Categoria: Criaturas de la noche

Seventh Moon

La luna llena ilumina escenas confusas

Seventh_moon

  • Título original: Seventh Moon
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Eduardo Sánchez
  • Guión: Eduardo Sánchez
  • Intérpretes: Amy Smart, Dennis Chan, Tim Chiou
  • Argumento: Una pareja de recién casados celebra su luna de miel en China. Desgraciadamente, una noche, se pierden en un páramo aislado e irónicamente, es la luna llena la que ilumina la persecución a la que son sometidos por las fuerzas del infierno que se levantan.

LA VALORACIÓN:

57 |100

Estrellas: 3

Julio, el séptimo mes del año. Melissa (Amy Smart) y Yul (Tim Chiou) son una pareja de recién casados pasando su luna de miel en la provincia de Sichuan, en el centro de China. En esas fechas se celebra un festival religioso, en el cual y por diversas creencias budistas, se ofrenda y venera a los espíritus con fiestas, comida y fuegos artificiales.
Yul esta exultante, su familia oriental va a conocer a su flamante y bella esposa. Ella también esta encantada y se deja llevar por la celebración. Bastante ebrios y enamorados vuelven al coche de su guía, el amable y eficiente Sr. Ping (Dennis Chan).
Mientras el traqueteo del coche los mece suavemente, ellos se sumergen en el sueño etílico, saben que la familia de Yul les espera cerca pero no tienen prisa en su viaje. Son jóvenes, están en un país exótico y la luna llena les sonríe desde el cielo.

Mel se despierta en el asiento de atrás, con la boca pastosa y se da cuenta de que están parados en ninguna parte. Un enorme páramo de alta vegetación los rodea y el único signo de civilización son unas viejas casas blancas que la observan en silencio. Siendo tan confusas las carreteras de la zona hasta su guía se ha perdido. Ping parte hacía las casas para pedir indicaciones, quedándose la pareja en el coche a la espera de reanudar el viaje. Sin embargo…el tiempo pasa, el conductor no regresa. Parece que la tierra se lo hubiese tragado. Si al menos sus móviles tuviesen cobertura. La pareja esta sumamente inquieta, no se sienten cómodos en un paraje tan agreste y aislado. Deciden ir a las casas a buscar a su guía. Nadie abre una puerta, ni siquiera una ventana; y todos los animales de las familias que presumiblemente viven allí se encuentran atados en las calles. ¿Una broma ó continuación de los ritos de celebración de esa noche mágica?

Desde las casas se empiezan a oír voces en chino. Dicen repetitivamente algo que ni siquiera Yul entiende. Asustada, la pareja decide volver al coche dejando atrás la letanía. Cansados de esperar, arrancan el motor del vehiculo con rumbo a ninguna parte. La resaca les pesa, el desconocimiento de su ruta los inquieta. Ya no se sienten tan afortunados. De repente salta algo ante los faros del coche. La luz ilumina la pálida forma. ¿Era un animal ó una persona? Saben que algo ha cambiado, los paramos nos están tan desiertos como parecía y una sensación de acoso se hace tangible hasta que finalmente detona con los ataques de una criaturas que vienen de cerca y de muy lejos a la vez…

Vale, hasta aquí los diez primeros minutos, más ó menos, de Seventh Moon. Otra película más del responsable de una de las grandes decepciones ó producciones (depende de a quien le preguntes) de los noventa. Me refiero al director cubano Eduardo Sánchez y su película The Blair Witch Project (El proyecto de la bruja de Blair). Director y cinta que dinamitaron el género del terror en la antesala del siglo XXI. No creo que haya mucho que añadir a los ríos de tinta que han corrido sobre el falso documental. Solo dos notas personales:
Primero, para mi TBWP, sí que supuso una decepción de cierta envergadura aunque la considero de obligado visionado así como un entretenimiento muy influyente aún a dia de hoy (¡¿Alguien aun no ha visto [REC]?!)
Segundo, resultan curiosos los paralelismos que se producen entre Paranormal Activity y la opera prima de Sánchez diez años después. Resulta difícil negar que el cine de terror sea el más cíclico de todos.

Os pido disculpas por entretenerme con esta vieja película, pero Eduardo Sánchez empezó muy fuerte en esto del séptimo arte y es algo que todavía le lastra a mi forma de ver y, desde luego, deja sus huellas en la cinta de la reseña.
Este director también cuenta en su haber con Altered, una producción que cámara al hombro (y es que, finalmente, ese estilo de filmación va a ser la marca de la casa) narra las aventuras que viven un grupo de rústicos de la América profunda raptando a un alienígena. Película muy recomendable y que ojala hubiese servido como punto de referencia para esta Seventh Moon.

