Categoria: Survival

Phobos

Las grietas del Búnker

Phobos

  • Título original: Fobos. Klub strakha
  • Nacionalidad: Rusia-Estonia | Año: 2010
  • Director: Oleg Assadulin
  • Guión: Aleksandr Shevtsov
  • Intérpretes: Piotr Fyodorov, Timofey Karataev, Tatiana Kosmacheva
  • Argumento: Siete jóvenes se quedan encerrados en un búnker que les enfrentará con sus terrores más profundos.

LA VALORACIÓN:

20 |100

Estrellas: 2

Phobos

“Phobos” es el nombre de un club que Eugine, un pijo insolente e hipocondríaco, está intentando sacar adelante. A punto de terminar la completa rehabilitación del local, pues era un antiguo búnker de la Segunda Guerra Mundial, Eugine acude al mismo acompañado de su novia Julia, y allí se encuentra con Roma, el administrador del local; Sasha, el capataz de la obra; Mike, el futuro dj; la novia de Roma y su amiga McKie. El dj Mike, probablemente el más descerebrado de todo el grupo, se oculta en la sala de control para meterse una raya de cocaína y pulsa un botón. Las puertas del búnker se cierran, quedándose ellos en el interior.

Vaya por delante que es obvio que la propuesta no es nada original, pero hay muchas pelis que comienzan con un planteamiento similar y acaban llegando a un buen puerto. Aunque también es cierto que, prácticamente desde el comienzo, uno percibe que aquello que está viendo no está bien…

Lo primero que llama la atención, para mal, de la película es todo lo que hablan los personajes. Demasiado. Y muy rápido, como si hubiera consigna de que esas parrafadas mejor soltarlas a toda ostia para que no frenen el ritmo. Así, lo normal es que, cada uno de ellos, cuando habla, diga mucha más información de la estrictamente necesaria, cómo verbalizar su relación con algún otro personaje, o sus expectativas en la vida, o su trabajo. Este exceso de información de los diálogos le juega más de una mala pasada a la película: en cuanto se quedan encerrados, uno de ellos dice: “alguien nos echará de menos y se acercará al bar a ver qué pasa”, y uno a uno explican por qué nadie, por su parte, va a ir a buscarles… aparte de lo rebuscado que es que siete personas coincidan encerradas en un lugar y ninguno se lleve bien con sus padres, o hermanos, o sea nuevo en la ciudad y no conozca a nadie. Además, si alguno de ellos tiene algún tipo de miedo o fobia –sí, de ahí viene lo de “phobos”-, también saldrá a la luz con cualquier excusa. Así las cosas, los personajes no son, precisamente, el punto fuerte de la película. Son bastante tópicos, y lo peor es que se corresponden con estereotipos sociales de vestimenta: Julia, la protagonista buena, viste pijo discreto; Sasha, el prota bueno, informal discreto. El resto, son extremos: la novia de Roma viste como una pija consentida y chillona, y es consentida y chillona; Mckie, su amiga, como es rara y siente fascinación por lo oculto, es gótica; Mike, el dj, toma drogas, así que su look es bakala; Eugine, socio capitalista del local, es pijo radical… No suelo darme cuenta de estas cosas pero, si aquí no me ha pasado desapercibido, creedme que es por algo.

El ritmo de la película no es rápido, es estresado: acelerado, arrítmico, ansioso, y muy muy superficial. Por conseguir que siempre estén pasando cosas, la película es incapaz de crear una mínima escena. O sea, las cosas pasan, pero están filmadas por encima, sin que en ningún momento nos sintamos dentro de ese subterráneo supuestamente asfixiante y opresivo. Esto, por tanto, conlleva otro gran problema… No hay tensión. Ninguna. Y mira que hay momentos en los que estaba bastante servida, como cuando descubren la fosa común del búnker, o uno de los pasillos, cuya ambientación es bastante decente (sí, y deben de saberlo, porque lo enseñan cada vez que pueden). Esta falta de tensión no hace más que acentuar lo disparatado que es todo en la película.

Tras una serie de trasiegos por las tripas del búnker y episodios más o menos terribles, descubren qué es lo que sucede allí dentro. Y lo descubren porque, menos mal, McKie, la gótica del grupo, ve lo que los demás no pueden ver… lo que te lleva a pensar que los demás son ciegos o tontos o ambas cosas a la vez. McKie es un personaje a la altura del de Forest Whitaker en “Species”, que supuestamente tiene poderes y entra en una habitación en la que el alien ha cometido un asesinato y todo está lleno de sangre y dice: “esta habitación me da malas vibraciones”. Toma ya… Pues con McKie pasa lo mismo: después de que las puertas se cierren sellando el local, que muera un obrero electrocutado, que el administrador casi muera incendiado accidentalmente, y que se escuche un susurro sepulcral que hace temblar el lugar, ella dice: “Hay algo malo aquí”. Y lo peor es que Eugine le responde: “¿De qué coño hablas?”. Más adelante, McKie avisará de que ese búnker está maldito, pero a nadie parecerá extrañarle que, por ejemplo, por las paredes se vaya extendiendo una suerte de mancha negra bastante similar a la de “House on Haunted Hill”.

Llegado el tramo final, cuando todos se convencen de que sí que hay algo diabólico en el búnker, los siete chicos se sientan en corro y se ponen a contarse sus cosas. En serio, esto no es una coña de redacción. Y, mientras estás viendo eso, caes en la cuenta de que aquello pretendía ser un survival, pero la película está llegando terminándose y no ha muerto ni un solo personaje. De hecho, tampoco han estado en situaciones de especial riesgo. Y más pasmado te quedas cuando, en apenas diez minutos, los que tienen que morir caen como moscas.

En fin… lamento el tono, pero me gusta que, aunque la película sea mala, la reseña sirva para encontrarle las virtudes que pueda tener. Me gustaría pensar, por ejemplo, que la música estereotipada y excesiva que tiene es intencionadamente paródica, pero no pondría la mano en el fuego. Que la saturada fotografía es también es intencionada y no para camuflar todo el retoque digital barato que – se nota – lleva esta cinta. Que los actores no son malos, sino los que son malos son sus papeles.

Y no puedo pasar por alto el final. Propongo que, por ley, haya que indicar en los créditos iniciales si la película que se va a ver tiene ese final… para ahorrarnos el visionado.

Lo mejor: que no llega a los ochenta minutos.

Lo peor: todo lo demás.

AUTOR: Manu  |  PUBLICADO: 30/07/10  |  CATEGORIAS: ,

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Frozen

Hace frío... mucho frío

Frozen

  • Título original: Frozen
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Adam Green
  • Guión: Adam Green
  • Intérpretes: Emma Bell, Shawn Ashmore, Kevin Zegers
  • Argumento: Tres amigos que disfrutan de un divertido fin de semana de esquí, quedan atrapados, durante la noche, en lo alto de un telesilla.

