en Alaska para evitar que ataquen a los trabajadores. Es un hombre destrozado por la falta de su mujer, decepcionado con la vida hasta el punto de estar dispuesto a acabar con ella. Pero justo antes de apretar el gatillo, un aullido lejano le detiene: la vida le tiene preparada una prueba más. Junto a sus compañeros emprende un viaje de vuelta a casa, pero el avión sufre un accidente que deja a media docena de supervivientes perdidos en un paisaje de temperaturas glaciares y alejados de cualquier forma de vida a excepción de un grupo de lobos poco conformes con la idea de ver su territorio invadido.
Cuando el ser humano se ve a sí mismo amenazado en un entorno hostil y desprovisto del control y la seguridad que ofrecen las herramientas de la sociedad moderna, la consciencia de la fragilidad de la existencia se revela con fuerza. Los supervivientes de la historia firmada por Joe Carnahan e Ian Mackenzie reflexionan sobre la vida y la muerte a sabiendas de que están más cerca de lo segundo que de lo primero. Son hombres golpeados por unas circunstancias excepcionales, que se enfrentan a su propia mortalidad al mismo tiempo que luchan por la supervivencia del grupo. No son héroes, ni siquiera un Liam Neeson que lidera más por bagaje de conocimientos y adaptación que por iniciativa, y aun así es el primero en admitir que está aterrorizado.
Infierno blanco parte de la idea del hombre enfrentado a la naturaleza como máxima del survival al uso, pero la película del director de Ases calientes o El Equipo A es mucho más que eso. La combinación de nieve, animales y aislamiento, coincide con el Frozen (2010) de Adam Green, una película donde se potenciaba el desarrollo de los personajes y el proceso de toma de decisiones incómodas para la supervivencia por encima de la acción. Aquí se establece un equilibrio más evidente entre ésta y el drama introspectivo, sin favorecer uno por encima del otro ni perjudicar el ritmo de la narración. La tensión es igual de evidente en los enfrentamientos con los lobos y las agotadoras travesías por la nieve, que en las conversaciones alrededor de una fogata en las que se aferran al recuerdo de los instantes de felicidad junto a sus seres queridos.
Carnahan muestra sus lobos casi a modo de documental didáctico a través de la voz de Ottway, quien usa su experiencia para leer los movimientos de la manada y avanzarse a sus rituales de ataque y defensa. Detalles aparentemente insignificantes que le dan verosimilitud al relato (la marca de la orina para delimitar el territorio o el evitar movimientos bruscos de los humanos que denoten debilidad en un enfrentamiento directo). Se establece además un paralelismo entre la organización jerárquica animal, con un macho alfa en la cúspide, y el grupo de supervivientes liderados por Ottway. Esto es especialmente evidente en una escena en la que el lobo alfa castiga a un miembro de la manada tras atacar a los hombres por su cuenta, y minutos después es Ottway quien se ve obligado a golpear a Díaz (un fantástico Frank Grillo) por rebelarse ante su liderazgo y poner en peligro la estabilidad del grupo.
Los animales aparecen como depredadores agresivos, una licencia que se permiten los guionistas con el objetivo de aumentar la angustia del espectador, dado que los estudios informan que: “Los lobos salvajes son normalmente tímidos y evitan el contacto con las personas, su reacción depende muchas veces de las experiencias anteriores que hayan tenido con humanos más que de un comportamiento natural propio” 1. Su presencia se potencia con un uso eficaz del fuera de campo a través de aullidos estremecedores. Se oyen pero no se ven, y cuando se ven son tan rápidos que se antoja imposible evitar el ataque. Pero Carnahan no esconde a sus lobos, sino que dosifica su presencia de un modo inteligente, combinando momentos de total exposición (la del macho alfa frente a la hoguera) con originales puestas en escena como la secuencia nocturna en la que solo se distinguen las pupilas brillantes de los depredadores en la oscuridad.
Pero el equipo no solo debe lidiar con la persecución de los lobos, sino que también tiene que luchar contra las condiciones climatológicas, la propia naturaleza e incluso contra ellos mismos. El ambiente gélido (20 grados bajo cero) les obliga a encender hogueras constantemente para evitar la congelación y de paso crear una barrera para los lobos. Las tormentas de nieve se suceden sin piedad dificultándoles el avance. El propio territorio les coloca trabas en el camino generando situaciones un tanto inverosímiles pero no por ello exentas de tensión y aventura como la del salto en el árbol. Especial atención en este apartado al sonido envolvente del viento, las hojas de los árboles y las tormentas de nieve, junto a la fotografía de Masanobu Takayanagi, culpables de crear una atmósfera tan bella y contemplativa como intrigante y depresiva.
Y por otro lado, el análisis más interesante, el del hombre frente a la muerte. Cuestión que se plantea en los primeros minutos del film cuando Neeson recita una carta de suicidio con un tono de voz tan frío y profundo como el paisaje que le rodea. Una carta que le acompañará en su intento desesperado de supervivencia y a la que recurrirá a menudo para recordar que estuvo muy cerca de abandonar y rendirse, pero no lo hizo. Es el más consciente del peligro que les rodea, y por ello se repite a sí mismo una y otra vez un poema de su padre que recoge la esencia del relato en cuatro líneas:
“Una vez más, combatiré
la última gran pelea de mi vida
hoy, viviré y moriré
hoy, viviré y moriré”
Es realmente estremecedor ver la lucha de unos hombres que, abandonados a su suerte, se muestran tan vulnerables a una situación que les sobrepasa por completo. Se cuestionan porqué fueron ellos los elegidos para sobrevivir entre todos los ocupantes del avión y cómo es posible que salieran ilesos tras estrellarse de ese modo para acabar siendo devorados por lobos o víctimas de un tiempo inclemente.
El realismo y la sensibilidad con la que se tratan las muertes es una de las mayores virtudes del film. Ninguna muerte resta vacía de sentimiento y dolor, sino que todas conforman una cadena de momentos dramáticos intensos suspendidos en el tiempo. Hay dos escenas en concreto que hielan la sangre: una rendición frente un paisaje extraordinario, y la que tiene lugar en el interior del avión minutos después del accidente, en la que asistimos atónitos a las palabras de Ottway junto a un compañero al que vemos con detalle cómo se le escapa la vida en un último suspiro. Detalles que hacen de Infierno blanco una cinta tan realista como devastadora.
La dirección de Carnahan es exquisita en cuanto a plasmar paisajes de postal se refiere, con evocadores encuadres de montañas nevadas bañadas por un sol radiante ajeno a la muerte que se cierne sobre los hombres. Al mismo tiempo que establece una distancia para permitir al espectador gozar de unas vistas a las que no estamos acostumbrados, la recorta cuando se trata de transmitir el frío, el cansancio y el dolor de los personajes. Un buen ejemplo de ello es el rodaje y posterior montaje de la secuencia del vuelo. Magistral cómo Carnahan introduce la cámara en el interior del aparato mientras desciende a toda velocidad y muestra un accidente de avión cómo nunca antes se había hecho. En las largas travesías, se recrea en la dificultad de avanzar por el hundimiento de los pies en la nieve, y en la mayoría de los ataques, usa el recurso de la cámara en mano temblorosa (y bastante incómoda), para posteriormente mostrar en su totalidad el resultado de las heridas.
Gran acierto la elección de Liam Neeson para el papel protagonista (se había tanteado a Bradley Cooper), quien a sus 60 años aporta madurez a un Ottway que interpreta con la dosis justa de contención e intensidad dramática. Le acompañan un grupo de supervivientes formado por Frank Grillo, Dermot Mulroney, Dallas Roberts, Joe Anderson, Nonso Anozie y James Badge Dale. Cada uno de ellos conforman personajes con distintos modos de exteriorizar sus miedos y sus debilidades: el humor, la fe, el orgullo…Destaca entre ellos un Frank Grillo que consigue que en poco tiempo pasemos de odiar a Díaz, a compadecerlo y hasta admirarlo – de algún modo-.
Los productores de la película han decidido programar un nuevo estreno a finales de 2012 para buscar el beneplácito de la Academia en la edición de los Oscar del próximo año. Allá ellos y los académicos, lo que sí os puedo decir yo es que aquí hay un survival con mucho corazón y muchos huevos.
Lo mejor: Su sensibilidad. El final.
Lo peor: Algunas escenas de acción inverosímiles.
The Hike
Las mujeres son presa fácil

