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Categoria: Fantasmas

Detrás de las Paredes

Malos tiempos para ser espectro

Detrás Póster

  • Título original: Dream House
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: Alan Smithee y Jim Sheridan
  • Guión: David Loucka (¿?)
  • Intérpretes: Daniel Craig, Raquel Weisz, Naomi Watts
  • Argumento: Una familia se muda a una casa sin saber que ha sido el escenario de crímenes espeluznantes.
Interpretaciones: 3   Guión: 1
 
Factura: 4   Suspense: 2

Detras ext

Hay películas cuyas circunstancias previas al lanzamiento son más interesantes que el resultado final. Detrás de las paredes es una de ellas.

El reputado director Jim Sheridan, responsable de Mi píe izquierdo (1989) o En el nombre del padre (1993), decidió sorprender con su nueva película y adentrarse en un género, el thriller psicológico, desconocido hasta entonces para él. Juntó a un trío protagonista de altura: Daniel Craig, Raquel Weisz y Naomi Watts. Se le confió un presupuesto de 50 millones de dólares, más elevado de lo habitual en este tipo de producciones. Todo estaba listo para convertirse en un éxito económico y artístico, y así fue anunciada durante un tiempo. Seguir leyendo…

Ver reseña completa, trailer e imágenes

Recomendado para: perversos adoradores de los malos momentos de buenos directores.

POR: Carlos "J. Trent" Cubo el 22/08/12
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COMENTARIO/S
 

Rift

Grietas por todas partes

Rift Póster

  • Título original: Rift
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: LazRael Lison
  • Guión: LazRael Lison
  • Intérpretes: Leslie Easterbrook, Richmond Arquette, Darcy Fowers
  • Argumento: Una estudiante de periodismo busca la noticia que la catapulte a la fama. Para ello se centra en el caso de unos estudiantes encontrados muertos en un edificio de apartamentos con una trágica historia de cultos satánicos.

LA VALORACIÓN:

39 |100

Estrellas: 2


Rift Grande

Jennifer es una recién diplomada en periodismo que ha encontrado lo que podría ser el caso de su vida. Hace diez años, seis estudiantes murieron en un edificio de apartamentos que la universidad alquilaba a estudiantes. Antes de dicho crimen sin resolver, en 1972, la enorme casa se cerró por la muerte en extrañas circunstancias de una chica. Un asesinato que algunos achacan a sectas satánicas. Jennifer penetra en la casa para descubrir poco a poco que dichos casos pueden tener una espectral conexión entre sí.

¡Qué confuso puede ser el cine de terror! Uno se sienta delante de la pantalla y espera ser atrapado por una historia escalofriante, pasar un buen/mal rato y alejarse hora y media de la realidad a base de sustos, sangre y mucha tensión. Entonces, el motor del proyector arranca con su misterioso sonido herrumbroso y vemos las palabras malditas: “basado en hechos reales”. Aquí nos inquietamos y nos retorcemos en nuestro asiento pero no debido a la impaciencia por ver que nos ha deparado LazRael Lison, director de exótico nombre que cuenta en su haber con la producción de Psych 9 – otro fallido intento de thriller sobrenatural -. No, se trata de pura inquietud ante la sensación de que estamos ante otro bodrio de dimensiones cósmicas. Siempre he bromeado con mis amigos sobre el hecho irrefutable de que al cine de terror nunca le ha sentado demasiado bien el dichoso cartelito de “basado en hechos reales”. Está bien, no es una afirmación 100% cierta, pero no me negaréis que, dentro del cine de bajo presupuesto, la dichosa coletilla suele esconder películas infumables. Si entramos además en el caso concreto que hoy nos ocupa, la situación se agrava particularmente: ¿una película de edificios encantados que intenta aprovecharse de una tragedia supuestamente acaecida en la realidad? Lo único positivo del invento es que sus responsables se hayan abstenido de utilizar “el falso metraje” como técnica para desarrollar la historia.

Rift intenta contarnos la típica historia del edificio con mala fama de una forma no lineal. Algo que me parece muy inteligente sobre el papel, pero que desgraciadamente, por falta de medios y talento, queda expuesto en pantalla con un nivel de confusión que derrumba cualquier interés por este proyecto independiente. Farragosa y lenta, le sobran varios minutos de una primera mitad que perfila a unos personajes que no necesitan presentación alguna.

Comenzamos la trama de una forma en parte atractiva: una estudiante de periodismo se mete de cabeza en un caso sin resolver que incluye una serie de asesinatos alrededor de un edificio, Town Creek, que se encuentra cerrado. Sin más preámbulos vamos viviendo la investigación de Jennifer (Darcy Fowers, Messengers 2) y a través de ella iremos viviendo varios flashbacks relacionados con los recortes, fotografías y entrevistas que nuestra protagonista ha realizado. Aquí encontramos el primer fallo: una falta de autenticidad flagrante. Se nos presenta a Jennifer dentro de un cuarto de revelado del edificio (no entiendo porque permanece ¡22 días! en dicho cuarto cuando no le aporta nada a su búsqueda) y sus divagaciones y elucubraciones toman forma física en pantalla presentándonos la historia. Una historia que, por otro lado, se ve venir en cada uno de sus pasos. Salvo cuando se insertan otros espacios temporales, que por lo desordenado de su exposición provocan mucho mareo y poco desarrollo real de la historia, pero algo de curiosidad (¿¡qué carajo pasa aquí!?)

Aun me parece más triste esta falta de energía a la hora de contar una historia, cuando el núcleo central de la misma tan solo es un grupo de jovencitos fumetas encerrados en un inmueble al acecho de una fuerza sobrenatural, cuyo origen tenemos más claro nosotros que el propio director. Porque incluso en un momento dado se atreve a coquetear con el slasher para despistarnos. ¡Ah, amigo LazRael! Se te ve venir de lejos. Poner a tus personajes a ver películas de terror malas demuestra lo barato de tus efectismos. Entonces, si con los ingredientes de toda la vida no consigues hacer una tortilla de patatas al menos redonda, es que eres muy torpe.

¿Quién es el testigo sin ojos? ¿Qué demonios le pasa al clásico “loco que avisa del peligro”? ¿Resucitan los cadáveres que el forense sodomiza? ¿La policía de aquella pequeña ciudad sabe hacer algo más que comer donuts? ¿Qué le sucede a la chica negra? ¿Puede ser alguien tan tonto como para usar un ascensor si no hay luz en el edificio? ¿Y que es de la mejor actriz, la pequeña perrita “Mimi”?

Una profusión de preguntas que a media película ya te tienen agotado. Por si fuera poco, la historia, incluso su desenlace, no tienen nada nuevo que ofrecer. No solo predecible si no además mal contada. Los pequeños fallos arguméntales, que en otras producciones modestas pueden hasta resultar encantadores, aquí toman un cariz patético por la pésima dirección de LazRael Lison. No me gusta despreciar el trabajo de un profesional, y menos de uno que está empezando, pero creo que falta seriedad y emoción en las distintas tomas que nos muestra del edificio. Adicionalmente, el acabado barato de la película (que con un presupuesto de un millón y medio de dólares se merecía mejores efectos especiales) restan eficacia a las tomas de los pasillos del edificio por donde corren los estudiantes acechados por fuerzas de ultratumba. Algún momento puede ser interesante porque la falta de luz dentro de un edificio semi abandonado ya crea la atmósfera perturbadora que buscamos en una cinta de este estilo. Pero no solo existen grietas en las desconchadas paredes de los apartamentos, como decía, las más evidentes las encontramos en el guión, incapaz de seguir orden o concierto alguno.

Al menos los actores no están todo lo mal que podríamos esperar de un elenco de segunda fila. Tal vez se deba a que los personajes son más comedidos de lo habitual. Los saltos temporales, el claro protagonismo que adquiere el edificio y lo oscuro de las tomas, ayudan a que los personajes queden en segundo plano y no se conviertan en el eje principal de Rift, a pesar de encontrar los mismos tópicos definiendo a unos personajes bastante planos. Probablemente un defecto de forma antes que la verdadera intencionalidad de su director, que en última instancia se pierde un poco a la hora de explicar la trama satanista de fondo.

