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Death Wish

Justicia a lo Trump

death wish

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  • Título original: Death Wish
  • Nacionalidad: USA | Año: 2018
  • Director: Eli Roth
  • Guión: Joe Carnahan
  • Intérpretes: Bruce Willis, Vincent D'Onofrio, Elisabeth Shue
  • Argumento: tras el asalto en el que resultó muerta su mujer y dejó en coma a su hija, un cirujano espera que la policía dé con los criminales.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

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Damos cabida al último trabajo de Eli Roth, más por la trayectoria de este director dentro del género fantástico que por su producto en sí, que es un ramplón policíaco. Como la gran mayoría sabréis este Death wish es el remake de la cinta de mediados de los 70 que protagonizó Charles Bronson y dio lugar a toda una saga en la que, el justiciero, repartía estopa a diestro y siniestro entre los agresores de sus seres queridos. En su momento, el título, fundó o definió un subgénero pulp que podríamos denominar “cine de justicieros” y que no deja de ser una variante, con testosterona, del rape and revenge. En este género de justicieros se suele pasar con suma delicadeza sobre las posibles connotaciones sexuales (si hay abuso suele venir verbalizado por el médico u oficial de turno, ahorrando al espectador el trago de contemplarlo en pantalla) para centrarse en la violencia pura y dura. Una violencia que suele venir justificada por la ineptitud del sistema judicial, la sobresaturación de la policía, el abuso de drogas y el intento de asalto a la clase media-alta norteamericana por parte de los enemigos del sistema, los extranjeros y los desheredados del sueño americano.

Salvo alguna que otra excepción (La extraña que hay en mí) estas cintas de justicieros también transmiten el mensaje de que si eres lo suficientemente hombre para tener una familia, también has de serlo para defenderla y que el mejor modo para ello es poseer en tu hogar algún arma de fuego. Su carácter mayoritariamente masculino se enfatiza mostrando a la mujer como un ser desvalido que carece de la capacidad de respuesta ante una agresión.

El remake que firma Eli Roth sigue al pie de la letra estas premisas ofreciendo un fascistoide panfleto, lo suficientemente centrado en su protagonista (un más que correcto Bruce Willis), como para que no veamos de forma global el envenenado mensaje que contiene.

Aquejado de insomnio, tras el asalto a su casa en el que resultó asesinada su mujer y dejó en coma a su hija, un cirujano espera que la policía dé con los autores de la acción. Pasa el tiempo y la casualidad hace que una pista y una pistola terminen en manos del doctor que decidirá impartir justicia él solo y con ello dar alguna cabezadita.

Como en la película predecesora, no hay mucho hueco para la autocrítica social en este Death wish, el enemigo es un desalmado que no tiene pasado y que actúa movido exclusivamente por la maldad. De ellos no debemos saber nada más que merecen fallecer por sus actos y que sus ejecuciones han de ir en crescendo en sufrimiento y violencia, puesto que esa es la única manera de que el macho norteamericano purgue su culpa por no haber defendido su nido con uñas y dientes. Death Wish presenta a una policía bienintencionada, pero totalmente ineficaz, que come pizza en la escena del crimen y hace chistes de dudosa calidad. Algo muy del cine de los 80 que, en el caso de la cinta de Roth, no funciona nada bien y da al producto, no un aire añejo, sino uno desfasado que tiene, como casi único aliciente, lo atractivo de su reparto y un par de escenas de violencia extrema, aunque lo suficientemente medida para no espantar al público mainstream al que la cinta se dirige.

Bruce Willis demuestra, pese a su edad, tener presencia y solvencia interpretativa para encarnar al héroe de turno y dotarlo de carisma para el espectador. Comparado con Bronson, Willis aporta más fragilidad a su personaje que, además, pasa de ser un arquitecto a un cirujano en esta nueva adaptación. Aparece en escena Elisabeth Shue, a la que siempre es un placer ver; pero su papel se intuye demasiado corto a poco curtido que sea el espectador en estas lides. Muchísimo más desaprovechado está Vincent D´Onofrio cuya presencia en pantalla, lejos de aportar, resta interés al producto. Algo parecido pasa con Dean Norris que, tras disfrutarle en Breaking Bad interpretando a un complejo agente de la DEA, resulta incómodo verle calzándose un personaje tan estereotipado y bobalicón como es aquí el policía de turno.