- Título original: The Hike
- Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2011
- Director: Rupert Bryan
- Guión: Rupert Bryan, Ben Loyd-Holmes
- Intérpretes: Tamer Hassan, Zara Pythian, Barbara Nedeljakova, Ben Loyd-Holmes.
- Argumento:Un grupo de amigas se disponen a pasar unos días de excursión en la montaña. Cuando una de ellas desaparece, comienza la pesadilla...
LA VALORACIÓN:
50 |100
Estrellas: 3
Cinco chicas se disponen a pasar unos días en la montaña. El motivo real es arropar a Kate (Zara Pythian), que acaba de volver de Afganistán tras ver cómo su novio moría en combate. Sin embargo, no es la única que parece necesitar apoyo: Torri (Barbara Nedeljakova) ha vuelto con su novio Dean (Tamer Hassan), un tipo bastante deleznable que no la trata precisamente bien.
Sea como fuere, el grupo de amigas, una vez que están en el campo, se mueve bastante cómodo. Se llevan bien, se conocen de años y pueden comportarse con una naturalidad que no parecen encontrar en sus hábitats cotidianos.
En su camino, se encontrarán con otros excursionistas: un hombre y dos mujeres bastante siniestros; y una panda de treintañeros atractivos que están practicando escalada y con quienes tontearán y se encargarán de decirse, los unos a los otros, por dónde van a acampar esa noche.
A estas alturas del resumen, y a pesar de los más que evidentes parecidos con otras películas, quien no haya visto “The Hike” puede preguntarse: ¿dónde está aquí la intriga y la tensión? Bien, antes de todo esto, como buena serie B, hay un prólogo en el que una presencia omnipresente a la que nunca vemos asedia a un par de chicas en ese mismo bosque (sí, debe ser el bosque más poblado de Inglaterra). Y, por tanto, durante todo este primer tramo de película, la cuestión es: ¿los malos son los chicos atractivos? ¿El trío de excursionistas siniestro? ¿Quizás Dean, que ha seguido a Torri? ¿O hay alguien más en ese bosque? Y, desde mi punto de vista, está bien jugado y es el mejor tramo de la película. Por cierto que he leído varios resúmenes en los que se desvela, sin pudor, por dónde viene la amenaza; así que, si estás interesado en ver “The Hike”, intenta evitar algunas sinopsis que hay rondando por la red.
Obviamente, estamos ante un survival, y de bajo presupuesto. Aunque el punto de partida es exacto al de “The Descent” (Neil Marshall, 2005), las chicas protagonistas no son escaladoras sino meras excursionistas y no tiene los espectaculares entornos naturales que ofrecía aquel (aunque los extras del dvd revelaban que se trataba de plató y chroma). Tampoco hay monstruos, ni demasiados efectos especiales o maquillaje, pero esto no es un problema, al menos en esta primera mitad que nos ocupa. Rupert Bryan, el director, debutante que proviene del mundo del sonido, se sabe las reglas del juego y las aplica con sabiduría: alterna los momentos de descripción de personajes con la siembra de pistas en torno a por dónde van a ser atacadas las protagonistas, haciendo que el trayecto sea placentero e interesante sin ofrecer nada realmente innovador o espectacular.
El mayor “pero” de “The Hike” proviene, por tanto, de su segunda mitad. Una vez que se descubre el origen de la amenaza y comienza el terror, la película adolece de una terrible falta de contundencia. Hay asesinatos, violaciones, incluso necrofilia, pero nada de ello es realmente impactante o aterrador. ¿Por qué? Realmente, me cuesta averiguar el motivo. Quizás, sea un problema de gradación: todo está a la misma altura, sin escalar la intensidad en ningún momento. Pero, si soy sincero, no estoy seguro de que ésta sea la razón. Tampoco están especialmente bien definidos los distintos caracteres de las cinco chicas protagonistas, más allá del tópico, algo que lastra la película. Por el contrario, los excursionistas que se van encontrando por su camino si tienen personalidades marcadas. Lo único que creo haber sacado en claro es que gran parte del problema proviene de la dirección. Durante la primera mitad, la labor de Rupert Bryan es transparente y acertada, apoyada por un guión coescrito por él y Ben Loyd-Holmes, que además interpreta a uno de los chicos que están practicando escalada, y se basa más en la sugerencia y las hipótesis sobre qué está pasando que en la acción directa. En la segunda mitad, se pasa a la acción, y aquí adquiere importancia la representación de la violencia. Ésta es bastante pobre. No es necesario ser explícito, y hemos visto mil ejemplos de ello a estas alturas, para impactar, pero probablemente sí que haga falta una cierta dosis de imaginación y sorpresa que “The Hike” no posee. Además, y aunque las comparaciones sean odiosas, se reservan un pequeño as en la manga para el final, pero es prácticamente el mismo que ofrecía “Eden Lake” (James Watkins, 2008), para mí muy superior a ésta en casi todos los aspectos.
Aún así, esto no implica que “The Hike” esté exenta de interés. Creo que toda esta palabrería que estoy soltando es sólo una queja por lo que la película podía haber sido y no es. Desde el comienzo, las bases están bien sentadas: en un mundo de hombres, las mujeres son las víctimas. Dean, el novio de Torri, es un machista redomado y un ser primitivo, pero ella ha asumido su rol de “mujer de” y se ve incapaz de abandonarle. La situación de las dos mujeres del macabro trío de excursionistas con el que el grupo de chicas se cruza parece similar: él las trata mal pero ellas son incapaces de revelarse. Y, en esencia, estamos ante una denuncia del mundo visto a través de los ojos de los hombres, donde las mujeres son sólo carne para el sexo caprichoso del macho. El rol femenino, en el final de la cinta, es muy esclarecedor, y quien la ha visto sabe de qué hablo. Incluso, ofrece una variación bastante divertida a la fórmula habitual: aunque el grupo protagonista son unas cuantas mujeres en pantalón corto y camisetas ajustadas, en la escena del lago ellas son retratadas con deseo, sexys y femeninas, pero no se quitan la ropa interior; ellos, sin embargo, están desnudos aunque mostrados sin ningún tipo de recreación erótica (incluso hay frontales, por incidir en el tema), algo que, una vez que se ha pasado el ecuador de la película, tiene su gracia: en este universo que se ha creado, si los hombres quieren sexo, lo consiguen, sea consentido o no. Desde este punto de vista, intentar hacer una película feminista con cinco chicas protagonistas que son estereotipos en el peor sentido de la palabra, no parece, sin embargo, la opción más acertada.
Por tanto, y a modo de conclusión, señalar que “The Hike” es discreta pero entretenida incluso en sus peores momentos. Su gran virtud es su gran defecto: tiene ambiciones, y éstas son legítimas. Sin embargo, casi nunca llega a la altura que se propone y eso provoca en el espectador la misma frustración que estar viendo un bodrio.
Lo mejor: Los primeros cuarenta minutos.
Lo peor: La falta de contundencia de los cuarenta minutos finales.
Storm Warning
Cuando los papeles se intercambian

