Categoria: Thriller
Kill List
Lobos con piel de cordero

- Título original: Kill List
- Nacionalidad: UK | Año: 2011
- Director: Ben Weathley
- Guión: Ben Weathley, Amy Jump
- Intérpretes: Neil Maskell, Michael Smiley, MyAnna Buring, Emma Fryer
- Argumento:Para ayudar a su amigo Jay, Gal le propone que lleven a cabo entre los dos un trabajo: matar a las personas de una lista.
LA VALORACIÓN:
80 |100
Estrellas: 4
Kill List es una película de terror con piel de thriller, un interesante híbrido consistente en narrar una historia clásica del cine de género bajo los códigos de otro distinto, aunque de esto no se sea consciente hasta que se ha terminado de ver.
Jay (Neil Maskell) es un excombatiente que se ha quedado más que tocado tras una misión en Kiev. Vive con su mujer, Shell (MyAnna Buring, habitual de estos barrios en títulos como Lesbian Vampire Killers, Doomsday o The Descent: part 2) y su hijo pequeño pero, a pesar de que se quieren, la convivencia es complicada, pues están acosados por deudas y Jay, en tratamiento, no está en condiciones de aceptar un trabajo convencional. Una noche, su amigo Gal (Michael Smiley), también excombatiente, acude a cenar a su casa con su nueva novia, Fiona (Emma Fryer), y le propone que juntos se hagan cargo de un asunto: un misterioso cliente que le ha contratado para eliminar a las personas de una lista.
Así, gran parte del trayecto y del interés de “Kill List” consiste en la complicada y profundamente humana relación que hay entre Jay y Gal. Complicada porque Jay es un personaje bastante desequilibrado y hostil, y porque el espectador tiene que salvar una barrera: ambos son dos asesinos a sueldo, pero Ben Wheatley, director, quiere que te identifiques con ellos. No son dos asesinos a sueldo tipo John Travolta y Samuel L. Jackson en “Pulp Fiction”, impresionantes cartoons, sino más bien como el tipo de tío que rezarías para que no viviese en la casa de al lado. Profundamente humana porque, en el fondo, son dos colegas que han pasado por mucho juntos, y es por ahí por donde se encuentra un asidero para comprender y aceptar a estos dos individuos.
Desde el principio, con una desnudez pasmosa, sin ningún tipo de artificio, se va desgranando la historia de terror de la película, al margen de la trama principal. Fiona, la nueva novia de Gal, la noche de la cena en casa de Jay, va al baño, descuelga el espejo de la pared y dibuja tras él el signo que vemos en una de las fotografías de la reseña. Eso se queda ahí, y va siendo recuperado poco a poco, siempre desde este tono tan de thriller y tan poco de terror. Esta parte es igualmente interesante: la historia de terror de la película es un tópico, sí. Por eso, no se le dedica ni un segundo más de lo necesario. Nos la han contado anteriormente en mil películas, así que también se ahorran explicarla, sólo un par de diálogos imprescindibles. Así, el espectador sabe siempre un poco más que los protagonistas, pero éstos no son tontos y entiendes que no se alarmen por determinadas cosas. Al final, sólo hay que hacer un breve recuento de lo que ha sido desgranado para reconstruir esta parte de la película.
Si algo está bien medido en “Kill List” es este tono frío y distante. Milimétricamente ejecutada, todo está planteado para cumplir una misión en un terreno bien acotado. Las víctimas de la kill list, por ejemplo: vale, nadie merece morir pero, si fueras un asesino a sueldo y tuvieras que quitar a alguien de en medio sin que eso te supusiera un problema de conciencia, ¿quiénes serían? En mi caso, desde luego, son justo esos individuos que figuran en la lista.
Como aparente thriller descarnado que es, la violencia es un capítulo importante. Tarda en aparecer, pero su irrupción es tan brusca que impresiona. No hay un exceso de escenas violentas en “Kill List”, pero las que hay, están muy bien resueltas, con lo que su efecto es mucho mayor. Además, tarda tanto en aparecer por un motivo: recordemos que los protagonistas son dos asesinos a sueldo. Hace falta un tiempo de rodaje para que nos familiaricemos con ellos y sintamos un poco de empatía. El primer estallido violento, por tanto, cumple una doble misión: por un lado, recordarnos quiénes son Jay y Gal en realidad y, por otro, situar la historia de terror en un plano más visible de la película, de manera que los protagonistas pasan de verdugos a víctimas al tener un enemigo mayor por delante.
Detrás de “Kill List” se encuentran (y como ya he hecho en otra ocasión una muestra de mi pleitesía, no voy a hacerlo de nuevo), dos productoras que, para mí, son de lo mejor actualmente: la división de cine de Channel Four, Film Tour, y la división de cine de Warp, Warp X. Añadamos títulos recientes importante a su cantera: Film Four está detrás de (quinientas mil pelis, sí, pero dentro del género…) “Attack the Block”, por ejemplo, y Warp de “Snowtown”. Estos títulos hablan por sí solos sobre las aspiraciones de ambas productoras. Así que, a pesar de la pereza o cierta reticencia a ver una película de esas que parece que, cuando llegan a ti, la sorpresa que guardan ya se ha contado por todos lados, animo a echarle un vistazo a esta “Kill List”, que puede todavía provocar algún que otro sobresalto.
Lo mejor: Es inteligente.
Lo peor: La innecesaria sonrisa de un personaje justo en el último minuto. Despista.
Sudor Frío
Pareja de ancianos busca compañía

- Título original: Sudor Frío
- Nacionalidad: Argentina | Año: 2010
- Director: Adrían García Bogliano
- Guión: Adrían García Blogliano, Ramiro García Bogliano
- Intérpretes: F. Espinosa, M. Glezer, Camila Velasco.
- Argumento:Jackie ha abandonado a Román después de conocer a otra persona por un chat. Román exige una buena explicación, así que ayudado por su amiga Ali, decide emprender una búsqueda siguiendo el rastro que la chica ha dejado por la red.
LA VALORACIÓN:
65 |100
Estrellas: 3
Nuestro buen amigo J. Martí nos presenta Sudor Frío, producción argentina de los hermanos Bogliano. A J. Martí le podéis seguir a diario en su estupendo blog El terror tiene forma.
Siguiendo los pasos de Habitaciones para turistas (2004), la dupla formada por Adrián y Ramiro García Bogliano, ayudados en este caso por Hernán Moyano, multiplican en Sudor Frío su apuesta por un cine de género enmarcado dentro de unos parámetros muy localistas, fáciles de asimilar para sus compatriotas y que no ahuyentan al aficionado o seguidor ajeno a la historia y evolución de un país como Argentina, con lo cual el producto final es totalmente exportable, superando incluso a películas de la misma categoría procedentes de otros países.
La película transita tranquilamente por un argumento que, a pesar de no contar con muchos puntos originales, sí que consigue atrapar al aficionado en su propuesta. La efectividad y ritmo de la historia no se ve lastrada por el limitado presupuesto, siendo dentro de estas coordenadas donde hay que buscar el escenario para poder degustarla sin complejos, dejando que te atrape dentro de la sencillez implícita de su guión.
Adrián y Ramiro proponen un cóctel directo, que desde el conciso prólogo inicial marca las pautas de lo que vamos a ver. Los años más oscuros y violentos de la reciente historia argentina - las referencias a la Triple A y al Ejército Revolucionario del Pueblo son directas – , son utilizados como catarsis y semilla de la trama. A partir de ahí se esboza un relato claustrofóbico, lleno de tensión que, ayudándose, de un ritmo intenso (algo alocado por momentos) y de un excelente trabajo en fotografía, pródigo en texturas y colores, no da tregua al espectador.