Ya podéis ver que Rift es otra pérdida de tiempo pese a un par de detalles sugerentes: el edificio y el loable intento de narrativa fragmentada. No obstante, olvidaos de pasar miedo o al menos saltar de la silla. Ni siquiera los efectos sonoros, bastante desdibujados, consiguen realzar los escasos sustos que Lison traslada a la pantalla. Ha querido usar los mismos viejos trucos que Grave Encounters, por ejemplo, plasma con más pulso. Solo recomendable para noches insomnes y completistas masocas, como un servidor.

Tráiler

Lo mejor: Algunos tramos de la ambientación gracias a la escasa iluminación y tétrica atmósfera del "edificio encantado".

Lo peor: La confusa narrativa, intenta ser algo diferente solo siendo capaz de confundir y marear al espectador.

POR: Bob Rock el 01/07/12
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COMENTARIO/S
 

Marianne

¡Señoritooo, le llaman los fantamas de las suecas!

Marianne Póster

  • Título original: Marianne
  • Nacionalidad: Suecia | Año: 2011
  • Director: Filip Tegstedt
  • Guión: Filip Tegstedt
  • Intérpretes: Thomas Hedengran, Peter Stormare, Tintin Anderzon
  • Argumento: Krister acaba de quedar viudo, al cargo de su rebelde hija de 18 años y de un pequeño bebé. Por las noches una figura femenina comienza a perturbar sus sueños. Los viejos espíritus nórdicos han entrado en la vida de Krister.

LA VALORACIÓN:

40 |100

Estrellas: 2


Marianne Grande

Krister, un profesor de secundaria, perdió a su mujer hace poco. A cargo de su pequeño bebé y su hija adolescente, intenta seguir adelante aunque se encuentra bastante solo y culpable. De repente, tras el funeral, las noches se llenan con un sonido inquietante y la presencia de una mujer que está quitándole la vitalidad a Krister. Nadie le cree, sus alumnos se burlan de él, su hija lo odia descaradamente… ¿Quién dijo que fuese fácil ser un hombre?

Ya sabía Gracita Morales de los peligros de las mujeres suecas. Lo que no quita para que el hombre sea un animal de instinto bien definido y siempre acabe olisqueando entre las aguas dulces de aquello que más peligro conlleva. Así, el protagonista de esta película de bajo presupuesto ve su vida sometida a los impulsos de su sexualidad mientras vive rodeado de mujeres a las que no consigue entender. Mujeres del norte, suecas de armas tomar que dinamitan su cordura y piden responsabilidades por el pecado de la masculinidad. ¡Sí, las mujeres despechadas pueden causar más desastres que Steve Urkel en una ferretería! Pero las naturales de Suecia traen consigo alo más: maldiciones y muerte.

Fría, distante y barata es lo primero que nos viene a la mente cuando abordamos Marianne. Un drama sobrenatural firmado por el debutante Filip Tegstedt, que dirige, escribe y produce su opera prima con un resultado aceptable pero carente de fuerza alguna más allá de su procedencia. Y es que como Suecia no se prodiga mucho en esto del terror, admitamos que Déjame Entrar ha sido una rara avis dentro del panorama terrorífico del norte de Europa, siempre se agradece que sus cineastas quieran acercar de una forma sólida tradiciones y leyendas capaces de transmitir un puñado de escalofríos.

Aquí los temblores vienen dados únicamente por ese frío del que os hablaba antes, una atmósfera gélida – tanto a nivel climatológico como emocional – que se ve reforzada por una fotografía azulada, destacando como lo mejor de la cinta junto a su ambientación musical – a pesar de que alguno de los cortes es demasiado “gothic blando” para mi gusto –. A nivel general destaca un acabado muy naturalista tanto en el tratamiento de la imagen como en la dirección, casi siempre con la cámara en mano, planos cortos/medios algo prolongados y una edición que aun siendo brusca a veces, ayuda a recrear ciertas sensaciones que acompañan al protagonista durante toda la trama – la separación entre los flashbacks y la narración moderna es casi imperceptible debido al montaje –. Para una producción barata es todo un logro ese tono directo que ayuda a sobrellevar como se puede un argumento bastante previsible y manido.

Entrando de lleno en la historia podemos ver que ofrece destellos del folclore local, merced a los conocimientos del novio de la hija del protagonista, siendo estos el motor de la faceta terrorífica de la cinta. Por lo visto, en Suecia cuando una mujer muere despechada, su espíritu sale de la tumba en busca de venganza, absorbiendo la fuerza y esencia del culpable de su desdicha. Lo que vendría a ser una “mare”, habitualmente pelirrojas y aficionadas a la ropa verde. La historia detrás de estos espectros es lo mejor argumentalmente hablando. Por lo demás, la historia nos sonará bastante, ni siquiera una sempiterna aureola de alienación sobre los desdibujados personajes consigue darle a una historia mil veces vista una perspectiva sugerente. De hecho, el principal misterio (que sería saber de donde ha salido el dichoso fantasma) muy pronto es fácilmente deducible, y casi infantilmente obvio. Además hay que explicitar que Marianne pertenece al género de terror solo por su horripilante póster (sí, es “demasiado” parecido al de Phenomena) y esas pinceladas sobrenaturales. Un servidor diría que se trata de un dramón con viudedades, problemas en el trabajo, hijos adolescentes rebeldes, incomprensión, infidelidades, tristeza… Toda una panoplia de conceptos que son el contenido primero y último de la hora y cuarenta minutos que Tegstedt nos ofrece con demasiada pausa. No es que fuese un tiempo inadecuado para el relato que se nos presenta, pero se vuelve algo tedioso en los últimos compases.

Precisamente, la duración se convierte en el primer escollo de Marianne. No entiendo porque alargar una historia que daba para sesenta minutos justos. Su director se empeña en darle una importancia a la hija del protagonista, Sandra, que no debería tener. No nos interesa su vida en común con un novio bastante lamentable, ni sus devaneos góticos, ni su trauma personal. Esto demuestra que Tegstedt saca el cuchillo y busca destripar el cadáver del drama, no le interesa girar alrededor de la “mare”, de hecho es que ni la vais a llegar a ver nunca.

Lo que en última instancia lleva a pensar si realmente se trata de una película de fantasmas o en realidad trata sobre familias desestructuradas. Además de darle un protagonismo excesivo a la hija gótica y rellenita, su director pasa por alto lo desagradable de dicho personaje. Creo que para una película que aboga por darle un tratamiento muy natural a la narración le sobran todos esos clichés sobre la vida del adolescente rebelde. Aunque quizás sea una época que me quede algo lejos y por eso no acabe de disfrutar esa parte del metraje (¡mi primer problema generacional invertido!). Pero el problema no es solo el personaje de la hija siniestra, el problema se potencia porque la interpretación de ese personaje, por una tal Sandra Larsson, deja mucho, mucho que desear. Bueno, tampoco es que deba tenerle mucha envidia al resto del elenco: son todos bastante malos, salvado a Thomas Hedengran (Frostbitten), el actor que da vida a Krister y que aun sabe defenderse delante de las cámaras.

En definitiva, una cinta que te permite pasar el rato divagando sobre esto y aquello del folclore sueco, así como acerca de la forma tan tranquila que tienen de rodar en aquel país. También resulta curiosa la constatación de que las relaciones humanas muy al norte son algo distante y cerradas. Cuesta mucho entender las reacciones de los personajes, por más que amen y respiren como en la vida real. Por otro lado, no recomiendo perder mucho tiempo con Marianne, desgraciadamente sus valores de producción no suponen ningún atractivo, está carente de sorpresa alguna y ni siquiera es que el elemento terrorífico sea reseñable. Insisto, ¿dónde está el terror? En las historias escritas hace más de un siglo por M.R. James vais a encontrar más fantasmagorías y escalofríos que en cien Mariannes juntas. Una obra básicamente intrascendente.

Tráiler

Lo mejor: La inclusión de mitos y leyendas suecos.

Lo peor: La hija de Krister, insoportable personaje adolescente interpretado por una insoportable actriz.

