Categoria: Fantasmas

LA VALORACIÓN:
50 |100
Estrellas: 2
Emily y Nate Waever, su amable esposo pintor, van a tener una preciosa niñita. En estado de buena esperanza celebran una fiesta con sus amigos y se desencadena el desastre: un aborto espontáneo. El convite acaba convirtiéndose en un triste sepelio.
Profundamente deprimida, Emily espera que la idea de su marido para reiniciar parcialmente su vida y huir de los malos recuerdos, funcione. Trasladados a la vieja mansión Weaver todo se torna idílico: los maizales y los trigales se extienden hasta el horizonte. No obstante la situación toma un giró radicalmente siniestro cuando descubren unos antiguos huesos enterrados bajo el jardín. Estos sacan a la luz una historia familiar macabra cuya influencia sobre el presente se muestra inusualmente fértil.
Llega la singladura del After Dark Originals 2011 casi a su fin en Almas Oscuras. Ha sido un viaje duro, la irregular calidad del “festival” es sobradamente conocida por todos los residentes de ésta vuestra web, y lo peor es saber que aun quedan un par de paradas obligatorias. La última acontecerá cuando los responsables de la distribución de los 8 títulos, que componen la cosecha de este año, tengan a bien editar la última de sus producciones: Re-Kill, una cinta sobre el “Apocalipsis Zombie” que muy buena tendría que ser para hacernos valorar el After Dark como una idea a seguir otro año más.
La penúltima parada la hacemos precisamente hoy, con una película que llevaba tiempo rondando por nuestros discos duros o por las estanterías de nuestra videoteca; debido a una razón u otra siempre había algo más interesante que reseñar. Finalmente, como un fantasma condenado a vagar ululando por los pasillos y estancias de su trágico caserón embrujado, reúno las fuerzas necesarias para hablaros de Fertile Ground, una cinta de fantasmas cuto bouquet al paladar es de simple hastío, un cansancio derivado de su mediocridad y la sempiterna sensación de falta absoluta de originalidad; así como una previsibilidad argumental alarmante.
Estamos ante el clásico cuento de fantasmas, no de esos que nos ponen los pelos de punta, si no de aquellos que buscan llenarnos el pecho de desazón y melancolía; tarea en absoluto lograda. Quizás por empeñarse en contarnos una historia trillada, además con un estilo más dramático que terrorífico; amén de mostrar una serie de fallos que debilitan de forma seria la ambientación fantasmagórica. No quiero decir con esto que Fertile Ground carezca de la seriedad suficiente para hacernos abandonar su visionado dado el aburrimiento, precisamente la seriedad, la forma de llevar el relato espectral y trágico hasta sus últimas consecuencias, es su mejor baza, manteniendo vivo el mínimo interés del espectador. Pero abortos, fantasmas familiares, el pasado que vuelve a repetirse, una mujer sola en una casa de campo aislada, cuadros que se caen solo y demás parafernalia luce cansada en pantalla; y disculpad que haga tal afirmación habida cuenta de que algunas de las historias que he tenido la desfachatez de escribir se circunscriben a los mismos tópicos. Aunque siempre he pensado que los clichés son funcionales, incluso divertidos, si se les sabe aportar una pequeña vuelta de tuerca que haga ser consciente al espectador/lector de que está ante una obra de ficción y la capacidad de epatar se convierta en un juego intimo entre juglar y oyente; algo que mi querido Henry James siempre tuvo presente y que, desgraciadamente, no se vislumbra en la película que hoy tenemos entre manos.
Curiosamente, los responsables del invento son un director y una guionista, feliz pareja, reconocidos en el panorama internacional fantástico independiente, y muy apegados a la idiosincrasia del propio After Dark, merced a dos trabajos anteriores muy satisfactorios como entretenimiento. Os hablo de Adam Gierasch y Jace Anderson, autores de las recomendables Night of the Demons y Autopsy; cintas más sangrientas y divertidas que ésta, la cuál supone un cambio de registro completo, loable pero insatisfactorio. Parece que las historias serias no son el fuerte de la dupla detrás de Fertile Ground. Sin embargo este el momento de recalcar, una vez más, lo importante de la subjetividad en la valoración de una obra artística: porque me parece una pena ver la solemnidad invertida aquí, convertida en otra hora y media irrelevante para el aficionado curtido en mil y una historias de espanto. En todo caso, cualquier aficionado que esté dando sus primeros pasos dentro del cuento clásico de fantasmas podrá sentirse más atrapado por la historia que plantean Gierasch y Anderson que un servidor, y aquí es donde era necesario realizar el inciso.
Otro de los factores positivos, justo es hablar primero de los elementos de valor antes que de las faltas, es el parentesco que guarda Fertile Ground con el “gótico americano”, micro-género muy querido entre los amantes del horror sobrenatural, y no tanto, ¡diablos!
Vaya por adelantado que se trata de una apreciación muy particular, e intentaré explicarme: el “American Gothic” suele usarse como denominación de una serie de cintas rodadas entre 1968 y 1980, entre ellas la misma Matanza de Texas, y cuyo trasfondo, principalmente, era el terror en sus más variadas formas. Definición que a mi juicio se puede llevar más allá, gracias, precisamente, a la procedencia del mismo nombre; a efectos prácticos el cuadro firmado en 1930 por Grant Wood. Sucintamente englobaría a esas películas cuyo marco es el mundo rural de Estados Unidos, el equivalente a la “España Profunda”, donde bajo la fina superficie de una comunidad afable y paisajes de lánguida ensoñación se esconde el Mal en sus más variadas personificaciones: fantasmas, sectas, asesinos en serie, rituales sin nombre y un largo etcétera de escalofríos. Como veis, no podría haber nada más alejado del “gótico” interpretado desde una perspectiva canónica, de la decadencia de “El Monje” (M. Lewis, 1796) o el romanticismo de la mítica Hammer.
Así pues, ese parentesco, lejano desde luego, de Fertile Ground (la antigua casa edificada en medio de un mar verde que se pierde a la vista y donde la soledad reina implacable) es uno de los puntos a reconocer para con sus productores. Una especie de tributo a su propia historia cinematográfica y, todavía, breve herencia cultural que funciona hasta cierto nivel y que para el espectador tiene como principal beneficio una serie de hermosos planos que justifican el visionado, y el aprobado, del film.
Pero hasta aquí lo bueno, porque más allá no veo nada reseñable. Insisto en esa sensación de superficialidad, la nula capacidad paras sorprendernos y la ausencia de giros arguméntales “potentes” que son la base de una buena historia sobrenatural moderna, a mi parecer. Un desarrollo lineal que nos lleva de la mano, acompañando a Emily Weaver, por el particular “via crucis” de una mujer sensible y, para ser la protagonista absoluta, algo desdibujada. Con semejante panorama no es de extrañar que tan fácil como se ve se olvida. A pesar de lo consecuente que es todo el guión; que salvo pequeños fallos o circunstancias mal explotadas, como la presencia y SPOILER fallecimiento de la marchante de Nate Weaver FIN SPOILER, finalmente la historia central resulta irrelevante pese a lo correcto de su presentación.