Sin embargo no todo son loas hacia esta producción; los contados guiños humorísticos no funcionan como deberían (quizás hasta sobran) y se convierten en la primera piedra en el camino. Pero más grave que este hecho es la poca profundidad en los personajes principales, en especial la “encantadora” pareja de ancianos; todos ellos son superficiales, poco creíbles en ocasiones, por lo que el trabajo, la atmósfera y la efectividad que muestra toda la película se diluye como un azucarillo, en especial en la parte final del film. Es indudable que para crear un contexto malsano o bizarro se necesita de unos personajes que lo escenifiquen y acentúen. No vale la tibieza con estos planteamientos en mente, y en esta batalla, Sudor Frío, se queda a medio camino del objetivo. Con un poco más de mala leche y con algo más de profundidad, estaríamos hablando de una película realmente poderosa y rica en contenido, que podía haber marcado un antes y un después en el cine argentino, pero que visto lo visto se queda en un ejercicio brillante pero, por momentos, vacío.
Todo el film está cubierto por un barniz técnico muy meritorio. Bogliano utiliza recursos cinematográficos conocidos, pero son utilizados con mucho ingenio y por encima de todo, están puestos al servicio de la historia. Por otro lado sorprende la apuesta por sintetizar rápidamente la presentación de los personajes principales. El realizador no se entretiene en florituras ni explicaciones, y una vez pasados los primeros diez o quince minutos el espectador se ve envuelto en una pesadilla, por momentos histérica, que sin dar tregua, se instala en un ritmo alto y sin concesiones. Seguramente este concepto es uno de los puntos fuertes del film pero también uno de sus defectos… me explico, esa constancia en ir directamente al grano puede, en un primer visionado, impresionar e incluso impactar; pero cuando te entretienes con un segundo visionado, descubres que esa rapidez y síntesis narrativa esconde múltiples lagunas argumentales y unas cuantas ideas desaprovechadas, que analizadas en frío restan muchos puntos al global de la obra.
Dejando aparte estos errores, el film deviene en una experiencia bastante atractiva, que tiene una personalidad propia y que esquiva con elegancia los peligrosos caminos del panfleto ideológico o político, apostando claramente por ser una película de terror, con sus pros y sus contras, pero que no pretende engañar a nadie, cosa que se agradece en sobremanera. Bogliano, a pesar de todo, se gradúa con nota en la gran liga del cine de género. Eso sí, su crecimiento como creador está supeditado a poner un poco más de atención en los guiones y en las situaciones que éste provoca, pues a pesar de ser un producto enfocado a las nuevas generaciones de aficionados, nunca está de más buscar propuestas algo más profundas y situaciones más inquietantes, que logren cimentar sólidamente las múltiples caras del horror.
Como nota final sólo me queda recomendar el visionado de Sudor Frío, propuestas así siempre tienen que ser apoyadas, pues en ellas se encuentran los ingredientes necesarios para la constante regeneración del género que tanto nos gusta.
Lo mejor: La calidad técnica, la atmosfera conseguida y el ritmo.
Lo peor: Un guión demasiado plano, poca profundidad en los actores, le falta mala leche y algo de sangre.
Snowtown
Los golpes de la realidad

- Título original: Snowtown
- Nacionalidad: Australia | Año: 2011
- Director: Juastin Kurzel
- Guión: Shaun Grant
- Intérpretes: Lucas Pittaway, Daniel Henshall, Louis Harris
- Argumento:Jamie Vlassakis, un adolescente de Adelaida, vive en medio de la pobreza y la degradación. En su mundo la expectativas de futuro son algo que ni siquiera se puede permitir, hasta que se cruza con el carismático John Bunting, con quien inicia un peligroso
LA VALORACIÓN:
87 |100
Estrellas: 4
Dedico esta reseña a las guerreras del terror Cecilia (Hellbound Heart) y Karla (La opinóloga de terror) por formar ese círculo maravilloso de recomendaciones, que me permiten descubrir este tipo de joyas.
Hay veces que ves una película y te golpea tan fuerte en la mandíbula que te la desencaja y es cuando te das cuenta de que con la mandíbula desencajada no puedes sonreír. Éso fue exactamente lo que me pasó con “Snowtown”, y comprendí que yo era una cobarde que no se atrevía a encajarse a sí misma los huesos de esa mandíbula de nuevo, o quizá es que me gustaba esa sensación de dolor punzante, quien sabe…
Sí, “Snowtown” es de ese tipo de películas que se meten dentro de ti y te devoran hasta dejarte seco, y esta sensación desgarradora se ve acrecentada porque sabes que lo que has visto está escrupulosamente basado en sucesos reales y que son tremendamente fieles a la realidad.
Venga, que nos ponemos en situación. Adelaida (Australia), años 90, familia de clase baja bajísima. Una madre que tiene que sacar adelante a sus cuatro hijos sin recurso alguno, en una comunidad nutrida por el odio, la violencia y la falta de emociones. Jamie es un chico de 16 años que convive cada día con la desidia y un mundo adulto feroz que le recuerda segundo a segundo que él está al servicio de los demás. Comienzo mis famosos spoilers, niños… SPOILER – Jamie sufre abusos sexuales por parte de un vecino ,y ahí se desencadena el estallido de rabia para el espectador, pues sientes que Jamie no está especialmente triste, que solo espera que el día siguiente llegue para que simplemente sea un día más, ahí ya lo intuyes, ya lo notas, nadie ha dicho nada, pero sabes que ese chico ya está acostumbrado a las violaciones y que eso no es nada que le impida sonreír, y dios, eso me partió el alma en mil pedazos, porque yo no me puedo imaginar que te llegues a acostumbrar a esa vida nunca y porque sigo sin perder de vista que está basado en hechos reales..
La historia sigue pasando ante tus ojos, intentas recomponerte y llega otra vez el martillo de la brutalidad para golpearte de lleno en la cabeza y este golpe te deja KO, porque la segunda persona que ves abusando de Jamie es su hermano mayor, aquel que le llama “marica”, aquel que le desprecia por no defenderse… porque es verdad, Jamie no hace nada, simplemente deja que todo ocurra y esto me lleva a preguntarme si el motivo es la costumbre o el terror que ni siquiera sabe demostrar- FIN SPOILER
A estas alturas, queridos míos, es difícil mantener el tipo, es difícil no permanecer callado con una expresión seria ante “Snowtown” y esto es solo el principio…
Elizabeth, la madre de Jamie, se entera de los hechos y en una escena desgarradora en la que corre con la desesperación y la rabia de una madre a la que le han herido a sus cachorros, ahí ya sabes que esta escena es la que propicia el cambio, ahí te das cuenta de que “Snowtown” es mucho mas que una gran drama, y es que nosotros ya somos sabios y no nos equivocamos… A partir de ese momento, comienza el desfile de personajes que moverán el mundo de Jamie de una u otra manera, porque Jamie es principio y fin.
Las reuniones justicieras que todos estos personajes organizan en casa de Elizabeth empiezan a ser constantes, allí, todos los convecinos de la barriada expondrán sus ideas (descabelladas o no) acerca de los pedófilos y agresores sexuales y se gesta el caos y aviso, el embarazo de ese caos es de los difíciles.