- Título original: Storm Warning
- Nacionalidad: Australia | Año: 2007
- Director: Jamie Blanks
- Guión: Everett De Roche
- Intérpretes: Nadia Farès, Robert Taylor, David Lyons
- Argumento:Una pareja alquila una barca para pasar el día pescando. El mal tiempo y el echo de perderse por unas ciénagas harán que se refugien en una casa con unos residentes muy cabrones.
LA VALORACIÓN:
75 |100
Estrellas: 4

Alguna que otra vez hemos visto algún documental del National Geographic con esos paisajes de ensueño que uno siempre aspira a visitar. Bien, pues Storm Warning, al principio, parece precisamente eso, un documental con paisajes maravillosos en cuya escena irrumpe una pareja de enamorados. De buenas a primeras puede parecer ñoña… buenas vistas, una tarde de amor tomando el sol y pescando en aguas calamadas, sin nadie alrededor que moleste… Vaya, lo que se dice una tarde ideal para un par de enamorados. Un inicio perfecto para poder decir eso de que la calma siempre precede a la tormenta.
La joven pareja ve como el sol va desapareciendo, así que deciden dar una última vuelta e irse a casa. Pero al dar la vuelta a través de unas ciénagas se encuentran que la marea ha bajado tanto que la barca les sirve de poco para su regreso; y si encima les cae una tormenta del carajo encima ya me dirás tú qué salida les queda… Atorando la barca a un lado deciden pedir ayuda a los granjeros de la zona y tienen suerte, ya que en tan solo dos minutos encuentran una casa. Pero… ¡vaya por Dios! No hay nadie y ¿qué haces cuando nadie te abre la puerta?, pues ir por la puerta de atrás y hacer el cotilla. No me extraña que cuando los propietarios vuelven y los descubren estén de muy mala leche.
Aceptémoslo, hay víctimas potenciales que son tontas y otras que son listas; de la misma manera que también tenemos a los paletos tontos y a los listos. En Storm Warning la capacidad de pensar de los paletos es casi nula. En su vocabulario solo existen las palabras follar, matar… matar y follar. El orden es lo de menos, lo único que importa es hacerlo. Y tampoco importa con quien o con qué. El caso es que la personalidad de los tres malotes es lo que más me ha gustado de esta película.
Su capacidad para pensar en los momentos de tensión son nulos y sus conversaciones de besugos y las barbaridades que se les ocurren para castigar a las víctimas van más allá de cualquier serial killer al uso (de lo único de lo que pueden presumir es de mala leche). Si Hanníbal Lecter, Patrick Bateman o cualquier asesino o pscyho viera esta película, disfrutaría más con la torpeza de los catetos que por las andanzas y pasiones que comparten. No esperéis encontrar a alguien al que si le pegas mil tiros se levanta, o que prepara minuciosamente el terreno para atraer a sus víctimas, ni tan siquiera a alguien que tenga la precaución de atar a su presa, ¿por qué hacerlo teniendo un perro guardián al que ni siquiera ellos mismos pueden controlar?
Personalmente creo que es la táctica (y funciona…) para engancharte a esta película: coger a tres paletos - pero bien paletos – con instintos asesinos y hacer que en sus caminos se crucen unas víctimas más listas que ellos, demostrando de paso que los genes femeninos, en momentos de tensión, no solo saben chillar, mover las tetas o correr como gallinas; si no que pueden coger las riendas de la situación y darles la vuelta para convertirse así en las cazadoras.
Storm Warning empieza un poco lenta - como dije antes parece que estemos mirando un documental – , pero a la que empieza la acción ya no hay pausa ni para ir al WC.
Según mi propia guía del turista incauto, entrar en casas ajenas y que además estén echas polvo, con muñecas hinchables en sofás que solo con verlas se te caen los ojos… forma parte de cualquier excursión campestre. Es por eso que en cualquier film las ganas de que descuarticen a los incautos van in crescendo. Pero precisamente llegados a este punto encontramos otro argumento de peso a favor de la película. A medida que pasan los minutos los protagonistas te van cayendo mejor, y cada acto que llevan a cabo para joder a la familia de paletos lo glorificas con susurros del tipo “bien, bien hecho, así se hace, dale más fuerte”. Eso sí, mi empatía es solo para ella; él en ningún momento llegó a agradarme. ¿Será por qué se pasa media peli inconsciente?
Hablar más de la película sería contarla toda y no es esa mi intención. Storm Warning quizás pueda parecer un survival de tantos, pero la diferencia es que éste se deja ver hasta el final, incluso puede llegar a agradaros, como en mi caso. La escena de la violación es de lo mejorcito que he visto en mucho tiempo, no por el morbo o el mal gusto que pueda transmitir, sino por la idea de la chica: “¿Me van a violar? Pues les tengo preparada una sorpresa.”
Interesante propuesta de Jamie Blanks que en su día nos deleitó con las bastante malotas Leyenda Urbana y Un San Valentín Sangriento. Que no os tiren para atrás estos dos títulos ya que nada tienen que ver con Storm Warning. Para terminar romper una lanza en favor de los tontunos.. si son lo que son es gracias a la gran interpretación que hacen sus respectivos actores. Muy recomendable para unos tiempos en que el survival parece una mera excusa para ver amputaciones y barbaridades. ¡Ojo! Que a un servidor estas cosas le encantan, pero de vez en cuando también va bien desconectar de tantas vísceras derramadas.
Lo mejor: Que una vez empieza la acción va al grano, sin florituras de por medio.
Lo peor: Verla en versión doblada y tener que tragarse el acento francés que le han puesto a la chica.
Wrong Turn 4: Bloody Beginnings
Estos mutantes merecen pasar a mejor vida

- Título original: Wrong Turn 4 Bloody Beginnings
- Nacionalidad: USA | Año: 2011
- Director: Declan O'Brien
- Guión: Declan O'Brien
- Intérpretes: Sean Skene, Blane Cypurda, Dan Skene
- Argumento:Un grupito de amigos se pierde en mitad de una tormenta de nieve y se refugian en un hospital psiquiátrico aparentemente abandonado.
LA VALORACIÓN:
32 |100
Estrellas: 2

