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El sacrificio de un ciervo sagrado

Horror en familia

El sacrificio de un ciervo sagrado

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  • Título original: The killing of a sacred deer
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2017
  • Director: Yorgos Lanthimos
  • Guión: Yorgos Lanthimos, Efthymis Filippou
  • Intérpretes: Colin Farrell, Nicole Kidman, Barry Keoghan
  • Argumento: Steven, un reputado cirujano, entabla amistad con el hijo de uno de sus antiguos pacientes.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

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Han pasado ya algunos años del estreno de Canino (2009), cinta que nos dio a conocer el talento del director griego Yorgos Lanthimos. En ella dos adolescentes eran el juguete de unos padres que habían construido un sórdido ecosistema en torno a las cuatro paredes donde los jóvenes vivían encerrados. Convencidos de que el resto del mundo era un infierno plagado de monstruos, educados en una sexualidad endogámica en la que todos los miembros familiares pueden ser amantes, el enfermizo equilibrio se rompe con el encuentro, por parte de uno de los jóvenes, de una cinta de video. Canino era un acercamiento perverso y fascinante al mito de la caverna platónica, del que no puedo por menos que recomendaros su visionado. Desde entonces hasta la que nos ocupa, el cine de Lanthimos no ha hecho más que crecer en calidad y en su particular estilo narrativo. Un estilo que sume al espectador en un ambiente onírico, pero coherente, plagado de reflexiones y de ambigüedades morales. Sus obras son como muchas esculturas modernas: imposibles de entender en un primer vistazo. Su distancia al abordar los personajes y los argumentos son una puerta abierta que será decisión del espectador atravesar.

El sacrificio del ciervo sagrado es, con permiso de Canino su cinta más oscura. Se trata de un atípico film de terror que maneja de forma nueva y fresca elementos del género tan reiterativos como las maldiciones o los extraños que se integran en una familia con intenciones oscuras. Una cinta donde reina la inquietud sobre el efecto fácil y en la que la atmósfera malsana termina por contaminarlo todo. Un film en el que se revisa, de nuevo, la cohesión de los lazos familiares.

Colin Farrell interpreta a Steven Murphy, un reputado cirujano que disfruta de una vida cómoda gracias al prestigio que le da su profesión. Sin que su mujer (Nicole Kidman) ni sus hijos lo sepan, Steven ha entablado amistad con el hijo de uno de sus antiguos pacientes, que falleció por una afección cardíaca. Finalmente, un día, el médico, decide presentar al muchacho al resto de su familia ignorando que las intenciones del joven (interpretado por Barry Keoghan) van a dinamitar los pilares sobre los que se asienta la estructura de su felicidad.

La aséptica operación de corazón con la que se abre el film encaja con la distancia y la precisión cirujana con la que Lanthimos presenta a cada uno de los personajes. Diálogos secos en unas actuaciones intencionadamente hieráticas nos introducen, secuencia a secuencia, en una atmósfera inerte pero plagada de inquietud en la que el giro sobrenatural supondrá una implosión antes de expandir la trama al filo de la tragedia griega. Y es que, pese a los elementos fantásticos, lo que realmente inquieta en la cinta son las tensiones y dilemas que se producen entre los padres y los hijos cuando el personaje del joven intruso les fuerce a tomar una decisión brutal. Entonces será cuando los protagonistas abandonen esa contención para sacar a la luz sus sentimientos fuera de la carcasa burguesa donde los mantenían anestesiados.

A la excelente labor de dirección hay que sumar una potente banda sonora y una fotografía de tonos fríos y aromas añejos que empaquetan el conjunto con un aire a El resplandor o Eyes wide shut de Standley Kubrick y a los grandes thrillers de los 70.

Collin Farrel*l repite con el director tras la extraña *Lobster (langosta) y nuevamente regala una actuación excelente despojando, con el transcurrir de los minutos, de cualquier resto de soberbia a su acartonado personaje inicial. Lo mismo hace Nicole Kidman, sacando todo el partido posible a su altivez para transformar a la esposa que interpreta en todo un enigma para el espectador. Pero sin lugar a dudas el valor interpretativo a destacar en esta película es la actuación de Barry Keoghan. Su candor inicial enerva y fascina llegando a transmitir agobio al espectador al ver en pantalla su invasión silenciosa al corazón de la familia.

Como decía al inicio, el cine del griego precisa de espectadores intrépidos que quieran entrar en su propuesta, ya que él se limita a abrir la puerta y narrar su historia; somos nosotros los que decidimos si queremos entrar en ella y movernos entre los personajes o contemplar el conjunto desde el vano de la entrada. Con todo y con eso, en mi opinión, estamos ante la propuesta más asequible de este director en comparación con su celebrada Canino o la críptica Alps. Pese a ser una de las mejores películas que he visto este año (y creedme que son muchas) no sería justo no decir que posiblemente para bastantes aficionados al terror suponga toda una tomadura de pelo. Pero si ya conocéis a este director y os ha gustado su trabajo, aunque sea un poco, no podéis dejar de ir a verla.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Rodada con gran elegancia y llena de frescura resulta alucinante si se entra en ella.

Lo peor: Que no entres en ella.

Vuestros comentarios

1. dic 3, 02:53 | Mountain

Muchas ganas de verla, gracias Tito Jesus!

2. dic 4, 23:38 | Godsdog

Retorcida como ella sola. No os la perdáis!

3. dic 5, 18:10 | tito Jesús

Como me alegra leer que le gusta a alguien más! Creo que es una película esplendida y esos travellings y esos planos abiertos son alucinantes en una pantalla de cine.

4. dic 6, 17:13 | Godsdog

Bueno, Tito… yo y muchos creemos que es de lo mejorcito de este 2017 que acaba. ¿O alguien va a subir la puja?

5. dic 6, 20:00 | tito Jesús

no se si the shape of water llega antes de terminar el año… para mi es una película de 10. el amante doble siendo muy imperfecta también tiene ese aire de cine con mayúsculas y jupiters moon si no fuera porque se extiende demasiado también es tremenda.

6. dic 14, 13:49 | Zalomero

Lo que pasa con este director es que es prácticamente un género en sí mismo. Hay que tener alguna idea de a lo que se va y entrar en su juego. No sé cuáles serían mis impresiones si no hubiese visto antes Canino y Langosta, y aún conociendo a Lanthimos, la primera hora se me hizo cuesta arriba. Menos mal que remonta y mucho cuando se ponen las cartas sobre la mesa.

7. dic 14, 17:53 | tito Jesús

Zalomero te entiendo, su primer tramo es enigmático, casi pone en contra al espectador. A mi en cambio me tenía un poco asustado porque había algo en toda esa estética aseptica que no me molaba nada… casi fue un alivio que llegara la explicación de lo que pasaba.

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