Categoria: Zombies

The Revenant

Mis amigos, mejor podridos

The Revenant Poster

  • Título original: The Revenant
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2009
  • Director: D. Kerry Prior
  • Guión: D. Kerry Prior
  • Intérpretes: Annie Abbott, Senyo Amoaku, David Anders, Chris Wylde
  • Argumento:Bart es un soldado que ha vuelto de Iraq dentro de una bolsa de cadáveres. Por suerte, o por desgracia, se ha convertido en un “revenant” (un zombie que contrarresta la descomposición bebiendo sangre). Junto a su amigo Joel impartirán justicia por L.A.

LA VALORACIÓN:

68 |100

Estrellas: 3


The Revenant Grande

El teniente Bart es un soldado norteamericano cualquiera destinado a Iraq, por supuesto alberga sus dudas sobre el sentido de su misión en tierras árabes, pero ante todo es un patriota convencido. Al menos siempre lo sintió así en vida, quizás tras caer en una emboscada y resultar muerto haya cambiado de opinión.

¿Podríamos preguntárselo a un muerto? Desde luego que no, y aun más difícil si no disponemos de una guija bien configurada. Afortunadamente el cuerpo del teniente es repatriado a casa, para ser enterrado con unos honores y recuerdos que tal vez no se correspondan con lo que fue en vida: un tipo sencillo. Su novia derrama amargas lágrimas por él, Joey – el mejor amigo de Bart – es algo más pragmático y prefiere enrollarse con ella en “memoria” de su “brother”.

¿Qué pensaría nuestro protagonista de esos cuernos post-mortem? Alcancemos su tumba para intentar sondear al cadáver. ¡Demonios! Es una idea de locos hacerle preguntas a un muerto como plañideras, pero… espera, ¿un rumor? Algo se mueve bajo tierra, ¡no puede ser! Sí, sí, un muerto que camina, Bart surge costosamente de la tumba. Podremos hacerle esas dichosas preguntas que nos rondan, a no ser que sea un zombie y prefiera devorarnos el cerebro antes que contestarnos. O tal vez sea un vampiro, parece lo suficientemente lúcido como para descoser el hilo quirúrgico que sella sus labios putrefactos. No, imposible, no hay glamour, solo una peste de mil diablos. ¿Entonces? Podría ser un “revenant”, un espíritu corpóreo que duerme por el día y ha de beber sangre para mantener la corrupción a raya.

Bueno, tal vez no deberíamos preocuparnos por Bart, fijaos bien; se dirige derecho hacia casa de su “mejor” amigo. Esperemos que Joey no reciba un susto capaz de sacarle el corazón del pecho. ¡Seguro que no! Además, con lo grandes colegas que siempre han sido, seguramente resolverán el problema de la resurrección de Bart con tacto e inteligencia. No creo que el gusto de Joey por la coca, las armas y la vida fácil se convierta en un problema. ¿Verdad?

The Revenant vendría a ser un nuevo intento de vuelca de tuerca (y van) dentro de la comedia de muertos vivientes (y van). Así, a pelo y solo rascando la superficie – es decir, trailer, imágenes, póster y sinopsis reducida –, no me extraña que esta producción Californiana haya pasado desapercibido tanto para el aficionado como para los medios especializados. No soñéis con verla estrenada en cine (afortunados aquellos que pudistéis verla en Sitges), no dudéis de que su distribución española o latinoamericana es una utopía y si la descargáis – os deseo suerte buscándola –, además de condenar vuestras almas para toda la eternidad, podréis comprobar que no existe subtítulo al castellano decente.

De nuevo, la forma de condenar al ostracismo otra cinta independiente, muestra lo inteligentes que nos consideran las “todopoderosas” distribuidoras españolas (y ahora hablo estrictamente de mi país porque es aquel cuya “idiocracia” conozco bien), porque para ser sincero: The Revenant no es la reinvención de la rueda, no es la película del año ni es la comedia que va a provocaros flatos en los riñones, pero sin lugar a dudas considero un deber del aficionado de corazón al fantástico – y una obligación de los “amantes” de los zombies – experimentar los aciertos y errores que atesora esta cinta dentro de su compleja estructura y atrevidas intenciones. Unas virtudes y defectos que se van compensando a lo largo de diferentes picos durante el extenso metraje (casi dos horas que a tenor de la verdad creo que no se terminan justificando), para terminar decantando la balanza hacia el lado positivo gracias a un final de esos que odias o amas. Bien, como a un servidor le ha sorprendido (os aseguro que por nada del mundo podéis esperar como finiquita la historia de Joey y Bart) y agradado ese giro melancólico, oscuro, espectacular, tierno, modernista, crítico y hasta surrealista; no puede por menos que sonreír y pensar: “¡Joder! Películas como ésta son las que hacen que merezca la pena buscar y rebuscar por los cajones olvidados del horror”. Insisto: no se trata de una gran película a nivel técnico – posee sus carencias y las muestra por mucho que, en momentos dados, se obstine en intentar maquillarlas – y mantiene unos constantes altibajos que requieren paciencia y voluntad por parte del espectador; no obstante, resistir, merece la pena. Ya conocéis nuestro género, los finales pocos están a la altura de las expectativas, y muchos menos las superan.

Hasta llegar a ese mentado final, transcurre una hora y tres cuartos que se nos ha intentado vender como una “buddy movie” (para el que no lo sepa lo resumiré como comedias de colegas donde la acción es el envoltorio de la relación, habitualmente chocante, de los dos “colegas” protagonistas, a poder ser policías). Nada más lejos de la realidad, el “colegeo” entre Joey y Bart sería solo la punta del iceberg, un componente más de los muchos que componen The Revenant. Vale, aquí los “zombies” (si disponéis del placer de verla veréis que no es tan sencillo asignar dicho adjetivo a la condición de Bart) también poseen una buena dosis de inteligencia, pero al contrario que la flojita comedia Deadheads, también el enfoque sobre todo lo que rodea a la historia es inteligente. ¿Fallos arguméntales? Como los agujeros de mis bolsillos, grandes fosas sépticas donde la coherencia se pierde para entrar en juego la comedia. Humor que unas veces funciona, provocándote carcajadas, y otras en absoluto, causando arcadas. Además, por mucho que la perspectiva sea la del muerte viviente, estamos lejos del estilo humanista de Wasting Away. Los protagonistas de la que hoy nos ocupa tienen más oscuros que claros, es difícil sentir empatía por ellos, siendo Joey un “capullo” en toda regla y Bart un poquito pánfilo para haber sido teniente del sacrosanto ejercito de los Estados Unidos (¡se me cuadren coño!). En definitiva, personajes bastante humanos pero se atisba una sima empática entre la pantalla y nuestro cómodo sofá, lo cuál adultera tanto el terror, como el humor; por mucho que la carrera final hacía el drama (cínico, muy cínico) nos acerque más a los protagonistas.

A esta falta de humanismo también contribuye la desmedida obsesión por las armas y los tacos mostrada a lo largo del metraje, tan de barrio marginal estadounidense y más propia de comedias descerebradas. Una dosis de acción y de escenografía marginal cuyo mayor beneficio en el protagonismo cedido a la ambientación nocturna de la ciudad de Los Ángeles, parte importante del propio argumento y excusa para ofrecer un puñado de panorámicas que no suelen incluirse en los menús del cine independiente. Para terminar de contribuir a esta ambientación suburbana, contamos con uno de mis grandes, y escasos, temas para propiciar el coma etílico lejos del rollo “rockero”: Tengo un trato de La Mala Rodríguez. No está mal el guiño latino, ¿verdad?

Pero de nuevo juega una mala pasada el factor “marketing”: habiendo visto el trailer uno puede llegar a pensar que está ante una ensalada continua de tiros, muertos vivientes y chistes constantes… y de nuevo se equivocaría. Puntualmente, hay varias escenas cargadas de estética, acción y humor que, a la par que han servido para montar el dichoso trailer, regalan nuestros ojos aunque a sabiendas de su ausencia de contenido, puesto que ese “contenido”, ese peso intelectual se ha intentado volcar en otros elementos (¡vaya mejunje amigos!) como el drama personal de Bart con su novia (donde entran en juego unas gotitas de romance que transitan entre lo patético y lo sensual; de nuevo más extremos), la moralidad que la nueva condición de Bart provoca – materializada en voz de un personaje que me ha resultado muy entrañable: Mathilda “la lesbiana esotérica” – y, como no, la relación entre los dos amigos, el autentico meollo de la película.