POR: Bob Rock el 23/06/12
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COMENTARIO/S
 

Apartment 143

Nuevos espíritus, viejas reglas

Apartment 143 Póster

  • Título original: Apartment 143, Emergo
  • Nacionalidad: España | Año: 2011
  • Director: Carles Torrens
  • Guión: Rodrigo Cortés
  • Intérpretes: Kai Lennox, Laura Martuscelli, Gia Mantegna.
  • Argumento: Un hombre solicita los servicios de un grupo de investigación paranormal para esclarecer los extraños fenómenos que tienen lugar en su casa.

LA VALORACIÓN:

50 |100

Estrellas: 2


Apartment 143 Grande

La profesión del futuro, según el cine de terror, es la de investigador paranormal. De Insidous a Grave Encounters, está claro que llega un momento en la vida de todo hombre en que los necesita. En “Apartmen 143”, Alan (Kai Lennox) recurre a uno de estos grupos porque, desde la muerte de su mujer, no han cesado los fenómenos paranormales en su vivienda, un pequeño apartamento donde vive con su hijo Benny (Damian Roma) y su hija adolescente Cinthya (Laura Martuscelli).

Así, lo que podemos ver en “Apartament 143” son las cintas de este grupo de investigadores, probablemente una gran primera pega para todo el que sea reacio a las películas tipo found footage. Si esto es sólo una cuestión de presupuesto, si es porque sus responsables piensan que esta “manera” resulta más aterradora… da igual, sea cual sea el motivo, lo cierto es que el límite de saturación está próximo a alcanzarse a este respecto, y aunque aquí la justificación tiene sentido, documentar el trabajo de este grupo de investigadores, esto no impide tener que vencer la resistencia inicial ante otro producto cámara en mano.

Aunque hay que reconocerle a “Apartment 143” que se lo pone sencillo al espectador: el temible tramo inicial de este tipo de películas (ya casi subgénero) en el que hemos de ver entre veinte y treinta minutos de vida cotidiana de los protagonistas (sean los habitantes de la casa, sea el equipo investigador) para conocer a los personajes no existe. Va bastante directa al grano, aunque ello implique que las notas de descripción de caracteres, introducidas con bastante sabiduría en escenas de “acción”, sean bastante tópicas. Pese a ello, si tengo que elegir, prefiero esta opción: entre media hora coñazo y cuatro notas, me quedo con la segunda. Al final, en ambas los personajes suelen acabar resultando tópicos, pero la segunda es más entretenida.

De esta forma, casi desde el principio estamos inmersos en el claustrofóbico hogar de Alan, donde entre golpes y ruidos, el buen hombre intenta evitar el horror para su hijo pequeño y bregar con la difícil edad de Cinthya, que culpa a su padre de la muerte de su madre. “Apartment 143” mira más a los orígenes (“El Proyecto de la Bruja de Blair”, “Paranormal Activity”…) que a la evolución de este tipo de películas (“Grave Encounters” por la forma y el contenido o “Insidious”, sólo por el contenido). Estamos siempre en este lado, el de los vivos, y se busca un terror más cotidiano y “clásico” antes que el despliegue de efectos de la película de los Vicious Brothers o incursiones fantasiosas al otro lado como en la de James Wan. Como siempre, esto no resta potencia y fuerza a los golpes de efecto: si el terreno está bien acotado y definido, y la progresión va en aumento, la cosa funciona.

Sin embargo, el gran “pero” de “Apartment 143” viene de su argumento. Si bien “técnicamente”, a un nivel puramente teórico, en términos de construcción y progresión, el guión (escrito por Rodrigo Cortés) es muy decente, el contenido a un servidor le pareció más endeble. He echado de menos mayor argucia a la hora de ocultar la historia real que hay tras los fenómenos paranormales, o los motivos que provocan estos. Un par de momentos excesivamente reveladores en la primera mitad enseñan demasiado qué está pasando, de manera que, cuando llega el final y se destapa el pastel, lo que estás deseando es que ésa no sea la historia, sino que te hayan hecho creer una cosa para luego sorprenderte con otra muy distinta. Pero no es así. Y no se comprende muy bien cómo no el grupo de investigadores no se ha dado cuenta de las motivaciones reales de los miembros de la familia estando con ellos las veinticuatro horas del día.

A ello hay que sumar, aunque para mí es un error menor, un exceso de personajes. Para tratarse de un pequeño apartamento, hay en él seis personas siempre como mínimo. Los integrantes de la familia tienen entidad, pero el grupo de investigadores paranormales prácticamente no existe. Están allí para ayudar en las escenas de peligro y para ofrecer explicaciones. Sinceramente, pienso que con un solo investigador hubiera bastado y la película hubiera ganado en clima.

La cosecha española en lo que llevamos de año con respecto al género no es para nada desdeñable (Luces Rojas, [REC] 3, las comedias Extraterrestre y Promoción Fantasma…), pero si tenemos en cuenta que lo normal es que cada vez que se intenta hacer un cine de terror puro, sin más excusas, el resultado es algo parecido a XP3D, lo justo es decir que Apartment 143, aunque no esté entre las primeras, sí se encuentra bastante por encima de esta última. Éste es un buen camino a seguir, y de esto deberíamos darnos cuenta no sólo los fanáticos de este tipo de películas. Por el contrario, se parece demasiado a demasiados productos similares, cuenta con pocos elementos diferenciadores y corre el serio peligro de diluirse en un mar de cámaras en mano y fantasmas vengativos…

Tráiler

Lo mejor: Agilidad y buen pulso en dirección y parte del guión.

Lo peor: No tiene demasiada entidad.

POR: Manu el 20/06/12
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23:59

El Pelotón de los Fantasmas

23:59 Póster

  • Título original: 23 59
  • Nacionalidad: Singapur | Año: 2011
  • Director: Gilbert Chan
  • Guión: Gilbert Chan
  • Intérpretes: Tedd Chan, Stella Chung, Henley Hii
  • Argumento: Tras una guardia, dos soldados de una academia militar desencadenan una terrible venganza sobrenatural.

LA VALORACIÓN:

50 |100

Estrellas: 2


23:59 Grande

1983: En una isla de la remota Singapur encontramos una escuela militar que, al igual que otras, mantiene una fuerte tradición de cuentos de fantasmas para asustar a los estudiantes. Tal vez algunos de esos cuentos sean verdad. Las leyendas hablan de una médium que dio a luz una niña deforme poseída por los demonios con que su madre trataba. ¿Será cierto que durante una guardia dos soldados desencadenan por accidente una venganza sobrenatural capaz de poner en jaque a toda aquella institución militar? La espesa jungla de la isla guarda celosa los secretos del otro mundo y ningún ser vivo que se mezcle con ellos saldrá bien librado.

23:59 es la peor hora para morir, más si está embarazada, eres médium y justo posee tu feto un espíritu con la capacidad de controlar la voluntad de otras personas. Entre otras lindezas, todo esto nos enseña la película que hoy tenemos entre manos. Un auténtico festín de leyendas y tradiciones sobrenaturales que empalmaría a Iker Jiménez en breves segundos. Otra cosa muy diferente es que guste al aficionado al terror. Desde Singapur, una república independiente sita en una gran Isla rodeada de otras más pequeñas y justo bajo Malasia, nos llega su primera película de género – al menos en cuanto a un servidor sepa –. Y lo hace siguiendo los parámetros del estilo que puso de moda al cine de terror oriental, más en concreto el japonés con esa sabía mezcla de terror moderno y las viejas tradiciones de espíritus y fantasmas locales (Ringu, Dark Waters, Ju-On).

Aparte de su exótica procedencia, cuestión que creo aporta cierto valor por la siempre agradecida difusión de nuestro género entre países habituados a otras temáticas, poco se puede rescatar de esta 23:59. Su historia resulta eficaz en cuanto a que no se aleja ni un ápice de las decenas y decenas de películas orientales que han tratado el tema de los fantasmas y sus distintas venganzas o razones para asustar a los vivos. A lo sumo, tal vez sea destacable la ambientación militar por ofrecernos un marco ligeramente distinto a las habituales ciudades que han urbanizado los espectros. Ahora bien, tened en cuenta que se trata de un escenario militar, en absoluto bélico. Vamos, por estar lejos de cualquier guerra conocida – la trama transcurre en una academia militar no en una guerra – ni siquiera veréis disparar un arma; algo que tampoco es problemático puesto que la historia se centra en desgranar la clásica historia rural de niña maltratada con poderes psíquicos y a partir de ahí ya podéis sacar vuestras propias conclusiones.

