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Darkness Rising

Cinco, por el **** te la hinco

Darkness Rising

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  • Título original: Darkness Rising
  • Nacionalidad: Estados Jodidos | Año: 2017
  • Director: Austin Reading
  • Guión: Vikram Weet
  • Intérpretes: Katrina Law,Tara Holt, Bryce Johnson
  • Argumento: Una chavalita engaña a su novio y una amiga para visitar la casa, a punto de ser demolida, donde su madre casi la mata de pequeña. El terror y las lentillas están servidas.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

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Vamos a ver, aparece Ted Raimi en una escena introductoria obviamente rodada sin relación al metraje que conforma el núcleo de “Darkness Rising”, generoso acto supuestamente realizado por deferencia hacia su director, el cual no voy a nombrar por merecer poco la pena. Estos minutos ni aportan nada ni tienen que ver con la historia de una chica rubia que engaña a su novio y a una amiga morena, por aquello de equilibrar tintes, para visitar la casa de su infancia. Allí la madre de la rubia intentó matarla por no sé qué puta influencia de planos arquitectónicos difusos, ¡chorradas! La cuestión es que van a derribar la casa y la muchachica no tiene otra idea que enfrentarse a sus demonios, dirimiendo así su propio estado mental, rebuscando peluches por la casa; bastante prosaica y moderna, para entendernos.

Al poco empezaran a pasar cosas raras, siendo el sumun de lo ridículo que un “fantasma” choque esos cinco, nunca mejor dicho, mientras juegas a palmitas en el aire. ¡Milagro de la ambientación sonora! Con la tontería los tres jóvenes se verán atrapados en un desenfreno sin mucho sentido sobre perros que vuelven del pasado, puertas que se cierran solas y pruebas de embarazo “transdimensionales”. Finalmente, unos espectros meta cósmicos harán posesión de estos jóvenes cuerpos para soltar memeces lentilla va, lentilla viene. La fórmula perfecta para cerrar un círculo de cinco puntos, llámenle pentágono, donde los cabos entre tiempos pretéritos y presentes vuelve a ser Ted Raimi poniendo cara de haba. ¡Todos muertos, todos felices!

Y si te quejas de que he destripado la película piensa que podría haber sido peor: podrías haberla visto, ¡cachond@!

Un cartel que intenta sacar rédito de la serie “American Horror Story”… Una historia con menos sustancia que la diarrea de una ameba… Una banda sonora que podría estar cortada y pegada de cualquier película reciente de casas encantadas… Unas sobreactuaciones tan acentuadas que incluso Nicholas Cage podría aprender de ellas… Unos efectos especiales reducidos a la más penosa de las postproducciones digitales, a los que se suman las ya clásicas lentillas bancas o negras, a elegir según el ánimo racista con que el espectador se haya despertado esa mala mañana… Unos decorados que se reducen a una casucha insípida donde el abandono de un par de décadas no ha generado ni una mínima capa de polvo, en clara demostración de la habilidad para la continuidad de sus creadores… Una dirección incapaz de sacar partido de unos recursos por encima de la media de otras producciones más cutres…

Supongo que son el ejemplo clásico, pero no entiendo como nadie saca el manual del buen terror dentro del cine y analiza la falta de dedicación de estas producciones de medio pelo que hacen buena cualquier caspa ochentera de Fred Olen Ray. Es decir, realizando una comparativa directa con “Posesión Infernal” o “La Noche de los Muertos Vivientes” es obligado preguntarse cómo los directores y productores noveles tienen tan poco respeto hacia sí mismos. No es culpa de los “millennials”, es el efecto de décadas consumiendo bazofia. La verdad que quedan pocos artesanos que busquen realizarse como artistas a la par que consiguen un sueldo digno – muy recientemente podríamos hablar de Trey Edward Shults, si me obligáis a dar nombres –.

También es cierto que la ínfima calidad de este pedazo de mojón llamado “Darkness Rising” venía asegurado de lejos, pero es que a un servidor le gusta ver cine de terror. ¿Qué coño hacemos cuando empieza el verano y los estrenos interesantes se van espaciando más y más entre semana y semana? ¿Volver a ver los clásicos una y otra vez? El hartazgo es supremo cuando ni la serie B es B, ni la Z es Z. ¿Confusión en la mediana edad, la soledad del corredor de fondo, el desgaste de esta web donde parezco una voz pérdida entre ángulos no euclídeos? ¡Maldigo mil veces la ponzoña que ha subido hasta la superficie gracias a la maravillosa difusión de la WWW! ¡Maldigo una falta de dirección que me confunde y aprisiona en frases sin sentido para rellenar otra reseña que no tiene valor alguno!

Las aficiones son como el perfil de este siniestro planeta: Valle, meseta, monte, montaña; valle, meseta, monte, montaña; valle, meseta, monte, montaña; valle, meseta, monte, montaña… Puede que la solución honrosa sea dedicarse a jugar juegos de tablero, hobby mucho más satisfactorio a juzgar del éxito de numerosos crowfundings sobre la materia. Tal vez apuntarse a un club donde cuarentones se dejen de actividades creativas, porque escribir duele, y en su lugar lancen dados poliédricos entre quejas sobre la decrepitud de los cuerpos.

¡Maldita sea, me gustaría limpiarles el cutis con una lija a los cabrones que han realizado “Darkness Rising”!

Imágenes de la película

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“ A la venta, geometría no euclídea y reforma incluidas en el precio”

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“Tu carrera va a ser no euclídea después de este papelón”

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Ella: “Cinco, cinco… ¿cómo era la rima?”
Él: “Tú hazte la tonta que te voy a meter de todo menos geometría no euclídea”

Lo mejor: No verla.

Lo peor: Verla.

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