LA VALORACIÓN:

68 |100

Estrellas: 4

Frozen

No es una novedad. Colocar a los protagonistas en una situación extrema, seguir a rajatabla la norma implícita de que, tras cada nueva decisión tomada por los mismos, las cosas se complicarán un poquito más, y apostar por quién será el afortunado que logrará salir con vida para contarlo (si es que alguno lo consigue).

Sin ir más lejos es algo que pudimos ver recientemente en The Canyon (Frozen me pareció muy superior a The Canyon). Aunque Frozen, la nueva propuesta terrorífica de Adam Green (director de la triunfadora Hatchet), ha sido comparada en numerosísimas ocasiones con Open Water, película revelación del 2003 en la que una pareja de submarinistas era abandonada en mitad del oceano, quedando a merced de un nutrido grupo de tiburones hambrientos.

Pero al margen de comparaciones o parecidos razonables, lo que está claro es que Adam Green asume en Frozen un reto difícil de superar: levantar toda una película a partir de un premisa minimalista.

Tres amigos que disfrutan de un divertido fin de semana de esquí, quedan atrapados, durante la noche, en lo alto de un telesilla.

Pintan bastos. Las cosas están de la siguiente forma:
1. Es viernes, la estación cierra sus puertas y no volverá a abrirlas hasta el lunes. Tres días en lo alto de un telesilla no es una opción viable.
2. Por supuesto la noche se verá “amenizada” por una tormenta de nieve de tres pares de narices.
3. La altura hasta el suelo es más que considerable. El salto al vacío tan sólo puede ser tenido en cuenta como una medida desesperada.
4. Y por si todo esto fuera poco, en tierra firme les espera una desagradable sorpresa que quizás les haga platearse nuevamente si la opción de bajar del telesilla es una idea acertada.

Lo tienen crudo. La cosa está muy mal. Dispondrán de unos 70 minutos para tomar las decisiones que crean más acertadas. Y sabemos que tomar la decisión equivocada probablemente les provoque un dolor insoportable y les lleve a una muerte inevitable.

Serán 70 minutos duros, agotadores. Y no sólo para los protagonistas de Frozen; también para Green, guionista y director de la película, que se verá en la difícil tesitura de tener que “rellenar” esos 70 minutos, en un espacio minúsculo (el telesilla), y con tan sólo tres protagonistas. Sus objetivos serán mantener la tensión en unos niveles óptimos, lograr que la angustia experimentada por los protagonistas traspase la pantalla y atrape al espectador y, ante todo, evitar a toda costa dejar un solo resquicio para el aburrimiento. En el mismo instante en que el espectador siento algo parecido al aburrimiento o al cansancio, deseará que los tres chicos caigan del telesilla y se rompan la crisma.

Por suerte Green demuestra en Frozen que la campanada de Hatchet no fue una simple casualidad, y confirma que el suyo es, sin duda alguna, un nombre a tener muy en cuenta para el aficionado al horror contemporáneo (… y todo esto a la espera de Hatchet 2).

En primer lugar Adam Green logra lo que parecía ciertamente imposible: que tres jovencitos norteamericanos, simpáticos y apuestos, que dedican su tiempo libre a esquiar y a soltar ocurrencias, una tras otra, no acaben siendo tan molestos como un forúnculo situado en el más delicado de nuestros orificios corporales. Los protagonistas de Frozen no caen especialmente mal. Incluso cabría destacar la labor de la protagonista feminina – Emma Bell -, magnífica en su “sufrido” y esforzado papel de superviviente.

¿Y cómo lo consigue Green? ¿Cómo consigue que tres jovencitos atrapados en un telesilla no resulten odiosos? Pues gracias, fundamentalmente, a los diálogos (algunos de ellos tan acertados cómo aquel en que cada uno de los protagonistas expone la forma más cruel de morir –atención a los seguidores de Star Wars-), y al hecho de que todos ellos –los protagonistas- suelen hacer buen uso de su materia gris a la hora de tomar decisiones.

Hay diálogos. Hay muchos diálogos. De la misma manera en que, personalmente, la mayoría de esos diálogos me han parecido válidos, acertados y correctamente dosificados a los largo del metraje de la película (pese a algunas excepciones puntuales); también estoy convencido de que habrá muchos espectadores a los que les pareceran excesivos e incluso agotadores, provocando que Frozen no acaben siendo la experiencia positiva que hubieran deseado.

Pero en cualquier caso, cuando las cosas se ponen realmente feas y ya no queda lugar para el diálogo, Green demuestra tener las ideas muy claras. La intensidad va en aumento. Cuando parece que nada puede ponerse peor de lo que ya está… todo empeora. Nos angustiamos. Logramos identificarnos con los protagonistas y sufrimos junto a ellos (en especial con la chica). Sentimos su dolor y torcemos el gesto cuando una nueva desgracia se cierne sobre cada uno de ellos. Intentamos averiguar cuál es la mejor salida. Nos lamentamos de la mala suerte que pueden llegar a acumular en tan corto espacio de tiempo… Y sin apenas darnos cuenta, hemos disfrutado de 70 minutos de un survival vivo, tenso, potente; y todo ello partiendo de una premisa a priori tan sencilla e intrascendente como la que presenta Frozen.

No es una obra maestra. No es la quintaesencia del survival. Tiene defectos. Hay momentos en los que a Green se le nota que está “rellenando” metraje. Son instantes en los que la calidad de los diálgos decae. Son apenas un par de conservaciones que se alargan en exceso y a las que asistimos con cierta indiferencia (ver la secuencia posterior al primer amanecer) Son pocos momentos… pero existen.

Pese a todo, Frozen es un admirable ejemplo de película de terror capaz de atrapar al espectador, y que sabe jugar perfectamente con las pocos elementos que tiene a su alcance para lograr un entretenimiento sencillo, pero digno, eficaz y muy recomendable. Reto superado.

Lo mejor: Un survival sencillo a la par que intenso y efectivo.

Lo peor: Algunos diálogos ponen a prueba nuestra paciencia.

¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Froze” en Versión Rusa con subs. castellano.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 21/06/10  |  CATEGORIAS: ,

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Exam

No vale hacer trampas.

  • Título original: Exam
  • Nacionalidad: USA | Año: 2010
  • Director: Stuart Hazeldine
  • Guión: Stuart Hazeldine y Simon Garrity
  • Intérpretes: Luke Mably, Adar Beck, Chukwudi Iwuji, Jimi Mistry
  • Argumento: 8 candidatos, una pregunta y 80 minutos para conseguir el trabajo de sus vidas.