El primer Wrong Turn, conocido en España como Km. 666, era una especie de hijo bastardo de Las colinas tienen ojos del gran Wes Craven. A pesar de estar muy lejos de su padre putativo y de que tres años más tarde, en 2006, el francés Alexandre Aja firmaría su particular obra maestra con el remake de “Las Colinas”; lo cierto es que Wrong Turn no dejaba de tener su gracia.
El segundo Wrong Turn, que en España se tituló Camino Sangriento, era una gamberrada de bajísimo presupuesto que destacaba por unas altas dosis de gore, unas chicas poco dadas a conservar la ropa, y un guión tan estúpido como divertido. Era algo así como la versión trash y desvergonzada de la primera entrega (mi favorita sin ningún lugar a dudas).
El tercer Wrong Turn (Wrong Turn 3: Left for Dead) era una pérdida de tiempo. Daba la impresión de que su director, Declan O’Brien, cavó un profundo agujero en el que enterrar la saga para siempre. Craso error. Hay un cuarto Wrong Turn… y de nuevo escoje el camino equivocado.
Una pandilla de universitarios sube a sus motos de nieve y se dirige a una cabaña con la intención de pasar el fin de semana holganazeando, drogándose y follando los unos con los otros.
Por desgracia (para ellos) se pierden en mitad de una tormenta. Encuentran refugio en un viejo hospital psiquiátrico ¿abandonado? en el que se aposentan, se ponen cómodos, y se disponen a pasar la noche holgazaneando, drogándose y follando (que la vida es corta…). Pero nuestro querido clan de mutantes tarados tienen reservados otros planes para los intrusos.
Wrong Turn 4: Bloody Beginnings tiene 5 solitarios minutos de gloria. Y la suerte es que no tendréis que esperar mucho, ya que se trata de los 5 minutos iniciales. Un trio de mutantes adolescentes (se supone que esto es un viaje a los inicios de la saga) logran escapar de su celda y siembran el caos en el hospital psiquiátrico en el que se encuentran recluidos. Desmembramientos, caos, violencia, gore chusco… en definitiva, sana diversión para unos prometedores 5 minutos iniciales que recuperan el tono brusco y desvergonzado de la segunda entrega de la saga. A partir de aquí lo habitual: un escenario lúgubre, un grupito de víctimas estúpidas que se merecen todo lo malo que les llegue a ocurrir (tan solo salvaría a esa parejita de lesbianas ninfómanas…), teléfonos móviles sin cobertura, la radio que no funciona, y una caterba de mutantes caníbales dispuestos a merendarse a todo hijo de vecino que se cruce por su camino sin distinción de género, raza o sexo.
Así que todo está listo… sí, es lo mismo de siempre, pero que más da. ¡Que empiece el espectáculo!
Nahhh… lo siento mucho gente, el espectáculo acabó a los 5 minutos de comenzar la película. Wrong Turn 4: Bloody Beginnings es una antología de muertes cutres, diálogos de vergüenza ajena, situaciones mil veces vistas… Una oda al aburrimiento. Una constante invitación al bostezo.
Lejos de la pulcritud del primer Wrong Turn. Todavía más lejana al espíritu macarra de la segunda entrega y, por desgracia, emparentada muy directamente con el pequeño desastre que supuso la tercera. Quizás sea el momento - ahora sí – de olvidar la saga para siempre.
Lo mejor: Los primeros 5 .
Lo peor: El resto.
The Woman
La infinita maldad del hombre civilizado

- Título original: The Woman
- Nacionalidad: USA | Año: 2011
- Director: Lucky McKee
- Guión: Lucky McKee y Jack Ketchum
- Intérpretes: Pollyanna McIntosh, Sean Bridges, Angela Bettis
- Argumento:Un padre de família encuentra a una mujer salvaje en mitad del bosque, la captura, y la encadena en el cobertizo de su casa.
LA VALORACIÓN:
75 |100
Estrellas: 4

Una enorme casa con jardín situada en un barrio residencial de las afueras. Papá, mamá y tres vástagos: la mayor una chica llamada Peggy, el mediano un chico llamado Brian y la pequeña una preciosa niña de apenas tres años de edad de la que, sintiéndolo mucho, no logré quedarme con su nombre. Un rutilante coche familiar de color negro. Una posición económica privilegiada. Barbacoas con los vecinos… Al novelista Jack Ketchum, con la complicidad en esta ocasión del cineasta Lucky Mckee, le basta un leve arañazo sobre la superfície para cargarse el sueño americano y mostrarnos toda la podredumbre que es capaz de albergar en su interior el ser humano. En eso consiste The Woman…
Chris, un tipo bien posicionado, sale de caza y encuentra a una mujer salvaje, gravemente herida, en mitad del bosque. La decisión que toma escapa a la lógica de lo que supongo que todos nosotros haríamos: en lugar de dar parte a la policia, Chris captura a la mujer, la ata con cadenas en el cobertizo y hace partícipe a toda su familia de su voluntad de domesticarla, de civilizarla, de reinsertarla en la sociedad.
Concebida como una especie de secuela o spin-off de Offspring, The Woman, contrariamente a lo que se desprende de su título, orbita alrededor del personaje de Chris, un padre de familia aparentemente responsable, aparentemente amable con su mujer, aparentemente cariñoso con sus hijos, y en definitiva un tipo al que aparentemente la vida le sonríe. Pero todo es pura apariencia. La realidad es muy distinta. Chris es un grandísimo hijo de puta ávido de poder que tiene atemorizadas a su mujer y su hija mayor, y que está convirtiendo a su único hijo varón en un calco de sí mismo… es decir, un cabroncete bastardo sin nigún respeto por la vida del prójimo (fantástica la manera de resolver su disputa con una compañera de clase).
La família de Chris, aparentemente idílica, es en realidad una família enferma, corrompida, descompuesta. Chris ha logrado levantar su particular reinado del terror en el que tiene libertad para hacer lo que le venga en gana. Nadie se atreve a llevarle la contraria, nadie pondrá jamás en duda sus decisiones, nadie censurará sus acciones… De manera que la mujer salvaje, cuya violencia y rabia son inherentes a su propia naturaleza, es la verdadera víctima de un tipo sin escrúpulos que, bajo la cohartada de la civilización y la reinserción social (y ante la total pasividad de su familia… paralizada por el miedo), no duda en cometer sobre su presa todo tipo de atrocidades, vejaciones, maltratos y agresiones sexuales.
Pero en realidad todos son culpables. Todos deben asumir su parte de responsabilidad. Chris por ser un auténtico demente que tiene amedrentada a toda su família y que mantiene encadenado a un ser humano en el cobertizo de su casa. La mujer y la hija por no hacerle frente en el momento oportuno y reaccionar cuando ya es demasiado tarde. Y el único hijo de la família por ser portador de los infectos genes de su padre (un maltratador y un asesino en potencia). Y bajo este panorama al espectador tan solo le queda una única opción: esperar a que llegue el momento de la venganza, en el que cada cual recibará aquello que se merece.
McKee y Ketchum saben perfectamente que la mujer salvaje tendrá su momento. Su minuto de gloria. Saben que el espectador lo espera, lo desea… desea que ocurra. Y en uno de los giros más demenciales que se han visto en la reciente historia del género (me trajo a la memoria otra joyita titulada The Loved Ones), McKee y Ketchum ponen toda la carne en el asador y, lo que hasta entonces estaba siendo algo parecido a un drama familiar dotado de un macabro sentido del humor, acaba convirtiéndose, en su tramo final, en un frenético espectáculo gore de violencia desatada cercana al paroxismo. ¿Un tramo final que tiende a la exageración e incluso al absurdo? Seguro… ¿Disfrutable? Por mi parte uno de los finales más arrolladores y terriblente divertidos de los últimos tiempos.
The Woman es una delicia. Puro placer. Una abigarrada mezcla de drama, sadismo, humor y gore que gracias a la impresionante labor de todos los actores implicados (increíble Angela Bettis y Sean Bridges. A este último le odias con todas tus fuerzas desde prácticamente su primera aparición), y a la extrema inteligencia y habilidad del propio McKee a la hora de ir dosificando cada una de las sorpresas que nos depara la trama (“dosificación” que, sencillamente, revienta en el tramo final de la película, donde todo acaba desbordándose hasta límites insospechados); logra sobreponerse sin excesivas dificultades a un guión que fácilmente podría calificarse, y por muchas y vairadas razones, de tramposo.
A destacar la poderosísima presencia física (y carnal) de una prometedora Polyanna McIntosh en el papel de la mujer salvaje. La muchacha logra merendarse la pantalla en cada una de sus apariciones.
Y también una extrañísima y en ocasiones perturbadora banda sonora que en la mayoría de ocasiones da la sensación de estar en total discordancía con la acción pero que, precisamente por esa razón, acabó cautivándome.
Un último inciso: me queda pendiente profundizar en el universo literario de Jack Ketchum… le tengo muchísimas ganas.
Lo mejor: Una historia salvaje con un humor macabro y soterrado tremendamente disfrutable.
Lo peor: Para muchos espectadores puede resultar complicado congeniar con el guión.
Calvaire
Soy humorista, ¿quieres que te cuente un chiste?

