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Godzilla Resurgence

¡Ojo con la bicha!

Shin Gojira Reseña

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  • Título original: Shin Gojira
  • Nacionalidad: Japón | Año: 2016
  • Director: Hideaki Anno, Shinji Higuchi
  • Guión: Hideaki Anno
  • Intérpretes: Hiroki Hasegawa, Yutaka Takenouchi, Satomi Ishihara
  • Argumento: Godzilla a vuelto a Tokio y tiene ganas de destrucción, el gobierno moderno no está preparado para semejante bicho.
DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

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En Japón estalla el caos cuando de la bahía de Tokio surge una criatura con un poder destructivo inimaginable. Superados por la situación, los organismos políticos y militares quedarán en manos de un grupo de científicos que trabajan contra reloj por salvar a la humanidad.

De los estrenos potentes de 2016 me faltaba hincarle el diente al nuevo reboot japonés de la saga protagonizada por el icónico Godzilla. Tras casi treinta películas prolongadas desde la década de los cincuenta, no en vano nuestro lagarto favorito es hijo de la paranoia post nuclear provocada por los devastadores resultados de la Segunda Guerra Mundial en Japón, podríamos pensar que las destructivas aventuras de una criatura nuclear gigantesca ya habían pasado de moda, incluso habían sido devaluadas por dos intentos norteamericanos de dar su versión sobre el monstruo. Aunque dichos remakes no están nada mal, sobre todo la estrenada en 2014, sí es cierto que los nipones son los padres del invento y demuestran una mayor solidez en la narrativa de las gestas del que podemos considerar el rey de los kaiju. El invento del año pasado no ha salido del todo bien, pero sí encontraremos suficientes elementos de interés como para darle una paciente oportunidad.

Sin embargo aquí estamos sesenta y tres años después del nacimiento de Godzilla, enviado de Dios a pesar de que la traducción de su nombre original no signifique eso, para asistir a su nuevo resurgimiento, como bien indica el título de esta nueva versión, y lo hace con bastante éxito en su país natal y cierta confusión en el resto del globo, pues como quizás haya sido siempre, el bicho gigante es dejado aquí en un relativo segundo plano, siendo la verdadera protagonista la lucha de los habitantes de Tokio y las autoridades nacionales contra un ser que pone en peligro la supervivencia de la humanidad. La mentalidad occidental del individuo como héroe legendario, la admiración del hombre que supera las adversidades mediante la redención personal o la resucitación de figuras del pasado; contrasta fuertemente con la visión aportada en “Shin Godzilla”: los más jóvenes de la nación saben desprenderse de lastres históricos para superar la inacción y derrotar al monstruo mediante el esfuerzo en grupo y la inteligencia, antes que la fuerza bruta demostrada por los habitantes del oeste, véase el cine de acción encabezado por sagas como “Fast & Furious”.

He leído muchas opiniones de todo tipo sobre “Shin Godzilla”, todas ellas polarizadas. Es el efecto inmediato de una película que retoma una figura tan legendaria que desata pasiones o incluso simboliza la cultura de todo un pueblo. No obstante, reconozco que no soy un gran seguidor de este monstruo, he ido viendo alguna de sus películas sueltas, pero no entiendo de su canon, así como tampoco sé si son ciertas las voces que señalan esta nueva cinta como una readaptación de “El Retorno de Godzilla” (1984). Tampoco conozco apenas el universo del famoso anime “Evangelion”, al cual está fuertemente unida esta película mediante sus directores y guionistas, Hideaki Anno (je je) y Shinji Higuchi, en definitiva expertos en adaptaciones de mangas o video juegos, como por ejemplo la citada o “Ataque a los Titanes” o “Nioh”. Las malas lenguas hablan de una excesiva influencia de este manga épico-futurista, que es “Evangelion”, en lo que a la realización de la presente se refiere, especialmente en lo que respecta a sus partes de acción y/o bélicas. No sabría deciros, en realidad “Shin Godzilla” ofrece bonitos planos de ataques a nuestra criatura favorita por parte de las fuerzas de defensa niponas, siendo lo mejor de la película, pero también es cierto que destilan un cierta sensación de déjà vu, la cual probablemente se deba a un intento por parte del equipo artístico de traer de vuelta los amaneramientos clásicos de la saga. Lo que nos lleva directamente a la siguiente cuestión…

