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From a House on Willow Street

Secuestro Infernal

From A House On Willow Street

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  • Título original: From a House on Willow Street
  • Nacionalidad: Sudáfrica | Año: 2016
  • Director: Alastair Orr
  • Guión: Alastair Orr,Catherine Blackman, Jonathan Jordaan
  • Intérpretes: Carlyn Burchell, Gustav Gerdener, Zino Ventura
  • Argumento: Un secuestro sale mal cuando la chica secuestrada revela a las claras su estado como poseída.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

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Tres hombres y una mujer, presos de dudosas motivaciones, deciden secuestrar a la hija de un rico comerciante. Todo sale a pedir de boca, quizás demasiado, hasta que le moza en cuestión revela que bajo la falda no esconde ni conejo ni rabo, si no un demonio “terrrrrrible” que amenazará las almas de nuestros protagonistas.

“From a House on Willow Street” prometía ser uno de los estrenos fuertes de este trimestre a pesar de la escasa fe que le resta a uno en las venas. Sin embargo nos encontramos ante las peores maneras de la serie B, concretamente encarnadas en una historia y guión que gozan de desarrollo típico de sus diferentes clichés. Es decir, el qué y el cómo lo hemos visto miles de veces… y bastante mejor. El origen creativo de la película tiene una clara intención: Rápido no sea que los “home invasion”, aquellos capaces de darle la vuelta a la tortilla como “No Respires” o “You’re Next” (donde precisamente encontramos a la protagonista de la presente), pasen de moda. ¡Ya le gustaría a esta película parecerse a alguna de las citadas! El clásico caso de explotación realizada a toda prisa y encubierta tras un bonito póster, lo mejor de la película sin duda. Si me apuráis os diré que prefiero afrontar obras de pelaje similar, pero provenientes de Italia y con un par de décadas a la espalda, al menos son más entretenidas o incluso puedes echarte unas risas a su costa.

Cuando llega la hora de rellenar la trama con alguna idea sustancial lo hace de la peor manera: saliendo por la tangente con la primera ocurrencia vomitada por sus guionistas. Tres personas, por no llamarlos cabestros, parecen multitud cuando los resultados son tan pueriles. Ahora resulta que para encontrar un portal al Infierno tenemos que caminar en dirección contraria al Vaticano para dar con el punto más lejano a un pergamino supuestamente escrito por Dios. Por si no fuese suficientemente pueril tal argumento para justificar el encantamiento de la casa de la calle Willow, como podría haberlo sido hasta un pedo cósmico del mismísimo Satán, tenemos a un demonio llamado Trangool que necesita cuatro almas para manifestarse en la Tierra y destruirla. Ojo, que esto no me parece ridículo en sí. Me lo parece el que un personaje afirme con total seriedad que esa cosecha de almas responde a la necesidad de tributar las cuatro esquinas del Infierno.

Más que un demonio, este Trangool semeja un encargado del servicio de limpieza, antes preocupado del polvo de las esquinas que de representar su papel como devorador de almas. Algo evidente cuando los responsables del secuestro por fin descubren qué es lo que han capturado. No sólo rompemos cualquier atisbo atmosférico trasladando la filmación de unas cámaras de vídeo como si fuese rodaje al uso, además hacemos hincapié en una demostración de poderes que desbarata los propios cimientos argumentales establecidos por la historia. Resumiendo: si Trangool es casi tan poderoso como el imposible hijo de Magneto y Nemesis, ¿cómo coño no consigue las almas a su alcance con sólo alzar las cejas? En realidad todo responde a la necesidad de efectismos en la que el director de marras se envuelve, considerando que la inclusión de la mayor cantidad posible de CGI hará a su obrita grande. De momento le ha conseguido una buena distribución, así que el cabrón no será tan tonto.

Claro que el chasco no era tan de extrañar, ya os comenté cuando publiqué la noticia que el director tras “From a House on Willow Street” era Alastair Orr, cuyo mayor logro era la basura narcótica llamada “Indigenous”. Y aunque la presente pueda presumir de estar unos peldaños por encima, poco a poco va descubriendo sus cartas, que no se reducen a una historia laxa y preñada de agujeros por donde caben sus estúpidos personajes y diálogos vacios de contenido. También observamos una vergonzosa gestión de efectos especiales, esos efectismos de los que os hablaba, a través de una decisión de diseño propia de flipados antes que de amantes del cine de terror. Por eso nuestros poseídos caminan sobre el filo de la “zombificación” además de contar con una “lengua-polla”, tan cómica en pantalla como su propio nombre indica, que no tiene más razón de ser que llamar la atención en los tráileres para, como buena perteneciente a la nueva hornada de cine de terror, romper cualquier atisbo de ambientación. ¿Es esto lo que quiere el público actual, independientemente de su edad? Me niego a creerlo.

