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Enganchados a la Muerte

Los esqueletos no tienen pilila

Enganchados a la Muerte Reseña

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  • Título original: Flatliners
  • Nacionalidad: Estados Unidos, Canadá | Año: 2017
  • Director: Niels Arden Oplev
  • Guión: Ben Ripley
  • Intérpretes: Ellen Page, Diego Luna, Nina Dobrev
  • Argumento: Unos estudiantes de medicina se auto inducen la muerte en un experimento con divertidas consecuencias.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

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Está claro que los remakes tienen un origen cuando menos polémico: ¿Por qué rehacer una obra? ¿Actualizarla, mejorarla, homenajearla? ¿Os habéis fijado que no existen remakes literarios? Es el cine quién se presta a reciclar y reciclar las mismas ideas una y otra vez, aunque a veces con magníficos resultados. No estoy en contra en actualizar o prolongar cualquier producción, siempre que el objeto de dicho expolio no sea únicamente tirar por la vía fácil para engordar la cartelera con hidratos de mala calidad. Desgraciadamente el peor de los casos suele ser la tónica común, incluso en ámbitos independientes, pues películas menores también han tenido su minuto de gloria en esta fiesta del reciclaje. Cuando asistimos a un panorama cinematográfico donde películas como “Cabin Fever” o “A l’interieur” se rehacen es que algo estamos haciendo mal los espectadores. En concreto, seguir regalando dinero a estudios cuya interpretación de la creatividad es una botella de vodka junto a una pila de viejos VHS.

En el caso de “Enganchados a la Muerte”, “Flatliners” en versión original y “Línea Mortal” cuando se estrenó en España por 1990, asistimos al más vil de los remakes, el que únicamente basa su existencia en la repetición de esquemas con una estética renovada que viene obligada por los tiempos incluso antes que por cualquier otra decisión artística. Es más, la obra original tampoco es una de las grandes del género, una película cuyas ramificaciones y ambientación diesen para una nueva reinterpretación de su historia. Estaba bastante bien para los estándares de la época, un principio de década anunciando el fin del terror tremendista y exagerado que reinase en los videoclubes años atrás.

Joel Schumacher firmaba en 1990 un thriller que presentaba a varios estudiantes de medicina con el pecado de la soberbia tatuado en sus frentes. Esta condescendencia les llevaba a experimentar con la muerte auto inducida como excusa para el estudio neurológico. Pronto cualquier atisbo científico se esfumaba para dar paso al hedonismo justificado por los efectos secundarios del regreso de la muerte: una mayor capacidad mental y una sensibilidad especial para los placeres de la vida. Pero claro, las historias con la parca como secundaria de lujo suelen acabar mal, y estos jóvenes regresaban pagando un alto precio, resumido como visiones y paranoias que los llevaban a la depresión a través de la culpabilidad.

“Línea Mortal” funcionaba en gran medida gracias a un reparto con muchas ganas: Kiefer Sutherland, Kevin Bacon y Julia Roberts se volcaban en sus roles y hacían la película algo más especial de lo que su historia ofrecía, derivativa de cara a sus últimos minutos. Aquí los famosos actores son sustituidos por un puñado de tiernos actores con bastante menos carisma, aunque el problema de la cinta recae verdaderamente en la sensación de asepsia artificial que planea por todos y cada uno de sus fotogramas.
Kiefer Sutherland repite pero esta vez con un pequeño papel testimonial que sólo sirve para devaluar las insípidas actuaciones de Ellen Page (“Hard Candy”), Diego Luna (“Rogue One”), James Norton (“Guerra y Paz”), Nina Dobrev (“Final Girls”) y Kiersey Clemons; muchachos talentosos aquí revolcándose en la languidez hasta el vómito ajeno.

