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Festival de Sitges 2017 (Parte 2)

Días 5, 6 y 7

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Lunes 9

Hoy nos levantamos relativamente temprano y con las expectativas algo frías en un día que iría de menos a más. Empezamos con Still/Born. No hay Sitges sin comedieta involuntaria, habitualmente en el retiro, y de ello se ha encargado este refrito fantasma-ocultista con bebé de por medio que, además de por su guion exagerado hasta el absurdo, acaba echándose a perder principalmente por la sobreactuación de sus personajes principales y, sobre todo, de su actriz protagonista. Al final la cosa termina siendo un remake en clave Asylum de la Madre! de Aronofsky. Entiéndase el cachondeo.

A media tarde, y tras mucho batallar por encontrar por fin libre a Robert Englund, nos bajamos al Prado por primera vez este año a ver The Little Hours, la libre adaptación de la historia de Masetto en el Decamerón de Bocaccio de parte de integrantes de SNL, Parks and Recreation y Community. La película es justita porque se le agota la fórmula de las monjas fucker muy pronto, pero, aun así, los que vengan a por su dosis de comediantes americanos favoritos se irán contentos. Yo iba a ver a Aubrey Plaza hacer de Aubrey Plaza…, ¡y vaya si lo he visto!

Por la noche empalmamos dos aspirantes a peli gorda del festival en el Auditori. Empezamos con A Ghost Story, película que yo hubiese agradecido muchísimo poder ver con la cabeza más despejada. La falta de sueño me ha impedido entrar a gusto en su juego de ritmo lento e hiper contemplativo. Sin embargo, aún con ello, la historia consigue tocarte el corazoncito y, desde luego, la vuelta de tuerca que le da a su concepto principal es brillante. Muchas ganas de volverla a ver para disfrutarla del todo. Lo siento Bob, ¡yo estoy a favor!

Y cerramos con la peli del día, y sin duda una de las TOP de este año. Muchísimas ganas de ver lo nuevo del director de Bone Tomahawk, esta Brawl in Cell Block 99. Ultra violencia sórdida, tensión creciente, con pocos momentos de descarga, que se acumula y se acumula hasta reventar en un descenso a los infiernos soberbio. Para colmo, en este tramo final hace un acercamiento formal y conceptual a un tono más fantástico (cosa que ya pasó también en Bone Tomahawk) que la hacen aún más interesante para los fans. Además, Vince Vaughn está soberbio en su contención. Todas las piezas encajan a la perfección. La peli es un bloque de hormigón, y te lo tiran a la cara. Bestial.

Martes 10

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Hoy empezamos de nuevo pronto para empalmar dos sesiones en el Auditori. The Maus es la primera, y con el cansancio que llevábamos ya encima estábamos deseando que nos enganchase. Pero no. The Maus se pierde en su propio discurso de metáforas bélicas europeas, en la que a cada giro o reacción de los personajes el discurso se desdibuja más y más, haciendo que no solo te pierdas en el subtexto si no el propio hilo narrativo. Además, está rodada a partir planos alargados hasta la saciedad. No estoy en contra de economizar en cortes, al contrario, pero si lo que muestras no aporta ninguna información el plano termina siendo trabajo fallido. Una pena. Tal vez como corto…

Salimos y nos metemos directos a ver la coreana A Day. Por mi parte, la primera de este año, y ya iba necesitando mi dosis. Esta revisión de atrapado en el tiempo no decepciona en absoluto, ya que, en vez de perderse en sus propias parábolas imposibles, el sólido guion apela al corazón con una historia de perdón y redención que funciona a las mil maravillas. Los giros entran sin sentir, y son muy pocas las concesiones que hay que hacer en pro de la verosimilitud. Hemos salido realmente contentos.

Doblete de empalmes con dos más en el Auditori por la noche. Enganchamos Thelma con The Villaness. Casi 5 horitas non-stop.

Pese a no haberla considerado en los primeros horarios, una vez llegados al festival el boca a boca me hizo incluir Thelma en la parrilla. Y que bien hice. No parece haber sido gusto para el paladar de todos, pero yo por mi lado he disfrutado muchísimo de esta Carrie de nueva generación, que nos habla de la toxicidad de reprimir un sentimiento. Sea externa o auto impuesta. Una película que pese a su temática va mucho más allá de contar una historia LGTB. Trasciende identificando (muy acordemente con el género) sensaciones y miedos que todo aquel que en algún punto de su vida se haya sentido distinto sabrá identificar. Preciosa.