Gilbert Chan escribe y dirige este thriller sobrenatural de bajo presupuesto que, como siempre cuando hablamos del Este, luce decente a nivel técnico con realmente muy poco dinero. Resulta curioso que una película como The Dead Want Women costase casi lo mismo y sus resultados sean tan patéticos. Si los costes de producción son tan ajustado en Singapur creo que los productores independientes deberían de plantearse la isla como algo más que una estupenda plataforma logística… y si no preguntarle a Joe D’amato.

Precisamente su introducción, sus primeros diez minutos, llegan a crear alguna expectativa gracias a las historias que cuenta un soldado a sus compañeros, y como van enlazándose mediante flashbacks logrados por los pelos. Digamos que la dirección de Chan sigue al dedillo, con sus propias limitaciones, el libro de estilo de una película de horror oriental. Tanto a nivel argumental como en el resto. Por ejemplo, la definición de personajes es lamentable, los pobres soldados son bastante planos y en dicha línea son interpretados. Obviamente, y dado lo poco que pueden sonar los nombres de los actores, no es algo que nos deba extrañar. También los sustos son bastante comedidos, este hecho no creo que sea achacable a la falta de experiencia de Chan. Como director tenía un par de películas más en el tintero, pero de una temática típica de su país: la comedia melodramática con mucho romance. Sin embargo, para ser la primera vez que rueda apariciones espectrales, ataques psíquicos y hasta posesiones, como ya os he dicho, la dosis de fantasmagoría no se queda corta, no lo hace mal, manteniendo el pulso y alcanzando una tensión funcional, nada más. Probablemente no ha llegado a ser más aterradora porque el presupuesto no daba para escenas, efectos o localizaciones espectaculares.

El principal problema de 23:59 es no ser capaz de mantener el interés del espectador a un nivel aceptable, solo por los pelos – y en mi caso, únicamente por un interés personal en los cuentos de fantasmas del pelaje que sean – logramos terminar de verla para saber cual es realmente el encantamiento que sufre la escuela militar y la isla donde se ubica. También cierta patina “occidentalizada” haga que su ritmo no sea demasiado lento, salvando lo que podría haber sido una hora y media de auténtico tedio. No obstante, se hace duro involucrarse con unos personajes tan tediosos y cuyas relaciones son harto previsibles, amén de verse adornadas puntualmente con la blandenguería oriental que tan bien conocemos. Un buen ejemplo de esto sería la relación que mantiene el principal protagonista, Jeremy, con su padre: un muestrario del drama más ñoño y flojo, que solo sirve para aportar una falsa dimensión humana a un cuento que necesita más mala uva.

Juega en su contra la gran cantidad de cintas con historias parecidas que nos ha ofrecido, pero con mucha mayor calidad, cualquier otro país vecino. Podríamos decir que el estilo que gasta se encuentra algo caduco en la actualidad y necesita de un revestimiento gráfico más interesante – y al menos alguna vuelta de tuerca inesperada –. Curiosamente es en los títulos de crédito iniciales, desarrollados a través de unas inquietantes ilustraciones en blanco y negro, donde todo lo bueno que ha tenido el cine de “fantasmas vengativos de pelo largo” es repasado someramente para demostrarnos durante el metraje que Chang no estaba en disposición de rodar una película potente.

En definitiva, solo apta para completistas de las apariciones sobrenaturales por abarcar un amplio rango de detalles paranormales – no sabía que los orientales también jugasen con ouijas –, o para aquellos que todavía no conozcan mucho de cómo se desarrolla este subgénero en Asia, cuyo principal atractivo siempre ha sido lo relativamente ordinario que es ver interactuando el plano espiritual con el físico. Ni siquiera ubicarla temporalmente a principios de los años ochenta parece tener relevancia alguna. Por otra parte, la curiosidad de su procedencia puede invitar a ver que maneras apunta Singapur en cuanto producción fantástica y terrorífica; a este respecto sí que merece la pena valorar 23:59 como un importante paso titubeante en el desarrollo de cine de género de calidad. Herramientas no le faltan a nuestros amigos de ojos rasgados, otra cosa es que sepan alejarse de una corriente comercial que ya no da los frutos deseados y requiere una revitalización urgente, o algo de humor en el peor de los casos. Una hora y media que aprueba de manera muy justa, cuyo espacio queda relegado a las tardes intrascendentes de domingo.

Lo mejor: Su arranque, con un compendio de leyendas de fantasmas locales bastante sugerente.

Lo peor: Personajes planos, dramatismo forzado, lentitud de desarrollo, historia simple, muy básica.

POR: Bob Rock el 17/06/12
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La mujer de negro

El hombre que trajo consigo la muerte

La mujer de negro

  • Título original: The Woman in Black
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2012
  • Director: James Watkins
  • Guión: Jane Goldman
  • Intérpretes: Daniel Radcliffe, Ciarán Hinds, Janet McTeer
  • Argumento: Arthur Kipps es un joven abogado, viudo y con un hijo, al que su bufete, como última oportunidad para seguir conservando su puesto, le envía a una remota aldea con la misión de arreglar todo el papeleo de una excéntrica cliente que acaba de fallecer.

LA VALORACIÓN:

70 |100

Estrellas: 4


La mujer de negro

Antes de nada permitidme que me dé una vuelta por el confesionario. Nunca he sido un gran aficionado al subgénero de los fantasmas y las casas embrujadas. No es lo mío, así de fácil. Y, sinceramente, lo de pasar por taquilla para ver el loable intento del joven Daniel Radcliffe por dejar atrás las gafas de pasta y la varita mágica, a priori, no me apetecía en exceso.

De manera que desde un primer instante tuve muy claro que necesitaría de algún estímulo extra que encaminara mis pasos hacia la sala de cine más cercana convencido de poder disfrutar – o al menos intentarlo – de La Mujer de Negro. Y finalmente lo encontré. Encontré dicho estímulo, y en esta ocasión tenía nombre y apellido, el de James Watkins, director británico al que debemos una de las obras más contundentes del siglo XXI en cuanto a cine de terror se refiere: Eden Lake (2008)… por cierto, triste e incomprensiblemente inédita en nuestro país.

Así que lo hice. Sábado, sesión de tarde (18:10h) y rodeado de una caterva de adolescentes gritones (niñas en su mayoría) que auguraban una tarde de cine complicada. Y el panorama no hizo más que empeorar cuando una de ellas, una de las niñas, ante el primer plano de la película en el que aparecía el mencionado Radcliffe mirando, con aire melancólico, a través de una ventana, decidió hacernos partícipes a todos los presentes de sus más profundos pensamientos: “Está más guapo con gafas”. Paciencia… son jóvenes.

Arthur Kipps es un joven abogado, viudo y con un hijo, al que su bufete, como última oportunidad para seguir conservando su puesto, le envía a una remota aldea con la misión de arreglar todo el papeleo de una excéntrica cliente que acaba de fallecer. Muy pronto Kipps descubrirá que no es bien recibido. Los habitantes de la aldea le quieren lejos de la casa de la fallecida, pero su sentido del deber le llevará, irremediablemente, hasta los dominios de la mujer de negro.

Basada en la novela homónima de Susan Hill (que, por cierto, ya tuvo una adaptación televisiva en Gran Bretaña allá por el año 1989, amén de ser el origen de una exitosa obra teatral) y auspiciada por una Hammer que parece dispuesta a vivir su segunda juventud; La Mujer de Negro es un relato de esencias clásicas dispuesto a plasmar, con absoluta abnegación y autoconvencimiento, todos y cada uno de los lugares comunes de lo que vendría a ser una mansión gótica atiborrada de fantasmas malhumorados.

