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Dulces Criaturas

Rayuela y carne

Cooties Reseña

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  • Título original: Cooties
  • Nacionalidad: Estados Unidos | Año: 2014
  • Director: Jonathan Milott, Cary Murnion
  • Guión: Leigh Whannell, Ian Brennan
  • Intérpretes: Elijah Wood, Rainn Wilson, Alison Pill
  • Argumento: En una escuela de verano se desata un virus que convierte a los niños en bestias sanguinarias para desazón de sus profesores.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

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“Dulces Criaturas” (“Cooties” – Piojos – en la versión original) es otra comedia zombi que no pasará a los anales de la historia del séptimo arte, pero funciona como pasatiempo siempre que no seamos muy exigentes. Aquí el invento está un par de niveles por encima de lo que otros productos independientes ofertan, gracias tanto a la presencia de Elijah Wood como a su aportación económica, pues su nombre dentro de los créditos de productores resulta fundamental para que la ópera prima de Jonathan Milott y Cary Murni llegue a buen puerto. Aun así, no esperéis grandes despliegues, muy por detrás de las mejores comedias zombis de este milenio hasta la fecha, “Shaun of the Dead” y “Zombieland”, supone un divertimento válido dentro de la estática época estival, nada más. De hecho, tres años han tenido que pasar desde su estreno para animarme a verla, por eso de que no hay mucho que llevarse a la boca. Teniendo en cuenta que como guionistas se hallan los creadores de “SAW”, “Glee” y “Scream Queens”, a lo mejor el resultado debería haber sido más impactante.

¿Qué oferta “Cooties”? Pues un colegio suburbano de primaria reconvertido a escuela de verano para las fechas correspondientes. Allí un nugget de pollo en mal estado – altamente desagradable la secuencia inicial donde asistimos al proceso de fabricación de dicho nugget – infectará a una inocente niña que propagará la infección sin que esta pueda afectar a seres humanos que hayan abandonado la pubertad. En este caso, tenemos a un escuadrón de profesores que se las verán y desearán para sobrevivir a este apocalipsis en miniatura, nunca mejor dicho. Desde el primer minuto nos queda claro el tipo de personajes que son estos educadores, adultos frustrados cuya alta visión de sí mismos supone su peor característica. Por el contrario, los niños son tratados como pequeños monstruitos para claramente segregarlos en el cajón de enemigos a aniquilar. Y aquí el genuino humor negro hace su única y gloriosa aparición, pues rompe el tabú de no agredir a tiernos infantes – más en la sociedad actual – ni siquiera cuando se merecen una buena bofetada que los enderece por el buen camino. El buen camino aquí se pinta de aniquilación, pues los pequeños demuestran una agresividad digna de “28 horas después”, mostrándose altamente virulentos en lo que a machacar adultos se refiere. Otra cosa es que esos adultos estén más obsesionados con su novela sobre un barco poseído, ¿en serio?, que en sobrevivir.

La situación de encierro propiciará el marco para chistes y bromas bastante manidos, siempre a costa de la escatología o el ridículo más inhumano, cortesía de esos personajes deplorables y a los que es imposible tomar ningún tipo de cariño. Como veis, el humor de sal gruesa es el único aditivo que de sabor a la mezcla, sólo que está interpretado de una forma un tanto tosca, diría que desprovista de ritmo. ¿Conocéis los efectos de un chiste contado a destiempo? Ese es el gran lastre de “Cooties”, y eso que su guión se esfuerza por retorcer y retorcer las situaciones un tanto absurdas a las que se auto condenan sus protagonistas, obligados a convertirse en héroes a base de matar niños, aunque la broma se gasta muy pronto. Diálogos con gancho expresados sin sangre en las venas.

La trama transcurrirá de la forma previsible, con el único objetivo de permitir una vía de escape a Elijah Wood y sus amigos, afortunadamente no tan secundarios como podría parecer cuando un actor se mete a productor. En ese aspecto hay que alabar el trabajo de la dirección de actores, la cual se intenta enfocar desde una perspectiva coral, por desgracia los intérpretes parecen tomarse poco en serio la obra, más preocupados de pasárselo bien que de transmitir las interioridades de sus papeles, con algo más de jugo del que consiguen exprimir. Pero estamos hablando de una comedia ligera que no busca quebrar la cabeza al espectador: basta con algo de acción y gore, este último a caballo a veces de lo pueril, y no es una película familiar ni mucho menos, gracias a unos niños que no convencen como caníbales hambrientos. La pena que ningún momento concreto, excepto cuando Wood es comparado con un hobbit, merezca echarse unas risas sinceras.