Para cerrar el día tomamos posiciones para ver a La Villana. Una de las más esperadas. La ensalada de hostias obligatoria de cada año. Sin embargo, esta vez la cosa ha terminado en pequeña decepción. Técnicamente la película no es solo impecable, sino que es un portento. Te preguntarás por lo menos cinco veces por secuencia de acción “¿Cómo leches han grabado eso?”, sin embargo, así como The Raid, Headshot y demás tenían un estilizado uso de la cámara, esta sufre del síndrome Hardcore Henry: cámara loca que no nos permite acabar de entender dónde estamos en cada momento. Si a eso le sumamos que a media película cambiamos de tercio, se corta la caña para dar paso al melodrama de enredos made in corea, la cosa no parece terminar de cuajar por ningún lado. Una pena, la verdad. Las expectativas estaban altísimas.

Miércoles 11

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Hoy descansamos por la mañana y empezamos entrado el mediodía en el Auditori con My Friend Dahmmer, el biopic/adaptación de la novela gráfica que relata la adolescencia de Jeffrey Dahmmer, el caníbal de Milwaukee.

La película plantea algo muy interesante, y es mostrar el brote pero no la enfermedad. Es decir: lo que se ve reflejado en la película son todos los detonantes que ayudaron a aflorar el desquicio del asesino, mostrándolo de forma fría pero legible. El enfoque de la psicopatía desde la inadaptabilidad social, y todo tratado con un cuidado milimétrico y elegancia sutil. La contención es tal que más de uno puede salir enfadado de la sala al sentir que la película no explota por ningún lado, pero ese es justamente su juego: no caer en el cebo fácil. No es eso de lo que nos habla. Puede rascar premio, y seguramente sea alabado.

Y de un extremo pasamos al otro. No he visto Amer ni L’étrange couleur de les larmes de ton corps, pero después de asistir a la burrada sensorial que ha sido el pase de Laissez bronzer les cadavres en el Auditori, creedme que acaban de escalar muchísimos puestos en mi lista de películas por ver.

Una locura plástica, estética y formal agotadora. Abruma como ella sola a partir de un montaje y una planificación tan extremos que abrazan el surrealismo en más de una ocasión. Surrealismo que para colmo entra dentro de la propia narrativa como pedro por su casa, pasando a formar parte de una trama tan rocambolesca que uno ya no sabe a qué lado de la valla está. Imaginad un Tarantino puesto hasta arriba de esteroides, con familia italiana y que rodase en francés. Pues algo parecido saldría, pero aun así, no sería igual al toque tan personal que tienen estos dos jóvenes realizadores, que nos meten en un alucinante viaje visual y sonoro al más absoluto infierno sobre la tierra. Arte a través de la técnica. Espero que podáis ver esto en un cine, y que sea el mejor posible. Es toda una experiencia.

Por la noche visitamos por primera vez la sala Tramuntana este año para ver Matar a dios. No es que la evite, lo juro. Simplemente me ha cuadrado así. La película es un poco lo que el tráiler ya dejaba entrever: un trabajo algo amateur con humor negro de respuesta graciosa que a veces funciona, pero otras muchas no. El problema está principalmente en unas actuaciones poco trabajadas. Sin embargo, también juega una mala pasada un guion demasiado cerrado y sin mucho espacio a la improvisación. Sin embargo, la película despierta una clase de ternura como proyecto en sí que le aporta una dimensión interesante, amén de una atmósfera muy trabajada que le da carácter. Además, el tema principal de la banda sonora es una preciosidad. Que no se quede eso en el tintero.

Cerramos la noche con uno de los pases más masivos del festival. La adaptación de la aclamada novela de Sanchez Piñol y último trabajo de Xavier Gens: La Piel Fría. A la novela le tengo ganas, pero creo que me ha salido a cuenta ver la película sin haberla leído, ya que, por lo escuchado a la salida, no consigue transmitir del todo el espíritu y el discurso. La película gusta, pero no enamora. No consigue ser tan emotiva como pretende, por culpa de un guion que intenta acercarte a sus personajes a partir de frases líricas en vez de a partir de sus acciones. Además de contar con una dirección demasiado convencional y poco profundizada, para una historia que podría haber dado para muchísimo más. Eso sí, el diseño de las criaturas es espectacular, haciendo que uno empatice más con ellas que con el perfil humano (o Seremos nosotros que llevamos el monstruo en la sangre), lo cual me lleva a comentar que Aura Garrido lleva la película ella sola desde una posición difícil, lo cual es muy de alabar.

Tráiler

Vuestros comentarios

1. oct 16, 09:53 | Israel Pérez

¿Has visto leatherface?.

2. oct 17, 19:10 | Titus Bellés

Buenas Israel! Sip, la vi. Hablo de ella en la tercera parte de la crónica.

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