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Detour

Varios caminos, un final

Detour Review

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  • Título original: Detour
  • Nacionalidad: Uk, Sudáfrica | Año: 2016
  • Director: Christopher Smith
  • Guión: Christopher Smith
  • Intérpretes: Tye Sheridan, Emory Cohen, Bel Powley
  • Argumento: Un joven estudiante de derecho se involucra con un maleante y su chica con objeto de matar a su padrastro.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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La reseña puede contener SPOILERS. Se recomienda ver “Detour” con la menor información posible.

Harper, un estudiante de derecho aparentemente ingenuo, se obsesiona con la idea de que su padrastro está involucrado, de alguna manera, en el devastador accidente de coche que ha dejado a su madre en coma en el hospital. El chico ahoga sus sospechas en whisky, cuando, de repente, se ve envuelto en una extraña conversación con Johnny, un golfo que le ofrece una solución a sus problemas: liquidar al tipo a cambio de veinte mil dólares.

“Detour” ha funcionado conmigo no tanto por lo qué cuenta, bastante convencional como thriller, si no por cómo lo hace. No rizará el rizo, pues el truco narrativo subyace simplemente en desordenar temporalmente las piezas del puzle argumental, pero resulta muy atractivo comprobar el uso que se hace de los recursos de un medio, el cinematográfico, para llenar la cabeza del espectador de ideas engañosas. En este caso, lo más evidente sería la partición de la acción en dos líneas paralelas, quizás el “desvío” del título, recurriendo a veces a la pantalla dividida en dos, hasta en tres, para realzar esa sensación de paralelismo. Dualidad basada en la premisa soltada muy acertadamente por uno de los personajes principales durante los primeros compases de metraje: “uno no se arrepiente de las cosas que hace, si no de las que no se atreve a hacer”. Eso sí, que los árboles no os impidan ver el bosque, “Detour” no es tan engañosa, ni diferente, ni experimental como pueda parecer cuando se habla de su capa narrativa. La historia es lo suficientemente sencilla como para seguirla por mucho que sus responsables se empeñen en adornarla, dejando un satisfactorio sabor de boca cuando sus líneas temporales convergen revelando toda la dimensión de los líos sufridos por los protagonistas. Cuyos recovecos, todo hay que decirlo, están convenientemente dosificados con tal de ponerse al servicio del entretenimiento, que es de lo que se trata.

No deberían extrañarnos estos juegos visuales cuando hablamos de una película dirigida y escrita por Christopher Smith. Artista británico que llamó poderosamente la atención con su slasher “Creep”; demostró cierta habilidad para renovar el género con “Desmembrados”; nos encandiló con una historia compleja llamada “Triangle”, la cual todavía no ha superado; intentó desviarse de nuevo de las convenciones del terror con “Black Death”, rozando casi el subgénero de “espada y brujería”; y ahora regresa tras participar en un proyecto alimenticio y navideño como fue “Get Santa”, comedia de baja estofa que parecía augurar el final de su carrera. Esta vez el “revulsivo Smith” tiene como objetivo el thriller, más en concreto ese tipo de películas dirigidas durante los noventa a un público joven y morboso, las cuales incluyen una trama criminal donde colisionan personajes turbios, ya sean de los bajos fondos o pobres niños ricos. Por supuesto esta aproximación acaece desde la perspectiva obligada de dos décadas. Es decir, no esperéis una nueva “Sospechosos Habituales”, tampoco va en la línea de “Juegos Salvajes”; por citar sólo un par. “Detour” se muestra mucho menos arriesgada y aísla cualquier elemento “sensual” dentro de un marco donde el asesinato, y como evadir sus consecuencias legales, se apodera de cualquier otra circunstancia.

Sobre estos supuestos se desgrana la relación de Harper con Jonhnny Ray, entre los que pivota la novia de este último: Cherry; sensual bailarina cuya influencia sobre los hombres va cobrando fuerza a medida que pasan los minutos. Harper tiene que lidiar con el accidente que ha dejado a su madre en coma, y mientras lo hace le carcome el odio hacia su padrastro, por razones más o menos válidas. Esa ira desmedida, a la que sólo pone freno la personalidad racional de este avispado estudiante de derecho, será la que termine poniéndole en el punto de mira de Ray, un matón de poca monta que sobrevive robando y traficando con drogas. Tras una extrema sesión de chupitos, ambos llegan a un acuerdo donde la vida del malvado padrastro alcanza el simbólico precio de veinte mil dólares. A partir de este punto, donde se ha urdido el plan que incluye un asesinato en Las Vegas, la narración sufre una bifurcación en la cual asistimos a dos líneas. Por un lado lo que ocurre cuando Harper acepta a embarcarse definitivamente en esa ruta suicida hacia Las Vegas; y por otro lo que sucede en la mansión familiar cuando prefiere enfrentarse el solo a su padrastro.

