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Deadball

¡Despelote "made in Japan"!

Deadball Póster

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  • Título original: Deddobôru
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2011
  • Director: Yûdai Yamaguchi
  • Guión: Yûdai Yamaguchi, Keita Tokaji
  • Intérpretes: Tak Sakaguchi, Junichi Gamou, Miho Harita
  • Argumento: Jûbei descubrió trágicamente su poder de destrucción jugando al baseball, cuando mató por accidente a su padre. Ahora, tendrá que recurrir a su odiado poder para limpiar una prisión llena de despiadados jugadores.

69 |100

Estrellas: 3

deadball Grande

Jûbei tiene súper poderes. En un futuro diatópico el joven muchacho se convierte en terrorista tras matar accidentalmente a su padre, mientras practicaban un poquito de béisbol. Las habilidades marciales de Jûbei lo llevan a ser uno de los criminales más buscados por el dictatorial estado, y a todo cerdo le llega su San Martín. Una vez capturado, le proponen a nuestro héroe canjear su condena por infiltrarse en una liga de béisbol entre prisiones. Entre la espada y la pared, y con la esperanza de encontrar a su hermano también preso, accede a participar por mucho que odie usar sus poderes en el traumático deporte. Una vez en la cárcel/campo de concentración se da cuenta de que la liga esconde algo más. Su equipo rival, Las Dalias Negras, le enseñaran que el béisbol no está reñido con la masacre, como el se obstina en creer.

Deadball es uno de los más recientes splatters, de la factoría Sushi Typhoon, productora nipona independiente aglutinando a varios directores como Yoshihiro Nishimura, Noboru Iguchi o incluso el polémico Sion Sono. Una empresa que nació con la voluntad de conseguir una libertad creativa que pudiese dar salida a su visión netamente pop del terror. Una visión compartida por muchos artistas orientales – muy interesante sería repasar la carrera del creador de videojuegos Suda 51, cuyo estilo corre paralelo al de la Sushi Typhoon – , donde lo visual sirve de vehículo de entretenimiento renunciando a profundas reflexiones morales o filosofía zen, en este caso se trata de epatar el ojo del espectador.

Estamos ante una largometraje que viene a demostrar cierta evolución dentro del estilo que tan fuerte está pegando en Japón como fuera de sus fronteras. Como ya sabréis, estas salvajadas gores saltaron a la palestra más mediática gracias al éxito de obras alucinantes como Tokio Gore Police y Machine Girl, aunque todos sabemos que otras locuras ya cimentaron el auge de mezclar sangre a raudales con humor psicotrópico. Sin ir más lejos, podéis disfrutar de una obra primigenia como Hausu (1977) que ya instaurará las bases de este estilo. Pero aun podríamos ir más lejos, ¿quién podría ser el padre espiritual de los “absurdo + terror”? Pues sí, solo puede ser Lloyd Kauffman, la mente pensante (¿?) tras la conocida Troma. Y es que cada día veo más similitudes entre los trabajos de Nishimura & Cia. y las bizarradas expuestas en las sagas del Vengador Tóxico o Mutantes en la Universidad. Todo un delirio visual que traslada el comic (en el caso de Estados Unidos) y el manga (en el caso de Japón) al celuloide. Es más, no concibo enfrentarse a cintas del pelaje de Deadball sin saber apreciar la narrativa a través de viñetas.

Dichas similitudes engloban tanto el acercamiento fantástico de los argumentos (por llamar de alguna forma a las ideas que justifican hora y media de litros de amputaciones, descomposiciones y mutaciones) como su parte más cómica. Llamar cine de terror a Deadball, Robo Geisha o Mutant Girl Squad resulta ciertamente aventurado. Seamos sinceros, de ser puristas, ¿englobaríais dentro del género de terror películas como Braindead o Zombieland? Pese a lo que me gustaron, un servidor no se atrevería; y en el caso que hoy nos ocupa, la distancia es aún mayor. El exagerado elemento “gamberro” hermana escamosamente a la Sushi Typhoon con Troma. Olvidad la seriedad y sumergiros en una serie de escenas inconexas donde la empatía da paso a la carcajada, al disparate continuo cuya única justificación es el puro entretenimiento.

Entonces, ¿ante que estamos cuando venos Deadball? Sin lugar a dudas ante una parodia en toda regla. Las referencias internas y externas se multiplican a través de unos personajes imposibles que perpetran atrocidades y tonterías varias, hiladas por los pelos. Una desestructuración que muchos consideraran nefasta, multitud de amigos blasfeman ante los splatters orientales. Aducen que no consiguen centrarse ni divertirse con los sinsentidos de los que bebe su humor sinvergüenza, la falta de argumento los enerva hasta límites insospechados. Probablemente porque, cuando acuden a una comedia gore nipona, creen que van a visionar otra cosa; o simplemente porque son incapaces de apagar el interruptor cerebral y sumirse en una plácido estado de “encefalograma plano”. Así, resulta imposible analizar Deadball fuera de su contexto. Se trata de otra locura más que viene a sumarse a Helldriver, Alien Vs. Ninja o Cold Fish – la que más se aleja del paquete básico – y solo comparándola con sus hermanas podemos juzgarla.