De este modo el cénit de la historia lo conforma una larga secuencia en la que el personaje interpretado - con más contención de la esperada – por Daniel Radcliffe, deambula por el interior de la casa haciendo frente a un completísimo muestrario de sobresaltos la mayoría de los cuáles – en realidad todos ellos – nos resultarán, cuanto menos, familiares; y que arrojan una sensación final de que ya hemos estado antes en esa casa… y no una sola vez, si no varias. Hagamos un brevísimo repaso: susurros, pisadas, caras que se reflejan en un ventanal, una mecedora que se mueve sola, sombras por doquier… No falta absolutamente de nada.

La Mujer de Negro tira de tópico en todo momento y sin embargo, lejos de situarnos ante una propuesta vacía o directamente fallida a causa de su latente falta de originalidad, el resultado final nos habla de un producto sencillo, sincero y terriblemente eficaz. Y en este punto es donde debemos recuperar de nuevo la figura de James Watkins. El director británico logra, a través de la ambientación y la puesta en escena, que lo que pudo haberse convertido en un infumable cúmulo de tópicos acabe siendo un cuento de horror gótico que se disfruta con suma facilidad.

A ello contribuye también una historia que sabe mantener la atención del espectador desde un primer instante y que atesora un componente importante de truculencia (los niños de la aldea son el objetivo principal de la mujer de negro) del que Watkins no huye en ningún momento. Todo lo contrario: Watkins vuelve a demostrar que cuando el terror se vuelve físico, tangible, doloroso (aunque en La Mujer de Negro esto ocurra en momento muy puntuales); su pulso es firme y logra secuencias capaces de estremecernos y obligarnos a contener el aliento.

En definitiva La Mujer de Negro es una propuesta que corría un enorme riesgo de perderse en un mar de trivialidades pero que gracias a la labor de su director logra salir a flote y ofrecernos una típica - eso sí – película de fantasmas y casas encantadas que cumple a la perfección con el objetivo de entretener y asustar al espectador. Quizás quede lejos de la ferocidad y el impacto provocado por Eden Lake, su debut; pero en ningún caso La Mujer de Negro supone un paso atrás en la carrera de un director al que, sin duda alguna, deberemos seguir muy de cerca.

En cuanto a Daniel Radcliffe lo cierto es que tengo muy poco que decir… lo cual, teniendo en cuenta mi reticencia inicial a verlo en pantalla grande, supongo que es un punto a su favor. Se trata de un actor joven que no lo tendrá nada fácil para deshacerse de uno de esos personajes que te marcan de por vida. La Mujer de Negro supone su primer intento, y creo que no lo ha desaprovechado.

¿Y qué ocurrió finalmente con esa pléyade de adolescentes de voz aguda y risa tonta que tomaron posiciones justo en la fila de enfrente? Pues gracias a Dios no se hicieron insoportables. Al margen de algún grito exagerado seguido de alguna risilla histérica, lo cierto es que se quedaron enganchadas a La Mujer de Negro prácticamente desde un principio (lo cual, a priori, no parecía tarea fácil).

Lo mejor: Que Watkins haya sabido pasar del terror físico de Eden Lake al horror sugerido y clásico de La Mujer de Negro con encomiable solvencia.

Lo peor: Pese a estar muy bien llevada y ofrecer un resultado final absolutamente recomendable, la película sigue siendo tópica en muchos de sus planteamientos.

POR: Joan Lafulla el 20/02/12
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COMENTARIO/S
 

Tomie Unlimited

Piel de alabastro que cubre la cúpula de mis pesadillas

Tomie Unlimited Poster

  • Título original: Tomie Anrimiteddo
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2011
  • Director: Noboru Iguchi
  • Guión: Jun Tsugita
  • Intérpretes: Miu Nakamura, Moe Arai, Maiko Kawakami
  • Argumento: La hermana de Tsukiko muere en un trágico accidente, pero Tomie regresa a casa el día de su cumpleaños. Aunque algo ha cambiado, Tomie es aun más perfecta y bella que antes; con su regreso se esparce la locura sobre la vida de Tsukiko.

LA VALORACIÓN:

82 |100

Estrellas: 4


Tomie Unlimited Grande

Quiero mandarle un entusiasta abrazo a Eddie Lamorgue (de LaMorgueCinema) por la traducción y montaje de esta nueva locura nipona. Sin gente sacrificada y altruista como él no podríamos ver obras que, por minoritarias, raramente llegan al público hispano parlante. ¡Gracias por vuestro trabajo!

Tsukiko está condenada a contemplar la muerte de su hermana… más de una vez. Tras el accidente que las separa de forma mortal, Tomie regresa a casa para sus cumpleaños. La familia no sale de su asombro ¡si la enterramos hará solo unos meses! Pero ese es el tiempo suficiente para que la “nueva” Tomie haya aprendido como destruir la mente de su hermana, como esparcir el mal, el odio y la envidia que su belleza en vida provocaron. Así, una riada de sangre cubrirá las suaves huellas que la perfecta Tomie deja sobre los corazones de sus semejantes, aunque esa sangre sea la suya propia.

Tomie Unlimited se convierte en una entrega más de una saga que comenzó en 1999 con la adaptación de uno de los mangas del maestro nipón del horror Junji Ito (responsable, entre otras obras, de la genialmente retorcida Uzumaki). En concreto, estariamos hablando de la novena entrega. Claro que decir novena puede no ser lo correcto, puesto que cada cinta vive en su microcosmos particular: La idea original del comic sería narrar diferentes historias tan trágicas como macabras, con un fuerte componente de horror surrealista, donde el único nexo en común fuese la presencia de una joven sobrenaturalmente bella, cuyos rasgos de porcelana obsesionen lo suficientemente a los hombres como para llegar a enajenarlos, impeliéndoles a matar al objeto de sus desvelos. Algo, la ausencia de una coherencia entre las distintas historias, que considero vertido acertadamente en la falta de relación real entre los diferentes eslabones de la saga cinematográfica. Pero me falta destacar el punto realmente escalofriante, diferenciador y onírico de la obra original, y que por lo tanto caracteriza todo lo basado en ella: Tomie siempre vuelve de entre los muertos con abrumadora normalidad; más bella, más hipnótica si cabe. Con una sola gota de su sangre se pueden regenerar cientos de Tomies, cuya única meta en su no-vida es amar sonriendo, ser amada compulsivamente y volver a seguir su ciclo de odio tras el consabido asesinato y resurrección. Obviamente, el terror llega con la presencia de una hierática y siempre complaciente Tomie, pero sobre todo con los drásticos cambios que provoca a lo que la rodea, pervirtiendo la realidad y llevando la demencia a sus antiguos adoradores.

Podríamos decir que se trata de una reinterpretación moderna del clásico fantasma vengativo japonés u Onryo, pero con un enfoque mucho más morboso, y hasta lovecraftiano… muy propio de su autor.

Aunque la saga en sí cuenta con bastantes altibajos (de hecho, la única otra cinta de la serie que vi completa, y todo por mi veneración a su director Takashi Shimizu – Ju-on –, fue Tomie Rebirth, un chasco en toda regla), siempre ha procurado llevar a pantalla el complicado surrealismo de Junki Ito, un autor que no renuncia a lo explicito pero siempre envuelto en un aire imposible de pesadilla que llega a transformar sus historias en experiencias cercanas al consumo de psicotrópicos. Quizás por ello, no se trate de una saga que cuente con muchos adeptos dentro del mundo occidental – de hecho siempre se ha producido con esta saga, y la cinta que hoy nos ocupa no será diferente, la clásica relación amor/odio –. Resulta complicado abordarlas sin poner nada de nuestra parte como espectadores, frustran rápidamente al sentido común porque la lógica se pervierte con el objetivo de primar ese mal sueño que debemos recorrer de la mano de Tomie, tan deliciosamente bella – casi intemporal, al igual que su drama – como peligrosa para nuestra cordura.

Supongo que para los amantes de las densas explicaciones o los que no se puedan permitir soñar, todo lo relativo a esta saga será papel mojado. Si a ello añadimos los altibajos mencionados y una calidad aun más irregular, muchos temeréis lo que nos pueda deparar Tomie Unlimited. Sin embargo, incluso para mi sorpresa, estamos ante una película bizarra, oscura, sangrienta, decadente y macabra como pocas. Y a pesar de repetir los mismos pecados que sus ocho hermanas pequeñas, aunque en menor medida, estamos ante una poderosa revitalización del j-horror más intenso. Aquel que marca la diferencia con el cine occidental, bebe directamente de sus tradiciones más profundas y se hunde de lleno en la capacidad visual para provocar desasosiego, por mucho que implique dejar absolutamente a un lado lo racional durante hora y media.