Así pues tenemos a la pareja de recién casados perdidos en medio de la nada, conduciendo un coche en la oscuridad. Solo han pasado diez minutos y ya comienza el horror. Como bien anuncia el prologo de la cinta y su estupendamente diseñado cartel: “En la luna llena del séptimo mes, las puertas del infierno se abren y los espíritus de los muertos son liberados para vagar entre los vivos”. Y no estamos hablando de publicidad engañosa, en cuanto Yul y Mel se montan en el coche intentado buscar el camino a casa de su familia, vemos a los muertos acosando a los vivos, sin ningún tipo de piedad (ni control), hasta el mismo final de la película por unos paisajes oscuros y bastante misteriosos. Esto es un acierto, muy en la línea de Altered, en seguida se nos sitúa en un contexto sencillo (China, sus leyendas y una pareja de americanos) y se inicia el bombardeo de imágenes frenéticas.
Ahora bien, no se puede esperar nada más allá de la frase promocional de la película. A Eduardo Sánchez, que firma el guión como en todas sus películas, pareció fascinarle la leyenda china sobre la séptima luna y luego decidió rellenar con su estilo propio hora y media para generar un cuento de terror de ideas muy tradicionales y, realmente, poco sanguinarias. Y es que quizá algo más de hemoglobina hubiese animado el conjunto general, dadas la escasa profundidad argumental.

Por supuesto que intenta explicar porque Yul y Mel están siendo sometidos al acoso de los demonios de los abismos infernales, pero es en ese preciso momento cuando la película termina por estallar en una burbuja de humo.

Antes de continuar hablando sobre el guión, me tengo que detener en el aspecto técnico más destacado/crticado/alabado de la película. Todas las escenas están rodadas con la cámara al hombro y en planos muy cerrados. Admito que hay que ensalzar el trabajo de planificación para que las imágenes nos lleguen tan naturales. La primera mitad de la película parece que la estemos viviendo con sus protagonistas “in situ”. La iluminación de la luna, los efectos de sonido (que me parecieron soberbios durante todo el metraje y luego al ver el número de responsables en este apartado me di cuenta de porque), el bamboleo de la cámara, las sombras desdibujadas y apenas vislumbradas de los demonios, las creíbles actuaciones de los tres protagonistas, especialmente precisa Amy Smart, que resulta muy auténtica durante casi la totalidad del film, y algún que otro detalle; todo eso nos traslada mágicamente a ese páramo chino para bien y para mal…

Para bien porque transmite sensaciones vividas e intensas, para mal porque rompe cualquier intento de narrativa. Es complicado ver claramente nada, incluso en las tomas estáticas parece que el objetivo tenga vida propia (y una vida muy epiléptica amigos). Con lo cual llegas a la mitad del metraje exhausto, algo mareado y muy confuso. Por mi parte no había ningún problema porque entendí que eso trataba Sánchez, pero cuando las (innecesarias) explicaciones se hicieron presentes, envueltas en unos aires místicos difíciles de creer y con una escena de sexo, que consigue confundirte aún más (tranquilos, no existe ningún enfoque jugoso), pues me sentí un poco estafado. En definitiva, la última media hora me sentí aburrido con ese intento de vuelta de tuerca y ya no me molesté en prestar atención a la confusión que se producía en pantalla.

Incluso las decisiones y actos de Amy, en el último tramo de película, no me parecieron ni lógicas ni amenas. Poco más que correr hacia el final de la película de forma patética. Lo peor con diferencia es la aparición estelar en escena de “un viejo amigo” en momentos claves de la trama para ayudar en su avance (porque si no se quedaba finalmente estancada, claro). En fin, esperaba más de un guionista que escribe cada cuatro años.

Pero no todo es negativo. Toda esa potencia sin control (rubricada con los dichosos movimientos espásticos del cámara) nos regala, cara al final, una escena un poco más pausada y que, en mi opinión, se quedará en la memoria colectiva de los fanáticos del terror sugerido. Pero mejor dejemos la escena en el aire y esperando que la disfrutéis, siempre hay que sacar algo bueno de hora y media delante de una pantalla. Aunque remarco que ni esta ni ninguna otra escena justifican por si solas el visionado integro de este cuento de ultratumba.

