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Cazador de Demonios

Un hombre lobo mexicano en México

Cazador de Demonios Reseña

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  • Título original: Cazador de Demonios
  • Nacionalidad: México | Año: 1983
  • Director: Gilberto de Anda
  • Guión: Gilberto de Anda
  • Intérpretes: Rafael Sánchez Navarro, Tito Junco, Roxana Chávez
  • Argumento: El asesinato de un brujo da lugar a su transformación en Nahual, el terrible hombre lobo.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

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En una pequeña localidad del norte de México a un campesino se le hinchan los huevos y decide darle el finiquito en diferido al brujo local, un avieso practicante de las artes negras llamado Tobías. Tras el entierro del hechicero, este resucita convertido en un terrible hombre lobo, sediento de sangre, en busca de un útero donde dejar su simiente demoniaca y perpetuar la matanza por toda la eternidad. Sólo los buenos hombres de Dios y de ciencia, representados respectivamente por el vehemente Padre Martín y José Luis el médico, podrán impedir que esta criatura se lleve por delante a niños, familias enteras o animales por igual. La caza ha comenzado por toda la región, sumida de nuevo en el oscurantismo y la superstición.

Si algo caracteriza a “Cazador de Demonios” es la inocencia y, por supuesto, ser la primera y más famosa película en representar visualmente la leyenda del Nahual, básicamente aquel brujo con la capacidad de transformarse en animal. Un cambiaformas o licántropo cuyas correrías aterrorizaban a los indígenas mesoamericanos siglos atrás. Una base mitológica tan fuerte y entrañable sirve como excusa a Gilberto de Anda, actor y director con casi un centenar de películas a sus espaldas y que aquí debutaba, para realizar un largometraje de hombres lobo de clara influencia yanqui. Nuestro buen amigo Juan Eduardo Bendeck Cordero señalaba al respecto como las localizaciones se ubicaban en una zona, cerca de Texas, donde la leyenda azteca no tiene especial sentido.
Sin embargo es importante reconocer la fuerte ambientación gótica que destilan algunas de sus mejores escenas, así como el carácter de raza que siempre nos ofrecen nuestros hermanos del otro lado del charco. Recordemos que en 1983 este subgénero vivía momentos dulces en los videoclubes con obras tan simpáticas como “Un hombre lobo americano en Londres” o “Aullidos”; otra cosa es que “Cazador de Demonios” esté a la altura, tocada en la línea de flotación por un presupuesto y medios que la han afeado con el paso de los años.

Sin embargo no todo es cuestión de dinero, otro de los grandes problemas de esta producción sería la inconsistencia de su guión, bastante verde en lides como lógica o construcción de personajes. Evidenciando momentos bastante casposos que únicamente se justifican con ese prisma de inocencia con el que comenzaba la reseña. Es decir, la industria mexicana todavía estaba lejos de la actual globalización, donde la cinematografía ha mejorado en sus resultados visuales pero ha perdido a la hora de representar la idiosincrasia de cada país o sociedad. Quizás sea una cuestión generacional, pero “Cazador de Demonios” me ha recordado a gratos veranos en la playa junto a mis primos peruanos, viendo la televisión y sorprendiéndonos ante cualquier extraña imagen que el televisor pudiese ofrecernos.

Cómo si no, fuera de la niñez, podríamos explicar las absurdas divagaciones en las que uno de los protagonistas cae para racionalizar las andanzas del Nauhal, esa feroz criatura que decapita a sus víctimas casi sin aparecer en pantalla. El sheriff Aguilar se enfrenta con un escepticismo digno de mención a la tumba abierta y vacía, salvo por la cabeza cercenada de un pueblerino, de Tobías el brujo:
”¡Ya lo entiendo todo! Fue un oso que, hambriento de carroña, desenterró el cadáver del brujo y, tras zampárselo, enterró cuidadosamente los restos de otra de sus víctimas”
Y así continuará su negación de la realidad, que un demonio de otro mundo está haciendo estragos entre sus convecinos, hasta el clímax final, donde no le quedará más remedio que foguear a base de plata a una violenta creación del diablo, al estilo más puro y clásico del subgénero.