Así pues, ha tenido que ser Noboru Iguchi quien haya resucitado una serie de películas, bastante tocada hasta en su país de origen – obviamente, la explotación sobre los mangas originales no daba para tantos enfoques diferentes –, mediante el desarrollo de un horror explicito, muy en la vena de las casetas del terror más clásicas, y olvidándose de cualquier resto del humor splatter que ha caracterizado sus largometrajes más conocidos hasta la fecha: Machine Girl, Sukeban Boy, Mutant Girls Squad y Robo Geisha. Con dichos títulos a sus espaldas (más la esperada Zombie Ass en el horizonte más cercano) cabía dentro de lo probable encontrar una de las Tomies más gore y salvaje jamás rodada; y así ha sido. Se nota que sus responsables están bregados en sacar petróleo de los presupuesto más ínfimos, porque cada vez consiguen unos resultados estéticos más depurados en pantalla. Hay mucha locura, mucha sangre cgi, mucho látex y, sobre todo, una concatenación de aberraciones antológicas (todas bajo el dictado de la obsesión que Junji Ito siente por las cabezas cercenadas y las posibilidades biológicas que la fusión de carne, vegetal e insecto ofrece).

Un despliegue de rarezas que nos sumergen, desde el prólogo, en un universo maldito que nada tiene que ver con la tierra que pisamos. Ahora, cierra los ojos y ya eres otro esclavo de Tomie. Insisto, no existe racionalidad en el desarrollo de la casi nula historia detrás de este largometraje, se establece un constante juego con el espectador (en la línea de la manipulación psicológica de los primeros Silent Hill) que éste acepta o tirará por la borda la psicodélica experiencia que Jun Tsugita, su guionista, ha preparado con cariño y rendido tributo a los mangas originales. El escritor/director, que ya había entrenado con unos cuantos títulos previos (Fashion Hell, Mutant Girla Squad, The Ancient Dogoo Girl – una especie de Wonder Woman nipona –), hace hincapié en cualquier detalle orgánico capaz de justificar deformes y obscenas escenas; así recalca la capacidad metamórfica de Tomie, pero sabiendo contener el humor exacerbado que salpicaba sus otros libretos. No por ellos dejaremos de presenciar momentos risibles, pero quizás se traten de risas de nerviosismo antes que de buen humor.

Si ya el comienzo muestra a las claras que estamos ante una película cuyo principal meta es epatar visualmente a costa de cualquier recurso siniestro – y la forma de presentar la muerte de Tomie es un ejercicio, propio de un videoclip, de cómo darle al público lo que quiere –, al poco se nos intenta introducir a otra perspectiva más artística si cabe: la reposada forma de presentar unos créditos adecuados para un romance de época – japonesa por supuesto – rodado en los setenta, nos asusta y nos obliga a saber que estamos ante una película de verdadero horror, por mucho que comparta algunas formas con sus compañeras más splatter (de sobras conocidas por los lectores y mentadas anteriormente). Eliminad los breves y típicos momentos “melosos” (los orientales tienen una forma de tratar el amor religiosamente cursi), obviad los diálogos algo vacíos (innecesarios en la mayoría de las ocasiones cuando dormimos una vívida pesadilla) y sobrepasad las actuaciones decididamente insustanciales; solo así, despejando la escasa paja, podréis disfrutar de una de las mejores muestras del estilo bizarro y extremo que ha definido y hecho especial el cine de horror japonés. Digamos que continúa la senda marcada por el lado oscuro de Takashi Miike, la saga de La Maldición o el intelectualismo de Kiyoshi Kurosawa.

Caben destacar los pasajes más morbosos de la obra de Junji Ito que se han tomado prestados para reflejar la enfermiza relación familiar que supera a Tsukiko, pero, sobre todo, los lazos entre ella y su hermana. Un duelo de poder, tristeza y deseo prohibido que pese a no estar profundizado (supongo que el lesbianismo explicito hubiese echado por tierra cualquier intención medianamente comercial de Tomie Unlimited – y es que llego a estrenarse en cines, amiguitos –), nunca llega a resultar aburrido. Al menos mientras Tsukiko continué siendo torturada mentalmente por la presencia sobrenatural de su “nueva y ubicua” hermana. Un duelo que también se refleja a nivel interpretativo, pero desgraciadamente los actores japoneses poco conocidos no ofrecen un buen rendimiento; la cantera no es todo lo buena que debería y todos parecen fuera de lugar (lo que por otro lado, y volviendo a la ambientación de pesadilla, no me parece mal del todo). Aunque Miu Nakamura, la interprete de Tomie, una verdadera encantadora, consigue hacernos olvidar las malas actuaciones de sus compañeros gracias a esa caída de ojos casi sobrenatural…

Puede que no sea la Tomie perfecta, a lo mejor le falta algo de delicadeza en los rasgos, pero su mirada, ¡ah, su mirada! Consigue atrapar la decadencia de su sufrimiento en esos iris cambiantes, la sujeta, la moldea y la lanza contra nosotros y pregunta: “entiendes la violencia de género”, y como hombre decir que he sabido ver lo que subyace tras la marmórea piel de Tomie y me ha dado miedo. Pero la pesadilla es más profunda, y la persistencia de ese amor en la forma de pedazos de carne, que medran cual hongos trayendo fragancia de amores inmortales y parasitan de las buenas intenciones que acabaron por crear un odio, una destrucción que se esparce en la forma de una bella estudiante por las calles de Tokio, Nueva York, Lima o Madrid.

Porque si la realidad fuese sueño, esta mórbida chica sería la que nos mirase con sus ojos de gata, desde el cielo; y los soles se cubrirían con un cabello negro que se agita como tentáculos de una deidad anciana y hambrienta. Un ser ancestral ansioso de colmar su infinita barriga con esencia de corazones, jugo rojo de amor que se convertirá en la pesadilla que transmite tan acertadamente Tomie Unlimited. Sueños inquietos que serán ley para llevarnos hasta un final tan absurdo como la propia existencia… una ley para todos…

Lo mejor: La atmósfera de pesadilla, sensacional vuelta a lo que siempre ha representado el j-horror: algo completamente diferente a lo que espera un occidental.

Lo peor: Las actuaciones a nivel general, un desastre a excepción de Miu Nakamura (Tomie)

POR: Bob Rock el 29/01/12
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COMENTARIO/S
 

Fertile Ground

Síndrome poliquístico fílmico

Fertile Ground Poster

  • Título original: Fertile Ground
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2010
  • Director: Adam Gierasch
  • Guión: Jace Anderson, Adam Gierasch
  • Intérpretes: Gale Harold, Leisha Hailey, Chelcie Ross
  • Argumento: Emily y Nate Weaver se instalan en una casa rural, propiedad de los antepasados de Nate, para olvidar un reciente aborto de Emily. Una vez allí, Emily comienza a revivir las tragedias familiares pasadas.

LA VALORACIÓN:

50 |100

Estrellas: 2

Fertile Ground Grande

Emily y Nate Waever, su amable esposo pintor, van a tener una preciosa niñita. En estado de buena esperanza celebran una fiesta con sus amigos y se desencadena el desastre: un aborto espontáneo. El convite acaba convirtiéndose en un triste sepelio.

Profundamente deprimida, Emily espera que la idea de su marido para reiniciar parcialmente su vida y huir de los malos recuerdos, funcione. Trasladados a la vieja mansión Weaver todo se torna idílico: los maizales y los trigales se extienden hasta el horizonte. No obstante la situación toma un giró radicalmente siniestro cuando descubren unos antiguos huesos enterrados bajo el jardín. Estos sacan a la luz una historia familiar macabra cuya influencia sobre el presente se muestra inusualmente fértil.