Los conocedores de la trayectoria de Eli Roth seguramente esperarán de él esos excesos de hemoglobina con los que nos deleitó en Cabin Fever, Hostel o The green inferno y posiblemente se lleven otra decepción pues se contiene, y mucho, en sacar su lado salvaje. No obstante, y traspasado el ecuador de la cinta, podremos presenciar un par de escenas sangrientas de trazo grueso que duran menos de un segundo y que le aportan 3 estrellitas en la zona de abajo.

Si bien este Death wish se deja ver, lo cierto es que su resultado deja bastante que desear y se queda en un producto palomitero de poco interés y cero riesgo que parece tener una motivación exclusivamente comercial. Desde luego queda por debajo de otros justicieros del cine reciente como los de En orden de desaparición, la danesa Darkland que es argumentalmente casi como este Death wish pero triunfando donde esta falla, o la española Tarde para la ira.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Es tan predecible que no hay que pensar demasiado mientras la ves.

Lo peor: Su tufo ultraconservador.

Vuestros comentarios

1. jun 29, 00:47 | Evildead3

A mi me pareció bastante disfrutable de hecho de lo mas potable de Bruce Willis desde la última Jungla.
Una segunda parte podría ser muy divertida.

2. jun 29, 05:13 | Frank

A mi me parecen geniales este tipo de producciones dentro de tanta basura progresista y feminista que nos quieren imponer a la fuerza últimamente.
Celebro estos proyectos con ese aire de antaño que tan falta hace en estos tiempos.

3. jul 1, 03:34 | Eladio

¿Qué hace falta en estos tiempos, más películas reaccionarias para justificar y promover el mensaje fascista de la ultraderecha?
No, gracias.

4. jul 1, 23:53 | paulcrosnier

Me gusto algo pero algo le falta, la de Bronson y Winner me parece que es inigualable, así de simple.

5. jul 2, 10:39 | AZOTE

Completamente de acuerdo con Frank, y además, de los pocos remakes dignos.

Los carcas que sigan pensando que por ver esto la gente saldrá con una pistola por la calle, que por jugar a videojuegos se es violento, que todos los hombres son violadores, etc…

6. jul 3, 10:59 | Tito Jesús

AZOTE el mensaje no puede ser más fascista.

Dicho esto, no tengo problemas con las tendencias políticas de las cintas siempre y cuando estén bien planteadas y rodadas. A ese respecto creo que la película original era mucho más sincera que este remake y eso la hacía auténtica.

Roth, como hizo en “Green inferno” (que era una suerte de revival de las cintas de canibales de los 70-80), se pierde, o se caga, en el camino y desvirtúa las esencia de los títulos de base (en el caso de GI sería “Holocausto canibal” y en la que nos ocupa el cine de justicieros). Los resultados son cintas en apariencia potentes y transgresoras pero que deciden dulcificar los elementos singulares que caracterizaban a los originales dando como resultado revisiones descafeinadas, sin alma ni relevancia alguna.

7. jul 3, 21:27 | Sonny Bonzo

Estimados contertulios,

Discúlpeme señor Tito Jesús. Sin entrar en polémica política: ¿desde cuando el ideario republicano/rancio/de derechas es fascista? Detesto especialmente cuando alguien usa las palabras como arma sin entender lo que significan. Le ofreceré una pequeña ayuda:

fascismo
Del it. fascismo.

1. m. Movimiento político y social de carácter totalitario que se desarrolló en Italia en la primera mitad del siglo XX, y que se caracterizaba por el corporativismo y la exaltación nacionalista.

2. m. Doctrina del fascismo italiano y de los movimientos políticos similares surgidos en otros países.

3. m. Actitud autoritaria y antidemocrática que socialmente se considera relacionada con el fascismo.