No me voy a extender con el resto de detalles. La película esta muy bien planificada y Eduardo Sánchez nos ha mostrado fielmente lo que quería; incluso los demonios navegan entre lo cutre intencional y el diseño realista, de tal forma que a ratos dan miedo y otros dan risa. Para nada es una película barata, los títulos de crédito finales son bastante largos y atestiguan el esfuerzo invertido en darle un “look” natural y amateur a Seventh Moon (insisto positivamante sobre los efectos de sonido, la banda sonora ambiental perfectamente entretejida en cada escena y el juego de luces y sombras constante), pero creo que ese estilo de filmación no permite narrar una historia intensa ni involucrarnos con los protagonistas. Al fin y al cabo no vemos lo que pasa en pantalla la mitad del tiempo, principalmente por los movimientos de cámara y uno termina la película casi suspirando aliviado por sus pobres ojos. Obviamente es lo que su director pretendía, aunque si una idea no da para más yo creo que mejor no rellenarla con imágenes ininteligibles.

Aplaudo las buenas y esforzadas intenciones que rodean todo este proyecto, pero no solo de buenas intenciones vive el cinéfago. Me resisto a considerarla una mala película pero por muy prevenido que estés, acabas enervado con una dinámica que supera en “temblores”, “saltos” y confusión a la mismísima Bruja de Blair. ¡Y sin tratarse de un falso documental!

Si finalmente os interesa verla, ser conscientes de que el grado de movimiento de las imágenes es mareante y si podéis lidiar con ello “disfrutareis” de un par de conceptos interesantes y de una de las pocas películas actuales, que basándose en siniestras leyendas orientales, se sale de la tónica del susto fácil.

Lo mejor: Una escena puntual que reúne todos los ingredientes que hacen grande al terror sobrenatural.

Lo peor: La cámara, capaz de provocarte una borrachera inducida.

AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 29/12/09  |  CATEGORIAS: ,

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Paranormal Activity

Mientras dormías

Paranormal Activity

  • Título original: Paranormal Activity
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Oren Peli
  • Guión: Oren Peli
  • Intérpretes: Katie Featherston, Micah Sloat
  • Argumento: Micah y Katie son una pareja que, recién mudados a su nueva casa, sospechan que algún tipo de fenómeno paranormal tiene lugar en su hogar mientras duermen. Para intentar averiguar qué sucede, dejarán grabando por la noche en su habitación.

LA VALORACIÓN:

75 |100

Estrellas: 4

Todo el mundo está al corriente del argumento: Micah compra una cámara de video para grabar los sucesos paranormales que tienen lugar en su casa, donde vive con Katie, su novia y, aparentemente, el origen de dichos fenómenos. Lo que sigue, por tanto, es una recopilación de las grabaciones de la pareja, tanto de día como de noche.

Paranormal Activity, primer largometraje de Oren Peli, es una de esas películas que llegan a nuestras pantallas con un exceso de información: lo barata que ha sido, el miedo que da, lo que ha fascinado a personajes como Steven Spielberg… Y, también es cierto, parece que no se puede hablar de ella sin mencionar la película “casera” por excelencia, El Proyecto de la Bruja de Blair.

Ambas películas se estructuran de formas similares: una clara diferencia entre el día y la noche. Durante el día, Micah y Katie hablan de sus fenómenos extraños con una cotidianeidad que deja perplejo y resulta desmitificadora a partes iguales, mientras que los excursionistas incautos que se introducían en el bosque de Maryland eran víctimas de sus nervios y la tensión que acumulaban por los acontecimientos nocturnos. Por la noche, en ambas cintas, tiene lugar el terror.

Aquí acaban las semejanzas entre las dos. Como documental, como testimonio real de los últimos días de vida de un grupo de personas, El Proyecto de la Bruja de Blair era mucho más eficaz aunque, para conseguirlo, se olvidase durante gran parte del metraje de que tenía una historia que contar, centrándose en el conflicto de la convivencia. Paranormal Activity es una película mucho más construida. Puede que Oren Peli haya pregonado a los cuatro vientos que los actores eran nóveles y que las escenas no estaba escritas y se improvisaban sobre la marcha, pero lo cierto es que, lo que como espectador se recibe, es un relato perfectamente estructurado, con una precisión de cirujano, en el que cada suceso es consecuencia del anterior, en una progresión siempre en aumento.* Esto es especialmente significativo en las escenas nocturnas: los ataques del “ente” siempre suben en intensidad y, si alguno es un poco más leve que el anterior, es para desprevenirte y pillarte con las defensas bajas.