LA VALORACIÓN:

55 |100

Estrellas: 3

Photobucket

1.- INTRODUCCIÓN: Vamos a jugar a las suposiciones. Supongamos que a alguno de vosotros habéis pasado por una situación similar, sobre todo los que trabajéis o hayais trabajado para una franquicia tocha o una empresa de renombre. Me refiero a entrar en una sala, sentarte con un numero indeterminado de deconocidos, un papel en blanco en la mesa con su respectivo boli/lápiz y la inevitable incertidumbre de que no sabes muy bien lo que va a pasar. Yo sí lo he pasado, y más de una vez, y os puedo decir que es bastante agobiante, sobre todo cuando notas tensión en el ambiente y te das cuenta de que hay alguien en el grupo que sí sabe de que va y no tiene niguna intención de desvelar nada. Si coincide que necesitas el trabajo para comer, la presión aumenta, si no puedes tomártelo como un aprendizaje. ¿Nunca os han hecho ese text del tipo: hay una guerra nuclear y tienes que elegir 6 personas de 12 para “salvar”?. A mi me encantó, sobre todo porqué te das cuenta de los valores de la gente que se sienta cerca de ti y que, a lo mejor, serán tus futuros compañeros. Rapidamente pillas al machista, al que no sabe/no contesta, el que se lo toma a coña, al que rezuma prejuicios…Bien, pués esta películas es algo parecido, pero con un tono cruel que al mismo tiempo le confiere un inusitado interés y una cierta inverosimilitud que, en conjunto, no afecta demasiado al resultado final de la película.

2.- RESPONSABLES:
PhotobucketEsta es la primera película del director Stuart Hazeldine, lo cual es más que encomiable, pero también se nota en ciertos detalles que la experiencia es un grado. Hay ciertos detalles que en manos de alguien más experimentado le darían a la película algo más de empaque, situaciones menos previsibles y un guión (obra del propio director y del también debutante Simon Garrity) con un punto más de mala hostia. Ya que creo que la película podría haberse planteado con algo más de instinto de supervivencia y menos estereotipos. En cuanto al apartado técnico no hay nada reprochable, es más que correcto y la edición es perfecta.

3.- EL EXAMEN:
PhotobucketLa premisa es la siguiente: 8 candidatos para trabajar en una de las compañías más grandes del mundo, una hoja de papel en blanco, una pregunta sin definir claramente y unas normas básicas: no estropear el papel, voluntaria o involuntariamente, no dirigirse al guardia armado que les vigila ni al supervisor, no abandonar la habitación y responder a la “pregunta”. Los estereotipos comienzan pronto, los 8 candidatos son representativos de cada una de las etnias y razas del planeta: un negro, un blanco, una asiática, una rubia, una morena, una castaña, un hindú, y un tio raro; caundo deciden por como llamarse entre ellos optan por el homenaje a RESRVOIR DOGS: black, white, dark, brunette, blonde, brown, y deaf (sordo) para el tio raro. Diréis con razón que sólo he puesto siete, pero es que no quiero spoilers de ninguna clase. Desde el principio se ve quien lleva la voz cantante, quien no se fía de nadie y es un poco putas, quien calla porqué sabe algo que los demás no, quien intenta que impere la colaboración mutua…Así que el interés de la película radica en no solo saber quien conseguirá el trabajo, sino hasta que punto estará dispuesto a llegar para conseguirlo.

Hay también una historia paralela a la principal de la que no se ofrecen muchos detalles, pero que nos situa en un mundo (exterior) en el que un virus está diezmando a la población. Personalmente sobra, despista y no aporta demasiado a la trama principal.

4.- CONCLUSIÓN:
PhotobucketResulta claro que el tipo ha visto El Metodo Gronholm, de Marcelo Piñeyro, o si no se la han contado porqué tiene muchos puntos en común, todos menos la selección de actores que en EXAM son bastante más creibles. Pero le falta la tensión de la producción española, que compensa con discusiones a veces absurdas e innecesarias y no acaba resolviendo el “porque” de la motivación que impulsa los personajes. El final además no queda resuelto del todo, pese a que alguien (o varios) consigue/n su puesto, te quedas con la sensación de que podían haber estirado más la cuerda de la tensión y ciertos personajes se quedan difuminados sin saber muy bien cual era su papel en la historia.

Algo que me da un poco de miedo es que algún jefazo de RRHH vea la peli y decida aplicar la idea a su selección de trabajo….

Lo mejor: La idea en su conjunto

Lo peor: La falta de verdadera tensión y el exceso de estereotipos

AUTOR: Elniniodecristal  |  PUBLICADO: 17/06/10  |  CATEGORIAS: ,

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The Descent 2

De regreso a nuestra cueva favorita

The Descent 2

  • Título original: The Descent 2
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Jon Harris
  • Guión: J Blakeson, James McCarthy, James Watkins
  • Intérpretes: Shauna MacDonald, Natalie Jackson Mendoza, Gavan O'Herlihy
  • Argumento: Sarah está viva. Cansada y aturdida se ve obligada por el sheriff local a regresar a la cueva apenas trasncurridas unas horas.

LA VALORACIÓN:

69 |100

Estrellas: 4

Sarah ha sobrevivido. Confusa y agotada es requerida por el sheriff local para regresar a la cueva acompañando a un equipo de rescate que intenta averiguar qué demonios ocurrió allí abajo.

Sarah sale de la cueva y es trasladada a un hospital. Su estado físico y mental es, como poco, deplorable. En unas 48 horas (un poquito menos incluso) vuelve a estar en el interior de la cueva. Fuerzas renovadas, espíritu peleón, y muchas ganas de darle su merecido a los monstruos que se esconden tras las sombras (aunque en esta ocasión parece ser que han dejado las persianas subidas, ya que The Descent 2 es mucho menos sombría que su antecesora).

El espectador que se dispone a ver The Descent 2, todavía con el excelente sabor de boca que le dejó el original de Neil Marshall (para un servidor, The Descent es una de las mejores películas de terror en lo que llevamos de siglo… ya está dicho), tiene un primer obstáculo que sortear, una montaña: la excusa argumental urdida por Jon Harris para que Sarah dé con sus huesos en la cueva por segunda vez, transcurridas apenas unas horas desde su horrible experiencia en el interior de la misma, es muy pobre… algo que, en realidad, ya intuíamos (y no quiero extenderme en el hecho de que Sarah esté viva, algo que no quedaba nada claro en el primer Descent a causa de los finales alternativos de la película de Marshall. Descent 2 parte del hecho de que Sarah sobrevive… nada que objetar por mi parte).

Por supuesto los seguidores del cine de terror solemos ser gente esforzada e infatigable, y éramos muchos los que ardíamos en deseos de echarle un tiento a la secuela de The Descent. Así que de un salto superamos la montaña y nos disponemos a regresar al interior de la cueva con nuestros nuevos acompañantes (todos ellos con un tufillo a cadáver que tira de espaldas). Y es que, en realidad, lo único que hay de nuevo en The Descent 2 son las caras de los renovados protagonistas, al margen de la propia Sarah. El desarrollo de The Descent 2 es prácticamente idéntico al de The Descent: un grupo de incautos en una cueva, el grupo que se rompe y se dispersa por causas variadas (algunos toman la estúpida decisión de ir por libre, mientras otros se ven obligados a ello), y por supuesto el enfrentamiento con los subhumanoides (mis disculpas si el término no es exacto) de la cueva, en el que los humanos siempre tendrán las de perder.