Desgraciadamente, el intento de dotar a la trama de un fuerte componente emocional se ve diluido por una dirección artística errática y unas actuaciones que en caso concretos rozan los amateur. Afortunadamente, uno de los actores que recibe mayor peso (Chris “Joey” Wylde) resulta no solo eficaz si no lo siguiente. Se nota su larga experiencia como secundario en cintas como Evolution o Space Cowboys. Un aplauso por su trabajo porque en realidad es quien se lleva el gato al agua, quedando el televisivo David Anders (Bart) varios peldaños por debajo. Aunque, siendo honestos, quizás se deba al uso constante de unas incomodas lentillas que apenas transmiten el estado mental por el que transita el interesante personaje del “revenant”. Lo que me lleva a la gran labor realizada en el apartado de efectos especiales. Se nota que su director y guionista, D. Ferry Prior, ha trabajado codo con codo para crear, profusamente junto al siempre interesante Coscarelli, geniales efectos especiales prácticos pero bien resueltos (Jóvenes Ocultos, Abyss, Bubba Ho – Tep). Grandes efectos de maquillaje para la segunda incursión, dentro del largometraje, de un cineasta con ideas atrevidas y claras (por favor, más ocurrencias con vibradores y cabezas cortadas), todavía con mucho que aprender y por decir detrás de una cámara.

Por parte de otros actores no entraré en detalles, si ya de por sí sus personajes están metidos con calzador sin aportar mucho a la trama principal, sus interpretes se notan como perdidos en una ambientación (la del horror/comedia/drama/acción) no al alcance de cualquier actorcillo de Hollywood. No todos lo hacen mal, pero se repite la tónica común: no existe un nivel constante que acomode la historia sobre los hombros de cada uno de sus personajes.

En conclusión, ya veis que The Revenant posee elementos de valor, y grandes pifias, como para estar hablando un buen rato de ella, pero tampoco sería justo. Primero porque ya destripo demasiado las películas que os comento y, segundo, porque la relativa complejidad de las dos horas que dura la cinta (de nuevo os recomiendo paciencia) merece que cada cual haga su análisis personal sin más vueltas. Por supuesto que a muchos les parecerá una perdida de tiempo, su profundo desequilibrio distraerá bastante al público poco exigente consigo mismo; también le cuesta arrancar (los momentos más espectaculares y directos nos esperan en la segunda mitad) pero no es óbice para degustar la recreación de un estado, el de la no-muerte, y su influencia en las relaciones personales de dos personas que, exageraciones a parte, son igual de descerebrados que cualquiera de nosotros. A falta de una mayor profundidad en las ideas morales y un pulido en las reacciones de los personajes, puedo decir que The Revenant es una película única, olvidaos de cualquier influencia por parte del clásico ochentero ¿Estamos muertos o qué? (Dead Heat), la dosis de ideas propias y situaciones chocantes es la suficiente para recomendaros su visionado sin rencillas.

Como cualquier buffet cinéfago, tenemos un poquito para cada paladar, a pesar de no satisfacer los gustos más profundos dentro de una “especialidad” concreta. Y esta frase más propia de Miyagi San os dejo; Bart y Joey me esperan, vamos a echarnos unos tiritos y matar unos cuantos polis corruptos para beberles la sangre. ¡Qué aproveche!

Lo mejor: El final, inesperado en su planteamiento. Profundo y crítico como pocos dentro del subgénero. Mención especial para el departamento de maquillaje.

Lo peor: Demasiados conceptos juntos que acaban tratándose muy superficialmente. Las actuaciones de bastantes actores no acompañan a la buena historia que tenían detrás, quedando su narración a medias.

AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 28/01/12  |  CATEGORIAS: ,

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Zombie Apocalypse

¡Escoge tu arma que nos vamos a cargar unos cuantos zombies!

Zombie Apocalypse

  • Título original: Zombie Apocalypse
  • Nacionalidad: USA / Gran Bretaña | Año: 2011
  • Director: Nik Lyon
  • Guión: Brooks Peck, Craig Engler
  • Intérpretes: Ving Rhames, Taryn Manning, Lesley-Ann Brandt
  • Argumento:El mundo ha quedado devastado por una epidemia zombie. Los pocos supervivientes que quedan se irán encontrando a lo largo del camino con un mismo objetivo: huir a Isla Catalina.

LA VALORACIÓN:

70 |100

Estrellas: 4


zombie Apocalypsis, zombie Apocalypsis

Hace poco vi un episodio de South Park, concretamente The Tale of Scrotie McBoogerballs, en el que los cuatro críos, desilusionados por haber leído un libro que les habían prometido que era escabroso, políticamente incorrecto y prohibido por algunos “moralistas”; resulta ser, según ellos, una gran mierda. Tras este acontecimiento deciden escribir su propio libro. En él solo hablan de guarradas, gilipolleces y de Sarah Jessica Parker. La gente, al leerlo, afirmaba que había mensajes increíbles en él y que su forma de narrarlo hacía que dichos mensajes se transmitieran con más sentimiento. Los cuatro chicos tan solo habían escrito ese libro para pasárselo bien y para reírse, sin incluir mensajes entre líneas ni gaitas. Solo escribieron insultos y guarradas. Pero la gente seguía diciendo que no, que había un claro trasfondo.

¿Por qué empiezo con este párrafo sobre South Park? Porque precisamente creo que he - o hemos – llegado a un punto en que buscamos tanto en una película, que todo lo que veamos y no esté supermegabien grabado o nos cuente una historia de la hostia, ya es una mierda. Ha sido gracias a Zombie Apocalypse que me he vuelto a dar cuenta de que hay un determinado cine actual que también puede distraerte, a pesar de estar hecho con el culo, con montones de CGI de saldo, con malos actores y con una historia que… bueno, que ya nos la conocemos todos (sólo falta mirar el título para saber de qué va).

El mundo ha quedado devastado por una epidemia zombie. Los pocos supervivientes que quedan se irán encontrando a lo largo del camino y perseguiran un mismo objetivo: llegar a un puerto y esperar un transbordador que les llevará a la Isla Catalina, lugar que, según creen, está libre de la infección.

Zombie Apocalypse es una producción de la Asylum para el canal de televisión SyFy. ¡Ojo!, que esto no es moco de pavo. Quien más o quien menos conoce alguna de estas dos empresas y ya sabe qué tipo de cine hacen; y para aquellos que no les conozcais, Zombie Apocalypse es, sin duda, una buena manera de empezar a hacerlo, así por los menos no tendréis que darle al stop como en muchas otras producciones que no arrastran un cartel semejante…, y si no preguntadle a Bob Rock y su especial del After Dark de este año (jejejeje).

Con todo esto quiero dejar claro que no nos encontramos frente a ninguna superproducción de zombies con mensajes del tipo “hay que cuidar el planeta…” , “nos tenemos que ayudar más entre nosotros…”, “cómprate una blackberry para tener cobertura…” ni ninguna otra monserga. La película va directa al grano. Los protagonistas están en el punto A y tienen que llegar al punto B… y en medio una manada de zombies. ¿Pues qué hay que hacer? Coger todas las armas que se pueda e intentar llegar al punto B sin ser mordido, sin pausas melodramáticas (bueno, sí, hay una mini pausa pero dura tan poco que ni te das cuenta) ni malos rollos entre los humanos (que parece que últimamente en el cine de zombies los malos son los humanos y no los muertos vivientes). Por no haber no hay ni siquiera historias de amor ni destapes gratuitos en medio del apocalipsis (aunque con la cantidad de mozas que salen es una pena). De todo esto tan solo encontraremos pequeños e insignificantes destellos en una película que apuesta por la acción trepidante y el puro entretenimiento (bueno… vale… lo de trepidante puede que me haya pasado, pero me lo he pasado taaaaaaan bien).

Hasta aquí sería la peli, no hay más. ¿Qué no hay más? Eso ni pensarlo, porque hay mucho más. Este mucho más está representado por los personajes y por la manera que está rodada, ya que a media peli abres los ojos moviendo la cabeza en busca del mando de la videoconsola. Porque Zombie Apocalypse parece un videojuego interactivo, y para la mí la escena más bizarra y buena de la peli es, precisamente, una fase bonus con jefe final incluido.