Y es que contamos con una primera mitad dramática y una segunda mitad que incide, a partir de la exhumación de unos viejos huesos en el jardín de los Weaver, en el pasado de la familia y la cada y como este afecta los hechos presentes hasta su lógico, aséptico y previsible desenlace, no exento del encanto que tienen todos los cuentos sobrenaturales. Un recorrido muy común afeado por varios detalles entre los que destacaría el uso de sustos fáciles (basados en el irritante uso de golpetazos y volumen brutal) y el cuidado estado de la vieja casa familiar. Algo, esto último, justificado por diversas reformas, pero que desde luego resta mucha tensión a la atmósfera, quedándonos solo con la debacle mental y anímica de Emily como única contrapartida.
Con respecto a las interpretaciones nada que objetar, dado el reducido plantel de actores principales la dirección artística resulta apañada, que no deslumbrante, recayendo todo el peso interpretativo en Leisha “Emily” Hailey y Gale “Nate” Harold. Ambos no lo hacen mal, pero, y no me preguntéis porque, Gale nunca se muestra creíble en su papel de pintor condenado por la herencia de su siniestro pasado (SPOILER todavía menos interpretando al tataratatarabuelo Weaver, con esa barba postiza tan dolorosamente cutre. FIN SPOILER); tal vez se deba a que el desarrollo de los personajes es tan lineal y simple como la historia. En general, todos los aspectos técnicos de Fertile Ground se resuelven de forma sólida y no tenemos que asistir a los desmanes “cormanianos” de, por ejemplo, 51. Aunque, ¿quién sabe?, igual hubiese resultado bastante más cachondo.
En resumidas cuentas, una cinta para rellenar huecos de sobremesa o que veo capaz de agradar a aquellos que no han perdido mucho tiempo de sus vidas en leer literatura de fantasmas; para la gran mayoría del público aficionado al terror sobrenatural solo será una pequeña gota de agua para el lago de un género, el de fantasmas, que si no acude a formas de expresión más arriesgadas necesita ser más contundente en sus premisas, porque las de Fertile Ground son buenas, y su contención gráfica podría haber sido un buen medio para exponerlas satisfactoriamente.
Lo mejor: La seriedad, una historia de fantasmas llevada hasta sus últimas consecuencias
Lo peor: La incapacidad para sorprendernos, una constante sensación de "déjà vu".
| POR: Bob Rock el 01/10/11 TAGS: after dark originals 2011, drama, fantasmas |
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LA VALORACIÓN:
80 |100
Estrellas: 4
A fuerza de insistir ha llegado un punto en el que la idea de otro Falso-Documental con fantasmas y la parafernalia que siempre acompaña estos proyectos (sustos, largos planos en los que no-pasa-nada-pero-da-un-mal-rollo-que-te-cagas, buena parte del metraje a oscuras…), ya comienza a generar pequeños esbozos de indiferencia. ¿Otra más?, ¿otra peli rodada con cuatro duros y con actores amateur?…Pués sí y no. GRAVE ENCOUNTERS se ajusta a ciertos cánones del género, pero contiene las suficientes sorpresas como para distanciarla un buen trecho del resto. Tal vez con la que más se pueda relacionar es con THE TUNNEL, y con eso ya doy unas cuantas pistas que no quería dar, pero en el fondo ese parecido es tan sútil que tampoco sería exacto.
Uno de los aspectos que más me llamó la atención de la película es el ataque frontal, sin ambages y de forma clara, que efectuan sobre ese tipo de programas de Reality TV tan de moda en los USA y en UK. Hablo de GHOST HUNTERS, MOST HAUNTED o MOST TERRIFYING PLACES IN AMERICA. Y cuando digo ataque me refiero a desenmascarar lo que realmente se esconde tras los “supuestos” investigadores y sus especialistas en la materia. Aunqué no creo que nadie de los que estéis leyendo esto seais tan inocentes como para dejarse asustar por semejantes programas, y si no hacer la prueba y ver uno…yo cuando lo hice tuve que quitarlo a la mitad de las risas que me estaba dando.
La película comienza con el productor de una cadena de TV, independiente y con pinta de ser eminentemente local, explicando el porqué de la necesidad de mostrar la cinta que vamos a ver. Cuenta que hace unos meses un grupo de aficionados a los temas paranormales le mandaron piloto sobre una serie centrada en la búsqueda de pruebas reales de la existencia de entes, o fantasmas. El piloto gustó, y además tuvo buena aceptación por el público, así que el citado productor decidió encargarles una temporada completa. La serie continuó yendo bastante bien, a pesar de no mostrar nada que no se hubiera visto en otros programas similares, pero como la cadena se especializa en programas sobre la “realidad” cotidiana, para ellos no suponía ningún problema. Hasta que llegaron al programa número 6: la grabación en el Hospital Psiquiátrico abandonado de Collingwood. Eso es lo que el inquieto y nervioso productor, tras asegurar que no ha habido manipulación de ninguna clase, quiere que veamos por nosotros mismos.
PLAY: Vemos la (cutrísima) introducción del programa y comenzamos a conocer a los personajes. Por un lugar vemos al carismático e histriónico Lance, el presentador y padre de la idea, dando órdenes y colocando a Sasha y Morgan, los cámaras, para sacar el mayor partido posible del escenario. Un enorme edificio, evidentemente abandonado, y, que ya desde el principio, desprende un aura de mal rollo que tira p’atrás. Los dos últimos protagonistas son Matt, el técnico de sonido/montador/graciosillo, y el Dr. Friedkin, el especialista en lo paranormal y con esa clase de “poderes” que le permiten detectar presencias sobrenaturales. Tras hablar con un jardinero (impagable secuencia de manipulación), se reunen con el vigilante nocturno y encargado (un tipo muy asustado) que les permite el acceso al edificio y les va enseñando los sitios clave: una ventana que se abre sola, una bañera en la que se suicidó una joven, pasillos interminables más oscuros que el culo de un grillo y demas localizaciones perfectas para que el equipo pueda rodar, o intentarlo, los citados sucesos paranormales. Y para darle un giro más dramático a la situación convencen al vigilante que les encierre con unas cadenas para que puedan pasar toda la noche dentro del Hospital, pero asegurándose de que a la mañana siguiente el tipo esté allí para sacarles. Por qué es evidente que saben, e intuyen, que va a ser otro programa de mierda más…
PLAY: Comienzan los preparativos para pasar la noche: colocar cámaras nocturnas en todos los lugares con potencial, activar un montón de cachicaches para detectar cualquier cosa anormal (contadores geiger, grabadoras capaces de captar psicofonías…y demás parafernalia), ir preparando tomas onerosas e impactantes de los lugares donde supuestamente va a pasar algo esa noche y, en definitiva, preparar el programa. Pero en el ambiente se nota una sensación general de incredulidad y de cachondeo, de hecho prácticamente todos están más preocupados de que acabe la noche de una vez y regresar a sus casas de que realmente pase “algo”, bueno, todos menos el presentador, que tal vez se lo toma demasiado en serio.