En cuanto a la dirección, fotografía, efectos especiales, iluminación y banda sonora – entre otros detalles técnicos – decir que la película cumple a buen nivel para el bajo presupuesto con el que se ha rodado, creo que menos de doscientos mil dólares, pero también que algunas áreas muestran esa escasez económica de manera hiriente. Ya hemos dicho que el gore roza la abundancia enfermiza, aunque en pantalla queda poco impactante gracias a esos niños improvisando sus acciones; pues además el lado gráfico, con buenas dosis de CGI barato, tampoco ayuda a sostener la estética delirante que una comedia negra de estas características debería promover. Sin embargo, a mi juicio, lo peor de “Cooties” sería su banda sonora, la cual parece compuesta unas pocas horas antes de la edición – televisiva en el mejor de los casos, de tercera en el peor –, poco inspirada y con unos arranques de coros infantiles que a lo mejor intentaban sonar ominosos, terminan siendo un insulto a las maravillas salidas de la mente de Danny Elfman. Es decir, “Cooties” técnicamente aprueba por los pelos, sin alardes pero sabiendo sacar provecho de la pequeña escuela donde tiene lugar la trama.

Elijah Wood a veces está divertido de forma explícita y otras veces provoca la risa por lo patético tanto de su representación como de su personaje. El guión se ha volcado con los profesores – dándoles sueños rotos, intereses literarios y cinematográficos poco comunes, otorgándoles brotes psicóticos y adicciones a las drogas cuando es necesario –, pero no ha tenido en cuenta la poca veracidad que iban a imprimir los actores sobre el molde de sus caracteres. Por ejemplo Wood siempre parece que está actuando, no consigue separarse de su rol como impulsor de “Cooties”, faceta que como ya he dicho debemos alabar. Igualmente sus compañeros de reparto parecen distantes y fríos dentro de sus roles, declamando y no interpretando. Aun así, dado lo esperpéntico del profesorado, sus deficiencias quedan superadas por la propia narración, rápida sin terminar siendo extenuante.
Entre esos secundarios, que no lo son tanto, encontramos a Alison Pill (“Rompenieves”, “El Caso Sloane”) y a Rainn Wilson (“The Boy”, “The Office”), los que más tiempo permanecen frente a la cámara y los que, si me apuráis, superan a Wood en cuanto a calidad de su trabajo. No obstante, la dosificación de personajes muertos indica claramente la importancia que cada uno adopta dentro del argumento.

Resumiendo, “Cootie” (o la terrible traducción “Dulces Criaturas” si preferís) no satisfará de forma general al gran público, quizás esperando una nueva “Zombieland” y no una versión sosa de “Shaun of the Dead”. Pero al aficionado con amplia experiencia en comedias zombis sabrá entretenerlo ofreciendo todos esos tópicos que nos permiten mantener el cerebro a mínima potencia, descanso bienvenido cuando además no hay otra cosa que ver o hacer a corto plazo. La falta de mordiente no la hace merecedora de odio alguno, no todas las propuestas dentro del género pueden ser la siguiente “obra de culto” de esta generación, como los promotores del Festival de Sitges nos quieren hacer creer.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Requiere espectadores cerebralmente muertos, lo que viene muy bien tras una borrachera.

Lo peor: El humor es un tanto seco y poco efectivo. Su banda sonora apesta.

Vuestros comentarios

1. ago 16, 08:12 | Cuntgrinder

A mí en lo personal me encantó!

2. ago 16, 10:30 | n3storm

@Cuntgrinder a mi también :) igual tiene más chicha si conoces o estas cercano al entorno profesorado (no desde la perspectiva de alumno me refiero)

3. ago 17, 01:10 | Medic!

Supongo que odio a los niños (sobre todo a los malcriados) y por eso me pego tanto. A mi también me gusto.

4. ago 17, 04:44 | Ch

Medic¡ es mi gemelo perdido..era casi un calco de lo que iba a escribir.

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