Lo del videojuego se viene a dar por los personajes, como ya he comentado anteriormente. Y esta es otra baza que me ha gustado. Hay bastantes humanos, así que por regla de tres, cuantos más humanos más muertes habrá (aunque para mi gusto al final quedan demasiados vivos), y cada uno de estos humanos es el estereotipo perfecto de un personaje salido de un videojuego. Es como si te dejarán escoger chico/chica, tipo de vestimenta, tipo de arma, etc… ya que cada uno es totalmente diferente al otro. Nos encontramos con el grandote y su martillo, la chica con espada samurai, el líder del grupo con un bate de beisbol, algunos con ballestas, arcos, pistolas, granadas, ametralladoras… o sea toda clase de armas a escoger a gusto del consumidor. ¿Cómo una película así no puede distraerte? O eres un zombi ya de las superproducciones o definitivamente no te gusta el género zombi.

No digo esto último con ánimos de ofender a nadie, ya que todos no tenemos los mismos gustos. O puede que también me hubiera enganchado en uno de esos días tontos en los que te gusta cualquier truño (eso lo dudo ya que me la tragué por segunda vez insistiendo a mi compañera que la tenía que ver, y mira que ella esto de los zombies no le tira mucho) pero creo que como querían decir en el capítulo de South Park, esta peli es solo para distraer, para alejarse de tantos mensajes y metáforas y olvidar que tenemos un cerebro que piensa y al que, de vez en cuando, le podemos dar un descanso disfrutando con el visionado de cabezas volando, tías macizorras sin un ápice de dotes interpretativas y la oportunidad de volver a disfrutar del cada vez más grande (de estatura) *Ving Rhames.

Para terminar no quería despedirme sin nombrar a los partícipes de este proyecto. Hay mejores, hay peores, pero están ahí: Taryn Manning que la pudimos ver en la insultante The Breed (Aullidos, 2006), Lesley-Ann Brandt de la serie Spartacus (que ya le podrían haber dado clases para coger una katana antes de empezar a rodar), Gary Weeks (Próxima parada: asesinato o lo que es lo mismo la versión bizarra-moderna de Extraños en un tren), Johnny Pacar (Playback con Christian Slater), Gerald Webb (Mega Shark vs Crocosaurus)…

Lo mejor: Volver a encontrar una peli-truño que me haya hecho disfrutar como un niño y la escena final, memorable.

Lo peor: Por muy bajo presupuesto que tenga una peli no me acostumbro a los CGI de saldo, aunque aquí me dio absolutamente igual

AUTOR: Blanch  |  PUBLICADO: 17/12/11  |  CATEGORIAS: ,

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The Dead

Un contundente regreso a los orígenes

The Dead

  • Título original: The Dead
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2009
  • Director: Howard J. Ford, Jon Ford
  • Guión: Howard J. Ford, Jon Ford
  • Intérpretes: Dan Morgan, Glenn Salvage
  • Argumento:El teniente Brian Murphy y el militar nativo Daniel Dembele, se verán obligados a unir sus fuerzas para sobrevivir en una tierra que les es hostil... África está dominada por los muertos vivientes.

LA VALORACIÓN:

75 |100

Estrellas: 4


The Dead

Los hermanos Ford, Howard y Jon, parecen nadar contracorriente. Cuando todo parece indicar que el muerto viviente actual tiene que ser propenso a infecciones de todo tipo; tener la agilidad, la fuerza y la velocidad de un superhéroe al que le ha picado una araña radioactiva o verse condenado a provocar la risa facilona en el espectador al ser víctima de todo tipo de ridículas situaciones; este par de osados directores independientes, que debutan en el cine tras una dilatadísima carrera en el sector publicitario, se sacan de la manga una película de zombis que desprende, durante todo su metraje, un delicioso aroma clásico que bebe directamente de los maestros italianos del spaguetti-zombie de los 70 y principios de los 80 (me refiero a los Lenzi, D’Amato, Fulci o Mattei) y que haría las delicias del mismísimo George. A Romero.

The Dead – pocas veces he visto un título tan acertado para una película habida cuenta de lo que nos depara el debut de los hermanos Ford – cuenta la odisea del teniente Brian Murphy y el militar nativo Daniel Dembele, quiénes se verán obligados a unir sus fuerzas para sobrevivir en una tierra que les es hostil… África está dominada por los muertos vivientes.

Es tan sencillo como parece. Dos hombres vivos persiguiendo una utopía: sobrevivir en un mundo al cual ya no pertenecen. África está muerta. Los muertos caminan (una vez más) sobre una tierra en la que los vivos ya no tienen cabida. Los muertos vivientes son el presente y el futuro. Los vivos están condenados a convertirse en pasado. No hay vuelta atrás. África no tiene, por si misma, la fuerza suficiente para revertir esta situación. África se rinde.

Las hordas de zombis crecen de manera exponencial. Individualmente pueden parecer torpes, lentos, estúpidos… pero juntos avanzan, de manera implacable, como si de un descomunal ejército de hormigas se tratase. Lo arrasan todo a su paso y nada puede detenerles. ¿Quién coño dijo que los zombis lentos eran cosa del pasado y que a estas alturas del siglo XXI eran incapaces de meternos el miedo en el cuerpo?

Enorme la labor – y el talento, dicho sea de paso – de los hermanos Ford, que han sabido transmitir, de manera sobrecogedora, toda la épica que entraña la inasequible misión de los protagonistas de The Dead. La fotografía, el uso del color, la música, el impecable maquillaje de los zombis, los efectos gore… los Ford utilizan con suma exquisitez todos los recursos cinematográficos que tienen a su alcance para infundir en el espectador una constante sensación de desasosiego que se inicia en el minuto uno de la película y que perdura hasta los créditos finales. El espectador sabe, desde el primer instante, que los dos protagonistas de The Dead están sentenciados. Ellos son los extraños en un mundo que pretende devorarlos, comerlos vivos. Y el grandísimo acierto de los hermanos Ford radica precisamente en el modo de describir ese mundo que se encuentra a merced de los muertos. A pesar de ubicar la acción, durante buena parte del metraje, en espacios abiertos (p.ej. el desierto) y a plena luz del día, la presencia inapelable de la muerte es constante y provoca en el espectador una acusada sensación de agobio, de malestar, de desasosiego y desesperación ante la imposibilidad de encontrar una escapatoria. En cada rincón, en cada horizonte, sobreviene la figura omnipresente de un zombi. Están por todas partes, caminan sin descanso y tienen una sola cosa en su cabeza: dar caza a los supervivientes. Eliminar al hombre vivo de la faz de la tierra. Instaurar un nuevo orden en el que el zombi figure en lo más alto de la escala evolutiva.

The Dead contiene secuencias realmente sublimes que alcanzan un nivel de tensión impresionante. Entre ellas una de las secuencias iniciales (y que describe a la perfección el tono de la película) en la que uno de los protagonistas, Brian Murphy, despierta en una playa infestada de zombis tras estrellarse la avioneta en la que viajaba. Murphy busca recuperar algunos enseres y provisiones que viajaban en el avión y que han quedado enterrados bajo la arena. Su situación es desesperada. Necesita esas provisiones, esos utensilios (entre ellos algún arma de fuego) y hará todo lo posible por recuperarlos. Pero uno, dos, tres… quizás una docena de zombis se acercan a él de manera lenta pero inexorable. No son rápidos, no son ágiles… pero tienen a su favor todo el tiempo del mundo. Y es que al fin y al cabo, el destino final de Brian Murphy y Daneil Dembele, así como del resto de la humanidad, es tan solo eso, una cuestión de tiempo. Ahora la muerte domina la tierra. The Dead.

Lo mejor: que en su regreso al zombi clásico los hermanos Ford hayan logrado una de las propuestas independientes del género más interesante en lo que va de siglo.

Lo peor: esa vuelta a los orígenes posiblemente no sea bien recibida por todo el mundo. Habrá quienes echen de menos la adrenalina y la acción de los zombis/infectados de nuevo cuño.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 13/12/11  |  CATEGORIAS: ,

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Amanecer de los muertos

Puesta de largo para los zombis rápidos

Amanecer de los muertos

  • Título original: Dawn of the Dead
  • Nacionalidad: USA | Año: 2004
  • Director: Zack Snyder
  • Guión: James Gunn
  • Intérpretes: Sarah Polley, Ving Rhames, Mekhi Phifer
  • Argumento:Un grupo de supervivientes resiste a las acometidas de una horda de zombis en el interior de unos grandes almacenes.