STOP: Hasta que algo pasa…comienzan a oirse ruidos extraños, se mueve una silla de ruedas, fallan las luces…
No me quiero detener ni dar demasiadas explicaciones sobre lo que “pasa” o no deja de pasar, sobre todo por respeto a los que todavía no la hayais visto. Ya que a pesar de que todos os podreis imaginar que se ven cosas, puesto que el trailer no deja dudas, por mucho que os cuente no creo que os sorprenda lo mismo saberlo de antemano que someterse de golpe a la brutal segunda parte de la película y su tremebundo crecendo de locura y acojone. Yo tengo que reconocer que la noche que la vi lo pasé algo, digamos, mal. Vamos, de eso que enciendes luces que habitualmente no usas y te tapas hasta las cejas esperando dormirte pronto. Y lo peor fue que esa noche tuve alguna clase de pesadilla no muy definida que me levantó a horas intempestivas y con sudores fríos. Cosa que, por cierto, no me pasaba desde THE BLAIR WITCH PROJECT.
En definitiva es la segunda parte de la película la que hace que sobresalga sobre recientes intentos de mostrarnos lo que se oculta cuando no miramos..o cuando dormimos, pero sin desmerecer la tensión que poco a poco se va acumulando en la primera parte (que, tal vez, a alguien se le pueda hacer aburrida) y que con sutiles pistas (el jardinero, la manipulación, el edificio…) nos va metiendo poco a poco en la película.
Los que todavía no la hayais visto, por favor, no veais el trailer.
Lo mejor: La atmósfera, el edificio en sí y la brutal segunda parte
Lo peor: Ciertas escenas pelín forzadas y que a ciertas personas se les haga muy largo el comienzo de la película
| POR: Elniniodecristal el 28/09/11 TAGS: falso documental, sitges 2011, sobrenatural, terror sobrenatural |
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La historia que les voy a contar es una verdadera historia de fantasmas, una historia cierta, al menos así la siento puesto que fui el protagonista. Así que desde la más absoluta subjetividad, desde la falta de fe más absoluta, les contaré un breve cuento fantasmagórico de nostalgia y tristeza – lo siento, no es en estas líneas donde podrán saciar su sed de sangre –, casi una anécdota que quizás ustedes evalúen de una forma radicalmente opuesta a la mía; sin embargo, si desean conocer el mundano origen del fantasma que me visitó, tal vez puedan descubrir que sus propios fantasmas les acompañan continuamente en su vida diaria: entre las voces de la radio de madrugada, bajo la lluvia rodeada de verde mientras el perro se aleja, el atardecer de oficina desierta, el taller a primera hora, en el lavabo cuando descansan su frente agotada sobre el frío cristal…
| POR: Bob Rock el 28/08/11 TAGS: relato de terror |
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Llevo bastante tiempo queriendo hablar de esta película pero, a pesar de la miriada de críticas positivas y demás, al ser de quien es: Ti West (The House of the Devil o la infumable Cabin Fever 2) había algo que me tiraba para atrás. Básicamente que me parece un director muy sobrevalorado y lo que he visto de él me ha dejado bastante mosca. Pero, en serio, me he cansado de leer tantas reseñas positivas en plan “La mejor peli del año” que creo que, a lo mejor, me estoy equivocando y puede resultar una experiencia interesante. En todos los festivales que ha participado y en todas las páginas especializadas en el género de terror la película no baja del excelente, del no te la puedes perder y demás parabiénes. Una de las cosas que más me ha llamado la atención es el énfasis que hacen las críticas en el excelente sentido del humor que domina la película; lo cual es algo que, por lo menos un servidor, agradece e incluso se necesita, especialmente tras la experiencia Megan is Missing. Y el otro aspecto que me ha llamado la atención es que es sencillamente una película de “fantasmas que acojonan”, nada de gore y nada de adolescentes acapullados. En fin, que parece que lo tiene todo para ser una de las sorpresas del año. Por cierto, antes de que se me olvide, me encanta el aire retro, en plan años 50, que le han dado al diseño gráfico de los posters promocionales…
La película nos cuenta la historia de los 2 únicos trabajadores de un decrépito y semi abandonado hotel que, ante la constatación de que su trabajo tiene menos futuro que un espía sordo, deciden demostrar que el hotel está realmente “encantado” y así volver a resucitar sus días gloriosos. Así que se dedican a patrullar noche trás noche, armados con grabadoras y cámaras de video, los pasillos y habitaciones del citado hotel en busca de pruebas. Como es lógico, y previsible, tarde o temprano esas evidencias aparecerán y, tal vez, los dos empleados (Sara Paxton y Pat Healy) se arrepientan de haber iniciado la búsqueda. Este sea tal vez el único punto “negativo” en el que los críticos, que ya la han visto, coinciden: que el director se centra demasiado tiempo en una busqueda que tarda demasiado en dar sus frutos. Pero también coinciden en señalar que la relación entre los dos trabajadores es tan realista y creible que merece la pena deleitarse con el lento desarrollo de la acción.
La mala noticia es que todavía no hay trailer, pero creo que podremos aguantar hasta entonces con una larga entrevista con el director que he encontrado hurgando por la red. Según salga el trailer lo cambio, promise.
| POR: Elniniodecristal el 30/07/11 TAGS: casas encantadas, fantasmas, independiente |
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LA VALORACIÓN:
40 |100
Estrellas: 2
No solo copian los americanos. O más concretamente, los estadounidenses. Para nada. La globalización también ha invadido el cine y es raro encontrar un país en el cual no se hagan remakes de éxitos anteriores, ya sean patrios o extranjeros. En el caso que nos ocupa, son los japoneses con uno de esos extraños (o no) megahits del cine de terror de ínfimo presupuesto rollo falso documental vendido como real. Hablo, por supuesto, de Paranormal Activity. El caso es que ni aquella ni su justita secuela sirven más allá del visionado por curiosidad. Sin embargo, recurren a un cine de terror que, para bien o para mal, hace amplitud de miras hacía un público masivo a parte del habitual. Juegan con el morbo, la publicidad engañosa o la cercanía temática (unas personas cualesquiera con una vida normal que se ven afectados, grabado “en directo”, por un miedo a lo desconocido). Y funciona. Tanto, que es un tipo de terror que funciona en todo el mundo sin necesidad de hacer demasiados cambios. De ahí que Paranormal Activity: Tokyo Night sea como el PA original aunque con dos o tres sencillas licencias territoriales.