Elizabeth comenzará a salir con el amable y cercano John Bunting, quien se convierte en la figura masculina que todos parecían necesitar, él es el hombre que se preocupa por todos y cada uno de los miembros de la familia, quien tiene un carisma tan salvaje que es imposible que pase desapercibido, quien utiliza la lógica de una forma determinante, quien sabe ganarse a todo el mundo y llevárselo a su terreno, quien comienza una relación especial con Jamie, a quien alecciona sobre la vida y la supervivencia. Y se juntan dos factores: por una parte, la necesidad de protección y por otra, un extremo sentido de la justicia, que atravesará oscuras sendas y que terminará su negro viaje en una sinzarón totalmente cuerda, es decir, aquí, ninguno de los ejecutores desvaría o ha perdido el juicio, todos saben exactamente lo que hacen, lo que pasa es que cada vez se va perdiendo mas de vista el objetivo que habían marcado y, como dice un dicho popular, da lo mismo 8 que 80. El centro de la barbarie, como digo, no está en una psicopatía, el centro se ubica en una falta total de empatía que destroza a todo aquel al que pilla en medio, es como un gran tornado emocional que arrasa con todo.
Así, la historia nos regala momentos para que ejercitemos unas cuantas emociones: tristeza, rabia, tensión, duda… y nosotros sí, los espectadores sí sentimos una profunda empatía por todos, y cuando digo todos es todos, porque es curioso, pero si juzgas por los actos aquí todos salen perdiendo, pero a la vez sientes que han sido engullidos por el lado oscuro porque todo tiene un límite que nadie es capaz de marcar y sufres por cada uno de ellos(incluso queriendo que no sea así), incluso llegas a sufrir por aquellos a quienes consideras los mayores hijos de puta. Y en medio de todo esto está Jamie, perdido, completamente perdido.
Obviamente la historia ya ha girado, esta historia tan salvajemente dramática lo que hace es profundizar en la historia del mayor asesino en serie de Australia.
La película es lenta, Justin Kurzel se lo toma con calma, se recrea en todas las emociones de las que antes hablaba, te hace partícipe de esa sociedad, de la impunidad, de la furia, del desencanto y de la realidad, porque insisto, todo esto es real, y en esa lentitud habrá diversidad de opiniones, pero para mí, esa densidad es lo que acierta a la hora de hacernos entender lo que esa comunidad de la marginación oculta…pero un momento Missterror, ¿hay gore? ¿son explícitas las imágenes?,( me toca responderme a mí misma…), pues yo mas que decir eso, solo puedo decir que hay varias escenas que demuestran una crueldad que se te clava en el estómago y lo retuerce (“Snowtown” golpea, golpe y golpea).
No hay piedad, no hay remordimientos y Jamie en medio, siempre en medio…
El nivel interpretativo es excelente, brillante, sobrio, sin artificios, un cuchillo en la carne blanda…Un casting sobresaliente (llevo varios días aplaudiendo a Lucas Pittaway y a Daniel Hensall…).
La fotografía es dura, el ambiente opresivo y muy logrado, la historia una puñalada, el final, maravilloso (y van ya…adoro estos finales)
Por supuesto mi recomendación es que no paséis por alto este pedazo de realidad, este pedazo de película y si luego os animáis con un documental sobre los asesinatos de Snowtown…pues ya arde hasta el infierno. Yo solo espero poder recomponer mi alma pronto, porque me está costando… aunque yo soy una SOÑADORA y eso significa mucho.
Lo mejor: Lo bien que se releja la historia, cada uno de los personajes, la brutalidad de las emociones por las que te hace pasar
Lo peor: En ciertas ocasiones se echa de menos algo más de acción y sangre
AUTOR: Missterror | PUBLICADO: 20/01/12 | CATEGORIAS: Críticas , Thriller
TAGS: psicópatas, thriller
Alyce
Alicia no vive en el país de las maravillas

- Título original: Alyce
- Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
- Director: Jay Lee
- Guión: Jay Lee
- Intérpretes: Jade Dornfield, Tamara Feldman, Eddie Rouse
- Argumento:Alyce vive en un mundo sin ilusión y tras la accidental muerte de su única amiga Carroll, se verá inmersa en un espiral de sexo, dorogas, violencia y locura.
LA VALORACIÓN:
73 |100
Estrellas: 4
Alyce es de esas películas que o bien te agarran fuerte de las entrañas y te las estrujan o te deja totalmente frío e insensible ante lo que acabas de ver. Alyce es todo o nada. Yo lo quiero todo, así que me dejé agarrar y no negaré que me dolió, pero que también me gustó mucho esa sensación.
Alyce representa el límite entre la cordura y la locura, el desequilibrio mental ante situaciones límite. Me explico, Alyce es una chica normal y corriente, con un trabajo normal y corriente que la asfixia y la vacía, pero, un trabajo que necesita para pagar sus facturas (como todo hijo de vecino). La única motivación de Alyce es estar con su mejor (y única) amiga, Carroll (ummmhhhh, me encanta ese homenaje a Lewis Carroll…), una atractivísima mujer que es todo lo contrario a ella, extrovertida, divertida, impulsiva… y en la que cree ver todo lo que ella necesita. Hasta aquí la vida de Alyce puede considerarse bastante similar a la de cualquiera, sin embargo Alyce está totalmente obsesionada con Carroll (y tengo clarísimo que vive enamorada hasta las cejas de ella)y eso la lleva a un estado de confusión en el que no sabe dónde termina la vida de su amiga y empieza la suya, pues Carroll es el principio y el fin.
En una noche de excesos con el alcohol y las drogas sucede lo inesperado, Carroll parece insinuarse a Alyce, para finalmente dejarlo todo en un juego, en una posibilidad remota que en realidad nunca se ha planteado, y aquí es donde comienza la fuerza del subconsciente a dirigir la película, ya que accidentalmente Alyce empuja desde el tejado a Carroll, pero ¿fue accidental realmente?? Objetivamente queda claro que sí, subjetivamente me inclino a pensar que algo dentro de Alyce ya había hecho click y que aquellas manos que empujan a Carroll está guiadas por su corazón roto y no por su cerebro.
Dando por muerta a su amiga, Alyce se refugia en su casa, en su coraza, en su castillo oscuro y allí se gesta a la nueva Alyce, a la que siempre fue, a la que ya no aguanta más, a la que su mundo se le ha caído a pedazos y ya no tiene fuerzas para recomponerlo. Alyce comienza a tener visiones de su amiga “muerta”, pero, ¿estamos ante una película de fantasmas? No señores, esas apariciones son la culpa misma, el infierno del remordimiento y el asco hacia sí misma, esas apariciones son el indicativo que los espectadores necesitábamos para entender que la antigua Alyce saltó al vacío con su amiga y que la nueva Alyce es una bomba de relojería a punto de estallar en mil pedazos.