De este modo, si al alguien se le ocurre preguntarse qué demonios aporta The Descent 2 a la historia que nos explicó Marshal en el primer Descent, la respuesta es rotunda: absolutamente nada.

Pero entonces, ¿cuál es la verdadera razón de ser de una secuela cómo The Descent 2? Olvidaos de los personajes poco atractivos (cuyo destino final nos importa mucho menos que el de las chicas del primer Descent), de lo cogida por los pelos que está la premisa argumental, de alguna aparición sorpresa todavía más pillada por los pelos que la premisa argumental y de lo poquito (o nada) que avanza la historia en referencia al primer Descent. Estas son las únicas razones por las que se justifica la existencia de una película como The Descent 2: más monstruos, más enfrentamientos, más sangre, más gore y más acción.

Y desde este punto de vista tan sólo me queda aplaudir la magnífica labor del debutante Jon Harris. The Descent 2 es una colección de set pieces adrenalíticas y sangrientas que, en ocasiones rozan con la punta de los dedos los niveles de horror logrados por Marshall en la primera entrega. The Descent 2 disfruta de algunas secuencias realmente fantásticas, cómo la lucha que culmina en el interior de una fosa séptica o el enfrentamiento final.

Es mucho más directa y mucho más explicita que su predecesora (lo que no significa, necesariamente, que sea mejor) y dispone del potencial suficiente para convertirse en una auténtica fiesta para el aficionado, siempre que se tenga muy en cuenta que The Descent 2 no es The Descent. Se le parece, el desarrollo es muy similar… pero el tono es muy distinto.

Hay que saber (al menos intentarlo) disfrutar de The Descent 2 cómo lo que realmente es, un espectáculo sangriento, cargado de diversión, pero alejado del universo sombrío y aterrador que nos presentó Marshall en la entrega original.

The Descent 2 es una secuela dignísima de un clásico moderno del cine de terror. Parecida en el fondo, pero distinta en las formas. Pero por supuesto aquí estamos para mojarnos. ¿Es Descent 2 superior a su predecesora? Un servidor lo tiene clarísimo y se queda con la obra maestra de Neil Marshall, más claustrofóbica y aterradora que su secuela.
En cualquier caso os invito a echarle un vistazo a Descent 2. La sangre, la acción y la diversión están aseguradas. Vale la pena.

Lo mejor: La acción, la sangre, la adrenalina...

Lo peor: Es menos terrorífica que su predecesora.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 18/03/10  |  CATEGORIAS: ,

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The Canyon

Pongamos todo de nuestra parte para que las cosas salgan mal...

The Canyon

  • Título original: The Canyon
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Richard Harrah
  • Guión: Steve Allrich
  • Intérpretes: Yvonne Strahovski, Will Patton, Eion Bailey
  • Argumento: Una pareja de jóvenes recién casados se ve atrapada en la inmensidad del Gran Cañón del Colorado.

LA VALORACIÓN:

54 |100

Estrellas: 3

Ya sea un ejército de aves intentando acabar con nosotros a picotazos (Los Pájaros, 1963), la actitud rencorosa y vengativa de la fauna de un bosque australiano (Largo fin de semana, 1978) o un extraño virus de origen vegetal que nos aboca al suicidio colectivo (El Incidente, 2008), lo cierto es que el cine de terror siempre ha sido un buen aliado de la madre naturaleza a la hora de devolvernos (como seres humanos) parte del daño y el deterioro que llevamos causándole durante cientos de años.

Sin embargo, los medios de autodefensa empleados por la naturaleza no siempre han sido tan sofisticados como los mencionados en el párrafo anterior. En muchas ocasiones no ha necesitado ni de plagas de carácter bíblico, ni de animales airados, ni de vegetales furiosos para preservar su propia integridad. Le ha bastado (y sobrado) con un único elemento a su favor: la desbordante estupidez del ser humano.

Lori y Nick son una joven pareja de recién casados que, en lugar de pasar la luna de miel en una isla paradisíaca y alojarse en un lujoso hotel rodeado de palmeras, campos de mini golf y buffets libres, deciden que es el momento oportuno en sus vidas para descubrir juntos, subidos a lomos de sendas mulas, la inmensidad del Cañón del Colorado.

No tardarán demasiado tiempo en arrepentirse de su decisión. Permisos burocráticos, un guía clandestino aficionado al alcohol y a contar batallitas de juventud, un terreno hostil siempre dispuesto a ponerles las cosas difíciles y una manada de lobos hambrientos que verán en nuestros protagonistas la promesa de un suculento banquete como hace tiempo que no han degustado.

Es habitual en el survival contar con la indolencia, la despreocupación o el descuido de los protagonistas para justificar, en cierto modo, el colocarlos en una determinada situación de peligro o el convertirlos en víctimas propicias de una determinada amenaza.
Por lo general es algo que aceptamos como parte del juego. Sin embargo debemos apreciar ciertos grados o niveles de negligencia. O para que nos entendamos: no es lo mismo tomar la decisión de bajar al interior de un gruta creyendo que no has sido el primero en hacerlo (The Descent, 2005), o plantarle cara a una pandilla de adolescentes que le faltan el respeto a tu chica (Eden Lake, 2008), que el cúmulo de errores y estupideces cometidas, una tras otra, por la pareja protagonista de The Cayon.

Estupidez Humana (Parte 1): No seré yo quien le ponga trabas a la idea supuestamente romántica de casarte a espaldas de la familia para, acto seguido, decidir pasar la luna de miel en el interior del Gran Cañón. Pero lo que está claro es que un poco de previsión tampoco les hubiera ido nada mal a nuestra parejita.

Bajar hasta las entrañas del Gran Cañón no parece que vaya a ser una tarea sencilla. Lógicamente existen controles, medidas de seguridad, unas normas que hay que cumplir y unos permisos que se deben adquirir en el momento preciso.

Los protagonistas de The Canyon ignoran por completo todo este tipo de cuestiones y se limitan a tirar por el camino más recto: ignorar todo el papeleo, todas las medidas de seguridad, y hacerse con los servicios de un guía clandestino… lo cual nos lleva, directamente al segundo punto del día.

Estupidez Humana (Parte 2): Ponerse en manos de un viejo guía clandestino, aficionado (muy aficionado) a la bebida, que asegura tener en su poder un par de permisos en regla. Por supuesto, a nuestra entrañable pareja protagonista en ningún momento se les ocurre pedirle al guía que les muestre el mencionado par de permisos.

Estupidez Humana (Parte 3): Las cosas se han puesto feas, muy feas. Y en un desesperado intento por lograr cobertura para el teléfono móvil, ambos deciden escalar un montaña sin tener ni puñetera idea de cómo hacerlo. ¿El resultado? Lo dejo a vuestra imaginación…

De todo este panorama descrito hasta el momento se deriva una consecuencia básica: en ningún momento nos creemos a los personajes. Y en esta ocasión no es un problema de los actores (en realidad, el rol de protagonista femenina desempeñado por Yvonne Strahovski, es uno de los aspectos más destacables de The Canyon), sino que se trata de un obstáculo derivado del guión. Los protagonistas de The Canyon llegan a tomar decisiones tan ilógicas, tan en contra de su propio beneficio o su propia seguridad, que cuesta muchísimo trabajo compartir su sufrimiento o ser partícipes de su dolor.