Hay cambio en cuanto a los personajes: la pareja de interfectos aborrecibles que protagonizaba el primer film es sustituida por dos hermanos más o menos adolescentes, chica y chico, estando la primera en silla de ruedas (lo que propicia varios enredos con los espíritus que innovan un poco respecto al original). No obstante, el hermano es igual de retarded que el novio de la acosada del primer PA. Y es que aún viendo que la situación es bastante jodida y sus vidas corren peligro, sigue con sus ansias de forzar situaciones malsanas. Obvio que para el espectador es un seguro de entretenimiento, pero quizás el guión pudiera buscar otras soluciones menos forzadas; en PA llegó un punto (cuando al tipo, pese a los llantos, gritos y pánico de su novia, le falta tiempo para, en cuanto ella se marcha, currarse una sesión de espiritismo que, acertasteis, empeora las cosas) en el que uno tiene más simpatía a la amenaza que a sus victimas.
En realidad, aunque se trate claramente de un remake, en cierto momento de la trama se hace una referencia al primer PA, cuando los protagonistas, buscando en Internet información sobre lo que les sucede, se topan con un caso similar que ha ocurrido en Estados Unidos. Si, es el caso de la pareja de interfectos aborrecibles.
No hay que olvidar que estamos hablando de una película de terror oriental dentro del sector más comercial. Como tal, y pese a que, como dije, todo es más o menos similar a lo ya conocido, no podían faltar las apariciones (unas pocas) fantasmales que todavía beben de Hideo Nakata y su relamida Ringu (1998). Algo que ocurre sobre todo durante un clímax final que se desentiende del modelo original para llevarlo a nuevos escenarios. Puede que, aunque sea por no seguir con el deja vu, sea lo más destacable de los noventa minutos de rigor. Eso, y una escena que juega a la división de planos para que veamos lo que sucede al mismo tiempo en dos lugares de la casa…hasta que la acción termina por unirse. Un truco que ya hemos visto en otras películas de terror recientes –como en la notable Secuestrados (2011)- y que aquí vuelve a funcionar; la inquietud que provoca el lento periplo de uno de los personajes (no cuento más) eleva algún punto a un conjunto falto de hallazgos.
La sensación que deja PA:Tokio Night es que no es ni mejor ni peor que PA o PA2. Como tampoco lo era aquel exploit de los saqueadores de la productora Asylum titulado Paranormal Entity (2009). No lo son porque en realidad es sencillo copiar con éxito una idea amateur como esta. Es algo que a muchos cineastas de talento ajustado se les puede ocurrir para después ser realizado con resultados artísticos similares dentro de unos mínimos presupuestarios. La diferencia es que los afortunados que se forran con la idea son unos pocos que consiguen publicitarla del modo adecuado. El que PA haya llegado hasta Japón para que se realice este remake y extienda la palabra, es la prueba palpable de que, para las masas, el miedo puede encontrarse a veces en las formas de celuloide más sencillas y aparentemente sin pretensiones. Algo es algo, pero para terror minimalista con el método del falso documental prefiero el enésimo visionado de las geniales The Poughkeepsie Tapes (2007) o REC (2008) antes del próximo PA filipino, indio, francés, alemán, ruso o… ¿español?
Lo mejor: Anecdóticas pero inquietantes innovaciones respecto al original, y que el personaje femenino cae mejor, por lo que uno siente algo más de interés por su devenir como victima.
Lo peor: En gran parte del conjunto hay poca novedad, por lo que el deja vu campa a sus anchas. Además, ¿realmente es necesario más PA para que masocas como servidor hablen de ellas en Almas Oscuras?
| POR: John Trent el 05/06/11 TAGS: fantasmas, remake |
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LA VALORACIÓN:
74 |100
Estrellas: 4
Vivo en una casa de más de cien años bastante grande con un desván de enormes dimensiones dividido en una serie de habitáculos a los que podríamos llamar habitaciones. Una de esas habitaciones está cerrada con un candado por el propietario del inmueble y no tengo ni idea de lo que puede esconderse dentro. A todo ello debo sumarle que de las paredes, de vez en cuando, surgen unos ruiditos extraños que, a poco que te cojan desprevenido, os aseguro que acojonan.
Pero todavía no ha llegado lo peor, ya que la misma tarde en que me disponía a ver Insidious encontré cabellos esparcidos por todo el suelo del desván. Por cierto, tampoco tengo vecinos; a mi alrededor solo hay prados y vacas.
Por eso, siempre que me dispongo a ver una película de casas encantadas y/o espíritus me entra el canguelo antes de tiempo. Aunque también he de decir que las películas que últimamente he visto adscritas a este subgénero lo único que han logrado es empujarme a ir a dormir más temprano… de puro aburrimiento. Pero no sería este el caso de Insidious. Y me alegro, ya que cuando leí que detrás de Insidious estaban los creadores de Saw y Paranormal Activity, reconozco que no daba un duro por la película (sí, soy de los que se durmió con la saga de Jigsaw).
Insidious no es ninguna novedad. No ofrece absolutamente nada que no hayamos visto antes. Y no… no tiene final sorpresa. ¿Pero qué tiene entonces Insidious que le permite destacar por encima de mucha de la (y perdonad la palabra) porquería que estamos viendo (sufriendo) actualmente? Pues que toca la fibra nostálgica de los que crecimos con cintas como Poltergeist, Amityville o Al final de la escalera, por citar tan solo algunos títulos que, indiscutiblemente, son la principal fuente de inspiración de Insidious, película cuyo mayor mérito es el revivir aquellas magníficas sesiones de terror que, lo queramos o no, pertenecen a nuestro pasado y que al parecer tanto añoramos (al menos un servidor).
Pero veamos si Insidious alcanza las cuotas calidad de sus homólogas pasadas.
Josh y Reani es una pareja que junto a sus tres hijos se trasladan a una nueva casa. Como no tienen suficientes problemas con todo lo que conlleva la mudanza – paquetes perdidos, llamar a telefónica, desorden… – uno de sus hijos, de la noche a la mañana, cae en coma. Pronto se darán cuenta que la enfermedad de su hijo no es el único marrón que la familia se está tragando: unas voces terroríficas y la presencia de fantasmas les harán tomar la decisión de volver a mudarse.