A pesar de la mentada escasez de medios Gilberto de Anda se las arregla para conseguir algunas secuencias genuinamente inquietantes, destacando por encima de todas aquella donde los aldeanos la toman con un pobre inocente, ese clásico “tonto del pueblo”, para ajusticiarlo de una manera ciega y cruel caracterizada por la presencia de docenas de antorchas. Momentos de tensión que parecen imposibles vista la caracterización de feria con la que se debe conformar el Nahual.
No obstante, igual que ciertos planos demuestran una encomiable capacidad por parte de su director, otros adolecen de un infantilismo que nada le debe a la inocencia. Momentos cómicos, luego transformados en algo más violento, que protagonizan dos vaqueros babosos obsesionados con acosar a su bella vecina de rancho, la prometida de José Luis el médico. Apariciones innecesarias y bastantes soeces, no por su contenido, si no por lo torpe de su realización.

En el plano actoral no sabría si alzar o señalar hacía el suelo con el pulgar, tampoco creo que “Cazador de Demonios” pretenda sentar cátedra interpretativa, estamos ante la versión mexicana del cine de serie B que se estilaba por la época, pedirle personajes memorables sería un poco injusto. Destaca a mi parecer el trabajo de Tito Junco, veteranos actor que encarna al incombustible Padre Martín, un hombre de fe que no tiene reparos en agarrar un rifle y salir a enfrentarse cuerpo a cuerpo contra la bestia. Asistiremos al principio del film a una homilía que no tiene precio, llena de furia y culpabilidad cristina a partes iguales, es imposible no cuadrarse ante tan imponente bigote. De todos modos se nota la virginidad de la industria mexicana por la época dada la clara ilusión, más que calidad, invertida por todo el elenco. También una delicia para la vista la presencia de una tal Rubí Re, la bella elegida por el Nahual para portar en su vientre la semilla del mal.

En definitiva, “Cazador de Demonios” es un platillo que destaca más por su energía y autenticidad que por sus resultados en pantalla, imposible negar los tiempos muertos de conversaciones que no van a ninguna parte o diálogos aburridísimos. Se trata de algo consustancial al estilo de película, la serie B sin recursos. No obstante, los aficionados específicos al cine de hombres lobos tienen una cita obligada con este largometraje, el cual traslada, mediante una combinación única, parte de los horrores de la Universal a un entorno tan dispar como los páramos mexicanos.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Buena atmósfera gótica en el México Rural.

Lo peor: Un sentido del ritmo nefasto.

Vuestros comentarios

1. feb 24, 06:17 | Juan Eduardo Bendeck Cordero

Bravo.
A mí me gustó la película, que descubrí una noche en que tenía que emprender un trabajo de dibujo arquitectónico, y mejor me negué y me convencí de que no tenía nada más que hacer. Verla me ayudó a recordar que la leyenda del Nahual todavía tiene vigencia en mi país, al igual que otras, como la de los chaneques (duendes) aunque estos más focalizados al estado de Veracruz. Increíble en pleno siglo 21. Entiendo que estos mitos son más universales que locales, porque mire Usted, el ser humano se las arregla para trascender geografías.
Todavía hace unos veinte años, en plenos estudios profesionales llegué a escuchar de un compa veracruzano “si no crees en los chaneques, se te van a aparecer”. Y créame que guardé respeto ante la seriedad de mi colega y dudé.

Otra cosa fascinante del cine mexicano de antes, es que se llegó a describir un país que nunca existió: cabañitas estilo película del Salvaje Oeste norteamericano. Pero es que aquí se construye con piedra, ladrillo, o pobremente con carrizo y barro, pero casi nunca al estilo tinglado.
También es bien común ver en nuestras películas de la época de Oro, a personajes vestidos de Mariachi no para cantar, sino para salir a la calle a buscar chicas, ir a Misa, o buscar pleito en una cantina.
Como si algún galán español fuera vestido de Torero a hacer las compras del día. Bien padre, como decimos aquí ¿no?
A mí como mexicano, no me deja de fascinar México, con sus carencias y contradicciones, pero es mi país y lo amo con todo mi corazón.
Hay un dicho popular: Si Franz Kafka fuera mexicano, habría sido un escritor costumbrista.
Gracias por la excelente reseña. No pasó nada, me retrasé en mi trabajo pero sí lo entregué al final.
Saludos desde la tierra de El Santo y Blue Demon!!!

2. feb 24, 08:43 | DEVILMAN

Lamentablemente esta pelicula me la salte en mi infancia y hace un par de años pude verla pero no la termine. Me aburrio en exceso. Ciertamente esta pelicula necesita de una inocencia muy vigente para dejarse llevar por ella.

3. mar 1, 02:30 | paulcrosnier

Un hombre lobo mexicano en México, jajajaja me cagué de la risa.

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