- Título original: Calvaire
- Nacionalidad: Francia, Bélgica, Lux. | Año: 2004
- Director: Frabice Du Welz
- Guión: Frabice Du Welz
- Intérpretes: Laurent Lucas, Jackie Berroyer, Philippe Nahon
- Argumento:A muchos se nos ha estropeado alguna que otra vez el coche. La putada es que el sitio donde lo haga sea en el pueblo donde va a parar Marc, la víctima de la función.
LA VALORACIÓN:
80 |100
Estrellas: 4

En esta película voy a empezar al revés de lo que acostumbro a hacer y primero voy a hablar del staff que la compone, ya que creo que es la parte más importante para que la película me haya llegado a gustar tanto, catalogándola incluso de obra maestra e imprescindible para todo buen amante al cine de horror.
Detrás de la cámara nos encontramos al belga Fabrice Du Welz que nos ofrece planos muy tenebrosos, lluviosos y con una puesta en escena soberbia. Hay pocos directores que sepan manejar tan bien la ambientación haciéndola partícipe de la película como un personaje más, creando, a través de ella, unos sentimientos que van en conjunción perfecta con el estado de ánimo de los protagonistas. Unos protagonistas que si bien hay situaciones en que te hacen reir (no de comicidad sino sobre la situación en la que se encuentran), también que los maldigas hasta llegar al odio por sus actos (que a su vez son actos humanos que no creo que nadie pueda juzgar; sí estar en contra, pero nunca juzgarlos) o que te asquean en extremos horrorosos. Cada personaje tiene una cosa en común: la tristeza. Un sentimiento que te agarra como el fantasma de The Shutter y ni al terminar la película puedes desprenderte de él.
Si detrás de una buena historia no hay buenos personajes/grandes actores ya pueden contar todas las verdades del mundo que de bien seguro que al poco rato pierdes interés. Por esa razón mi gran elogio hacía los dos protagonistas que llevan todo el peso del film, Laurent Lucas y Jackie Berroyer. Pero sin olvidar a los secundarios ni un momento, ya que su aparición, por pequeña que sea, llena de acojone al más valiente. Tampoco hay que olvidarse de la estrella femenina, aunque solo con un pequeño papel; ya que el sexo femenino está presente de otra forma en Calvaire. Hablo de la guapísima –aunque supere la cincuentena sigue estando estupenda- Brigitte Lahaie, aprovechando para recomendaros Los Depredadores de la Noche de Jesús Franco y La Nuit Des Traquées de Jean Rollin.
Marc Stevens es un cantante a la espera de que algún productor se fije en él y dejar el hastío mundo del viaje en furgoneta para a cantar en asilos de ancianos. Después de un mini concierto, de rehusar a una “jovenzuela” y a la bella Lahaie, sube a su furgoneta para ir a otro estupendo concierto de navidad en vete a saber que sitio.
Por el camino, y como no, la furgoneta hace puf y en medio de una tormenta y guiado por un pobrecito chico que ha perdido a su perrita va a parar a un hostal en medio del bosque. Allí conocerá a Bartel, el dueño del local, un hombre solitario, simpático y amable…a primera vista.
Bartel con toda su amabilidad se ofrece en reparar su furgoneta y de mientras invita al joven cantante a dar un vuelta por los alrededores pero con un aviso “no te acerques a los pueblerinos” ¿y que hace el joven? Si no se acercara terminaría la peli, así que ya os lo podéis imaginar.
Una vez sabemos quien está detrás del proyecto y de qué va la película dejadme de una vez por todas dar mi visión personal. Es una película que ya tiene sus añitos. Seguro que muchos de vosotros ya la habréis visto, y para los que no lo hayais hecho, como siempre, un aviso: a partir de aquí, tanto mi comentario como mis conclusiones, seguro que estropean toda la sorpresa que puedas llevarte, y créeme, si ves Calvaire sabiendo lo menos posible sobre la película, no te defraudará. Así que por favor te invito primero a ver Calvaire y si luego te apetece, pasa por aquí para dar tu personal opinión.
De las definiciones de Calvario me quedo con “serie o sucesión de adversidades y pesadumbres”. No hubiera habido título más acertado para lo que le ocurre a Stevens. Dentro de la misma definición encontramos vía crucis “camino señalado con diversas estaciones de cruces o altares, que se recorre rezando en cada una de ellas, en memoria de los pasos que dio Jesucristo caminando al Calvario”. ¿Por qué este rollo? Porque creo que Calvaire es más que un survival, es una visión sobre Jesucristo (¿se me ha ido la olla?), sobretodo la parte final, o más bien sobre lo que los humanos entendemos sobre el bien, el mal, la redención, el perdón, la locura y todos estos adjetivos que muchas veces al ser escuchados ya se cree que solo son trivialidades, que tenemos asumido cada significado y que todo el mundo tiene su rol. Todo lo contrario, yo creo que nadie tiene asumido su rol, que los tiempos cambian, y con que ellos las personas también lo hacen.
Marc Stevens es el mártir, la víctima que sufre el comportamiento de los pueblerinos debido a la ausencia de mujeres, las disputas vecinales, etc. Trayendo la soledad y teniendo sexo con… otros seres vivientes.
Así que Bertel ve en Stevens a su ex-mujer, una cantante que traía de cabeza a todo el pueblo y que, según él, huyó. Pues entonces ¿Por qué no recuperar la felicidad de antaño convirtiendo al joven en su mujer y revivir esos tiempos de risas y alegrías?
Stevens no es el típico héroe al que le dan una paliza o una ostia en la cabeza y sigue de pie enfrentándose a todo cristo; es simplemente una persona humana, otro aspecto que me ha encantado del film. Para quien se haya dado un piño en la cabeza entenderá que levantarse e intentar caminar dos metros es una tarea casi imposible. Stevens, al final, parece resignado a una mierda de vida junto a un par de locuelos de pueblo haciendo de mujer. Perfecta la escena de la cena en que por fin la “familia” vuelve a estar unida.
Pero esa no es su peor pesadilla, ni de lejos, cuando los vecinos descubren que hay una nueva “mujer” no dudarán en apoderarse de ”ella” y dejar las vacas a un lado. Así que con escopetas, cerdos y mala leche estropean la cena de Navidad, en otra escena rodada desde el aire, donde el caos parece tan bien organizado y tan bien conseguido que no hay ni una discusión al respeto.
Es en ese momento es cuando tienen lugar los hechos por los cuales establezco mi similitud con Jesucristo/Stevens. Uno de los pueblerinos parecía tener relación con Gloria, la ex de Bertel. Así que en el caos que precede la cena, con la huida del joven cantante, el tercero en discordia, Robert Orton (Philippe Nahon) decide ir tras el para darle caza y buscar la felicidad tanto para él como para sus compañeros.
En una huida lenta por los pantanos, se irá viendo de nuevo la tristeza de ambos. Por un lado la del chico, maltrecho y sin fuerzas, sacando todo su valor para huir, para escaparse de una crueldad inimaginable que le espera si es atrapado mientras tiene una visión (esto se me ha escapado completamente) de alguien clavado en una cruz. Por otro lado la tristeza de Orton, que aunque armado con una escopeta y a muy poca distancia de su presa, puede más su sentimiento de volver a quedarse solo que no la de matar al joven.
Y es ese tramo final, donde te saltan las lágrimas. En una muerte lenta por parte de Orton bajo la mirada ya perdida de Stevens, este último no le guarda nada de rencor, no le desea ningún mal. Ni siquierea sabiendo lo que le hubiera aguardado el destino si no se hubiera podido escapar, solo tiene dos palabras de esperanza a la pregunta que le formula el viejo: “Te quería”.
Pocas, muy pocas películas terminan con un final sin venganzas, sin rencores, con compasión y perdón hacía los verdugos, y aunque sea difícil aceptar tal condición al encontrarse en una situación así, Marc Stevens merece mucho más respeto que cualquier protagonista en mucho, mucho tiempo.
Calvarie es una película que tendría que examinar escena por escena y que con mucho gusto lo hubiera hecho. Por ejemplo indagar un poco más en el crucificado, la imagen de los “enanitos”, la perrita perdida del chico, etc. Pero para eso tendríais que estar leyendo aquí hasta mañana y por eso os invito a dejar en los comentarios vuestras propias opiniones y seguir con el debate.
Lo mejor: La escena del bar. Con un solo de piano alucinante, la persecución final y las escenas de los paisajes finales haciendo hincapié en los estados de la vida.
Lo peor: Que mucha gente se esperara un final diferente y por eso se hayan olvidado de ella.
Wrecked
Adrien Brody ha vivido tiempos mejores

