Estás aquí: Página de inicio » Relatos de terror » Ella chilla

Ella chilla

Un microrelato de horror

Me preguntaba mi buen amigo A. B. si creía que en solo veinticinco líneas se podría contar una historia de miedo. Bueno, de esa conversación y de mis proverbiales ganas de tocar las narices nace este “Ella chilla”, del cuál estoy bastante orgulloso. Redactado en tan solo veinticinco minutos y en veinticinco líneas – de mi procesador de texto, eso sí – aquí te llega la respuesta querido amigo.

Ella chillaEl pabellón auditivo semejaba un gris bosque de canas; allí, entre la pulpa carnosa se hincaban unas patitas afiladas en los tímpanos, rasgándolos a pequeñas tiras: una capa de células proteicas, otra capa, más al fondo. Una red dañada de nervios cuyo doloroso mensaje llevaba al paroxismo de la locura a su anciano propietario. El regordete índice explorador solo conseguía provocar daños superficiales, no alcanzaba la fuente de aquel molesto chirrido. Un silbido que surcaba el mar cerebral costa a costa, oreja a oreja; a todas horas, sin que la doctora de cabecera solucionase nada con sus analgésicos o inspeccionando el irritado cartílago. El proverbial mal humor de aquel anciano había dado la vuelta sobre si mismo, transformándose en mero aturdimiento; ya ni siquiera encontraba el mismo placer insultando a su mujer, machacar la voluntad de esa arrugada bruja, que dejó de entender al poco de su matrimonio, ya no le divertía. Durante las noches en vela el pitido clavaba agujas por detrás de sus ojos grisáceos convirtiendo cada segundo en una plegaria por la visita de la muerte cobarde. Frente al espejo del baño, dos finos hilos rojo, rezumando desde las henchidas mejillas, se fueron a besar sobre el pico de su barbilla. Derrotado, salió a enfrentar de nuevo la cara abúlica de su esposa. Allí estaba, haciendo calceta, a lo suyo, ¡maldita! Centraba la atención de su miope vista en las agujas, muy concentrada solo movía las manos rítmicamente. Su marido se fijó detenidamente, pudo observar entonces que ella aleteaba con los labios al compás de las agujas, al ritmo de una ópera macabra que se repetía en silbidos dentro del laberinto auditivo. La humedad goteando de sus lóbulos le provocaba las mismas nauseas que mirar los labios emitiendo susurros. La viñeta estática duró unos segundos o varias vidas, hasta que fue rota por los círculos de cristal ahumado posándose sobre la figura deteriorada del hombre: aquella pálida mirada lucía pura intención. El marido se puso en tensión hipnotizado por la mano que apretaba la aguja, cambiándola de posición, abandonando el algodón y apuntando directamente hacia él.

Vuestros comentarios

1. nov 6, 18:50 | A. B.

Querido amigo: jamás dudé de que podías… En fin, esto bien se merece otro ron… queda pendiente. Aunque es verdadero reto no es de las 25 líneas… :-)

2. nov 6, 19:20 | elniniodecristal

Eres el amo Bob, que envidia más sana me das…

3. nov 6, 20:06 | Blanch

Qué bueno Bob! Ahora solo te falta el relato en que salga un servidor jejejeje.

4. nov 6, 20:40 | Asier

Enorme Bob! De estos relatos que son para leer y releer todos los días :D Sigue así, porque mejor seguro que no se puede ;)
Un saludo!

5. nov 6, 21:20 | Bob Rock

Gracias amigos. Siempre me ponéis rojo!!

Blanch.- Si me invitases a pasar un finde… snif, snif!!

Un abrazo!

6. nov 6, 21:23 | Missterror

Bob,esto es una puta maravilla y lo digo asñi porque me ha salido del alma,porque cuando te extiendes eres un mago de las palabras,pero cuando te plantean estos retos te creces aún más!!!

Una gozada de principio a fin

7. nov 6, 22:12 | Bob Rock

Missterror.- Alaaaaaaaa!!!! Je, je, je. Que venga de tus entrañas ese piropo me deja sin habla!! XD

Un abrazo!

8. nov 6, 22:14 | Joan Lafulla

Buenísimo mi querido Bob…

9. nov 7, 22:36 | Bob Rock

Joan.- Gracias, es una humilde pildorilla de horror.

Un abrazo!

Escribe tu comentario:

¡ATENCIÓN! El formulario de comentarios utiliza un sistema de previsualización con el objetivo luchar contra el spam. Por lo tanto, tras pulsar el botón PREVISUALIZAR no olvides pulsar el botón ENVIAR para dar de alta definitivamente el comentario.