Y hasta aquí puedo leer sin revelaros los diferentes trucos que se guarda bajo la manga Smith para, sin vuelta de tuerca alguna, intentar la sorpresa en el ánimo del respetable. Lo que sí puedo adelantar es que la jugada sale medio bien. En el lado positivo debo reconocer que dividir la narración en dos es un exitoso acto de prestidigitación, pero en el debe se observan detalles descuidados en esa obsesión por mantener alejado al público de la verdad. No se resiente el ritmo, aunque llegados a los títulos de crédito sentimos que el destino de los personajes es tan maniqueo que molesta, lo que se vería afectado por esta auto imposición narrativa sería el montaje, terminando forzado hasta la nausea a pesar de su exquisitez. La narrativa fragmentada es lo que tiene: ser muy tirana.
Otro de los elementos negativos serían sus diálogos: inteligentes en ocasiones, concretamente durante su primer tercio, y el resto bastante superfluos y sin contenido alguno. La acción no avanza a través de la palabra, cierto, pero los típicos soliloquios dedicados en honor al clásico “fuck” terminan por ser repetitivos y cómicos a partes iguales. Una visión de la basura blanca ya explotada previamente con mayor acierto. Y es que hay que ser muy Tarantino para imitar a Tarantino.

Sin embargo, dejando a un lado esa sensación de levedad que amarga el dulce, “Detour” está muy bien rodada. Decir lo contrario sería mentir: este talento técnico, por algo Smith tiene el culo pelado dentro de la industria, es algo que se deja notar en la fantástica fotografía ofertada tanto dentro de interiores como de exteriores. Una patina de “western” –a pesar de la nacionalidad del film, la película hunde sus raíces en la Norteamérica profunda– recubre un buen número de escenas ubicadas a pie de carreta, lo que lleva a darnos de bruces contra una buena dosis de “road movie”, hecho que redunda en beneficio de la parte “criminal” de la trama.
Bien, la iluminación se aleja de la sordidez para alumbrar de forma cruda las desventuras de nuestros protagonistas, justificando todos estos subgéneros al mezclarlos equitativamente dentro de un crisol muy atractivo estéticamente. Planos de todo tipo capaces igualmente de realzar la presencia de prostitutas baratas que de presentar una fiesta rave sin obligarnos a pasar por el estilo propio del videoclip que hoy en día impera en el séptimo arte. Una pena que Smith no se prodigue tanto, y doblemente pena por el hecho de que haya renunciado al terror más puro en pro de un cine más abierto y accesible.

A esta accesibilidad vienen a unirse unos actores que, si bien están un peldaño por debajo de lo que el guión exigía – faltos de carisma diría un servidor –, se entregan en cuerpo y alma a unos papeles jugosos gracias a lo pasional de sus rasgos emocionales. De todos modos, hablamos de jóvenes promesas que todavía están en fase de aprendizaje. Así Emory Cohen (“El jugador”, “Brooklyn”), Johnny Ray en la cinta, no llega a la credibilidad suficiente para que aceptemos la bipolaridad que hace de su personaje un abusón con los débiles y una rata rastrera bajo la mirada del fuerte. Tye Sheridan (“X-Men: Apocalipsis”, “Joe”), sin embargo, aborda con solidez su interpretación de Harper, chico rico menos alienado de lo que parece, aunque no deja de ser un trabajo algo genérico. Dándoles la réplica, y todo un placer para la vista de la grada masculina, encontramos a una atormentada Bel Powley (“Equals”) encarnando a Cherry. En segundo plano pero siempre presente, su personaje termina siendo la clave principal de las acciones de los hombres que le rodean, creando un contrapunto femenino muy agradecido.
Se agradece también que el elemento romántico sea únicamente una pincelada muy al fondo de la trama principal; la película no se centra en ningún tipo de triángulo amoroso. E igualmente disfrutable es el interesante muestrario de secundarios, todos interpretados por actores de reparto bastante curtidos. Grupo de profesionales siempre necesario para dar colorido a todo largometraje que se precie –buena nota de esto debería tomar el guionista de “La La Land”–.