LA VALORACIÓN:

82 |100

Estrellas: 5


El amanecer de los muertos

Debo reconocer que cuando escuché hablar por primera vez de un remake del Dawn of the Dead de George A. Romero (en España la conocimios bajo el título de Zombie), a cargo de un debutante que respondía al nombre de Zack Snyder (nadie le conocía por aquel entonces), y cuyo principal atractivo parecían ser unos zombis que corrían como liebres perseguidas por galgos, yo fui de los que se echó las manos a la cabeza y pidió, a gritos, que alguien me sirviera la cabeza del tal Snyder en bandeja. ¡A la hoguera con él por insolente y blasfemo!

Pero a pesar de todo, y como suele ser habitual en mí, la curiosidad me pudo, y allá por el 2004 me acerqué a la sala de cine más cercana dispuesto a despotricar hasta cansarme de Dawn of the Dead, rebautizada para la ocasión como Amanecer de los muertos. Tras una impresionante secuencia de inicio seguida por los primeros acordes de The man comes around, del legendario Johnny Cash, acompañando los títulos de crédito; empecé a sospechar que la había cagado. Los prejuicios volvían a ser mi perdición y me llevaron a juzgar y condenar a Zack Snyder y su “amanecer de los muertos” sin concederles ni una sola oportunidad. ¿La prueba irrefutable de mi metedura de pata? El amanecer de los zombis es una de las mejores películas de muertos vivientes que he tenido la oportunidad de disfrutar en los últimos tiempos.

“Cuando no quede sitio en el infierno, los muertos caminarán sobre la tierra”

Un grupo de supervivientes se refugian en un centro comercial huyendo de una repentina plaga de zombis que asola la ciudad.

La base argumental es la misma que presentaba la obra maestra de George. A. Romero. A partir de aquí Snyder se siente libre de hacer con su película lo que le da la gana, y esto incluye un hecho tan polémico en su momento como fue el de cambiar, de manera radical, la propia naturaleza del zombi.
El zombi de Romero es un monstruo que se resiente del rigor mortis. Lento, pesado, torpe, se siente fuerte avanzando en manada y tiene una única cosa en la mente: devorar carne humana.
El zombi de Snyder comparte el mismo objetivo, darse un festín con las vísceras de sus víctimas. Pero las formas son opuestas. Rápido, febril, ágil, rabioso. Ni siquiera necesita la complicidad del grupo. Hace la guerra por su lado. Huele la sangre y ataca (en realidad Snyder lo único que hace es trasladar al zombi clásico las peculiaridades del “infectado” que el británico Danny Boyle retrató de manera magistral en “28 días después” dos años antes, en 2002).

¿Zombis lentos o zombis rápidos? ¿Es El Amanecer de los muertos la evolución lógica y necesaria al mito zombi o se trata en realidad de una ofensa al legado de George A. Romero? Ahí va mi opinión al respecto: me da igual. Supongo que por una cuestión de simple gratitud – La noche de los muertos vivientes es una razón de peso por la que hoy me considero un devoto del cine de horror – me inclinaré siempre por el monstruo concebido por Romero; pero esto no es impedimento para que la película de Snyder me encante. Amanecer de los muertos es una película visceral, enérgica; con magníficas secuencias de acción, dosis de humor, dramatismo… Resuelve las situaciones de violencia y gore de manera contundente (ver al respecto la mencinada secuencia de inicio y los títulos de crédito iniciales, una lección magistral de como agarrar al espectador por el pescuezo y no soltarlo durante la hora y media que viene a continuación), y se beneficia enormemente de un plantel de actores que saben darle consistencia y otorgarle interés a unos personajes que, probablemente, en otras manos, no hubieran pasado del puro cliché. A destacar la labor de una sorprendente Sarah Polley y un siempre resolutivo Ving Rhames.

Cierto que quizás no disfrute de la carga social (la crítica al consumismo exacerbado) que suele atribuirse a la película de Romero. Cierto también que las libertades que se toma Snyder a la hora de ofrecer su particularísima versión del zombi moderno puede sacar de quicio a todos aquellos que defienden, hasta las últimas consecuencias, las singularidades del monstruo romeriano. Y finalmente no es menos cierto que, en su carrera desesperada por ofrecer un espectáculo pirotécnico de primer orden Snyder comete errores importantes en el guión, como por ejemplo incluir a un segundo grupo de supervivientes con un peso específico en la trama prácticamente nulo.

Pero como siempre el resultado final es lo que realmente cuenta, y en estos términos Amanecer de los muertos siempre me ha parecido un espectáculo sangriento, violento y divertido que se aparta lo suficiente de la obra maestra de Romero como para que ambas puedan convivir de manera pacífica.

Por cierto, la versión especial en DVD de la película incluye un recomendabilísimo documento que sigue de cerca el cautiverio de Andy, el propietario de la armería que inicia con el personaje interpretado por Ving Rhames un divertido y cruel juego de “parecidos razonables”.

Lo mejor: Enfrentarse a un clásico del calibre del Dawn of the Dead y salir ileso.

Lo peor: Un segundo grupo de supervivientes muy desdibujado.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 13/12/11  |  CATEGORIAS: ,

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DeadHeads

Una comedia zombi muy tierna

  • Título original: Deadheads
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2011
  • Director: Brett Pierce, Drew T. Pierce
  • Guión: Brett Pierce, Drew T. Pierce
  • Intérpretes: Michael McKiddy, Ross Kidder, Markus Taylor
  • Argumento: Dos zombies, inexplicablemente coherentes, se despiertan en medio de una invasión de muertos vivientes. De tal guisa, deciden emprender un viaje de colegas para encontrar al amor perdido de uno de ellos.

LA VALORACIÓN:

50 |100

Estrellas: 2


Deadheads Grande

Mike se sacude la confusión que lo cubre como una mortaja, sobre una camilla y con cables conectados hasta en la epiglotis, puede darse cuenta de que algo no marcha bien. Está muerto, pero perfectamente lúcido, fuera del laboratorio encuentra a otros muertos vivientes como él, pero estos, no tan lúcidos, se dedican a las típicas labores de un redivivo: andar despacio, gruñir, comer carne humana y esparcir la infección. Intentando descubrir que le ha pasado, se encuentra con Brent otro zombie “inteligente” con el cual se embarca en la aventura de su vida.

Cuando descubre un anillo de compromiso en su bolsillo, recuerda a su único y verdadero amor, la perfecta prometida norteamericana: rubia y rica. Ni cortos ni perezosos, los dos zombies deciden recorrer varios estados en busca del amor auténtico, ese que trasciende incluso la muerte y se vende en frascos de channel nº 5 cuando llega la Navidad. Lo que no saben es que los despiadados sicarios de una corporación química, aún más despiadada, buscan a sus dos conejillos de indias. Dos muertos vivientes medio inteligentes llamados… ¡Mike y Brent!

DeadHeads se prometía, desde su propia campaña de marketing y las palabras bienintencionadas de la, muy parcial, prensa especializada norteamericana, como la nueva comedia zombi (“zombedy”, si lo preferis) de moda. Risas, amistad, desmembramientos, romanticismo, acción, vísceras, y personajes carismáticos. Desgraciadamente todo se queda en un mero intento, los diferentes palos que toca no lo son en la intensidad necesaria, unos disparos al azar contra los diferentes géneros de moda, con una interpretación “buenrollista” y apta para una sobremesa en familia, por mucho que los zombies siempre estén presentes, aunque solo con la mera excusa de crear un entorno que vender a los aficionado$.

Desde luego no podemos negarle a los hermanos Pierce, responsables en casi todos los apartados de DeadHeads, un olfato de tiburón en los mares de la publicidad. Para tratarse de su debut dentro del largometraje, estos jóvenes saben venderse bien. A pesar de haberse alargado el rodaje de la cinta en cuestión casi dos años – quizás la razón de ciertas lagunas arguméntales o lo fragmentario de la narrativa –, una vez terminada han sabido montar un trailer interesante, a la par que han ido bombardeando los medios con imágenes promociónales muy trabajadas, pero que, desgraciadamente, dan una idea equivocada de lo que encontraremos en su obra.

