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Creepy

La burundanga del sol naciente

Creepy Reseña

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  • Título original: Kurîpî, Itsuwari no rinjin
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2016
  • Director: Kiyoshi Kurosawa
  • Guión: Chihiro Ikeda, Kiyoshi Kurosawa
  • Intérpretes: Hidetoshi Nishijima, Yûko Takeuchi, Teruyuki Kagawa
  • Argumento: Un detective retirado es implicado en un caso sin resolver mientras su mujer se acerca demasiado a un vecino inquietante.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

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Si un policía muriese abrasado en un incendio provocado bajo causas claramente sospechosas, ¿cuál creéis que sería la reacción de las autoridades en un país medianamente civilizado? Sí, de acuerdo, de ser un agente negro y tratarse de un suceso acaecido en los actuales Estados Hundidos de América hablaríamos del obvio carpetazo y brindis al sol por parte de su glorioso y repeinado presidente. Pero dejemos el asombro que aun me provoca la presencia de tito Trump en el despacho oval, sobre todo desde una perspectiva artística, y pensemos en Japón. Donde, según la película de la que hoy os hablaré un poquito, un caso de estas características es interpretado con claridad meridiana como una muerte sin importancia. Así como múltiples desapariciones y un sin fin de obviedades sobre la culpabilidad de un ciudadano que tiene de todo, menos de normal.

Los aquí presentes, en menor o mayor medida, sabemos de la gran falla cultural entre oriente y occidente, lo extrañas que pueden resultar sus costumbres o reacciones cuando las comparamos a las nuestras. Aquí, hermanos hispanoparlantes, el asombro es todavía mayor cuando, independientemente de nuestro nivel de “frikismo otaku”, vemos como afrontan la realidad criminal, los problemas laborales o la comunicación intrafamiliar. Fríos siempre en cierta manera, los nipones son lo más cercano a un alienígena inteligente que puedo llegar a imaginar. Y esta sensación personal se reafirma ante la falta de lógica, insisto que desde mi perspectiva mediterránea, de la que hace gala “Creepy” (“Kurîpî, Itsuwari no rinjin”)… incluso alcanzando límites cómicos.
Puede ser que, además de esta brecha entre civilizaciones, la extrañeza se deba a mi desconocimiento sobre la novela original que ha dado lugar a este thriller policiaco, de corte clásico hasta cierto punto. No he conseguido pillarle el punto a una historia donde el mayor quid sería asistir a dónde puede llegar un sociópata dentro de la sociedad japonesa, pero tratado con el formato de un misterio policial. Curioso, si lo importante es el quién, cuándo, cómo y por qué; ¿por qué exponerlo de forma explícita al espectador desde los primeros compases del misterio?

Takakura dejó el cuerpo de policía hace años. Como experto en homicidios tuvo que vérselas con muchos dementes, hasta que uno de ellos se aprovechó de su confianza para matar a una mujer inocente. Actualmente tranquilo en el mundo de la docencia, imparte psicología criminal en una importante universidad, cargo que le ha permitido mudarse a una bonita casa en un tranquilo barrio junto a su bella esposa. Cuando todo parece de color de rosas para Takakura, un joven agente le solicita ayuda para reabrir unos viejos casos inconclusos. Se tratan de una serie de desapariciones que pronto le llevan a sospechar de su vecino, el señor Nishino, misterioso personaje de actitud extraña y, a veces, inquietante. Además, por desgracia, este personaje muestra un interés inusual en la esposa del ex-policia.

Poco tiempo pasa para que “Creepy” revele quien es el villano de la historia. ¿No lo hizo ya en su tráiler? Y aunque el intérprete del mismo, Teruyuki Kagawa, trabaje con un sutil acierto pocas veces visto en una escuela actoral tan excesiva – dónde no existe punto medio entre la exageración y la contención –, la forma en que vamos adentrándonos en su mundo resulta especialmente sosa y carente de ritmo, incluso para un maestro del horror cocinado a lento como es Kiyoshi Kurosawa. Quedan lejos esas genialidades llamadas “Kairo” y “Cure”. Su última obra peca de impersonal en cada uno de los planos ofrecidos, reposados y sin prisas como sí suele ser habitual en la filmografía del director, y muchos otros de sus compatriotas, todo hay que decirlo.
Sin embargo, aquí esa lentitud no alcanza a crear una atmósfera, ¡todos sabemos de la vileza, en segundo plano, del “extraño vecino” de turno! Entonces, ¿por qué dosificarla hasta las dos horas y cuarto? Es doloroso por el respeto que siento ante Kurosawa, pero cuando a un largometraje le sobra fácilmente una hora estamos hablando de un peñazo de padre y muy señor mío.