El aspecto de la “bestia”: al principio parece algo poco menos que ridículo, y aunque se justifique con sus orígenes marinos, no dejará de chocar al espectador esa serpiente con características de ameba que, teniendo en cuenta que nos hallamos en 2017, parece más falsa que la sonrisa de Donald Trump. Pero en lo que me parece un giro muy acertado, Godzilla goza de una capacidad de mutación asombrosa, lo cual hará que adopte diferentes configuraciones a lo largo de la película, hasta adoptar un aspecto digamos que más clásico, regalándonos hasta su característico rugido. Todas estas mutaciones pertenecen al ámbito de lo inverosímil, de lo exagerado y de lo definitivamente absurdo. ¿Lanzar rayos violetas desde cada punto de su espina dorsal? Pero esta locura me parece muy propia de japoneses, ¿de qué quejarse?, por no hablar de que *“Shin Godzilla” es un claro intento de volver a las raíces de la franquicia, pues igualmente se recupera una banda sonora conocida por los fanáticos. Si entendemos que “la bicha” fue interpretada en su día por un hombre cubierto por pesado traje de goma, podamos entender quizás como homenaje el aspecto tan gomoso e irreal del actual monstruo desarrollado por ordenador.

Más en concreto, aunque también se han vertido innumerables ataques contras los efectos especiales, no creo que den mal resultado en pantalla. Alguna maqueta, de nuevo entiendo que un mensaje de amor al pasado, y mucho CGI que pueden molestar en momentos determinados, pero que entiendo como lo mejor de lo mejor para un presupuesto no tan elevado como podríamos creer: quince millones de dólares. Entendiendo el despliegue que se demuestra en otras aéreas, como por ejemplo un surtido número de extras, no veo justo machacar una estética que funciona correctamente para la historia que se nos quiere contar. No, el problema de “Shin Gojira” radica en otro punto: su exceso de diálogos y situaciones burocráticos.

Ya es un eco público el contenido satírico de esta película, empeñada en diseccionar la reacción de los actuales gobiernos, principalmente el japonés, en caso de un desastre de dimensiones gigantescas. Las referencias al tsunami acaecido durante 2011 en el Pacífico y la terrible tragedia de Fukushima son más que evidentes, así como a otras amenazas globales, pero no tengo claro si me ha gustado mucho este enfoque claramente politizado, especialmente para una película de Godzilla. Claro que debemos entender la necesidad de savia nueva cuando hablamos de la vigesimoctava instalación de una franquicia.
La trama se resuelve a través de los diferentes equipos de investigación y decisión – ejercito, ministerios, mucha información de prensa, universidades – trabajando por controlar a esta criatura que ha surgido de la bahía de Tokio para destruir la ciudad. La vieja política no se muestra resolutiva ni escucha a las jóvenes promesas que abogan por un plan basado en las conclusiones científicas de un grupo de expertos que es tratado como una panda de freaks, terminando por alzarse con una victoria parcial gracias a un ingenioso plan de carácter biológico. Po otra parte los Estados Unidos se muestran chulescos y beligerantes. ¿De verdad serían capaces de lanzar una bomba nuclear tan a la ligera? Los hechos recientes acaecidos en Siria creo que contestan esta pregunta; aunque resulta interesante contrastar como Japón se humilla a pesar de no soportar recibir ayuda externa. Mientras, el resto de la comunidad internacional se muestra bastante pasiva, reflejo muy acertado de la actuación de Europa en ciertas lides.