Especialmente interesante me parece lo que hace con dos elementos tan típicos de películas sobrenaturales como son la figura del medium y la tabla ouija. El primero no sirve absolutamente para nada, a efectos prácticos. En la película, su primera visita está justificada –y con esto no desvelo nada- para que conozcamos cómo Katie lleva siendo “asediada” por un espíritu desde que era una niña, y la siguiente… bueno, es un poco ridícula, sí, pero divertida si se piensa lo que significa: se supone que estamos ante una película de fantasmas realista, por lo que el medium es, a su vez, una persona más… que se acojona y se larga. Queda un poco mal en el conjunto, pero es un detalle simpático. Lo de la tabla ouija me parece más complicado, y está resuelto con mucha mayor brillantez, desde mi punto de vista. En el momento en que Micah aparece en la casa con ese instrumento –o juego, o lo que sea-, nos tememos lo peor: sesión explicativa de los motivos del espíritu y susto para cerrar la escena. Por suerte, hay un guión –aunque no estuviera totalmente escrito- que ha sembrado ya que Katie no es partidaria de utilizar ese método, por lo que ella y Micah se enfrascan en una discusión y dejan la tabla sola en el salón, delante de la cámara… Lo que sucede es sencillo y eficaz, y zanja el asunto de un modo bastante elegante.

¿Da miedo Paranormal Activity? Yo diría que sí, a pesar de no sufrir especialmente durante su proyección. Con una meticulosidad terrible, Oren Peli parece haber ido escribiendo en una libretita todos los terrores nocturnos que le asediaban de pequeño cuando se metía en la cama, los ha graduado en intensidad de menor a mayor, y los ha dosificado en las noches que refleja la película. Así, es más lo simbólico de las imágenes, lo reconocible de la aparición brusca de una mano de debajo de la cama, por ejemplo –algo que no sucede en la película- que las imágenes en sí. De hecho, a mí me parece una prueba de que en algo acierta
Paranormal Activity el poso que deja. Puede que no fuera terrorífica su proyección, pero al llegar a casa estaba especialmente susceptible a los ruidos del edificio.

El tramo final es, probablemente, el más discutido de la película. Y, quizás, sí que sea lo más discutible de todo. Conforme se acerca el desenlace,
Paranormal Activity quebranta dos leyes que ella misma se ha impuesto, por lo que puede considerarse una traición a su propio espíritu. Primero, hay un momento en que el personaje de Katie dice una frase tranquilizadora en un momento nada relajado. De pronto, se evidencia la construcción, la narrativa cuando, hasta ese momento, ha estado la mar de bien camuflada debajo de la apariencia de “documental”. Nos pone, como espectadores, sobreaviso. Segundo, el mismísimo final. A mí, personalmente, me encantó: a esas alturas de la película, estaba entregado a lo que estaba viendo, y no me importó para nada, pero lo cierto es que lo que hace para cerrar Paranormal Activity es algo que ha estado evitando todo el tiempo, convirtiéndolo, por tanto, en un rasgo de estilo que se salta a la torera en los últimos minutos. La estrategia utilizada es, en cierta manera, la misma que se emplea en el final de The Ring/Ringu (Hideo Nakata, 1988). Resulta tan escalofriante la salida de Sadako de la televisión porque, hasta ese entonces, hemos visto una película barata, sin apenas efectos especiales. Cuando en el último video, Sadako sale del pozo y comienza a acercarse a la cámara, nos autoconvencemos de que es imposible que salga de la tele porque no es ese tipo de película. Y, por tanto, cuando sale, no damos crédito y nuestros ojos se desorbitan. Aunque hay que advertir que nunca veremos cómo es físicamente el espíritu que asedia a Micah y Katie ni nada por el estilo, el final de Paranormal Activity funciona en el mismo sentido que el de The Ring/Ringu.

Lo mejor: La tensión: si se reflejara en un gráfico, sería una línea recta ascendente de 90 grados.

Lo peor: El exceso de información: te han prometido que da tanto miedo que es imposible que, cuando la ves, te dé todo ese miedo.

AUTOR: Manu  |  PUBLICADO: 13/12/09  |  CATEGORIAS: ,

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Truco o Trato

La más terrorífica y divertida noche de Halloween

Trick'r Treat

  • Título original: Trick'r Treat
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Michael Dougherty
  • Guión: Michael Dougherty
  • Intérpretes: Brian Cox, Dylan Baker, Anna Paquin
  • Argumento: Cinco terroríficas historias se dan cita durante la noche de Halloween en la pequeña localidad de Warren Valley y bajo la atenta mirada de Sam.