Obviamente estamos ante un producto de bajo presupuesto realizado mediante esfuerzo e ilusión, eso no se le puede negar; y creo que dicha fe se ve trasladada a la pantalla generando mucha simpatía en el público curtido, incluso satisfacción en aquellos cuya pretensión sea ver una tontería inofensiva. No obstante, que nadie se lleve a engaños, DeadHeads no aprovecha ni siquiera esa empatía que provoca – meramente por el argumento que trata –, queda como el fallido intento de pulsar las teclas de la sensibilidad friki con cuatro tópicos y “muuuuuuchos” diálogos. Sobre el papel suena muy bonito “una especie de road movie con zombies y humor loco al estilo de Supersalidos. Y si el metraje se hubiese ceñido a esta premisa, con algo más de empaque, quizás hubiese salido más satisfecho de la experiencia.

Si alguien me preguntase le diría que acabo de tragarme una comedia romántica bastante mala, con muchos diálogos intrascendentes, personajes forzados y un humor que no acaba de cuajar. Sí, y zombies de por medio continuamente, pero roto cualquier encanto o divertimento por lo accesorio de su presencia. Vamos, podríamos quitar los muertos vivientes de la ecuación, con cualquier excusa argumental, y tendríamos un bodrio de cuidado. Eso sí, un bodrio con ritmo, porque si algo salva de la quema a estos “cabezas muertas” es el ritmo – pese a esas rupturas temporales que desencajan un tanto la narrativa – y la, ya citada, simpatía generada gracias a la súplica, que los hermanos Pierce realizan durante hora y media, hacia la complicidad del espectador. Buena muestra de ese deseo de conectar con el aficionado, son los ejercicios de meta cine que se marcan usando a nuestra amada “Posesión Infernal” y otras referencias cinéfilas. Aunque solo humos y espejos…

Pero nada funciona si los actores no son especialmente solventes (ni conocidos), los diálogos son repetitivos, el humor es demasiado bobo – hasta los chistes más gruesos parecen infantiles en manos de unos personajes algo cargantes, encabezados por Brent – o, y aquí radica el “quid” de la cuestión, no hay nada que contar. Sí, sí, sí – repito –, muchos muertos vivientes, bien trabajados a nivel de efectos especiales, pero me da igual, no van a ocultar que ni es graciosa ni es buena, un rollo empalagoso que de una mínima idea original no sabe sacar provecho. Por si fuera poco tenemos el lujo de contar con una omnipresente banda sonora sintético/orquestal peor que meterse veinte rayas de salfuman. Una manera bastante imberbe de cargarse muchas de las pocas escenas validas de la película. Ese humor algo pueril aderezado con una sinfonía de cuerdas realizadas por ordenador y fuera de la mezcla de sonido, supone toda una prueba a la paciencia. Y digo yo, si eres lo suficiente avispado como para vender tan bien tu película, ¡pues hombre! Fabrica una música digna, porque solo se salva la canción de los títulos de crédito iniciales. Por cierto, títulos mezclados con una escena, filtrada con “grindhouse-vision”, que es casi lo mejor de todo el metraje (claro! porque se trata de otro homenaje, esta vez a La Noche de los Muertos Vivientes)… ya sabéis: visionad los cinco primeros minutos, más el trailer, y ya habréis cumplido con los hermanos Pierce. O mejor volved a ver las películas homenajeadas.

Está bien, reconozco que me estoy dejando llevar por la decepción. Uno esperaba más y se ha sentido un poco engañado, llevándose una sensación global peor de la que probablemente merezca la película. Siendo justos, igual que he usado la argumentación de su escaso presupuesto como una carencia, podría decir que para el dinero que se intuye ha podido costar, el resultado es bastante decente. Que una cinta rozando lo amateur en ocasiones tiene que ser mirada de forma benevolente, al fin y al cabo hay bastante homenaje zombie, buenos efectos especiales, momentos incluso emotivos, blah, blah, blah… sin embargo, cuando llegan los últimos diez minutos cualquier justificación progresista se desmorona. Hasta el bueno de José Luis Rodríguez Zapataero echaría pestes de un final tan ñoño, tan meloso, tan alejado de lo que considero que es cine digno (fijaos que no he usado el adjetivo “bueno”). Incluso la almibarada conclusión de Tucker and Dale parece neo-nihilismo ante la memez que debemos afrontar en el tramo final de esta zombedy (snif!). Cierto que se intentan abordar reflexiones facilonas, pero necesarias, como la dicotomía entre “zombi-colegas” y seres humanos malvados, pero ni siquiera esas pinceladas están escritas con peso; de nuevo, solo castillos en el aire y oportunidades perdidas.

En conclusión, una buena premisa y ciertas ideas interesantes enfocadas desde el peor punto de vista: la comedia romántica de colegas. Además, sin garra y sin gracia. Me quedo antes con la más intensa, y mejor interpretada, Wasting Away, película cuyo elemento diferenciador de otras “comedias zombies” está mejor trabado y realzado, incluso con un presupuesto menor. O puestos a ver una comedia gamberra con toques de road movie y cierto romanticismo, os recomiendo Sex Drive, igualmente patética pero mucho más risible, que es de lo que se trata.

Esta DeadHeads aprueba por los pelos ya que conserva ciertos destellos, algún personaje simpático, y una representación del manido “universo zombie” bien trabajada estéticamente. Incluso algún Alma Sensible podría saber disfrutar del corazoncito que todo necrófago alberga dentro de su cavidad torácica descompuesta (¿quién no quiere tener casa propia y colgar los adornos navideños con sus hijos?). Tal vez en un festival especializado, con gente gritando y tres litros de cerveza en el buche… ¡naaa! Ni por esas. Quizás alguno sepáis pillarle el punto; ahora bien, si un servidor tuviese que soportar una segunda parte por el estilo, consideraría sacarme los globos oculares de sus cuencas con un cutter oxidado; eso no lo salva ni “super” Bruce Campbell.

Lo mejor: Resulta simpática en todo momento.

Lo peor: Su enervante banda sonora.

AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 25/11/11  |  CATEGORIAS: ,

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Re-Animator

La locura reanimadora del Dr. Herbest West

Re-animator

  • Título original: Re-Animator
  • Nacionalidad: USA | Año: 1985
  • Director: Stuart Gordon
  • Guión: Stuart Gordon, William Norris, Dennis Paoli
  • Intérpretes: Jeffrey Combs, Bruce Abbott, Barbara Crampton
  • Argumento:el Dr. Herbest West se traslada a la Universidad de Miskatonik, en Arkham , Massachusetts, donde reanudará sus investigaciones alrededor de un poderoso suero capaz de revivir el tejido muerto.

LA VALORACIÓN:

88 |100

Estrellas: 5

Re-animator

Creo que exprimiendo a conciencia mi memoria, de por si bastante limitada, sería capaz de citar media docena de películas de género cuyo principal protagonista fuera la figura estereotipada del mad doctor, un científico dispuesto a vulnerar todos los límites ético/morales y despreciar la vida de sus semejantes con el único objetivo de alcanzar su propósito, ya sea éste crear una nueva raza de centípedos humanos, someter al mundo a sus pies mediante un ejército de robots con muy malas intenciones o, sencillamente, revivir a los muertos.

Pero sin la necesidad de castigar mis neuronas, la primera imagen que retorna a mi mente tras volver a escuchar la expresión “mad doctor”, siempre es la misma: Herbest West empuñando, amenazante, una inyección que contiene un extraño líquido de color verde fluorescente.

A principios de los 80, el director norteamericano Stuart Gordon tenía lista una adaptación televisiva de la obra de H.P. Lovecraft “Herbest West: Reanimador”. La serie constaría de 13 episodios, cada uno de ellos de una hora de duración. Sin embargo Stuart Gordon jamás consiguió vender su idea a ningún canal de televisión (se rumorea que el mismísimo George A. Romero le tomó la delantera con la serie Tales From the Darkside), y tuvo que ser Bryan Yuzna, avezado productor cinematográfico, quien descubriera el verdadero potencial de la labor de Gordon: su guión adaptando “Herbest West: Reanimador” acabaría convirtiéndose en una película de horror filmada en Hollywood y que contaría con el respaldo en la distribución de la Empire Pictures. La suerte estaba echada…

Tras protagonizar un extraño incidente en una prestigiosa Universidad Suiza, el Dr. Herbest West se traslada a la Universidad de Miskatonik, en Arkham , Massachusetts, donde reanudará sus investigaciones alrededor de un poderoso suero capaz de revivir el tejido muerto. Para llevar a cabo sus estudios contará con la ayuda de Dan Cain, un prometedor estudiante de medicina compañero de piso de West.