Pero al igual que en El Ente, los espíritus no son tontos y en lugar de quedarse solos y aburridos en casa deciden acompañarles en su nueva travesía. Es en este nuevo hogar donde la familia conocerá a Darth Maul…, quería decir, que es donde encontrarán las respuestas a las manifestaciones fantasmales que les siguen acosando; y todo gracias a una médium y a sus dos graciosos ayudantes.
La película hasta aquí es casi perfecta. Cumple con su función de entretenernos y asustarnos, su ritmo no desfallece en ningún momento e incluso la inevitable secuencia de la médium está muy bien lograda (parece ser que The Sandman volvió a perder su yelmo); pero es una auténtica lástima que a partir de ahí, y cuando la película tendría que dar lo mejor de sí, James Wan lo acaba fastidiando.
Y es que el desenlace final es, con diferencia, lo peor que alberga Insidious. El viaje del cabeza de familia a través de la oscuridad es tan fugaz que apenas queda sitio para el susto o el mal rollo, sensaciones que dicha secuencia está pidiendo a gritos. Por otro lado da la impresión de que realizamos un viaje a una casa de cera en lugar de tener como destino un mundo tenebroso; y el cambio que Wan impone al apartado visual en el momento de la aparición del Sith, desentona con el conjunto de lo mostrado con anterioridad, hasta el punto de que lo que antes se presumía la casa de un demonio, pasa a parecerse más a las casa de un asesino o un demente.
Pese a todo ello, y aunque dicho desenlace le reste parte de su encanto y, en general, la película no alcance el nivel de calidad de, por ejemplo, la anteriormente citada Poltergeist; estos no son motivos suficientes para desechar Insidious… todo lo contrario. Me lo he pasado de miedo viendo Insidious, hasta el punto de ser una de las pocas películas imprescindibles y altamente recomendable que de momento nos ha dejado el 2011.
Lo mejor: Entretiene de principio a fin y eso ya es todo un logro… Por cierto, los cabellos de mi desván eran restos de un peluca de vete a saber dónde.
Lo peor: El aspecto del demonio. Esperas que en cualquier momento saque la espada láser… ¡con lo chulo que lo representan en los dibujos!
| POR: Blanch el 10/05/11 TAGS: casas encantadas, fantasmas |
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LA VALORACIÓN:
68 |100
Estrellas: 4
Hace tiempo que estaba desconectado del cine oriental. Después de toda la avalancha que nos llegó –y me tragué- es normal que uno quede saturado; y si además son siempre los mismos sustos y los mismos fantasmas melenudos, ya ni te digo.
Best Seller repite lo que muchas otras historias: un gran halo de misterio, algún pequeño susto previsible, un fantasma - esta vez con el pelo más corto – , y un guión que ya hemos visto mil veces. Sabiendo esto, y sabiendo que la peli dura casi dos horas, ¿qué me impulsó a verla? Supongo que mi autoflagelación no conoce límites; aunque siempre hay una pequeña probabilidad de éxito, y a veces, acaban siendo entretenidas. En esta ocasión, aunque la duración es algo exagerada, he pasado un buen rato.
Alguna vez en la vida todos hemos copiado de algún sitio. Esta es la perfecta excusa para Baek Hee-soo, una escritora de éxito acusada de plagio cuando da a conocer su último libro. Abatida por las circunstancias que provoca esta situación, su editor le aconseja que se refugie en una casa y que empiece a escribir otra obra lejos de las miradas y la críticas que supone estar en la ciudad. Es aquí cuando empieza la odisea de Hee-soo.
Ella y su hija (una de las repercusiones del plagio es que su marido se separa de ella, aunque hay algo más que no desvelaré para no cargarme parte del misterio) son recibidas con especial simpatía, y despiste, por algunos habitantes del pueblo donde se halla la casa. Todo son alabanzas y buenas maneras para la escritora. Al llegar a la casa en cuestión, una figura misteriosa hace su puesta en escena tan característica en las películas de miedo: la vieja loca, aunque en este caso no va acompañada de una manada de gatos, sino más bien de un montón de hojas, que no sabemos lo que tienen escrito.
De una manera muy pausada, se irán desvelando los misterios que esconde la casa. ¿Cuáles? Pues los típicos: un asesinato injusto, un muerto que quiere que se sepa la verdad, amigos imaginarios para los más pequeños y un terrible secreto que la escritora lleva consigo.
La escritora, a falta de buenas ideas, utiliza a su hija para que hable con el nuevo amigo imaginario. Todo lo que cuenta este amigo es trasladado al ordenador de la escritora para su posterior publicación. Con todo lo que sale a la luz los aldeanos se mosquean un poco porque no quedan muy bien parados, pero a la escritora le da igual. Sabe que su nuevo libro será un éxito de ventas. Todo parece ir de nuevo sobre ruedas, pero una llamada de su editor lo volverá a cambiar todo: “¡Pero mujer, ¿Por qué has vuelto a plagiar?!”
Y es ahí donde la película hace uno de esos giros que tanto nos gustan.
Todo el suspense, que ya llegaba a ser aburrido, pasa a un segundo plano para dar paso a la acción. Al no creer posible que haya vuelto a plagiar, algo se despierta en la conciencia de la propia escritora. Su miedo inicial por los nuevos acontecimientos se convierte en una lucha para demostrar que no esta loca, que en la casa pasó algo realmente malo y sobretodo, que no plagió nada. ¿Cómo pudo plagiar un relato explicado por un fantasma? ¿Acaso el fantasma estudió letras y quería jugar un poco con el ego de la chica?
En esta deliciosa segunda parte todo cambia. Los aldeanos tan simpáticos y que caían tan bien, son en realidad más cabroncetes de lo que parecen. El aire paranormal que atesoraba el film durante su inicio se ofusca dando paso a las personalidades de los personajes y sus actos pasados. Los misterios que aún quedan se van resolviendo a golpe de ostias y el ex-marido, en un acto de “te sigo queriendo y te creo”, aparece justo en el momento oportuno y… espera ¡que demonios! Esta peli sí vale la pena verla, aunque nos tengamos que tragar una hora lentísima.
Lo mejor: Jin-woong jo (el hijo del comisario) y su segunda parte.
Lo peor: Aguantar una primera parte dando cabezazos.
| POR: Blanch el 10/01/11 TAGS: casas encantadas, cine asiático, fantasmas |
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LA VALORACIÓN:
50 |100
Estrellas: 2

¡Bienvenidos a una nueva reseña serie B cocinada al repugnante estilo del Tito Bob!