Llega la singladura del After Dark Originals 2011 casi a su fin en Almas Oscuras. Ha sido un viaje duro, la irregular calidad del “festival” es sobradamente conocida por todos los residentes de ésta vuestra web, y lo peor es saber que aun quedan un par de paradas obligatorias. La última acontecerá cuando los responsables de la distribución de los 8 títulos, que componen la cosecha de este año, tengan a bien editar la última de sus producciones: Re-Kill, una cinta sobre el “Apocalipsis Zombie” que muy buena tendría que ser para hacernos valorar el After Dark como una idea a seguir otro año más.

La penúltima parada la hacemos precisamente hoy, con una película que llevaba tiempo rondando por nuestros discos duros o por las estanterías de nuestra videoteca; debido a una razón u otra siempre había algo más interesante que reseñar. Finalmente, como un fantasma condenado a vagar ululando por los pasillos y estancias de su trágico caserón embrujado, reúno las fuerzas necesarias para hablaros de Fertile Ground, una cinta de fantasmas cuto bouquet al paladar es de simple hastío, un cansancio derivado de su mediocridad y la sempiterna sensación de falta absoluta de originalidad; así como una previsibilidad argumental alarmante.

Estamos ante el clásico cuento de fantasmas, no de esos que nos ponen los pelos de punta, si no de aquellos que buscan llenarnos el pecho de desazón y melancolía; tarea en absoluto lograda. Quizás por empeñarse en contarnos una historia trillada, además con un estilo más dramático que terrorífico; amén de mostrar una serie de fallos que debilitan de forma seria la ambientación fantasmagórica. No quiero decir con esto que Fertile Ground carezca de la seriedad suficiente para hacernos abandonar su visionado dado el aburrimiento, precisamente la seriedad, la forma de llevar el relato espectral y trágico hasta sus últimas consecuencias, es su mejor baza, manteniendo vivo el mínimo interés del espectador. Pero abortos, fantasmas familiares, el pasado que vuelve a repetirse, una mujer sola en una casa de campo aislada, cuadros que se caen solo y demás parafernalia luce cansada en pantalla; y disculpad que haga tal afirmación habida cuenta de que algunas de las historias que he tenido la desfachatez de escribir se circunscriben a los mismos tópicos. Aunque siempre he pensado que los clichés son funcionales, incluso divertidos, si se les sabe aportar una pequeña vuelta de tuerca que haga ser consciente al espectador/lector de que está ante una obra de ficción y la capacidad de epatar se convierta en un juego intimo entre juglar y oyente; algo que mi querido Henry James siempre tuvo presente y que, desgraciadamente, no se vislumbra en la película que hoy tenemos entre manos.

Curiosamente, los responsables del invento son un director y una guionista, feliz pareja, reconocidos en el panorama internacional fantástico independiente, y muy apegados a la idiosincrasia del propio After Dark, merced a dos trabajos anteriores muy satisfactorios como entretenimiento. Os hablo de Adam Gierasch y Jace Anderson, autores de las recomendables Night of the Demons y Autopsy; cintas más sangrientas y divertidas que ésta, la cuál supone un cambio de registro completo, loable pero insatisfactorio. Parece que las historias serias no son el fuerte de la dupla detrás de Fertile Ground. Sin embargo este el momento de recalcar, una vez más, lo importante de la subjetividad en la valoración de una obra artística: porque me parece una pena ver la solemnidad invertida aquí, convertida en otra hora y media irrelevante para el aficionado curtido en mil y una historias de espanto. En todo caso, cualquier aficionado que esté dando sus primeros pasos dentro del cuento clásico de fantasmas podrá sentirse más atrapado por la historia que plantean Gierasch y Anderson que un servidor, y aquí es donde era necesario realizar el inciso.

Otro de los factores positivos, justo es hablar primero de los elementos de valor antes que de las faltas, es el parentesco que guarda Fertile Ground con el “gótico americano”, micro-género muy querido entre los amantes del horror sobrenatural, y no tanto, ¡diablos!

Vaya por adelantado que se trata de una apreciación muy particular, e intentaré explicarme: el “American Gothic” suele usarse como denominación de una serie de cintas rodadas entre 1968 y 1980, entre ellas la misma Matanza de Texas, y cuyo trasfondo, principalmente, era el terror en sus más variadas formas. Definición que a mi juicio se puede llevar más allá, gracias, precisamente, a la procedencia del mismo nombre; a efectos prácticos el cuadro firmado en 1930 por Grant Wood. Sucintamente englobaría a esas películas cuyo marco es el mundo rural de Estados Unidos, el equivalente a la “España Profunda”, donde bajo la fina superficie de una comunidad afable y paisajes de lánguida ensoñación se esconde el Mal en sus más variadas personificaciones: fantasmas, sectas, asesinos en serie, rituales sin nombre y un largo etcétera de escalofríos. Como veis, no podría haber nada más alejado del “gótico” interpretado desde una perspectiva canónica, de la decadencia de “El Monje” (M. Lewis, 1796) o el romanticismo de la mítica Hammer.

Así pues, ese parentesco, lejano desde luego, de Fertile Ground (la antigua casa edificada en medio de un mar verde que se pierde a la vista y donde la soledad reina implacable) es uno de los puntos a reconocer para con sus productores. Una especie de tributo a su propia historia cinematográfica y, todavía, breve herencia cultural que funciona hasta cierto nivel y que para el espectador tiene como principal beneficio una serie de hermosos planos que justifican el visionado, y el aprobado, del film.

Pero hasta aquí lo bueno, porque más allá no veo nada reseñable. Insisto en esa sensación de superficialidad, la nula capacidad paras sorprendernos y la ausencia de giros arguméntales “potentes” que son la base de una buena historia sobrenatural moderna, a mi parecer. Un desarrollo lineal que nos lleva de la mano, acompañando a Emily Weaver, por el particular “via crucis” de una mujer sensible y, para ser la protagonista absoluta, algo desdibujada. Con semejante panorama no es de extrañar que tan fácil como se ve se olvida. A pesar de lo consecuente que es todo el guión; que salvo pequeños fallos o circunstancias mal explotadas, como la presencia y SPOILER fallecimiento de la marchante de Nate Weaver FIN SPOILER, finalmente la historia central resulta irrelevante pese a lo correcto de su presentación.

Y es que contamos con una primera mitad dramática y una segunda mitad que incide, a partir de la exhumación de unos viejos huesos en el jardín de los Weaver, en el pasado de la familia y la cada y como este afecta los hechos presentes hasta su lógico, aséptico y previsible desenlace, no exento del encanto que tienen todos los cuentos sobrenaturales. Un recorrido muy común afeado por varios detalles entre los que destacaría el uso de sustos fáciles (basados en el irritante uso de golpetazos y volumen brutal) y el cuidado estado de la vieja casa familiar. Algo, esto último, justificado por diversas reformas, pero que desde luego resta mucha tensión a la atmósfera, quedándonos solo con la debacle mental y anímica de Emily como única contrapartida.

Con respecto a las interpretaciones nada que objetar, dado el reducido plantel de actores principales la dirección artística resulta apañada, que no deslumbrante, recayendo todo el peso interpretativo en Leisha “Emily” Hailey y Gale “Nate” Harold. Ambos no lo hacen mal, pero, y no me preguntéis porque, Gale nunca se muestra creíble en su papel de pintor condenado por la herencia de su siniestro pasado (SPOILER todavía menos interpretando al tataratatarabuelo Weaver, con esa barba postiza tan dolorosamente cutre. FIN SPOILER); tal vez se deba a que el desarrollo de los personajes es tan lineal y simple como la historia. En general, todos los aspectos técnicos de Fertile Ground se resuelven de forma sólida y no tenemos que asistir a los desmanes “cormanianos” de, por ejemplo, 51. Aunque, ¿quién sabe?, igual hubiese resultado bastante más cachondo.

En resumidas cuentas, una cinta para rellenar huecos de sobremesa o que veo capaz de agradar a aquellos que no han perdido mucho tiempo de sus vidas en leer literatura de fantasmas; para la gran mayoría del público aficionado al terror sobrenatural solo será una pequeña gota de agua para el lago de un género, el de fantasmas, que si no acude a formas de expresión más arriesgadas necesita ser más contundente en sus premisas, porque las de Fertile Ground son buenas, y su contención gráfica podría haber sido un buen medio para exponerlas satisfactoriamente.