La verdad que si en un adjetivo tuviésemos que resumir a Deadball este sería “divertida”, pero a puñados. Cuando unas líneas más arriba hablaba de evolución, me refería a la capacidad para desarrollar un humor más universal y lo bien que se ha plasmado. En esta ocasión, lo paródico no solo se limita a esos clásicos personajes incongruentes que siempre ofrece Japón, el séptimo arte se convierte en vector directo de la parodia y, así, tenemos momentos maravillosamente surrealistas como la presencia de un Na’vi (esos híbridos entre pitufo y Pocahontas que aburrían hasta a las ovejas en Avatar), un protagonista que imita soberbiamente al personaje de Clint Eastwood en tantos y tantos spaghetti westerns o el homenaje nada disimulado – y mucho menos justificado – a Herbest West. Otras escenas o momentos referenciales tendréis que descubrirlos por vosotros mismos, pero ya os adelanto que para una noche de amigotes y cerveza, Deadball se erigiría como gran triunfadora.

A esta gran calidad en cuanto a la parodia, debemos añadirle otros detalles igual de sugerentes y extraídos de la pura realidad: el béisbol y el drama carcelario.

En cuanto a la parte de drama carcelario, me parece interesante destacarla porque promueve algún momento desagradable e hilarante a partes iguales, que bien podría haber sido extraído de una versión no expurgada de La Historia de Ricky (¿a cuántos miles de personas les habré recomendado esta obra maestra del gore psicodélico y casposo?). De nuevo el guión de Yamaguchi – firmado junto al autor de comedias Keita Tokaji – muestra unos signos de madurez alarmante en cuanto a esto del humor de sal gruesa, por muy incongruente que resulte tal estamento cuando refiere a inspecciones rectales.

Con respecto al deporte norteamericano por excelencia, comentar que en la carrera del director de Deadball, Yudai Yamaguchi, ya se puede percibir cierta obsesión por eso de batear pelotas, y la muestra más evidente sería su largometraje Battlefiled Basseball (2003), que viene a ser otro splatter (menos gracioso y sangriento) bastante recomendable. Es más, en la citada cinta de 2003 ya encontramos un personaje llamado Jûbei e interpretado igualmente por Tak Sakaguchi; aunque no me atrevería a decir que Deadball sea una secuela en toda regla. Pero también en su obra más conocida como guionista, la imprescindible Versus (2000), o en su otra locura cyber-gore, Meatball Machine (2005), ya se pueden apreciar pinceladas muy propias del béisbol.

Obviamente, como sucede con casi todos los directores que acoge la Sushi Typhoon, la carrera previa de sus autores marca la tendencia de sus nuevas producciones. Así, pese a restarle frescura a sus obras, crean un estilo continuista que satisfará a los aficionados que supieron apreciar los trabajos anteriores. Quizás ese problema de frescura sea el más patente y molesto de Deadball, no solo dentro de la propia trayectoria de su director, también dentro de la comparación con su entorno. A veces, parece que visto uno de los splatters nombrados ya los hayamos visto todos, y como cualquier partido del Real Madrid contra el Barça, sean solo los pequeños detalles los que marquen el resultado. Y efectivamente, así es. Dentro de las películas del “estilo Sushi Typhoon” – que englobaría incluso a las no referidas a esta productora – encontramos los mismos patrones, solo que más o menos calidad en sus distintos apartados. Por lo menos con Deadball nos encontramos, probablemente, con una de las propuestas más divertidas dentro del estilo en estos últimos años. ¡Ya tenemos la primera carrera! Aunque su condición de propuesta intrascendente la condene al olvido pasado poco tiempo, los pequeños detalles siempre serán divertidas anécdotas que contar en reuniones de cinéfilos desfasados – como el equipo rival de Jûbei, las despampanantes Dalias Negras capaces de disparar la líbido a pesar de su visceral agresividad –.

Así pues tenemos una película paródica muy divertida y bien pensada, ¿pero dónde quedan el resto de componentes del largometraje?