En esta ocasión, nuestra infame cripta se cubre por la espesa niebla proveniente de las antípodas, más en concreto de la bella Australia, para ocultar entre sus blanquecinos pliegues la retorcida figura de una banshee con malas pulgas, sacada directamente de su Irlanda natal para aterrorizar a una familia humilde y sencilla. Damned by dawn, que así se llama nuestra invitada, intenta recuperar el cine de terror clásico en las dos vertientes que actualmente podemos entender como “clásicas”. A saber:
a) El cuento neo-gótico sobrenatural, donde una historia simple sea la excusa para mostrar a la humanidad acosada en la oscura noche por “el más allá”.
b) El terror casposo parasitado directamente de la década prodigiosa, dícese los ochenta, y cuyo único objetivo siempre ha tenido el entretenimiento, conjugando sobresaltos de barraca de feria con efectismos de bajo presupuesto.
Desgraciadamente, en ambas vertientes, y a pesar de las buenas intenciones, podemos asegurar que este proyecto independiente se queda lejos de su objetivo. No resulta satisfactoria la parte gótica de la película por el pésimo trabajo de los actores, cuyas actuaciones amateur llegan a molestar, y también por las decisiones equivocadas a la hora de enfocar los giros decisivos con los que debe contar toda historia de fantasmas (no basta con acudir ciegamente a “Otra vuelta de tuerca” de Henry James para desarrollar una historia de miedo interesante).
Pero lo peor es que tampoco llega a cubrir unas mínimas expectativas como película casposa para pasar una noche gamberra con los amigos al abrigo del calor etílico. A este respecto no le hace ningún bien a la opera prima de Brett Anstey el tomarse demasiado en serio a sí misma. Dados los efectos especiales de “guerrilla” que se usan, a lo mejor hubiese resultado más simpática acercándose a la comedia. Y es que con ciertos diseños realizados por ordenador auto-burlarse parece la única opción correcta.
Claire vuelve a la casa rural, hundida en las entrañas del campo australiano, donde vive su familia. Paul, su marido, por el camino augura una noche movidita dadas las nubes de fuerte tormenta que se arremolinan en el cielo. Al llegar, Claire recibe malas noticias por parte de su padre: “la abuelita está muy enfermita”. Y así parece a juzgar por el demacrado rostro de la anciana. Entre delirios seniles y pura alegría por ver a su nieta, la abuela le cuenta como todos los miembros de la familia son llamados en la noche de su muerte por la “banshee”, un vengativo espíritu ancestral que trajeron con ellos desde su Irlanda natal. “No te interpongas entre ella y yo cuando llegue mi hora”, le dice a su nieta con voz rota por la enfermedad. Claire no puede creer semejante locura y desecha imprudentemente los consejos de la abuela.
Más tarde, entre los horribles gritos que algo emite afuera, oculto por la niebla, se da cuenta del error que ha cometido ignorando a su nana. Es demasiado tarde para arrepentirse cuando la “banshee” reclama el alma que le pertenece; la criatura no cejará en sus alaridos hasta que todo el que se interponga acabe muerto…
Bueno, el argumento resulta atractivo en su premisa inicial y más todavía si añadimos a los poderes de la dichosa banshee, la cual al poco del metraje ya podemos disfrutar en pantalla, el de resucitar a los muertos con su poderoso berrido fantasmal. Sin embargo esta trama es una mera excusa para presentarnos una historia manida sin mucho trasfondo pero con valores góticos interesantes a la par que obvios e inmediatos.
Rápidamente nos metemos en arena y vemos a Claire, a su marido y al resto de la familia Trapisonda (un grupito que es la monda), enfrentarse a tiro limpio con un espíritu más viejo que el tiempo y a su sequito de esqueletos voladores… sí ,habéis leído bien: esqueletos voladores. Incluso tenemos un zombie despistado cuya aparición en pantalla está tratada con la máxima seriedad y, no obstante, su presencia merece la risa dada la tremenda falta de justificación y, sobre todo, lo mal que se interpreta a un ser tan simple. Lo que me lleva directamente a lanzar juramentos al cielo por las pobres actuaciones que dañaron mis ojos al ver Damned by Dawn. De verdad que me fastidia enormemente tener que rajar tanto de un proyecto hecho con un cariño innegable (creo que tres años duró todo el proceso de creación de esta hora y media), pero los actores son peores que un caballo con rinitis. Vamos, no se enteran de nada, y a lo sumo podría salvar a la mujer que interpreta a la anciana abuelita, Dawn Klingberg (me pregunto si el título de esta cinta será una broma con respecto al nombre de la actriz en cuestión, si veis la película me entenderéis); aunque su maquillaje es tan extremo que pronto pasa de dar “cosita” a dar “penita”. En fin, un despropósito actoral de dimensiones bíblicas.
He nombrado a los famosos esqueletos voladores y justamente he de decir que a pesar de estar hechos con un CGI algo infecto, son lo más rescatable de la película. A ver, tenemos exceso de niebla, zombies metidos con calzador, ataques psíquicos (por parte de la banshe), espíritus de colores y otras zarandajas que nos retrotraen inmediatamente a ese cine casposo que os comentaba; pero, ¿a qué precio? Desde luego, esta cinta tiene un ojo puesto en la saga de Evil Dead y otro en el famoso comic de EC Tales from the Crypt; de hecho, los promotores no se han arredado y comentan orgullosos, en la carátula, su deuda para con Evil Dead. Bien, hasta cierto punto algo se consigue, lo cutre y neblinoso de los decorados parecen extraídos de un mal sueño de Sam Raimi y de las historias de vudú más penosas de la mítica revista citada; pero la introducción desangelada de unos efectos especiales cogidos con pinzas, proporciona más momentos risibles que otra cosa. Salvaría una escena de huida dentro de un coche haciendo “eses” entre una nube de esqueletos danzarines, he de reconocer que nunca había visto algo parecido. Pero no os engañéis, los pocos momentos salvables empalidecen ante una urgente falta de sentido del humor y del ritmo, así como ante un final palomitero que demuestra que el guionista, también Brett Anstey, no sabía muy bien que final darle a un guión tan flojo optando finalmente por una conclusión típica y mal rodada, “of course”.
Resumiendo, una ambientación comiquera, un saber añejo deslustrado y momentos locos propiciados por la presencia de esqueletos voladores (vaya, no me cansaría nunca de repetirlo) es lo único rescatable de una cinta que es pura buena intención, pero solo eso. Una película a la que acudir solo en momentos de aburrimiento o si se siente curiosidad por todos los elementos sobrenaturales que engloba (a mi siempre me pareció romántica y triste la leyenda de la banshee, aunque aquí este dibujada con trazo grueso).
El cuento se acaba, la cripta se cierra y me quedo dentro de ella bailando con mis amigos los esqueletos, esperando que la próxima vez que salgamos al exterior sea para aterrorizar de verdad…
Lo mejor: La intención de realizar una cinta de terror "clásico", esforzándose en la inclusión constante de elementos terroríficos: zombies, esqueletos voladores, banshees despiadadas, espesa niebla, insectos de tumba, guadañas...