Así Alyce comienza su viaje al Infierno y se mete de lleno en un mundo de autodestrucción mental, drogas y sexo, porque sólo de ese modo es capaz de sentir que el mundo se mueve. Alyce cada vez se parece mas físicamente a su amiga Carroll, su recién estrenada adicción a las drogas, no hace mas que empeorar su relación con la realidad, lo notas, la sientes, oh sí, sientes a la pequeña Alyce, puedes verlo en sus ojos, se odia, y por eso sólo es capaz de odiar todo. El sexo es solo intercambio, los días sólo la cuenta atrás hacia la muerte… ya nada tiene sentido, solo el recuerdo de su amiga Carroll es lo que la impulsa a seguir respirando SPOILER quien no muere en la caida del tejado, sino en el hospital…infinita Alyce!!! FIN SPOILER, y así, en pleno tanatorio, despidiéndose para siempre de su amada amiga, Alyce protagoniza delante de todos los presentes un memorable y necrofílico adiós, y confiesa lo que ha hecho, la dulce Alyce siempre dice la verdad, pero nadie la cree, todos creen que el dolor de la pérdida habla por su boca… empieza la acción.
Hasta este momento, Jay Lee, nos ha presentado a Alyce, nos ha hecho que nos familiaricemos con ella, con sus deseos, con sus miedos, con su pérdida de dirección vital correcta, y aviso, ésto ocupa el 75 % de la película…pero ahora Lee nos muestra a la Alyce que todos estábamos deseando ver, nuestra Alyce ya no tiene nada que perder, y uffffff, eso complica mucho las cosas para los desafortunados que están a su lado. Es así donde la protagonista, dibujada como la antítesis al carisma, se convierte en la jodida reina del baile.
Alyce está ya sobrepasada, se siente menos que un cero y el resto el mundo la trata como tal, con lo que sólo le queda dejar libres sus demonios y que éstos actúen a placer, así, nuestra chica comienza su particular “limpieza” de karma, deshaciéndose de las personas que ella considera, que en parte, también son culpables de la muerte de Carroll, y bate en mano, la frágil Alyce revienta todo lo que quiere dejar atrás. A partir de aquí el humor negro es patente, el grado de enajenación también, y la sangre fluye como una fuente de caos y locura.
Alyce mata, y Alyce quiere deshacerse de los cuerpos, para ello utiliza los elementos que tiene a su alrededor, sobre todo en la cocina y en ese aspecto es tan ingenua, paciente y perseverante, que es sublime y deliciosa. Se reinventa como la chica de los mil recursos (y excelente ama de casa por otra parte…). Alyce no deja títere con cabeza (y nunca mejor dicho) y protagoniza su peculiar vendetta hasta llegar a uno de los mejores finales que recuerdo, simplemente excelente, de los que se te graban en la cabeza, una simple palabras que le da sentido a todo y a la vez se lo quita a la protagonista.
Podría hablar de la denuncia social de la alienación a la que estamos todos expuesto, podría hablar de las pretendidas similitudes con “Taxi Driver”, pero no lo haré… solo quiero hablar de mi chica, de Alyce, quiero que la conozcáis y que la espiéis durante una hora y media, y que luego me digáis si no os volvéis locos/as con y por ella…
Lo mejor: Alyce y ese final magistral
Lo peor: La presentación del personaje se hace excesivamente larga y en ocasiones repetitiva
AUTOR: Missterror | PUBLICADO: 08/01/12 | CATEGORIAS: Críticas , Thriller
TAGS: alucinación, gore, thriller psicológico
Perros de paja
Los mismos perros, diferente collar

- Título original: Straw Dogs
- Nacionalidad: USA | Año: 2011
- Director: Rod Lurie
- Guión: Rod Lurie
- Intérpretes: James Marsden, Kate Bosworth
- Argumento:David, guionista de cine y Amy, su mujer, viajan al pueblo natal de ésta tras la muerte de su padre. Allí, reencuentros con vivencias del pasado y una tensión creciente con los habitantes pondrán a prueba sus limites pacíficos.
LA VALORACIÓN:
55 |100
Estrellas: 3
La reseña se centra, en gran medida, en la comparación con la obra original. Por ello, los SPOILERS hacen acto de presencia. Si aún no has visto la original, por favor, no leas esto pero tampoco veas el remake. Simplemente, ¡¿qué haces aquí en lugar de buscar la película y echarla un vistazo?! …luego puedes volver y leer. Gracias.
Perros de paja. Cuanto ha llovido desde entonces. Para ser exactos, nada menos que treinta años. Junto a otra película grande, obra maestra de los añorados setenta, como es Deliverance (1972), estamos ante la obra de cabecera para todo adicto al, llamémoslo así, subgénero de “paletos contra gente de ciudad”. Obviamente, tanto en Deliverance como en aquel Perros de paja, el tratamiento, la lectura entre líneas (o explicita) y el mensaje final, van más allá, mucho más, del simple enfrentamiento entre dos formas de vivir diferentes. Y tal vez esa sea la principal diferencia del original con el remake que hoy tratamos.
¿Para qué?
Ante un remake de estas características hay que tener claro una cosa: la película a “revisar” es prácticamente insuperable. ¿Para qué hacer una nueva versión de algo que ya de por sí es cuasi perfecto? Supongo que dinero, aunque el resultado comercial haya sido más bien catastrófico (alrededor de 12 millones de dólares en Estados Unidos). Pero, aunque la excusa más probable sea el dinero, ya puestos, ¿en lo artístico que se puede hacer? ¿Una actualización para los jóvenes de hoy? ¿Para el público en general de hoy? Quizás en esto ultimo reside lo que apuntaba en la introducción. Al público de hoy, a la mayoría del mismo que se amontona en las multisalas, le importa un comino las divagaciones profundas acerca de la violencia o la oscura psicología del ser humano. No obstante, error, esta nueva película tampoco termina de tirar hacia el producto duro de género, con las dosis de brutalidad bordeando el cine de terror. El torture porn, vaya. A fin de cuentas, el trailer se las arregla para, en dos minutos, destripar la película y al mismo tiempo venderla como un nuevo remake tipo La ultima casa a la izquierda (2008) o similar. Viajando en esa tierra de nadie, el Perros de paja 2011 se termina por configurar en un semi-thriller con dosis dramáticas y unos cuantos copia y pega del original, pero estilizados.
Perros contra perros
Un matrimonio, formado por David, guionista de cine, y Amy, de la que no se conoce ocupación, viajan al pueblo natal de ésta en el sureste de Estados Unidos, después de la muerte de su padre. Su plan es reformar la casa familiar mientras David aprovecha la tranquilidad del pueblo para escribir. Una vez allí contratan un grupo de rudos campesinos para la obra. Uno de ellos, Charlie, es el ex novio de Amy. Las tensiones empiezan a aflorar en pequeñas dosis debido a las diferencias de los pueblerinos con la prepotencia millonetis de David. Pero la actitud provocativa de Amy, en plan vengativo hacia su marido por justificar éste que los paletos quedasen bizcos viéndola hacer footing con poca ropa, será el principio del fin de la tranquilidad.
En 1971 Sam Peckinpah y David Zelag Goodman adaptaban los imprescindibles textos de The Siege of Trencher´s Farm, de Gordon M. Williams. En aquella, el personaje del marido, interpretado por un sensacional Dustin Hoffman, era un astrofísico tímido y callado que evitaba cualquier discusión o pelea. El guionista de Hollywood listillo, sin embargo, aunque no busque broncas, es un personaje más locuaz y atrevido. Aparte, el aspecto del actor, James Marsden, por mucho que lleve gafas de empollón, no es el del típico “pardillo” al que le ha tocado la guapa. Ella, antes Susan George y ahora una bella aunque anoréxica Kate Bosworth, pierde la tensión provocativa y la sensación de atontamiento sexual que, se supone, desata en los machos mega-salidos del pueblo. Vamos, que nos proponen la misma situación pero no se palpa el mismo ambiente.