Es decir, la presencia de Godzilla queda en un desagradable segundo plano tras cientos de escenas, montadas a una velocidad que provoca mareos, sobre las diferentes acciones a tomar para derrotar al monstruo y las implicaciones políticas, sociales y económicas de las mismas. Algo que empieza de manera simpática, no en vano hablamos de un fuerte componente satírico, termina convirtiéndose en un eterno desfile de personajes con palabras vanas al filo de la lengua. Se repiten las situaciones con demasiada frecuencia: los mandos al cargo la cagan por no hacer caso al grupo de investigación científica y vuelta a empezar.
La película sólo remonta cuando el que debería haber sido su verdadero protagonista demuestra una entrañable y satisfactoria capacidad destructiva. ¡Impresionante la escena donde arrasa una buena parte de Tokio mediante su aliento radioactivo! La pena que estos arrebatos sean siempre cortos y diseminados de tal forma que su presencia física en pantalla no pase de los veinte minutos en total, algo de lo que también carecía la versión norteamericana de 2014. Siendo una película de dos horas de metraje, parece que “Shin Gojira” dure cuatro; todo debido ese montaje frenético que agudiza más si cabe la sensación de tedio que provocan las eternas y repetitivas escenas políticas o logísticas. Una pena, porque el enfoque era fresco y orgánico de haber respetado un mínimo equilibrio, pero haced cuenta de que durante los últimos treinta minutos, Godzilla no es más que una mera amenaza en la sombra.

Como suele ser habitual en el cine nipón, al menos en lo que a mí respecta, actuaciones más que correctas pero caracterizadas por una alienación que aquí contrasta de manera simpática con la inexpresividad de Godzilla, completamente deshumanizado para fortuna de los más nihilistas de la casa. Decenas de actores que se reparten el tiempo en pantalla, donde destaca el bueno de Shin’ya Tsukamoto (“Tetsuo”, “Tokio Fist”) ejerciendo de biólogo, más comedido que de costumbre. Pero si uno de ellos tiene un papel destacado sería Hiroki Hasegawa (“Why don’t you play in Hell?”, “Ataque a los Titanes”), correcto en lo que a su actitud patriótica se refiere, pues al fin y al cabo hablamos de una obra que, como antaño, busca resucitar el sentimiento patriótico entre sus espectadores.

En conclusión, creo que “Shin Gojira” goza de elementos sobresalientes, especialmente si entendemos su presupuesto, pero se pierde en un debate demasiado largo sobre la inutilidad política y la necesidad de trabajar en equipo cuando se trata de amenazas de considerable envergadura. Termina esta línea por restarle poder a la majestuosa silueta de Godzilla, testamento permanente de una ciudad, Tokio, esforzada en recuperar la identidad propia que la historia le ha robado, por mucho que parezca lo contrario. ¿Será mejor la siguiente entrega, pues seguro que tendremos una más pronto que tarde? ¿Será verdad que Estados Unidos piensa cruzar las historias de King Kong y el monstruo japonés? ¿Esta guerra de iconos entre dos países tan distintos, y que sin embargo han sabido entenderse en la ficción y la realidad, nos ofrecerá como recompensa una serie de películas épicas y divertidas? Las respuestas dan bastantes igual, lo que os aseguro es que cuando todos los aquí presentes muramos, el puñetero lagarto nuclear seguirá dando por saco en las pantallas de cine de un futuro que debemos intentar hacer más brillante. [música y fanfarrias heróicas]

Imágenes de la película

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Lo mejor: El poder destructivo de Godzilla desatado sobre Tokio.

Lo peor: Demasiado larga, sus ciento veinte minutos parecen además doscientos gracias a un montaje tan dinámico como no he visto en tiempos.