LA VALORACIÓN:

90 |100

Estrellas: 5

Trick'r Treat

Me gustaría dedicarle la reseña de Trick’r Treat a Eli Campora. Mientras asistía al despliegue de humor negro que desprende la película no pude evitar pensar en los relatos de Eli y en el estilo propio que les imprime. Espero que la película te guste Eli.

¡Por fin! Llevaba muchísimo tiempo –demasiado- esperando tener la oportunidad de ver Truco o Trato (Trick’r Treat), tras la excelente acogida que ha tenido la película de Mike Dougherty en los diversos festivales especializados en los que se ha proyectado (incluido el pasado Festival de Sitges).

Como ya he dicho antes la espera ha sido larga (supongo que a muchos os ha ocurrido lo mismo), por lo que el riesgo de que todo acabara en decepción existía, y a medida que pasaba el tiempo ese riesgo se hacía cada vez más fuerte.
Por suerte, en esta ocasión, cualquier amenaza de desengaño o frustración no ha acabado materializándose: Truco o Trato ES LA PELÍCULA.

Durante las celebraciones del festival de Halloween en Warren Valley, una pequeña localidad de Ohio, una joven pareja discute sobre la conveniencia de respetar las normas de la noche de los difuntos, un director de escuela saca a pasear su naturaleza más oscura y salvaje, una bella jovencita disfrazada de Caperucita Roja anda preocupada por la pérdida de su virginidad, un grupo de amigos investiga el terrible accidente sufrido por un autobús escolar que transportaba a niños con deficiencias mentales, y un huraño vecino tendrá que hacer frente a un sádico y burlón espíritu de Halloween.

Unos fabulosos títulos de crédito en forma de viñetas de cómic animadas, que inevitablemente nos traen recuerdos de las añoradas Historias de la Cripta (Tales From the Crypt) o del Creepshow de G.A. Romero, dan paso a cinco terroríficas historias, aparentemente independientes, que tienen como escenario (y respiran, se empapan…) la festividad de Halloween.
Dichas historias tan sólo son independientes en apariencia porque, en realidad, lo que ha hecho Mike Dougherty, guionista además de director de Truco o Trato, es trazar con tiralíneas y matemática precisión uno de esos guiones que están construidos para que podamos saborear y deleitarnos con cada uno de los espectaculares detalles y giros argumentales que nos ofrece en apenas 80 minutos de metraje.

La estructura narrativa que posee Truco o Trato es, sencillamente, extraordinaria.
Lo que en principio no son más que detalles que presumiblemente escapan a nuestra compresión, e incluso corren el riesgo de pasar desapercibidos, poco a poco cobran vida y adquieren sentido a medida que Mike Dougherty va hilvanando cada una de las historias, relacionándolas entre ellas, mezclando situaciones y personajes y, en definitiva, dando forma definitiva a este regocijante puzzle que acaba siendo Truco o Trato. Es como si el mejor Tarantino de Pulp Fiction hubiera puesto todo su empeño y esfuerzo en crear la película de Halloween definitiva (y en esta ocasión prescindiré, con plena convicción, de la trillada frase “salvando las distancias”).

Fantasmas, monstruos, asesinos en serie, leyendas urbanas… todo tiene cabida en la más terrorífica de las noches de Halloween (con permiso de Carpenter). Lejos de quedar malherida por el exceso de equipaje (y acabar siendo un insufrible pastiche como sí lo fue el Van Helsing, de Stephen Sommers), Truco o Trato sabe combinar con asombrosa habilidad un amplísimo abanico de referencias, tradiciones y criaturas nocturnas, dando como resultado un amplísimo crisol de horrores que en ningún momento cae en el ridículo o en la simple parodía, y que atesora un impresionante poder de seducción.

En el aspecto técnico Truco o Trato se apunta un nuevo y rotundo triunfo. Visualmente resulta una experiencia fascinante. Sencillas (en apariencia) transiciones como la de la calabaza transformándose en luna llena, o las hojas otoñales cayendo de un árbol y dando paso al único flashback de la película (un necesario, contundente y espectacular flashback que nos muestra el accidente de un autobús), nos ponen sobre la pista de que todo, absolutamente todo en Truco o Trato –fotografía, ambientación (impresionante la secuencia en la que los niños encuentran el citado autobús), montaje, diseño de producción, música…- está cuidado con mimo y dedicación.