Otro de los puntos que me ha llevado a destacar la gran diferencia entre las culturas occidental y oriental es el tramo final de “Creepy”. No quiero aguarle la fiesta a nadie, pero lo narrado es tan inverosímil que derrumba toda la estructura policial, circunspecta en término germánicos, sobre la que se sustentaba la trama durante sus dos horas iniciales. No deja de ser interesante el método con que Nishino se hace un hueco en la sociedad. Su obsesión con respecto a los lazos familiares tiene un trasfondo oscuro y macabro del que resulta injusto negar magnetismo alguno, pero como se mueven los personajes alrededor de esta influencia mira demasiado de cerca el abismo de lo absurdo. Que el señor Nishino, dada su particular forma de tratar a sus convecinos, se comporte de forma descabellads me parece correcto argumentalmente. Sin embargo, fuera del fantástico, Chihiro Ikeda y Kurosawa, responsables últimos del guión, tendrán que explicarme por qué se resuelve todo de esa forma tan “barata” si estaban planteando su historia sobre las bases de un fuerte realismo.

Puede ser que, dado el pausado ritmo del metraje, me haya perdido algo por el camino. Juraría que lo más interesante, al menos si hablamos en término de thriller/terror, está sucediendo al margen de la historia principal: hechos velados de una forma maniquea para que el espectador no tenga todas las piezas del puzle… ¡cuándo es obvio quién es el responsable de las desapariciones! Como retrato de un sociópata que es “Creepye” he sentido un distanciamiento excesivo, y por lo tanto implicarse en la historia ha sido misión imposible. Sí, llegamos a una conclusión enrarecida y emblemática del Kurosawa de antaño, pero tan aséptica que ha matado cualquier emoción que un servidor pudiese albergar como aficionado.

Una pena si tenemos en cuenta el nivel de medios de los que hace gala “Creepy”, rodada con una exquisitez técnica fuera de toda duda. Dotada de un diseño de producción elegante y luminoso, no puedo tachar la fotografía más que de perfecta. Técnicamente estamos hablando de una película increíble, donde cada yen ha sido invertido en las localizaciones y casting adecuados. Siempre he pensado que los japoneses, como actores, tienen una rara habilidad para sacarme de mis casillas en uno u otro momento de sus interpretaciones, pero aquí, más allá de esos diálogos llenos de medias tintas, consiguen adaptarse a cada uno de sus roles como si estos fuesen un guante. Especialmente en lo que al duelo, descafeinado narrativamente, que mantienen Hidetoshi Nishijima, como Tatakura, y Teruyuki Kagawa como señor Nishino.

No sabría en última instancia si recomendarla abiertamente. Queda claro que no era lo que yo buscaba, más bien la he sufrido, tal vez a la espera de un puntito canalla que nunca llegaba. Pero quizás un espectador con ganas de ver buen cine, en lo formal, y capaz de asumir una fría y debilitada historia detrás de esta demostración de músculo técnico, sepa apreciar “Creepy” como el thriller, de trillado, que os aseguro representa. La entenderéis alargada hasta la irritación si sois más de gustos “gamberros”.

Imágenes de la película

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Lo mejor: La actuación de Teruyuki Kagawa, ejerce de vecino siniestro con perfección nipona.

Lo peor: Le sobra casi una hora, que se dice pronto.

Vuestros comentarios

1. ene 21, 02:13 | Arconte

Posibles spoilers…
Yo tuve la oportunidad de verla en cine, en el festival Rojo Sangre y salio bastante gente, incluido yo, bastante satisfecha. Yo sobre todo por sentir que Kurosawa regresa un poco al buen camino. La narrativa es morosa, nada que uno no espere de Kiyoshi, pero de esta forma logra crear un clima malsano en que llegado un momento, se tiene la sensación que cualquier cosa puede suceder, superando la típica predictibilidad occidental. El mayor problema que tiene es el deux ex machina en forma de droga que se revela en el último cuarto para hacer funcionar la trama. Si se logra superar esto, en general se le perdonó bastante a Oldboy un recurso similar, termina siendo una buena película de terror/suspenso…

2. ene 21, 10:39 | Andromeda

Estoy tan de acuerdo contigo, Bob, que directamente la quité a la media hora. Un aburrimiento espantoso, sentí que estaba mirando la misma historia que ya vi varias veces pero esta vez contada en cámara lenta. Muy lenta. Lentísima….

3. ene 23, 16:50 | Vael

A esta le tenia muchas ganas, thriller y asia siempre son sinonimo de calidad, aun asi espero verla pronto y comentar.

Por cierto, no viene al caso, pero ayer vi una coreana llamada Montage y me ha parecido sublime… Una pena no haberla descubierto antes y eso que es del 2013…

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