Lo mejor: La seriedad, una historia de fantasmas llevada hasta sus últimas consecuencias

Lo peor: La incapacidad para sorprendernos, una constante sensación de "déjà vu".

POR: Bob Rock el 01/10/11
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Grave Encounters

Esta noche toca dormir con las luces encendidas

Grave Encounters

  • Título original: Grave Encounters
  • Nacionalidad: USA | Año: 2011
  • Director: The Vicious Brothers
  • Guión: The Vicious Brothers
  • Intérpretes: Sean Rogerson, Juan Riedinger, Ashleigh Gryzko
  • Argumento: Un equipo de televisión con ganas de grabar experiencias paranormales pasa una noche en un Psiquiátrico abandonado, y pasa lo que tiene que pasar.

LA VALORACIÓN:

80 |100

Estrellas: 4

Photobucket

1. Los fantasmas y sus camelos

PhotobucketA fuerza de insistir ha llegado un punto en el que la idea de otro Falso-Documental con fantasmas y la parafernalia que siempre acompaña estos proyectos (sustos, largos planos en los que no-pasa-nada-pero-da-un-mal-rollo-que-te-cagas, buena parte del metraje a oscuras…), ya comienza a generar pequeños esbozos de indiferencia. ¿Otra más?, ¿otra peli rodada con cuatro duros y con actores amateur?…Pués sí y no. GRAVE ENCOUNTERS se ajusta a ciertos cánones del género, pero contiene las suficientes sorpresas como para distanciarla un buen trecho del resto. Tal vez con la que más se pueda relacionar es con THE TUNNEL, y con eso ya doy unas cuantas pistas que no quería dar, pero en el fondo ese parecido es tan sútil que tampoco sería exacto.

PhotobucketUno de los aspectos que más me llamó la atención de la película es el ataque frontal, sin ambages y de forma clara, que efectuan sobre ese tipo de programas de Reality TV tan de moda en los USA y en UK. Hablo de GHOST HUNTERS, MOST HAUNTED o MOST TERRIFYING PLACES IN AMERICA. Y cuando digo ataque me refiero a desenmascarar lo que realmente se esconde tras los “supuestos” investigadores y sus especialistas en la materia. Aunqué no creo que nadie de los que estéis leyendo esto seais tan inocentes como para dejarse asustar por semejantes programas, y si no hacer la prueba y ver uno…yo cuando lo hice tuve que quitarlo a la mitad de las risas que me estaba dando.

2. A la sexta va la vencida

PhotobucketLa película comienza con el productor de una cadena de TV, independiente y con pinta de ser eminentemente local, explicando el porqué de la necesidad de mostrar la cinta que vamos a ver. Cuenta que hace unos meses un grupo de aficionados a los temas paranormales le mandaron piloto sobre una serie centrada en la búsqueda de pruebas reales de la existencia de entes, o fantasmas. El piloto gustó, y además tuvo buena aceptación por el público, así que el citado productor decidió encargarles una temporada completa. La serie continuó yendo bastante bien, a pesar de no mostrar nada que no se hubiera visto en otros programas similares, pero como la cadena se especializa en programas sobre la “realidad” cotidiana, para ellos no suponía ningún problema. Hasta que llegaron al programa número 6: la grabación en el Hospital Psiquiátrico abandonado de Collingwood. Eso es lo que el inquieto y nervioso productor, tras asegurar que no ha habido manipulación de ninguna clase, quiere que veamos por nosotros mismos.

PLAY: Vemos la (cutrísima) introducción del programa y comenzamos a conocer a los personajes. Por un lugar vemos al carismático e histriónico Lance, el presentador y padre de la idea, dando órdenes y colocando a Sasha y Morgan, los cámaras, para sacar el mayor partido posible del escenario. Un enorme edificio, evidentemente abandonado, y, que ya desde el principio, desprende un aura de mal rollo que tira p’atrás. Los dos últimos protagonistas son Matt, el técnico de sonido/montador/graciosillo, y el Dr. Friedkin, el especialista en lo paranormal y con esa clase de “poderes” que le permiten detectar presencias sobrenaturales. Tras hablar con un jardinero (impagable secuencia de manipulación), se reunen con el vigilante nocturno y encargado (un tipo muy asustado) que les permite el acceso al edificio y les va enseñando los sitios clave: una ventana que se abre sola, una bañera en la que se suicidó una joven, pasillos interminables más oscuros que el culo de un grillo y demas localizaciones perfectas para que el equipo pueda rodar, o intentarlo, los citados sucesos paranormales. Y para darle un giro más dramático a la situación convencen al vigilante que les encierre con unas cadenas para que puedan pasar toda la noche dentro del Hospital, pero asegurándose de que a la mañana siguiente el tipo esté allí para sacarles. Por qué es evidente que saben, e intuyen, que va a ser otro programa de mierda más…
PLAY: Comienzan los preparativos para pasar la noche: colocar cámaras nocturnas en todos los lugares con potencial, activar un montón de cachicaches para detectar cualquier cosa anormal (contadores geiger, grabadoras capaces de captar psicofonías…y demás parafernalia), ir preparando tomas onerosas e impactantes de los lugares donde supuestamente va a pasar algo esa noche y, en definitiva, preparar el programa. Pero en el ambiente se nota una sensación general de incredulidad y de cachondeo, de hecho prácticamente todos están más preocupados de que acabe la noche de una vez y regresar a sus casas de que realmente pase “algo”, bueno, todos menos el presentador, que tal vez se lo toma demasiado en serio.
STOP: Hasta que algo pasa…comienzan a oirse ruidos extraños, se mueve una silla de ruedas, fallan las luces…

3. HOLY FUCK!!

PhotobucketNo me quiero detener ni dar demasiadas explicaciones sobre lo que “pasa” o no deja de pasar, sobre todo por respeto a los que todavía no la hayais visto. Ya que a pesar de que todos os podreis imaginar que se ven cosas, puesto que el trailer no deja dudas, por mucho que os cuente no creo que os sorprenda lo mismo saberlo de antemano que someterse de golpe a la brutal segunda parte de la película y su tremebundo crecendo de locura y acojone. Yo tengo que reconocer que la noche que la vi lo pasé algo, digamos, mal. Vamos, de eso que enciendes luces que habitualmente no usas y te tapas hasta las cejas esperando dormirte pronto. Y lo peor fue que esa noche tuve alguna clase de pesadilla no muy definida que me levantó a horas intempestivas y con sudores fríos. Cosa que, por cierto, no me pasaba desde THE BLAIR WITCH PROJECT.

En definitiva es la segunda parte de la película la que hace que sobresalga sobre recientes intentos de mostrarnos lo que se oculta cuando no miramos..o cuando dormimos, pero sin desmerecer la tensión que poco a poco se va acumulando en la primera parte (que, tal vez, a alguien se le pueda hacer aburrida) y que con sutiles pistas (el jardinero, la manipulación, el edificio…) nos va metiendo poco a poco en la película.

Los que todavía no la hayais visto, por favor, no veais el trailer.

Lo mejor: La atmósfera, el edificio en sí y la brutal segunda parte

Lo peor: Ciertas escenas pelín forzadas y que a ciertas personas se les haga muy largo el comienzo de la película

POR: Elniniodecristal el 28/09/11
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Calcetines

Un cuento melancólico

La historia que les voy a contar es una verdadera historia de fantasmas, una historia cierta, al menos así la siento puesto que fui el protagonista. Así que desde la más absoluta subjetividad, desde la falta de fe más absoluta, les contaré un breve cuento fantasmagórico de nostalgia y tristeza – lo siento, no es en estas líneas donde podrán saciar su sed de sangre –, casi una anécdota que quizás ustedes evalúen de una forma radicalmente opuesta a la mía; sin embargo, si desean conocer el mundano origen del fantasma que me visitó, tal vez puedan descubrir que sus propios fantasmas les acompañan continuamente en su vida diaria: entre las voces de la radio de madrugada, bajo la lluvia rodeada de verde mientras el perro se aleja, el atardecer de oficina desierta, el taller a primera hora, en el lavabo cuando descansan su frente agotada sobre el frío cristal…

POR: Bob Rock el 28/08/11
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