Ultraliberal no significa fascista, desde luego son ideas que se mueven como pez en el agua dentro de la democracia capitalista de la que usted y yo vivimos. En este caso la película habla claramente de ser juez y verdugo frente a un gobierno inoperante y buen rollista, más preocupado de las buenas apariencias que de las necesidades de una clase alta acomodada de origen caucásico. Mensaje que es fiel reflejo, aunque desde luego en esta ocasión ese mismo buen rollismo afecta al señor Roth de manera muy hipócrita, del pensamiento del autor de la novela del 72, el señor Garfield, como el gato.

No obstante, la saga original terminó resultando cine de vengadores urbanos muy divertido, cuasi paródico dependiendo de como tenga el día. Lo mismo que puede usted ver en Cobra, El Exterminador y muchas otras obras descerebradas. Al final divertimento para la clase media/baja, la cual se toma a chufla, por falta de reflejo con la realidad inmediata, este tipo de mensaje. Dándole así la misma peligrosidad que un oso de peluche. Prefiero acogerme a esta visión o perspectiva, entendiendo ficción como lo que meramente es. En esta ocasión, más que nunca, resulta un tanto forzado analizar que hay de verdad y mentira en el engañoso entramado de Hollywood. Duden luego existan.

¿No está acaso el mensaje tanto en el receptor como el emisor? Por supuesto siéntanse libres de entender estas palabras como quieran, no pasan de mera opinión que intente encauzar esta deriva hacia polos que, a lo mejor y solo a lo mejor, se tocan.

Mantengan cierto distanciamiento entre el progresismo de rastro y la soberbia del troll. Gracias caballeros.

8. jul 4, 10:59 | Tito Jesús

Sonny Bonzo acepto el zasca, que no es la primera vez que me lo dan, por confundir al fascista con el radical liberal norteamericano. Efectivamente en la actualidad hablar rápido tiende a hacer que no empleemos los terminos adecuados: MEA CULPA.

Yo creo que efectivamente Bronson quedó, tras sucesivas entregas, convertido en una especie de Sísifo de Albert Camus: en busca de una felicidad que duraba apenas los minutos iniciales de las cintas y que le obligaban constantemente a coger las armas y repatir tiros para poder regresar a su cima mientras la bola empezaba de nuevo a caer…

Por su parte los malos eran cada vez menos reales… uno que se disfrazaba constantemente, otro ultra tatuado que cargaba una barra de metal, etc. Lo que no te daré la razón es en lo inocuo del mensaje ya que la sociedad norteamericana se pone morcillona con los mensajes que animan a la autodefensa y se empeña en publicitar una inseguridad para reafirmar ese derecho. En nuestra Europa si que vemos el tema con más rechifla.

En cualquier caso no es la tendencia política lo que le da la baja nota a la cinta sino la carencia de brillo en la realización de la misma.

9. jul 5, 21:23 | Sonny Bonzo

No es necesario entonar el mea culpa señor Jesús, usted ha dejado clara su opinión y ciertas aristas son tangenciales a la mía propia. Únicamente es conveniente manejar con algo de precisión ciertos términos para evitar convertirnos en la policía del mundo. Estoy seguro de que más allá de las nacionalidades impera el sentido común o la falta de él. Sería la manera más simplista y menos dolorosa de entender a ese extraño ser llamado hombre,

Por supuesto Eli Roth no se maneja muy hábil como narrador. Su dirección suele ser plana y hasta reaccionaría. Irónico cuando hablamos de un defensor de obras que sí supusieron cierto revulsivo en su época.

Dejemos que Bronson duerma el sueño de los justos, recordando como se puede matar a un villano con un lanzamisiles en una pista de patinaje.

10. ago 31, 12:39 | Eladio

Precisamente ejercer como policía del mundo al margen de la ley u otras normas jurídicas o morales (cosa que hacen Willis, Bronson y por añadidura los EEUU) es de hecho bastante fascista, por mucho que no remita a la Italia de Mussolini. No sé qué tiene eso de democrático, según esa tercera acepción.

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