- Título original: Wrecked
- Nacionalidad: USA | Año: 2011
- Director: Michael Greenspan
- Guión: Christopher Dodd
- Intérpretes: Adrien Brody, Caroline Dhavernas, Ryan Robbins
- Argumento:Un hombre atrapado bajo los escombros de un automóvil, deberá averiguar quién es para escapar con vida.
LA VALORACIÓN:
48 |100
Estrellas: 2

¿Quién dijo que no era posible rodar una película emocionante, estremecedora e intensa contando con un único personaje atrapado en un reducido y claustrofóbico espacio?
Rodrigo Cortés demostró que, efectivamente, era posible en esa impresionante pirueta cinematográfica que fue Buried (si todavía no la has visto cometes un grave error). Y Danny Boile hizo lo propio en su dramática y muy angustiosa 127 horas. Incluso el bueno de Adam Green, aumentando el número de protagonistas a tres pobres desdichados atrapados en lo alto de un telesilla, quiso apuntarse a la fiesta con la muy notable Frozen.
Pero a pesar de tan ilustres ejemplos es evidente que volcar toda la fuerza de una película y dirigir toda la atención del espectador sobre un único protagonista atrapado en un reducido espacio y sin apenas margen para el movimiento, no se me antoja, en absoluto, una misión sencilla. Todo lo contrario.
Wrecked, dirigida por el debutante director canadiense Michael Greenspan, lo intenta.
Un hombre del que no sabemos absolutamente nada, despierta en el interior de un coche que, por lo visto, acaba de despeñarse desde lo alto de un precipicio. En el asiento de atrás le acompaña el cadáver de otro hombre, mientras que a través de la luna delantera ha salido disparado el conductor, cuyo cuerpo yace sin vida a escasos metros del coche.
Pero como las desgracias nunca suelen venir solas, nuestro magullado y amnésico protagonista tiene una pierna atrapada bajo el amasijo de hierros en el que se ha convertido el automóvil siniestrado. La suya será una carrera contra-reloj no solo para escapar con vida, sino también para averiguar quién demonios son los tipos que le acompañaban y, de paso, recordar quién demonios es él mismo.
Supongo que para cualquier actor que se precie de serlo, hacerse con un personaje como el que interpreta Adrien Brody en Wrecked es poco menos que un sueño. Estar expuesto a la cámara (una cámara muy cercana y con dedicación exclusiva) durante todos y cada uno de los fotogramas que contiene la película supongo que obliga al actor a dar lo mejor de sí mismo en todo momento. Y en este aspecto poco hay que reprocharle al bueno de Adrien Brody (un actor al que, personalmente, jamás he tenido en muy buena consideración). Su actuación contribuye decisivamente a que la primera media hora de Wrecked sea, con mucha diferencia, lo mejor de una película a la que –ya os puedo adelantar- le sobra metraje por todos lados.
El punto álgido de Wrecked lo encontramos en la presentación del personaje principal (y prácticamente único) y en la descripción de la angustiosa situación en la que se ve envuelto. Al ya de por sí terrible accidente sufrido, se le une la incertidumbre por conocer la identidad de nuestro amnésico protagonista y también la de los cadáveres que le acompañan en su agónica travesía.
Greenspan, con la inestimable colaboración de Brody, logran captar, desde el minuto uno, la atención del espectador. Queremos saber más sobre el personaje que interpreta Brody. Queremos saber quién es, cómo ha llegado a la agónica situación en la que se encuentra, quién demonios son los tipos que yacen muertos a su lado, y si será capaz de escapar de la trampa mortal en la que se encuentra atrapado. Misión cumplida por parte de Greenspan y de un guión que arranca con fuerza y que deja muy claro, desde un inicio, cuáles son sus bazas: un personaje, del que no sabemos absolutamente nada, luchando por sobrevivir; y varias cuestiones por resolver a su alrededor.
Y todas estas cuestiones, dudas e incertidumbres que el planteamiento de Wrecked sabe trasladar al espectador, serán convenientemente resueltas en el certero desenlace de la película. El principal problema del debut de Greenspan es que entre su potente arranque, en el que somos partícipes de la agonía experimentada por el personaje interpretado por Brody, hasta llegar a su final repleto de respuestas (algunas realmente sorprendentes); Wrecked no tiene prácticamente nada que ofrecernos.
En otras palabras: si bien la presentación es excelente y el desenlace cumple con las expectativas, el desarrollo de Wrecked adolece de un ritmo excesivamente sosegado, cansino; de una acuciante falta de ideas; y coquetea, peligrosamente, con el aburrimiento más absoluto. Da la impresión de que Michael Greenspan no tiene muy claro cómo rellenar todo el metraje que se corresponde al desarrollo de la película y es entonces cuando, inevitablemente, toma las peores decisiones: el manido susto onírico (rotundamente prescindible), la estéril presencia de un puma cuyo nivel de amenaza se encuentra bajo mínimos, las idas y venidas agónicas (en esta ocasión para el propio espectador) del protagonista, el perro, las visiones… Ninguno de estos recursos logra mantener a buen recaudo el interés del espectador. Un interés que encuentra su punto álgido en el arranque de la película, que decae casi por completo durante su desarrollo, y que vuelve a remontar el vuelo en su desenlace.
Wrecked es una película irregular. Demasiados altibajos. Y demuestra lo dicho al principio de esta reseña: edificar una historia atractiva alrededor de un único personaje atrapado en un claustrofóbico escenario, no es una tarea tan sencilla como nos quisieron hacer creer Cortés (Buried) y Boile (127 horas).
Lo mejor: El arranque. La presentación de la situación y los personajes.
Lo peor: Tras su magnífico arranque la película se queda vacía. Tiene muy poco que ofrecer...
Dismal
Cuando el terror no tiene ni puñetera gracia

- Título original: Dismal
- Nacionalidad: USA | Año: 2009
- Director: Gary King
- Guión: Bo Buckley
- Intérpretes: Lydia Chandler, Tim Morris, Bill Oberst
- Argumento:Un grupo de jóvenes estudiantes acuden a los grandes bosques cercanos al pantano de Dismal con la intención de recoger muestras para la clase de biología.
LA VALORACIÓN:
25 |100
Estrellas: 2