Lo peor: Las actuaciones rozan lo amateur y los efectos especiales chirrían en más de un momento. Por si fuera poco la trama avanza a golpes, sin apenas profundidad
| POR: Bob Rock el 07/12/10 TAGS: fantasmas, independiente, serie b |
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LA VALORACIÓN:
35 |100
Estrellas: 2

En 2008, el aclamado director galo Alexandre Aja dirigía Mirrors (en España, “Reflejos”), remake de la coreana Into the Mirror, un thriller sobrenatural que contaba con la participación, como productor y protagonista, de un Kiefer Sutherland rozando la cumbre de su popularidad gracias al catódico Jack Bauer de la serie 24 (me declaro fan incondicional de la serie).
El Mirrors de Aja nos hizo partícipes de una historia de traviesos espejos y fantasmas vengativos ocasionalmente intensa (tan solo “ocasionalmente”), con un par de muertes memorables (cortesía del tándem Nicotero-Berger), y con uno de esos finales capaces de dividir al respetable entre aguerridos defensores y contundentes detractores. El público en general, y los seguidores de Alexandre Aja en particular (entre los que también me cuento), recibieron Mirrors con cierta tibieza. Muy probablemente el hecho de que Mirrors salga derrotada por knock out si la comparamos con la potencia y la agresividad de las obras inmediatamente anteriores de Aja (la seminal Alta Tensión, piedra angular de la Nouvelle Horreur Vague; y su gran obra maestra hasta el momento, el remake de Las Colinas Tienen Ojos, un auténtico bofetón en la cara a todos aquellos que, por regla general, renegamos de los remakes), le hiciera un muy flojo favor a la recepción de la película.
Pese a todo, Mirrors cuenta con su secuela. Una secuela de segunda categoría, pero una secuela al fin y al cabo. Intento imaginar el proceso mental que deben seguir los productores de Hollywood en el preciso instante de plantearse o no la secuela de una película de terror: “Si la película ha sido un éxito rotundo (por ejemplo Paranormal Activity) ponemos toda la carne al asador en su secuela (Paranormal Activity 2) y la estrenamos en todo el mundo a bombo y platillo. Si el éxito de la original ha sido ‘moderado’, nos conformamos con una secuela mediocre destinada al mercado doméstico (por ejemplo 30 días de oscuridad, Lost Boys 3: The Thirst o Mirrors 2)”.
Y con un poquito de suerte algún país extranjero (léase España), en el que existen graves problemas de distribución a la hora de dar salida a títulos fundamentales del actual panorama del cine de horror, se apresurará en distribuir dichas secuelas – mediocres y prescindibles – por el simple hecho de ser eso mismo… secuelas. Lost Boys 3: The Thirst y Mirrors 2 han sido distribuidas en el mercado DVD español al poco tiempo de ser editadas en los USA.
Pero dejémonos de morsergas y vayamos a lo que realmente interesa, que no es otra cosa que Mirrors 2. Para los que tuvisteis la oportunidad de disfrutar, o no, del original de Aja, lo cierto es que Mirrors 2 no os deparará demasiadas sorpresas. Supongo que su argumento os resultará familiar: En su primera noche como vigilante nocturno en los grandes almacenes Mayflower, Max Matheson, un tipo atormentado por una trágica experiencia ocurrida pocos años atrás, es acosado por una serie de macabras visiones procedentes de los espejos.
El escenario es el mismo (el Mayflower ha sido trasladado, piedra por piedra, a Lousiana), el protagonista principal es idéntico al personaje interpretado con anterioridad por Shuterland (lo único que no comparten es el nombre), y el asunto de los espejos no difiere en exceso de lo ofrecido por el Mirrors de Aja.
En definitiva, las similitudes a nivel argumental (y recalco, solamente a nivel argumental) son más que evidentes. La historia que nos cuenta Víctor García, director de Mirrors 2, no esconde prácticamente un solo elemento novedoso u original en su desarrollo que difiera de lo visto en el Mirrors de Aja. Y cuando al director barcelonés se le ocurre, ni que sea levemente, apartarse de los esquemas establecidos por su precedesora, Mirrors 2 acaba ofreciéndonos su peor cara y hundida en el fango de un thriller sobrenatural triste, ramplón, predecible y muy poco estimulante.
¿Cosas buenas a decir de Mirrors 2? Pues tan solo se me ocurren un par de cosas, y tienen nombre y apellidos: Greg Nicotero y Howard Berger repiten como responsables de los efectos de maquillaje, lo cual viene a traducirse en un par de muertes realmente espectaculares y dignas de todo elogio. Curiosamente el punto álgido de Mirrors 2, tal y como ocurrió con el Mirrors original, es una magnífica secuencia que se desarrolla en el interior de un cuarto de baño.
Pero el hecho de que un par de muertes sean susceptibles de dejarnos con la boca abierta no esconde la verdadera naturaleza de Mirrors 2. Se trata de una secuela menor, muy por debajo del original de Aja, ya de por sí bastante irregular, y cuyo tercio final delata su condición de thriller sobrenatural de bajo perfil (y muy mal resuelto) capaz de alcanzar, únicamente, la categoría de telefilme de sobremesa.
En realidad no soy capaz de imaginar un público objetivo al que pueda gustar una película como Mirrors 2. A aquellos a quiénes gustó el Mirrors de Aja se sentirán decepcionados por una secuela que, en definitiva, ofrece algo muy parecido a su antecesora… pero peor, mucho peor. Y a todos aquellos a quiénes disgustó profundamente el primer Mirrors, mejor que os mantengais muy alejados de esta secuela.
Lo mejor: Un par de muertes espectaculares.
Lo peor: Al final descubre su verdadera naturaleza: un thriller sobrenatural ramplón y muy inferior a su antecesora.
| POR: Joan Lafulla el 03/12/10 TAGS: espíritus, fantasmas, secuela, thriller |
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LA VALORACIÓN:
35 |100
Estrellas: 2

De la mano de Fangoria, la revista digital y en formato físico señera del cine fantástico desde 1979, nos llega Dark House. Se trata de una cinta que intenta resucitar el espíritu de producciones de serie B como House, una casa alucinante ó House on Haunted Hill. De hecho, viene avalada por el primer premio dentro del festival/distribución Frightfest 2010; un evento similar al After Dark pero organizado por la propia revista Fangoria. De ocho cintas, Dark House se alzó con el primer premio, por votación popular, y recibió buenas críticas en los siempre engañosos medios especializados USA.
La premisa que nos presenta el casi desconocido director y guionista Darin Scott, poseedor de un pequeño bagaje en títulos menores y sin trascendencia, es en principio interesante: Una vuelta al terror de casa encantadas, con una mirada en el pasado y otra en el futuro, utilizando algo de humor negro como motor de una cinta de fantasmas sanguinarios, y la presencia de un actor icónico del cine de terror como es el genial Jeffrey Combs.