Honestamente a buen nivel. Sin olvidar que estas producciones no gozan con un presupuesto muy elevado, la estética es cuidada al detalle pese a transmitirse a través de planos bastante cerrados o efectos especiales que, en algunos casos, andan cogidos por los pelos. Pero aquí entramos en el mismo terreno que cuando comparamos su sentido del humor con otras producciones hermanadas, el estilo visual sigue las pautas de dichas obras y, a veces, se hace pesado contemplar los mismos planteamientos y pautas una y otra vez. Pese a parodiar sus propios orígenes – la burla final a los “giga monstruos biomecánicos” que suelen marcar la apoteósica conclusión de la chorreante representación –, no dejan de resultar aburridos los escenarios y situaciones comunes (al menos si uno ha visto un par de cintas del estilo). Aun con estos comentarios, no creáis que no goza de una iluminación eficiente o una fotografía resultona: la Sushi Typhon cuenta con mucha experiencia a todos los niveles técnicos y Deadball entra sola por el ojo, tanto por sus juegos de cámara como por sus efectos especiales (mejores o peores, pero acordes con la presentación manga de la obra).

Otro factor que habría que destacar, para el éxito de Deadball como comedia, sería la actuación de Tak Sakaguchi, absoluto protagonista que borda el papel inspirado en Clint Eastwood y desborda socarronería, comiéndose la pantalla – y dejando a sus compañeros de reparto bastantes escalones por debajo –. También se salva, dentro de la idiosincrasia nipona al respecto de la actuación, una divertida Mari Hocino interpretando un simpático papel travestido que navega entre lo patético y lo falsamente tierno. ¿El resto del elenco? Superficial, aunque se nota continuamente lo bien que lo pasaron durante el rodaje.

En definitiva, una obrita muy divertida – todo un desparrame poder verla con mucha gente aficionada al mismo estilo desinhibido – que satisfará a los amantes de la “locura nipona”, pero que dejará frío al resto del público, que ande en busca de algo más serio y, sobre todo, terror. Película para ver sin pretensiones y que muestra buenos estándares de calidad. Ahora bien, incluso los muy adictos al splatter, sed conscientes de que no existe un guión solidó sustentando la trama y que su condición absurda la condena a unas buenas risas – que ya es un logro –, pero nada más.

Lo mejor: Su desenfadado y gamberro humor. La actuación de Tak Sakaguchi.

Lo peor: Su propia condición de producto intrascendente.

Vuestros comentarios

1. feb 13, 12:30 | Mr Zombie

Buena reseña, de las que me gusta mas leer, para una pelicula muy entretenida dentro de su estilo y ademas superior en todo a Battlefield Baseball de 2003, de la que esta es secuela.

Sushi Typhoon, que mas tienes escondido por ahi?…

Un saludo.

2. feb 13, 12:57 | Bob Rock

Mr. Zombie.- Gracias!! Tienes toda la razón, si Battlefield ya era divertida de por sí, ésta la supera, lo de secuela… en parte, ¿no? Vamos, un entretenimiento para aquellos que se diviertan con Vengadores Tóxicos, Plaga Zombie y demás gamberrismos.

Que rica la Sushi Typhoon, por favor, que le vaya bien en ventas y no desaparezca!

un saludo

3. mar 2, 22:17 | May

Bob Rock Mr Zombie me podriais dar un enlace pls? y con subs si es posible,no me deis el enlace a la web que ya conocemos,que es donde me falla las últimas partes,quiero verla y nunca suplico,sólo quiero verla,harta ando de esperar y esperar >.<

4. mar 3, 00:07 | Mr Zombie

May, esta pelicula la ha subtitulado Eddie Lamorgue para su pagina web. Existen 2 opciones para ello. Opcion 1 por Kickload, enlaces operativos, acabo de mirarlos. Opcion 2, Linksave, que va a parar a mediafire, o eso se supone, ya que con esta opcion no me sale el sitio y da mas vueltas que la pera.

Es que no hay mas opciones, puesto que Eddie hace los ensamblajes con el video y el sub incrustado, y no flotantes.

Yo por Kickload la descargue sin problemas, y repito que veo todos los enlaces disponibles en este momento.

O escojes la opcion de Lamorgue o no veras mas posibilidades, a no ser que alguien haya subido su copia bajada a otro server, que podria ser tambien.

Un saludo.

5. mar 3, 02:42 | May

Mr Zombie por eso no dije la web,en los 2 enlaces que tiene,me fallan las últimas partes,de kickload y el del mediafire,sólo quiero verla y no me deja >.<

6. mar 3, 12:56 | May

Mr Zombie por eso no dije la web,en los 2 enlaces que tiene,me fallan las últimas partes,de kickload y el del mediafire,sólo quiero verla y no me deja >.< me fío de Eddie,pero con esta no puedo,en kickloaf no consigo pasar del archivo 11 y son 14 mediafire a través de linkshare solo me dejó 2,el resto 404 not found y así ando rabiando,y por favor borren mi anterior comentario,le dí sin querer antes de terminar el mensaje >.<

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