Cuatro universitarios, una prostituta y un joven profesor de ciencias, viajan al corazón del gran pantano de Dismal con el objetivo de recoger muestras para sus clases de biología. Pero la hospitalidad no es el punto fuerte de los lugareños y el goteo de víctimas será inevitable.
No os podéis ni llegar a imaginar la pereza que puede llegar a ocasionar, a estas alturas, describir con palabras el argumento de una película como Dismal. Así que por una vez, y sin que sirva de precedente, dejadme ser más políticamente incorrecto de lo habitual en mí y presentaros Dismal con otras palabras que utilizaré a modo de terapia de choque particular: “adolescentes gilipollas de acampada cuyo destino es ser asesinados uno tras otro… se lo merecen”
Dismal es lo de siempre. Es la misma película que hemos visto en decenas (cientos) de ocasiones: presupuesto escaso, aspecto casi amateur, actores de segunda, argumento trillado y resolución esperada (llegados a este punto ya no hay lugar para la sorpresa). Pero en realidad culpar a Dismal por ser un cromo repetido, en mi opinión, no tiene demasiado sentido. Un servidor sabía perfectamente, de antemano, a lo que se enfrentaba. Sabía que las probabilidades de que Dismal fuera una pésima película eran elevadas. Que las posibilidades de que Dismal no ofreciera ni una sola toma que se saliera de lo estrictamente previsible eran también altísimas. Y sin embargo, pese a que todas estas presuposiciones rondaron mi cabeza desde el mismo instante que supe de la existencia de Dismal, nada ni nadie (especialmente yo mismo) me impidió saciar la curiosidad y echarle finalmente un vistazo a la película.
Por desgracia la cosa salió mal. Efectivamente mis peores presagios se hicieron realidad y Dismal acabó siendo una película triste, aburrida, insustancial… y sin un ápice de originalidad (el único giro de guión supuestamente inesperado se ve venir a kilómetros y kilómetros de distancia). Una producto de saldo surgido del material de deshecho de películas como Wrong Turn, La Matanza de Texas o Las Colinas tienen Ojos.
Todo en Dismal sucede de manera monótona, tediosa. Las muertes, lejos de ser el necesario aliciente que justifique el visionado de una película como Dismal, son el peaje que el espectador debe pagar para llegar al final de la misma. Son unas muertes poco inspiradas, nada memorables, y apuntilladas con unos terribles y vergonzantes efectos digitales de estar por casa. Además todas las muertes son parecidas entre sí, lo cual, unido al hecho de que no hay ni un solo personaje de la película cuyo destino me importara una absoluta mierda, elevaron las cuotas de aburrimiento a niveles realmente alarmantes.
No hay prácticamente nada que destacar en Dismal. Así que la pregunta, llegados a este camino sin retorno, parece evidente ¿por qué coño, si sabía que existía una alta probabilidad de que Dismal fuera un auténtico fiasco, me decidí finalmente a verla? Os responderé: no tengo ni idea. Pero también os diré algo: no me arrepiento de haberle dado una oportunidad a Dismal.
Sinceramente creo que el aficionado al cine de horror está hecho de una pasta especial… y os lo digo con toda sinceridad. Conocemos el valor que puede llegar a tener una mala película. Podemos ser cómplices, incluso entusiastas, de una “película barata, de aspecto amateur, mal interpretada, argumento trillado y resolución esperada”, calificativos todos ellos que he dedicado a Dismal al inicio de esta misma reseña. Y en cualquier caso siempre acabamos aceptando el riesgo que supone enfrentarse a este tipo de películas. Creo que todos nosotros somos capaces de nombrar así, a botepronto, un par o tres de títulos de esos que sabemos perfectamente que, de manera más o menos objetiva, caerían dentro del saco de las pésimas películas; pero que sin embargo logramos disfrutarla en su momento e incluso nos atrevemos a recomendar a riesgo de poner en peligro un par o tres de buenas amistades.
Y por esta misma razón, por que siempre existe la posibilidad de dar con esa película supuestamente mala que logra hacerte pasar un rato agradable, es por lo que me decidí a ver Dismal. Pero la suerte, en esta ocasión (como en tantas otras), no estuvo de mi lado. Dismal es una película para olvidar. Mala suerte. Pasamos página y proseguimos nuestro camino. ¿Y cuál es ese camino? Esperar a que una nueva película supuestamente barata, de aspecto amateur, mal interpretada, de argumento trillado y resolución esperada, vuelva a picar nuestra curiosidad y acabemos dándole una oportunidad; siempre manteniendo firme la esperanza de toparnos con algo que realmente valga la pena. Y así hasta que podamos escapar de este maldito torbellino de malas películas y lleguen tiempos decididamente mejores.
Lo mejor: La prisa que tiene una de las chicas (la prostituta) por quedarse en mitad del bosque tal y como su madre la trajo al mundo.
Lo peor: Seguimos metidos en este torbellino de pésimas películas del que resulta complicado escapar.
Resurrection County
¿Algún día haréis caso a los letreros de Propiedad Privada?

- Título original: Resurrection County
- Nacionalidad: USA | Año: 2008
- Director: Matt Zettell
- Guión: James Cotton, Matt Yeager
- Intérpretes: Kathryn Michelle, Dayton Knoll, Adam Huss, Robert Miano, Matt Beeson
- Argumento:Después de matar a un “redneck”, unos jóvenes de ciudad aprenderán que el campo no siempre es un lugar de paz y tranquilidad.
LA VALORACIÓN:
65 |100
Estrellas: 4