Como mandan los tiempos, y pese a que el nuevo Perros de paja no es precisamente una película de Michael Bay, la pausa con la que sucedían los acontecimientos en 1971, el clima enrarecido, en gran parte gracias a la estimulante puesta en escena de Peckinpah (planos largos e incómodos, miradas sostenidas…) pierden terreno ante un estilo más plano y poco sutil del director Rod Lurie. El guión mantiene bastantes situaciones, sin olvidarse de la violación. En su día se formó una buena polémica en torno a dicha escena, pues el personaje de Amy era acosado y finalmente abierto de piernas contra su voluntad a manos de su ex novio. El caso es que, tras quejas y tirones, su gesto cambiaba y parecía disfrutar de su compañía. Y no solo eso, la actitud de una de las chavalitas del pueblo con un maduro discapacitado mental es el otro punto climático que desata la tragedia. De ahí que se tildara al film de misógino (¿?). Afortunadamente, el remake no escapa de dichas tácticas de crear un perverso morbo en el espectador, pero aunque el fin sea parecido, los métodos son más blandengues.
¡Los mataré a todos!
El clímax final, conocido petardazo como consecuencia del in crescendo de tensión sexual y enfrentamientos psicológicos y físicos a lo largo del metraje, también está ahí. Lurie no se ha olvidado de la violencia cruda en esos minutos; se resuelve con eficacia de montaje además de interpretaciones convincentes (ayuda tener como secundarios a unos entonados Alexander Skarsgard o Dominic Purcell y un James Woods pasándoselo pipa mientras espera cobrar el cheque). No es lo mismo porque, como ya he explicado, ni la hora y pico anterior al desenlace es tan intensa ni está tan bien contada, ni el personaje de David resulta tan creíble y radical en su paso de la calma a lo extremo. El nuevo David es un “chaval” justiciero de hoy en día, y el de Hoffman simplemente era un tipo superado por las circunstancias.
Hablar de Perros de paja 2011, como podéis comprobar, es difícil sin hacer comparaciones de esas que llaman odiosas. Pero en este tipo de remakes en los que, en lugar de crear algo nuevo o, al menos, con ciertas novedades a partir de la base argumental, lo que se intenta es rejuvenecer casi paso a paso lo que ya conocemos, no queda otra que comparar. Y en esa comparación están jodidos. Con todo, si algún espectador actual, de esos que vomitan solo de pensar en ver algo que se haya estrenado hace más de un año, quiere conocer más o menos la historia, la obra de Lurie resulta algo más respetuosa y visible que un verdadero remake-cagada.
Lo mejor: Algunos secundarios, como James Woods o Alexander Skarsgard y la excelente banda sonora de Larry Groupé.
Lo peor: Te cuenta lo mismo que la original, pero perdiendo intensidad dramática y efectividad, por tanto, en el in crescendo que da lugar al violento final. Y claro, James Mardsen no es Dustin Hoffman.
Panic Button
Me borro del facebook

- Título original: Panic Button
- Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2011
- Director: Chris Crow
- Guión: Frazer Lee, John Shackleton
- Intérpretes: Scarlett Alice Johnson, Jack Gordon, Michael Jibson
- Argumento:Cuatro ganadores de un concurso celebrado en una red social suben a un jet privado para viajar a New York. La única condición: participar en una serie de juegos que se les proponen.
LA VALORACIÓN:
69 |100
Estrellas: 4

Facebook, Twenti, Twitter, Youtube, Blogger, MySpace… ¿Cuantas de estas redes sociales o proveedores de contenidos cuentan con vuestro perfil? ¿Cuánto saben de vosotros? Las páginas que visitais, los programas o películas que os descargais, la música que escuchais, los videos por los que sentís curiosidad, los formularios que rellenais… Pero vamos más allá: ¿Conocen a vuestros amigos? ¿A vuestros familiares? ¿Vuestra pareja? ¿Vuestros hijos?
Cuatro “afortunados” usuarios de una red social son premiados con un viaje a New York, con todos los gastos pagados, a bordo de un lujoso jet privado. El viaje dura unas 6 horas (parten desde Londres), y durante la travesía los pasajeros deberán participar en una serie de juegos que pondrán a prueba su resistencia física y emocional (uno de estos juegos es muy similar a un infame concurso emitido por una cadena privada española de televisión y que responde al título de “El juego de tu vida”).
Panic Button es un thriller aparetemente modesto (rodado con un bajo presupuesto y, prácticamente, en una única localización) que tiene la inmensa habilidad de plantear, como pieza clave del juego, un miedo que se me antoja muy contemporaneo: la ansiedad y el recelo que podemos llegar a experimentar ante la amenaza de que toda nuestra vida, todos nuestros secretos más oscuros, toda nuestra intimidad, queden expuestos a la luz de una red global que no dudará en juzgarnos y condenarnos de manera, probablemente, precipitada.
La situación planteada por Panic Button durante sus primeros 45 minutos es terriblemente cruel. A través de las páginas que visitan, a través de los videos que miran, a través de los formularios que rellenan… una voz representada por la caricatura de un cocodrilo extraerá conclusiones sobre cada uno de los cuatro pasajeros del avión y las hará públicas de una manera atroz, regocijándose en el reproche moral que conllevan algunas de sus acciones o algunos de sus hábitos en internet. La gran red no miente. Son datos. Números. Direccones web, IP, mesajes de correo electrónico. ¿Hasta qué punto se nos puede juzgar a través de nuestro comportamiento en la red? Por supuesto si nuestros actos constituyen un delito no hay discusión posible. ¿Pero qué ocurriría si alguien dedicase todos sus esfuerzos a hacer públicos todos lo videos que veis en la red? ¿O todas las fotografías? ¿O todos los mensajes que intercambiais con otros usuarios? ¿Encontrarían pornografía, quizás? ¿El video de una ejecución pública en un país del tercer mundo que tuvisteis, en un momento dado, la sangre fría de soportar hasta el final? ¿Los indicios de una infidelidad conyugal?
Pannic Button, durante la primera mitad de su metraje, plantea de forma muy afortunada una realidad desasosegante: tenemos una personalidad virtual. Nos comportamos en la red de una manera muy particular, y nuestros actos son visibles, dejan huella, y son susceptibles de ser aireados al resto de usuarios de la red. No existe intimidad. No hay secretos. No existe la certeza absoluta de que nuestros datos personales y nuestros actos en la red estén protegidos de posibles ingerencias. La seguridad siempre es relativa. Y los protagonistas de Panic Button sufren de manera muy directa las consecuencias de esta situación.
El director británico Chris Crow contruye un thriller de excelente ritmo, en el que los momentos de tensión y supense se dosifican a la perfección a lo largo del metraje y que, como lectura final, es capaz de forjar en el espectador una sensación de inseguridad primero, y de impotencia después, realmente muy logradas.
Además cuenta con una realización efectiva (que hace muy buenas las 300.000 libras invertidas) y con unos actores más que solventes.
Lástima que en su tramo final, más cercano al espíritu de la saga Saw (sobre todo en el papel que acaba asumiendo el villano de la función) que al magnífico thriller psicológico del inicio; se sucedan un par de situaciones, cuanto menos, discutibles (y me estoy refiriendo al hallazgo que unos de los protagonistas realiza en el compartimiento del equipaje), y se den excesivas explicaciones (todas ellas bastante trilladas) sobre todo lo que ha ocurrido.