Esgrimir las razones por las que Re-Animator sigue siendo, a día de hoy, un clásico incontestable de la serie B norteamericana de los 80, es relativamente sencillo. Vista hoy, pasados más de 25 años desde su estreno, sigue conservando toda la frescura, la diversión y la mala leche que provocaron su éxito de público y crítica en 1985 (Re-Animator se llevó aquel mismo año el premio a la mejor película de horror en el Festival de Sitges).

Concebida por Gordon y Yuzna como un explosivo combinado de horror, humor, erotismo y gore; y embuida del espíritu de HP Lovecraft (a pesar de que el mismo Gordon siempre ha reconocido que su Re-animator en modo alguno puede considerarse una adaptación fiel al texto de Lovecraft) Re-Animator tuvo la excelente habilidad de darle al aficionado aquello que demandaba: un jovial y entretenedísimo espectáculo que manejaba con precisión la naúsea, la sonrisa y el horror. Y contaba, además, con un maestro de ceremonias excepcional: Jeffrey Combs convertido en un icono del terror moderno gracias a su genial interpretación del Dr. Herbest West. La suya es una lección magistral de cómo mantener el equilibrio preciso entre la locura y el espíritu científico, entre el horror y la parodia, entre el estereotipo y la caricatura; dando vida a un personaje en esencia maléfico, pero con el que resulta sumamente sencillo identificarnos y tomar partido a su favor.

Re-Animator es una película que todavía hoy sigue siendo totalmente válida. Ha envejecido lo justo (quizás el impacto de sus momentos más gore es el que más ha acusado el paso del tiempo… al fin y al cabo, años más tarde el neozelandés Peter Jackson vino a destrozar las fronteras del gore con su excelente Braindead), y secuencias tan recordadas como la de la resurrección del gato, el clímax final en la morgue, o el célebre cunnilingus a Barbara Crampton, siguen siendo tan disfrutables como lo fueron antaño.Un CLÁSICO imperecedero y con mayúsculas.

El éxito de Re-Animator dio orígen a dos secuelas dirigidas ambas por el propio Brian Yuzna. La primera de ellas, Bride of Re-animator (La novia de Re-animator, 1990), resultó ser un simpático y sangriento homenaje a la La novia de Frankenstein (The Bride of Frankenstein, 1935), aunque en el cómputo final quedaba un par de escalones por debajo de la original. La segunda secuela, auspiciada por la Fantastic Factory bajo el título Beyond Re-Animator, fue un auténtico desastre en el que ni tan siquiera se salvaba la presencia de la guapísima Elsa Pataky.

Actualmente se especula con la producción de una tercera secuela titulada House of Re-Animator.

Lo mejor: Lo bien que sobrelleva el paso del tiempo.

Lo peor: Que el resto de la saga no estuvo a la altura de la película de Stuart Gordon.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 10/11/11  |  CATEGORIAS: ,

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Juan de los Muertos

Juan de los Muertos, matamos a sus seres queridos. ¿Qué desea?

Juan de los muertos

  • Título original: Juan de los Muertos
  • Nacionalidad: Cuba | Año: 2011
  • Director: Alejandro Brugués
  • Guión: Alejandro Brugués
  • Intérpretes: Alexis Días de Villegas, Jorge Molina, Andrea Duro
  • Argumento:Juan, un cuarenton sin oficio ni beneficio, decide sobrevivir a la primera invasión zombi en cuba haciendo lo que mejor sabe hacer: sacarle provecho a la situación.

LA VALORACIÓN:

59 |100

Estrellas: 3

Juan de los Muertos

Juan de los Muertos, en su lucha fraticida por salvar el culo en una Habana infestada de zombis, se encontró en Sitges con una dificutad añadida y, presuntamente, inesperada: más de hora y media de retraso respecto a la hora prevista de exhibición de la película. Entramos tarde y, una vez bien aposentados, aguantamos estóicamente un cortometraje de cuyo título prefiero no acordarme, el teaser trailer de Lazarillo Z (pronto más información), el adelanto de la segunda temporada de Walking Dead (en inglés y en castellano) y, finalmente, el larguísimo discurso de presentación por parte de Alejandro Brugues, director de Juan de los Muertos. En un momento dado una voz anónima gritó: “¡Que empiece la película, coño!”, ganándose el aplauso de buena parte del respetable.

Pero como no era cuestión de arruinar lo que prometía ser una noche de diversión y muertos vivientes (prolongación de la espectacular Zombie Walk que tuvo lugar horas antes) antes, incluso, de que esta diera comienzo; decidimos olvidar el dichoso retraso y centrarnos en Juan de los Muertos, anunciada a bombo y platillo como la primera película zombi hecha en Cuba.

Juan es un cuarentón sin oficio ni beneficio que sobrevive en las calles de la Habana trapicheando junto a su socio y buen amigo Lázaro. Pero las cosas se ponen feas en la capital cubana, y las calles se llenan de zombis hambrientos que las autoridades y medios de comunicación locales describen como “disidentes que reciben el apoyo de los Estados Unidos”.

Juan, lejos de desesperarse, decide hacer lo que todo buen cubano haría en una situación similar: sacar provecho de la crisis. Junto a su socio, su propia hija, y un par de esperpénticos compañeros de aventuras; funda su propio negocio de “limpieza de zombis”. Sus propios vecinos les pagarán para que acaben con sus familiares convertidos en zombis.

Alejandro Brugues, director nacido en Argentina pero de nacionalidad cubana, describió perfectamente el cometido de film: “de un freak, para freaks” (el freak, en singular, era él; y los “freaks”, en plural, éramos el público que nos dimos cita en el Auditorio). Y, efectivamente, Juan de los Muertos podría alzarse, fácilmente, con el nombramiento de comedia zombi-freak del año; y como tal seguramente está muy por encima, en términos de diversión y cachondeo puro y duro, de una gran mayoría de producciones norteamericanas que se han dedicado a maltratar el subgénero zombi durante los últimos años. El problema es que quizás muchos esperábamos algo más de una película como Juan de los Muertos. O al menos un servidor esperaba algo más…

Tratándose de una película cubana (una de las pocas producciones independientes rodadas al margen de las películas autorizadas por el régimen castrista) que retrataba una Habana dominada por zombis hambrientos de carne humana, llegué a creer que Juan de los Muertos podía suponer una firme dentellada (que hiciera sangre) a la mal llamada democracia castrista en la que se encuentra inmersa la isla desde hace más de 40 años. Nada de eso… nada de dentelladas. Apenas un par de rasguños inofensivos (la actuación de los medios de comunicación dando una información totalmente sesgada, ridícula y manipulada de la invasión zombi y un militar que vuelve a llamar a la revolución – otra vez… – para acabar con los muertos vivientes ante la pasividad de Juan y los suyos) que posiblemente cosecharan la simpatía y sonrisas de las autoridades del país.

Así que eliminado casi de pleno el factor de crítica social o política de Juan de los Muertos (por resultar muy poco dañino), nos queda su verdadera esencia: una comedia costumbrista (a través del personaje de Juan el director pretende retratar el día a día, la normalidad, la cotidianidad de buena parte de la sociedad cubana) en la que abundan los chistes fáciles, las referencias al subgénero (ese Juan preguntando a sus compinches si conocen la diferencia entre zombis rápidos y zombis lentos), y las secuencias de acción, en las que queda patente la escasez de medios de la producción… Pero no os toméis esto último como una crítica. Juan de los Muertos hace un buen uso de dicha escasez de medios, logrando unas secuencias de batalla contra los muertos, en ocasiones, muy divertidas; y utilizando unos efectos CGI cutres, pero resultones, para mostrar la destrucción paulatina de la, por otra parte, bellísima ciudad de la Habana.

Es en la acumulación de chistes, y en la muy discreta calidad de algunos de estos, donde Juan de los Muertos acaba perdiendo muchísimos puntos. Hay situaciones y secuencias realmente desternillantes, brillantes, como la que protagoniza el sevillano Antonio Dechent, quien interpreta a un predicador norteamericano que intenta comunicarse, sin éxito, con Juan y sus acólitos (quizás la constatación de que el entendimiento entre el pueblo cubano y el norteamericano es poco menos que una fantasía irrealizable). Pero junto a estos, que en el balance general de la película colocan a Juan de los Muertos como una experiencia simpática, agradable de ver y digerir; existen muchos otros momentos de humor chusco, infantil y poco elaborado que no tienen ni puñetera gracia y que, en ocasiones, se alargan en exceso.