En definitiva, una cinta muy interesante narrativamente que se ve ligeramente afeada por la sencillez de su historia. Irritantemente simple cuando ya tenemos la globalidad que nos ha robado con su estilo fragmentado y bilineal. Añádanle unos diálogos vacios para comprender porque “Detour”, a pesar de su innegable calidad técnica, está un poco por debajo de lo que un servidor esperaba de Smith. Ojalá el futuro cercano nos depare más películas de este cineasta. No obstante, los amantes de los thrillers criminales de carácter ligero tienen una cita obligada. Por no mencionar que los destellos de “western”, “road movie” y novela negra sabrán de rechupete a aquellos con un paladar fino.

Por mi parte nada que objetar, cine de entretenimiento puro con algo de personalidad, ¿se puede pedir más?

Imágenes de la película

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Lo mejor: La habilidad de Smith para dar vida a una trama manida mediante unos pocos trucos visuales.

Lo peor: No deja de ser una historia simple y vista, más o menos parecida, en otras ocasiones. Además los diálogos son cualquier cosa menos memorables.

Vuestros comentarios

1. feb 5, 23:24 | Vael

Pues venia a decir exactamente eso… Una pelicula muy entretenida, no tanto por la historia, sino por como esta contada. A Cristopher Smith se le da muy bien el tema de las lineas paralelas, aunque sin duda, Triangle ha sido hasta el momento el punto mas algido.

2. feb 11, 16:45 | donnie_darko

Vista en el último Fancine de Málaga y bastante disfrutada. Como ya se ha dicho, es una peli que llama más la atención por cómo cuenta las cosas que realmente lo que está pasando, aunque tampoco creo que caiga en el desinterés absoluto la trama y sus diversos personajes. Tampoco me parece que el cine negro y sus obras más representativas sean un prodigio de originalidad en sus desarrollos y la mayoría se adhieren a la suma poli+gangster+femme fatale.

Smith ya es un experto en materia de fragmentar sus pelis y en ésta me comí el truco de lleno y me sentí fenomenal.

Quizás sea una peli que acabe siendo poco valorada porque este género, el negro, no está muy en boga que digamos… sobre todo si no te dedicas a masacrar un estilo visual, como se hace ahora con la nostalgia ochenteril, y creas una historia que aún siendo cine negro puro y duro, está dentro de una peli que en cuestión de fotografía es muy luminosa.

Sea como sea, Detour me ha parecido una obra más que digna, de un director que no se quiere pegar a ninguna moda y que tiene un criterio propio, lo que es muy de alabar. Después del bombo que se le dan a tantas pelis famosas que luego acaban siendo infumables, me parece que Detour es una peli más que genuina y disfrutable. Un aprobado alto para Smith y ojalá siga haciendo buen y entretenido cine como hasta ahora.

3. mar 12, 02:11 | Skalope

Le mejor definición que encontré de la película, fue la de un tal Ignatiy Vishnevetsky, que comentaba que le recuerda a un proyecto de escuela de cine.
Venga a meter planos teóricamente bellos, venga “sacada de chorra” con la pantalla partida, pero a la postre, el contenido es truñoso.
Mala elección de casting. Él es una nariz grande y poco más. Ella poco atractiva o carismática. El de los tatoos, no impone nada.. fijaos porfavor en los andares y en su estatura. El malo jefe ese que van a ver de camino a las Vegas, es Cantoná Hipster Rocker… no se, el policía negro, uf, un desastre.
Horrendos diálogos, ya lo cometas tú Bob. Una narrativa fílmica que al parecer os ha gustado mucho pero que a mi, realmente, no me lleva a ningún sitio. Si utilizas mil artificios para que el resultado final alce (la Alde del Alce) los propósitos del film, pues vale, pero Detour no lo consigue; es más, en ocasiones me sacan de la peli.
Muy feliz con Triangle y Black Death, pero Detour, mal.

4. mar 13, 21:56 | Bob Rock

Skalope.- Te entiendo perfectamente. Quizás el acierto rodándola, sigo pensando que Smith tiene talento natural con la cámara, haya opacado otros errores claros. Con meses de distancia me acuerdo de los actores y me surge la risa tonta… no lo hace mal para los diálogos que tienen pero un mejor casting… es también cuestión de las época… pones a uno de estos chavales a hacer “Ruta Suicida” y hubiese resultado un truñaco… faltan más ACTORES de calidad metidos en cine de género auténtico… si con Ryan Gosling tenemos que conformarnos vamos apañados!

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