En definitiva Panic Button me ha sorprendido gratamente. En parte por lo poquito que esperaba de ella, y en parte por lo mucho que me ha acabado ofreciendo. Un thriller absorvente y tremendamente entretenido.
Lo mejor: A pesar de que la sombra de Saw sea alargada, Panic Button logró mantener toda mi atención de principio a fin
Lo peor: La parte final flojea un poco...
Mientras Duermes
Enemigos corrientes

- Título original: Mientras Duermes
- Nacionalidad: España | Año: 2011
- Director: Jaume Balagueró
- Guión: Alberto Marini
- Intérpretes: Luis Tosar, Marta Etura, Alberto San Juan
- Argumento:César trabaja como conserje de un bloque de pisos. Su vida es rutina y su existencia carece de sentido, algo que combate inmiscuyéndose en la vida de los vecinos y compañeros.
LA VALORACIÓN:
70 |100
Estrellas: 4
2011 ha sido un buen año para el cine español de género. Por fin, lo que otros años caía a cuenta gotas y/o resultaba indiferente, está empezando a cubrir una cuota importante de producción y, también, de buenos resultados artísticos y económicos. Recientemente, un renovado y más interesante Almodóvar nos ofrecía con La piel que habito, un thriller psicológico distinto y, por momentos, surrealista, que no era otra cosa que una potente y original apuesta por el rape & revenge de los setenta, con dosis de estilo Kubrick y trasfondo cañí; también La cara oculta, coproducida con Colombia, dejó algunas pautas interesantes a seguir (lástima, como ya avisé en la reseña, del maldito y explicito tráiler); el terror sobrenatural y los miedos de la infancia en Intruders, del ascendente Juan Carlos Fresnadillo; sin olvidarnos del thriller policiaco con carácter, No habrá paz para los malvados, o la ciencia ficción intima y de autor sin prescindir de elementos comerciales básicos, Eva. Pero si había un regreso esperado por nosotros, amantes del terror, era el de Jaume Balagueró en solitario. Más aún si ese regreso contaba con un protagonista de altura, Luis Tosar, y uno de esos argumentos de “atracciones fatales” que, en buenas manos, suelen dar bastante de sí. Mientras duermes es el resultado.
Renovando el cine español
Balagueró puede considerarse en la actualidad como el principal responsable de que el terror en España haya avanzado. Recordemos que hasta su notable opera prima, Los sin nombre (1999), hablar de este género en España, a nivel autóctono, era cosa del pasado; de los tiempos Paul Naschy, Juan Piquer Simón, Jesús Franco o Chicho Ibáñez Serrador, entre otros pocos. Terribles intentos de la Fantastic Factory aparte, fue este director, igualmente apadrinado por Filmax y Julio Fernández (responsables de la FF), quién allanó el difícil camino para que directores de nueva hornada empezasen a hacer sus pinitos y crear cierta industria. Aunque puede que todo empezara con aquella impresionante El día de la bestia (1995) del mejor Alex de la Iglesia (ahora desaparecido en morralla varia), por su nuevo concepto de entender el cine español para un público joven y amplio sin ofender a nuestras amigas las neuronas.
No te fíes de la gente corriente
Los géneros de suspense y terror, y Mientras duermes forma parte más bien del primero, han usado de forma reiterada la desconfianza, cada vez mayor, de la sociedad y el individuo. Así, nos muestra como villanos, inesperados o explícitos, una retahíla de personas corrientes, simples e incluso, en principio, poco interesantes, que terminan por despertar nuestros miedos, fobias o inquietudes. ¿Quién vive realmente en el piso de al lado? ¿Es tu compañero de trabajo tan inofensivo como parece? ¿Y los miembros de tu familia?… ¿y el simpático conserje del bloque?
César trabaja como conserje en un bloque de pisos de Barcelona. Su trabajo puede parecer monótono y tedioso al máximo, pero no para alguien como él. Dentro de ese ecosistema que es la comunidad de vecinos, César construye su propia y perversa realidad; un mundo en el que él es protagonista y ejerce como investigador, juez y verdugo de las alegres o tristes vidas de los residentes. Es su modo de combatir una existencia que no le lleva a ninguna parte, pero, si hace falta, contagiará ese sufrimiento a quién se le ponga por delante. Ahí entra la nueva vecina del quinto. La fijación que César siente por ella le llevará a pasar del juego morboso a la acción violenta.
No tan simple
En lo superficial, uno puede entender Mientras duermes como “otro” thriller con psicópata acosador. En ciertos momentos hay que reconocer que va por ese camino. Pero, lo que hace que su visionado sea especial y no un déjà vu de cualquier directo a video o telefilme, es, aparte de la obvia y rutilante presencia y carisma de su villano, el juego de espejos que rodea el guión y sus nada pulcras intenciones con “los buenos”. Lejos de configurarse como un thriller al uso, el guión de Alberto Marini nos sumerge en un cuento sobre la vida real y sus negruras; solo hay que ver, y en esto ayuda la magnífica labor actoral y la acertada puesta en escena de Balagueró, que es el villano, el perturbado, el sociópata, quién encandila al patio de butacas y no la co-protagonista femenina, su novio u otros personajes que entran y salen. No por nada las principales escenas de tensión están a merced y desde el punto de vista del malo, es decir, que éste se mete en situaciones complicadas de las que, el espectador, espera que salga sin ser cazado.
La historia se desarrolla sin empujones, pausada (que no lenta, aunque haya algún altibajo de ritmo tras la introducción), y a partir de la mitad, se crea un in crescendo en algún momento asfixiante (ver los casi diez minutos de intenso e improvisado “juego del escondite” en el que se convierte una de las acciones del conserje en casa de la acosada) hasta llegar a un brutal clímax final donde se materializan tensiones y queda lugar para alguna que otra sorpresa.
De nuevo en estado de gracia
Luis Tosar llevó con su sola presencia una película decente, Celda 211 (2009), a codearse con lo mejor de aquel año. Esas dos horas en total estado de gracia interpretando al icónico
presidiario “Malamadre” la hicieron subir varios escalones, y a él lo confirmaron como una estrella (raro oír dicha palabra en el cine español, salvo contadísimas excepciones) capaz de hacer suya la cámara, el libreto, y a los espectadores. Ahora, con su desquiciado pero a la vez inquietantemente cercano y empático César, vuelve a demostrar, rayando a un nivel similar, que si alguien es capaz en nuestro cine de construir personajes de culto instantáneo, potentes y sin un mínimo atisbo de sobreactuación (tanto en Celda 211 como en Mientras duermes hay bastante peligro de ello) y repetición de tics cansinos, ese es él.
Sin embargo, a consecuencia de esto y no sé si intencionadamente, el resto de personajes se queda bastante diluido, y no conseguimos sentir nada (bueno o malo) por ellos. Marta Etura, que da vida a la vecina y foco de obsesiones del conserje, hace todo lo que puede y dentro del esquematismo sale ganando, pero Alberto San Juan, su novio, anda un poco perdido en su rol secundario, y el personaje de la niña listilla resulta, en cierta manera, inverosímil. Una Petra Martínez excelente como vecina anciana y solitaria (atención al momento en el que César se sincera con ella) nos hace pensar lo que hubiera dado de sí un mayor trabajo con los secundarios. En todo caso, enfocando la película como un macabro cuento desde la mente de nuestro perturbado amigo, lo que tal vez haya sido la intención de Marini y Balagueró, todo se torna coherente y muy eficaz.