El trabajo de los actores es otro de los puntos destacables. Desde un experimentado Brian Cox, perfecto en su enfrentamiento, cara a cara, con Sam, un pequeño diablillo de Halloween que tiene todos los números de convertirse en un nuevo icono del cine de terror moderno (atención a los "juguetitos" que utiliza para perpretar sus "travesuras"); pasando por un inspiradísimo Dylan Baker en el papel de un director de escuela perturbado y dotado de un macabro sentido del humor; una frágil y deliciosa Anna Paquin como virginal caperucita roja (tras su éxito en True Blood, la Paquin anda cerca de convertirse en una de las presencias femeninas más determinantes del género); y finalizando con la excelente labor de todos y cada uno de los niños que protagonizan el episodio del autobús (en mi opinión, el mejor de toda la película).

Truco o Trato es una película genial, que creo que convencerá tanto a aquellos que veamos en ella una forma de hacer cine de género que pertenece al pasado, y que ya no teníamos demasiadas esperanzas de volver a ver (con ecos a películas del estilo de Noche de Miedo, En Compañía de Lobos, Una Pandilla Alucinante, e incluso Los Goonies); cómo a aquellos nuevos aficionados que sean lo suficientemente anchos de miras para darle una oportunidad a una propuesta alejada, tanto en el fondo cómo en la forma, de la enésima secuela de Saw, el enésimo sucedáneo de Hostel, o el enésimo remake estilizado de algún clásico del horror.

Terror sin estridencias, sin sobrecarga de artificios, sin rancias y gastadas premisas argumentales ni reiterativos recursos mil veces vistos. Terror de altura, basado en la atmósfera y en el suspense, en la imaginación, en la fantasía, y en un afortunadísimo humor negro que se filtra sigilosamente por cada uno de los fotogramas de esta magnífica película de género que es Truco o Trato. Absolutamente imprescindible.

Y para finalizar me abro un turno de ruegos y preguntas a mí mismo (esto sí que es una estupidez). ¿Podremos disfrutar de Truco o Trato en una sala de cine? Efectivamente es a la vez un ruego y una pregunta, aunque por supuesto tengo muy claro cual es la respuesta (al fin y al cabo incluso en los USA el estreno de Truco o Trato se ha visto relegado al mercado doméstico... ojalá me equivoque). Pero en fín... por rogar que no quede.

Lo mejor: Todo

Lo peor: Que un servidor no tuviera la suficiente paciencia para verla en la noche de Halloween.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 15/10/09  |  CATEGORIAS: ,

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Deadgirl

El oscuro drama de hacerse mayor

Deadgirl

  • Título original: Deadgirl
  • Nacionalidad: USA | Año: 2009
  • Director: Marcel Sarmiento, Gadi Harel
  • Guión: Trent Haaga
  • Intérpretes: Shiloh Fernandez, Noah Segan, Candice Accola
  • Argumento: Dos amigos abandonan sus clases para dirigirse a un manicomio abandonado. En el sótano encontraran a una joven desnuda, maniatada y envuelta en un plástico. La chica vive... o al menos eso parece.

LA VALORACIÓN:

74 |100

Estrellas: 4

Deadgirl

¿Es posible apuntarse un triunfo con una película cuyo éxito depende exclusivamente de una controversia que quizás al espectador no le interese lo más mínimo?

La pregunta encierra su propia respuesta. Depende del espectador. Porque "Deadgirl", drama juvenil con tintes de horror dirigido por Marcel Sarmiento y Gadi Harel, fundamenta toda su fuerza en un dilema (in)moral y deshumanizador en el que quizás a muchos no les interese entrar: ¿tú que harías en su misma situación?

Ricky y JT son dos amigos y compañeros de escuela a los que asedian los problemas propios de buena parte de su generación: la alienación, la incomunicación, el no sentirse cómodos con sus propias vidas, con sus familias, con el sexo… Un mal día deciden prescindir de sus clases y se dirigen a un manicomio abandonado con el reconfortante objetivo de beber cerveza y destrozar las instalaciones (o lo que queda de ellas).
Al bajar al sótano del edificio descubren el cuerpo desnudo de una chica envuelta en plástico y atada de pies y manos con cadenas de hierro. La chica está viva (o al menos eso parece…).
La respuesta de Ricky es inmediata, liberar a la chica y llevarla a la policía. Pero JT tiene otros planes reservados para su nuevo descubrimiento. Pretende convertir a una criatura supuestamente desvalida e indefensa en su esclava sexual.

¿Tú qué harías en su lugar? La sola formulación de la pregunta puede resultar ofensiva para la gran mayoría. Nos duele incluso plantearnos qué haríamos nosotros ante una realidad parecida a la que plantea "Deadgirl". Nosotros no… nos apresuraríamos a constatar. Únicamente un enfermo mental, un depravado sexual podría aprovecharse de una situación similar. Pero, ¿qué ocurre entonces con un joven de 17 años que decide utilizar el cuerpo de una bella chica, a la que ni siquiera considera humana, como objeto de alivio sexual? ¿Es el suyo un caso aislado? ¿Es la suya una reacción patológica que no compartirían la gran mayoría de jóvenes de su edad? ¿Es el suyo un caso entre un millón, entre cien mil… entre mil?