Otro de los problemas de The Canyon obecede a la incapacidad de Richard Harrah, su director, de mantener una intensidad regular durante toda la narración. De esta manera, junto a secuencias que Harrah resuelve de manera espléndida, dotándolas de unas meritorias dosis de intensidad y dramatismo (ver la secuencia del accidente que sufre uno de los protagonistas y las consecuencias inmediatas que se derivan del mismo), coexisten otras en las que la película pierde gran parte de su energía y empuje de manera alarmante (ver la secuencia del ataque de los lobos. Más que lobos hambrientos en busca de su presa, parecen tiernos corderitos extraviados buscando el camino de regreso a la granja).

En lado positivo, las bellísimas estampas de un, a su vez, desafiante Cañón del Colorado, y la actuación de Yvonne Strahovski en el papel de la desafortunada recién casada que en un momento dado se ve obligada a coger las riendas de la situación.

Por desgracia, Harrah no logra en ningún momento decantar la balanza a su favor; y si en algún instante está a punto de conseguirlo, la secuencia final de The Canyon acaba poniendo las cosas en su sitio. Lo que nos lleva a la Estupidez Humana (Parte 4… en esta ocasión cometida, no por los protagonistas de la película, sino por su guionista y director): El final de The Canyon es idéntico al final de una de las mejores películas de terror del 2007. Y no me estoy refiriendo a un final cualquiera… en absoluto. Me estoy refiriendo a uno de los finales más comentados y polémicos de los últimos años. Un final que The Canyon se limita a fusilar sin miramientos. Una auténtica lástima.

Lo mejor: ¿Por qué un aprobado justo? Sigue siendo un survival. Hombre contra naturaleza. Y sigo siendo un incondicional del subgénero.

Lo peor: Los protagonistas actúan, demasiado a menudo, de manera totalmente ilógica y en contra de sus propios intereses.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 24/01/10  |  CATEGORIAS: ,

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Vertige

No apata para quiénes padezcan vértigo

Vertige

  • Título original: Vertige
  • Nacionalidad: Francia | Año: 2009
  • Director: Abel Ferry
  • Guión: Johanne Bernard, Louis-Paul Desanges
  • Intérpretes: Justin Blanckaert, Nicolas Giraud, Raphaël Lenglet
  • Argumento: Tras superar los numerosos peligros de una accidentada jornada de alpinismo, cinco amigos deberán hacer frente a un asesino que intentará darles caza uno a uno.

LA VALORACIÓN:

60 |100

Estrellas: 4

Vertige

Cinco amigos franceses se trasladan a tierras croatas para practicar alpinismo. Tras superar la dura prueba de un decrépito puente colgante, quedan atrapados y a merced de un psicópata que tiene sus propiedas infestadas de trampas.

De nuevo (y viene siendo una tónica bastante habitual) podemos diseccionar Vertige en dos mitades prácticamente iguales en cuanto a su duración, pero con unas prestaciones muy dispares.

Durante la primera mitad de la película, alrededor de cuarenta minutos de los casi noventa que dura Vertige, nos encontramos con una intensa y por momentos espectacular y vertiginosa (nunca mejor dicho) película de acción capaz de provocarnos más de un vuelco al corazón a todos aquellos que sintamos algún tipo de aprensión o miedo a las alturas.

Abel Ferry rueda las numerosas secuencias de montaña con una envidiable habilidad, pulso firme, y con unas elevadísimas dosis de realismo en cada una de los instantes en que los protagonistas quedan, literalmente, suspendidos en el vacío. Son momentos en los que la adrenalina campa a sus anchas y que culminan con una antológica secuencia con los protagonistas de Vertige intentando cruzar un puente colgante, en la que el vértigo realmente se palpa, y que queda a la altura del magnífico y recordado arranque de Máximo Riesgo (Clifhanger), dirigida en 1993 por Renny Harlin, y con Silvester Stallone interpretando uno de los mejores papeles de su carrera.

Una vez superado el intenso y magnífico trance de la montaña, Vertige toma el camino del survival más convencional y poco aficionado a las sorpresas.
Abel Ferry cae en la misma rutina de siempre y abusa de elementos que ya hemos experimentado en infinidad de ocasiones: trampas para osos, personajes que desaparecen súbitamente, un psicópata de las montañas del que apenas sabemos nada (a excepción de un ridículo cartelito al finalizar la película que pretende hacernos creer que el susodicho existió en la realidad), una guarida del asesino que comparte decorador con la mayor parte de guaridas de asesinos de la última década (p.ej. la guarida de Jason Voorhees en Viernes 13 2009), y un desarrollo de los acontecimientos que el aficionado al survival podría intuir o adivinar incluso antes de iniciarse la película.

Por suerte siguen conjugándose en Vertige una serie de elementos que logran rescatar la propuesta cuando esta bordea los límites de la mediocridad.
Pese a que la mayor parte de su fuerza y atractivo queda concentrada en su primera mitad (justo cuando Vertige es mucho más una película de aventuras o acción que una película de terror al uso), sí hay un aspecto que define a la película en toda su extensión: Vertige está muy bien hecha. En el aspecto visual no hay absolutamente nada que reprocharle. Ni cuando la cámara recorre velozmente los escarpados muros de una montaña, ni cuando los protagonistas son perseguidos por un asesino en mitad de la noche. La fotografía, la cámara, los efectos… la calidad de Vertige en todos estos aspectos no se desinfla en ningún momento, confirmando que Abel Ferry, debutante en las lindes cinematográficas, seguramente tiene muy merecida su reputación como realizador publicitario.

Tampoco está nada mal el dibujo de los personajes, cuyos comportamientos y diálogos son un poquito más adultos (tampoco demasiado) de lo que nos tiene acostumbrados el cine de horror norteamericano. Abel Ferry se atreve incluso a establecer un triángulo amoroso cuya mayor virtud es no caer en el aburrimiento total y hacerse, como mínimo, soportable.

Finalmente, y pese al mencionado bajón de intensidad cuando Vertige se adentra en los límites del survival puro y duro, es de justicia apuntar el fabuloso desenlace, que vuelve a recuperar la fuerza y el vigor de los primeros minutos, y cuya confrontación final vuelve a demostrarnos que los franceses son únicos a la hora de hacer sufrir a sus protagonistas femeninas.

Vertige es una película de acción realmente interesante en su primera mitad, con unas magníficas secuencias de escalada que logran acelerarte el corazón; y un survival mucho más convencional y típico de lo esperado en su segunda mitad. Por suerte, Vertige revive en su tramo final, cuyo desenlace reúne una potencia y una garra suficientes para lograr que el cómputo final de la película sea, definitivamente, recomendable.

Lo mejor: Las secuencias de alpinismo y el enfrentamiento final.