Sobre el papel pinta bien, ¿verdad? Pues nada más lejos de la realidad, me duele tener que ser duro con proyectos independientes que están realizados con más ganas que acierto, pero en este caso, dudo seriamente de la cordura estadounidense por siquiera premiar este producción con algo más que abucheos y tomates.
La pequeña Claire (Meghan Ory) un buen día es desafiada por sus amigas para entrar en la casa Darrode, una mansión victoriana de mala fama en el pueblo. Lo que nunca esperaba encontrarse era con la dueña de la casa totalmente enajenada, asesinando niños inocentes. Claire pierde el conocimiento aterrorizada por la masacre y los años vuelan como las hojas de los árboles sobre el viento otoñal…
En la actualidad, Claire es una joven actriz amateur que intenta superar sus pesadillas nocturnas mediante la interpretación. ¡Ojala sacase fuerzas de flaqueza para visitar la casa Darrode y enfrentarse a sus miedos!
Como si el destino se plegase a sus deseos, una mañana cualquiera el polémico feriante Walston (Jeffrey Combs), poseedor de las atracciones más terrorificas de Estados Unidos, aparece en clase de Claire buscando actores para la inminente apertura de su última atracción: Dark House, sita precisamente en la mansión Darrode. Claire y otros compañeros ven la oportunidad de sacar algo de dinero y se apuntan casi sin dudarlo.
Llegados ya a la casa, descubren asombrados la macabra efectividad de la atracción encantada. Haciendo uso de hologramas, Dark House presenta un entretenimiento diferente y eficaz que pronto disfrutaran los primeros visitantes, una pareja de periodistas.
Lo que ninguno podía imaginar es que el fantasma de la mismisima Señora Darrode hiciese acto de presencia, con la intención de controlar los ordenadores que manejan los hologramas y usarlos para continuar con los asesinatos de todo aquel que ose permanecer en la casa
¿Podría existir un argumento más manido y simplón? Yo creo que no, directamente lo considero una copia barata del clásico House on Haunted Hill, e incluso más del remake que del original de Vincent Price. Además, plantear un guión como mera excusa de hora y media de pasajes aburridos, se convierte en el fallo más flagrante de Dark House. No se ha cuidado lo más mínimo el diseño de personajes, el horror, el humor, ni siquiera el aparatoso final, que intenta dar una vuelta de tuerca psicológica pero que unicamente logra que el espectador termine por desesperarse. De verdad, la sorpresa final está igual de mal resuelta que el resto de la película… y es que el segundo fallo, después del guión que hace aguas y no tiene ningún interés, es la planificación de las escenas, su montaje y resolución.
Para resumirlo con un adjetivo, diría que la filmación es directamente chabacana. Todo está rodado sin pulso, los personajes aparecen en pantalla mágicamente, aún más que los fantasmas; todos los planos son tan básicos como limitados y la insulsa trama avanza a trompicones con muertes rápidas y carentes de sentido que nos llevan irremediablemente al final “épico” de redención de la protagonista, Claire. ¡Buf!
Me sorprende sinceramente que se pueda otorgar un premio (en este caso se trataba de la distribución en salas de la ganadora) a este cacho de carne de video-club.
Hago una pausa para aclarar que parte de mi disgusto pasa por ciertas expectativas que me había creado. Veréis, soy bastante fanático del cine de serie B sobre casas encantadas; una de mis cintas favoritas es La Noche de los Demonios (1988), y creo que esto es toda una declaración de principios para describir las tragaderas que uno tiene. Con cuatro tontunas, chistes fáciles, caserones decrépitos y un par de muertes sangrientas e impactantes, uno está contento como un niño con zapatos nuevos. Así que entendedme cuando digo que Dark House es un producto malo: Los chistes son de pena (es más, ¿existe algún tipo de humor?), el caserón no llega a impactar y las muertes son de risa, haciendo uso de unos limitados efectos especiales digitales que, salvo algún maquillaje puntual clásico, dan penita. Demasiado prolíficos dada su dudosa calidad; es mejor en estos casos no abusar de efectos si no se tiene estilo… precisamente esta es una palabra clave: Dark House es todo un ejercicio de anti-estilo. Y una buena muestra es la escena donde el fantasma de Mrs. Darrode posee el ridículo ordenador central que maneja los hologramas, una posesión viral usando algo de la estética de Matriz, en cuanto a lo visto en las pantallas del ordenador. Vergüenza ajena vais a sentir…
Los actores tampoco ayudan mucho a la función. Solo Jeffrey Combs se salva, aferrándose a su histrionismo clásico a sabiendas del tipo de película que estaba rodando. Y no digo esto por mi respeto hacia él, sinceramente es lo único que brilla durante todo el metraje. El resto del elenco es menos expresivo que una zanahoria pocha, no solo porque sus personajes sean tópicos dentro del cine norteamericano (la gótica, la caliente, el guapo, el negro…), sus actuaciones rozan el bochorno. Esperaba algo más de la escocesa Meghan Ory, su experiencia en decenas y decenas de capítulos televisivos (Smallville, Psych…) no aparece por ningún lado. Juraría que existen momentos de horror, donde en lugar de llorar y gimotear se dedica a partirse. Ni siquiera la veterana Diane Salinger puede manejar con control su papel, imagino al director diciéndole continuamente: “pon muecas, más muecas, hasta que te sangren las encías!!”. Yo creo que la mayor parte de las escenas están rodadas en una sola vez, ¡¡enhorabuena por tamaño logro!! Pero el resultado es más “penoso” que “natural”.
Nota de honor, pero negativa, se merece la banda sonora. Enervante es decir poco, y encima presente durante el 90% del metraje. A la mitad de la película ya estaba deseando que acabase aunque solo fuese por la extrema tortura a la que fui sometido por los instrumentos de cuerda sintetizados.
En resumen, y para no malgastar más vuestro tiempo y acrecentar mi ira, solo os daré un consejo: Evitarla. En un sub-género tan simple como el de las casas encantadas, hacerlo tan mal debería estar penado… estáis avisados!!
Lo mejor: Jeffrey Combs hace lo que está en su mano para resultar gracioso y, dentro de lo que cabe, el típico cuento de casas encantadas a alguno le puede hacer gracia, como a mí
Lo peor: Las apariciones/desapariciones de los fantasmas/hologramas; propias de una telenovela. Las lamentables actuaciones en general y que, al final, no pase de ser una cinta aburrida. Para olvidar
¿Dónde conseguirla?
Gore Nation: “Dark House” en VOSE.
| POR: Bob Rock el 15/10/10 TAGS: casas encantadas, fantasmas, jeffrey combs |
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