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El cuento de las comadrejas

La guerra de las edades

El cuento de las comadrejas

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  • Título original: El cuento de las comadrejas
  • Nacionalidad: Argentina | Año: 2019
  • Director: Juan José Campanella
  • Guión: Juan José Campanella, Darren Kloomok (Historia original
  • Intérpretes: Graciela Borges, Oscar Martínez, Luis Brandoni, Clara Lago, Marcos Mundstock, Nicolás Francella
  • Argumento: Unos ancianos que viven en una mansión asilada reciben una visita que les cambiará la vida.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

El cuento de las comadrejas

Primero lo primero: rendir pleitesía a Campanella, un director brillante con una extensa carrera plagada de títulos excelentes. Sabe moverse por dramas como “El mismo amor, la misma lluvia” (para mi gusto su mejor cinta) o “El niño que gritó puta”, a la comedia tierna de “El hijo de la novia” o “La luna de Avellaneda”. Su thriller “El secreto de sus ojos” le llevó a ganar el Oscar. En televisión nos ha regalado la serie “Colony”, donde en clave de ciencia ficción nos cuenta una de rebeldía frente a la dictadura; algo que la emparenta con varios temas de las mencionadas “El mismo amor, la misma lluvia” y “El secreto de sus ojos”. En esta ocasión regresa a la comedia con la adaptación a la época actual de un texto de Augusto Giustozzi, cuyo nombre evitaré para no hacer spoilers. El resultado no es cine de terror pero, a buen seguro, que gustará a los amantes del género, pues esconde una comedia negra que se puede emparentar con facilidad a montajes teatrales como “La huella” o “La trampa de la muerte”; ambas excelentemente llevadas a la gran pantalla, o a filmes como “Un cadáver a los postres”, “El perfecto anfitrión” o la reciente “Matar a Dios”; títulos todos donde el toma y daca de los diálogos es brillante y donde se adereza toda la situación con algún que otro muerto.

Cuatro viejas glorias del celuloide viven retiradas del mundanal ruido en un remoto villorrio. Mara Ordaz, estrella cuya luz se apagó hace décadas, es la que sustenta al resto del clan: su marido, que fue un actor secundario de poco recorrido, el director de sus cintas más celebradas y su guionista. Pero Mara también es la única que sueña con los tiempos pasados y los melifluos sabores de la fama. La llegada de unos jóvenes admiradores de su obra animarán a la diva a poner su mundo patas arriba. Pero nada es lo que parece en la pareja que ha irrumpido en sus vidas… aunque tampoco es que estos cuatro ancianos sean precisamente unos angelitos.

La aterciopelada voz de Brenda Lee y su clásico “Sorry” dan a los espectadores la entrada a la cinta y a la vetusta mansión, en una secuencia, que deja a las claras que esta apacible vida de campo puede esconder no pocos peligros. Una forma brillante de ir, por el camino, presentando los elementos que construirán la narración: la estatuilla dorada, los personajes y las alimañas (tanto de campo como de traje).

Una vez delimitado el terreno de juego, entramos de lleno en una ingeniosa comedia, que mezcla a partes iguales “El crepúsculo de los dioses” con la comedia teatral de suspense clásico, para brillo del cuarteto adulto que se crece en cada línea de diálogo. En la réplica, la pareja joven parece menguar por minutos ante tan desbordante ejercicio interpretativo hasta que deciden asomar los dientes. A partir de ese momento, los que amamos las grandes escenas, nos dejamos marear por este duelo de actores que es también, en superficie, una lucha entre la experiencia y la ambición, el idealismo frente al pragmatismo y la juventud contra la edad adulta.

Con el paso de los minutos la comedia perderá ligereza y ganará en oscuridad anticipando la tragedia para uno de los dos quipos y desvelando episodios pasados cuanto menos inquietantes.

El trabajo de Campanella en la construcción de las secuencias será otro de esos elementos donde brille la cinta. Momentos como el duelo de billar, o la confesión de Mara frente a su propia imagen de juventud (muy del estilo de Almodóvar) dejan a las claras que, pese a la ligereza argumental, nos encontramos ante una cinta de peso.

Pero si algo destaca en este cuento de las comadrejas son sus 6 actores. Entre los maduros brilla con especial luz Graciela Borges, toda una diva real del cine argentino, que sabe construir un personaje patético y a la vez encantador que rápidamente se gana las simpatías del público. Tampoco se queda corto Óscar Martínez, que constantemente usa su ingenio para bajar a la tierra cualquier gesto de soberbia del resto de los personajes. Por el lado de la insidiosa juventud, Nicolás Francella construye a un cruel cocodrilo que devora y llora hipocresía a cada dentellada. Aunque quien brilla con luz propia entre los 2 jóvenes es la española Clara Lago, que está indiscutible en el papel de sabionda ejecutiva agresiva incapaz de mantener su máscara ante la suspicacia del personaje de Norberto Imbert que encarna Martínez. No puedo pasar por alto tampoco la presencia del componente de Les Luthiers Marcos Mundstock y la portentosa interpretación de Luis Brandoni.

Este “Cuento de las comadrejas” es un excelente filme para esos momentos en que dejamos de buscar escalofríos y sustos. Pese a que tal vez la búsqueda del gag termina por desdibujar alguno de los personajes, como todos sus chistes al menos en mi caso llegaron a la comisura de mi boca, tengo que decir que se le perdonan sus posibles defectos. Y su visionado, pese a superar las dos horas, es delicioso e invita a repetir la experiencia varias veces.

“El cuento de las comadrejas” ya está extrenada en Argentina donde es todo un éxito de taquilla y llegará a españa el 12 julio.

El cuento de las comadrejas

El cuento de las comadrejas

El cuento de las comadrejas

Lo mejor: Grandes actores con grandes diálogos.

Lo peor: antes de último acto la trama baja de intensidad.


Vuestros comentarios

1. jun 13, 06:36 | Arq. Juan Eduardo Bendeck Cordero

Muy buena la premisa. Con eso tengo para que me den ganas de verla. Es que eso de que nada es lo que parece, como que se da mejor en la ficción que en la realidad.
La gran metáfora de la vida que se traduce en no confiar en nadie. Aunque el tiempo nos va diciendo que lo contrario también es cierto: encontramos nobleza, honestidad y confianza a veces de quien menos lo esperamos.
Saludos, felicidades nuevamente.

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