Lo peor: Cómo muestra del género survival no deja de ser de lo más convencional.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: “Vertige” en VOSE.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 02/12/09  |  CATEGORIAS: ,

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Pig Hunt

Sucia tarea la de acabar con un cerdo gigante

Pig Hunt

  • Título original: Pig Hunt
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: James Isaac
  • Guión: Robert Mailer Anderson, Zack Anderson
  • Intérpretes: Travis Aaron Wade, Tina Huang
  • Argumento: Cuatro amigos de San Francisco viajan a las afueras para cazar jabalíes. Los cazadores locales no son muy amables con los forasteros, y por si fuera poco existe la amenaza de un legendario cerdo gigante apodado El Descuartizador.

LA VALORACIÓN:

59 |100

Estrellas: 3

Pig Hunt

Pig Hunt es una película desequilibrada, y lo es en las dos principales acepciones del término.

John, acompañado de tres de sus mejores amigos y su aguerrida novia, viajan hasta las lejanas tierras de su recién fallecido tio con el objetivo de cazar jabalíes.

Una vez inmersos en la esperura del bosque, deberán hacer frente a una pandilla de paletos (rednecks) descerebrados que no muestran demasiado aprecio por los cazadores foráneos, y a la leyenda de un gigantesco cerdo salvaje al que se conoce con el sobrenombre de Descuartizador.

El desequilibrio de Pig Hunt procede de una primera mitad de película en la que James Isaac (Jason X, Skinwalkers), director del evento, dedica un tiempo excesivo a la presentación de unos personajes que no merecen dicha atención. Y no la merecen porque la confrontación mostrada en Pig Hunt nos resulta, cuanto menos, familiar.

A este lado del cuadrilátero una chusma de cafres y retrasados paletos, mascadores de tabaco, y con una malsana afición a las armas de fuego y los enormes cuchillos de supervivencia.
A este otro lado del cuadrilátero un grupito de estúpidos muchachitos de ciudad, poco habituados a las excursiones campestres, y cuya experiencia más cercana a la caza mayor consiste en matar mosquitos a palmadas.

Dedicar casi media película a resaltar la naturaleza violenta de unos (los paletos), y la incapacidad de adaptarse a un medio que les es hostil de los otros (los chicos de ciudad), resulta a todas luces excesivo. James Isaac intenta poner remedio a la situación introduciendo algún que otro personaje y diálogos supuestamente divertidos… pero ni por esas.

Los protagonistas de la película se pasean por el bosque, sin un rumbo fijo, y sin que tengamos muy claro por dónde van a ir los tiros. Nada puede evitar que Pig Hunt nos depare una primera mitad de película monótona, tediosa y sin apenas un solo momento rescatable (a excepción de la magnífica panorámica, a cámara lenta, acompañada de una excelente melodía de banjos y con las raídas y desgastadas barras y estrellas de fondo, con la que hacen su aparición en escena la tropa de indeseables paletos).

Pero cómo ya he dicho antes, Pig Hunt presenta una asimetría realmente desconcertante. Si la primera mitad de la película (más o menos) está presidida por la desgana y el aburrimiento, la segunda mitad es una auténtica locura (de aquí la segunda acepción de desequilibrio entendido cómo trastorno, demencia, enajenación…).

De pronto, y sin previo aviso, Pig Hunt nos ofrece una delirante mixtura de géneros que incluye entusiastas persecuciones al estilo Mad Max, palurdos enmascarados blandiendo sierras mecánicas, gamberras muertes no exentas de las consabidas dosis de sangre y tripas (aunque sin exagerar), un musculoso hombretón que viste taparrabos y parece sacado de un exploit barato de espada y brujería, y una secta de féminas hippys aficionadas al destete, cultivadoras de marihuana y adoradoras de una brutal criatura de colmillos afilados ¿¿¿???

El resultado de dicha combianción acaba siendo tan extraña cómo extrañamente atractiva (permitidme el juego de palabras). Acción, survival, gore, monstruos… todo tiene cabida en Pig Hunt, sin necesidad de que la lógica o el sentido común impere en cada uno de los caminos tomados por la película.

El empaque visual de Pig Hunt es ciertamente destacable (teniendo en cuenta que se trata de una producción de bajo presupuesto), y las secuencias de acción están, todas ellas, eficazmente resueltas, destacando la adrenalítica persecución en la que los paletos, a lomos de sus sucios y destartalados todoterrenos, intentan dar caza a los desdichados protagonistas.

Nuestras posibilidades de simpatizar con una película cómo Pig Hunt pasan por aceptar de buena gana ese desquiciado y caótico juego que nos propone la película en su segunda mitad, en el que se mezclan toda una serie de elementos y géneros (sin demasiado orden ni concierto) que poco o nada tienen que ver entre si.

Personalmente creo que el experimento acaba funcionando. Toda esa paranoia y desorden que atesora Pig Hunt acaba por ofrecernos una gamberra, deshinibida y bizarra película de acción que sobrelleva sus múltiples defectos sin demasiado esfuerzo. Acción de serie B para disfrutar sin complejos y sin ser demasiado exigentes.

Y he dejado para el final uno de los puntos más conflictivos de Pig Hunt: el diseño del monstruo. Es difícil comprender la decisión tomada por James Isaac, un tipo mucho más apreciado por su labor en el terreno de los efectos visuales y el diseño de criaturas, participando en películas tan destacadas como La Mosca (The Fly, 1986) o ExistenZ (1999), ambas dirigidas por David Cronemberg, que por su labor tras las cámaras.
James Isaac mantiene al monstruo de Pig Hunt en un eterno primer plano, de manera que apenas podemos verle los ojos y sus largos colmillos. Nunca vemos a la bestia en toda su extensión. Ignoro si la decisión final tomada por Isaac responde únicamente a restricciones en el presupuesto o si se trata de un homenaje a determinadas películas ochenteras (todas ellas de bajo coste) que precisamente se caracterizaban por no ser generosas a la hora de enseñar al monstruo. En cualquier caso, la opción de Isaac a la hora de mostrar a la criatura creo que difícilmente será aceptada por una gran mayoría de aficionados.

Lo mejor: La locura sanísima y divertida de la segunda mitad de la película.

Lo peor: Que tarda en arrancar.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 19/11/09  |  CATEGORIAS: ,

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Stag Night

Los túneles del metro neoyorquino tienen ojos

Stag Night

  • Título original: Stag Night
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Peter A. Dowling
  • Guión: Peter A. Dowling
  • Intérpretes: Breckin Meyer, Brita Scott Adkins, Joe Suzanna Urszuly
  • Argumento: Un grupo de jóvenes se encuentra atrapado en los túneles del metro de la ciudad de New York. Un clan de caníbales intentará acabar con sus vidas.

LA VALORACIÓN:

50 |100

Estrellas: 3

Stag Night

Las posibilidades son prácticamente infinitas.
Reunir un buen número de tópicos y clichés, agitarlos con un mínimo de rigor y entrega, y acabar obteniendo un producto final que se asemeje, más o menos, a un película de terror, es una tarea aparentemente sencilla. En cualquier caso, el éxito o el fracaso final de la propuesta dependerá de su capacidad de entretenimiento y diversión.