En definitiva, y a pesar de que esperaba algo más de una película que ha tenido muy buena recepción en festivales especializados, Juan de los Muertos es una agradable zombedy que sin duda alguna os arrancará más de una sonrisa y que, repito, está muy por encima de productos de similar catadura y de procedencia yankee. ¿La comedia freak del año? Posiblemente… ¿Os hará gracia? Lo del humor es siempre muy subjetivo… yo tuve tiempo para todo: para divertirme y para aburrirme. ¿Se acerca a Zombies Party (Shaun of the Dead), referente del género con el que Juan de los Muertos ha sido comparada en múltiples ocasiones? No, ni hablar… queda lejor, lejísimos.

Si queréis ver más imágenes de Juan de los Muertos, podéis seguir este enlace.

Lo mejor: Hay situaciones cómicas que realmente funcionan... y muy bien.

Lo peor: Le falta mordiente. Y algunas secuencias cómicas no tienen ni puñetera gracia.

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 16/10/11  |  CATEGORIAS: ,

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The Neighbor Zombie

Infección a medio gas y ojos rasgados

Neigh Zombie

  • Título original: Yieutjib jombi
  • Nacionalidad: Corea del Sur | Año: 2010
  • Director: Hong Young-Gen, Oh Young-doo, Ryoo Hoon
  • Guión: Hong Young-Gen, Oh Young-doo, Ryoo Hoon
  • Intérpretes: Bae Ji-hun, Ha Eun-Jung, Hong Young-Gen
  • Argumento:Un virus se desata una epidemia zombie en Seúl. Seis historias nos muestran, cada una con el punto de vista de distintos personajes, el comienzo, desarrollo y desenlace de la catástrofe.

LA VALORACIÓN:

35 |100

Estrellas: 2

Neigh Zombie Grande

El cine de terror oriental no vive únicamente de fantasmas de pelo largo. En realidad, esa moda de espíritus melenudos y afectados de espasmos al andar era, y aunque en menor cantidad sigue siendo, una parte del complejo entramado de producciones de género que se estrena por allá. Los zombies, aunque el aficionado poco indagador no lo sepa, forman parte de su cinematografía del mismo modo (en cantidad) que en Estados Unidos. Lo que ocurre es que suelen ser propuestas tan hilarantes y arriesgadas para el público occidental que se quedan en el tintero, salvo visitas a festivales especializados, tardías ediciones cutres en DVD con audio 2.0 y ningún extra, o lo más habitual, sesiones caseras listas para descargar con el siempre meritorio trabajo de los traductores y sus subtítulos. Una de esas producciones bizarras es The Neighbor Zombie. Aunque en este caso, no os perdéis gran cosa.

La cuasi novedad que propone esta película surcoreana es la división en seis partes de su historia. Así, a lo largo de seis episodios, a modo de cortometrajes, acontece el inicio, desarrollo y desenlace de una epidemia que asola la ciudad de Seúl. El causante es un virus que, como es habitual, se contagia de humano en humano por la sangre y les convierte en los ya conocidos “infectados” agresivos y rápidos cada vez más presentes en el subgénero.

El modo de enfocar las historias es original: se combina el humor más absurdo con el drama, luego la acción con tiros e incluso artes marciales, luego otra vez drama y algo de humor absurdo. Pero, que sea original no quiere decir que funcione. Y es que salvando la tercera historia, sin duda la mejor, y partes de la quinta y la sexta, el resto es capaz de hundirnos en lo más profundo de los mundos de Morfeo.

No obstante, os dejo aquí una guía para conocer lo que os podéis encontrar a groso modo en cada uno:

Historia I. Comienzo de la epidemia: Un joven se encuentra en su casa, se corta en una mano y echa un poco de su sangre sobre un muñeco. Al poco, empieza a ser “atacado” por algo que no se ve.

Buen final gore, aunque desconcertante y tedioso el resto.

Historia II. La epidemia crece: Una pareja sigue conviviendo pese que a él le han infectado con el virus. No ha llegado a convertirse del todo (uno de sus ojos no ha cambiado de color), pero su aspecto es cada vez más putrefacto. Ella se resiste a abandonarle y decide infectarse.

Aunque no lo parezca, es la parte más cómico-absurda, a parte de sobreactuada. Terrible y aburrida.

Historia III. Epidemia absoluta: Una mujer se encierra en su casa junto a la que, hace poco, era su madre. Ahora, convertida en “infectada”, la ayuda en sus necesidades alimenticias cortándose dedos.

Lo mejor de la función. Es la historia más seria y también la más efectiva y mejor interpretada. No es nada del otro mundo, pero en comparación, supone un soplo de aire fresco respecto a lo visto anteriormente.

Historia IV. Epidemia absoluta con aparición de la vacuna: Un grupo de fuerzas de seguridad (o algo) lucha contra el acecho de los zombies y, sobre todo, de un lunático que se ha convertido así mismo en “súper zombie”.

Entretenida a ratos. El mejunje final de patadas, tiros y tripas es correcto. Antes de llegar a eso, poco interesante.

Historia V. La epidemia va solucionándose: La vacuna funciona. La gente anteriormente infectada vuelve a hacer su vida normal. Al menos lo intenta, pues, aunque no recuerden mucho de sus matanzas y de haberse comido a otros seres humanos, algunos familiares de las victimas querrán recordárselo.

Empieza bien. Pocas veces una película nos habla de qué sucedería si los zombies, o infectados, volviesen a su rutina diaria. Su adaptación, pesadillas, el rencor hacía ellos aunque no tuviesen culpa. Lo malo es que el desenlace se convierte en una mezcla de alardes pretenciosos, aburrimiento y sobreactuación.

Historia VI. ¿Final de la epidemia?: Un escritor anda presionado por sus jefes en la fecha de entrega.

Si os digo la verdad, a estás alturas estaba tan machacado por la irregularidad y el tedio que no me enteré a penas de lo que ocurría. La historia dura unos cinco minutos y no hay diálogos. Sale el típico zombie para dar el susto y tal. Pensé, por tanto, que la cosa seguía. Pero no, gracias al Dios de los zombies infectados, la película terminó.

Lo mejor: La tercera historia y algún que otro buen efecto gore.

Lo peor: La segunda historia, sobreactuaciones variadas, algún mal efecto gore y el tedio de una importante porción del conjunto.

AUTOR: John Trent  |  PUBLICADO: 22/09/11  |  CATEGORIAS: ,

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REC 3 Génesis. Primer Teaser

Bodas, bautizos y comuniones...

Rec 3 Genesis

¿Quién no se ha bebido un par de copas de más (o tres, o cuatro, o cinco…) en una boda y ha acabado con los pantalones por los tobillos, agitando la corbata al aire, y pregonando a los cuatro vientos el desmesurado tamaño de los pechos de la novia? Ummmm… Olvidadlo.

De todos modos, cualquier temeridad o locura que hayáis cometido en fecha tan señalada, palidece ante el espectáculo de sangre, tripas y zombis/infectados/poseidos… o lo que coño quiera que sean, que nos está cocinando el bueno de Paco Plaza en REC 3 Génesis, con vistas a degustar tan exquisito menú el próximo 30 de marzo de 2012 (toca esperar…).

Como todos sabréis REC 3 Génesis es una precuela del REC original, cuya acción se sitúa en el escenario de una accidentada boda y que, supuestamente, nos revelará nuevos secretos sobre el virus, la niña medeiros, las posesiones… y demás lindezas habituales en la saga.

De momento tendremos que conformarnos con el primer teaser-trailer de REC 3 Génesis, que combina con cierta gracia las imágenes y la música de un video de boda chusquero y cursi, con los primeros pasos de la pesadilla REC.

Un servidor se ha declarado en varias ocasiones ferviente admirador del primer REC y también ha mostrado sin pudor su decepción por el giro tomado por su secuela, REC 2. Pero como los cabreos suelen durarme poco y no soy un tipo rencoroso, he decidido borrar de mi mente la experiencia de REC 2 y volver a ilusionarme con esta precuela firmada por Plaza y con la próxima continuación de la saga en REC 3 Apocalipsis (aunque espero que finalmente le cambien lo de “apocalipsis” porque me suena fatal… demasiado sobado).