Por supuesto mi intención no es inducir las respuestas a dichas preguntas y, ni mucho menos, justificar en modo alguno el comportamiento de los protagonistas de "Deadgirl". Lo único que intento dejar claro es que "Deadgirl" nos lleva por un camino oscuro que nos induce a plantearnos, como espectadores, determinadas cuestiones (in)morales que posiblemente no sean del gusto de todos.

Marcel Sarmiento y Gadi Harel saben perfectamente que su película es incómoda y provocativa. Por esa misma razón no dudan en dotar al todo el conjunto de un clima de típico melodrama juvenil, e incluso de instantes decididamente humorísticos (eso sí, un humor negrísimo), que persiguen la finalidad de amortiguar el golpe. Pero dicha opción tan solo les funciona a medias. El tono de drama juvenil, los instantes de humor, una banda sonora repleta de canciones pop melódicas…, todo ello funciona perfectamente como contrapunto, como contraste; pero en ningún caso suaviza los impactantes momentos que "Deadgirl" nos tiene reservados.

Porque no debemos olvidar que todas esas conjeturas morales y éticas que "Deadgirl" pueda llegar a plantearnos (o no; como ya he dicho al principio dependerá del interés del propio espectador) están basadas en unas imágenes. "Deadgirl" es polémica porque contiene imágenes de una chica desnuda, maniatada, indefensa, agredida, vejada sexualmente, desprovista completamente de su humanidad (en el caso de que sea humana). Y lo más sorprendente de todo es que, tratándose de una producción estadounidense (por más que se trate de una producción independiente), dichas secuencias de dolor, sumisión y degradación, son inesperadamente explícitas y perturbadoras.

No se trata de nada que no podamos resistir. Nada que nuestros estómagos, curtidos en mil batallas, no puedan asimilar con un mínimo esfuerzo (y nada que ver, por ejemplo, con el proceso de martirización sufrido por la protagonista de Martyrs) . Pero, sinceramente, cuando llegaron a mis oídos las primeras noticias sobre "Deadgirl", en ningún momento llegué a pensar que la película alcanzaría, e incluso traspasaría, ciertos límites.

Hay instantes en "Deadgirl" que realmente impactan, conmocionan. No por la cantidad de sangre vertida (que es muy poca) o por el nivel de violencia exhibido (que sí la hay), sino por su crudeza. Crudeza tanto en las imágenes como, sobre todo, en la propia naturaleza de los hechos que se nos están mostrando.

El único “pero” que le pondría a"Deadgirl" lo encontraríamos en su tramo final, en el que la película apuesta por un giro que le acerca, definitivamente, a un subgénero que hasta el momento he querido obviar en esta reseña de forma intencionada. Contagio, muerte, vida y un par de sustos y momentos sangrientos que nos alejan un poco del tono sutilmente obsceno y enfermizo que ha presidido la trama hasta el momento. En mi opinión no es la decisión más acertada para poner punto final a la película, pero en cualquier caso tampoco acaba por empañar los logros conseguidos por "Deadgirl" hasta el momento.

"Deadgirl" es una película distinta. Bajo la apariencia de un drama adolescente con tintes de horror, se esconde una película que, de nuevo, nos sitúa frente a la vileza y la podredumbre del comportamiento y la naturaleza humana. Lo más fácil es inhibirse y pensar que la cosa no va con nosotros (y muy probablemente tengamos razón). Pero está más que demostrado que el alma humana esconde recovecos muy oscuros. "Deadgirl" tan solo pone de manifiesto algunos de esos recovecos.

Lo mejor: Expone lo peor de la naturaleza humana.

Lo peor: El excesivamente obvio giro final hacia un subgénero harto conocido por todos. Y también el ritmo algo lento de su inicio.

¿Dónde conseguirla?
GoreNation: "Deadgirl" en VOSE.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 24/06/09  |  CATEGORIAS: ,

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The Spirit

No es cine de terror... pero se trata de Frank Miller

The Spirit

  • Título original: No es cine de terror... pero se trata de Frank Miller
  • Nacionalidad: USA | Año: 2008
  • Director: Frank Miller
  • Guión: Frank Miller
  • Intérpretes: Gabriel Macht, Scarlett Johansson, Samuel L. Jackson, Eva Mendes
  • Argumento: Spirit, el alter ego de Danny Colt, un hombre que ha fingido su propia muerte para poder combatir el crimen desde las sombras de Central City, se enfrentará a Octopus, quien anda en busca de la sangre de Heracles, que le convertirá en inmortal.