Cuatro amigos celebran la despedida de soltero de uno de ellos. Tras un violento intercambio de pareceres con el portero de un local de streap-tease deciden subirse al metro de New York para trasladar la fiesta a otro lugar.

El desencuentro posterior con un par de chicas que viajan en el mismo vagón coloca a los protagonistas de Stag Night es una situació que nos resulta, cuanto menos, familiar: bajo el manto de oscuridad imperante en los túneles del metro neoyorquino, son asediados por un grupo de caníbales con aspecto de homeless hipervitaminados.

Peter A. Dowling, escritor y director de Stag Night, ha decidido debutar en esto del cine con una película de género que arranca con el piloto automático puesto y que no lo abandona hasta lo títulos finales de crédito.

Su propuesta es muy clara, diáfana. Por un lado un grupito de potenciales víctimas en el que no falta absolutamente nadie: el chico sensato y responsable, la chica decidida a seguir sus pasos, un par de salidos que ante una situación de lo más peliaguda no se les ocurre otra cosa que dar rienda suelta a sus deseos carnales (sic... a eso le llamo yo presentar una firme candidatura a ser los primeros en desaparecer), un patán dispuesto a poner siempre en peligro al resto del grupo, y un entrañable padre de familia que no duda en enseñar, a la menor oportunidad, una foto de su preciosa hija... y que esperemos que tenga firmado un suculento seguro de vida.

Por otro lado una pandilla de caníbales desarrapados que juegan con el factor campo a favor y que cumplen con diligencia aquello que se espera de ellos: eliminar de forma cruel, dolorosa y sangrienta con todo aquel intruso que cometa el estúpido error de invadir su territorio.

Stag Night no es más que el típico juego del gato y el ratón en el que a nosotros, cómo espectadores, tan sólo nos queda el aliciente de augurar el orden en el que irán cayendo cada uno de los desdichados protagonistas (y en esta ocasión la tarea resulta sumamente sencilla).

Al principio de la reseña hablaba de mezclar tópicos y clichés. Peter A. Dowling recoge el escenario subterráneo de películas cómo Mimic (Mimic, 1997), Creep (Creep, 2004), o la más reciente (y reivindicable) El Vagón de la Muerte (The Midnight Meat Train, 2008); y arroja en él a los pariente urbanitas de los mutantes de Las Colinas Tienen Ojos (The Hills Have Eyes, 1977) o Km. 666 (Wrong Turn, 2003).

A pesar de lo trillado del tema, el resultado final no es todo lo penoso o decepcionante que cabría esperar. Stag Night cuenta con algún elemento a su favor. Una correcta ambientación del subsuelo neoyorquino, actuaciones que logran salir airosas del trance (por muy poco...), y alguna que otra muerte ciertamente meritoria. Lástima que en determinadas secuencias de acción a Peter A. Dowling le tiemble excesivamente la mano al mover la cámara y acabe ofreciéndonos una acentuada sensación de mareo, por un lado tan molesta, y por otro lado tan habitual en el reciente cine de horror.

Pero por encima de cualquier otra, la mayor virtud de Stag Night es su ajustada duración. Apenas 80 minutos en lo que no dejan de suceder cosas y que no dejan margen para el aburrimiento. Sin embargo, esa escasa duración también provoca que ideas que podrían elevar el interés de la propuesta (una sociedad subterránea que mantiene una estrecha relación con los caníbales) no encuentre un mayor desarrollo.

Con todo, y pese a que la mediocridad y el hecho de que Stag Night muy probablemente no perdurará en nuestra memoria durante mucho tiempo, el debut de Peter A. Dowling acaba erigiéndose en un digno entretenimiento terrorífico, disfrutable y perecedero a partes iguales, y que al menos no supone una pérdida miserable de tiempo. Recomendable... a no ser que tengáis algo mejor que hacer.

Lo mejor: Entretiene... que no es poco.

Lo peor: La puñetera manía de marearnos con los incontrolados movimientos de cámara.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Stag Night" en VOSE.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 08/11/09  |  CATEGORIAS: ,

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Wrong Turn 3: Left for Dead

Este sí es el camino equivocado...

Wrong Turn 3: Left for Dead

  • Título original: Wrong Turn 3 Left for Dead
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Declan O'Brien
  • Guión: Connor James Delaney
  • Intérpretes: Janet Montgomery, Tamer Hassan and Chuck, Venice
  • Argumento: El rutinario traslado de un grupo de presos se convierte en una auténtica pesadilla cuando un mutante caníbal decide iniciar la caza. Escapar de la justicia y sobrevivir serán los principales objetivos de los convictos.

LA VALORACIÓN:

25 |100

Estrellas: 2

Wrong Turn 3: Left for Dead

Tengo mis debilidades... supongo que como todo el mundo. Suelo llenarme la boca hablando de la necesidad de ideas frescas, proyectos que impliquen un mínimo de innovación, y propuestas que vayan más allá del enésimo remake innecesario (Left House on the Left) o la enésima secuela sin sentido (Saw).

Y sin embargo, tal y cómo he dicho al principio, mis propias debilidades me delatan.

Una de esas debilidades es la saga Destino Final (Final Destination, 2000), de la que todavía tengo pendiente su cuarta entrega, a la espera de poder disfrutarla en 3D.

Otra de mis debilidades es la que hoy nos ocupa, la saga Wrong Turn.
En 2003 un grupito de jóvenes estúpidos y sin demasiado apego a la vida (se diría que fueron sacados de cualquier slasher al uso), se perdía en la espesura de un bosque con la única excusa de formar parte del menú de una salvaje familia de mutantes deformes con evidentes inquietudes atropófagas (caníbales de toda la vida). El resultado final fue Wrong Turn (rebautizada en España con el titulo de Km. 666), un survival deudor de Las Colinas tienen Ojos, entretenido y facilón, que obtuvo un relativo éxito en las salas de cine, y del que se auguraba una pronta secuela.

Efectivamente, lo mejor todavía estaba por llegar.
En 2007, y previa reducción drástica de presupuesto, nos llegó Wrong Turn 2: Dead End (titulada en España Camino Sangriento), una serie b destinada directamente al mercado doméstico que nos deleitó con un destartalado Reality Show de supervivencia que rebosaba mutantes, sexo, sangre, imaginativas muertes, gore y diversión sin complejos. Una auténtica delicatessen de bajo presupuesto con una extraordinaria e inolvidable secuencia de apertura.

Ahora nos llega Wrong Turn 3: Left for Dead, una nueva entrega de la saga, destinada nuevamente al mercado doméstico, de la que sus seguidores esperábamos que estuviera, al menos, a la altura de Wrong Turn 2: Dead End.