AUTOR: Joan Lafulla  |  PUBLICADO: 20/09/11  |  CATEGORIAS: ,

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Toxic Lullaby

La resaca de nuestras vidas

Toxic Lullaby Poster

  • Título original: Toxic Lullaby
  • Nacionalidad: Alemania | Año: 2010
  • Director: Ralf Kemper
  • Guión: Ralf Kemper
  • Intérpretes: Samantha Richter, Eva Balkenhol, Noah Hunter
  • Argumento:Eloise despierta de un viaje de LSD para enfrentarse a la pesadilla de un mundo conquistado por los "sleepers", humanos infectados cuya sed de sangre es insaciable.

LA VALORACIÓN:

62 |100

Estrellas: 3

Toxic Lullaby Grande

Quiero dar las gracias a Eddie Lamorgue (de LaMorgueCinema) por la traducción y montaje de esta cinta injustamente sobrepasada. Sin gente dedicada no podríamos ver obras minoritarias, como la que hoy nos ocupa, pero imprescindibles para iluminar al género de terror desde ángulos diferentes. ¡Seguid en la brecha!

Toxic Lullaby, escrita y dirigida por Ralf Kemper,es una producción alemana para televisión, que parte de una premisa sugerente: una bella joven, Eloise, tras un viaje psicotrópico a lomos del LSD, despierta sin saber muy bien donde está. Pues querida Eloise, el mundo ha sucumbido a una toxina que vuelve furiosa y sádica a la gente y la civilización se ha derrumbado. Unida a un misterioso grupo de supervivientes va desgranando sus confusos recuerdos mientras luchan contra un mundo hostil y salvaje como nunca hubiera podido alucinar. Una premisa interesante, ¿verdad? Desafortunadamente, la ejecución de la idea no es tan buena como podría.

Supongo que todos pensamos lo mismo: el foco de una cinta zombie son los caracteres, no el único, pero sí el principal. Por Toxic Lullaby desfilan una gran cantidad de personajes. Tristemente, la mayoría funcionan al nivel de recortables de cartón, básicamente nombres y rostros, a lo sumo una serie de frases exageradas. Todos tiene orejeras de burro y no pueden salir del breve rol de supervivientes amargados que el guionista les ha asignado. De hecho algunos soliloquios claramente tristes y nihilistas, se notan algo forzados; precisamente el efecto “calzador” es más doloroso por la pobre personalidad de los habitantes de este futuro hostil. Extremadamente acusado en el caso de Eloise, que, durante la primera mitad, se paseará ante la cámara sin objetivo aparente, sin recuerdos claros. Solo un pelele, que apenas habla, llevado de aquí allá por las circunstancias (vagar es comprensible en un mundo desangelado, pero ligeramente aburrido si lo hace la protagonista principal de la película). Mientras que en la otra mitad, cuando los recuerdos vuelven fragmentados a su memoria, se muestra más activa y guerrillera que nunca, aunque igualmente perdida. Difícil involucrarse con ella.

Digamos que la trama de Toxic Lullaby resulta fresca en los primeros compases – una muy particular mezcla entre Miedo y asco en Las Vegas y The Crazies -, incluso intenta mantener la frescura y la imaginación más allá de su genial comienzo, pero finalmente la propia idiosincrasia del subgénero zombie consigue hundir la sensación de discurso novedoso puesto que no sabe ponerlo en boca de sus protagonistas, y volvemos a paisajes comunes plasmados en pantalla correcta pero no brillantemente.

Lástima del convencional desarrollo que empaña mucho la impresión final del espectador, mellada aún más por la ausencia de explicaciones hasta bien pasado el ecuador del film – supongo que para hacernos sentir tan desorientados como a Eloise, aunque puestos a arriesgarse, ¿por qué darnos unas explicaciones que no necesitamos y cuando ya no hacen falta? -. Una pena el abandono, por parte de Kemper, del fuerte contraste entre los recuerdos lisérgicos de Eloise y la grisácea realidad contaminada del presente. La exhibición de un mal despertar de domingo está estupendamente tratada los diez primeros minutos del metraje; en mi opinión, esto por si solo ya justifica el visionado de Toxic Lullaby. Por desgracia, esta narrativa onírica y fragmentaria, excusada por las drogas, se abandona una vez metidos en faena zombie.

Aquí bien merece la pena hacer un inciso sobre la procedencia del peligro para la humanidad, y su aspecto: no se trata de muertos que resucitan, si no de infectados al uso cuyo ciclo de actividad necesita de grandes dosis de oscuridad – por eso se les llama “sleepers” -. Los amantes al gore tendrán una buena ración de desmembramientos y ataques que, si bien fallan en su ejecución física dada la inutilidad de los intérpretes, son lo suficientemente brutales para mantener el interés durante los tediosos interludios que toda película de “muertos vivientes” contiene en mayor o menor medida. Sin embargo, más interesante que los “sleepers” resulta la decadencia a la que la humanidad ha llegado debido a SPOILER años sumida en la barbarie toxicamente impuesta FIN SPOILER. No obstante aviso de que esta rama de la catástrofe está desarrollada por los pelos, supongo que debido a los escasos medios, así como a la excesiva suma de elementos diferentes entre sí: la joven drogada y su pasado, sus amigos perdidos, las comunidades de supervivientes, la “isla verde”, los discursos religiosos totalmente antirreligiosos, el poder de los lideres, el abuso físico, la supervivencia, el terror… – toca demasiados palos como para definirlos todos bien.

Como comentaba, se le asigna más importancia a los ataques de los “sleepers” que a continuar desvelando el pasado misterioso y esperanzador de nuestra “empanada” protagonista (¡vaya pedo se tuvo que agarrar para estar varios días grogui!). Privándonos así de la bonita contraposición de color y esperanza – el pedal de Eloise -, frente a gris y deshumanización – resaca de Eloise -. Así que pronto nos parece que el arranque de la cinta ha sido solo una tomadura de pelo, que no se llegará a desarrollar del todo, o, peor aun, la justificación de uno de los finales más odiados: “todo era una alucinación/sueño”. Afortunadamente, todas las elucubraciones, más bien locas, que nos vayamos forjando, van a fallar estrepitosamente. Lo que hace más llevadero su tramo final, casi únicamente centrado en “el presente”. Y cada cual sabrá si le convence la forma de justificar la película y sus riesgos; puesto que no debemos entender “logrado” por “inesperado”. A mi me agradó la forma pero no el contenido, puesto que hacía mucho minutos que el destino de Eloise y de sus compañeros me resultaba una historia sin interés.

A nivel técnico no se le puede exigir más. La fotografía, el sonido y la escenografía han sido los mayores beneficiados de la obvia búsqueda, encabezada por Kemper, de una ambientación fría e intensa, una atmósfera agobiante – conseguida a medias – y cuyo trasfondo no puede ser más pesimista. Sin embargo, en el resto de aspectos no destaca demasiado Toxic Lullaby, siendo sangrante la citada falta de dirección artística.

En definitiva, una película muy, muy, muy alemana. Imprescindible para completistas del género zombie/post apocalíptico en particular, y terror en general, o para los que no tengan miedo de la abstracción dentro del cine; porque encontraréis un intento, a medias, de aproximación diferente a los sobreexplotados subgéneros. Un riesgo cinematográfico que, unido a su excelente manufactura para tratarse de un “telefilm”, hay que valorar también por su atrevimiento. Claro que es mejor acercarse a Toxic Lullaby un día de esos “nublados”, una noche tristona y melancólica en que las vibraciones del alma estén sintonizadas con lo peor y más pesimista de la humanidad.

Su tremenda seriedad y deprimentes conclusiones hubiesen puesto al extremo de la soga al bueno de Ian Curtis, irónica perspectiva mediante, si no se hubiese adelantado Stroszek de Werner Herzoga veces es necesario enfrentarse al abismo.

Lo mejor: Los psicodélicos primeros compases y multitud de pequeños detalles de calidad

Lo peor: Esos pequeños detalles no cuajan a nivel global, debido a la abundancia de personajes sin desarrollar

AUTOR: Bob Rock  |  PUBLICADO: 05/09/11  |  CATEGORIAS: ,

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