No obstante el film comienza de manera prometedora, lo que quizás justifique más si cabe la decepción. Tras un prólogo que revela el pasado tormentoso de nuestra principal protagonista, ¡qué raro!, descubrimos que forma parte del cuarteto decidido a secuestrar a la hija de un rico comerciante. Llegados a este punto los valores de producción aun no han mostrado su peor cara, pero si es verdad que se acusan unos diálogos propios de cualquier producción de “The Asylum”. Quedan pocos fotogramas para que “From a House on Willow Street” vaya desciendo peldaños hasta encerrarse a sí misma en la mazmorra de la caspa. Eso sucede cuando los fenómenos paranormales alrededor de la chica secuestrada empiezan a asomar la patita. Escenas faltas de cualquier tensión, probablemente porque los personajes no tienen nada que aportar a nuestra biblioteca de emociones. Hemos visto tipos con los mismos problemas y reacciones unicelulares varios miles de veces. Pero si un puñado de apariciones fantasmales de sopetón, justo por el lado que no miran los afectados, no os parecen suficiente, siempre podéis esperar la última media hora para conocer a esos demonios de aviesas lenguas realizadas por ordenador. ¡Hasta el más feo de los Ghoulies es un milagro del diseño de criaturas en comparación a lo que aquí tendremos que soportar!

Normal que con tanto batiburrillo paranormal los actores no sepan muy bien que cara poner. No estamos hablando de intérpretes prodigiosos, pero tampoco veo justo machacar su trabajo cuando tenían tan poco guión a su alcance para dar colorido a sus roles. Tipos y tipas duras donde solo destacaría la caracterizada como niña rica secuestrada/alienada/abducida/poseída: Carlyn Burchell, abusando de sus ojos grandes cual corderito. Todo funciona hasta que empieza a sacar la lengua, y es que las hijas de las mejores familias suelen ser también las más desvergonzadas.

No os preocupéis, si pensáis que “From a House on Willow Street” no puede caer más bajo, únicamente tendréis que esperar a su conclusión, donde podréis disfrutar como enanos del mayor logro narrativo del cine de terror sobrenatural: ¡los fantasmas “güenos”! Un final apresurado que transcurre en cinco minutos para darle matarile a una historia que siempre ha de tener una esforzada superviviente, a pesar de enfrentarse con criaturas poseedoras de incognoscible poderes telequinéticos, y una explosión para redondear el festival de efectismos al que Alastair Orr se abandona como si no hubiera un mañana.

Abreviando que es gerundio: decepción, chapuza, convencional, tópica, farragosa, cutre y un montón de adjetivos peyorativos más a los que no me remitiré. Se puede ver sin sufrir ataque epilépticos, es el mejor halago que se me ocurre ahora mismo. Supongo que “From a House on Willow Street” tendrá su público entre la platea más joven, no onstante un servidor espera que dichos post adolescentes puedan desarrollar un gusto por el terror sobrenatural más refinado del que propone este… este… ¡petardo!

Imágenes de la película

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Lo mejor: Su magnífico póster.

Lo peor: Un ridículo guión

Vuestros comentarios

1. mar 28, 06:01 | salvajeanimal

No seas tan malo, vuelvo a repetir con lo pobre que esta el genero y con todo las contras que tiene la pelicula, en el momento actual por el que estamos atravesando los aficionados al genero, esto es una pepita de oro en el desierto que se a convertido el terror en nuestros dias. Prefiero estas pelis de bajisimo presupuesto y no la 1 la 2 y la 3 de muñecas, casa poseidas e investigadores paranormales que eso si que siempre es lo mismo, mi humilde opinion.

2. mar 28, 06:06 | salvajeanimal

A me olvidaba yo estoy loco? (que lo estoy) pero Carlyn Burchell tiene un parecido al difunto Rey del pop Michael Jackson, que en paz descanse, que le agrega un morbo extra a la pelicula.

3. mar 28, 16:03 | Droyde

Un despropósito de película. No la pude terminar de simple aburrimiento. Menuda decepción.

4. mar 28, 18:15 | Alien Hado

Pues creo que, Bob, has sido más que generoso poniéndole un 2.
Truño, mojón, KK d va K, y todos los epítetos escatológicos que se os ocurran.
¡Si hasta Sharni Vinson hace mala cara! ¡Con lo mona que era!

5. mar 28, 18:52 | Vael

Estuve a punto de dejar de verla varias veces… Asi que creo que dejo bien claro lo que me ha parecido la pelicula… Menudo primer trimestre del año llevamos.

6. mar 28, 21:46 | Draghann

Sí, es mala con ganas. No hay mucho más que decir…

7. mar 30, 00:15 | DEVILMAN

Jajajajaja genial, me alegra venir después de tanto rato y encontrarme con reseña de Bob Rock que es todo un placer leerte aun con tan baja opinión de la película en cuestión.

La verdad es que desde el trailer se veía como terminaba este proyecto. A mi en lo personal no me llamo la atención su poco original concepto, solo le falto ser falso documental para cerrar con broche de oro el bodrio que es.

Al final creo que lo único interesante aquí es la lengua-polla.

8. abr 1, 05:35 | paulcrosnier

Se ve salvaje y algo sádica hay que darle su oportunidad.

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