Un conjunto, si no sobresaliente ni exento de algunos problemas, sí con los suficientes alicientes, bondades y aciertos como para asegurar que estamos ante un director cada vez más maduro y camaleónico, que sabe cómo crear festivales gore – la excelente Rec (2007) y su inferior, aunque entretenida secuela, Rec 2 (2009), ambas co-dirigidas junto a Paco Plaza-, suspenses de estética moderna – la citada Los sin nombre, muy deudora de David Fincher – y otros clásicos – la que nos ocupa – y hacernos olvidar los baches – Darkness (2002) – o las correctas aunque intrascendentes aportaciones – Frágiles (2005), Para entrar a vivir (2006) -.
Lo mejor: Luis Tosar, su presentación y el in crescendo que se produce en la segunda mitad.
Lo peor: Algún altibajo después de la introducción y un tratamiento un poco descuidado de los personajes secundarios.
Los sin nombre
La maldad en estado puro con todas sus consecuencias

- Título original: Los sin nombre
- Nacionalidad: España | Año: 1999
- Director: Jaume Balagueró
- Guión: Jaume Balagueró
- Intérpretes: Emma Vilarasau, Karra Elejalde
- Argumento:Cinco años después de la muerte de su hija de forma traumática, una mujer recibe una llamada telefónica de alguien que afirma ser la niña desaparecida, ayudada por un policía, iniciarán una búsqueda que les conducirá a algo inimaginable.
LA VALORACIÓN:
90 |100
Estrellas: 5
El director catalán Jaume Balagueró está que se sale. Tras recibir el premio Màquina del temps en la pasada edición del Festival de Sitges, ahora triunfa en la cartelera española tras el reciente estreno de su última película, Mientras Duermes. Por lo tanto no puede ser más oportuna la recomendación de su debut en el largometraje, Los sin nombre, por parte de nuestro buen amigo Luís Rincón, al que podéis seguir en su blog Luisdecine.
Primer largometraje del catalán Jaume Balagueró tras realizar los cortometraje Días sin Luz y Alicia. Adaptación de la novela homónima de Ramsey Campbell, Los sin nombre narra las terribles vicisitudes que ha de sufrir una madre a raíz de la misteriosa desaparición de su hija, situación que se prolonga durante años.
Es un film que bebe mucho de El silencio de los corderos o Seven y de directores como David Fincher, y logra su principal acierto en tratar un tema como el concepto de maldad, su fondo y sus consecuencias.
¿Qué hace del debut de Balagueró una película tan especial?, tres cosas fundamentales:
- Un manejo de la estética, la fotografía y la atmósfera poco visto en nuestro cine.
– Estamos ante una película seria, con “fondo” y que realmente te lo hace pasar mal.
– Y un final impresionante, como pocos se han rodado.
Estamos ante una película de terror “distinta”; digamos que no es terror ni clásico ni moderno, sino un terror basado en temas tan dramáticos como el dolor, la pérdida, la falta del ser querido. Y esto resulta sobrecogedor gracias a la estupenda interpretación de Emma Vilarasau, acompañada de un siempre magnífico Karra Elejalde y un correcto Tristán Ulloa.
El film tiene una impecable factura técnica y una maravillosa fotografía, buen ritmo y un final poco habitual en el cine de nuestro país.
En el apartado de distribución Los sin nombre pasó por varios festivales cosechando premios y excelentes críticas.
Jaume Balagueró sorprendió a propios y extraños con esta película, consolidándose más tarde con la exitosa y estupenda Rec.
Conclusión: la calidad de la cinta es sobresaliente y además, como ya he dicho anteriormente, es única. No se la pierdan.
Lo mejor: Emma Vilarasau, la atmósfera, el “mal rollo” que te entra viéndola y por supuesto el final.
Lo peor: Quizá Tristán Ulloa no brilla tanto como Vilarasao o Elejalde.
A lonely place to die
Un thriller contundente

- Título original: A lonely place to die
- Nacionalidad: Gran Bretaña | Año: 2011
- Director: Julian Gilbey
- Guión: Julian Gilbey, Will Gilbey
- Intérpretes: Melissa George, Ed Speleers
- Argumento:Cinco alpinistas ven truncados sus planes de escalada al escuchar una voz de auxilio en mitad del bosque.
LA VALORACIÓN:
77 |100
Estrellas: 4
Sorpresa en El Retiro (uno de los enclaves con más solera del Festival de Sitges y también la sala en la que, en muchas ocasiones, más complicado resulta leer los subtítulos de las películas). Debo reconocer que me decidí por A lonley place to die por un par de razones a cada cual más pueril. La primera de ellas era la conveniencia del horario de exhibición, las 11h de la mañana. No requería de madrugón y no interfería en la hora de la comida. Perfecto.
La segunda razón quizás tenía más fundamento: la siempre agradecidísima presencia de la guapísima Melissa George (30 días de oscuridad, La morada del miedo, Triangle…) en el papel protagonista de la película.
A las 11h en punto subía Julian Gilbey, director y guionista británico de A lonley place to die, a la tarima del Retiro; y 30 segundos más tarde daba por finalizado su discurso de agradecimiento (hola… gracias… y que disfrutéis de la película), ganándose el aplauso unánime de la sala. Así que todo listo para disfrutar del espectáculo.
Cinco amigos alpinistas se disponen a escalar la cara norte de una montaña escocesa. Pero en mitad del bosque escuchan los gritos de auxilio de una niña serbia que ha sido enterrada viva. Tras el rescate el grupo se dirige al pueblo más cercano para poner a buen recaudo a la niña… pero sus captores están al acecho.
A lonley place to die arranca como un hijo bastardo de Máximo Riesgo (Cliffhanger, 1993) o de la más cercana Vertige. Secuencia de apertura con un par de escaladores metidos en problemas, sensacionales vistas de los Highlands Escoceses, movimientos de cámara que provocan sensación de auténtico vértigo y adrenalina disparada cuando apenas acaban de finalizar los títulos iniciales de crédito. Pero cuidado… dicha secuencia, que por ejemplo en Vertige constituía la columna vertebral sobre la que se ergía el film francés, en A lonely place to die no deja de ser un añadido, un elmento más (muy atractivo, eso sí) que da lustre a un thriller sensacional, con un guión sólido, unos actores a la altura de las circunstancias (atención a la extraordinaria pareja de villanos), un ritmo trepidante (una vez se inicia la acción, ya no hay respiro…), una excelente puesta en escena (repito, las secuencias de montaña son magníficas. Atención al uso de la cámara subjetiva para enfatizar deteminados momentos de peligro para los protagonistas) y una capacidad espectácular para mantener alerta al espectador en todo momento y, puntualmente, estremecerle… sacudirle con unas calculadísimas y muy efectivas explosiones de violencia.
Porque a pesar de que la historia que hay detrás de A lonely place to die no esconde excesivas sorpresas más allá de su planteamiento inicial (el descubrimiento de la niña), es la labor del propio Julian Gilbey, controlando en todo momento el tempo de la narración y dosificando a la perfección los impactos sobre el espectador, la que logra que la película evite la etiqueta de ‘un thriller más’ - uno de tantos – , y pase a ser un thriller imprescindible y de obligada visión.
Intensa, brutal y ejecutada de manera implecable. A lonely place to die es la confirmación de que un género tan frecuentado como es el thriller, cuando se realiza con convicción y acierto, todavía tiene mucho que ofrecer al espectador.