LA VALORACIÓN:

19 |100

Estrellas: 1

Eva Mendes Spirit

Antes de nada advertiros que, desde que era un crio, he rendido el debido culto y pleitesía a ese maestro indiscutible del cómic que es Frank Miller. Un artista que fue capaz de resucitar a Daredevil, un personaje al que todos daban por muerto. Que se imaginó a un Batman anciano, enfermo y cansado, que limpiaba por enésima vez las calles de Gotham (todavía me emociono al recordar los rumores surgidos a finales de los 90 que situaban a Clint Eastwood en la piel del hombre murciélago en la adaptación del “Batman: the Dark Knight returns” de Miller). Que escupió Sangre, Sudor y Balas en la ciudad del pecado; y que nos permitió combatir en la más épica de las batallas junto a 300 hombres justos. Un auténtico genio.

El cine y el cómic son cosas muy distintas. Sé que es una afirmación obvia y que, dicha en voz alta, resulta incluso de lo más estúpida. Pero, por desgracia, alguien debería recordárselo al bueno de Miller.

"The Spirit" supone el debut como director de cine de Frank Miller, tras un par de guiones originales (la reivindicable Robocop 2, y la olvidable Robocop 3), y una experiencia como codirector junto a Robert Rodríguez en la estupenda Sin City, adaptación de uno de sus más prestigiosos comics.

Miller había manifestado, en multitud de ocasiones, su voluntad de dar al salto a la dirección en solitario. Sus más acérrimos fans esperábamos el acontecimiento con impaciencia, y a muchos nos sorprendió que, para la ocasión, finalmente escogiera un material ajeno: las míticas historietas del justiciero enmascarado creado por el no menos mítico Will Eisner.

El resultado final no ha podido ser más decepcionante."The Spirit" no es más que una sucesión de viñetas, desconectadas entre sí, con una estética similar a la de la citada Sin City, y todas ellas culminadas bien sea por una insoportable y agotadora voz en off (un recurso muy del agrado de Miller – que en sus cómics toma la forma de narrador omnipresente- y que tan buenos resultados dio en Sin City), o bien por unos absurdos y detestables diálogos que, se supone, intentan reflejar el marcado sentido del humor de la obra de Eisner, pero que lejos de conseguir su propósito caen constantemente en el más absoluto de los ridículos.

La gran mayoría de escenas de "The Spirit" son autoconcluyentes. Empiezan y acaban en ellas mismas (como la viñeta de un cómic), sin dotar al conjunto de la continuidad necesaria para que la historia adquiera el ritmo adecuado que permita poder disfrutarla.
Tampoco es que la historia que nos cuenta "The Spirit" se me antoje demasiado atrayente, pero sin duda, contada de forma algo más coherente y conectando adecuadamente las distintas situaciones y escenas entre sí, probablemente el conjunto se hubiera resentido favorablemente.

La película avanza a trompicones, de forma torpe, como si estuviera hecha de distintos retales y cosida sin demasiada pericia, provocando que el espectador desconecte de la trama en apenas quince minutos (siendo generoso).

Con este panorama encuentro absurdo hacer referencia al trabajo de los actores. Uno acaba teniendo la sensación de que es el peor plantel de actores que podrían haber intervenido en la película. Pero, sinceramente, no creo que sea tanto culpa de los actores y actrices implicadas, como del auténtico desastre que ha acabado siendo "The Spirit" por si misma.
Mención aparte merece la labor de Samuel L. Jackson en el papel de Octopus, el villano de la función. Por los visto, los responsables de la película se esforzaron en equiparar su trabajo al logrado por el difunto Heath Ledger cuando se metió en la piel del Joker en "Batman Dark Knight". Sin comentarios…
Samuel L. Jackson ofrece en "The Spirit" la interpretación más histriónica, excesiva y decepcionante de su carrera (lo cual es mucho decir…).

¿Lo único salvable en la película? Lo tenéis en la fotografía de arriba.

En fin, espero que Frank Miller vuelva muy pronto. A su estudio, a su papel, a sus pinceles… y nos deleite con una nueva obra maestra del cómic.

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Lo mejor: Las chicas

Lo peor: La dirección y la historia

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 31/12/08  |  CATEGORIAS: ,

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