“Enganchados a la Muerte” únicamente puede presumir de estar muy bien realizada en el sentido formal del término. El trabajo de Niels Arden Oplev (“Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres”) tras las cámaras es loable, demostrando mucha profesionalidad en la elección de planos, especialmente cuando se encarga de retratar los “viajes astrales” que los protagonistas realizan a costa de la muerte. No así la ambientación médica, la cual me ha parecido fotográficamente fría frente a la cálida sordidez de la original, donde un ambiente malsano rodeaban tanto a los peligrosos experimentos realizados por los estudiantes como a las fiestas y desmanes mentales a los que se abandonaban una vez reforzada sus sinapsis neuronales. En 2017 se detecta la triste necesidad de filtros aurales para encandilar a un espectador que, no sé si será debido a la adicción provocada por las pantallas de sus móviles, babea cuando las escenas parecen tamizadas a través de la capa de una dama élfica.

La verdad es que todo este aspecto evanescente, deudor de los videoclips rockeros de principios de siglo, no esconde el aburrimiento sobre el que cabalga su guion. Ya no por el hecho de contar paso por paso, milimétricamente, una historia que ya conocemos de antemano, si no por la morosidad y distanciamiento que adopta con su propio discurso. Escenario sobre el que resulta entendible el desinterés que provocaban los personajes, una pandilla de gilipollas a los que resulta difícil no odiar. Y, a diferencia de un buen “slasher” al uso, no tendremos el placer de verlos sufrir como realmente se merecen. Ben Ripley ha caído muy bajo desde la escritura de la entretenida “Código Fuente”, a años luz de este libreto claramente redactado con el pago de la renta en mente.
Intentaré resumirlo mediante una sencilla secuencia: Los personajes se van induciendo al paro cardiaco entre ellos; tienen unas flipadas que cada vez se vuelven más oscuras en base a la obvia culpabilidad de todos y cada uno de ellos; se dejan llevar promiscuamente durante alguna fiesta; las paranoias los van acojonando hasta que deciden parar a raíz de que uno de ellos la diñe de verdad, reconciliándose con su pasado por el camino. Nada que fuese especialmente destacable ya en 1990, argumento que actualmente se podría haber explotado más utilizando la tecnología y los avances científicos como motor, aquí meros adornos estéticos para unas ideas que esconden el mismo discurso católico y moralizante de siempre.

Sony se ha dejado veinte millones de dólares en el proyecto para darle un empaque comercial pero sin arriesgarse a perder dinero. El resultado en taquilla, no obstante, ha sido bastante decepcionante, a pesar de la fuerte distribución de la que ha gozado “Enganchados a la Muerte”, estrenada en salas de medio mundo con unos números muy lejos del pelotazo que tendría que suponer una película de la que casi no necesitas ni guión. Toque de atención más que justificado para que los popes de Hollywood intenten apostar por la originalidad como camino, ni siquiera se entiende que las nuevas generaciones puedan querer ver una obrita tan sosita como la que nos ocupa.

Evitadla en pro de vuestro tiempo, porque además dura media hora más de la cuenta.

Imágenes de la película

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Lo mejor: Una manufactura sólida y muchos cuerpos jóvenes.

Lo peor: Demasiada modernidad al servicio de unos personajes sin credibilidad alguna.

Vuestros comentarios

1. dic 22, 23:45 | Bafometh729

Gracias Bob pero la vi de pasada, saltando minutos y minutos hasta reducirla a un par, jajaj. Línea mortal me gustó en su tiempo, el elenco interpretativo y hasta los secundarios William Baldwin y Oliver Platt tumban a los actores de esta nueva versión. Seguimos con remakes estúpidos sin sentido. Podría entender que si la peli es antigua de las de blanco y negro la quisieran modernizar pero es que esta que nos ocupa es del 90. Bueno, a otra cosa mariposa.

Un saludo.
Bafometh729

2. dic 25, 00:45 | paulcrosnier

Bueno otro remake que se caga en un clásico.

3. ene 31, 21:04 | Camila Soribel

Meeee encantóóóóó
Peroooooo siento que cuando les tocaba morir a los demás como que se vió floja la peli ya que ellos solo tuvieron que pedir perdón y ya de una no les pasó nada.

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