Todo el mundo sabe que para tener unas vacaciones inolvidables hay que viajar al sur de los Estados Unidos de América. En esas regiones encontrarás mucha flora y paisajes espectaculares, al igual que una amplia gama de fauna autóctona de lo más variada. Podemos encontrar gente que regresa de la muerte (Two Thousand Maniacs!, Trailer Park of Terror…), zombies (Redneck Zombies…), comediantes (Tucker & Dale Vs Evil, My Name is Bruce…), grandes artistas (House of Wax…), hombres lobo (Silver Bullet) y un sinfín de personajes de circo para enmarcar. Aunque sin lugar a dudas los que a un servidor le acojonan más son los típicos sureños con malas pulgas. El mejor ejemplo lo podemos encontrar en La Matanza de Texas, y un caso similar sería el de esta misma que hoy nos ocupa: Resurrection County.
Con esto no quiero decir que las dos películas se puedan comparar, ni de lejos. Mientras una ha pasado a los anales de la historia convirtiéndose en la referencia obligada de muchos bodrios que se perpetran hoy en día; Resurrection County no va más allá de hacerte pasar un buen rato re-visionando todos y cada uno de los clichés que se encuentran en este típico de películas: jóvenes perdidos, familia (en este caso toda una comunidad) no muy equilibrada, torturas varias, violaciones, finales predecibles y la venganza com único leit motiv de todo lo ocurrido. Una venganza de una venganza que, como todos ya sabemos, lo único que puede traer es más venganza.
Sam y Tommy son dos jóvenes con dos estupendas novias. Montados en su coche y remolcando unos quads, los cuatro se aventuran por unos bosques situados cerca de una localidad sureña llamada Enoch. No tardan mucho en dar con el primer indicio de que mejor hubiera sido quedarse en casa: un tío desnudo empuñando un rifle de asalto.
Pasado el primer susto y amparados por los árboles, a los chicos no se les ocurre una mejor idea que coger sus quads y dejar a las chicas solas. Sin mapas, los chicos se van adentrando, con profundidad, en una comunidad regida por El Reverendo, su familia y amiguitos varios. Tras un malentendido, (y después de no hacer caso a incontables letreros de “Prohibido el Paso”) los chicos de ciudad matan a quien no deberían, y es ahí donde todo su viaje acaba jodiéndose por completo.
Si bien la primera muerte puede llegar a tacharse de accidental, la venganza por parte de los “paletos” ya es de cabroncetes. Así, las primeras en probar la mala leche de estos payeses son, como no, las pobres chicas. Es ahí donde empieza la primera venganza.
Hay que reconocer que la primera hora engancha un montón. Si bien la cinta no reporta ninguna novedad en cuanto a su argumento, lo cierto es que logra mantener la tensión durante su primera hora de metraje. Una primera hora que va al grano, ya que una vez se dispara el primer tiro la acción no desfallece, creando una atmósfera de mal rollo en la que te alegras un montón que estés sentado en tu sofá y no en la piel de los pobres jóvenes.
Pero… ¡ay amigo!, una vez que todos los elementos están puestos en escena, y cuando uno espera ya la culminación de las salvajadas que les tocará sufrir a los jóvenes protagonistas, principalmente a manos del hijo del Predicador (excelente personaje), la cosa acaba torciéndose un poco y el director Matt Zettell se queda corto.
Y es que existían varias posibilidades:
Ensañarse con escenas escabrosas que mostraran el castigo de los jóvenes.
Potenciar un poco más el papel jugado por algunos de los miembros de la comunidad.
Ejercutar una contra-venganza apoteósica por parte de los jóvenes.
Pero no, Zettell opta por lo más fácil y simplón. Escenas resueltas con excesiva prisa, dejando atrás un personaje (el primo enfermo) que podía resultar muy efectivo; y culminada con un final que, probablemente, sea uno de los más vistos y repetidos (hasta la saciedad) en este tipo de películas.
Es una lástima, pero no por ese desenlace algo decepcionante, Resurrection County no merece, por lo menos, echarle un vistazo y disfrutar de unos primeros momentos agónicos. Para terminar ojo con la actriz Kathryn Michelle (Lucy en el film). Espero poder disfrutarla más en un futuro próximo.
Lo mejor: La tensión que genera su primera hora y lo entretenida que resulta.
Lo peor: La mala resolución, por previsible y revista mil veces.
Shadow
Atrapado con los fantasmas de la guerra
- Título original: Shadow
- Nacionalidad: Italia | Año: 2009
- Director: Federico Zampaglione
- Guión: Federico Zampaglione, Domenico Zampaglione, Giacomo Gensini
- Intérpretes: Jake Muxworthy, Karina Testa, Nuot Arquint
- Argumento:Un viaje en bici por tierras europeas concluirá con algo más que fotos bonitas para el recuerdo.
LA VALORACIÓN:
50 |100
Estrellas: 3
“El músico y cineasta Federico Zampaglione nos adentra en una pesadilla por momentos insoportable (…) estamos ante una de las películas más extremas de Sitges’09”; de esta manera se presentó esta película italiana en el Festival de Sitges del 2009 agregando además “survival… homenaje a Fulci… torture porn…”.
“Los gritos se oían en el exterior de la sala (ExpoSyfy)”; obtuvo además una nominación en el Fantasporto 2010, resultando al final ganadora Heartless, de Philip Ridley.
Shadow, que hasta la fecha de hoy solo se ha estrenado en numerosos festivales especializados sin excesivas esperanzas de que ningún país se decida a distribuirla, me ha sorprendido. No por su ferocidad, ni por su mala leche, ni por el horror que pueda provocar al espectador; es más, nada de esto encontrareis en este film. Más bien me ha sorprendido porque no tenía ni idea de qué iba la trama ni de lo que podía llegar a encontrarme. Al igual que tampoco sabía nada de tales alabanzas (ver el inicio de la reseña) antes de ver la película, de manera que no tenía ni la más mínima expectativa hacia ella. Si hubiera leído antes todo esto estoy convencido de que mi puntuación de 50 hubiera bajado considerablemente. Y es que a veces tengo más hambre que ganas de comer.
David, después de combatir en la guerra de Irak, realiza un viaje en bicicleta por Europa en busca de paz y tranquilidad, concretamente a la región de The Shadows, un lugar ciertamente hermoso. Perdida entre las montañas y la niebla se sitúa una posada con lo típico que seguro puedes llegar a encontrar en un lugar semejante: una tía buena (Karina Testa, la Yasmine de Frontière(s)). Después de un par de miraditas entre ellos entran en escena dos tipos chungos: los cazadores. Estos pasan de las miraditas y van directos al grano, o sea, a tocar las narices a la chica. Ahí empiezan los problemas… y la caza. Es en ese punto cuando ya sabemos que estamos sumergidos en un auténtico survival donde la tensión pretende ir in crescendo. Pretende, ya que al cabo de escasos momentos, lo que parecía definir quiénes eran los cazadores y quiénes eran la presa cambia radicalmente y hace su aparición Mortis, un tipo que se parece a Gollum mezclado con un travelo. Gracias a él la película cambia de rumbo para convertirse en lo que, a priori, podría haber sido un festín gore y el nacimiento de un nuevo mad-doctor.
Los cazadores ahora comparten habitación con el joven David (de la chica solo sabemos que ha desaparecido), eso sí, atados a unas camillas de metal, rodeados de una artillería de piezas de torturador y con el tal Mortis preparándose para una suculenta sesión snuff. Posiblemente lo mejor de la película, y seguramente lo peor.
El festín gore empieza bien, poco a poco: ahora te quemo, ahora te corto, ahora…espera, ¡pero si ya se ha acabado el festín! Vaya por Dios.
Bueno… a ver, demósle una oportunidad al personaje de Mortis. Profundicemos en él. A través de imágenes conocemos un poco más a este grimoso personaje: ex doctor nazi especializado en experimentar con personas y con una rara afición, lamer ranas…Y se acabó el personaje.
¡Pero en que rapidez empiezan y terminan las cosas! Aunque solo lo bueno, ya que las escenas prescindibles se alargan bastante. Incluso la posible escapada del joven David resulta soporífera.
¿La volvería a ver? Seguramente no, ya que Shadow es una película recomendable a medias. Está muy lejos de los enunciados con los que he empezado esta reseña, es más, olvidad tales enunciados, es todo mentira. Shadows tan solo vale la pena disfrutarla por los paisajes naturales que se nos muestran al inicio (a la que me toque la lotería fijo que me iré a un sitio así), por sus radicales cambios de género, por Mortis (en serio, aunque al final resulta gracioso, durante los primeros momentos da repelús) y sobretodo porque la puedes ver de un tirón sin estar maldiciendo tu suerte a cada instante.
Reitero, la principal razón por la que me ha sorprendido es por esos cambios de género, haciendo creer al espectador que está viendo una cosa para luego explicar otra de bien distinta. Con ello logra que la película sea más amena al no encasillarse en un solo apartado, en ocasiones un defecto por el que muchas películas resultan largas y aburridas. La verdadera lástima es que el señor Zampaglione no acabe de acentuar y deleitar al espectador con las escenas, a priori, más interesantes, y se vaya por las ramas alargando otras escenas que de buen seguro se podría haber ahorrado.
Una lástima.
Nota: Me ha hecho mucha gracia un momento especial del film. En el pasillo de la fama de los dictadores el primer puesto es para Hitler y al final de la cola está….Bush!. Me ha resultado divertido.
Lo mejor: ¡Quiero una posada como la que sale en esta peli para mi solito! Y Nuot Arquint.
Lo peor: El final. Muuuuuuuy visto y una manera de destrozar una medianamente entretenida película.







Bob Rock
Blanch
Mr. Zombie
John Trent
Asier
Manu
Joan Lafulla
Missterror
Samdra