Si a todo ello le sumamos un impresionante diálogo, de esos que te mantienen pegado a la butaca del cine sin poder mover un solo músculo (el diálogo se produce en el interior de un bar) y, por supuesto, la confirmación definitiva - por si alguien la necesitaba – de que Melissa George es capaz de llevar ella solita el peso de una película como A lonely place to die, protagonizando el 90% de las secuencias de acción con una soltura y una intensidad espectaculares; tenemos como conclusión final que la película de Julian Gilbey, que quizás llegó a Sitges un pelín de tapadillo, ha sido finalmente una de las sorpresas más agradables del Festival. Para no perdérsela.
Lo mejor: El guión, sencillo pero efectivo, y la contundencia de su violencia.
Lo peor: Odio las secuencias oníricas...
La cara oculta
¿Qué se fumó el encargado de montar el trailer?

- Título original: La cara oculta
- Nacionalidad: España, Colombia | Año: 2011
- Director: Andrés Baiz
- Guión: Andrés Baiz, Hatem Khraiche
- Intérpretes: Quim Gutiérrez, Clara Lago
- Argumento:Un director de orquesta viaja a Colombia con su novia. Pasado un tiempo, ella le deja y desaparece. Con intención de rehacer su vida, conoce a una nueva mujer. Pronto algo extraño empieza a suceder. La nueva inquilina se siente vigilada.
LA VALORACIÓN:
60 |100
Estrellas: 3
Si tenéis intención de ver la película, aquí os dejo un par de avisos:
El primero, que si estáis a tiempo no veáis el trailer. Es uno de esos casos en los que, con todo el paro que padecemos, uno no entiende porqué hay gente ganando dinero haciendo tales cagadas. Parece un mala broma de alguien del equipo del filme. ¿Cómo carajo se les ocurre basar los dos minutos del maldito trailer en lo que sería la sorpresa argumental del guión?
El segundo, si habéis leído el primero y me habéis hecho caso, no sigáis leyendo esta reseña. Entiendo que hacer SPOILERS por un tubo después de criticar la labor de montaje en el trailer es contradictorio, pero yo no voy a recoger los frutos de la taquilla de La cara oculta. Así que, en mi caso, me basta con ahorraros el susto siendo buen chico.
Co-producida entre España y Colombia, La cara oculta propone un popurrí de géneros con, supongo, intención de captar al mayor demográfico de espectadores posible. Más allá de su calidad, se trata de una buena táctica dentro de nuestra cinematografía (y la del cine latinoamericano) por hacer crecer la aún pequeña industria a través de un cine de género fácilmente exportable. Por aquí, en España, está obteniendo decentes cifras en la taquilla, pasando por poco los cuatrocientos mil espectadores y ayudada por una buena reacción del público (supongo que muchos no vieron el trailer, o vete a saber…).
Hagamos el repaso de la trama de dos formas diferentes. A) Visionado virgen B) Previo visionado del trailer.
Primera mitad:
A) Los primeros cuarenta y cinco minutos funcionan a modo de larga introducción engañosa. Con un ritmo pausado, en ocasiones más lento de lo debido, nos presentan a los personajes y sus conflictos sentimentales. Es en estos minutos en los que La cara oculta parece querer decantarse poco a poco por el subgénero de espíritus y casas encantadas. Aunque de forma sutil y dosificada con largos paréntesis, nos ofrecen aportes (más o menos) inquietantes sobre caminos trillados (luces que se apagan en medio de una tormenta, agua que se mueve sin explicación en el lavabo y en la ducha e incluso, para terminar de engañarnos, o de pretenderlo, una imagen fantasmal mirando desde detrás de las paredes). En esta primera mitad el protagonista masculino, director de orquesta y portador de muchos billetes en la cartera, nos demuestra sus habilidades de ligoteo. Su principal conquista es una muchacha colombiana que quiere dejar la vida de camarera y acoplarse en la macro-casa del músico. Allí es dónde empieza a asustarla la ex novia celosa del casanova con el presunto modo espíritu ON.
B) Los primeros cuarenta y cinco minutos son tediosos. Sabemos de sobra que no hay espíritu por ningún lado y que solo nos intentan vender la moto para, en cualquier momento, lanzarnos la sorpresa que ya nos han desvelado en el trailer. Sirven, únicamente, para que veamos desnuda en tres de cuatro escenas a la amante de los billetes del músico. Desnudos gratuitos, por cierto. Tanto, que por momentos parece un nudity mainstream. Entre tanto, hay una trama policial que no llega a ningún puerto. Creen que el protagonista se cargó a su ex y tiene oculto el cuerpo en alguna parte. Ella, la colombiana, no deja de tener sus dudas al respecto, pero con tal de no tener que currar más en el bar, se arriesga.
Segunda mitad:
A) ¡Menuda sorpresa! Lo que parecía que tiraba hacía derroteros sobrenaturales, cambia por completo con un giro que nos adentra en otros terrenos, los del survival y el thriller psicológico (sin espíritus). La ex novia en realidad no está muerta, ni siquiera le había dejado en serio al músico. Simplemente pensó que sería divertido jugar con él, decirle en un video que le dejaba, destrozarle el corazón y esconderse en un bunker que, en el pasado, fue construido por un nazi en la casa. El bunker tiene como principal aliciente en el giro dramático que, pese a que la chica se mete dentro, puede ver todo lo que pasa fuera. Y entonces, lo que parecía una bromita de mal gusto que se acabaría pronto, se convierte en su posible tumba, pues en un alarde de intelecto la tipa se olvida las llaves fuera. Y para más jodienda, las encuentra la amante busca-pasta. Cagada total.
B) ¿Qué narices es esto? ¿Ya está? ¿No hay más sorpresa que esto? Pues si amigos, a no ser que os de un ataque de amnesia, la sorpresa ha quedado frustrada. Volvemos a ver lo visto anteriormente desde el punto de vista de la ex novia en el bunker, haciendo lo que puede por sobrevivir y controlar sus ataques de celos viendo como su novio llora su perdida, al día siguiente te acuesta con otra y cosas así. El apartado survival está conseguido. Pasada la sorpresa (o la no sorpresa), esa parte es, por descontado, lo mejor de la película. Nos depara todavía algún que otro giro malicioso que por suerte no destripan en el trailer, y la interpretación de la chica del bunker, Clara Lago, está más inspirada que la de su compañero, el soporífero Quim Gutiérrez. Respecto a la amante, Martina Gracia, pues, no sé, sale desnuda cumpliendo la cláusula del contrato.
En definitiva, sin A ni B, La cara oculta es una de terror engañoso normalilla, un thriller psicológico decente, un survival bastante correcto y un drama romántico de rebajas. Irregular, con momentos tediosos y otros muy interesantes. Con algunas buenas interpretaciones y otras de saldo. Con un guión que, en mejores manos – aunque tampoco olvidemos que su director, Andrés Baiz sorprendió con su opera prima Satanás, perfil de un asesino (2007) – podría haber terminado en algo notable y más potente. Con sus pros y sus contras, un aceptable juguete que sirve para ver como avanza, y espero que lo siga haciendo, el cine de género español y latinoamericano.
Lo mejor: La parte del bunker.
Lo peor: El trailer.










Bob Rock
Blanch
Mr. Zombie
John Trent
Asier
Manu
Joan Lafulla
Missterror
Samdra