Vuestros comentarios

1. abr 28, 18:23 | Arconte

Totalmente en desacuerdo.
Dejo mi crítica, que colgué hace un tiempo en mi facebook…
“Shin Godzilla es la enésima encarnación del dinosaurio(?) nipón. Curiosamente se diferencia bastante de las anteriores. No es ni el alegato metafórico del horror nuclear de la primera, ni las series casi Z de los 60/70 ni el alegre y autoconsciente despiporre B de Godzilla: Final Wars, del 2004. Si hubiera que trazar un paralelismo, se podría decir que es similar a un capítulo largo de Evangelion, reemplazando a Godzilla por un Ángel y sin Evas a la vista para combatirlo, solo con el poderío militar disponible. Y acá es donde entra en juego otra metáfora. El gobierno de Japón, totalmente desacostumbrado a las escaramuzas militares, deberá hacerle frente, con bastante ineptitud en un principio, solo con lo que le permite su ejército de autodefensa. Hay una cierta añoranza del pasado militar/imperialista y una incógnita de como se defendería Japón en caso de ataque, idea no tan descabellada con un vecino un tanto beligerante como Corea del Norte.
El parecido con Evangelion no es casual, claro, ya que Hideaki Anno, creador de la alabada serie, es el que está detrás de cámaras. Con los ángeles comparte este Godzilla el monumentalismo, una cierta sensación de objeto inanimado (un aspecto casi totémico) y un aura sobrenatural, que los otros no poseían. La estructura también es similar (mostración de la burocracia militar/búsqueda de soluciones científicas/ataque a la criatura) e incluso comparten algunos temas de la banda de sonido (o son muy similares).”
Con respecto a las opiniones polarizadas, parece poco probable. Rottentomatoes, que recopila críticas de todo el mundo y hace la media, le marca un 84% de aprobación. No parece haber demasiada polarización…

2. abr 28, 19:39 | Bob Rock

Arconte.- las medias no demuestran la polarización. Me refiero a que la gente la odia o la ama. Ya verás. La película tiene mucho contenido metafórico y tal… Sí… Pero media hora menos le hubiese venido teta… Como sea…. Para gustos los colores, claro.

3. abr 28, 23:09 | Vael

En esta ocasion yo tambien disiento. A mi se me hizo muy entretenida y, precisamente, lo que mas me gusto fue el hecho de que estuviera enfocada desde un punto de vista politico.

4. abr 29, 05:45 | DEVILMAN

“la presencia de Godzilla queda en un desagradable segundo plano tras cientos de escenas, montadas a una velocidad que provoca mareos, sobre las diferentes acciones a tomar para derrotar al monstruo y las implicaciones políticas, sociales y económicas de las mismas. Algo que empieza de manera simpática, no en vano hablamos de un fuerte componente satírico, termina convirtiéndose en un eterno desfile de personajes con palabras vanas al filo de la lengua.” esta frase resume perfectamente todo el fenómeno Evangelion. 50% de cada capitulo y cada una de sus películas consiste en este tipo de escenas frenéticas de la maquinaria política y bélica corriendo fríamente.

En mi caso no puedo opinar nada porque no la e visto jaja disculpen mi intromisión, solo me pareció muy atinada esa sección para reseñar un producto de Hideaki Anno

5. abr 29, 22:01 | Arconte

Bob Rock, no me resultó ni remotamente aburrida, ni vi que en general resultará aburrida. Justamente lo del montaje rapido hace que pase mas rapido, no al revés, no están los típicos planos largos estáticos japoneses pensados para crear climas. A mi se me pasó en un suspiro.
Técnicamente me parece de puta madre. Esta encarnación de Godzilla es tan poderosa que no queda otra que pase a un segundo plano (tampoco tanto, ni comparacion con el ultimo Godzilla yanqui) y la sensación de deidad pagana y sobrenaturalidad que trasmite le suma muchísimo. Hacia falta otro enfoque y para mi este es el adecuado.
El unico pero que le pondria seria un aspecto mas moderno para Godzilla, sobre todo ahora que es 100% Cgi y que no tenga esos google eyes…
Nada, personalmente la recomiendo con entusiasmo y no creo que le resulte aburrida a nadie que tenga en su haber menos de 10 películas japonesas.

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