Un grupo de peligrosos reclusos son transportados en autobús, y de noche, hasta una prisión de alta seguridad. Durante el trayecto el autobús es abatido por una trampa puesta por el mutante caníbal “tres dedos”, quien a partir de entonces emprende una sangrienta cacería para acabar con los presidiarios.

Por otro lado, los presidiarios no necesitan de demasiados mutantes para poner en peligro sus vidas. Viejos conflictos personales y el enfrentamiento por hacerse con un botín que encuentran abandonado en el interior de un furgón blindado ¿?, serán motivos más que suficientes para poner en peligro sus vidas.

Wrong Turn 3: Left for Dead es un desastre de pies a cabeza.
La práctica totalidad de la acción de la película se centra en los mencionados conflictos que surgen entre presidiarios y polícias con motivo de un botín (numerosas sacas repletas de dólares) hallado en el interior de un furgón blindado en mitad del bosque por obra y gracia de un guionista en horas bajas (muy bajas).

De esta forma, la presencia del mutante caníbal (así, en singular) es poco más que anecdótica. Una simple figura decorativa que se limita a aparecer muy de vez en cuando para borrar del mapa a algún desdichado presidiario de la manera más monótona y poco original posible. Hasta el punto de que algunas de esas muertes ya las vimos en las dos entregas anteriores.

Y por si fuera poco, todas estas muertes vienen convenientemente aderezadas con unos calamitosos y vergonzosos efectos digitales. Un desastre.

En cuanto al mutante caníbal, ¿era estricatamente necesario dejarle solo? ¿prescindir del clan y contar con un solo mutante caníbal? (la presencia de un segundo caníbal al iniciarse la película es testimonial). Es posible que el mutante “tres dedos” fuera el único superviviente de Wrong Turn 2: Dead End, pero ¿realmente era tan complicado sacarse de la chistera a media docena de nuevos mutantes con los que animar un poquito la función?

Todo lo que tiene Wrong Turn 3: Left for Dead para ofrecernos es un absurdo juego del gato y el ratón que acaba resultando terriblemente cansino y del que resulta sumamente sencillo desconectarse.

Sé que estamos hablando de la tercera parte de una saga que muchos pensaréis que no daba para más. El problema es que Wrong Turn 2 demostró que, con poco dinero pero con un puntito de imaginación y mala baba, era posible fabricar un survival socarrón, sangriento y realmente atractivo. Wrong Turn 3: Left for Dead, con ese mismo (poco) dinero, no logra absolutamente nada.

Toda la diversión acumulada por una película cómo Wrong Turn 2: Dead End se echa a perder en una deprimente secuela que amenaza con destrozar la resistencia del fanático más aguerrido de la serie. Lo dicho: un desastre.

Lo mejor: La secuencia inicial. Aún así, la peor secuencia inicial de toda la saga.

Lo peor: No resulta en absoluto divertida.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Wrong Turn 3: Left for Dead" en VOSE.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 23/10/09  |  CATEGORIAS: ,

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Offspring

Los Picapiedra en plan salvaje...

Offspring

  • Título original: Offspring
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Andrew Van Den Houten
  • Guión: Jack Ketchum
  • Intérpretes: Art Hindle, Polyanna McIntosh, Tommy Nelson
  • Argumento: Un clan de salvajes caníbales, ataviados con ropas prehistóricas y descendientes de un desaparecido farero, siembra el caos en una pequeña y apacible población costera cercana a la frontera canadiense.

LA VALORACIÓN:

57 |100

Estrellas: 3

Offspring

Offspring es una de las películas más extrañas, caóticas y desconcertantes que he tenido el placer de ver en los últimos tiempos.

Dirigida por el estadounidense Andrew Van der Houten (The Girl Next Door, 2007) y basada en la novela homónima del escritor Jack Ketchum (que a su vez es la continuación de una de sus obras más prestigiosas conocida bajo el título de “Off Season”), Offspring cuenta la historia de un clan de salvajes nómadas, descendientes de un farero desaparecido en 1858 tras una cruenta epidemia de viruela, que da rienda suelta a sus inquietudes antropófagas a lo largo de una zona costera a caballo entre los EE.UU y Canadá (supuestamente, la falta de colaboración entre ambos países es la causante de que los miembros del clan todavía no hayan sido atrapados).

La muerte accidental de un bebé hace pensar a la líder del clan que una terrible maldición caerá sobre ellos. Para que la maldición no se lleve a cabo la única salida del clan será secuestrar al precioso bebé de la familia Halbard.

Como podéis ver, la “extrañeza” de Offspring no proviene de su argumento. Enfrentarnos a un clan de salvajes caníbales nos remite, de forma irremediable, a títulos como Las Colinas Tienen Ojos (The Hills have eyes, 1977) o la saga Wrong Turn.
La auténtica rareza de Offspring proviene de su desarrollo y, en parte -se intuye- viene provocada por su acuciante falta de presupuesto.

La primera vez que vemos en pantalla a ese clan de caníbales ataviados con ridículos ropajes de cavernícolas de saldo, resulta complicado contener una jocosa carcajada.
Y, sin embargo, sus actos (ver la secuencia de la cocina) nos transmiten una violencia descarnada, irracional y, en ocasiones, desmesurada.

Cuando les escuchamos hablar mediante una especie de primitivo lenguaje, de nuevo nos invade la sensación de que algo no acaba de funcionar, y la probabilidad de que todo acabe en el más absoluto de los ridículos vuelve a estar muy presente y cercana.

Rodada de forma torpe, mal iluminada, interpretada de manera pésima por la mayoría de actores que intervienen en ella (con una mención especial para el desastroso papel jugado por la pandilla de incompetentes policías que investigan el caso), precipitada en buena parte de las secuencias de violencia (los caníbales aparecen, repentinamente, en los lugares y en los momentos más insospechados, hasta el punto de que todo parece improvisado sobre la marcha), y excesivamente dilatada en otras (el tramo final de la cueva es demasiado largo), con personajes insufribles y poco creíbles(el marido violento de una de las protagonistas) e incluso con desubicadas secuencias que parecen pertenecer a una película distinta (cuando el mencionado marido violento recoge en su coche a una joven autoestopista).

Uno diría, sin miedo a andar muy equivocado, que Offspring tiene todos los números para ser considerada una pésima película, y sin embargo supe (o pude) ver en ella un –repito- “extraño” encanto.

Offspring me gustó. Siendo plenamente consciente de sus múltiples limitaciones y errores, y de que en ocasiones se asoma peligrosamente al abismo del ridículo más espantoso, Offspring me acabó convenciendo gracias a sus repentino e impredecibles, caóticos, estallidos de violencia, que no escatiman en mutilaciones, violaciones, desmembramientos, tripas, ensañamiento con niños, etcétera.

Offspring, definitivamente, no es una buena película. Sin embargo me pareció una experiencia muy curiosa e incluso exótica, chocante; y esas son las razones por las que me gustaría recomendarla.

Lo mejor: Los impredecibles estallidos de violencia.

Lo peor: La historia es caótica.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Offspring" en VOSE.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 20/10/09  |  CATEGORIAS: ,

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